¿A partir de qué edad los bebés pueden comer yogur?

¿Desde cuándo pueden los niños tomar yogur?

¿A partir de qué edad los bebés pueden comer yogur?

Llega un momento en la vida de los niños en la que sus padres se preguntan cuándo pueden tomar un yogur como parte de su alimentación.

Todos tenemos claro que hasta los 6 meses de vida un bebé puede (y debe) alimentarse solo de leche, ya sea esta materna o una fórmula artificial.

A partir del año de edad, el sistema digestivo de los niños habrá madurado lo suficiente para que puedan tomar leche entera de vaca, sin que sea necesario que recurráis a las “de crecimiento” (o tipo 3) que se anuncian a bombo y platillo en los medios de comunicación.

Pero, ¿y qué pasa con el yogur? ¿Pueden los niños tomar lácteos procedentes de leche de vaca antes de los 12 meses? ¿Y los yogures para bebés son “buena idea”? Todas estas son muy buenas preguntas que a lo largo de este este post intentaremos daros respuesta. Vamos a ello!!

¿Qué es el yogur?

El yogur es un producto lácteo fermentado, es decir, a través de un proceso controlado en el que se añaden bacterias a la leche se consigue que la leche en versión “líquida” cambie y se produzca el yogur.

Ese proceso es relativamente complejo y no lo vamos a explicar aquí, pero sí que querríamos tranquilizaros si os habéis alarmado al leer que el yogur se fabrica con “bacterias”, ya que las que se utilizan para este procedimiento no producen enfermedades en las personas, de hecho, muchas forman parte de la microbiota intestinal de todos nosotros.

Como sabréis, hay muchos tipos de yogures, pero básicamente este producto lácteo cumple dos características que lo hacen diferente a la leche líquida. Por un lado, al fermentar adquiere una textura semisólida, o al menos que se puede coger con una cuchara sin que se desparrame.

Y por otro, debido también al proceso de fermentación, las bacterias transforman la lactosa (el azúcar presente en la leche de forma natural) en ácido láctico, lo que le da su característico sabor que a muchos niños (y también adultos) no les gusta.

Durante ese proceso, el yogur mantiene gran parte de sus propiedades nutricionales como la de ser una excelente fuente de calcio.

¿Cuándo puedo dar a mi hijo yogur?

La Asociación Española de Pediatría (AEP) nos recuerda en su documento sobre Alimentación Complementaria que a partir de los 12 meses los niños ya pueden tomar leche de vaca “sin procesar” de forma libre. Es decir, cumplido el primer año de vida ya no es necesario que los niños tomen una fórmula artificial de leche, si es que no están tomando pecho.

Esto se debe a que a partir de esa edad tanto los riñones como el intestino son lo suficientemente maduros como para tolerar la leche de vaca sin que esta les produzca daño.

Ojo, que no estamos diciendo que sea obligatorio dar leche de vaca a los niños mayores de un año, pero los lácteos son una excelente fuente de calcio que los hace un alimento muy completo para la alimentación infantil.

Pero, ¿y el yogur? Porque el yogur no es leche, es “otra cosa”. La propia AEP nos recuerda que a partir de los 9 o 10 meses los niños pueden empezar a tomar lácteos procedentes directamente de leche de vaca en pequeñas cantidades, como por ejemplo el yogur o el queso fresco, siempre y cuando la cantidad que tomen no supere el 30% del aporte lácteo al día.

No os preocupéis que no hay que calcular nada. Como hacia los 9-10 meses lo niños suelen tomar más de 500 mL de leche al día, sustituir una de esas tomas por un yogur o una tarrina de queso fresco no va a hacer que superéis el límite recomendado.

Ojo de nuevo: dar yogur a los niños no es obligatorio, pero es un recurso que os puede facilitar muchas meriendas y desayunos de vuestros hijos.

Lo que sí que debéis evitar son los derivados lácteos estilo pettit-suis, natillas o similares porque, aunque se podrían dar a partir de los 9-10 meses como el queso fresco y el yogur, son alimentos poco saludables cargados de azúcares y grasas que no benefician en anda a vuestros hijos.

¿Y qué tipo de yogur debería dar a mi hijo?

Basta con pasearse por el supermercado para darse cuenta que existen miles de tipos de yogures diferentes: sabores, texturas e, incluso, el tipo de leche con el que están fabricados.

Sin embargo, el yogur natural sin azúcar, el normal de toda la vida, es el más (si no el único) recomendable para dar a un niño a partir de los 9-10 meses.

Si tenéis dudas de si os la están colando, basta con que miréis en la etiqueta para comprobar que, de forma aproximada, el yogur natural sin azúcar añadido contiene un 3% de grasa, un 4% de azúcares y un 3% de proteína.

El resto de yogures que encontréis en el lineal del súper no aportan ningún beneficio sobre el yogur natural, además suelen llevar azúcares añadidos o saborizantes para camuflar ese sabor ácido que a muchas personas no les gusta. Si a tu hijo no le gusta el yogur natural sin azúcar, siempre será mejor darle leche antes que un yogur azucarado, que así a lo tonto lleva un sobre de azúcar de los de cafetería añadido por cada ración.

Algunos sabréis que también están comercializados yogures sin azúcar añadido pero que “saben bien”. Esto es porque en vez de azúcar, en el proceso de fabricación del yogur se le añade algún tipo de edulcorante. Desde luego que este tipo de aditivos son seguros, sin embargo inclinan al cerebro del niño a tener preferencia por sabores dulces, por lo que tampoco son recomendables.

En resumen: yogur natural sin azúcar, si es que creéis que este alimento debe formar parte de la alimentación de vuestros hijos.

¿Y qué pasa con los yogures “para bebés”?

Muchos también sabréis que existen yogures que se publicitan como aptos a partir de los 6 meses con un slogan muy parecido a “Mi primer yogur”. ¿Cómo es posible que un bebé de esta edad pueda tomar este tipo de yogures si acabamos de decir que la AEP no recomienda su introducción hasta los 9-10 meses? La explicación es muy sencilla.

Este tipo de yogures se fabrican con leche de continuación (tipo 2), que es la leche de fórmula indicada para los bebés entre los 6 y 12 meses de edad que no toman pecho. En este sentido son yogures que se pueden dar desde los 6 meses, pero detrás de ellos hay mucho marketing y pocas necesidades reales de lo que necesita un niño.

Este tipo de yogures no son necesarios para un niño. Como sabréis, a partir de los 6 meses un niño debe empezar con la alimentación complementaria, pero la leche sigue siendo el alimento principal.

Durante esos meses el bebé irá comiendo cosas nuevas (frutas, verduras, carne, pesado, legumbres…) de manera progresiva.

No es una carrera por ver quién come de todo antes, y en ese sentido no pasa nada por esperar hasta los 9-10 meses para darle a niño su “primer yogur normal natural sin azúcar”, sin pasar por el “mi primer yogur de leche de continuación” que anuncian en todos lados.

Además, muchos de estos yogures pensados para bebés son de sabores o tienen azúcares añadidos, que como ya hemos dicho antes no son recomendables para niños de ninguna edad.

Y después de todo esto, ¿es obligatorio que le dé yogur a mi hijo?

En la alimentación de un niño pequeño ningún alimento es “obligatorio”, ya que lo que realmente es importante es que coman sano y lo más variado posible. En ese sentido, el yogur (o cualquier otro derivado lácteo) es un recurso más como parte de una alimentación saludable, pero de ahí a que los niños tengan que comer yogur todos los días hay un trecho muy grande.

A nosotros nos ayuda mucho a solucionar una merienda o el postre de una cena, pero lo tenemos integrado como un alimento más que podemos ofrecer a nuestros hijos.

En resumen, a partir de los 9-10 meses a los niños se les pueden ofrecer lácteos precedentes de leche de vaca en pequeñas cantidades. El yogur es el ejemplo más típico, que debe ser siempre natural sin azúcar. Sin embargo, no es obligatorio que los niños tomen yogur, sino que debe verse como un alimento más que ofrecer a nuestros hijos dentro de una alimentación variada y saludable.

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Источник: https://blogs.20minutos.es/dos-pediatras-en-casa/2020/06/22/ninos-yogur/

¿A partir de qué edad los bebés pueden comer yogur?

¿A partir de qué edad los bebés pueden comer yogur?

A partir de los nueve meses algunos expertos consideran que los bebés ya pueden comenzar a comer yogures naturales sin azúcar al ser mucho más digeribles que la leche de vaca, que no la recomiendan hasta cumplido el año ya que la administración demasiado temprana de esta se asocia con anemia ferropénica y déficit de hierro sin anemia en los bebés cuyo alimento principal es la leche.

Pero ¿por qué los yogures sí? Pues bien, porque los yogures siguen un proceso de elaboración diferente a la leche pasteurizada, pues los cultivos de bacterias que contiene el yogur rompen las cadenas de la lactosa y la hacen más sencilla de digerir. Además, el yogur es un alimento rico en calcio, vitaminas y proteínas. De hecho, es una muy buena opción porque contiene las calorías y la grasa de la leche entera que ellos necesitan.

En algunas ocasiones, los bebés comienzan a despreciar la leche o a hacerse los remolones cuando comienzan a tomar el biberón. Por eso, una buena opción es ofrecer al bebé yogures como una buena alternativa de alimentos que se ofrecen con cuchara.

Además, a partir de los diez meses de edad el yogur podría ser uno de los alimentos más adecuados.

Este contiene vitaminas del grupo B, A y D, posee una textura agradable, tiene un alto valor biológico, aporta calcio y también una menor cantidad de lactosa, que la que la leche aporta, por ejemplo, gracias a que la fermentación se transforma en ácido láctico, haciendo que sea más tolerante e indicada para los niños.

¿Cuándo es mejor tomar yogur?

Lo cierto es que no hay un momento exacto en el que el niño deba tomar el yogur, pero son muchos los padres y las madres que desean incluirlo en la dieta de sus hijos una vez estos cumplen ocho o nueve meses, y no saben en qué momento del día.

Para algunos padres el yogur es un alimento muy socorrido para las meriendas y como complementación de los purés.

Y al ser un alimento ideal para los más peques, no habrá problema tanto si lo toman en su hora de la merienda como en el desayuno junto con fruta y cereales para preparar, además, a los intestinos a recibir los alimentos del resto del día. Pero es igualmente beneficioso para ellos en un momento u otro del día.

El bebé está malo ¿puedo ofrecerle yogur?

Lo mejor de este alimento es que si tu bebé ya está acostumbrado a tomarlo, cuando esté malito será ideal que también se lo ofrezcas, pues el yogur ayuda a combatir la diarrea, el estreñimiento e incluso reduce los efectos negativos de los antibióticos al reparar la flora intestinal.

También puedes sustituir algunas tomas de leche por este alimento.

Algunos estudios sí han demostrado que el yogur puede acortar la duración de la diarrea, una alteración intestinal común en los niños, que al igual que en los adultos está puede producirse por un virus o una bacteria que se ha contagiado o que se contrae por una mala conservación de alimentos, algo que sucede en muchos hogares.

Pero ¿cómo debemos conservar nosotros los yogures?

Respecto a su conservación lo ideal es que los mantengamos en la nevera siempre entre 0 y 4º de temperatura, ya que los fermentos lácticos como los lactobacilos y las bifidobacterias mueren cuando el yogur se mantiene a temperatura ambiente. Además, es fundamental fijarse en la fecha de caducidad porque cuanto más se acerque a la fecha de vencimiento, menor cantidad de bacterias vivas contendrá en su interior.

Las meriendas para niños. ¿Yogur sí o no?

– Niños menores de dos años. Es aproximadamente hasta los seis meses de edad cuando los bebés se alimentan de forma exclusiva de leche materna.

Y no, la merienda como tal no es posible ya que ellos comen a demanda. Pero una vez comienzan con la alimentación complementaria ya pueden empezar a merendar papillas de fruta.

La mejor merienda para el niño menor de dos años y a la que, por supuesto, se pueden añadir galletas e incluso leche.

– Niños entre dos y diez años. Una vez cumplidos los dos primeros años y hasta los diez, los niños ya pueden comenzar a tomar otro tipo de alimentos. En la merienda, por ejemplo, pueden comer la fruta en trozos, el pan de molde con jamón cocido, los zumos sin azúcar y, por supuesto, el yogur.

Y para que la merienda siga siendo sana lo más recomendable es dejar pasar unas tres horas entre la comida y la merienda, y otras tres entre la merienda y la cena.

Esta comida que ha de ser diaria (la merienda), debe aportar al organismo del niño el 15% del total aporte energético diario y contribuir, además, a completar las cantidades diarias de lácteos, frutas y cereales.

Es importante también evitar la bollería industrial.

Peligros de la bollería industrial en la alimentación de los niños

En nuestro país el consumo de la bollería industrial es cada vez mayor en los adultos, pero también en los niños, algo que podría llegar a ser bastante perjudicial para su salud.

La bollería industrial contiene una cantidad muy elevada de grasas saturadas y grasas trans.

Y a pesar de que todas son algo perjudiciales, estas últimas han sido ya señaladas como las causantes del colesterol LDL y las enfermedades cardiovasculares.

El colesterol LDL es el conocido como “colesterol malo” porque contiene un elevado nivel de lipoproteínas de baja intensidad que acaba produciendo una acumulación de colesterol en las arterias. También el contenido en azúcares simples, en forma de azúcares refinados, es desproporcionado, cargando de trabajo al hígado y provocando la descalificación de huesos.

Asimismo, tanto en los niños como en los adultos un consumo prolongado puede acabar derivando en diabetes. Además, el consumo habitual de estos bollos y de la comida industrial en general provoca obesidad y sobrepeso, unas enfermedades que provocan muchos problemas, sobre todo en la etapa adulta. Es importante, por tanto, promover un estilo de vida saludable desde que son pequeños.

Pero ¿cómo pueden los padres promoverlo? Pueden motivar a sus hijos para que ir al cole no sea una rutina demasiado aburrida e ir andando hasta allí, salir del parque y llevarlos a clase para que se mantengan activos, practicar alguna actividad deportiva extraescolar, etc. También es importante ayudarles a reducir la actividad sedentaria, es decir, que pasen menos horas delante de la tele o del portátil.

Pero, sobre todo, no te olvides de ofrecerle yogur en el desayuno o en la merienda. Este es un buen alimento para ofrecer a tu hijo durante toda su vida, pero no antes de los nueve meses.

Algunos padres se preguntan «¿cuál es la cantidad de biberón que hay que dar a un bebé?». Los últimos estudios científicos recomiendan que sea el propio bebé el que regule su alimentación según sus necesidades, de manera que se le deberá dar leche a demanda tal y como si se tratara de la lactancia materna.

Bacilo

Definición:

Son bacterias que tienen forma de bastón, cuando se observan al microscopio. Según el tipo de bacteria puede causar salmonella, lepra, tuberculosis, peste, etc.

Síntomas:

Según la enfermedad que provoque.

Tratamiento:

Según la enfermedad.

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Источник: https://www.todopapas.com/bebe/alimentacion-bebe/a-partir-de-que-edad-los-bebes-pueden-comer-yogur-9892

Yogures para bebés: ¿a partir de cuándo?

¿A partir de qué edad los bebés pueden comer yogur?

Ésta es una de las preguntas más habituales en la consulta cuando hablamos de alimentación complementaria. En muchas guarderías se ofrece de manera habitual un yogur de postre. Y muchos padres están deseosos de ofrecer a sus bebés «Mi primer yogur». Estos «primeros yogures» se anuncian como aptos a partir de seis meses. ¿De verdad lo son?. Y, aunque sean aptos, ¿son necesarios?

¿Existen yogures aptos a partir de seis meses?

El yogur es un alimento que se obtiene de la fermentación de la leche. En el caso de los «primeros yogures» emplean fórmula de continuación (que se puede tomar a partir de los seis meses), por lo que efectivamente, son aptos para los bebés a partir de esta edad.

La primera ya la hemos comentado, están elaborados a partir de fórmula de continuación, y no a partir de leche de vaca. Pero además, llevan muchos otros ingredientes.

Mientras que la mayoría de los yogures naturales naturales que encontramos en el supermercado están compuestos sólo por leche fresca pasteurizada, leche en polvo desnatada y fermentos lácticos, los «primeros yogures» contienen, además de leche de continuación, otra gran cantidad de ingredientes (almidón de maíz, aceites vegetales, maltodextrinas, sales minerales vitaminas, aromas, estabilizante, correctores de acidez, Lactobacillus casei…); en definitiva, son productos ultraprocesados.

Aunque recientemente han reformulado «Mi primer yogur», disminuyendo su cantidad de azúcar, la mayoría de yogures y postres lácteos dirigidos a niños tienen una alta concentración de azúcares.

¿Cuándo puede tomar un yogur normal?

De acuerdo con las recomendaciones de la ESPGHAN (Sociedad Europea de Gastroenterología y Nutrición Pediátrica) la leche de vaca no debe introducirse antes del año de vida como bebida principal, pues es una fuente pobre de hierro y aporta demasiadas proteínas, grasas y calorías si se toma en grandes cantidades.

Sin embargo, yogur y otros derivados lácteos (bechamel, queso, mantequilla…) pueden darse en pequeñas cantidades a partir de los 9-10 meses de vida.

La leche de vaca no debe ofrecerse antes del primer año de vida, pero pueden darse pequeñas cantidades de yogur y otros derivados lácteos a partir de los 9-10 meses de vida.

¿Necesita un bebé tomar yogur a partir de los 6 meses?

La razón de iniciar la alimentación complementaria en torno a los seis meses es que el bebé comienza a necesitar entonces algunos nutrientes que la leche sólo no puede aportarle. Por lo tanto, el yogur, alimento derivado de la fermentación de la leche, tampoco podrá suplir esta necesidad.

Como hemos dicho, el bebé precisa otros nutrientes además de la leche, necesita «complementar» su alimentación. Si introduzco el yogur, estoy desplazando, quitando “espacio”, a otro tipo de alimentos que de verdad necesite el bebé.

Y por último, recordad que, aunque a partir de los 9-10 meses los bebés puedan tomar pequeñas cantidades de yogur no significa que sea necesario que lo hagan.

Un bebé que sigue tomando leche materna a demanda y realiza varias tomas al día no suele precisar otro aporte de lácteos; y uno que toma fórmula necesita entre 280-500ml de leche al día, algo que alcanzar fácilmente con sus 2-3 biberones diarios.

¿Yogur natural o de sabores?

Natural. Aquí no hay ninguna duda. Los yogures de sabores contienen una gran cantidad de azúcares añadidos (además de otros muchos ingredientes). Basta con comparar las etiquetas de un yogur natural y uno de cualquier sabor de la misma marca.

Información nutricional de un yogur natural Información nutricional de un yogur de sabor

Un yogur natural contiene, como hemos dicho previamente, Leche fresca pasteurizada, leche en polvo desnatada (0,6%) y fermentos lácticos. Si miramos la información nutricional, tiene aproximadamente 4g de azúcares por cada 100g (naturalmente presentes, no lleva azúcares añadimos)

En cambio, los ingredientes de un yogur de sabor, pongamos de fresa, son mucho más numerosos: leche desnatada rehidratada, azúcar, nata, gelatina, fermentos lácticos, aroma y colorante; y si miramos su composición natural vemos que contiene 12,5g de azúcares por cada 100g, es decir, que por yogur, contiene 15,6g (gran parte de esos añadidos)

Los yogures de sabores contienen gran cantidad de azúcares añadidos (en torno a un 10%).

¿Y si no le gusta el yogur natural?

A todos los niños (y adultos) no les gustan los mismos alimentos, y es frecuente que un alimento no les guste la primera vez que lo prueben. Debemos seguir ofreciéndolo (nunca obligar), pues a veces es necesario probar un alimento 10-15 veces hasta que nos gusta.

A veces ofrecemos al niño el yogur azucarado para que lo coma. Sucede lo mismo que con los yogures de sabores, contienen una gran cantidad de añadido. Podemos mezclar el yogur con fruta para que le aporte algo de dulzor.

Composición nutricional yogur azucarado

En cualquier caso, recordad que el yogur no es un alimento imprescindible y que hay muchas otras fuentes de calcio.

En Bebés y más | ¿Qué eliges para tus hijos? Genial cartel sobre el azúcar oculto en los alimentos infantiles, Once productos de alimentación infantil que llevan el sello de la AEP

Источник: https://www.bebesymas.com/alimentacion-para-bebes-y-ninos/yogures-para-bebes-a-partir-cuando

Nuevo «Mi primer Danone» sin azúcares añadidos: por qué no lo recomendamos

¿A partir de qué edad los bebés pueden comer yogur?

Son muchos los años que llevo trabajando como enfermero de pediatría en un Centro de Salud y en los años que llevo nunca he recomendado dar yogur a los 6 meses, y mucho menos un yogur más caro, con más proteínas que la leche que toman los bebés y con azúcar añadido a pesar de llamarse «Mi primer Danone, sabor natural».

Las primeras versiones: poco recomendables

Os hablo de esos yogures que aparecieron hará unos diez años, que muchos profesionales de la salud, y la misma OCU, criticamos por considerarlos poco adecuados, y por considerar que estaban avalados por una publicidad demasiado engañosa.

Unos años después, allá por 2011, modificaron la formulación de los yogures disminuyendo la cantidad de proteínas y haciendo que fueran un poco más adaptados para los bebés.

Sin embargo, mantenían el precio, el azúcar añadido y unos cuantos ingredientes que hacían que fueran productos demasiado modificados para lo que se suele buscar para un bebé que empieza a comer.

Los profesionales volvimos a decir lo mismo: siguen siendo poco recomendables.

Nueva fórmula sin azúcares añadidos

Desde hace unas semanas, Danone está promocionando y anunciando una nueva versión de «Mi primer Danone» sin azúcares añadidos (ya era hora no, ya era año), y se nos presenta a los profesionales como una fórmula mejorada, aún más adaptada para los bebés y más saludable en consecuencia.  Además, han reducido la cantidad a 100 gramos por yogur para que los bebés no coman más de lo que en realidad deberían comer.

El caso es que tienen razón, viendo lo que lleva. Ahora «Mi primer Danone» es más saludable de lo que era la primera versión, y también de lo que era la segunda, pero muchos profesionales seguimos pensando que a la tercera tampoco va la vencida.

Por qué no podemos recomendar el nuevo «Mi primer Danone»

Como seguro que muchos os estaréis preguntando por ello, os respondo a continuación con las diferentes razones que nos hacen decantarnos por evitar estos tipos de yogures no solo a los seis meses, sino a cualquier edad:

Llevan el sello de la AEP

En una esquina del cartón aparece el sello de la AEP, conforme Danone colabora con la Asociación Española de Pediatría.

Esta estrategia que llevan a cabo muchos fabricantes tiene como intención hacer creer a los posibles consumidores que la formulación está avalada por la AEP, que la han creado ellos, o que la han revisado para darla por buena y decir que es un producto saludable.

Sin embargo no es así. La traducción es: Danone da dinero a la AEP para que a cambio le dejen poner el sello en el envase.

Somos muchos los que pensamos que la Asociación Española de Pediatría debería mantenerse al margen de estas tretas publicitarias, porque se está usando su sello con la intención de engañar a los consumidores, y siendo conscientes de ello, lo siguen haciendo.

Es más, los que sabemos esto estamos empezando a asociar el sello con la falta de calidad del alimento en cuestión. Vamos, que cada vez que vemos el sello de la AEP en un producto nos ponemos a la defensiva, conscientes de que probablemente sea poco adecuado para nuestros hijos.

Anunciar que son «Sin azúcar añadido» demuestra que nos intentaron engañar

No solo con el sello nos engañan ahora, sino también cuando llamaron a su primer yogur «Mi primer Danone: sabor natural».

  Mucha gente compraba el yogur para sus hijos pensando que le estaba dando un yogur natural adaptado a sus bebés, y se llevaron una gran decepción al descubrir que lo que en realidad estaban comprando era un yogur natural azucarado, adaptado a sus bebés.

Danone nunca lo llamó así, obviamente, pero ahora que lo anuncia «sin azúcar añadido» nos demuestra que sí, que los yogures para bebé que han vendido desde hace una década llevaban el azúcar que nunca se debió añadir.

Los bebés de 6 meses no necesitan comer yogur

Creo que todos tenemos claro que el alimento más importante en los primeros doce meses de vida de un niño es la leche materna, y si el bebé no es amamantado, la leche de fórmula.

  A partir de los seis meses, cuando el bebé está preparado, se inicia la alimentación complementaria, cuyo objetivo es empezar a diversificar la dieta del bebé para que conozca nuevos sabores, texturas, olores y empiece a probar nuevos alimentos, con la finalidad de que a partir del año la leche sea un alimento más.

Entonces, si el objetivo es que los lácteos vayan dejando de ser el alimento principal, poco a poco, ¿por qué sustituir la leche por yogur? ¿Por qué ofrecer un lácteo a cambio de otro lácteo? Quizás haya quien piense que siendo así, no importa, porque lo único que haces es sustituir una toma de leche por una de yogur. La realidad es que sí importa, porque se está sustituyendo a la leche materna por un lácteo con el doble de concentración proteica y con unos nutrientes que no llegan a hacerle sombra. Es más, entre dar un biberón de fórmula y un yogur, sigue siendo mejor el biberón, por las mismas razones.

Además, no tiene sentido que se limite la cantidad de carne, huevo y pescado a los seis meses por la cantidad de proteínas que aportan (es una recomendación oficial, la de evitar excedernos con las proteínas en los bebés), si por otro lado vamos a ofrecer yogur, que tiene menos hierro que estos alimentos anteriores.

Tienen muchos más ingredientes que un yogur normal

Las últimas guías de alimentación complementarias publicadas en España, con la última evidencia, las publicó en 2016 la Generalitat de Catalunya. En ellas se habla de que a partir de los 9-10 meses los bebés pueden empezar a comer pequeñas cantidades de yogur.

No dicen que sea necesario ni recomendable, sino simplemente que pueden empezar a comer un poco de yogur natural normal.

Un yogur natural normal de Danone contiene lo siguiente:

Leche fresca pasteurizada, leche en polvo desnatada (0,6%) y fermentos lácticos.Si esto es lo que contiene un yogur que un bebé de 9-10 meses puede empezar a comer en pequeñas cantidades, uno espera encontrar, en un yogur para bebés, algo tan simple como leche adaptada y fermentos lácticos. Sin embargo, encontramos esto:Leche de continuación (95%) [leche pasteurizada, agua, almidón de maíz, leche en polvo desnatada, aceites vegetales [aceites de soja y girasol y antioxidante (tocoferoles)], maltodextrinas, sales minerales de hierro, yodo, cobre, manganeso, selenio y zinc y vitaminas (A, C, D, E, K, B1, B5 y B9)], almidón modificado de maíz, aromas naturales, estabilizante (goma guar), correctores de acidez (ácido cítrico y citrato de sodio), Lactobacillus casei y otros fermentos lácticos.No lleva azúcar, por supuesto, pero sí contiene un montón de modificaciones que nos hace ver, en seguida, que estamos hablando de un producto muy procesado. Vemos que las grasas de la leche se han sustituido por grasas vegetales, que lleva almidón de maíz, que son hidratos refinados del maíz, maltodextrinas, que suelen utilizarse para aportar mucha energía en poco tiempo (muy utilizadas en productos para deportistas) y un montón de cosas más que, como digo, no sabemos muy bien por qué debe recibirlas un bebé de 6 meses que, lo que necesita, es empezar a comer comida normal, y no ultraprocesados.

Son más caros que los yogures normales y que la leche

Esto ya es cuestión del bolsillo de cada cual. Si costaran lo mismo o poco más, y fueran mejores que la leche, o que los yogures naturales normales, aun te planteas comprarlos. Pero en este caso, y por el precio, soy de los que piensan que no compensa en absoluto.

Un consejo para Danone: dejad de crear yogures para bebé

Son muchos los profesionales, e incluso los padres y madres, que ante la no recomendación de estos yogures preguntan: «Y si es mejor que no coman estos, ¿cuáles pueden comer?».

La respuesta es muy simple: ninguno.

Como ya he explicado, los bebés no están obligados a comer yogur porque no necesitan comer yogur, y más teniendo un sinfín de alimentos menos procesados por probar: pera, naranja, brócoli, pollo, patata, zanahoria, judías, puerro, plátano, merluza, tomate, calabacín, arroz, cordero, lentejas, sandía, alubias, garbanzos, ciruelas, rape, pavo… (podría estar un buen rato así).

Es más, los expertos que publicaron la mencionada guía de alimentación complementaria hicieron público el año pasado un documento con preguntas y respuestas frecuentes, donde pudimos leer una dirigida a hablar sobre los yogures de bebé:

Son totalmente innecesarios, ya que los bebés de menos de un año no necesitan consumir yogur. Además, a partir de los ocho o nueve meses pueden empezar a comer pequeñas cantidades (unas cuantas cucharadas) de yogur natural (sin azúcar). Hay que recordar, también, que los yogures adaptados con leche de continuación diseñados para los bebés de a partir de seis meses llevan azúcares añadidos.

Ahora ya no llevan esos azúcares añadidos, pero lo principal sigue ahí: no necesitan consumir yogur. Por eso el consejo creo que debería ir para Danone: dejad de crear yogures para bebé, porque los bebés de seis meses no los necesitan, y cuando tienen nueve ya pueden consumir el más sano de los que habéis creado: el yogur natural normal.

Autor/a

Источник: https://www.criarconsentidocomun.com/nuevo-mi-primer-danone-sin-azucares-anadidos-por-que-no-lo-recomendamos/

Embarazo y niños
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