¿A qué edad puede comer un bebé carne de puerco?

Las carnes en la alimentación infantil: la ternera y el cerdo

¿A qué edad puede comer un bebé carne de puerco?

Para acabar con el capítulo dedicado a las carnes en la alimentación infantil, nos centramos en dos tipos de carne muy consumidas: la ternera y el cerdo.

Después de introducir las carnes blancas, el pollo, el pavo y el conejo a los seis meses de edad y más tarde, alrededor de los siete meses, la carne de cordero y de cabrito, si es que habitualmente la consumís en casa, el siguiente paso es la introducción de la carne de ternera y de cerdo.

Según la Asociación Española de Pediatría se introduce a partir de los ocho meses, aunque hay criterios muy variados. Algunos pediatras las aconsejan a partir de los 10 meses e incluso a partir del año.

Por ser carnes con mayor contenido en grasa difícil de retirar (a diferencia del cordero y del cabrito que se concentra debajo de la piel y se retira fácilmente), se espera unos meses hasta que el estómago del bebé esté mejor preparado para digerirlas.

La carne de ternera

La carne de ternera es el producto del animal de menos de un año de edad únicamente alimentado de leche materna. Su color es más claro y su sabor más suave.

La de ternera es una carne más digerible que la de vacuno mayor pues contiene menor cantidad de grasa. La de un animal más grande tiene grasa intramuscular con mayor contenido en ácidos grasos saturados. Es por ello que para ofrecer a los bebés es preferible la carne de ternera, más magra y digerible.

En cuanto al valor nutritivo, aporta proteínas de alta calidad, vitaminas, principalmente vitamina B2 y minerales, principalmente hierro de fácil absorción.

Cómo preparar la ternera

Es importante definir cuál es la parte más adecuada para ofrecer al bebé, ya que la proporción de grasa varía dependiendo de la pieza del animal. Por ejemplo, las chuletas son más grasas que el solomillo.

Para el bebé, lo más adecuado será elegir partes menos grasas como el solomillo o los filetes de lomo habiéndole quitado primero la parte de grasa visible.

La forma de prepararla también es importante ya que al cocinarla se pierden buena parte de los nutrientes hidrosolubles que contiene.

La temperatura que debe alcanzar la carne al cocinarse es de 70 grados, ya que las bacterias mueren a esta temperatura, el colágeno se disuelve y la carne queda más tierna.

Al ser cocinada a la parrilla, a la plancha o al horno hay que controlar que no se tueste demasiado pues a altas temperaturas se producen reacciones químicas de elevada toxicidad.

La carne de cerdo

La carne de cerdo, al igual que la de vacuno, tiene un elevado contenido en grasas, pero grasas “buenas”. Contiene ácidos grasos saturados, pero su proporción de ácidos grasos monoinsaturados (grasa buena) es superior al resto de las carnes.

En cuanto a las propiedades nutricionales, la carne de cerdo aporta proteínas, en mayor cantidad en una pieza magra, y una proporción moderada de colesterol.

Entre los minerales destaca el hierro fácilmente asimilable por el organismo y entre las vitaminas la tiamina o vitamina B1, de la cual contiene entre 8 y 10 veces más que el resto de las carnes.

La tiamina interviene en la formación de los alimentos en energía, es indispensable en el funcionamiento del sistema nervioso, contribuye en el crecimiento y en el mantenimiento de la piel.

Cómo preparar la carne de cerdo

Como sucede en el caso de la ternera, hay grandes variaciones de grasa dependiendo de la parte del cerdo que se consuma.

Las más adecuadas para ofrecer al bebé son las partes magras del cerdo como el solomillo, la cinta de lomo, sino la paletilla o el jamón. Otras partes como las chuletas o la panceta tienen proporciones demasiado elevadas de grasas. Se recomienda elegir piezas de la parte trasera el cerdo por contener proteínas de mejor calidad.

Los embutidos y la charcutería tampoco son adecuados para los niños pequeños pues contienen conservantes y exceso de grasas y de sal.

En cuanto a la cocción es similar a la de la carne de ternera. Se puede hacer hervida, asada, a la plancha, a la parrilla, evitando los rebosados y empanados hasta que se compruebe que el bebé no es alérgico al huevo o al glúten.

La forma de preparación en ambos casos, tanto de la ternera como del cerdo, es triturar unos 20 gramos de carne dentro del puré de verduras.

También se le puede cortar en tiritas para que las chupen y las deshagan, siempre bajo supervisión de un adulto por riesgo de atragantamiento, pero recién cuando sea capaz de masticar se le pueden ofrecer las carnes cortadas en trozos.

Foto | tvol, Gudlyf, René Ehrhardt
En Bebés y más | Las carnes en la alimentación infantil

Источник: https://www.bebesymas.com/alimentacion-para-bebes-y-ninos/las-carnes-en-la-alimentacion-infantil-la-ternera-y-el-cerdo

Cómo introducir la carne en la dieta del niño

¿A qué edad puede comer un bebé carne de puerco?

(Foto de: http://www.crecerfeliz.es/Ninos/Alimentacion/Como-introducir-la-carne-en-la-dieta-del-nino)

¿Desde cuándo puedes empezar a incluir la carne en la dieta de tu hijo? ¿Qué le aporta? ¿Cuánta y cuál puedes dar a los más pequeños? A continuación resolvemos éstas y otras dudas que pueden surgirte.

A partir de los 6 meses el pediatra te aconsejará que tu bebé empiece a comer carne, un alimento que le va a aportar proteínas de alto valor biológico, hierro, vitamina B, niacina y ácido fólico.

Su aparato digestivo ya ha madurado lo suficiente para digerirla bien y ahora la necesita (unos 30-40 g al día son suficientes en su primer año de vida) para obtener energía y evitar problemas de anemia.

Pero cuidado. Según un estudio realizado con niños de entre 1 y 3 años, el 90% de ellos consumen más del doble de las proteínas que necesitan, un exceso que parece estar relacionado con el sobrepeso en los años posteriores.

Como desde que los niños empiezan a comer casi de todo las proteínas están presentes en muchos alimentos que son básicos en su dieta (leche, huevos, pescado…) lo mejor es pesar la carne y darles la cantidad exacta indicada por su médico.

CÓMO INTRODUCIRLA

Para iniciar a tu pequeño en la carne debes hervirla junto con las verduras hasta que esté tierna y triturar todo muy bien, hasta obtener un puré fino. Por lo general, la carne que primero se ofrece a los bebés es la de pollo (libre de piel y grasa), por ser más digestiva.

Diez días después ya podemos darles ternera (sin grasa), potro y pavo. También conejo, siempre y cuando los trocitos estén totalmente limpios de huesecillos.

En cuanto a las carnes más grasas, como el cordero y el cerdo, que resultan más difíciles de digerir, “yo suelo recomendarlas a partir de los 7 u 8 meses, pero escogiendo siempre las partes más magras”, explica Mª Dolores Gurrea Sampedro, pediatra del Hospital Nisa 9 de Octubre, de Valencia.

Según su color las carnes pueden ser blancas y rojas. El tono depende de la cantidad de mioglobina (un pigmento rico en hierro), pero el contenido en proteínas apenas varía de unas a otras.

Lo ideal es tomarlas con verduras y frutas ricas en vitamina C, que favorecen la absorción del hierro.

CARNES RECOMENDADAS

POLLO: IDEAL PARA COMENZAR

Su sabor neutro hace que sea muy bien aceptada por los bebés y que combine a la perfección con frutas dulces. Es una de las carnes más digestivas y que más proteínas contienen (26%), aunque aporta poco hierro (1,3 mg). Su contenido en grasa (8%) y en colesterol (80 mg) es bajo.

TERNERA: PRIMERO LA BLANCA

El motivo es que es más suave y digestiva que la roja. Una vez que el niño la acepta bien podemos empezar a darle ternera roja, que es más abundante en hierro. La ternera es la carne que más proteínas contiene de todas (28%) y, entre otras ventajas, aporta poca grasa (12%) y poco colesterol (80 mg).

CERDO: ELIGE LOMO Y SOLOMILLO

Las partes más tiernas del cerdo son el lomo y el solomillo. Antes de comprarlos, comprueba que no llevan grasa infiltrada (lo sabrás porque carecerán de hilitos blancos).

La carne de cerdo aporta un 25% de grasa y unos 100 mg de colesterol. Es rica en proteínas (24%), pero pobre en hierro (1,2 mg).

OTRAS OPCIONES: CORDERO Y POTRO

Puedes dar cordero a tu hijo si es lechal (es el más tierno) y si eliges para él la parte más magra (la pierna). También puede comer potro; tiene menos proteínas que otras carnes, pero mucho más hierro.

¿Y SI ES ALÉRGICO?

Si tu hijo tiene alergia o intolerancia a las proteínas de la leche de vaca tampoco debe tomar carne de ternera, porque contiene proteínas similares.

Y si aún le das el pecho, debes eliminar de tu dieta cualquier alimento que lleve proteínas de vaca. “Cuando estos niños se inician en la alimentación complementaria hay que evitar que consuman leche y carne de vaca, pero sí pueden tomar el resto de carnes”, aclara Mª Dolores Gurrea.

En cualquier caso, asegúrate de que la carne que compras para tu hijo es magra y carece de nervios, para que no se atragante. Y procura ofrecerle cada día una clase distinta, para que siga una dieta más variada.

FUENTE: Marga Castro Asesora: Mª Dolores Gurrea, pediatra

http://www.crecerfeliz.es/Ninos/Alimentacion/Como-introducir-la-carne-en-la-dieta-del-nino

Источник: https://www.canadabeef.mx/como-introducir-la-carne-en-la-dieta-del-nino/

¿A qué edad puede comer un bebé carne de puerco?

¿A qué edad puede comer un bebé carne de puerco?

La carne de cerdo o de puerco es una carne blanca, pero con más grasa que otras como las carnes de pollo, pavo o conejo, por lo que se recomienda introducirla en la dieta del bebé un poco más tarde para que pueda digerirla mejor.

Indice

¿A qué edad comenzar con la carne de puerco?

La dieta de un bebé hasta los 6 meses se basa únicamente en la leche, ya sea materna o de fórmula. Sin embargo, a partir de esta edad la leche ya no cubre las necesidades nutricionales del bebé, sobre todo en lo que respecta al hierro.

Y, además, el bebé ya está preparado para digerir y consumir otros alimentos, por lo que se comienza con la alimentación complementaria a la leche materna.

La Asociación Española de Pediatría recomienda comenzar con la introducción gradual de los principales alimentos, dejando siempre pasar al menos 3 días entre uno y otro para comprobar si existe alguna alergia o intolerancia.

Aunque se puede comenzar por cualquier grupo, se suele empezar por los cereales sin gluten (arroz y maíz), las frutas y las verduras, evitando aquellas de hoja verde que contienen muchos nitritos.

Después, se suele ofrecer al bebé cereales con gluten y carnes blancas, empezando por pollo, pavo y conejo. El cerdo se dará un poco más adelante, preferiblemente partes con poca grasa. No existe recomendación de una edad determinada, aunque suele hacerse entre los 8 y los 9 meses.

Por último, las carnes rojas, como la ternera, no se aconsejan hasta los 12 meses.

 

¿El cerdo es realmente carne blanca?

A diferencia de las carnes rojas, como la de vacuno, la carne de cerdo está formada sobre todo por fibras blancas, por eso se la agrupa dentro de las carnes blancas.

Sus fibras tienen menos contenido graso, aunque es cierto que son más grasas que las de otras carnes blancas como el pollo o el pavo. Cerca del 70% de la grasa es subcutánea, por lo que se puede extraer fácilmente.

Además, hay partes del cerdo, como el lomo, en las que el contenido de grasa es inferior al 2%. Por eso se puede introducir en la dieta del bebé antes que la carne roja.

Beneficios de la carne de puerco

La carne de cerdo es rica en vitamina B, una vitamina esencial que ayuda al metabolismo energético e interviene en funcionamiento del sistema nervioso.

Contiene sobre todo vitamina B12, de hecho, las necesidades diarias de vitamina B12 se ven cubiertas con una sola ración de carne de cerdo.

También es rica en vitamina B1 o tiamina, que contribuye al crecimiento y desarrollo de la piel y en vitamina D.

Además, es fuente de proteínas y minerales esenciales como el calcio (que ayuda al desarrollo de los huesos), el hierro, el potasio, el zinc, el fósforo y el magnesio.

Contiene ácidos grasos saturados, pero su proporción de ácidos grasos monoinsaturados (grasa buena) es superior al resto de las carnes.

¿Cómo preparar la carne de cerdo?

Según el corte de carne que se elija, tendrá más o menos grasa. Por eso, en el caso de la alimentación infantil, se debe consumir solo las partes magras como el solomillo o la cinta de lomo.

 En cambio, es mejor no ofrecerle hasta más adelante partes que contienen más grasas, como las chuletas, las costillas o la panceta. Tampoco embutidos o charcutería porque tienen mucha grasa, sal y conservantes.

El lomo adobado contiene orégano, ajo, pimentón y otras especias, además de sal, por lo que es mejor no ofrecerlo hasta más adelante, a no ser que el adobo sea casero y se evite la sal. Se aconseja elegir piezas de la parte trasera el cerdo por contener proteínas de mejor calidad.

Además, la puedes cocinar a la plancha, asada, hervida o a la parrilla, evitando los rebozados y las frituras hasta más adelante. Puedes cocer unos 20 gramos y titularlo junto con el puré o, si no le das purés, cortar tiras pequeñas para dejar que las chupe y mastique.

A medida que pasen los meses, podrás ir introduciendo más partes de la carne de cerdo y hacer platos más elaborados. Recuerda que la carne de cerdo es muy saludable y puede consumirse unas dos veces a la semana, eligiendo preferiblemente las partes menos grasas y elaborándola al horno, hervida, a la plancha, etc.

Y, para que la dieta del bebé sea sana, debes intentar que su alimentación sea equilibrada y cuente con 5 raciones diarias de fruta y verdura, cereales, pescados y huevos. Evita la sal, el azúcar y las grasa saturadas y procura que tu hijo se acostumbre desde pequeño a comer de todo y hacer ejercicio a diario, ya sean actividades dirigidas, o salir al parque a jugar y correr.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/bebe/alimentacion-bebe/a-que-edad-puede-comer-un-bebe-carne-de-puerco-11245

7 meses-Carne en sus purés

¿A qué edad puede comer un bebé carne de puerco?

A los 7 meses, algunos alimentos se añaden a su dieta.  Aquí tienes el menú clásico de un bebé de 7 meses. A esta edad, tu hijo empieza a tomar en pequeñas cantidades los siguientes alimentos:

CARNES

Para empezar, dale la de pollo y luego la ternera.

Cómo se la doy: hervida sin piel ni grasa, junto con las verduras. Empieza con 10-15 g y aumenta la cantidad poco a poco hasta llegar a los 50-60 g al final del primer año.

Con qué frecuencia: una vez al día, a la hora del almuerzo. A partir del momento en que toma carne, ya no hace falta ofrecerle leche.

Qué le aportan: proteínas de origen animal, vitamina B, hierro, cinc.

Aprende a hacer ricos y nutritivos purés para tu bebé de 7 meses. Para prevenir trastornos digestivos, es importante conservar correctamente sus  purés.

LA CARNE QUE DEBE ESPERAR:

  • Hasta los 12 meses: el jamón serrano y las carnes más grasas como el cerdo y el cordero.
  • Hasta los 2-3 años: los embutidos.

LOS ALIMENTOS QUE YA PUEDE TOMAR:

  • Los cereales que llevan gluten: trigo, cebada, avena, centeno.

TE INTERESARÁ:  Cuánta proteína añadir al puré del bebé.  Qué dar de comer al bebé de 8 meses

Con 8 meses, tu bebé ya lleva dos meses comiendo con cuchara. Su menú se parece al que te indicamos aquí. Y mueve mejor y traga bien los alimentos que tiene en la boca.  Probablemente tenga algunos dientes asomando por sus encías y le gustará mordisquear. Los alimentos nuevos del mes son los siguientes. 

PAN

Dáselo sin miga para que lo pueda chupar sin atragantarse.

Qué le aporta: estimula la coordinación ojo-mano-boca y le prepara para tragar trocitos.

LOS ALIMENTOS QUE TAMBIÉN LE PUEDES DAR:

FRUTA CRUDA: manzana, pera, plátano, mandarina…

Cómo se la doy: rallada o machacada como postre de la comida o la merienda. 

Qué le aporta: vitaminas, minerales y fibra.

Aprovecha los alimentos para estimular a tu bebé. Aquí tienes algunas ideas que le gustarán

CARNE Y VERDURA

El bebé habrá probado carne magra de ternera y pollo en la papilla del mediodía. Puedes incorporar otras como la carne de pavo y conejo como la novedad del mes.

Cómo se la doy: a la plancha o hervida, sin piel ni grasa, junto con las verduras. Dale entre 40 y 50 gr con su puré.

Con qué frecuencia: en alternancia con otras carnes, en el puré del mediodía.

Qué le aportan: proteínas de origen animal, vitamina B, hierro, cinc.

No le conviene tomar demasiadas proteínas animales. Aquí tienes un truco para dosificar la carne y el pescado en sus purés.

LAS CARNES QUE DEBEN ESPERAR:

  • Hasta los 12 meses: el jamón serrano y las carnes más grasas como el cerdo y el cordero.
  • Hasta los 2-3 años: los embutidos.

LOS ALIMENTOS QUE YA PUEDE TOMAR:

  • Los cereales que llevan gluten: trigo, cebada, avena, centeno.
  • Las frutas como la manzana y la pera crudas y ralladas.

TE INTERESARÁ: Descubre la nueva manera de alimentar a los bebés. El método se llama `Baby led weaning´ y ha sido desarrollado por pediatras que practican la crianza natural.

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Los 9 meses son un hito en la alimentación del bebé porque sus menús empiezan a ser cada vez más variados. Su dieta diaria se parecerá a la que te indicamos aquí. Puedes incluir en su dieta los siguientes alimentos:

ARROCES Y PASTA

Para empezar, ofrécele arroz blanco y pasta como fideos o estrellitas.

Cómo se lo doy: bien hechos, mezclados con verduras y/o carne, en sustitución de las patatas. Calcula unos 20 g (peso en crudo) por ración.

Con qué frecuencia: 2 o 3 veces por semana.

Qué le aportan: energía y vitaminas del grupo B.

EL ARROZ Y LA PASTA QUE DEBEN ESPERAR:

  • Hasta los 18 meses: la pasta y el arroz integrales. A partir de los 18 meses, altérnalos con los blancos.

ACEITE DE OLIVA

Pertenece a nuestra dieta mediterránea, aporta sabor y es más sano que la mantequilla.

Cómo se lo doy: añade una cucharadita de aceite de oliva virgen crudo sobre los alimentos, antes de triturarlos.

Con qué frecuencia: en todos los purés.

Qué le aportan: ácidos grasos esenciales y antioxidantes.

EL ACEITE QUE DEBE ESPERAR:

  • Hasta los dos años: los fritos.

YEMA DE HUEVO

Si hay antecedentes de alergia en tu familia, espera hasta el año.

Cómo se la doy: comienza por un cuarto de yema mezclado con el puré de verduras en sustitución de la carne. Aumenta la cantidad poco a poco hasta llegar a la yema entera.

Con qué frecuencia: dos o tres veces por semana.

Qué le aportan: proteínas de excelente calidad, vitaminas, colina y ácidos grasos esenciales.

EL HUEVO QUE DEBE ESPERAR:

  • Hasta los 12 meses: el huevo entero.

QUESO

Son una fuente importante de calcio y proteínas pero la mayoría tiene mucha grasa por lo que debes empezar con los más ligeros, los quesitos y el queso batito.

Cómo se la doy: mezclados con el puré de verduras. El queso fresco batido con compota de fruta o fruta rallada.

Con qué frecuencia: una o dos veces a la semana.

Qué le aportan: principalmente proteínas y calcio.

LOS QUESOS QUE DEBEN ESPERAR

Hasta los 11-12 meses: los quesos de pasta dura como el gruyere o el manchego por su contenido en grasa. 

Hasta los 18 meses: los quesos muy grasos o muy curados.

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Источник: https://www.guiadelnino.com/alimentacion/calendario-de-los-nuevos-alimentos/7-meses-carne-en-sus-pures

Cómo alimentarnos según nuestra edad

¿A qué edad puede comer un bebé carne de puerco?

A veces se sobreestima la necesidad de proteína, entendiendo que es un nutriente fundamental para el crecimiento del niño. No obstante, el crecimiento a estas edades se va haciendo más lento y progresivo por lo que la cantidad de estos alimentos no es tan importante como la que habitualmente se ofrece.

Los requerimientos de proteína pasan de 2,2 gramos por kilo de peso y día (g/ Kg/ día ) en el primer semestre de vida, a 1,5 g/ Kg/ día, en el segundo semestre, y a 1,2 g/ Kg/ día, de uno a tres años.

Esta diferencia cuantitativa de proteína se explica porque este nutriente sirve al crecimiento, el cual disminuye notablemente en los dos primeros años y apenas se ve influenciado por la actividad física.

El porcentaje de energía aportado por las proteínas a estas edades oscila entre el 10 y el 15%. Esto obliga a considerar en su justa cantidad el suministro de alimentos proteicos al niño (carne, pescado, huevos y lácteos), siendo habitual encontrar raciones de alimentos proteicos que superan el 15% del valor energético total.

Para hacernos idea de este hecho, piénsese que si un niño toma dos vasos de leche, 50 gramos de carne, un yogur y 1 loncha de jamón cocido a lo largo de las distintas comidas del día, el aporte de proteína es de aproximadamente 40 g superior a las necesidades del niño de uno a tres años, que se estima es de 1,5 gramos de proteína por Kg de peso y día.

Hay demasiadas madres y padres que se preocupan por niños que rechazan el enorme bistec que se les ha preparado. Se producirían muchos menos conflictos en las comidas si las raciones fuesen razonables.

La deficiencia de proteína es rara en niños en nuestro país, en parte por la importancia cultural de los alimentos proteicos.

Quienes tienen más posibilidades de riesgo de consumo inadecuado de este nutriente son los niños que consumen dietas vegetarianas estrictas, quienes tienen múltiples alergias alimentarias o aquellos que ven limitada su selección de alimentos a causa de dietas caprichosas, problemas de conducta o acceso limitado a los mismos.

OFRECER LECHE Y DERIVADOS LÁCTEOS DESNATADOS

El consumo generalizado de leche desnatada por los niños pequeños no está justificado desde el punto de vista nutricional, salvo indicación médica expresa.

La leche desnatada conserva la misma proporción de proteínas, azúcares (lactosa) y calcio que la entera, aunque está desprovista de grasa, nutriente energético básico para el buen funcionamiento y desarrollo orgánico de los más pequeños, así como de las vitaminas disueltas en la grasa, llamadas liposolubles, como las vitaminas A y D. La vitamina D es necesaria para la absorción del calcio y para su depósito en los huesos.

ELABORAR BOCADILLOS CON EMBUTIDOS DIVERSOS

La única charcutería que se debería admitir para esta edad es el jamón cocido y el jamón serrano magro (sin el tocino). Además del jamón cocido, se pueden encontrar en el mercado otros derivados cárnicos que guardan con este producto muchas similitudes.

Es el caso de la paleta de cerdo cocida, cuya presentación y sabor son buenos, y su precio es comparativamente menor al del jamón cocido.

El jamón cocido es un producto de gran valor nutritivo, rico en proteínas de alto valor biológico y con un contenido graso relativamente bajo, comparado con los diversos embutidos.

Existen sucedáneos de jamón cocido de menor calidad nutritiva, a los que se autoriza el añadido de féculas, proteínas y otras partes del cerdo, además de aditivos, para formar un conglomerado o pastel compacto que constituyen los denominados fiambres de jamón. Del mismo modo en el mercado se encuentra fiambre de paleta de cerdo, y fiambres de pavo o pollo, dependiendo de los ingredientes utilizados.

Ambos productos, jamón cocido o salado, consumidos una o dos veces por semana, son suficientes para contribuir a la diversificación de la dieta.

Los embutidos, por su parte, son derivados cárnicos ricos en grasa, de contenido proteico variable según los ingredientes utilizados. Son embutidos tradicionales el chorizo, el salchichón, la mortadela, el salami, la butifarra, la sobrasada, etc.

SALAR EXCESIVAMENTE LOS ALIMENTOS

No deben salarse excesivamente las preparaciones culinarias (ni al cocinar ni al ingerir los alimentos), con el fin de acostumbrar al niño al sabor propio de los alimentos, disminuyendo consecuentemente la ingesta de sal.

Una correcta educación del paladar desde la infancia evitaría los dificultosos cambios de hábitos a los que se ven obligados quienes de adultos precisan reducir la cantidad de sal en su dieta diaria.

La recomendación de reducir el consumo actual de sal está justificada, sobre todo si consideramos su pobre participación en la consecución del equilibrio nutritivo.

OFRECER SIEMPRE ZUMO COMO ALTERNATIVA A LA FRUTA

Como el agua, otra bebida saludable para los más pequeños es el zumo de fruta, con la ventaja de que, por lo general, les gusta su dulce sabor. Teniendo en cuenta que a esas edades necesitan tomar más de 8 vasos de líquido al día, el consumo de zumo de fruta se puede considerar una alternativa acertada.

El zumo de fruta les ofrece muchos de los nutrientes de la fruta (con la excepción de la fibra).

Si la etiqueta no indica lo contrario, el zumo de fruta comercial, contiene sólo el azúcar propio de la fruta utilizada en su elaboración, y es una opción más saludable que una bebida de fruta que contenga azúcar añadido, como es el caso de numerosas bebidas refrescantes y néctares.

Cuando están seleccionadas sabiamente algunas bebidas, como la leche y el zumo de fruta, cuentan como ración diaria de un grupo de alimentos. Por ejemplo, un vaso de zumo cuenta como una de las 2-3 raciones que el niño necesita cada día del grupo de frutas. En cambio, una bebida de fruta que es solamente 10% zumo de fruta sería considerada como un «dulce» y no como sustituto de una fruta.

HACER UN MAL USO DE LOS COMPLEJOS MULTIVITAMÍNICOS

Deben ser prescritos bajo la supervisión de un médico o un especialista en Nutrición, y sólo en casos específicos, cuando no es posible mejorar la calidad de la dieta o cuando existen situaciones de riesgo de que se produzcan déficits nutritivos específicos (enfermedades agudas o crónicas, inapetencia de larga duración, etc.).

Sin embargo, algunos padres y madres creen que la única forma de hacer que sus hijos tomen las vitaminas y los minerales necesarios es proporcionárselos en forma de granulado o pastillas ya preparadas. Los anuncios suelen decir que la dieta no basta para satisfacer las necesidades del organismo en ese sentido.

Como es muy fácil comprar suplementos de este tipo, y su precio no resulta elevado, muchas personas se decantan por esta opción. En numerosas ocasiones, se exceden en las dosis de vitaminas y minerales, creyendo que así mejorará su salud, estarán más enérgicos o evitarán muchas enfermedades.

Cada vez son más los estudios que confirman la peligrosidad de esta práctica.

Como dar suplementos de este tipo puede ser perjudicial, los padres nunca deben ofrecerlos a sus hijos sin consultar previamente con un profesional.

Los suplementos no deben ser usados como sustituto de una buena comida, sino como complemento en caso de requerimientos extras.

Los niños tienen una dosis suficiente de vitaminas y minerales si siguen una dieta variada con alimentos de todos los grupos básicos.

Источник: https://trabajoyalimentacion.consumer.es/ninos-de-1-3-anos/es-un-error

Embarazo y niños
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