Acogida temporal de niños en México

Familias de acogida, una oportunidad para las y los adolescentes refugiados

Acogida temporal de niños en México

Familias de acogida, una oportunidad para las y los adolescentes refugiados

Las niñas, niños y adolescentes refugiados en México, que no cuentan con la compañía de algún familiar que les brinde protección, pueden ser recibidos por una familia de acogida. Fundación Juconi y ACNUR han creado el programa “Familias de Acogida Temporal para niñas, niños y adolescentes refugiados” para darles una nueva alternativa

Miles de niñas, niños y adolescentes refugiados, provenientes sobre todo de Centroamérica, transitan por el territorio mexicano sin la compañía de su madre, padre o de alguna otra persona adulta que les brinde protección en su camino. Su sueño (y única opción) es trabajar, ya sea en México o en Estados Unidos, y empezar una nueva vida. Sin embargo, no dejan de ser menores de edad. 

De acuerdo con Acnur, tan solo en 2018, 10 mil 417 niñas, niños y adolescentes no acompañados fueron detenidos por el Instituto Nacional de Migración, pero solo 356 fueron registrados como solicitantes para obtener la condición de refugiado, “y precisamente son ellos quienes requieren de cuidado alternativo”, advierte María Isabel Remolina, Asociada de Protección a la Niñez de Acnur, en entrevista para LADO B. 

Justo con el objetivo de proveer esos cuidados es que Fundación Juconi México, en colaboración con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) han creado el Programa Cuidado Alternativo de Acogimiento Familiar, que busca la integración de adolescentes a un núcleo familiar de manera temporal, en donde se cubran sus necesidades cognitivas y educativas, así como factores afectivos y sociales.

Angel Rojas Garzón, Coordinador General del Programa Juconi, explica que actualmente tienen entre siete y ocho casos de familias listas para ofrecer acogimiento. Sin embargo, las y los adolescentes que están en espera son muchísimos más. “Entre más familias tengamos, más jóvenes vamos a poder recibir”.

“Creo que esto es, además, una muestra muy contundente de solidaridad, de empatía que también las familias mexicanas pueden demostrar hacia las personas refugiadas; y en este caso, hacia los adolescentes”, dice Valeria Berumen Ornelas, Asociada de Información Pública en en Acnur México. 

El programa de familias de acogida, explica Berumen, busca ofrecer alternativas para que las y los adolescentes refugiados en México no estén privados de sus libertades u obstaculizados en el ejercicio de sus derechos. Las instituciones migratorias están un poco sobrepasadas, asegura, lo que hace más factible y necesaria la aplicación de estos proyectos. 

Ser familia de acogida 

Convertirse en una familia de acogida, explica Ángel Rojas, implica contribuir al desarrollo integral de niñas y niños y adolescentes que estén solicitando protección como refugiados en el país. 

El programa inicia, de acuerdo con el Coordinador General del Programa, tras recibir la postulación de las y los adolescentes que se encuentran en refugio o al cuidado de otras organizaciones de la sociedad civil o instituciones gubernamentales. 

Lo que sigue es un procedimiento que llaman “Operación Amistad”, el cual consiste en informar a las y los adolescentes acerca del acogimiento familiar. Esta es una adaptación que puede llevar hasta tres meses o más, durante los cuales mantienen una comunicación constante con Juconi. 

El proceso por parte de las familias empieza contactando a la organización (ya sea vía telefónica o por correo electrónico), para acordar sesiones informativas.

Después, se hace una valoración del ambiente familiar y comunitario para determinar cuáles familias son aptas para iniciar el procedimiento.

Al final, se realiza un plan de vida que involucra a la o el adolescente y a la familia, dando paso al acogimiento. 

La familia postulante debe tramitar un certificado de idoneidad a través del DIF (para demostrar que es apta de recibir a un menor).

Una vez realizado este trámite, se prepara la integración paulatina del o la adolescente.

Al momento de la acogida, hay un acompañamiento por parte de la organización para vigilar que se esté dando la integración con la familia y la comunidad de manera positiva.

Los requisitos que una familia o personas interesadas deben tener para formar parte de este programa son: interés en brindar la recepción, apertura, respeto, tolerancia religiosa, cultural, social y disposición para ofrecer a las y los jóvenes un ambiente familiar que pueda contribuir a la restitución de sus derechos. 

A veces las familias mexicanas creen que no tienen las condiciones para dar acogida a una o un adolescente refugiado, sobre todo en términos económicos.

Sin embargo, Berumen asegura que hay familias de clase media que están demostrando con esta iniciativa que es posible, y que tienen la empatía con una o un joven que ha tenido que pasar un trayecto muy difícil, y que viene huyendo de condiciones muy complejas.

Diohema Anlleu, Directora de Incidencia en Fundación Juconi México, aclara que en relación al concepto de “familia de acogida” los perfiles son diversos, y no obedecen a una única concepción, entendiendo que hay diversas formas de ser familia. 

El tiempo de acogida es variado y depende de cada caso. Por lo general, este proceso va desde que ingresa la o el adolescente a la familia de acogida, hasta que cumple la mayoría de edad. Pero cada joven puede decidir en qué momento concluye el acogimiento familiar y aventurarse a la vida profesional. 

No es adopción

María Isabel Remolina aclara que este no es un proceso de adopción.

Ella explica que las medidas de cuidado alternativo (opciones de cuidado que se les puede brindar a las y los adolescentes sin la compañía de sus familias) no son lo mismo a una adopción (procedimiento permanente).

Son medidas temporales, detalla, en tanto no se logra una solución con la familia nuclear o extensa (tíos lejanos, abuelos, entre otros). 

Remolina recuerda que, en la medida en la que el gobierno mexicano no logra por medio de las autoridades de protección a la niñez encontrar vías para facilitar la reunificación familiar, se buscan otras opciones de cuidado que siguen siendo temporales, como las familias de acogida. Es decir, la adopción sería un último recurso en el caso de niñas o niños refugiados.

Rojas Garzón explica que se atiende el “interés superior” (medidas que vayan a proteger en mayor grado al menor, si no es que todos sus derechos, estipulado en el artículo el artículo 4o.

de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos) de la o el joven, buscando que se pueda reintegrar con su familia; cuando esto no puede darse, se busca darle un núcleo familiar que propicie su desarrollo integral, la calidad de vida, interacción y el acercamiento a otros de sus derechos (educación, alimentación, salud, protección, recreación y esparcimiento). 

Detalla que es por medio de una familia de acogida que se pueden generar los vínculos y habilidades necesarias para la vida independiente o vida adulta, en otras palabras. 

Enfocado en adolescentes

Rojas Garzón dice que sí hay casos de niñas y niños menores de 12 años que se han postulado en el programa, sin embargo, es muy raro que suceda. Son casos aislados que, por ejemplo, en el trayecto perdieron a su madre o padre y se quedan solos en territorio mexicano. 

En su experiencia, muchas y muchos adolescentes llegan con la ambición de trabajar, sin importar tener la edad legal para poder hacerlo. Sin embargo, “una vez en un ambiente seguro, con una contención y acompañamiento, estas expectativas pueden cambiar”. 

En Acnur, la labor de identificación de casos se realiza con la ayuda de organizaciones de la sociedad civil, instancias de gobierno y las oficinas que tienen en varios puntos de la ruta migratoria.

Al tener contacto con personas refugiadas, encuentran a estas niñas, niños y adolescentes. “La gran mayoría de los casos los identificamos en nuestras oficinas del sur”, detalla María Isabel Remolina.

 

Acnur colabora estableciendo metas en conjunto, dando seguimiento y apoyo en el diálogo con otros actores, como contrapartes de gobierno. La labor operativa, que conlleva la atención, recepción y valoración de los casos, es tema de Juconi desde la “Operación Amistad”.

Reforma migratoria

El programa de familias de acogida u otras medidas de cuidado alternativo, están enmarcadas en la Ley General de los Derechos de niñas, niños y adolescentes en su reglamento. 

Recientemente, se publicaron las reformas a algunos artículos de la Ley de Migración y de la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político, estableciendo medidas que se enfocan en garantizar de manera más efectiva el cumplimiento de los derechos de la niñez y adolescencia migrante, solicitante de asilo y refugiada.

Los principales avances que le corresponden al programa de acogida, de acuerdo con Diohema Anlleu, Directora de Incidencia en Fundación Juconi México, es la gama de atención de niñas, niños y adolescentes en situación de movilidad, enfocada en alternativas de cuidado y no únicamente en estaciones migratorias. 

Las procuradurías de protección de niñas, niños y adolescentes deben garantizar a este sector sus derechos. Se evita, además, la detención y el retorno de estos menores, y se apela a las medidas de cuidado alternativo y a la responsabilidad del Estado mexicano de atender estos casos.

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Источник: https://www.ladobe.com.mx/2020/12/familias-de-acogida-una-oportunidad-para-las-y-los-adolescentes-refugiados/

Acoger a infancia migrante: una forma de hacer familia temporal

Acogida temporal de niños en México

La figura de la acogida temporal para una o un menor refugiado en México es relativamente nueva. Fundación Juconi explica sus características e invita a las personas a ser parte del Programa Cuidado Alternativo de Acogimiento Familiar

Texto: Ray Ricardez / Lado B

Imagen: Instituto Juconi

Existe en México más de una opción para brindar un hogar a menores que han perdido sus cuidados parentales. A pesar de ello, muchas personas conocen únicamente la figura de la adopción. Es por esto que Fundación Juconi invita a las personas interesadas en estos procesos a convertirse en una familia de acogida temporal para una niña, niño o adolescente refugiado que ha llegado al país.

Esta es una medida relativamente nueva en México, que se estableció a partir de 2014 con la publicación de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, por lo que gran parte de la sociedad no identifica su diferencia con la adopción tradicional, asegura Ariel Flores, asesor del Instituto Juconi.

Diohema Anlleu, directora de Incidencia en Fundación Juconi México, explica en entrevista para LADO B que la figura de acogida temporal para menores refugiados propicia un cambio cultural, en donde entendemos que ahora existen más modalidades para hacer familia y luchar por los cuidados infantiles en México.

Así, a través del Programa Cuidado Alternativo de Acogimiento Familiar, Fundación Juconi abre la posibilidad de dar esta acogida temporal a niñas, niños y adolescentes refugiados en el país, abriendo paso a que sus derechos sean completamente restablecidos, haciendo ver a las familias que hay alternativas más allá de la adopción.  

Adopción y acogida temporal, procesos diferentes

La adopción es una figura de cuidado definitivo, explica Flores. Esto quiere decir que se buscará que la niña, niño o adolescente que ha perdido los cuidados parentales de forma definitiva —y por cualquier circunstancia— tenga la posibilidad de encontrar una familia que pueda brindarle cuidado y protección de manera permanente. 

En contraste, el acogimiento familiar, a pesar de que también atiende a una niña, niño o adolescente que ha perdido sus cuidados parentales, es una medida temporal que busca ser una transición para que ella o él encuentre, eventualmente, un núcleo familiar permanente o inicie de manera adecuada su vida independiente. 

Esta acogida busca reintegrar a la o el menor con su familia de origen (madre o padre), y si no es posible, con algún miembro de su familia extensa (abuela, tío, etcétera) o, en su defecto, con alguien con quien tenga un lazo comunitario (como una madrina o padrino). En caso de que ninguna de estas opciones sea posible, como última alternativa, se considera la adopción, detalla el asesor de Fundación Juconi. 

Aún así, lo preferible en el Programa Cuidado Alternativo de Acogimiento Familiar de Fundación Juconi siempre será que la o el adolescente pueda regresar eventualmente con su familia original (si las condiciones lo permiten), detalla Flores. Sin embargo, en muchas ocasiones también sucede que la o el menor llega, efectivamente, a la mayoría de edad y se independiza.

Acoger a infancia migrante

Flores explica que hay miles de menores  refugiados y refugiadas en México que han tenido que separarse de sus familias por factores tales como la violencia ejercida hacia ellas y ellos desde su lugar de origen, lo que les obliga a desplazarse, o por trámites migratorios al momento de ingresar a este país. Es por esto que nunca se pierde la intención de Fundación Juconi de reunirles otra vez.  

Cabe destacar que todos los procesos con niñas, niños y adolescentes tienen que ser llevados con el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF Nacional), explica Ariel Flores.

Ahí se tramitan, por ejemplo, los certificados de idoneidad que dan a las familias la calidad de “familia de acogida” o “familia adoptante”; ninguno de estos certificados suple al otro, cada trámite es independiente y diferente.

Ariel Flores detalla que, normalmente, las niñas, niños y adolescentes refugiados tenían como única opción llegar a centros de asistencia social.

 Y a pesar de que estos espacios cuentan con servicios de atención y cuidado (incluso con especialistas en ramas médicas, nutrimentales o psicológicas, dependiendo cada centro), al final las y los menores no se desarrollan en un ambiente familiar propicio para la reintegración completa de sus derechos.

Ahora, aunque esto sigue sucediendo, porque no hay suficientes familias aspirantes a dar acogida, existe la posibilidad de que, a través de este programa, encuentren un hogar temporal, cuenta Flores.

Desde Fundación Juconi explican que el acogimiento familiar busca evitar que estas y estos menores permanezcan por un periodo largo de tiempo en estos centros de asistencia y, en vez de ello, vivan por un lapso de tiempo en un hogar con una familia que les proteja. 

Compromiso y cuidado

No es común ni es la intención del programa incentivar la adopción de la o el menor después de la acogida temporal, explica Ariel Flores; incluso, asegura que las familias que han brindado cuidados temporales a través de este programa tampoco han optado por adoptar a la o el menor después de la acogida. Así, siempre se busca descartar todas las opciones antes de pensar en la adopción, sentencia.

“No hemos entrado en un panorama en donde esto sea posible [adopción de la o el menor con la misma familia que le brindó acogida temporal]”, cuenta Flores. Él explica que, desde el inicio, la familia de acogida sabe que es un proceso temporal.

Esto hace que el acompañamiento Juconi procure en todo momento que se contribuya a la integración y, posteriormente, a la separación. Aunque, asegura, las familias siempre desarrollan un vínculo con la o el menor, haciendo que mantengan el contacto.

 

Las personas que han decidido brindar acogida temporal a una o un menor refugiado en México, desde la experiencia Juconi, son familias motivadas por un alto compromiso social y que tienden a tener una participación constante en grupos de la sociedad civil o religiosos, dando su tiempo para ayudar a otras personas. En palabras de Ariel Flores, son familias que saben que el cuidado de la infancia no recae en una persona, sino en la comunidad.

Estas familias saben que su función no es sustituir a la madre o padre de la o el menor, haciéndoles ver que en ningún momento dejarán de tener a alguien que les espera en otro lugar. Por ello, Fundación Juconi busca de manera constante encontrar y promover la comunicación con la familia de origen de alguna forma a lo largo de la acogida, con tal de cuidar ese vínculo. 

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Si quieres darle un hogar temporal a un o una adolescente, puedes contactar a Fundación Juconi al teléfono: 222 1831 413 o mandar un correo electrónico a: ariel@juconi.org.mx

Este trabajo fue publicado originalmente en LADO B que forma parte de la Alianza de Medios de la Red de Periodistas de a Pie. Aquí puedes consultar la publicación original.

Pie de Página

Источник: https://piedepagina.mx/acoger-a-infancia-migrante-una-forma-de-hacer-familia-temporal/

Embarazo y niños
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