Agitación del amamantamiento

Sobre mi lactancia y la agitación del amamantamiento

Agitación del amamantamiento

En la semana de la lactancia materna no quería quedarme sin compartir mi experiencia y cómo lo veo ahora después de 4 años del destete.

Este post es simplemente mi experiencia y mi opinión. No pretendo dar consejos, ni herir ni juzgar a nadie. Creo que cada mujer debe elegir cómo llevar su maternidad y si quiere hacer lactancia materna ó no y hasta cuando. Sin presiones.

Lo que sí creo que sucede y yo sentí en mi entorno, es que hay mucha presión ya sea de un lado cómo de otro. En mi caso yo sentía presión por la teta, todo mi entorno lo hacia y las recomendaciones oficiales lo aconsejan.

Yo tuve una lactancia bastante dura ó por lo menos así la sentí yo. Sentía que no podía compartir muchas de las tareas de la crianza (noches, dientes, virus) y me resulto difícil llevarlo. Además de que puso mucha presión en la relación con mi pareja.

También hubo momentos buenos, amorosos y divertidos. No todo fue malo sino no hubiera seguido hasta los 2 años! Es muy poderoso sentir que eres alimento, consuelo y espacio seguro. Momentos de miradas, de conexión, de sentir que te necesitan.

Preparate porque es un post largo, te cuento…

Sobre mi lactancia

Nosotros hicimos LME hasta los 6 meses y luego lactancia prolongada hasta pasados los 2 años. La verdad que mi lactancia en general estuvo bastante lejos de ser buena.

Comenzó con una grieta por mal agarre y termino con agitación del amamantamiento. Tuve mastitis, perla y varios conductos bloqueados! Los conductos bloqueados empezaron cuando introducimos sólidos y llegaron hasta el final sobre los 2 años con una mastitis con perla.

Reconozco que también hubo momentos buenos, amorosos y divertidos. Pero también reconozco que para mi fue bastante duro todo el peso que cae sobre la madre lactante: cólicos, malas noches, dientes, virus etc…

Solo la teta le calmaba en los momentos malos así que nos era muy difícil compartir. Un rato de descanso para mi dejándolo con su padre significaba el peque llorando cómo si lo fueran a matar. El padre se agobiaba y yo también así que al final volvía.

Sobre el destete nocturno

Las noches sin duda fue lo que peor llevé. Nico era de 8 y 9 despertares una noche normal. Una mala noche podíamos llegar a 10/12, cada 40/45 mnts, era una tortura.

Los meses pasaban y no mejoraba. Bien pasado el año todavía seguíamos así. Además sobre esa edad empecé a sentir rechazo ó agitamiento del amamantamiento, sobre todo por las noches aunque yo ni siquiera lo sabía por entonces.

No podía soportar que tomará teta, solo quería quitarle, me enfadaba que me despertara. El rechazo hacía que me frustrara muchísimo y me desvelaba.

Sobre los 16/18 meses ya no podía más. Creía que me iba a volver loca de no dormir bien, así que decidí hacer destete nocturno.

Fue bastante duro ya que Nico no estaba por la labor y mi pareja no fue capaz de ayudar mucho.

Una noche le dije que no había más teta hasta por la mañana. Lloró, madre mía si lloró. Lo pasamos bastante mal durante varios días. Pero cómo a todo, se acostumbró y me alegré de haberlo hecho.

Con el destete nocturno mejoraron las noches. De 7/8/9 despertares pasamos a 3/4. Seguíamos colechando así que le abrazaba y nos dormíamos.

Por el día reducí tomas también, ya no quería dar teta a demanda, mañana, siesta, noche y si se hacía daño o algo así. Pero el rechazo a dar teta seguía y cada vez más, así que era un constante tira y afloja.

Ilustración de cuento “Madre Tierra”

Sobre la agitación del amamantamiento

La agitación del amamantamiento es una sensación de rechazo a dar de mamar a tu bebe. Te resulta muy desagradable que este mamando en tu teta y sólo quieres quitarlo.

Es doblemente desagradable. Por un lado la sensación de que te estén chupando el pezón te desagrada intensamente y por otro lado sabes que es tu bebe y le quieres, quieres darle teta pero te resulta imposible. Este quiero y no puedo se hace difícil de llevar.

Suele ocurrir en madres de bebés de más de un año ó también en madres embarazas o con lactancia en tandem con el bebe más mayor.

En algunas madres es temporal y se pasa. A veces ocurre con la ovulación o con rachas de estrés o de poco autocuidao.

En mi caso no se pasó y sólo fue a peor. Lo peor de todo es que yo ni si quiera sabía de esto. Es una de las cosas que menos se habla de la lactancia prolongada.

Fue cuando Nico tenía sobre los 2 años que una chica en el pueblo lo mencionó: “si, el agitamiento, a las madres que les da rechazo dar la teta”. Entonces sentí que era eso lo que yo estaba sufriendo.

Busque en internet y efectivamente, exacto, clavado, una agitación de libro. Ya estaba yo pensando en el destete pero entonces lo ví clarísimo.

El rechazo o agitación es algo de lo que no se habla mucho. Es importante hablarlo porque si hay alguna mujer pasando por ello, el saber que es común y que tiene nombre ayuda.

El destete

Una vez me di cuenta y llevando meses sufriendo estas sensaciones de rechazo me decidí a destetar.

El destete fue rápido aunque duro en intensidad. Le dije que mamá ya no podía dar más teta. Mi peque con poco más de 2 años no lo entendió como era de esperar. Lloró bastante pero yo sentía que era lo que tenia que hacer.

El destete con agitación y en plena crisis de los 2 años de mi peque te aseguro que no fue una buena racha. Sólo podía pensar que tenía que haberlo hecho mucho antes.

Ahora, después de 4 años, sólo pienso que pasó cuando tuvo que pasar, yo tenía que pasar mi proceso de aceptación y llegó cuando llegó aunque no fuera el mejor momento.

Todavía después de 4 años me corren las lagrimas por las mejillas cuando escribo esto. El dolor fue intenso, el peque lloró bastante y yo con él.

Por un lado estaba negando a mi bebé algo que el deseaba, quería y me pedía con llanto desesperado. Por otro lado sentía que no podía seguir por la sensación de desagrado que me producía amamantar.

Le distraía, evitaba situaciones y demás pero hubo malos ratos.

Una vez pasado el trago del destete me alegré de haberlo hecho y mucho. Se acabo el tira y afloja del quiero teta y todo fue mucho mejor en casa.

Nico empezó a calmarse tocándome una berruguita que tengo en el pecho. Todavía hoy lo hace. Le encanta tocarme los pezones aunque no le puedo dejar porque siento la misma sensación de rechazo que cuando le daba de mamar.

Recomendación oficial de lactancia materna y las mujeres de mi pueblo

No hay edad ideal de destete. Cada mujer y cada familia tienen que ver y decidir cuando o cómo dar teta o destetar.

El recomendar la LM hasta los 2 años, cómo son las recomendaciones oficiales, hace que muchas madres sintamos la presión de seguir hasta esa edad. Quieres lo mejor para tu hijo.

En mi opinión y por mi experiencia esto supone mucha presión para las madres. Si encima son mujeres que trabajan pues más se complica. Es genial que muchas mujeres hagan lactancia prolongada, si es lo que desean y lo llevan bien, pero en mi opinión esta recomendación pone mucha presión sobre las madres. Sin mencionar las que no pueden llegar a dar el pecho.

A los 2 años además muchos niños tienen la conocida “crisis de los 2” en la que parecen querer sólo teta y muchas madres se agobian. Así que es seguramente el peor momento para destetar (yo lo hice y no fue fácil). Algunas asesoras de lactancia recomiendan esperar unos meses y hacerlo después.

Hablando con algunas mujeres mayores de mi pueblo me contaban que lo normal antes (guerra y posguerra) era destetar sobre los 15/18 meses. A esta edad, me decían, “ya comen de todo y el destete es más fácil porque no están con los 2 años y además empiezan a dormir mejor”. Esto dicho por mujeres de 80/90 años y que han criado a muchos hijos a teta.

Quizás me hubiera ahorrado disgustos si hubiera seguido el consejo de estas mujeres sabias, quizás no. Nunca lo sabré.

Entiendo los beneficios de la lactancia materna. Es salud, es conexión con tu bebé, es más sostenible y es más autosuficiente. Comparto todos estos principios, por esta misma razón lo hice y lo volvería hacer.

Mi inexperiencia, la agitación del amamantamiento y la presión hicieron que pasara unos meses duros hasta en destete aunque aquí cuente lo malo, no todo lo fue.

Esto es sólo mi opinión personal y como digo arriba no pretendo ofender, ni molestar a nadie pero si defiendo que cada mujer lacte y destete cuando quiera.

Lactancia compartida – Hermanos de leche

Nico y su primo son hermanos de leche: mi hermana y yo hacíamos intercambio y mi sobrino mamó de mi teta así cómo Nico mamó de mi hermana.

Les encanta cualquier teta! No hacen asco a ninguna! Es pura superviviencia y lo normal es que mamen sea de quien sea la teta.

Es una experiencia preciosa. Esos ojitos mirandote, esas risitas de que estamos haciendo, sobre todo ya llegando a los 2 años que tienen más conocimiento.

Antaño era algo mucho más común y en otras culturas se practica a día de hoy. También hay casos de abuelas lactantes que o no han perdido la leche o se la han estimulado de nuevo para cuidar de sus nietos.

Aquí un post muy bonito de Ibone Olza sobre la lactancia compartida.

En realidad oficialmente no está recomendado porque pasan enfermedades. Si lo haces que sea con alguien de quien confías plenamente en su salud.

¿Has dado teta a otro peque que no sea el tuyo?

¿Has sentido la agitación del amamantamiento?

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Источник: https://crianzaenverde.com/2020/08/11/sobre-mi-lactancia-y-la-agitacion-del-amamantamiento/

Qué es la agitación por amamantamiento

Agitación del amamantamiento
¿Has oído hablar de la agitación por amamantamiento?

Agitación por amamantamiento es un término feísimo que se inventó alguien que jamás pensó que tendría que explicar que lo tenía. En un post leía una vez que debería llamarse ‘rechazo al amamantamiento’ porque hubiera estado cien veces más acertado.

Anteriormente hablé sobre mis sensaciones encontradas con la lactancia últimamente. Algunas de vosotras me nombrasteis la agitación por amamantamiento y dije varias veces ‘No, no tengo esto’.

Pues bien, pasados los días me quito el sombrero amigas y os hablo de este sentimiento tan incómodo y difícil de reconocer cuando defiendes la lactancia a capa y espada. Ojalá no tuviera que escribir este post.

La agitación por amamantamiento es la confrontación entre lo que sientes y lo que deseas. Tú deseas seguir dando el pecho dos años más o los que haga falta.

Tus hormonas hacen imposible que puedas dar una teta más.

La agitación por amamantamiento es el rechazo de la mamá a dar de mamar ¡aunque quiera hacerlo! Es un tema bastante inexplorado por el momento, aunque parece ser común a los mamíferos.

Los expertos aclaran que no es lo mismo que D-MER o Reflejo de eyección de la leche distrófico (del que puedes leer aquí) ni que la Depresión posparto. Tampoco se relaciona con el Síndrome de Burnout o ‘agotamiento extremo’.

Síntomas de la agitación por amamantamiento

  • Temes el momento en que tu hijo te pide pecho.
  • Deseas que termine pronto.
  • Necesitas urgentemente que alguien te retire al niño para que podáis estar separados.
  • No es dolor, es ansiedad.
  • Ciertas tomas generan en ti sentimientos de ira, rabia, angustia, tristeza, desconsuelo y/o frustración.
  • Sientes una lucha entre la racionalidad de tu mente: quiero dar el pecho y la de tu cuerpo: no lo soporto más.
  • Sensación de amenaza respecto del niño.

Si de repente sientes ganas de insultar al bebé que tanto adoras durante la toma y no sabes a santo de qué… puede que estés sintiendo agitación por amamantamiento.

¿Cómo surge y cuánto dura?

Aparece de la nada y sin motivo aparente. Parece ser que todo nace a causa de las hormonas.

Una respuesta hormonal marca el destete bien por que hay un nuevo embarazo, bien porque la lactancia ha superado los dos años o bien porque es lactancia en tándem (en lactancia a dos hermanos no gemelos es más común).

También puede coincidir con el período de ovulación y por tanto ser intermitente. Todo ello es lo que induce a pensar que se trata de una forma de la naturaleza por continuar con el crecimiento del niño en cuestión.

Hasta ser madre nunca había tenido tanta conexión con las hormonas. Ni siquiera con el periodo. Tener hemorragias mensuales no es ni remotamente parecido a no tenerlas por tres años a causa de las hormonas.

Y estas son las causantes de esta sensación tan incómoda por la que no debemos sentir vergüenza y sin embargo es lo suficientemente poderosa como para no contarlo públicamente (el nombrecito de marras tampoco ayuda).

La duración de la agitación por amamantamiento es indeterminada. Algunas mujeres lo sienten por un par de días o tres. Algunas semanas, otras meses.

Y lo complejo del tema es que no se siente en la totalidad de las tomas, sino en algunas de ellas (con mayor frecuencia las de la noche).

Esto hace que no sea tan sencillo como dejar de dar el pecho porque 1) la mamá y el niño desean continuar con la lactancia y 2) las tomas ‘normales’ recuerdan la belleza de este momento.

Causas

En la esta página en inglés, dan algunas teorías sobre la causa de la aparición de la agitación por amamantamiento. Son las siguientes:

  • Interrupción continuada de los ciclos de sueño. Con las lactancias prolongadas, despertar 5 veces por noche se convierte en una rutina durante años. Esto puede causar efectos severos para la salud mental de mamá.
  • La agitación podría ser un mensaje fisiológico para provocar el destete en espera de un nuevo niño. Aunque ciertamente, una madre puede producir leche para ambos y cada una de diferente tipo. Una madre que da lactancia en tándem puede eyectar calostro para su bebé y una leche distinta para su bebé de dos años. En cualquier caso, si es una señal de destete, la madre puede elegir aceptarlo o ignorarlo y continuar amamantando.
  • Lactancia a demanda. La cantidad de tiempo dedicada a la lactancia, sobre todo en tándem, puede hacer que la madre necesite recuperar ‘su espacio’. Este ámbito complejo está en investigación.
  • Carencias nutricionales. Aunque la calidad de la leche es siempre perfecta pese a la desnutrición de la madre, esta última puede provocar señales para que la madre cambie sus hábitos. Las carencias más acusadas son las de Magnesio, Hierro, Vitamina A, D y las del complejo B. Si padeces cansancio o fatiga, convendría hacerte unos análisis de sangre.
  • Depresión posparto. Pese a no ser idéntica cosa, la sensación de irritabilidad, sueño y ansiedad, son coincidentes. No obstante son muchas las madres con agitación por amamantamiento que aseguran no estar deprimidas y su estado mental es perfectamente estable mientras no están dando el pecho.
  • La agitación no es en sí dolorosa, pero para algunas madres va unida a un dolor posparto o un mal agarre. Cuando la demanda del niño es muy intensa, lactar 20 veces al día puede provocar dolor en una mala postura. Además, con niños mayores, es más fácil que las posturas se vicien. Parece ser que aunque el dolor desaparezca, permanece la memoria de este y ello se relaciona con la agitación por amamantamiento.

Testimonios

«Se desatan en mí unas sensaciones de ira que me resultan incontrolables, tengo taquicardias, sudoración y pensamientos insoportables de querer arrancar a mi hija de mi pecho.

Me da vergüenza reconocerlo, he llegado a ser muy brusca con mi hija y el sentimiento de culpa es horrible.

Mi yo consciente no quiere hacer sufrir a mi hija y mi cuerpo grita y se agita para que mi hija suelte el pecho.» Esther

«Me sobrevenía una sensación de miedo, temor y pequeñez totalmente incontrolable y en apariencia no asociada a nada. Había días que acababa anímicamente destrozada.» Petra

Otros testimonios en inglés dicen que sienten el deseo de lanzar a su hijo al otro lado de la habitación, aunque evidentemente, no lo hacen y se sienten muy culpables por pensar en ello. Otras mujeres dicen sentir náuseas o la piel de gallina.

Hay quien lo experimenta una o dos veces por semana y quien lo asocia a días antes del periodo. Algunas mujeres se sienten abrumadas porque empiezan a notar cierta estimulación sexual (el niño es grande y pellizca el otro pezón, le frota con las piernas), este sentimiento no es fácil de afrontar.

Las madres reconocen que la agitación por amamantamiento es mucho peor cuando estás cansada.

En mi caso empecé a notarlo coincidiendo con 15 días que tuve de ‘falso síndrome premenstrual’. Creí que me vendría la regla después de 3 años de amenorrea por los dolores tan característicos y toda la sintomatología, pero finalmente no hubo hemorragia aunque mis hormonas estuvieron descontroladas.

A las hormonas se sumó el hecho de que haga lactancia en tándem y que uno de ellos sea alta demanda para que la enorme cantidad de tomas diarias, me diera todas las papeletas –aunque me costó reconocerlo-. En un día normal puedo hacer 15 o 20 tomas, la mayoría de ellas en tándem y mis mellizos tienen dos años y 3 meses.

Cuando vienen pidiendo teta y tengo estos momentos tan difíciles, siento que dos abusones vienen hacia mí. Deseo que se acabe lo más rápido posible e intento distraerme en otra cosa. No obstante nace en mí un enfado que no está justificado y de noche he llegado a insultar a Limón.

Me disgusta escribir esto, pero esta es la realidad.

Qué hacer si tienes agitación por amamantamiento

  • Destetar no es siempre la solución. Precisamente porque ni la madre ni el hijo desean que esto ocurra. Muchas madres se plantean el destete progresivo así que si tu hijo ya comprende, puedes negociar con él y dejar solo las tomas que mejor te hagan sentir. No ayuda que el padre o el círculo digan frases como ‘Pues deja la teta ya, que bastante lleva’ o ‘Ya es muy grande para teta‘. Por favor, tened sensibilidad con el tema.
  • Intenta distraer tu mente en las tomas o solicita que el padre te distraiga a ti. El papel del padre en la lactancia es crucial. Una buena conversación, unas palabras de ánimo, unas risas.
  • Practica la atención plena en estos momentos. Hay quien pone un cubito de hielo en la boca pero basta concentrarte en cómo la respiración sube y baja inflando tu vientre. Concéntrate en algún punto de la habitación o en una idea concreta (lo que se conoce como objeto virtuoso: compasión, amor, refugio). ‘Bien, otra vez toca dar el pecho. Lo asumo, me asusto. Pero no elijo esta sensación como la dominante de mi momento. Dar el pecho es algo hermoso y yo puedo darle otra connotación cambiando mi pensamiento a positivo’. Recuerda que tú eliges lo que hay dentro de ti, eliges la alegría o el temor.
  • Cuenta tu testimonio. A través de foros, o en los comentarios de este post. Es importante sentirte acompañada.
  • Si te realizas un análisis de sangre y necesitas suplementación, busca la forma más respetuosa de hacerlo (actualmente tomo suplementos veganos de B12, vitamina D y magnesio recomendados por una nutricionista). En la web en inglés, sugieren visitar un nutricionista si los resultados de hormonas en sangre y otros indicadores no dan ninguna respuesta clara.
  • Parece ser que es peor cuando hay falta de sueño así que, en la medida de lo posible, toca dormir.
  • Busca tiempo para ti, enfócate en el libro que leerás, le peli que verás, el paseo que vas a dar.

Como siempre, Alberto Soler lo explica de maravilla en este video.

Источник: https://www.mamavaliente.es/2018/02/13/que-es-la-agitacion-por-amamantamiento/

Lactancia, porteo y colecho

Agitación del amamantamiento

Durante el transcursos de la lactancia la madre va a experimentar muchos sentimientos y rara vez se habla de ellos, parece que está mal visto o que es inapropiado compartir sentimientos que no sean positivos respecto a la maternidad. Ser madre es duro y las madres suelen tener las emociones a flor de piel, experimentado, a veces, una montaña rusa de sensaciones.

Al inicio de lactancia quizá la madre puede sentir miedo o inseguridades, si todo va bien se sentirá estupenda, pletórica y feliz. Si la lactancia no funciona o se tuercen quizá sienta frustrada y triste. Así mismo si el bebé demanda mucho pecho quizá se sienta cansada….

Durante la lactancia se viven etapas de tranquilidad, de placer, de rutina, de no pensar y dejarse llevar… Pero los sentimientos se pueden ir transformando y en ocasiones, llegados a ciertas etapas, estos sentimientos se pueden volver oscuros y imposibles de expresar.

Estos sentimientos resultan tan desconcertantes que las madres evitamos hablar de ellos por miedo de no ser comprendidas o por miedo a ser juzgadas.

¿Qué se siente?

El término agitación por amamantamiento no es demasiado clarificador, no permite hacerse a la idea de las profundas implicaciones emocionales que conlleva.

Lo que se siente es un rechazo, un rechazo visceral hacia el niño cuando mama. Este rechazo se puede manifestar en diversas situaciones relacionadas con la lactancia y la crianza.

La madre siente la necesidad de que su hijo sea más independiente, que no demande tanto…

A la vez que se siente un monstruo por “no querer” a su hijo, por desear que alguien se lo lleve unas horas de paseo, o que no pida más pecho, o que lo suelte de una vezzzzzzzzzzz!

Cuando se agarran al pecho horas y horas la tensión se masca y se va acumulando. El reloj parece detenerse…

¿En qué momentos se puede sentir?

El rechazo se puede producir en muchas situaciones, vamos a ver y comentar las más habituales:

  • En bebés mayores (1, 2 años o más) que siguen mamando: Cuando un niño mayor demanda el pecho continuamente puede ser desconcertante y la madre se puede sentir abrumada y ahogada con tanta demanda. Suele coincidir con la crisis de los dos años cuando los niños aumentan su demanda de pecho de manera exponencial y se comportan, a nivel de demanda, como bebés recién nacidos, lo que resulta agotador e incomprensible.
  • Durante el embarazo si el niño quiere seguir mamando: El dolor o la molestia que la madre embarazada siente cuando su hijo mayor mama puede hacer nacer en ella un sentimiento de rechazo e incomodidad, y tener una necesidad de que la toma termine cuanto antes, de separarse de él, de sentirse libre…
  • Posteriormente a la llegada del pequeño: Cuando llega el hermano tampoco es fácil, el pequeño acapara la necesidad de atención de su madre y el hermano mayor (que aunque recién nombrado “mayor” suele ser pequeño) puede estar muy demandante con la nueva situación, lo que le lleva a pedir casi más el pecho que su hermano pequeño o a querer mamar siempre que lo hace el pequeño…

¿Porqué se produce?

No sabemos muy bien las razones por las que aparece el sentimiento de rechazo, pero se cree que quizá se sustentan en la necesidad inconsciente de acelerar el crecimiento de nuestros bebés. De la misma manera que las hembras de los pájaros animan a sus polluelos a salir del nido, nosotras en un determinado punto de lactancia necesitamos que se hagan mayores.

Cuando la madre se queda en estado y tiene otro bebé sus hormonas (en especial la oxitocina) la llevan a volcarse y proteger la cría más indefensa. Y todo el sentido que tiene esta explicación, si lo pensamos fríamente, lo pierde en el momento que esos sentimientos nos inunda. No podemos controlar esos sentimientos y son tan sorprendentes y desagradables que lo inundan todo.

¿Qué puedo hacer?

Como hemos dicho van a aparecer y controlarlos es complicado. Así que lo que debemos hacer en primer lugar es hablar de ello, contar lo que sentimos a otras madres en nuestra misma situación, o que hayan pasado por ella; ya que nos puedan entender y acompañar en el proceso.

Si la pareja ha estado apoyando la lactancia también es el momento de pedir ayuda, de explicar qué sentimos y qué especificar necesitamos: que se lleven al hijo mayor un rato al parque, que jueguen con él, poder salir de casa sin él, dar pecho sólo al pequeño mientras entretienen al mayor…

También es el momento de plantearse un destete. No será fácil si el niño no quiere, pero debemos recordar que la lactancia es algo de dos y estos dos deben vivir la lactancia con gozo.

Cada vez más mujeres dan el pecho de manera prolongada, así que cada vez más madres van a experimentar estas sensaciones de rechazo y no hay nada mejor hablar de ello. Normalizar este tipo de sentimientos es lo que va ayudar a las mujeres a no sentirse culpables o malas madres cuando aparecen, porque tarde o temprano y casi todas las madres lactantes lo experimentan alguna vez.

Alba Padró Arocas, asesora de lactancia e IBCLC para Espacio Lactancia

Источник: https://www.espaciolactancia.com/posts/agitacion-por-amamantamiento

Agitación en el amamantamiento, cuando la lactancia toca a su fin

Agitación del amamantamiento

Escuché hablar de la agitación hace mucho tiempo, en aquel momento Pequeñita tendría más o menos un año.

Al leer a las mamás que comentaban cómo se sentían en los grupos de , desde la ignorancia, lo relacioné con algo que me pasaba cuando mi hija tenía más o menos un mes.

Lo confundí porque la descripción encajaba perfectamente con lo que describían, una especie de calambre, unas ganas de echar a correr y la obligación de no moverte porque tu bebé está mamando y entiendes que no puedes irte de repente.

En aquel momento estuve leyendo sobre el tema, se relacionaba con el sistema hormonal, la segregación de oxitocina, leí teorías de todo tipo. Por aquellas fechas ni siquiera conocía el término agitación en el amamantamiento.

Llegué a la conclusión de que tendría que ver con la segregación de oxitocina, hormona que se segrega en el momento del parto, durante la lactancia y durante el orgasmo, me encajó pensar que mi rechazo se relacionaba con alguna extraña relación que conscientemente no podía entender y que mezclaba esas tres cosas generándome aquello.

Cuando le comenté todo esto a las madres que se quejaban de agitación meses después, me dijeron que no era lo mismo.

En su caso, ocurría con niños más o menos mayores, nunca antes del año y muy relacionado con lactancias prolongadas y/o en tándem. Todo parecía indicar que lo que a mí me había pasado era otra cosa.

Ahora que sé lo que es la agitación puedo afirmar que efectivamente es otra cosa, aunque la sensación es muy parecida.

Pilar Martínez de www.maternidadcontinuum.

com, dice que «la agitación del amamantamiento se puede considerar una de las cosas más negativas que puede sufrir una mamá lactante porque se traduce en un rechazo visceral a dar el pecho a su hijo, una necesidad extrema de apartar al niño del pecho y un sentimiento de culpa enorme«.

En mi caso, no he sentido sentimiento de culpa en ningún momento, supongo que porque mi hija era suficientemente mayor como para destetarse y yo sentía que tres años y medio de lactancia era más que suficiente.

Lo que siento ante el destete es pena, porque es el fin de una etapa fantástica con mi hija, porque supone el fin de un período que hace que recuerde que mi hija se va haciendo mayor y esto siempre da cierta nostalgia aunque es lo que cualquier madre desea, que sus hijos e hijas cumplan años y los cumplan con salud.

Cómo yo tiendo a analizarme mucho, soy consciente de cómo ha sido este proceso, de lo cognitivo (las ideas) a lo fisiológico (las hormonas) porque todo está relacionado.

Hace poco más de medio año, empezó a preocuparme que mi hija no fuera capaz de dormirse sin teta si yo estaba con ella, si no estaba no había problema se dormía pero con mucha dificultad y muy tarde cuando ya no podía más.

Me generaba muchas dudas que resolviera sus rabietas con la teta, que no se enfrentara a sus frustraciones porque se distraía con la teta y además, me molestaba tremendamente que se enfadara conmigo (y yo con ella, en algunas situaciones) y me pidiera teta para resolver su enfado. Pensad que yo también estaba enfadada y no me apetecía nada darle teta en ese momento. Todo esto me estaba generando muchas dudas.

Llegaron las Jornadas de Crianza Respetuosa y ahí Carlos González comentó algo que para mí fue clarificador y que comentaré en el post sobre el destete que publicaré en unos días. Después de esto vino la agitación en el amamantamiento como una forma más de decirme que era el momento de destetar a mi hija.

Para que entendáis bien cómo es esta sensación y podáis reconocerla o ayudar a otras mamás a entender qué les pasa os comparto un testimonio extraído de la página de la Liga de la leche, donde su protagonista cuenta cómo es la sensación de agitación en primera persona: «sentía una urgencia poderosísima de parar de amamantar inmediatamente. Era una reacción viseral, de las entrañas, como una comezón, que me ponía tensa, ansiosa, de malas y agitada. Era muy confuso, porque no sentía dolor, y yo estaba decidida a amamantar a mi hijo tanto tiempo como lo necesitara. El sentimiento solo venía cuando Jake amamantaba, y pronto desaparecía cuando él terminaba».

Si esta agitación llega cuando tu hijo o tu hija son mayores y destetar es algo que podáis plantearos, puede ser el momento de que te inicies un destete progresivo y respetuoso, de esto hablaremos en el próximo post.

Pero si sientes la agitación mucho antes de querer destetar es importante que sepas que suele ser más habitual durante la ovulación y durante los días de la menstruación por el cóctel hormonal que se forma, que esos días serán más duros pero luego te sentirás mejor. Quizá puedas tratar de reducir las tomas esos días y después volver a la normalidad.

En este proceso es importante que te muestres receptiva a tu bebé, ellos son radares y captan todo lo que nos pasa, como no podrán entenderlo será aún peor, así que trata de controlar el sentimiento de rechazo dentro de tus posibilidades y si no puedes evitarlo, habla mucho con él o con ella desde el afecto para que se sientan bien y sepan que su madre les sigue queriendo tanto o más que antes. Por las noches suele ser más duro, entonces quizá puedas plantearte ir reduciendo las tomas nocturnas hasta evitarlas para que te sientas mejor y puedas seguir amamantando durante el día.

Es importante que toda madre que practica lactancia materna conozca este proceso para que no se asuste si llega a sentirlo, para que no se sienta culpable, es normal, le pasa a dos tercios de las mujeres que continúan con la lactancia más allá del año, aquellas que lactan embarazadas o las que hacen tándem (dan de mamar a dos niños o niñas al mismo tiempo). En este último caso, lo habitual es que sientan la agitación cuando mama el niño mayor.

¿Has sentido agitación en el amamantamiento? ¿Fue con niños o niñas mayores, durante el embarazo, practicando tándem? Si quieres compartir tu experiencia por aquí, será un placer leerte y seguro que a otras madres les viene bien escuchar otros testimonios para normalizar su situación llegado el caso.

EDITADO: 4/07/2016

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Источник: http://lamamadepequenita.com/agitacion-en-el-amamantamiento-cuando-la-lactancia-toca-a-su-fin/

La agitación del amamantamiento: cuando dar el pecho deja de ser agradable

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La lactancia materna es cosa de dos, de la madre y de su criatura, y debe ser placentera para ambos. ¿Qué ocurre cuando deja de serlo para la madre? ¿Qué pasa si de repente amamantar se convierte en algo molesto? 

Qué es la agitación del amamantamiento

La agitación del amamantamiento son una serie de sensaciones desagradables que tiene la madre cuando da el pecho a su hijo/a. Suele ocurrir en niños más ‘mayores’ (es raro que se dé en bebés menores de un año), o  en mujeres que están embarazadas y dan el pecho o lactan en tándem (a hijos de diferente edad).  

Es un sentimiento de rechazo, una necesidad imperiosa de apartar el niño/a que está tomando pecho.

Es algo que va más allá de lo controlable; es algo físico y visceral que se mueve entre un calor interno, una sudoración, inquietud, enfado, sensibilidad en los pezones o incluso cierta ‘excitación sexual’ molesta. Algo insoportable.

Sensaciones que varían de mujer a mujer, tanto en las características como en la intensidad y que generalmente van asociadas a sentimiento de culpa.

Las madres que la sufren lo pasan realmente mal, sobre todo si no son consciente de que lo que les pasa es algo normal y que tiene un nombre.

Además, es algo bastante tabú. Sienten vergüenza y no suelen compartir lo que les está ocurriendo, entre otras cosas por temor a ser juzgadas, lo que hace que se sientan aún peor.

¿Por qué se da la agitación del amamantamiento?

Se piensa que puede ser un tema hormonal relacionado con la necesidad fisiológica de dejar la lactancia.

Llega un momento en que las hembras mamíferas apartan a la cría que se acerca a mamar, o incluso se levantan y se van para evitar alimentarla. Es decir: de repente, dejan de amamantarlas.

¿Quizás es porque notan sensaciones desagradables? ¿Cómo saben que tienen que dejar de hacerlo?

La diferencia, y por eso aparece la confusión y la culpabilidad, es que nosotras, como seres humanos racionales, tenemos la capacidad de diferenciar nuestras sensaciones corporales de nuestra voluntad, de lo que queremos hacer realmente, y por tanto, podemos elegir.

Es decir, una mujer QUIERE dar el pecho a su hijo y lo sigue haciendo (por los motivos que sean) a pesar de que ya no le resulta una experiencia satisfactoria. Desde luego la vaca no se hace ningún tipo de planteamiento, en cuanto nota algún tipo de molestia, lo deja y punto.

Así, parte del sufrimiento de las mujeres con agitación está relacionado con el ‘querer y no poder’.

Desean amamantar a sus hijos pero físicamente no pueden hacerlo porque tienen una enorme necesidad incontrolable de apartarlos de ellas.

Es muy importante aclarar que en ningún caso esto está relacionado con no querer a su hijo/a, ni con ser mala persona o mala madre. Todas estas cosas se les pueden llegar a plantear a una mujer con agitación, por lo que lo pasan realmente mal.

  • Lo primero, ante todo, identificarlo. Saber que es algo normal, que no es voluntario ni consciente ni depende de una misma. Es algo fisiológico, natural y que no se puede controlar.
  • Compartirlo con otras madres lactantes puede ayudar a sentirte mejor. Si otras mujeres han pasado por esa experiencia pueden aconsejarte.
  • Puede ser algo transitorio y variable. Que sufras agitación en un momento puntual no implica que vayas a sentirla en todas las tomas. De hecho, está relacionada con la falta de sueño y con el estrés. Prueba a descansar más. También puede empeorar en periodos de menstruación y ovulación.
  • Distraerse. Pensar en otra cosa. Leer, mirar la televisión o incluso el móvil. Abstraerse ayuda a no ‘sentir’ lo físico. Si amamantas en tándem puede servir ‘concentrarse’ sólo en el bebé más pequeño que toma el pecho y en las sensaciones que este produce.
  • Pactar las tomas. Como suele ocurrir con niños ‘más mayores’, generalmente estos niños entienden bien ciertas indicaciones y se puede pactar con ellos. Suele venir bien avisarlos antes de la toma para que, por ejemplo, suelte el pecho cuando cuentes hasta 10, o decirle que abra más la boca.

Si nada de esto hace que mejore, puede que te plantees un destete.

Es importante que recuerdes que la lactancia materna es cosa de dos, y raramente el destete llega por las dos partes a la vez. No te sientas culpable si tomas esa decisión, pero infórmate para llevarla a cabo de la manera más respetuosa posible.

En cualquier caso, si has sufrido o sufres agitación del amamantamiento, déjame darte la enhorabuena por tu lactancia y toda vuestra trayectoria, espero que estos consejos te sirvan para llevarla mejor y que sea algo pasajero. 

Fotos | Jessica Lucia, desireefawn en Flickr

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Источник: https://www.criarconsentidocomun.com/agitacion-del-amamantamiento/

Embarazo y niños
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