Aprender un idioma desde bebé

Inglés para bebés: aprende inglés de forma natural

Aprender un idioma desde bebé

Seguro que te has planteado aprender inglés de muchas formas, pero apostamos a que no has pensado en el inglés para bebés y hacerlo como si fueras uno de ellos, de forma natural.

¿Y eso que significa? No decimos que tengas que ponerte pañales o gatear como un niño, aunque seguramente, si eres un frustrado del inglés, habrás tenido varias rabietas dignas de la más escandalosa criatura. Por muy raro que te suene, quizá un bebé si es más inteligente que tú a la hora de aprender inglés. Y es que nuestro cerebro está programado para aprender idiomas.

Por místico que suene, es así: podemos entender y hablar inglés mucho antes y sin frustraciones siempre que recuperemos la forma natural de aprenderlo. Te explicamos de qué estamos hablando y te contamos todo lo que debes saber para lograr aprender inglés de la forma más efectiva y natural, la de toda la vida, la forma en la que lo hace un bebé.

Inglés para bebés: ¿cómo aprende inglés un bebé?

Que un niño aprenda a hablar su lengua materna sin ir jamás a clase parece debido a que durante el desarrollo cerebral no deja de escuchar el mismo idioma.

Y efectivamente, si se le ha hablado en varias lenguas, ese niño será bilingüe o plurilingüe desde muy pronto.

¿Entonces, pueden los adultos aprender inglés de forma natural como un niño? ¿Qué tiene que ver el aprendizaje natural con aprender inglés online? Vayamos por partes.

Los seres humanos aprenden su lengua materna de manera pasiva antes de lanzarse a pronunciar sus primeras palabras, así los bebés y los niños escuchan y tratan de comprender aquello que les interesa les resulta esencial para sobrevivir o comunicarse. 

Por tanto, igual que los bebés y los niños aprenden su lengua materna sin estudiar libros teóricos o realizar ejercicios de gramática, sino simplemente escuchando, los adultos pueden hacer exactamente lo mismo.

Obviamente, que un niño escuche inglés de pequeño no hace que salga declamando Shakespeare antes de dejar la guardería. No, el inglés para bebés no hace milagros.

Y es que lo que hace que aprendamos una lengua es ser capaces de comprender mensajes en ella. Por eso, mientras el bebé no tiene suficientes conexiones neuronales, da igual lo que se le diga.

No es capaz de comprender nada más allá del tono de las palabras.

Cuando un niño adquiere la capacidad de comprender mensajes, entonces ya empieza a aprender inglés de forma natural. Inglés y cualquier idioma que le hablen. ¡Nuestra mente está preparada para aprender idiomas!

Y ahora viene la buena noticia. ¿Verdad que te suena eso de que los niños aprenden inglés más rápido? Pues no. Y es que el aprendizaje de los niños está muy mitificado, como tantos otros mitos sobre aprender inglés.

Es cierto que son el ejemplo perfecto de absorción de conocimientos inconsciente pero en realidad, un niño tarda mucho tiempo en dominar un idioma, ya que hasta aproximadamente los cinco años no es capaz de expresarse con claridad y fluidez.

Un adulto puede aprender inglés de forma natural mucho más rápido porque su capacidad de comprender mensajes (y, por tanto, de integrar las estructuras del idioma) es mucho mayor y porque ya sabe una lengua o varias que le resultan de apoyo.

En realidad, el aprendizaje de idiomas en los niños es bastante ineficaz, básicamente porque lo compatibilizan con la formación de su cerebro. De hecho, saber hablar un idioma y tener sus estructuras lingüísticas asumidas es lo que más facilita el aprendizaje. Cuidado: ¡eso no quita no sea una muy buena idea enseñar idiomas a los niños desde muy temprano!

En resumen, lo que te estamos diciendo es que mientras un niño tarda varios años en dominar un idioma, un adulto, con el método correcto, podría entender y hablar una segunda lengua en poco más de un año. ¡Ya no tienes excusas y menos ahora, que siendo un adulto, te vamos a explicar en que consiste el inglés para bebés y cómo aprender inglés como si fueras uno de ellos!

Inglés para bebés: el secreto para aprender inglés como ellos

El lenguaje es una habilidad y no un conocimiento. Por tanto el inglés no se estudia, se entrena.

Desde la prehistoria, cuando no había escritura, ni academias, ni profesores nativos, los seres humanos hemos adquirido el lenguaje de la misma forma que aprendemos a andar, de forma natural e inconsciente.

Es decir, olvida todo lo que te han contado hasta ahora y analiza el inglés para bebés. La realidad es que puedes aprender inglés sin sin cursos, sin clases y sin rollos.

Confía en tu sexto sentido

Steve Jobs tenía razón cuando dijo “La intuición es más poderosa que el intelecto”.

En el Salk Institute se hizo un estudio muy ilustrativo acerca de las ventajas que nos da la intuición frente a la razón. El estudio fue el siguiente; varios participantes sacaban cartas de dos mazos diferentes.

Uno de los dos contenía más cartas ganadoras que el otro, diferencia que los participantes no apreciaron hasta las cincuenta jugadas y que no fueron capaces de explicar hasta haber retirado ochenta cartas de media.

Eso sí, tras sacar solo 10 cartas, ya les sudaban las palmas de las manos cada vez que cogían una carta del montón desfavorecido. La intuición descubre muchas cosas antes de que el intelecto las sepa. Por eso nos ayuda a tomar decisiones sorprendentemente buenas. Por eso la intuición nos puede ayudar a aprender inglés.

Gran parte de nuestros procesos diarios son acciones subconscientes. Si eres capaz de vestirte o desayunar sin mirar, no es porque pienses en cómo hacerlo, es porque forma parte de tus hábitos.

Si tras solo un gesto deduces que alguien está contento, no es algo que hayas descubierto conscientemente: tu intuición está presente en tu día a día y usándola para aprender inglés puedes ahorrar mucho tiempo.

En lugar de aprender a memorizar vocabulario según el guion de un curso, al igual que en inglés para bebés, ¿no sería mejor aprenderlo en situaciones de uso real, deduciéndolo por el contexto y aprendiéndolo con seguridad? En lugar de leer textos preparados para trabajar una determinada parte de la gramática, ¿no sería mejor escuchar algo que realmente te interese?

Olvídate de estudiar y entrena el oído

En BrainLang siempre decimos que intentar estudiar para aprender a hablar inglés es un error tan grande como intentar estudiar para aprender a montar en bicicleta.

Ese es el motivo de que tu primo se vaya a Londres a vender gofres con chocolate en la calle y en seis meses se entienda con todo el mundo en inglés, mientras que tú te has tirado diez años estudiando en una academia o en un curso y te de apuro pedir un café en inglés.

Según el lingüista y educador Stephen Krashenla única forma de adquirir una lengua y poder usarla es escuchándola.

Su teoría es bastante sorprendente, pues choca de pleno con cómo nos han dicho que se aprenden los idiomas durante toda la vida.

Sus investigaciones demostraron que el listening no solo mejora la escucha como era de esperar, sino también la capacidad de hablar y escribir, por lo que permite progresar hasta 3 veces más rápido.

El estudio es aprendizaje racional y memorización, pero entender y hablar un idioma es un proceso más bien intuitivo en el que hay demasiadas decisiones que tomar.

Las personas que entienden y hablan inglés con fluidez lo han logrado porque han interiorizado las estructuras del idioma a nivel subconsciente. No han perdido el tiempo memorizando listas de verbos irregulares.

En el inglés para bebés no se pierde el tiempo.

Una cosa es comprender los mecanismos que regulan la lengua y otra saber usar esa lengua. Lo único que necesita un adulto para aprender inglés de forma natural es una gran cantidad de mensajes con los que practicar la escucha y la comprensión.

El juego del Visual Listening

BrainLang es la primera plataforma Language Acquisition del mundo, con tecnología Visual Listening, pensada para aprender inglés sin estudiar. Se trata de una inmersión auditiva en contenidos que nos permiten activar el aprendizaje inconsciente y sin utilizar técnicas de estudio tradicionales.

Disponemos de miles de vídeos cortos en inglés creados por guionistas profesionales donde consumir historias fáciles y entretenidas que te ayudarán a ir integrando el idioma en tu rutina diaria.

El entorno multimedia y el apoyo visual es fundamental.

Al aprender inglés inglés con vídeos tienes un refuerzo de todo lo que oyes, con lo cual no solo te resulta más entretenido, sino que lo comprenderás más fácilmente.

Y por encima de todo, todo mensaje es mucho más eficaz si se transmite a través de una historia y se queda un 90% más en la memoria. En este post te contamos con detalle por qué los vídeos en inglés son a mejor forma de dominar el idioma.

El juego del 50%

No respetar las leyes del juego del 50%, creer que uno lo sabe todo, es uno de los errores más comunes a la hora de aprender inglés. Está muy bien que quieras demostrar que puedes con todo, pero a la hora de aprender inglés no vale con cualquier contenido.

Debes comprender, al menos, el 50% de lo que escuchas para poder progresar y que el entrenamiento de tu oído sea efectivo. Ese input comprensible en un 50% es lo que permitirá a tu cerebro realizar asociaciones inconscientes e ir aprendiendo el idioma poco a poco. Tiene que ser algo que no sea demasiado fácil, para no aburrirte, o demasiado difícil, para no frustrarte.

Por eso en BrainLang nos preocupamos de encontrar el equilibrio perfecto, con historias adaptadas a tu nivel. Si no sabes tu nivel, lo sabrás con el test que te realizaremos antes de empezar, y de entre todos los temas disponibles, solo tendrás que elegir tus preferencias e intereses.

El juego del Listening Relax

El aprendizaje mediante listening debe producirse de manera natural y en un entorno relajado. Agobiarse o tener presiones sería trampa. No te canses, dedícale cinco minutos al día. Es importante aprovechar tus momentos de máxima energía y optimizar el rendimiento cerebral.

Está demostrado que nuestro cerebro se entrena mejor en pequeñas dosis, en periodos cortos. Los mejores resultados no se consiguen dedicándole horas y horas a una misma materia, sino aprovechando esos breves minutos de atención y tratando de que sean divertidos y estimulantes.

Mientras aprendes inglés, tienes que disfrutar y pasarlo bien. Y es que el enfoque es muy importante, no tendrías que plantearte aprender inglés como una obligación o algo aburrido, sino como un hobby, una actividad de ocio, algo divertido.

Por eso nuestra metodología está pensada para que aprendas inglés online donde y cuando quieras, de forma fácil, rápida, cómoda y sobre todo muy entretenida. Además,nuestro sistema de recompensas conseguirá que practiques a menudo con la misma motivación del primer día.

Si eliges el mejor método para aprender inglés, aprender inglés es un juego de niños.

Aprende inglés 300% más rápido. SIN estudiar. ESCUCHANDO historias NUEVAS cada día.

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Источник: https://www.brainlang.com/blog/ingles-para-bebes.html

¿Qué puedes aprender de un bebé sobre cómo aprender inglés?

Aprender un idioma desde bebé

Es posible que los bebés no parezcan los ejemplos obvios de cómo ser un buen aprendiz de idiomas.

  • Realmente no pueden hablar ningún idioma correctamente
  • Cometen muchos errores
  • Nunca estudian
  • No guardan libros de vocabulario y nunca toman notas
  • Se distraen muy fácilmente

A primera vista, no tienen algunas de las características principales que uno podría asociar tradicionalmente con buenos estudiantes de inglés y estudiantes de idiomas.

Pero podemos aprender una gran cantidad de bebés, y de hecho, sus resultados suelen ser bastante increíbles, a pesar de las deficiencias mencionadas anteriormente.

La mayoría de los bebés, a la edad de 3 años aproximadamente

  • Puede 'hablar' y 'entender' al menos 1 idioma, y algunos hablan 2 o más
  • Incluso si un bebé se muda a un país diferente, normalmente aprende el idioma en unos pocos meses.

¿Por qué es esto?

Sí, hay todo tipo de ventajas neurológicas que tienen los bebés. Sus pequeños cerebros son como esponjas, y puramente desde un punto de vista neurológico, es más fácil tomar nueva información cuando tienes 2 años que cuando tienes 21, 51 o 91 años.

Pero esto no debería significar que los adultos levantamos nuestras manos en el aire y admitimos la derrota, diciendo que «nuestros viejos cerebros simplemente no pueden absorber nueva información al mismo ritmo que los cerebros de los bebés».

En cambio, veamos algunas de las formas en que podemos tratar de ser más como bebés para ser mejores estudiantes de inglés y estudiantes de idiomas.

1. Sea naturalmente curioso

Un pequeño muchacho curioso

Para un bebé, todo es nuevo. No saben nada Entonces, para aprender, tienen que ser curiosos. Tienen que preguntar cómo se llama algo, tienen que preguntar si no entienden una palabra, están constantemente en modo de 'descubrimiento'.

Echa un vistazo al próximo bebé que encuentres.

Cuando están despiertos, por supuesto, sus ojos estarán constantemente mirando a su alrededor. Están interesados en todo, desde la pared hasta el armario, desde el ventilador hasta una cuchara pequeña, quieren entender el mundo y cómo funciona.

Todo estudiante de idiomas debe tratar de ser tan curioso como un bebé.

Como estudiante curioso de idiomas, intentará constantemente usar nuevas palabras y frases, preguntará si no comprende algo y siempre buscará material nuevo e interesante para aprender.

Como un bebé, debe estar constantemente explorando, descubriendo constantemente nuevas palabras y frases. No te retires a lo que sabes, llega al misterioso pero mágico mundo de lo que no sabes.

2. 'Aprenden' a través de la 'adquisición'

Adquirir un palo, como adquirir un idioma

Múltiples estudios sugieren que la forma más efectiva de aprender un idioma es a través de la adquisición, no a través del «aprendizaje».

En inglés simple, esto significa que debe mejorar su inglés mediante el uso del inglés, escuchando, leyendo y consumiendo contenido en el idioma de destino. Me gusta este artículo :)

Los simulacros de gramática monótonos y los ejercicios de vocabulario no solo son tediosos, sino que son significativamente menos efectivos de lo que la mayoría de los maestros y las escuelas de idiomas pueden hacer creer.

Los bebés, por otro lado, aprenden en contexto.

Ven una rana, luego escuchan la palabra 'rana' y saben cómo se llama. No estudian libros con los nombres de animales. O si lo hacen, están leyendo una historia sobre una rana. Entonces aprenden el lenguaje a través de 'adquirirlo', al usarlo de manera natural.

3. Ellos escuchan

Un excelente estudiante de inglés entiende cómo escuchar

Todos escuchan cuando aprenden un idioma, pero nadie escucha como un bebé.

De hecho, los bebés pasan los primeros 6 meses de sus vidas escuchando.

Sí, esos primeros meses están llenos de todo tipo de otras maravillosas experiencias de aprendizaje además del aprendizaje de idiomas, pero solo escuchan. No es un gran otro, aparte del ocasional sonido 'guh' o 'bah'.

Un gran error que muchos estudiantes de idiomas cometen cuando comienzan a aprender un idioma es comenzar a hablar desde el primer día.

Sí, hay todo tipo de personas en Internet que le dirán que necesita hablar desde el primer día, pero

  1. La mayoría de estos serán para hablantes nativos de inglés que estén aprendiendo un segundo idioma al 'estándar de vacaciones' (poder tener algunas conversaciones básicas e impresionar a amigos y familiares)
  2. Hay mucha investigación académica que muestra que un período de escucha antes de comenzar a hablar es enormemente valioso. Sí, que debería concentrarse en escuchar antes de intentar hablar. Una razón para esto es que hablar desde el principio puede ser un ejercicio estresante y que el lenguaje se adquiere más fácilmente en situaciones de bajo estrés.

La razón para priorizar la escucha es que solo escuchando hablantes nativos podrá comprender cómo hablan realmente los nativos.

Si habla desde el día 1, probablemente usará estructuras similares a su lengua materna, simplemente 'traduciendo' mientras habla.

Esto es malo. Muy mal.

Sí, probablemente tenga más confianza para hablar. Podrá hablar más rápido, y puede parecer que se está volviendo más fluido (en el sentido de que las palabras salen de su boca más rápidamente).

Pero si no está escuchando cómo hablan realmente los hablantes nativos, y si solo está memorizando más palabras para poder hablar más rápidamente mientras siempre traduce de su idioma nativo, será dolorosamente obvio para un hablante nativo de inglés, y usted continuará cometiendo error tras error en su inglés.

Los bebés, aunque inconscientemente, hacen esto de todos modos. No pueden hablar, así que escuchan.

4. No tienen miedo de cometer errores.

Sí, los bebés tienen la ventaja de ser corregidos con frecuencia cuando cometen un error lingüístico, y como adultos, los hablantes nativos no siempre pueden corregirlo si comete un error.

Pero a los bebés no les importa si se equivocan. No tienen vergüenza.

Cuando cometen un error. un adulto los corrige o escuchan a un adulto decir algo diferente y saben que han cometido un error.

Entonces, la próxima vez, o la siguiente, o la siguiente, no vuelven a cometer el error.

Como estudiantes adultos de idiomas, a menudo somos conscientes de cometer errores. Pero no deberíamos estarlo. No hay nada de malo en cometer un error, siempre y cuando sepas que lo has hecho, y haz un esfuerzo para no hacerlo la próxima vez.

Así es como aprendes.

5. Siempre están probando cosas nuevas

Bebé probando aprender inglés en la piscina

Como estudiante adulto de idiomas, es fácil retirarse al mismo lenguaje cómodo que conocemos. Usar una palabra simple en lugar de algo más colorido.

Simplemente decir «bueno» en lugar de «excelente», «fantástico» o «maravilloso».

Ser la persona que simplemente responde a una pregunta, en lugar de hacer preguntas.

Pero los bebés y los niños no hacen esto: siempre están probando palabras y frases nuevas.

Sí, cometen errores (ver punto 4), pero esa es la única forma en que aprenden.

Una de las formas más fáciles de evaluar el nivel de inglés de un hablante no nativo es a través del tipo de vocabulario que utilizan.

Simple no siempre significa malo, y en ocasiones, simple está bien y hace el trabajo.

Pero si estás luchando por la fluidez, sabes que lo simple no es lo suficientemente bueno.

Sabes que deberías decir algo como, bueno, ' luchar por la fluidez ' en lugar de ' tratar de ser muy bueno '.

Siempre pone una sonrisa en mi rostro cada vez que me encuentro con un niño que usa un vocabulario complicado, y siempre pienso que esta es una cualidad envidiable de los niños que la mayoría de los adultos pierden después de un cierto período de tiempo.

Entonces, ¿qué podemos aprender sobre cómo aprender inglés de bebés y niños?

Bueno, resulta que mucho más de lo que uno podría haber pensado originalmente.

Si está tratando de ser tan curioso acerca de cómo funciona el mundo como un bebé recién nacido, y está buscando una forma simple de nutrir su mente, consulte el podcast Aprendizaje de inglés para mentes curiosas de Leonardo English. Disponible donde sea que obtenga sus podcasts .

Источник: https://www.leonardoenglish.com/blog-es/que-puedes-aprender-de-un-bebe-sobre-como-aprender-ingles

Criar a un niño bilingüe: ventajas e inconvenientes para su cerebro

Aprender un idioma desde bebé

Hasta los cuatro meses de edad, el cerebro de los niños es capaz de registrar todos los sonidos imaginables. Es la etapa en la que los bebés son potencialmente más receptivos para ser bilingües. ¿Cuáles son las ventajas e inconvenientes de que los niños aprendan una segunda lengua desde tan pequeños?

Con lo que nos cuesta a los adultos aprender un idioma nuevo… y la soltura con la que se desenvuelven los más pequeños en una segunda lengua.

Del lenguaje aún falta mucho por descubrir, pero afortunadamente la neurociencia está haciendo los deberes y ya podemos saber un poco más acerca de cómo funciona el cerebro en niños bilingües, los beneficios de hablar dos idiomas y el coste que esto supone en otras habilidades.

Pero, ¿qué es ser bilingüe?

Albert Costa, psicólogo y profesor de investigación del Centro para Cerebro y Cognición de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), de Barcelona, además de autor de El cerebro bilingüe (Ed.

Debate), nos explica que la definición de bilingüismo es compleja, pero simplificándola al máximo, podríamos decir que “llamamos bilingües a quienes usan dos idiomas para comunicarse, en diferentes grados, con diferentes competencias (altamente competente, de cuna, etc.)”.

¿Cuándo es momento de empezar?

Cualquiera que sea el grado de bilingüismo, no hay duda de que los niños tienen una enorme capacidad para aprender idiomas, por lo que hacerlo desde pequeños es, parece ser, la fórmula.

Pero, ¿cuándo es, exactamente, el momento? ¿Cuándo nacen? ¿Antes de saber hablar? ¿Cuándo empiezan el cole a los tres años? ¿A los seis, cuando ya leen y su vocabulario nativo se enriquece? La respuesta del investigador es sencilla, pero rotunda: “cuanto antes, mejor”.

Pero, ojo, esto va más allá de elegir un colegio bilingüe o una academia.

Aprender sonidos y palabras

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que existen dos niveles en el aprendizaje de una lengua: el léxico y los sonidos (o fonemas). En cuanto al primero, el de la adquisición de vocabulario, Costa señala que “la capacidad para aprender palabras queda abierta para toda la vida.

De hecho, estamos constantemente aprendiendo palabras nuevas. Como para ello no hay límite de edad, que sea pronto o tarde no tiene mayor relevancia”. Sin embargo, “la edad sí tiene importancia en el aprendizaje de los sonidos”, añade el profesor.

Si juntamos todas las lenguas del mundo, encontraremos más de 800 sonidos diferentes, de los cuales cada idioma usa unos 40 como media.

Un estudio dirigido por Núria Sebastián-Gallés, de la Universidad Pompeu Fabra, y Laura Bosch, de la Universidad de Barcelona, pone de manifiesto que hasta los cuatro meses de edad, los bebés (bilingües y monolingües) son capaces de discriminar entre dos lenguas, porque pueden distinguir las particularidades exclusivas de cada uno de los fonemas. Por eso, en esta etapa, los críos podrían aprender cualquier idioma al que estuvieran expuestos, gracias a la gran plasticidad de su cerebro. A partir de los cinco meses, esta maravillosa habilidad innata empieza a decaer y los niños van reconociendo solo los sonidos que más escuchan a su alrededor; se van especializando en lo que oyen con más frecuencia, vamos. “Así como con la edad va aumentando la capacidad para aumentar palabras nuevas, sin ningún límite, va disminuyendo la capacidad de crear un repertorio fonológico nuevo, o sea, aprender nuevos sonidos ”, concluye Albert Costa. “Esto supone que te haces muy bueno para identificar los sonidos a los que estás expuesto y malo para hacerlo con los que no estás expuesto, lo que se conoce como estrechamiento conceptual”, prosigue el experto. “Por ejemplo, si un niño chino no está expuesto a la “R” ni a la “L”, no percibe las propiedades exclusivas de estas letras, no las distingue ni diferencia, ni a sus sonidos, ni a las lenguas a las que pertenecen, por lo que al reproducirlas comete errores de pronunciación”, concluye Costa. Tan importante es la exposición a la segunda lengua que incluso siendo bilingüe de cuna, si no se está en contacto constante con las dos lenguas, terminará por perderse la que no se escucha a menudo.

Los buenos modelos desde la cuna

Los niños que nacen y crecen en un entorno en el que se habla dos idiomas, están “especializados” en ambas lenguas. Si los progenitores hablan lenguas nativas diferentes y se dirigen a su hijo en sus idiomas, este puede reconocer los sonidos de cada lengua, lo que le servirá después para pronunciarlas naturalmente, como si fuera nativo de ambas.

Pero esto, de ninguna manera significa que quienes no hayan “mamado” un idioma extranjero desde el nacimiento, no puedan aprenderlo después. Si un niño empieza a los 10 años, puede que le cueste un poco más (solo un poco), pero seguramente podrá adquirir la nueva lengua perfectamente siempre que siga en contacto activo con ella.

Los dibus en inglés no bastan

En los casos de los bilingües de cuna, no solo están expuestos a los sonidos desde la primera infancia. Esa exposición va acompañada de un componente emocional y comunicación personal. Y esto es clave porque la sola exposición auditiva, no es suficiente. De un estudio, liderado Patricia K.

Kuhl, de la Universidad de Washington se extrae que “la interacción con otras personas resulta esencial para el aprendizaje de fonemas y palabras”. Lo confirma Costa en su libro: “la mera exposición pasiva a una lengua no es demasiado eficaz”.

Así es que malas noticias para quienes creen “aquello de poner a los niños delante de los dibujos en inglés para que lo vayan pillando”; parece que esto no sirve de mucho. Tampoco parece funcionar ponerlos a dormir con una grabación en inglés.

La misteriosa participación del cerebro

Es sabido que el hemisferio izquierdo del cerebro está más involucrado en los procesos analíticos y lógicos, mientras que el derecho está más relacionado con los emocionales y sociales, aunque esta no es una separación definida. El idioma navega entre ambos hemisferios.

Albert Costa señala que “el lenguaje es una de las capacidades cognitivas más generales, por lo que en él intervienen muchas áreas del cerebro, lo que hace que este trabaje como una orquesta.

En la sistematización de procesos (gramática) intervienen los ganglios basales, por ejemplo; las zonas temporales participan en la memoria con la que guardamos las palabras, el mundo más representacional”.

Cuando hablamos de un niño hábil para aprender una segunda lengua, seguramente también lo es para aprender su lengua materna, si es monolingüe. Esto dependerá de esas estructuras cerebrales que intervienen en el lenguaje, más sensibles o plásticas en la adquisición de nuevos sonidos.

No obstante, Costa advierte que “esto no nos tiene que preocupar tanto; con una buena exposición a la segunda lengua, los críos aprenderán perfectamente, sobre todo, si los modelos son buenos (nativos), ya que en estas edades tempranas, los nenes prestan mucha atención a los sonidos“.

Beneficios del bilingüismo

-Lo más evidente es que permite a los niños hablar con personas de diferentes países, ampliando su mundo social, cultural, literario…

-Aumenta la capacidad de separar dos códigos distintos (los idiomas) y de centrarse en uno, sin interferencias del otro. Esto se llama control atencional, que conduce a quedarse con lo relevante y descartar lo irrelevante.

Los niños bilingües están acostumbrados a hacer estos “malabares” para decidir entre una lengua y otra, lo que conlleva un buen ejercicio cerebral para otras decisiones de su vida y también para saltar de una actividad a otra sin problema.

-Favorece el control ejecutivo, a saber procesos cognitivos tales como atención, flexibilidad mental, memoria, planificación…).

-Se sabe que un cerebro más sano es uno que se ejercita más: el bilingüismo se antoja como buen entrenamiento para mantener al cerebro en forma debido al esfuerzo extra que debe realizar al focalizarse solo en una lengua cada vez que habla, lee, escucha.

-Albert Costa además destierra una aprensión habitual: “quienes adquieren dos lenguas desde la cuna o se les expone a ellas desde muy pequeños, no están más confundidos, sino que crecen muy bien y tienen la ventaja de saber dos idiomas”.

Los inconvenientes de llevar dos idiomas en el cerebro

-Hay estudios que muestran que el vocabulario de bilingües es más limitado.

“Si juntas la cantidad de palabras, es mayor en el niño bilingüe; pero si lo mides por separado, lo cierto es que parece que su vocabulario en lengua materna es más reducido que uno monolingües, expuesto a más de 18 horas al día a la misma lengua. Estas diferencias se reducen rápidamente con el tiempo porque la adquisición de vocabulario dependerá del entorno.

-El cerebro bilingüe va a tener que trabajar más, por lo que acarreará unos procesos cerebrales que requieren más esfuerzo que hablar solo una lengua, por lo que se pierde más energía en “activar” una lengua y “desactivar” la otra.

-También hay estudios que concluyen que el bilingüismo ralentiza la denominación de las cosas con palabras y que sucede más a menudo el efecto de “tener la palabra en la punta de la lengua”.

Efectivamente, hay una menor velocidad de reacción en la recuperación de las palabras, porque el cerebro tiene que discernir entre dos palabras, en una lengua u otra.

Un niño bilingüe de español e inglés, por ejemplo, tiene intención de decir gato, la palabra cat también se activa en su cerebro.

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Источник: https://elpais.com/elpais/2017/09/21/mamas_papas/1505993203_499361.html

¿Cuándo comenzar a enseñar un segundo idioma a nuestros hijos?

Aprender un idioma desde bebé

Las familias de niños pequeños que emigran a otro país, que van a pasar una larga temporada en el extranjero o que están compuestas por parejas mixtas en las que cada progenitor tiene una lengua materna diferente acaban haciéndose inevitablemente la misma pregunta: ¿Cuándo es el mejor momento para comenzar a enseñar un segundo idioma a nuestros hijos?

Esta pregunta puede parecer puramente teórica, pero no lo es. En muchos contextos, se trata de un problema serio difícil de abordar. Porque influye la política de cada país hacia los extranjeros, lo que incluye aspectos sociopsicológicos, culturales e identitarios.

Asunto de familia, cuestión de Estado

Lo cierto es que cuando surge esta pregunta y se la formulan a los profesionales de la infancia (profesores, psicólogos, logopedas…), lo que están queriendo decir es: “¿Deberíamos colaborar para hacer que el cerebro de nuestro hijo desarrolle a lo largo de su vida un pensamiento rico y diferente o deberíamos limitar las capacidades de desarrollo de su cerebro para que crezca con un pensamiento único y exactamente igual al nuestro?

Es a partir de este punto que comienza la guerra lingüística… y a veces se convierte en un asunto personal.

A partir de ese momento, comienza la gran dicotomía, una especia de guerra lingüística, algo que se acaba convirtiendo en un asunto muy personal para las familias.

Las respuestas tipo

Los argumentos son variados. La opinión de los pediatras suele ser: «Eso es demasiado para un niño”. Mientras, los logopedas dicen: “Si su hijo no conoce el vocabulario básico que hemos creado en nuestras guías, tiene un problema ”. La mayoría de las veces, los padres se toman al pie de la letra la palabra de los profesionales.

Por otro lado, están las escuelas. ¿Qué está pasando con el sistema educativo? ¿Cómo se trata este asunto en un lugar al que los niños asisten a diario? En algunos países, el sistema escolar no aconseja, sino que impone, incluso ejerce una gran presión sobre las familias para disuadirlas de transmitir su lengua materna a los niños.

Los argumentos que se esgrimen suelen ser que el niño confundirá los idiomas, tendrá dificultades para asimilar los contenidos académicos, repetirá curso, tendrá un retraso en su aprendizaje, le abrirán expediente… Un escenario de pesadilla.

Como madre y lingüista, durante años he escuchado historias de otras madres que lamentaban haber alejado a sus hijos de sus propios idiomas y culturas, y testimonios de los que optaron por el disimulo, ocultando el bi o el trilingüismo de sus hijos a ciertas instituciones que consideraban reacias.

Desde planteamientos pedagógicos opuestos, la respuesta preferida de los educadores de mente abierta a la pregunta de cuándo es el mejor momento para enseñar a los niños un segundo idioma es “lo antes posible”, lo que, ciertamente, está avalado por la investigación. Sin embargo, aquí debemos tener cuidado con las palabras que usamos para designar este proceso.

Adquisición o aprendizaje

Desde un punto de vista lingüístico, el estudio del aprendizaje difiere completamente del de la adquisición. La adquisición del lenguaje del niño comienza tan pronto como el sistema auditivo envía datos al cerebro para que sean tratados. Por el contrario, aprender un idioma requiere la organización de mecanismos voluntarios que requieren mucho esfuerzo.

Un niño que esté expuesto a un segundo idioma a los dos, tres, cuatro o cinco años tendrá que hacer verdaderos esfuerzos para integrar el conjunto de estructuras que forman parte del nuevo sistema lingüístico. Este niño, no obstante, estará aprendiendo con más facilidad que un adulto.

¿Qué dice la ciencia?

  • El estudio sobre la “reactividad cardíaca en el feto” (Lecanuet, Granier-Deferre, De Casper, Maugeais, Andrieu, Busnel, 1987) sugiere que desde los seis meses de la etapa fetal el cerebro ya procesa los sonidos del habla.

  • Por su parte, un estudio sobre “los indicios de preferencia auditiva para los contornos prosódicos de la voz de la madre” (Mehler, Bertoncini, Barrière et Jassik-Gerchenfeld, 1978) muestra en el bebé preferencias relacionadas con la entonación y con el hecho de que se trata de la voz de su madre, cuando la voz materna se presenta en competencia con la de otra madre que habla con su bebé.

  • Varios experimentos (Jusczyk, 1985) demostraron que los bebés con tres o cuatro días de vida pueden discriminar las voces y el modo de articulación que da identidad a cada fonema.

  • El método de “succión de alta amplitud” (E. Siqueland et C. Delucia en 1969) revela que a partir del cuarto mes, el bebé ya puede diferenciar los fonemas de su lengua por su diferencia acústica: pa es diferente de ba, y también cuando “esta diferencia coloca estas sílabas en una parte y en otra de una frontera cercana a las variaciones fonéticas producidas por los adultos”.

  • Los experimentos han demostrado que a los cuatro meses y medio, los bebés están más atentos a escuchar su propio nombre que el nombre de otros bebés, por el procedimiento de mirar hacia la dirección de quien los esté pronunciando (Mandel, Jusczyk et Pisoni).

  • También a partir del cuarto mes, el llamado “procedimiento de preferencia de rotación de la cabeza” muestra que el bebé tiende a girar la cabeza hacia el lado en el que escucha un sonido que le es familiar.

  • En este mismo contexto, el bebé también es capaz de discriminar el contraste entre dos sílabas (Werker et Tees).

¿Y qué sugieren estos resultados?

Pues que un niño que está expuesto repetidamente a más de un sistema lingüístico en sus últimos meses en el útero habrá adquirido más de un idioma de forma natural y sin esfuerzo.

Además, hay que tener en cuenta un factor muy importante: estos estudios se basan en experimentos realizados en fetos y bebés de los años ochenta… ¿Cómo funcionará en el cerebro de los fetos en 2018?

Источник: https://theconversation.com/cuando-comenzar-a-ensenar-un-segundo-idioma-a-nuestros-hijos-124611

Embarazo y niños
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