Aprender un idioma desde bebé

Bebes bilingües: estimulación para aprender una segunda lengua

Aprender un idioma desde bebé

Un bebé echa un vistazo a una foto durante una sesión de investigación con la estudiante y tutora de la UW Anna Kunz. Foto: University of Washington (UW) Institute of Learning & Brain Sciences (I-LABS)

Las doctoras neurocientíficas Naja Ferjan Ramírez y Patricia K. Kuhl, de la Universidad de Washington, UW (www.washington.edu), investigan desde hace años el procesamiento cerebral del lenguaje en los bebés y niños pequeños y han efectuado unos descubrimientos tan sorprendentes como útiles para desarrollar el bilingüismo desde edades muy tempranas.

Ferjan y Kuhl, que codirigen el Instituto de Ciencias del Aprendizaje y el Cerebro, I-LABS (http://ilabs.uw.edu/) de la UW, investigan como funciona y se activa el cerebro durante el aprendizaje, y afirman que todos los bebés tienen el potencial de aprender dos idiomas al mismo tiempo.

El I-LABS es un centro interdisciplinario dedicado a descubrir los principios fundamentales del aprendizaje humano, con especial énfasis en el desarrollo del cerebro y en investigar cómo, cuándo y por qué ocurre el aprendizaje temprano, para mejorar las vidas de los niños y ayudarles a alcanzar su máximo potencial, según a UW.

Este centro impulsa desde 2014 el proyecto Ready Mind (Mente lista) que incluye distintas iniciativas encaminadas a mejorar la forma en que alentamos el desarrollo de los pequeños y los preparamos para la escuela, y guiar a los padres, cuidadores y educadores sobre cómo desarrollar unos enfoques e intervenciones de enseñanza más efectivos, añade.

A mayor interacción, mejor aprendizaje

“Cuanto más frecuente, de calidad y en persona sea la interacción social y familiar de los niños pequeños con un segundo idioma, más rápido y mejor lo aprenderán”, aseguran a Efe las expertas del I-LABS, basándose en la evidencia científica que han obtenido en sus estudios con niños de entre siete y once meses de edad.

“Los niños pequeños aprenden mejor a través de interacciones sociales lúdicas con seres humanos en persona, y para criar a un niño con dos idiomas, es importante que tales interacciones ocurran con frecuencia, y en ambos idiomas”, explica a Efe la doctora Ferjan Ramírez, madre de dos niños pequeños que están aprendiendo tres idiomas: esloveno, español e inglés.

El método de enseñanza bilingüe de UW enfatiza la interacción social lúdica y la participación activa del niño. Aquí, el estudiante y tutor de UW Martín Horst juega con los niños. Foto: University of Washington (UW) Institute of Learning & Brain Sciences (I-LABS)

Para facilitar o mejorar las habilidades bilingües de los bebés y nos pequeños “también es importante que los pequeños oigan una buena cantidad de habla de alta calidad, en cada idioma”, añade.

“Los bebés aprenden mejor escuchando el ‘parentese’ o ‘lenguaje dirigido al niño’, que es el estilo exagerado, más lento y agudo de lenguaje que los padres usan para hablar con sus bebés”, señala Ferjan Ramírez.

“Además, es muy importante que los bebés no solo escuchen, sino que también interactúen y participen activamente en conversaciones de ida y vuelta en ambos idiomas”, señala.

En el I-LABS han descubierto que los bebés que escuchan la música rítmica con una métrica triple (con compases de 3/4) como los valses, mejoran el procesamiento cerebral de la música y del lenguaje, y que el bilingüismo aumenta en los recién nacidos la actividad de las regiones cerebrales relacionadas con habilidades mentales ejecutivas como la de resolver problemas.

Según este centro, los bebés que mantienen interacciones con otras personas ienen una mejor respuesta cerebral al sonido de un segundo idioma, ya que esta habilidad social temprana, llamada “cambio de mirada”, parece contribuir al aprendizaje bilingüe.

El I-LABS también ha descubierto que los sonidos del habla ajena que escuchan los bebés estimulan las áreas del cerebro que coordinan y planifican los movimientos para el habla, por lo que es recomendable hablarles e interactuar con ellos, incluso antes de que pronuncien sus primeras palabras.

‘Diálogo materno’ y el segundo idioma

El último hallazgo del I-LABS es que los niños pequeños pueden comenzar a aprender un segundo idioma con mayor facilidad y rapidez si los educadores dedican una hora por día a exponerlos a un lenguaje distinto del que se habla en el hogar, expresándose en un estilo denominado ‘parentese’.

El ‘parentese’ o “diálogo materno”, es el tipo de lenguaje que los padres utilizan habitualmente para dirigirse a sus bebés, que tiene una gramática más sencilla, un tono más alto y exagerado, y vocales con pronunciación alargada, según la UW.

Los investigadores del I-LABS efectuaron una investigación en cuatro centros públicos de educación infantil de Madrid (España) donde una serie de tutores aplicaron un método de la UW basado en el ‘parentese’ , junto con juegos, interacción social y lenguaje de calidad, comprobando que este enfoque puede ser útil para que los bebes aprendan un segundo idioma fuera de sus casas.

Un profesor con uno de los pequeños/Foto: University of Washington (UW) Institute of Learning &Brain Sciences (I-LABS)

Este estudio de 18 meses de duración, abarcó un mayor rango de edad que los anteriores: involucró a 280 niños de entre 7 y 33,5 meses, que hablan español, a algunos de los cuales se le impartieron sesiones de 60 minutos diarios de inglés, utilizando el programa de la UW basado en el ‘parentese’, y a otros un programa de enseñanza bilingüe convencional.

Los pequeños que aprendieron con el método basado en el ‘parentese’ aumentaron significativamente la compresión y producción de palabras y frases en inglés, según la UW.

Se ha demostrado que el bilingüismo mejora las habilidades cognitivas, especialmente la resolución de problemas, y que los niños criados en hogares donde se hablan dos idiomas realizan ese aprendizaje bilingüe casi sin esfuerzo, pero ¿cómo pueden los bebés de hogares monolingües desarrollar esas habilidades?, reflexionan desde la UW.

“Nuestra investigación demuestra que el ‘parentese’ ayuda a los bebés a aprender otro idioma, que los bebés de hogares monolingües pueden desarrollar habilidades bilingües a edad temprana y que, con el enfoque científico adecuado, es posible dar a los niños muy pequeños la oportunidad de empezar a aprender un segundo idioma, con sólo una hora de juego por día en un entorno de educación temprana”, según Ferjan Ramírez.

“La ciencia indica que los cerebros de los bebés son las mejores máquinas de aprendizaje jamás creadas, y que su cerebro nunca estará en mejores condiciones para el aprendizaje de una segunda lengua que entre los 0 y 3 años de edad “, según Patricia Kuhl.

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Источник: https://www.efesalud.com/bebes-bilingues/

¿Pueden los bebés aprender dos idiomas a la vez?

Aprender un idioma desde bebé

Hasta los 8 años, los niños tienen una gran facilidad para aprender idiomas. Hasta esa edad, lo asimilan de forma intuitiva y apenas tienen que esforzarse.

A pesar de que algunos padres son reacios a enseñarles desde pequeños por temor a que esto dificulte su aprendizaje, los niños crecen como si tuviesen dos seres monolingües arrojados en su cabeza, y viven el proceso con total naturalidad.

El mejor método, cuando sea posible, es hablarles en casa en dos idiomas diferentes

Indice

Aprender desde bebés

Gracias a los matrimonios formados por personas con diferentes lenguas maternas, se ha podido comprobar que los hijos de estas uniones incorporan espontáneamente ambos idiomas sin confundirlos. Mucho antes de saber hablar, los bebés son sensibles a las entonaciones propias de cada lengua.

Es decir, que diferencian dos idiomas por el tipo de acento particular de cada uno. Desde el momento en que nacen, los niños están genéticamente preparados para aprender a hablar más de un idioma. Su cerebro es sumamente permeable y está abierto al mundo para descubrir todo lo que le rodea.

Su oído está muy desarrollado y prefiere escuchar palabras a cualquier otro sonido. Ya es capaz de discriminar entre tonos de diferente volumen y distinguir las palabras de los ruidos producidos por objetos naturales y artificiales. Además reconocen las voces.

Su mundo está mediado por la palabra, que más adelante será su principal herramienta de comunicación e interacción. El cerebro de los recién nacidos está listo para aprender un idioma. Los bebés nacen con millones de células en el cerebro que controlan el lenguaje. Estas células se conectan con otras al principio de la vida, formando «caminos.

» Cuando escuchan hablar a los adultos se fortalecen los «caminos» que tienen que ver con el lenguaje en el cerebro. Sin embargo, a los diez años estos caminos ya están bien desarrollados y a partir de ese momento cuesta más aprender otro idioma. Los niños de hasta tres o cuatro años tienen la capacidad de crecer en varios idiomas sin mayores problemas.

A partir del cuarto año, ya no pueden conjugar algunos verbos de un idioma nuevo de una forma tan rápida y tan correcta. Entre los ocho y los diez años concluye una de las fases principales del desarrollo humano… precisamente el momento en que los niños suelen empezar a aprender su primera lengua extranjera.

A esa edad, ya no aprenden de forma intuitiva, sino que tienen que esforzarse de una forma similar a los adultos.

En 1997, el equipo de neurólogos del hospital Memorial Sloan Kettering, de Nueva York, comprobó que el cerebro de un niño es capaz de memorizar dos lenguajes en forma simultánea en una misma región de la corteza cerebral, utilizando un único grupo de neuronas, a diferencia de los adultos, quienes al adquirir un segundo idioma lo almacenan en un área distinta. En términos prácticos, esto significa que mientras más pequeños sean los niños, el aprendizaje de idiomas es natural y simple, ya que no hacen el proceso de traducir el pensamiento de un idioma a otro, como los adultos.

Recientes estudios han comprobado que los bebés que escuchan discursos en lengua extranjera durante sus primeros meses de vida hallan más fácil aprender idiomas en el colegio o una vez son adultos.

Psicólogos de la Universidad de Bristol indicaron que el cerebro en desarrollo pasa por un periodo de «programación» en la infancia que establece para la vida del individuo su capacidad para reconocer sonidos clave en cualquiera que se convierta en su lengua nativa.

Así, cuando un bebé nace, tiene la capacidad de distinguir cada tipo de discurso. Incluso si los padres son ingleses, el niño tiene la capacidad de distinguir sonidos vocales griegos y chinos.

Un recién nacido es capaz de distinguir todos los sonidos, pero cerca de los seis meses selecciona sólo aquellos que son relevantes para su lenguaje.

¿Existen inconvenientes con el aprendizaje de dos lenguas simultáneamente?

Los matrimonios entre personas que no hablan el mismo idioma cada vez son más comunes gracias a la globalización. Muchos padres hablan a su hijo en el lenguaje propio, pero otros acaban echándose atrás por miedo a que se desarrollen más despacio o sean menos competentes en sus dos idiomas que los niños monolingües en su única lengua materna.

Un temor infundado. Nuestro cerebro está preparado para aprender varias lenguas, por lo que desperdiciamos nuestra capacidad si no explotamos esta opción. No es raro que algunos padres lleguen a dudar del éxito de su misión plurilingüe.

Lo hacen si ven que sus hijos no se lanzan a hablar en la segunda lengua, cuando su evolución se estanca o si se niegan a hablar otro idioma porque no quieren llamar la atención en la guardería.

Como en cualquier aprendizaje, a lo largo del proceso se pueden producir una serie de alteraciones en el lenguaje, similares en monolingües y bilingües, ya que los niños monolingües de 18 meses tienen un vocabulario de unas 50 palabras, igual que los plurilingües, pero repartidas entre sus distintos idiomas.

Es posible que no puedan expresarse tan bien en un idioma si se los compara con otros niños de su edad. Pero esto no debe preocupar a sus padres, ya que recuperarán la diferencia a medida que profundicen en el conocimiento de ambos idiomas.

A juicio de la doctora Laura-Ann Petitto, directora de la investigación sobre la educación bilingüe en la Sociedad Americana de Neurociencia, cuando los niños son expuestos desde muy temprano a dos lenguas diferentes, “crecen como si tuviesen dos seres monolingües alojados dentro de su cerebro”.

Petitto explica que, a diferencia de los que se podía temer, “no se produce ningún tipo de contaminación lingüística ni retraso en el aprendizaje”. Contrariamente a lo que aseguran algunos expertos, defensores de retrasar la exposición a la segunda lengua hasta que el niño no tenga un firme entendimiento de una lengua primaria, Petitto y su equipo defienden el bilingüismo precoz.

Además, el bilingüismo tiene muchas ventajas: estos niños tienen una mayor capacidad de atención, pueden distinguir mejor lo importante de lo trivial, se concentran mejor, su cerebro crece a medida que se producen nuevas conexiones neuronales… En resumen, favorece su desarrollo intelectual, memoria y concentración, potenciando sus capacidades a todo tipo de aprendizaje.

Recomendaciones para criar niños bilingües

El método más seguro para conseguir un niño bilingüe es que uno de sus padres le hable en otro idioma desde que nace. Lo que recomiendan los logopedas es que si el padre es francés, siempre utilice ese idioma con sus hijos, y aunque éstos quieran hablarle en castellano, él se mantenga firme en su lengua nativa.

Distinta es la situación si el padre no tiene otra lengua materna, sino simplemente domina otro idioma. En este caso, probablemente le ayudará al conocimiento del idioma, pero no logrará desarrollar un bilingüismo propiamente, porque la pronunciación no será exacta ni la conversación fluida y constante.

Esta fórmula, si es reforzada por el colegio, una cuidadora o una academia, permite de una forma precoz y casi sin esfuerzo el dominio completo de la lengua por parte del niño. Claro que exige un esfuerzo por los padres al principio, ya que no deben ceder si el pequeño intenta comunicarse en un solo idioma.

Los colegios bilingües (que cada año aumentan de número, tanto privados como públicos), son la mejor opción para aquellos padres que no saben otra lengua. Pero si no hay posibilidad de mandarle a un colegio así, las academias o profesores nativos son también una estupenda elección.

En la actualidad, existen academias de idiomas para bebés, en las que se aprende mediante juegos. Además, cualquier actividad que se realice en el otro idioma que se quiere enseñar, ayudará a reforzar lo aprendido. Canciones, cuentos, juegos, películas… todo es válido para practicar una lengua.

Pero recuerda siempre que no debes presionar ni atosigar a tu hijo para que hable otro idioma y nos demuestre lo que sabe. Y si tu niño presenta alguna dificultad en el habla como inmadurez articulatoria, retraso del lenguaje, dislalia… no es recomendable que se inicie en otro idioma.

Dislalia

Definición:

Es un trastorno en la articulación de los fonemas. Se trata de una incapacidad para pronunciar correctamente ciertos fonemas o grupos de fonemas. El lenguaje de un niño dislálico muy afectado puede resultar ininteligible.

Síntomas:

Incapacidad para pronunciar ciertos fonemas.

Tratamiento:

Terapia del habla.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/ninos/educacion/pueden-los-bebes-aprender-dos-idiomas-a-la-vez-1280

Criar a un niño bilingüe: ventajas e inconvenientes para su cerebro

Aprender un idioma desde bebé

Hasta los cuatro meses de edad, el cerebro de los niños es capaz de registrar todos los sonidos imaginables. Es la etapa en la que los bebés son potencialmente más receptivos para ser bilingües. ¿Cuáles son las ventajas e inconvenientes de que los niños aprendan una segunda lengua desde tan pequeños?

Con lo que nos cuesta a los adultos aprender un idioma nuevo… y la soltura con la que se desenvuelven los más pequeños en una segunda lengua.

Del lenguaje aún falta mucho por descubrir, pero afortunadamente la neurociencia está haciendo los deberes y ya podemos saber un poco más acerca de cómo funciona el cerebro en niños bilingües, los beneficios de hablar dos idiomas y el coste que esto supone en otras habilidades.

Pero, ¿qué es ser bilingüe?

Albert Costa, psicólogo y profesor de investigación del Centro para Cerebro y Cognición de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), de Barcelona, además de autor de El cerebro bilingüe (Ed.

Debate), nos explica que la definición de bilingüismo es compleja, pero simplificándola al máximo, podríamos decir que “llamamos bilingües a quienes usan dos idiomas para comunicarse, en diferentes grados, con diferentes competencias (altamente competente, de cuna, etc.)”.

¿Cuándo es momento de empezar?

Cualquiera que sea el grado de bilingüismo, no hay duda de que los niños tienen una enorme capacidad para aprender idiomas, por lo que hacerlo desde pequeños es, parece ser, la fórmula.

Pero, ¿cuándo es, exactamente, el momento? ¿Cuándo nacen? ¿Antes de saber hablar? ¿Cuándo empiezan el cole a los tres años? ¿A los seis, cuando ya leen y su vocabulario nativo se enriquece? La respuesta del investigador es sencilla, pero rotunda: “cuanto antes, mejor”.

Pero, ojo, esto va más allá de elegir un colegio bilingüe o una academia.

Aprender sonidos y palabras

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que existen dos niveles en el aprendizaje de una lengua: el léxico y los sonidos (o fonemas). En cuanto al primero, el de la adquisición de vocabulario, Costa señala que “la capacidad para aprender palabras queda abierta para toda la vida.

De hecho, estamos constantemente aprendiendo palabras nuevas. Como para ello no hay límite de edad, que sea pronto o tarde no tiene mayor relevancia”. Sin embargo, “la edad sí tiene importancia en el aprendizaje de los sonidos”, añade el profesor.

Si juntamos todas las lenguas del mundo, encontraremos más de 800 sonidos diferentes, de los cuales cada idioma usa unos 40 como media.

Un estudio dirigido por Núria Sebastián-Gallés, de la Universidad Pompeu Fabra, y Laura Bosch, de la Universidad de Barcelona, pone de manifiesto que hasta los cuatro meses de edad, los bebés (bilingües y monolingües) son capaces de discriminar entre dos lenguas, porque pueden distinguir las particularidades exclusivas de cada uno de los fonemas. Por eso, en esta etapa, los críos podrían aprender cualquier idioma al que estuvieran expuestos, gracias a la gran plasticidad de su cerebro. A partir de los cinco meses, esta maravillosa habilidad innata empieza a decaer y los niños van reconociendo solo los sonidos que más escuchan a su alrededor; se van especializando en lo que oyen con más frecuencia, vamos. “Así como con la edad va aumentando la capacidad para aumentar palabras nuevas, sin ningún límite, va disminuyendo la capacidad de crear un repertorio fonológico nuevo, o sea, aprender nuevos sonidos ”, concluye Albert Costa. “Esto supone que te haces muy bueno para identificar los sonidos a los que estás expuesto y malo para hacerlo con los que no estás expuesto, lo que se conoce como estrechamiento conceptual”, prosigue el experto. “Por ejemplo, si un niño chino no está expuesto a la “R” ni a la “L”, no percibe las propiedades exclusivas de estas letras, no las distingue ni diferencia, ni a sus sonidos, ni a las lenguas a las que pertenecen, por lo que al reproducirlas comete errores de pronunciación”, concluye Costa. Tan importante es la exposición a la segunda lengua que incluso siendo bilingüe de cuna, si no se está en contacto constante con las dos lenguas, terminará por perderse la que no se escucha a menudo.

Los buenos modelos desde la cuna

Los niños que nacen y crecen en un entorno en el que se habla dos idiomas, están “especializados” en ambas lenguas. Si los progenitores hablan lenguas nativas diferentes y se dirigen a su hijo en sus idiomas, este puede reconocer los sonidos de cada lengua, lo que le servirá después para pronunciarlas naturalmente, como si fuera nativo de ambas.

Pero esto, de ninguna manera significa que quienes no hayan “mamado” un idioma extranjero desde el nacimiento, no puedan aprenderlo después. Si un niño empieza a los 10 años, puede que le cueste un poco más (solo un poco), pero seguramente podrá adquirir la nueva lengua perfectamente siempre que siga en contacto activo con ella.

Los dibus en inglés no bastan

En los casos de los bilingües de cuna, no solo están expuestos a los sonidos desde la primera infancia. Esa exposición va acompañada de un componente emocional y comunicación personal. Y esto es clave porque la sola exposición auditiva, no es suficiente. De un estudio, liderado Patricia K.

Kuhl, de la Universidad de Washington se extrae que “la interacción con otras personas resulta esencial para el aprendizaje de fonemas y palabras”. Lo confirma Costa en su libro: “la mera exposición pasiva a una lengua no es demasiado eficaz”.

Así es que malas noticias para quienes creen “aquello de poner a los niños delante de los dibujos en inglés para que lo vayan pillando”; parece que esto no sirve de mucho. Tampoco parece funcionar ponerlos a dormir con una grabación en inglés.

La misteriosa participación del cerebro

Es sabido que el hemisferio izquierdo del cerebro está más involucrado en los procesos analíticos y lógicos, mientras que el derecho está más relacionado con los emocionales y sociales, aunque esta no es una separación definida. El idioma navega entre ambos hemisferios.

Albert Costa señala que “el lenguaje es una de las capacidades cognitivas más generales, por lo que en él intervienen muchas áreas del cerebro, lo que hace que este trabaje como una orquesta.

En la sistematización de procesos (gramática) intervienen los ganglios basales, por ejemplo; las zonas temporales participan en la memoria con la que guardamos las palabras, el mundo más representacional”.

Cuando hablamos de un niño hábil para aprender una segunda lengua, seguramente también lo es para aprender su lengua materna, si es monolingüe. Esto dependerá de esas estructuras cerebrales que intervienen en el lenguaje, más sensibles o plásticas en la adquisición de nuevos sonidos.

No obstante, Costa advierte que “esto no nos tiene que preocupar tanto; con una buena exposición a la segunda lengua, los críos aprenderán perfectamente, sobre todo, si los modelos son buenos (nativos), ya que en estas edades tempranas, los nenes prestan mucha atención a los sonidos“.

Beneficios del bilingüismo

-Lo más evidente es que permite a los niños hablar con personas de diferentes países, ampliando su mundo social, cultural, literario…

-Aumenta la capacidad de separar dos códigos distintos (los idiomas) y de centrarse en uno, sin interferencias del otro. Esto se llama control atencional, que conduce a quedarse con lo relevante y descartar lo irrelevante.

Los niños bilingües están acostumbrados a hacer estos “malabares” para decidir entre una lengua y otra, lo que conlleva un buen ejercicio cerebral para otras decisiones de su vida y también para saltar de una actividad a otra sin problema.

-Favorece el control ejecutivo, a saber procesos cognitivos tales como atención, flexibilidad mental, memoria, planificación…).

-Se sabe que un cerebro más sano es uno que se ejercita más: el bilingüismo se antoja como buen entrenamiento para mantener al cerebro en forma debido al esfuerzo extra que debe realizar al focalizarse solo en una lengua cada vez que habla, lee, escucha.

-Albert Costa además destierra una aprensión habitual: “quienes adquieren dos lenguas desde la cuna o se les expone a ellas desde muy pequeños, no están más confundidos, sino que crecen muy bien y tienen la ventaja de saber dos idiomas”.

Los inconvenientes de llevar dos idiomas en el cerebro

-Hay estudios que muestran que el vocabulario de bilingües es más limitado.

“Si juntas la cantidad de palabras, es mayor en el niño bilingüe; pero si lo mides por separado, lo cierto es que parece que su vocabulario en lengua materna es más reducido que uno monolingües, expuesto a más de 18 horas al día a la misma lengua. Estas diferencias se reducen rápidamente con el tiempo porque la adquisición de vocabulario dependerá del entorno.

-El cerebro bilingüe va a tener que trabajar más, por lo que acarreará unos procesos cerebrales que requieren más esfuerzo que hablar solo una lengua, por lo que se pierde más energía en “activar” una lengua y “desactivar” la otra.

-También hay estudios que concluyen que el bilingüismo ralentiza la denominación de las cosas con palabras y que sucede más a menudo el efecto de “tener la palabra en la punta de la lengua”.

Efectivamente, hay una menor velocidad de reacción en la recuperación de las palabras, porque el cerebro tiene que discernir entre dos palabras, en una lengua u otra.

Un niño bilingüe de español e inglés, por ejemplo, tiene intención de decir gato, la palabra cat también se activa en su cerebro.

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Источник: https://elpais.com/elpais/2017/09/21/mamas_papas/1505993203_499361.html

¿Qué puedes aprender de un bebé sobre cómo aprender inglés?

Aprender un idioma desde bebé

Es posible que los bebés no parezcan los ejemplos obvios de cómo ser un buen aprendiz de idiomas.

  • Realmente no pueden hablar ningún idioma correctamente
  • Cometen muchos errores
  • Nunca estudian
  • No guardan libros de vocabulario y nunca toman notas
  • Se distraen muy fácilmente

A primera vista, no tienen algunas de las características principales que uno podría asociar tradicionalmente con buenos estudiantes de inglés y estudiantes de idiomas.

Pero podemos aprender una gran cantidad de bebés, y de hecho, sus resultados suelen ser bastante increíbles, a pesar de las deficiencias mencionadas anteriormente.

La mayoría de los bebés, a la edad de 3 años aproximadamente

  • Puede 'hablar' y 'entender' al menos 1 idioma, y algunos hablan 2 o más
  • Incluso si un bebé se muda a un país diferente, normalmente aprende el idioma en unos pocos meses.

¿Por qué es esto?

Sí, hay todo tipo de ventajas neurológicas que tienen los bebés. Sus pequeños cerebros son como esponjas, y puramente desde un punto de vista neurológico, es más fácil tomar nueva información cuando tienes 2 años que cuando tienes 21, 51 o 91 años.

Pero esto no debería significar que los adultos levantamos nuestras manos en el aire y admitimos la derrota, diciendo que «nuestros viejos cerebros simplemente no pueden absorber nueva información al mismo ritmo que los cerebros de los bebés».

En cambio, veamos algunas de las formas en que podemos tratar de ser más como bebés para ser mejores estudiantes de inglés y estudiantes de idiomas.

1. Sea naturalmente curioso

Un pequeño muchacho curioso

Para un bebé, todo es nuevo. No saben nada Entonces, para aprender, tienen que ser curiosos. Tienen que preguntar cómo se llama algo, tienen que preguntar si no entienden una palabra, están constantemente en modo de 'descubrimiento'.

Echa un vistazo al próximo bebé que encuentres.

Cuando están despiertos, por supuesto, sus ojos estarán constantemente mirando a su alrededor. Están interesados en todo, desde la pared hasta el armario, desde el ventilador hasta una cuchara pequeña, quieren entender el mundo y cómo funciona.

Todo estudiante de idiomas debe tratar de ser tan curioso como un bebé.

Como estudiante curioso de idiomas, intentará constantemente usar nuevas palabras y frases, preguntará si no comprende algo y siempre buscará material nuevo e interesante para aprender.

Como un bebé, debe estar constantemente explorando, descubriendo constantemente nuevas palabras y frases. No te retires a lo que sabes, llega al misterioso pero mágico mundo de lo que no sabes.

2. 'Aprenden' a través de la 'adquisición'

Adquirir un palo, como adquirir un idioma

Múltiples estudios sugieren que la forma más efectiva de aprender un idioma es a través de la adquisición, no a través del «aprendizaje».

En inglés simple, esto significa que debe mejorar su inglés mediante el uso del inglés, escuchando, leyendo y consumiendo contenido en el idioma de destino. Me gusta este artículo :)

Los simulacros de gramática monótonos y los ejercicios de vocabulario no solo son tediosos, sino que son significativamente menos efectivos de lo que la mayoría de los maestros y las escuelas de idiomas pueden hacer creer.

Los bebés, por otro lado, aprenden en contexto.

Ven una rana, luego escuchan la palabra 'rana' y saben cómo se llama. No estudian libros con los nombres de animales. O si lo hacen, están leyendo una historia sobre una rana. Entonces aprenden el lenguaje a través de 'adquirirlo', al usarlo de manera natural.

3. Ellos escuchan

Un excelente estudiante de inglés entiende cómo escuchar

Todos escuchan cuando aprenden un idioma, pero nadie escucha como un bebé.

De hecho, los bebés pasan los primeros 6 meses de sus vidas escuchando.

Sí, esos primeros meses están llenos de todo tipo de otras maravillosas experiencias de aprendizaje además del aprendizaje de idiomas, pero solo escuchan. No es un gran otro, aparte del ocasional sonido 'guh' o 'bah'.

Un gran error que muchos estudiantes de idiomas cometen cuando comienzan a aprender un idioma es comenzar a hablar desde el primer día.

Sí, hay todo tipo de personas en Internet que le dirán que necesita hablar desde el primer día, pero

  1. La mayoría de estos serán para hablantes nativos de inglés que estén aprendiendo un segundo idioma al 'estándar de vacaciones' (poder tener algunas conversaciones básicas e impresionar a amigos y familiares)
  2. Hay mucha investigación académica que muestra que un período de escucha antes de comenzar a hablar es enormemente valioso. Sí, que debería concentrarse en escuchar antes de intentar hablar. Una razón para esto es que hablar desde el principio puede ser un ejercicio estresante y que el lenguaje se adquiere más fácilmente en situaciones de bajo estrés.

La razón para priorizar la escucha es que solo escuchando hablantes nativos podrá comprender cómo hablan realmente los nativos.

Si habla desde el día 1, probablemente usará estructuras similares a su lengua materna, simplemente 'traduciendo' mientras habla.

Esto es malo. Muy mal.

Sí, probablemente tenga más confianza para hablar. Podrá hablar más rápido, y puede parecer que se está volviendo más fluido (en el sentido de que las palabras salen de su boca más rápidamente).

Pero si no está escuchando cómo hablan realmente los hablantes nativos, y si solo está memorizando más palabras para poder hablar más rápidamente mientras siempre traduce de su idioma nativo, será dolorosamente obvio para un hablante nativo de inglés, y usted continuará cometiendo error tras error en su inglés.

Los bebés, aunque inconscientemente, hacen esto de todos modos. No pueden hablar, así que escuchan.

4. No tienen miedo de cometer errores.

Sí, los bebés tienen la ventaja de ser corregidos con frecuencia cuando cometen un error lingüístico, y como adultos, los hablantes nativos no siempre pueden corregirlo si comete un error.

Pero a los bebés no les importa si se equivocan. No tienen vergüenza.

Cuando cometen un error. un adulto los corrige o escuchan a un adulto decir algo diferente y saben que han cometido un error.

Entonces, la próxima vez, o la siguiente, o la siguiente, no vuelven a cometer el error.

Como estudiantes adultos de idiomas, a menudo somos conscientes de cometer errores. Pero no deberíamos estarlo. No hay nada de malo en cometer un error, siempre y cuando sepas que lo has hecho, y haz un esfuerzo para no hacerlo la próxima vez.

Así es como aprendes.

5. Siempre están probando cosas nuevas

Bebé probando aprender inglés en la piscina

Como estudiante adulto de idiomas, es fácil retirarse al mismo lenguaje cómodo que conocemos. Usar una palabra simple en lugar de algo más colorido.

Simplemente decir «bueno» en lugar de «excelente», «fantástico» o «maravilloso».

Ser la persona que simplemente responde a una pregunta, en lugar de hacer preguntas.

Pero los bebés y los niños no hacen esto: siempre están probando palabras y frases nuevas.

Sí, cometen errores (ver punto 4), pero esa es la única forma en que aprenden.

Una de las formas más fáciles de evaluar el nivel de inglés de un hablante no nativo es a través del tipo de vocabulario que utilizan.

Simple no siempre significa malo, y en ocasiones, simple está bien y hace el trabajo.

Pero si estás luchando por la fluidez, sabes que lo simple no es lo suficientemente bueno.

Sabes que deberías decir algo como, bueno, ' luchar por la fluidez ' en lugar de ' tratar de ser muy bueno '.

Siempre pone una sonrisa en mi rostro cada vez que me encuentro con un niño que usa un vocabulario complicado, y siempre pienso que esta es una cualidad envidiable de los niños que la mayoría de los adultos pierden después de un cierto período de tiempo.

Entonces, ¿qué podemos aprender sobre cómo aprender inglés de bebés y niños?

Bueno, resulta que mucho más de lo que uno podría haber pensado originalmente.

Si está tratando de ser tan curioso acerca de cómo funciona el mundo como un bebé recién nacido, y está buscando una forma simple de nutrir su mente, consulte el podcast Aprendizaje de inglés para mentes curiosas de Leonardo English. Disponible donde sea que obtenga sus podcasts .

Источник: https://www.leonardoenglish.com/blog-es/que-puedes-aprender-de-un-bebe-sobre-como-aprender-ingles

Embarazo y niños
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