Aprendiendo a pensar

¿Cómo enseñar y aprender a pensar?

Aprendiendo a pensar

La educación tradicional se basa en un proceso de aprendizaje sistemático y mecánico en el que el peso principal lo soporta la memorización. En la actualidad, son muchos los estudios que defienden una forma de enseñar diferente.

Aprender a pensar es uno de los objetivos principales de esta revolución educativa a la que poco a poco estamos asistiendo.

El objetivo es dotar a los alumnos de herramientas para buscar información y asimilarla de manera crítica.

Hay que cambiar los procesos y preparar a los alumnos para que en un futuro puedan resolver problemas con eficaciay tomar decisionesque partan de un buen análisis. Por ello, enseñar a pensar conlleva que el buen pensamiento impregne todas nuestras actuaciones en el aula para que los jóvenes se conviertan en buenos pensadores y no solo se dediquen a memorizar.

¿Por qué enseñar y aprender a pensar?

En la mayoría de los centros educativos no se suele tener un modelo educativo que enseñe autilizar el pensamiento.

La escuela tradicional sigue impregnada de herramientas, métodos y técnicas de corto recorrido; se ocupa casi todo el tiempo en enseñar a los alumnos a resolver ecuaciones y a memorizar textos que, probablemente, pasarán en días al cajón del olvido sin dejar poso alguno.

Muchos profesionales de la educación están apostando por metodologías que apuesten por la comprensión, por el valor de las preguntas antes que las respuestas, creando nuevas maneras de resolver problemas utilizando el pensamiento. Para lograrlo, también necesitamos renovar procedimientos y herramientas.

“Como el suelo, por rico que sea, no puede dar fruto, si no se cultiva, la mente sin cultivo tampoco puede producir”.

-Séneca-

¿Qué es el Aprendizaje basado en el Pensamiento (TBL)?

En la actualidad, son muchas las instituciones educativas han dado un paso adelante, reconociendo que la metodología tradicional se centra en un aprendizaje por repetición con muy poco sentido intrínseco. Este modelo de enseñanza es poco efectivo debido a que no se pone en práctica el pensamiento crítico y reflexivo.

El aprendizaje basado en el pensamiento (TBL) proporciona un aprendizaje más consciente y profundo que cambia la manera en la que el aprendiz se sitúa frente a la nueva información.

Robert Swartz, una de las personalidades más influyentes en el campo de la educación y creador de este método, lo define como una metodología en la que se enseña a pensar de manera creativa y crítica.

Robert Swartz explica que está metodología surgió cuando asistió una clase de un profesor de Historia en Boston.

Este ofreció a sus alumnos dos historias diferentes para que las confrontaran y les pidió que averiguaran cuál de ellas debían creer.

Swartz se dio cuenta de que esos niños estaban aprendiendo a decidir si lo que estaban leyendo era algo que debían aceptar como veraz y fiable, y descubrió que esta perspectiva se podía aplicar a todo.

Esta metodología activa va más allá de los contenidos, asegurando que los estudiantes aprendan a pensar y tengan la oportunidad de resolver problemas del mundo real usando esos contenidos, teniendo en cuenta diferentes opciones e investigando cuál es la mejor opción de solución. Para que así el proceso de aprendizaje no dependa de la memorización, sino de la interiorización de los contenidos.

“El resultado del aprendizaje basado en el pensamiento es que los alumnos aprenden destrezas de pensamiento para toda la vida y logran entender el contenido de las materias que estudian en el currículo estándar de manera más enriquecedora y más profunda que en las aulas más tradicionales”.

-Robert Swartz-

Pensamiento colaborativo en el aula

Para aprender a pensar en el aula se requiere que el profesor sea un facilitador y guíe a los equipos de estudiantes para que resuelven juntos los problemas, casos y proyectos. Con esto, se incentiva la participación activa de los estudiantes.

El trabajo en grupo es crucial en las aulas en las que se enseña a pensar, ya que todo pensamiento tiene mejor resultado cuando es colaborativo. Pensar junto con otros acerca de cuestiones importantes requiere un trabajo en equipo, una forma de colaborar con otros que nos hace reflexionar y compartir aprendizaje.

La importancia de las preguntas para aprender a pensar

El diálogo es un recurso con un valor incalculable para la generación de conocimiento. Ya en el siglo V a.C., Sócrates advirtió su utilidad y diseñó todo un método: la mayéutica.

El método socrático entiende el uso de preguntas como una forma de desarrollar el pensamiento.

Las preguntas que realizamos en el aula son el estímulo para que los alumnos intenten responder y/o plantearse nuevas preguntas.

Los interrogantes pretenden que los alumnos aumenten su capacidad para estructurar sus ideas, sintetizar sus respuestas y defenderlas a través del razonamiento, aumentando su grado de autonomía para moverse con herramientas similares en campos desconocidos. En este sentido, un buen profesor sabe los tipos de preguntas y saber cuáles son las más adecuadas para cada situación.

“El grado sumo del saber es contemplar el porqué”.

-Sócrates-

Seis sombreros para pensar

Los seis sombreros para pensar es una técnica creada por Edward De Bono para facilitar la resolución o el análisis de problemas desde distintos puntos de vista. Favorece y estimula el pensamiento lateral y creativo, fomenta el pensamiento paralelo y supone una alternativa al razonamiento tradicional.

Los seis sombreros representan seis maneras de pensar, cada uno con seis colores que representan las direcciones del pensamiento que podemos utilizar a la hora de enfrentarnos a un problema. En esta técnica, cada uno de los participantes imagina que se pone y se quita un sombrero para indicar el tipo de pensamiento que está utilizando.

Источник: https://lamenteesmaravillosa.com/como-ensenar-y-aprender-a-pensar/

Del Aprender a Pensar

Aprendiendo a pensar

DR. GUILLERMO SÁNCHEZ MEDINA

El arte de enseñar y aprender comprende el aprender a pensar, y éste último pertenece a complejos y complicados mecanismos que se relacionan con las funciones del pensamiento expuestas en esta obra. Aprender a pensar es quizás la tarea más importante y difícil que se debe lograr en la enseñanza.

Esto significa el tener las bases y definiciones fundamentales de cualquier objeto, hecho, fenómeno, función, sistema o proceso que implica todo conocimiento. El que luego es integrado para manejarlo en la práctica en forma sintética.

Funciones del pensamiento

No es tener gran información lo más importante para pensar, es, repitámoslo, conocer la esencia y saberla utilizar funcionalmente en forma sencilla y simple.

Llegando a la integración de lo senso-perceptual, lo lingüístico, lo discursivo y lo conceptual. Es decir, poder llegar al concepto esencial sabiéndolo expresar o comunicar.

Para lograr esto deben estar las funciones del pensamiento libres de bloqueos, inhibiciones, interferencias o perturbaciones.

Como ya está expuesto, existen diversas funciones del pensar. Pero antes de seguir adelante es necesario determinar lo que se entiende por pensar. Pensar es el acto mental o psíquico por el cual se llega del impulso simple a la integración lingüística, discursiva y conceptual de un objeto y-o de un hecho concreto o abstracto.

En el pensar participa el imaginar, el discurrir, el reflexionar, el examinar para formar un dictamen. El pensar tiene un fin, un por qué y un para qué. El objetivo es la razón, es darle coherencia, sentidos a los estímulos perceptuales para poderse comunicar y relacionar el sujeto con el mundo externo.

“Todo pensar apunta al pensamiento y todo pensamiento apunta a un contenido internacional…” (Ferrater y Mora, 1951). De tal manera pensamos por que la misma evolución del hombre lo ha determinado y cada vez el pensamiento se desarrolla más. No es lo mismo el pensamiento del primitivo que el del hombre culto.

Doctor Consulte Aquí el Vademecum Genfar

Es la persona quien piensa. Obviamente el lugar donde se origina y se organiza el pensar es en el cerebro con sus diferentes funciones.

¿Cuándo pensamos?, la respuesta reside en que el pensamiento pertenece a todo un desarrollo que va paralelo al biológico.

Es decir, a medida que el sujeto crece y se desarrolla físicamente integrando sus funciones biológicas, también lo hace con sus funciones psíquicas.

Calidad y análisis del pensamiento

Pensamos también cuando estamos dispuestos y preparados para hacerlo. ¿Cuánto pensamos?, la cantidad depende de los contenidos y de las intenciones de los mismos. Sin embargo, lo importante no es cuánto sino cuál es el pensamiento o qué pensamos, es decir, la calidad del pensamiento.

El análisis del pensar implica varios aspectos: uno el fenomenológico, otro el ontológico, uno más el sociológico y psicológico, otro el psicodinámico. Y entre uno y otro están el lógico y el ilógico, que suponen el funcionamiento de la psiquis del sujeto en relación con el objeto.

A la vez algunos de estos mencionados sirven de instrumento o de base estructural del pensamiento. Quede claro que no podemos confundir el pensar con el conocer. El conocimiento se refiere más a un saber, a tener presente en la conciencia un concepto o un pensamiento.

Para entrarnos más a la calidad del pensamiento hay que mencionar el cómo pensamos. Éste está determinado por la misma manera de cómo funciona el aparato mental de acuerdo con su mundo interno y con el externo. La relación de los dos y la formación que la psiquis tiene de uno y de otro.

Aquí vale la pena no confundir el análisis de algo con el pensamiento. Obviamente para realizar análisis o síntesis se requieren pensamientos y para obtener estos se necesita del pensar. De ahí que también uno se refiera “a pensar pensamientos o pensamientos del pensar”.

Entre el campo del pensamiento se incluye toda la lógica y, aún más, la dialéctica. A la vez entre el territorio del pensamiento y el sentimiento hay un área en que se ubican los preconceptos, los protopensamientos, la intuición, las señalizaciones, los mismos objetos, los pre-sentimientos.

Ahí es donde el sujeto toma el primer contacto con el objeto. La diferenciación de estos últimos se hace también de acuerdo con las sensopercepciones y los sentimientos y culmina con los pensamientos. De tal manera existe una banda entre unos y otros campos.

De la misma manera se puede uno referir a los distintos espacios susceptibles, de diferenciarse entre el sentimiento, el pensamiento y el acto. Es factible que el “acto” se inicie en el sentir, en el del pensar, hasta llegar a la pura actuación con hechos en los que pueden intervenir pensamientos y sentimientos, o uno solo a la vez..

¿Cómo pensamos?

Cuando nos referimos a cómo pensamos hay que mencionar, según ya se anotó, las funciones que participan en el pensamiento y que implican una serie de representaciones en las que se incluyen imágenes, fantasías conscientes e inconscientes, sus significaciones y simbolizaciones, para llegar de estas funciones a la ideación articulada gramaticalmente.

Si todas estas funciones son importantes, también lo son las de la sensopercepción y atención que llevan a la evocación, a la comprensión e interpretación y al discurso, pasando por la información y la abstracción, todas estas funciones se interrelacionan unas con otras y con las que llevan a la conceptualización.

Sin embargo, podría decirse que unas y otras son importantes, pero hay algunas que deberían destacarse y son aquellas que se refieren a la descripción, a la clasificación de las señales que llegan a integrarse en imágenes simbolizadas para constituirse en una idea que llega a la palabra.

Esta se puede evocar, comprender, interpretar, conceptualizar, terminando en un discurso, el cual comunica el conocimiento y lo que se entiende por pensamiento. En síntesis, “hay que pensar para conocer y conocer para pensar”.

Enseñar a pensar implicaría hacer que estas funciones se pongan en juego en forma adecuada para que tanto la integración, la palabra, el discurso y el concepto no se vean perturbados por impulsos, efectos y sentimientos o actos que deformen o anulen una o varias funciones, sus relaciones o interfunciones.

Enseñar a pensar significa también dentro de todo éste contexto, facilitar las funciones, enseñar la manera de ponerlas en ejercicio y de emplearlas a fin de llegar a la verbalización en un discurso conceptual.

Por ejemplo, hay que enseñar al sujeto cómo descubrir los objetos y luego describirlos para más adelante hacer la relación de los mismos comparándolos, buscando semejanzas y analogías, diferencias, llegando a la generalización, a la clasificación, a la ordenación e integración.

¿Cómo Enseñar y Aprender a Pensar?

Para enseñar a pensar deben estar intactas las funciones sensoperceptivas para que con ellas se llegue a la representación e imaginación, sin embargo, al sujeto hay que estimularlo en su imaginación, en sus fantasías, haciendo conscientes aquellas inconscientes que le impiden expresarse mejor.

Tanto la significación como la simbolización hay que hacerlas explicitas a fin de llegar a una mejor o más clara ideación. De está manera se obtendrá adecuada articulación, verbalización y graficación. La gramatización es ya una mecánica que obviamente también hay que enseñarla.

Queda entendido que para poder realizar una ideación y verbalización hay que tener las funciones de la evocación intactas, y para que estas últimas se pongan en ejercicio, es necesario que el sujeto tenga desarrolladas las capacidades de la atención. Una vez evocadas las ideas es necesario comprenderlas, saber o conocer su significación profunda y poderlas asociar y conectar con otras para también interpretarlas.

Tanto la interpretación como la comprensión son fundamentales en el proceso de elaboración de pensamientos y conceptos. De tal manera, para pensar no solo hay que conocer sino comprender. Así, pues, al sujeto se le debe enseñar a comprender para que conozca y piense más y mejor.

El pensamiento puede ser formal, lógico y dialéctico. Uno y otro pueden a la vez aplicar los métodos o sistemas inductivos y deductivos o los dos a la vez.

Se trata finalmente, de que el sujeto en su mente llegue a crear un pensamiento abstracto y que los conocimientos y la comprensión se puedan elaborar de acuerdo con los pensamientos establecidos.

Un sujeto que tenga claro un concepto, un pensamiento, significa que lo ha comprendido y que puede llevar al discurso en forma verbal o grafica e integrada. Tal sujeto es capaz realmente de pensar y comunicar lo que piensa.

Un adecuado pensamiento es aquél que conlleva la clara síntesis del concepto, su definición, la clasificación correspondiente, la discriminación o diferenciación, entre un objeto, un concepto y otro, ubicándolos dentro de un contexto.

De todo esto se infiere la necesidad de enseñar al sujeto, repitámoslo, a comprender, atender, a conocer la significación de la simbolización, a verbalizar, a evocar a interpretar y conceptualizar una definición clara del objeto.

Este enseñar a pensar implica también que el aparato mental y el del pensar se encuentran funcionando normalmente, lo que no se logra siempre. Hay momentos en que estamos más dispuestos y menos afectados para el pensar, dependiendo de los estados neuro-bio-psicologicos y de los ritmos correspondientes.

Por ejemplo, la misma metodología se preocupa de dar información o enseñar a comprender conceptos más abstractos durante la mañana, pues es cuando el sujeto se encuentra descansando y sus mismas neuronas están mejor capacitadas para recibir mayor información y poderla integrar.

Por la tarde en cambio, cuando hay procesos metabólicos después de las comidas que llevan a la alcalosis, el pensamiento es más lento y difícil. Hay sujetos que por la noche no rinde por que obviamente ya están cansados. Lo mismo ocurre cuando el sujeto comen sustancias que implican un mayor esfuerzo en la digestión.

Sin embargo, ocurre que personas pueden por la noche sentirse más libres para aprender, comprender, atender y pensar por que está su aparato mental sin el esfuerzo de los estímulos externos que implican un sobre-esfuerzo.

Sucede que sujetos se condicionan a estudiar y aprender con estímulos externos como son la radio, la televisión u otros, que les ayudan a asociar o a conectar una información con otra y así distraer el mundo externo dejándolo aparte del interno, y éste queda aislado para introyectar o incorporar lo externo. O bien estos estímulos externos sirven de acompañantes distrayendo al sujeto de su abandono a que está sometido cuando se aísla para aprender.

De esto se desprende cuán necesario es enseñar a la persona a que aprender no implica un abandono, una soledad, sino todo lo contrario. Es decir, en el aprender nos enriquecemos a pesar de que podamos estar solos en ese determinado momento.

Por lo expuesto es necesario determinar cuál es el medio ambiente, el ritmo individual, los estímulos externos necesarios para que el mundo interno pueda a similar más la información. Pero, a la vez, un mundo interno en conflicto, obviamente, impide poder aprender a pensar o malogra la mecánica del pensar, del comprender y del conocer.

En la mecánica del pensar existen además la intervención de los mecanismos de defensa que impide el buen funcionamiento del aparato de pensar y, en otras ocasiones, limita, delimita o facilita el pensamiento.

Los conflictos, las inhibiciones psíquicas, las ansiedades, los traumas, así como las fantasías inconscientes, nos impiden pensar pensamientos y/o poner en función los mecanismos que nos llevan a pensar, a saber, y a conocer, al análisis y a la síntesis.

De tal manera sólo conociendo estos mecanismos y funciones es como se nos facilita el poder poner a nuestra mente en toda su capacidad funcional para pensar, aprender y enseñar.

Las funciones descritas del pensar se pueden observar en el cuadro adjunto en el que aparecen cuatro ejes supuestos de funcionamiento, pero las funciones, como ya se anotó, se interrelacionan unas con otras. Los cuatro ejes fueron elaborados por el autor y descritos así: primer eje, el integrador. Segundo eje, el lingüístico. Tercer eje, el discursivo, y el cuarto el conceptual.

Las funciones de cada uno de los ejes no significan que tengan que seguir las secuencias verticales. Por el contrario tienen una dinámica horizontal y vertical a la vez, como aparecen en el ejemplo de la flecha que parte del impulso para llegar a la conceptualización y a la comunicación de la misma y con ella al conocimiento.

Las flechas de la izquierda indican la ubicación del inconsciente (Inc.), el preconsciente (Pre. Cc) y el consciente (Cc). De tal manera las funciones se hacen cada vez más conscientes a la vez que se van integrando.

La flecha de la derecha indica el mecanismo de la identificación proyectiva, gracias al cual se nos facilita el pensar, pues es el que nos pone en relación con el mundo externo, con los objetos, para ubicarlos dentro de nosotros mismos.

Nota: 1. Todos estos mecanismos del aparto mental y el del pensar son estudiados en psicoanálisis. Aparecen expuestos por el autor en las futuras publicaciones de las obras “El temor a la verdad” y “El aparato mental y los mecanismos de defensa”.

Источник: https://encolombia.com/libreria-digital/lmedicina/arteaprender/aprender-a-pensar/

Aprender a pensar

Aprendiendo a pensar

Es la integración didáctica, de forma organizada y sistemática, de estrategias y métodos que promueven desarrollar el pensamiento eficaz del alumnado, poniendo el foco en los procesos cognitivos que ayudan a pensar. Entre estas estrategias destacan las rutinas y destrezas de pensamiento.

¿Para qué sirve?

Prepara al alumnado para que sean “buenos pensadores”, es decir, que tomen decisiones y resuelvan problemas de forma eficaz, usen y evalúen la información y, en definitiva, desarrollen su pensamiento crítico y creativo.

Atributos

Técnicas integradas en el currículo.
Efectivo en todos los niveles y materias.
Basado en tareas cognitivas.
Visibiliza el pensamiento.

Elementos clave para la integración metodológica

1. Integrar las rutinas y destrezas en la programación didáctica de forma coherente y coordinada, evitando su inclusión como actividades aisladas..
2. Acercar al alumnado a experiencias cercanas y reales como oportunidades de aprendizaje.
3.

Facilitar al alumnado estructuras de pensamiento que puedan utilizar con autonomía.
4. Utilizar un lenguaje de pensamiento adecuado que propicie la descripción y reflexión del pensamiento.
5. Crear modelos para debatir, compartir y hacer visible el pensamiento.
6.

Visibilizar en el aula el pensamiento compartido a través de diferentes soportes visuales.
7. Promover la escucha activa con respeto, para entender, con una mente abierta.
8.

Generar un ambiente de seguridad y confianza hacia el respeto y valoración de la diversidad de las aportaciones de todo el alumnado.

Rutinas de pensamiento

Son patrones sencillos de razonamiento que ayudan al alumnado a aprender a pensar. Están configuradas por varias preguntas (habitualmente 2,3 o 4) que sirven para explorar ideas relacionadas con algún tema. Desarrolladas por el Proyecto Zero (David Perkins).

Características

Se desarrollan en pocos pasos, son sencillas de aplicar y fáciles de aprender y recordar. Se usan repetidamente, en grupo o de forma individual y en una gran variedad de contextos, orientando el pensamiento y dando estructura a las discusiones de aula. Suelen acompañarse de un organizador gráfico en el que el alumnado expresa y hace visible su pensamiento.

Ejemplos

Veo-pienso-me pregunto, Palabra-idea-frase, Color-símbolo-imagen, Pon un titular, Pienso-me interesa-investigo, 3-2-1 puente, Puntos cardinales….

Para saber más: http://www.visiblethinkingpz.org/

Destrezas de pensamiento

Son procesos mentales, más complejos que las rutinas de pensamiento, que se aplican con el alumnado para aprender a pensar eficazmente y de forma cuidadosa.

Las destrezas de pensamiento se pueden categorizar en función del tipo de pensamiento que se quiera desarrollar: generar de ideas, analizar, evaluar la razonabilidad de las ideas y las tareas complejas. Desarrolladas por Robert Swartz.

Aprender a pensar y TIC

El uso de las TIC permite una mayor interacción y comunicación entre las personas y la posibilidad de compartir información, facilitando el desarrollo de la cultura de pensamiento.

Por tanto, son pertinentes las aplicaciones que permiten recoger y generar listas de ideas, organizarlas y exponerlas visualmente de forma que facilite la reflexión conjunta, como es el caso de los murales virtuales, los de creación de mapas mentales o nubes de palabras.

Por otra parte, las herramientas de respuesta rápida, con las que pueden editarse preguntas de distinta tipología (palabra, respuesta abierta, dibujo..) facilitan también el proceso de hacer visible el pensamiento del alumnado.

Источник: https://www3.gobiernodecanarias.org/medusa/ecoescuela/pedagotic/aprender-a-pensar/

Pautas para fomentar el aprendizaje basado en el pensamiento en el aula

Aprendiendo a pensar

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Cuando el objeto de aprendizaje es algo tan intangible e incorpóreo como el pensamiento, ¿cómo hacerlo visible? ¿Cómo propiciar la cultura del pensamiento en el aula? ¿Cómo enseñar a pensar? Podemos hacerlo de forma estructurada y consciente a través del aprendizaje basado en el pensamiento (ABP o TBL en inglés).

Mª Milagros Rubio Pulido, maestra y miembro del Servicio de Tecnologías Educativas de la Consejería de Educación y Empleo de Extremadura, nos ofrece estrategias y recursos para conseguirlo. Puedes ampliar este artículo en el Portal Emtic de la Junta de Extremadura.

¿Qué es el TBL?

Propuesto por Robert Swartz, este enfoque pretende enseñar a pensar eficazmente a los estudiantes a través del currículo escolar con un trabajo sistemático en cualquier nivel educativo y/o área de conocimiento, potenciando el papel activo del alumnado para aprender a aprender.

Trabajar de manera regular y metódica la cultura del pensamiento en el aula promueve que nuestros alumnos sean pensadores más eficaces, personas más autónomas, responsables, flexibles, resolutivas… En definitiva, competentes, especialmente en cuanto a la competencia para aprender a aprender.

Planificar la enseñanza del pensamiento

Si queremos que se monitoricen los hábitos del pensamiento para convertirse progresivamente en automatismos, es necesaria una planificación consciente de cómo enseñamos a pensar.

¿Qué condiciones son necesarias? El Proyecto Zero de la Universidad de Harvard considera estas ocho: tiempo, entorno físico, oportunidades, rutinas y destrezas, lenguaje para describir el pensamiento, interrelaciones, creación de modelos y expectativas del profesorado respecto a que todos los alumnos pueden aprender a pensar eficazmente.

Esto requiere que los docentes arbitremos momentos y situaciones escolares que inviten a la reflexión, tanto de forma individual como colectiva, promoviendo la capacidad metacognitiva de todos nuestros alumnos y dejando que transformen lo que aprenden.

Estrategias y recursos para enseñar a pensar

Sea cual sea nuestra especialidad o materia, podemos y debemos entrenar el pensamiento, ayudar a visibilizarlo. Pongamos nombre y apellidos a algunas corrientes actuales que tienen como común denominador el aprendizaje estructurado del pensamiento:

  • Rutinas de pensamiento (David Perkins). Son patrones sencillos basados en un protocolo de pasos a seguir para explorar las ideas que se tienen sobre un tema determinado. Ejemplos: Color-Símbolo-Imagen (CSI), Pienso-me interesa-investigo, círculo de puntos de vista, etc.
  • Destrezas de pensamiento (Rober Swartz). Suponen emplear procedimientos de pensamiento complejo para organizar, clasificar y relacionar ideas o conceptos que ayuden en la toma de decisiones y resolución de problemas. Se clasifican en tres categorías: destrezas de pensamiento creativo, crítico y analítico. Se apoyan en organizadores gráficos.
  • Hábitos de la mente (Arthur Costa). Son patrones de pensamiento y conductas inteligentes que se observan cuando enfrentamos problemas y dilemas de la vida. Son 16 hábitos y puedes conocerlos en este artículo de «Escuela de experiencias».
  • Llaves del pensamiento (Tony Ryan). Son instrumentos que ayudan a desarrollar el pensamiento crítico y creativo por medio de preguntas. Tenemos 20 llaves que abren el pensamiento, clasificadas en dos colores: moradas para el desarrollo del pensamiento crítico y naranjas para el creativo.
  • Otras técnicas.  «Seis sombreros para pensar» de Edward De Bono, Visual Thinking (pensamiento visual), diarios de aprendizaje, Baraja de la metacognición de Ágora Abierta, modelos de pensamiento, etc.

Profe, ¡párate y piensa!

Analicemos nuestra práctica didáctica respecto a cómo enseñamos a pensar a nuestros alumnos; cómo favorecemos su competencia para aprender a aprender.

Entrenar el pensamiento facilita que los alumnos lleguen por sí mismos donde el docente ya ha llegado por su madurez y experiencia, dándoles el tiempo y las herramientas necesarias.

Esto implica no dar por entendido lo que yo entiendo, no presuponer que algo debe saberse porque ya está explicado, no imponer mi forma de pensar como única forma posible, no considerar obvio lo que para mí se muestra como cotidiano.

En los contextos de aula surgen muchas oportunidades para enseñar y aprender a pensar, ¡aprovechémoslas! Nos sorprenderá la originalidad con la que nuestros alumnos razonan sobre la realidad circundante.

Источник: https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/como-ensenar-a-pensar/

Embarazo y niños
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