Bebé rechaza la leche de fórmula

Mi bebé rechaza el biberón: algunos consejos

Bebé rechaza la leche de fórmula

Existen diversos motivos por los que se elija dar el biberón a un bebé, entre los que se encuentran la hipogalactia (que es muy rara pero sí es real), la presencia de problemas durante la lactancia o que la madre deba volver al trabajo una vez terminada su baja maternal.

Sea cual sea la razón por la que debamos darle biberón a nuestro bebé, en ocasiones podemos encontrarnos con un problema que no esperábamos: que lo rechace. ¿Qué podemos hacer ante esto? Te compartimos algunos consejos para facilitar la adaptación al biberón.

Actualmente encontramos en el mercado distintas marcas de biberones de las que podemos elegir la que mejor nos acomode a nosotros y a nuestro bebé. Y una de las ventajas es que existen tetinas que intentan ser lo más parecido posible al pecho de mamá, justamente para facilitar la lactancia mixta o la transición del pecho al biberón y así evitar que el bebé se confunda o tenga dificultades.

Elegir la tetina ideal es clave para que nuestro bebé acepte con mayor facilidad el biberón. Lo recomendable es probar durante varios días con una y si no funciona entonces buscamos otra, para dar oportunidad a que se adapte y no estar cambiando constantemente sin que pueda acostumbrarse a una en particular.

Aliméntalo como si le estuvieras dando el pecho

Si bien una de las ventajas de dar el biberón es que prácticamente cualquiera puede dárselo y es una gran oportunidad para que papá alimente al bebé, en ocasiones el rechazo puede surgir al sentir la diferencia entre la persona y la forma en cómo se lo den.

Lo mejor que podemos hacer es organizarlo todo para que sea lo más parecido posible a la teta. Además de los biberones que te comentaba para imitar el pecho materno, debemos prepararnos para que las condiciones sean casi idénticas a como si estuviera siendo amamantado.

En este caso para esas primeras veces, lo recomendable es que sea mamá quien se lo dé. Llévatelo a un lugar tranquilo, tómale en brazos, relájate y mírale a los ojos.

Haz que ese momento sea uno especial y que no por el hecho de darle biberón se pierda ese vínculo entre madre e hijo.

Con el tiempo, una vez que el bebé esté acostumbrado al biberón, ya podemos turnarnos mamá y papá para dárselo.

Que le dé el biberón alguien más

Sí, esto es lo opuesto al punto anterior, ya que como cada bebé es diferente, no funcionará lo mismo para todos. Por ejemplo, es posible que tu bebé, en lugar de sentirse cómodo porque eres tú quien lo está alimentando, se pregunte por qué ahora no le estás dando el pecho.

En esta situación lo mejor es que el primer biberón se lo dé alguien más e incluso de ser posible, que no estés tú cerca o en casa, para que tu bebé no pueda olerte y rechazar el biberón porque sabe que estás ahí.

Otros consejos

Existen cosas no tan planeadas o elaboradas que puedes hacer y que son pequeños cambios que quizás faciliten la transición la biberón.

  • Prueba con otras posiciones. Quizás a tu bebé le molesta tomar el biberón de la misma manera en la que toma el pecho. Prueba acomodándolo distinto para ver si eso es lo que le molesta.
  • Roza sus labios o toca su mejilla. Cuando hacemos esto, el bebé gira por instinto hacia donde fue tocado y abre la boca. Debemos aprovechar ese momento para acercas el biberón a su boca para que empiece a comer.
  • Si usa chupete, busca una tetina del mismo material. De este modo estará más familiarizado con la textura y la sensación.
  • Calienta la tetina un poco. Esto es para que no sienta repentinamente un objeto frío cuando está acostumbrado a la teta tibia de mamá. Bastará con colocar la tetina unos segundos bajo el chorro de agua caliente para que tenga una temperatura similar a la del pecho.
  • Sé paciente. Quizás tu bebé no tiene hambre o quizás no está de humor. Si en el momento no lo logras, no desesperes y vuelve a intentarlo después de unos minutos. Recuerda que los bebés son capaces de percibir cómo nos sentimos, así que lo mejor es mantener la calma para transmitírsela a ellos.

Una vez que tu bebé se haya adaptado a usarlo, recuerda que al igual que el pecho, el biberón debe darse a demanda.

¿Tuviste algún problema al alimentar a tu bebé con biberón? ¿Cómo lo solucionaste?

Fotos | iStock
En Bebés y más | Cinco consejos para dar el biberón del mejor modo posible, El método Kassing, una forma de dar biberón que perjudica menos la lactancia

Источник: https://www.bebesymas.com/lactancia/mi-bebe-rechaza-el-biberon-consejos

Preguntas frecuentes sobre la alimentación con fórmula: Cómo comenzar la alimentación con sólidos y leche

Bebé rechaza la leche de fórmula

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Ya sea que haya decidido alimentar a su bebé con fórmula desde un principio, que esté dándole suplementos de fórmula además de amamantarlo o que esté pasando de amamantarlo a darle fórmula, seguramente tendrá muchas preguntas. Aquí encontrará las respuestas a algunas preguntas comunes sobre la alimentación con fórmula.

¿Cuándo debo comenzar a darle alimentos sólidos y jugos?

El mejor momento para incorporar alimentos sólidos es una vez que su bebé ha desarrollado las habilidades necesarias para comer. Esto suele ocurrir entre los 4 y los 6 meses de edad. ¿Cómo saber si el bebé está preparado?

Los bebés que están preparados para comer alimentos sólidos:

  • están interesados en los alimentos (por ejemplo, miran cómo comen los demás, tratan de tomar la comida y abren la boca cuando se acerca la comida)
  • sostienen correctamente la cabeza y se sientan sin ayuda o con poca ayuda
  • tienen las habilidades motrices orales necesarias para comer (es decir que no escupen la comida sino que la envían a la garganta y la tragan)
  • suelen pesar el doble de lo que pesaban al nacer, o tener un peso cercano a este

Espere hasta que su bebé tenga al menos cuatro meses y muestre estos signos de estar preparado para introducir los alimentos sólidos en su dieta.

Los bebés que empiezan a comer alimentos sólidos antes de los cuatro meses de edad presentan un mayor riesgo de obesidad y otros problemas en el futuro.

Además, no son lo suficientemente coordinados como para comer alimentos sólidos sin peligro y podrían atragantarse o aspirar la comida (la cual podría llegar a los pulmones).

Cuando sea el momento adecuado, empiece a darle un solo cereal enriquecido con hierro (el primer cereal que se introducía tradicionalmente era el arroz, pero puede empezar con el cereal que usted prefiera).

Empiece con 1 o 2 cucharadas de cereal mezcladas con leche  materna, fórmula o agua. Otra opción es darle carne rica en hierro tamizada o en puré.

Alimente a su bebé con una cuchara pequeña para bebés y nunca le añada cereales al biberón, a menos que el médico se lo recomiende.

En esta etapa, los alimentos sólidos se deben dar después de amamantar al bebé, no antes. Así, su bebé se llenará con la leche materna, que debe ser su principal fuente de nutrición hasta que cumpla un año.

Cuando su bebé se acostumbre a comer el primer alimento, introduzca otros alimentos como frutas, verduras, carnes en puré, frijoles, lentejas o yogurt. Espere unos cuantos días antes de introducir nuevos alimentos para asegurarse de que su bebé no presenta una reacción alérgica.

Los expertos recomiendan comenzar a darles a los bebés de 4 a 6 meses de edad alimentos que muchas veces pueden producir alergia Se debe incluir a los bebés que tienen una historia familiar de alergias alimenticias.

En el pasado, se pensaba que a estos bebés no había que darles dichos alimentos (como huevos, maní o pescado) hasta que cumplieran un año de vida.

Pero los estudios más recientes sobre el tema confirman que esperar hasta el año podría hacer más probable que el niño desarrollara una alergia a estos alimentos.

Ofrézcale estos alimentos a su bebé en cuanto su pequeño comience a comer alimentos sólidos. Asegúrese de dárselos de una manera que sean fáciles de tragar. Puede darle pequeñas cantidades de manteca de maní mezclada con puré de frutas o yogur, o incluso huevos revueltos.

Nota: No es conveniente ofrecerles jugo de frutas, ni siquiera a los bebés de mayor edad. El jugo puede llenarlos y dejar poco lugar para alimentos más nutritivos, favorecer la obesidad, causar diarrea o, incluso, hacer que su bebé tenga más riesgo de desarrollar caries cuando le salgan los dientes.

¿Cuándo puedo comenzar a darle leche de vaca a mi bebé?

Antes de cumplir un año, los bebés continúan necesitando los nutrientes presentes en la leche materna o la fórmula. Pero cuando tenga un año de edad, su bebé puede probar la leche de vaca entera.

¿Por qué no debe darle leche descremada o parcialmente descremada (2%)? Porque los bebés necesitan la grasa de la leche entera para crecer normalmente y desarrollar el cerebro cuando comienzan a caminar.

Puede pasar de la fórmula a la leche entera reemplazando los biberones con fórmula por biberones (o vasos con pajilla) de leche. Al llegar al año de edad, su bebé debe estar comiendo una variedad de otros alimentos y debe tomar solo entre 2 y 3 tazas (480 a 720 ml) de leche por día.

Si su bebé toma fórmula de soja o hipoalergénica debido a que tiene una alergia a la leche, hable con su médico antes de introducir leche en la dieta.

¿Cuándo puedo comenzar a darle agua a mi bebé?

Durante los primeros meses de vida, los bebés no suelen necesitar tomar agua. Durante los días de mucho calor, la mayoría de los bebés estarán bien alimentándose más veces. Pero es posible que desee ofrecerle agua a su bebé, en especial si la orina del bebé es oscura o si su bebé orina con menos frecuencia de la habitual.

Una vez que su bebé esté comiendo alimentos sólidos, puede ofrecerle unas cuantas onzas de agua entre cada alimentación, pero no lo fuerce. El agua fortificada con flúor ayudará a su bebé a desarrollar dientes y encías sanos. Si vive en una zona en la que el agua no está fortificada con flúor, es posible que el médico o el dentista le receten gotas de flúor.

Revisado por: Elana Pearl Ben-Joseph, MD

Fecha de revisión: junio de 2018

Источник: https://kidshealth.org/es/Parents/formulafeed-solids-esp.html

Huelga de lactancia: mi bebé rechaza el pecho

Bebé rechaza la leche de fórmula

La huelga de lactancia es una situación en la que el bebé o niño/a rechaza el pecho (uno, o generalmente los dos), que suele ocurrir de forma repentina e inesperada. Es decir, un bebé que de un día para otro, por el motivo que sea, no quiere tomar pecho.

Esta situación puede ser muy angustiosa para la madre si no desea un destete, y además, puede generarle un gran sentimiento de culpa, preguntándose: ¿Habré hecho algo mal? Pueden pensar además que su bebé las rechazan y no quieren más pecho, y la lactancia ya ha llegado a su fin.

Sin embargo, el destete natural y espontáneo antes del año de vida es muy raro, ya que la leche es el principal alimento del bebé durante ese tiempo, y fisiológicamente estamos hechos para ser amamantados. 

Por esos motivos, cuando se da esta situación de huelga de lactancia debemos descartar una serie de cosas que pueden actuar como desencadenante, de las que hablaré a continuación.

Enfermedad o malestar del niño

  1. Dolor: Por ejemplo, la salida de los dientes, molestias en la boca o lengua (aftas), dolor de oído, dolor en el cuello… En ese caso le vendría bien algún analgésico, así como cambios posturales.

    Hay veces, sobre todo en el caso de que la molestia sea en un lado del cuerpo (oído, cuello…), que pueden rechazar el pecho en determinada postura y en otra no. La postura de caballito o de rugby puede venir bien.

  2. Mocos o congestión nasal: Al bebé le cuesta respirar, por lo que al succionar del pecho se agobia y se retira rápidamente. Para ello conviene hacer lavados nasales antes de las tomas.

    Además, las posturas para amantar de forma vertical les ayuda a respirar mejor (posición de caballito, por ejemplo).

  3. Interferencias con chupetes o tetinas de biberones: La succión al pecho y al biberón son diferentes y pueden causar confusión tetina-pezón.

    Hay bebés que no les afecta, otros que con tan sólo tomar un biberón rechazan el pecho, y otros (lo más habitual) es que lo vayan rechazando de forma progresiva.

  4. Anquiloglosia o lengua atada: Cuando un frenillo sublingual es limitante y al bebé le cuesta realizar la succión al pecho.

Otros motivos de rechazo del pecho

  1. Distracciones: A partir de los 3 meses su sistema nervioso ha madurado de manera que pueden ver ‘más allá del pecho’. Esto puede hacer que se distraigan fácilmente con el entorno.

     

  2. Miedo: Si el bebé ha tenido una situación estresante asociada a la lactancia, como por ejemplo un grito, ya sea de la madre (por ejemplo tras darle un mordisco), como de otras personas del entorno (hermanos).

  3. Cambios importantes en su vida: Separación de la madre, inicio de la escuela infantil, mudanza…
  4. Inicio brusco de la alimentación complementaria: De nuevo es importante recordar que la leche debe ser el alimento principal durante el primer año de vida.

    Si damos prioridad a la alimentación complementaria (haciendo muchas comidas o relegando al pecho ‘de postre’) puede ser que poco a poco el bebé acabe rechazando el pecho y destetándose de forma precoz.

Cambios en la madre

Determinados cambios en la madre pueden afectar al sabor de la leche o producir rechazo en el bebé:

  1. Hormonal: gestación, ovulación, menstruación, inicio de anticonceptivos orales.
  2. Cambio de sabor de la leche: alimentos, medicamentos, obstrucciones, mastitis.
  3. Olor: cambio de gel, champú, desodorante, perfume.

Rechazo de un solo pecho

Sin embargo, cuando el rechazo es unitaleral, cuando solo rechaza un pecho, debemos tener en cuenta otros aspectos. Es importante diferenciar el que un bebé tenga preferencia por un pecho desde siempre, a que de repente empiece a rechazar uno de ellos.

En el primer caso es habitual ya que los pechos no son simétricos, y además las mujeres tenemos tendencia a ponerlos más en un pecho que en otro en función de nuestras habilidades, y todo esto hace que uno de los dos produzca más, que también favorece que se perpetúe esta preferencia.

En el segundo caso, debemos descartar el tema postural y doloroso (oído, cuello), y además valorar:

  • Obstrucción o mastitis: Hay cambios en el sabor de la leche y disminución de producción de leche que puede hacer que un bebé tenga preferencia por un pecho antes que el otro.
  • Cáncer de mama. Esto no es habitual, pero sí es cierto que un rechazo unilateral del pecho obliga a descartarlo realizando alguna prueba de imagen.

¿Qué hacer en un caso de huelga de lactancia?

Ante todo, una valoración médica del bebé para descartar las causas dolorosas. Si se descarta enfermedad, intentar identificar la posible causa de entre las mencionadas anteriormente.

Mientras tanto, si deseas seguir amamantando, puedes seguir estas recomendaciones:

  • No forzar: Es importante no forzar nunca al bebé a tomar el pecho. Es decir, si se le acerca el pecho y llora, no insistir, porque de esa manera lo que haremos será crear una situación angustiosa para ambos. Debemos OFRECER el pecho SIN INSISTIR.
  • Cambiar la posición: Prueba las posturas verticales en las que el bebé no está apoyado en ninguno de sus lados. Suele funcionar si hay un dolor asociado a lateralidad.
  • Ofrecerle el pecho cuando duerme: Muchas veces cuando están dormidas o semidormidas es un buen momento para que cojan el pecho. Acércaselo con suavidad, sin llegar a despertarla. Si no haces colecho, puede ser buena idea dormir con ella, para que tenga el pecho cerca durante el sueño y favorecer que se agarre.
  • Ambiente tranquilo, sin ruidos ni luces: En bebés que se distraen mucho o se alteran puede venir bien irse a otra habitación, que esté tranquila y sin interrupciones. Apagar las luces, estar en contacto piel con piel y esperar.
  • No hacerle pasar hambre: No pienses que porque pase hambre va a querer coger el pecho. Si ya toma otros alimentos, que siga haciéndolo. Ofrécele también tu leche en otro recipiente que no sea el biberón (en vaso por ejemplo).
  • Extráete la leche: De forma manual o con sacaleches. Por un lado para evitar mastitis u obstrucciones, y por otro para mantener la producción de leche. Porque si no hay succión, tu cuerpo entenderá que no hay bebé al que amamantar y progresivamente irás produciendo menos leche, y eso no ayudará a que el bebé agarre el pecho de nuevo.
  • Movimiento y/o balanceo: Darle el pecho al bebé de pie en movimiento o en una mecedora, a veces les ayuda a relajarse y en ese momento, cogen el pecho.
  • Reenamorar al bebé del pecho: Debemos intentar que el bebé asocie el pecho con algo agradable y positivo. Como he dicho anteriormente, sin forzar. Para ello es muy importante el contacto, piel con piel y el sentirse protegido. Aprovecha esta situación para pasar más tiempo con tu bebé. Quítate la parte de arriba de la ropa y a él déjalo con el pañal (¡no te olvides de la calefacción en invierno!) y simplemente pasad tiempo juntos. Si a él le apetece querrá tomar pecho. También viene muy bien tomar un baño. Uno relajante, tranquilo, y disfrutando del momento. Si no se agarra al pecho, al menos habéis disfrutado de ese momento juntos.

La mayoría de las huelgas de lactancia se resuelven en unos días o una semana, pero es cierto que en otras puede acabar produciéndose un destete. Hay veces que nada de lo anterior funciona y el bebé no vuelve a agarrarse al pecho. En esos casos habrá que decidir si seguir extrayendo la leche y ofrecerla de forma diferida, o dejar de hacerlo.

Descubre en «Claves para iniciar la lactancia con éxito» cómo lograr que la lactancia sea un proceso satisfactorio.

En cualquier caso, si es un destete no buscado por nosotras, e inesperado, puede que nos sintamos tristes, vacías, culpables o incluso enfadadas.

Estos sentimientos son normales cuando se pierde algo, cuando se transita un duelo. Busca apoyo en tu entorno, en tu pareja o en un grupo de apoyo a la lactancia.

Puede venirte muy bien compartir esos sentimientos con otras mujeres que hayan pasado lo mismo que tú.

Porque hay veces que las cosas no salen como una espera, y en esos momentos es mucho más llevadero si contamos con una tribu que nos respalde y nos apoye.

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Источник: https://www.criarconsentidocomun.com/huelga-de-lactancia-mi-bebe-rechaza-el-pecho/

Embarazo y niños
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