¿Cómo actuar ante los berrinches de un bebé?

Contents
  1. Los berrinches: El primer paso para el desarrollo de la inteligencia emocional
  2. Los berrinches infantiles: Una vía para expresar emociones
  3. Una oportunidad para desarrollar la inteligencia emocional temprana
  4. 3 estrategias para utilizar las rabietas infantiles a tu favor
  5. Cinco maravillosas técnicas para calmar berrinches
  6. ¿Qué es un berrinche?
  7. Empatía
  8. Encontrar un lugar seguro
  9. Conversar
  10. Mantente firme, eso también es amor
  11. Enséñale a respirar profundamente y contar hasta diez
  12. Anticipación
  13. Paciencia
  14. Menos preguntas, más vocabulario
  15. Estrategias para manejar sus rabietas sin agobiarnos
  16. 2. Explicaciones cortas
  17. 3. No responder con enfado
  18. 4. No prestarse al juego
  19. 5. Elegir entre dos opciones
  20. 6. Intentar que escuche
  21. 7. En vez de un no, dos síes
  22. 8. Cambiar de escenario
  23. 9. Así no se habla
  24. 10. Dejar que se calme solo
  25. 6 Consejos para controlar el berrinche de nuestro hijo
  26. Consejos para controlar el berrinche de nuestro hijo
  27. 1. Preparar las salidas
  28. 2. Mantener la calma
  29. 3. Dejar que se desahogue
  30. 4. Hablar con tranquilidad
  31. 5. No ceder a su petición
  32. 6. Ante todo paciencia
  33. ¿Cómo actuar ante los berrinches de un bebé?
  34. ¿Cómo es un berrinche del bebé?
  35. ¿Cuándo comienzan los berrinches?
  36. ¿Cuándo terminarán los berrinches de mi hijo?
  37. ¿Qué hago cuando mi bebé tiene un berrinche?
  38. ¿Cómo se puede prevenir un berrinche?
  39. Cómo actuar ante una rabieta, pataleta o berrinche
  40. ¿Cómo actuar ante una rabieta o berrinche?
  41. ¿Qué ocurre después de una rabieta o berrinche?
  42. ¿Cómo evitar una rabieta o berrinche?
  43. Ayuda especializada en caso de rabietas o berrinches

Los berrinches: El primer paso para el desarrollo de la inteligencia emocional

¿Cómo actuar ante los berrinches de un bebé?

Los primeros años de vida de un niño son fundamentales para el desarrollo de su personalidad.

La forma en que lo eduques y gestiones sus actitudes determinará en gran medida si en el futuro se convertirá en un pequeño inseguro y rebelde o, por el contrario, será un niño seguro de sí que obedece las reglas.

Durante esta difícil travesía, uno de los principales problemas a los que, antes o después, tendrás que enfrentarte, serán los berrinches.

Los berrinches infantiles: Una vía para expresar emociones

Los berrinches o rabietas infantiles suelen aparecer alrededor de los dos años, aunque alcanzan su punto culminante entre los tres y los cuatro años.

Lo que sucede es que a esta edad el niño empieza a ser consciente de su autonomía y quiere comenzar a hacer cosas por sí solo para poner a prueba las habilidades que está desarrollando.

Cuando no puede hacerlo porque le pones límites, se enfada.

Sin embargo, como su corteza prefrontal, que es donde se regulan las emociones, es aún muy inmadura, no sabrá gestionar su comportamiento de forma adecuada y terminará expresando su ira de forma brusca y violenta.

Es a través de estos berrinches que el pequeño expresa su frustración y su enfado, mientras aprende a regular sus estados emocionales.

Por eso, es importante que comprendas los berrinches como una parte normal del proceso de desarrollo.

Una oportunidad para desarrollar la inteligencia emocional temprana

Tu postura ante los berrinches de tu hijo no solo te ayudará a lidiar mejor con la situación sino que también sentará las bases para el desarrollo de su inteligencia emocional.

Si ignoras sus rabietas y haces caso omiso a su “sufrimiento”, le estarás transmitiendo la idea de que no te interesan sus necesidades y que sus emociones no son importantes, por lo que a la larga podrías convertirlo en un niño rebelde, con una baja autoestima e incapaz de hacer valer sus opiniones y derechos.

Al contrario, si le prestas demasiada atención a sus berrinches, podrías reafirmar que su estrategia para llamar tu atención es eficaz, con lo cual estarías reforzando su mal comportamiento. En este caso, es muy probable que tu hijo no aprenda a gestionar adecuadamente sus emociones y se convierta en un niño que cree merecerlo todo.

¿La solución? Aprende a manejar sus berrinches de forma asertiva, convirtiéndote en su patrón de autocontrol emocional y enseñándole a comunicar lo que siente sin transgredir las normas. Obviamente, no es una tarea fácil, pero con paciencia y consistencia educativa podrás convertir sus rabietas en la mejor herramienta para desarrollar su inteligencia emocional.

3 estrategias para utilizar las rabietas infantiles a tu favor

  1. Háblale en voz baja y con suavidad. A través de la voz se revelan nuestros estados de ánimo y emociones, cuando hablamos a gritos y con un tono fuerte transmitimos la idea de estar enfadados mientras que cuando lo hacemos usando un tono bajo y suave transmitimos una sensación de tranquilidad y autocontrol. Por eso, es importante que cuando te vayas a dirigir a tu hijo en medio de un berrinche utilices un tono bajo y suave para que además de relajarlo, le enseñes a regular sus emociones cuando las cosas no van como desearía.
  2. Pregúntale qué le sucede. Una estrategia excelente para que tu hijo aprenda a identificar sus emociones, que es el primer paso para gestionarlas, consiste en preguntarle por qué ha tenido el berrinche. Anímalo a que te cuente el motivo que lo ha desencadenado, y si no te habla sobre sus emociones, pregúntale directamente cómo se sintió al respecto. De esta manera, le ayudas a concientizar sus estados emocionales y hablar de ellos.
  3. Anímalo a encontrar otra solución. Los niños suelen tener berrinches porque no pueden conseguir lo que desean. Si es el caso, pregúntale a tu hijo qué solución propone para conseguir eso que tanto quiere. Negocia con él. De esta forma, le estarás dando una lección de flexibilidad, a la vez que estarás estimulando su creatividad y fomentando sus estrategias de afrontamiento ante los conflictos. Eso sí, hay veces en las que debes mantener un “no” firme, para evitar que sus berrinches se conviertan en una estrategia para hacerte cambiar de opinión.

Источник: https://www.etapainfantil.com/berrinches-primer-paso-desarrollo-inteligencia-emocional

Cinco maravillosas técnicas para calmar berrinches

¿Cómo actuar ante los berrinches de un bebé?

Los padres debemos aprender a calmar berrinches. No es una tarea fácil pero afortunadamente es sólo una fase más en el desarrollo de nuestros hijos. Poco a poco el niño va a aprender a prescindir de ellos, a dejar de lado esa actitud, en la medida en que entiende que no esa no es la manera de obtener lo que desea.

El otro gran aprendizaje de la etapa de los berrinches es: hay que aceptar que no todo lo que se desea se puede tener como nosotros lo queremos ni al momento en que lo queremos. A veces lo que se quiere, puede ser un peligro.

Lo más difícil para los padres es aprender a calmar los berrinches, no desesperarse ni perder el control de la situación. Por ello, a continuación te contaremos acerca de cinco maravillosas técnicas para calmar hasta el peor de los berrinches.

Entre los 2 y los 3 años de edad es el período de mayor número de berrinches. En esta etapa los niños son conscientes que en muchas ocasiones no se cumple su deseo y buscan la manera de llamar la atención de quien se lo está negando.

Las lágrimas de cocodrilo y los gritos desaforados son los recursos que emplean los niños para decir que no están satisfechos. También los aplican cuando no entienden por qué se les niega algo. Esto se debe a que todavía no son capaces de recurrir al lenguaje para expresar su frustración y enfado.

¿Qué es un berrinche?

Para empezar, un berrinche es la palabra coloquial para designar a una rabieta o arrebato. Como se dice que los niños gritan y lloran fuertemente, como ”berreando”, es decir, como lo hacen los becerros, se acuñó el término berrinche.

Lo que sí sabemos todos es que una vez que inicia, puede ser difícil detenerlo si no tenemos las herramientas adecuadas.

El berrinche suele aparecer cuando hay una gran carga de frustración, miedo o ansiedad,  y se empieza a crear dentro del niño hasta que está tan lleno de tensión que sólo una explosión puede liberarla.

La acumulación de tensión es lenta y progresiva. Generalmente, te das cuenta de que tu hijo no entiende, que está acumulando malestar y que por ende, viene un berrinche en camino. Otras veces el berrinche aparece de una forma rápida e inesperada.

Durante el arrebato, el niño está abrumado por su propia rabia interna. Los sentimientos le son incontrolables en este momento, le hacen sentir fuera de sí y en defensa natural deja salir las lágrimas y los gritos.

Lo mejor que puedes hacer mientras dura el berrinche es mantener la calma. Una vez que se haya cansado, tu hijo necesitará que lo abraces y le hagas sentir seguro, ya que perder el control lo ha asustado. Sí, ¡aunque no lo creas, es así! Debes abrazarlo.

No cedas a los caprichos. El hecho de que lo consueles no quiere decir que debas ceder ante su impulsividad y cambiar las reglas del juego para ponerlas a su favor.

Empatía

Debemos averiguar qué le pasa a nuestro hijo, si vemos que está bien  y sólo ha hecho una simple rabieta infundada y gratuita, es necesario enseñarle, dirigiéndonos a él con actitud calma, cómo queremos que se comporte.

Encontrar un lugar seguro

Hay que encontrar un lugar seguro para que nuestro hijo se pueda desahogar libremente, en ese momento debemos abrazarlo y besarlo.

A esta técnica se le conoce como “tiempo fuera”, es un modo de desconexión de la situación anterior, debemos hacer entender al niño que estará ahí hasta el momento que se sienta más tranquilo.

Conversar

Esta es una manera de educar en valores, pues le transmites que entendemos su molestia, pero que solo le prestarás atención cuando se calme.

Esto ayuda a los niños a distinguir sus sensaciones y emociones. durante y después del berrinche. En su momento para poder expresarse cuando sientan frustración.

Un niño puede enseñarle tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello que desea.~ Paulo Coelho ~

Mantente firme, eso también es amor

El amor no significa permisividad sino poder demostrarle lo que sientes por él, que se sienta cuidado y protegido pero también limitado, ya que esos límites lo ayudarán a crecer. Amor y firmeza deben ir de la mano.

Enséñale a respirar profundamente y contar hasta diez

Esta técnica debe ser enseñada en momentos de calma. De esa forma, cuando tenga un berrinche no será algo desconocido para él cuando le digas que respire profundo.

Tendrá más utilidad cuando notas que está a punto de enojarse, y todavía no ha llegado a hacer un gran berrinche.

Anticipación

La mejor forma de evitar los berrinches es conocer bien aquellas situaciones que lo van a provocar deliberadamente.

Todas las madres sabemos que hay cosas que nuestros hijos son incapaces de controlar, y cuando se encuentran en algunas situaciones, les supera. Por ejemplo, hay muchos niños que son muy irascibles si tienen sueño o hambre.

Anticipar es simplemente tomar ciertas precauciones. No se trata de tenerle miedo al berrinche o de evitarlo a toda costa, es simplemente prevenir que se den por cuestiones solucionarles que están a nuestro alcance.

Por ejemplo, la comida. Si sabemos que nuestro hijo es propenso a armar berrinches cada vez que tiene hambre, lo más lógico será respetar su horarios de comida, en la medida de lo posible, y/o llevar bocadillos siempre listos para cuando surja la necesidad de dárselos.

La anticipación se trata de predecir cómo reaccionará tu hijo ante ciertas situaciones o circunstancias, sopesar las posibles consecuencias y las alternativas para que reaccione de un mejor modo.

Paciencia

La frustración es lo que más provoca los berrinches. De acuerdo al nivel de frustración será el nivel del berrinche. Así de sencillo.

Si madre e hijo se frustran, no van a llegar a ningún lado hasta que el pequeño se canse de llorar y gritar.

En cambio, si la madre se muestra tranquila y permanece en control de la situación a través de la calma, el pequeño se dará cuenta, tarde o temprano, de que no tiene por qué continuar gritando.

Con paciencia, le haremos entender a nuestro pequeño que no es necesario dejarse llevar por el arrebato del momento, que sí hay alternativas. Nuestra misión es enseñarle a ver las otras opciones para que no se limite sólo a una y rompa en llanto al verse despojado de esa única posibilidad que existía para él.

Menos preguntas, más vocabulario

Muchas veces, el niño hace berrinches porque no encuentra las palabras suficientes para expresarse. Cuando les faltan las palabras o no se sienten entendidos, pierden el control y arman el berrinche. Lo importante es que lo atiendas y le ayudes a sentirse comprendido. Preguntarle poco y buscar las soluciones junto a él.

Calmar berrinches no es tarea fácil, pero tampoco imposible. Todo es cuestión de enfrentar a nuestros hijos con amor y disciplina. ¡Ánimo!

Источник: https://eresmama.com/cinco-maravillosas-tenicas-para-calmar-berrinches/

Estrategias para manejar sus rabietas sin agobiarnos

¿Cómo actuar ante los berrinches de un bebé?

Claro que resulta mucho más fácil decirlo que hacerlo, pero según los psicólogos, es la estrategia más infalible. Para empezar, porque ayuda a dejarle claro que su rabieta no le llevará a conseguir lo que quiere.

Pero es fundamental que el propio padre se crea que controla la situación.

Puede que durante un tiempo el niño siga poniéndolas en práctica, pero en la mayoría de los casos se dará cuenta de que la fórmula no le funciona y acabará por dejarla.

2. Explicaciones cortas

Si se intenta explicar a un niño inmerso en un verdadero ataque de enfado por qué es injusta su reacción, lo más probable es que él siga tirado en el suelo llorando y pataleando sin cesar.

La razón es que en esos momentos lo único que escucha es su propio llanto, por lo que es difícil hacernos entender en esas circunstancias.

Frases como «no hay caramelos porque acabas de comer» o «si no duermes, mañana estarás cansado para jugar» dichas cuando se va a iniciar la rabieta pueden servir para evitar su enfado.

El pequeño las entenderá sin problemas y si aún no está lo suficientemente alterado, pueden disuadirle.

3. No responder con enfado

Responder con una rabieta es una forma de fomentarlas: les estaremos dando la mejor de las excusas para iniciar un pequeño número de enfado en cualquier momento, ya que para los niños sus padres son sus modelos de referencia y les encanta imita todo lo que hacemos. También es importante no permanecer enfadados con él eternamente. Pasados unos minutos, ya no sabrá por qué papá y mamá fruncen el ceño. Su pataleta ya pasó, y tal vez ni siquiera se acuerda de ella.

4. No prestarse al juego

La mejor forma de luchar contra las rabietas es procurar que no aparezcan. Y para ello conviene anticiparse a posibles problemas. Por ejemplo: uno de los lugares donde suelen darse más rabietas es el supermercado, así que hay que ir prevenidos.

Es bueno dejar todo claro antes de entrar: avanzarle que solo se va a comprar leche, pan y huevos, y nada más. Después, una vez dentro, podemos dejar que él participe en la compra cogiendo las cosas que se van a comprar (las más pequeñas, claro) y metiéndolas en la cesta.

De esa forma estará distraído y se sentirá útil, lo que evitará otras tentaciones.

5. Elegir entre dos opciones

La mayoría de las veces su enfado vendrá ocasionado por querer algo que no puede tener. De ahí que ayude mucho a evitarlo el dejarle elegir solo entre dos opciones.

Si se le pregunta «¿qué quieres de postre?», el abanico de opciones que se abre ante el pequeño es infinito, y no siempre al gusto de los adultos. Sin embargo, si se le da elegir únicamente entre dos opciones, ambas válidas, es más que probable que todo siga en calma.

Preguntando «¿quieres un plátano o prefieres un yogur?», se le cierran las opciones posibles sin que él se dé cuenta. Y no tendremos que decirle «no».

6. Intentar que escuche

Una vez que la rabieta ya ha comenzado, el pequeño parece fuera de sí.

Para calmarlo y hacerle entender que no puede ser, solo hay una opción: intentar conseguir que salga de ese estado y hacer que nos escuche.

Para ello, papá o mamá pueden arrodillarse frente a él, cogerlo por los hombros con firmeza y mirarlo hasta que él fije sus ojos en los del adulto. Entonces será el momento de hablarle con calma.

7. En vez de un no, dos síes

Muchas veces las rabietas son muestras de rebeldía. Por eso es frecuente que cada vez que se le diga que no haga algo, él intente hacerlo. Pero si tras un «no» vienen dos «síes», la cosa cambia.

Se le está prohibiendo una cosa, pero permitiendo otras dos.

Así, si después de decirle que no puede pintar en la pared se le explica que sí puede pintar en la cartulina o jugar en el parque, es posible que su rebeldía se aplaque.

8. Cambiar de escenario

En ocasiones, ni ellos mismos sabrán cómo terminar con su propia pataleta. Es beneficioso cambiar de lugar: salir con ellos en brazos del espacio en el que se encuentran e ir a otro más abierto. A la vez el paseo puede distraer su atención y hacer que se centre en otra cosa.

9. Así no se habla

Hay que advertirle de que solo le escucharemos cuando hable en un tono normal, sin gritos ni llantos, porque de otra forma es imposible entenderle. Es una buena técnica explicarle que cuando llora así nadie puede escucharle, por lo que no sabemos lo que quiere.

10. Dejar que se calme solo

Los niños también tienen derecho a desahogarse, por lo que a veces es incluso positivo que pasen por una rabieta.

Cuando está inmerso en un ataque de furia, se le puede decir: «Pues sí que estás enfadado, avísame cuando se te pase», y acto seguido alejarse un poco de él.

Será consciente de que nos preocupamos por lo que le pasa y de que no conseguirá nada poniéndose así.

Asesores: María Asunción Pérez, psicóloga del centro Avance Psicólogos; 'Las Pataletas', de Michelle Kennedy (Editorial Océano Ambar).

Источник: https://www.serpadres.es/1-2-anos/educacion-estimulacion/articulo/estrategias-para-manejar-sus-rabietas

6 Consejos para controlar el berrinche de nuestro hijo

¿Cómo actuar ante los berrinches de un bebé?

Uno de los comportamientos que más nos desestabilizan a los padres son las rabietas de nuestro hijo. Se trata de manifestaciones habituales de los niños cuando sienten frustración, miedo, ira o tristeza. La reacción consiste en gritar y llorar e incluso tirarse al suelo y patalear. Pero entonces, ¿cómo podemos controlar el berrinche de los niños?

Nuestros hijos suelen llamar la atención con esta conducta negativa para protestar por algo con lo que no están de acuerdo. Los padres en esos momentos normalmente no sabemos qué hacer, nos sentimos perdidos.

Evitar totalmente los berrinches es imposible para un niño de 2 a 6 años pero podemos intentar prevenir una posible rabieta.

Pero a veces es complicado saber qué situaciones van a motivar una rabieta y a veces nos encontramos en una situación complicada rodeados de personas extrañas.

“Los berrinches, o reacciones emocionales desproporcionadas ante cierta situación, parecen ser universales en el desarrollo infantil y parecen constituir más que una mera molestia en el cuidado infantil.

Los niños que tienen un historial de berrinches intensos y frecuentes corren el riesgo de desarrollar más tarde en la infancia trastornos emocionales y de la conducta más graves”, explica el estudio Los berrinches y la ansiedad en los niños pequeños. Un estudio preliminar.

Es complicado saber cómo reaccionar ante la conducta de un niño que tiene un buen berrinche. Pueden chillar, patalear e incluso pegar golpes a otros o a sí mismos. No podemos perder los nervios y ponernos a gritar para que se calme.

Consejos para controlar el berrinche de nuestro hijo

Es complicado saber cómo reaccionar ante la conducta de un niño que tiene un buen berrinche. Pueden chillar, patalear e incluso pegar golpes a otros o a sí mismos.

Además, muchas veces solemos estar fuera de casa, como en un centro comercial o un supermercado. No podemos perder los nervios y ponernos a gritar para que se calme.

Os vamos a dar 6 prácticos consejos que recomiendan los expertos para controlar la rabieta de nuestro hijo y que suelen funcionar.

1. Preparar las salidas

Nuestro hijo debe saber dónde vamos antes de salir de casa. Si vamos a ir por ejemplo de compras a un hipermercado, podemos repasar antes con él el itinerario. Así no le pillará desprevenido y se adaptará a nuestro plan sin problemas.

Puede que no le apetezca pero le hemos dejado claro el plan elegido por la familia y no supondrá una sorpresa. Para ayudarnos a controlar el berrinche, también debemos cerciorarnos de que haya comido lo suficiente y se encuentre descansado.

Si tiene hambre o está cansado nos hará parar para comer algo o estará todo el rato quejándose porque no puede caminar.

2. Mantener la calma

Cuando un niño comienza a tener una rabieta le da igual estar en una comida familiar o en un centro comercial lleno de gente. Siempre tenemos que mantener la calma. No debemos combatir fuego con fuego.

Si le regañamos o le gritamos solo empeoraremos la situación. Lo mejor es restar importancia a su comportamiento y tomártelo con resignación. Intenta que pare su actitud intentando comprenderle mediante el diálogo.

Si nuestro hijo ve que estamos tranquilos se irá calmando y cambiará su conducta.

3. Dejar que se desahogue

Para controlar el berrinche de nuestro hijo lo mejor es llevarle a un sitio diferente de donde comenzó la rabieta; una técnica que suele funcionar y logra que el niño se vaya desahogando hasta que poco a poco se siente más tranquilo.

Solo podremos establecer un diálogo con él cuando esté más tranquilo y pueda escuchar nuestros argumentos. Para tranquilizarle podemos ir hablándole con calma y explicarle que entendemos el motivo que ha causado su ira pero que solo será posible hablar si se calma.

Nunca se le debe amenazar con que si no deja el berrinche nos marcharemos.

4. Hablar con tranquilidad

Tenemos que explicar a nuestro hijo con tranquilidad que su actitud no es la correcta.Podemos acercarnos a él, mirarle a los ojos con franqueza y en tono calmado explicarle la razón por la que no le podemos comprar lo que quiere. Por ejemplo si quiere una chocolatina y no ha comido tenemos que hacerle entender que primero tendrá que comer.

5. No ceder a su petición

Lo más importante es que no le demos a nuestro hijo lo que pide en ese momento. Tiene que entender que su petición es inaceptable. Si se lo damos volverá a mostrar la misma actitud negativa en otra situación similar. Cuantas más explicaciones le demos, el niño irá cambiando su actitud.

No importa que tenga 2 ó 5 años. Si no nos damos por vencidos y nos mantenemos firmes en nuestra posición, al final nuestro hijo se calmará. Podemos pensar en un castigo que tendrá que cumplir pero también debemos mostrarle que le seguimos queriendo aunque se haya portado mal.

Eso sí, el castigo debe ser firme y apropiado para su conducta y su edad.

6. Ante todo paciencia

Por último el mejor consejo para controlar el berrinche de los niños es armarnos de paciencia. Si vemos que no supera la situación podemos dejarle con algún familiar, alejarnos un rato y regresar más calmados.

Ante todo hay evitar entrar una espiral de gritos con nuestro hijo. Una buena idea es hablar con las personas que suelen estar al cuidado del niño habitualmente y pedirles que utilicen la misma técnica en situaciones similares.

Si le está funcionando ese comportamiento negativo con otro adulto seguro que lo volverá a repetir.

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Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/consejos-controlar-berrinche-hijo/

¿Cómo actuar ante los berrinches de un bebé?

¿Cómo actuar ante los berrinches de un bebé?

Tu hijo aprende desde bebé a pedir aquello que necesita a través del llanto, su única forma de comunicación en sus primeros meses de vida. Por eso, no es raro que recurra a los berrinches y pataletas cuando es mayor y quiere algo, ya que ha visto que anteriormente le funcionaba ¿Qué hacer en estos casos?

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¿Cómo es un berrinche del bebé?

Antes de asegurarte de que tu hijo esté haciendo un berrinche debes saber si, en efecto, eso es lo que está teniendo y no es un llanto provocado por otra situación, aunque a estas alturas ya deberías de distinguir a la perfección los llantos de tu hijo.

Un berrinche es un comportamiento muy emocional que puede resultar como desagradable. Y es que los niños recurren a los berrinches cuando tienen una necesidad, ya sea funcional o por gusto, que consideran que no está siendo satisfecha.

Un berrinche suele presentarse sobre todo en individuos que no saben expresar su necesidad o tener control sobre sus emociones, como lo pueden ser un bebé o un niño pequeño.

¿Cuándo comienzan los berrinches?

Este comportamiento suele sucede alrededor de los 12 meses de edad del pequeño, aunque a veces suele presentarse un par de meses antes.

Los pequeños llegan a un momento en su corta vida en el cual se dan cuenta de que no pueden vivir de manera independientemente o separados de sus padres, por lo que lloran o hacen berrinches para hacerle notar a sus papás la necesidad que tienen.

¿Cuándo terminarán los berrinches de mi hijo?

Desde el momento en que empiezan estos comportamientos, cerca de los 12 meses de edad, hasta que se detienen van a ir empeorando con el paso del tiempo.

Así, a los 2 años de vida de tu pequeño notarás un cambio en sus berrinches y verás que son aún peores. No deberás alterarte, puesto que cerca de los 4 años de edad los berrinches irán disminuyendo hasta desaparecer en la mayoría de los casos.

A veces notarás que tu pequeño tiene un berrinche muy por fuera de lo normal, es probablemente porque tiene sueño y hambre.

¿Qué hago cuando mi bebé tiene un berrinche?

El primer paso que debes tomar cuando el berrinche de tu bebé se presente, será evitar enojarte por su comportamiento. Consecutivamente deberás mostrarte sereno y paciente ante la situación.

Estos son algunos consejos para que puedas lidiar de la mejor forma con un berrinche:

1.- No te enojes. Esto es lo más importante, puesto que en cuanto te enojes vas a perder una buena capacidad de razonamiento ante el comportamiento de tu hijo.

2.- Muéstrate calmado. Mantén serenidad ante la situación, esta no dura tanto tiempo y al tener la mente clara podrás tomar una acción eficaz.

3.- No le pegues. Lo peor que puedes hacer es golpear a tu hijo por su berrinche. Esto podría dañarlo psicológicamente o empeorar el berrinche.

4.- No cedas. En el primer momento en el que cedas a cumplir su necesidad, la cual causó el berrinche, te encontrarás perdiendo. Tu pequeño sabrá que cada ocasión que hace un berrinche obtendrá lo que quiere, por lo que nunca dejará de hacerlos.

5.- Distrae al bebé. Intenta que su atención se enfoqué en otra cosa, como lo puede ser un gesto chistoso de tu parte o poniéndolo a hacer una actividad.

6.- Cambia su ambiente. Busca un lugar tranquilo cuando estén fuera de casa.

¿Cómo se puede prevenir un berrinche?

Tu hijo también tratará de llevarte la contraria y para ello utilizará los berrinches, por ello es necesario que sepas qué hacer al respecto antes de que este comience a dejarte en una situación incómoda.

Puedes seguir los siguientes consejos para prevenir que tu hijo haga un berrinche:

1.- Cambia el tono de tu voz. Prueba hablarle o pedirle cosas con un tono de voz amable.

2.- Evita regañarlo sin sentido. Cuando sucedan cosas sencillas como que se le cayó un objeto o manchó su ropa, no lo regañes.

3.- Dale opciones. Si sueles obligar a tu hijo a que se hagan las cosas como tú dices, puede entrar en un berrinche, por ello es buena idea ofrecerle opciones y que él decida lo que quiere hacer.

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Cómo actuar ante una rabieta, pataleta o berrinche

¿Cómo actuar ante los berrinches de un bebé?

¿Cuántas veces hemos sido testigos de reacciones descontroladas y desmedidas por parte de los niños cuando no obtienen lo que quieren? En esos casos, lo que sucede es que están pasando por un episodio de pataleta o rabieta infantil, también conocido como berrinche.

Es normal que muchos padres se asusten o molesten por lo que está sucediendo, además de no saber cómo actuar ante tal situación, pero deben saber que no es algo atípico, que sucede con todos los niños en su primera infancia, y que siguiendo unos sencillos consejos se pueden encontrar fáciles soluciones para superar el momento incómodo.

Las rabietas o berrinches son reacciones por las que atraviesan todos los niños al inicio de la primera etapa de su infancia, que se manifiesta con molestias, llantos, gritos y pataletas que ni el niño ni sus padres pueden controlar, y que tiene una duración promedio de aproximadamente 15 minutos.

No todas las reacciones agresivas de un niño son una rabieta. Por lo general, los niños suelen molestarse cuando no se les complace sus exigencias, pero una rabieta en realidad va mucho más allá. Dependiendo del niño, esta alcanza un nivel superior cuando es:

  • motivada por la frustración acumulada de no haber satisfecho una serie de necesidades con el paso del tiempo, su reacción es exagerada, descontrolada y desmedida, cargada de altos niveles de ansiedad y desesperación.
  • motivada por una frustración inmediata, muchas veces esa inmediatez se debe a no saber decirle al niño “NO” antes determinadas situaciones, danto lugar a que el niño haya aprendido que con el lloro se consigue todo y tenga una reacción negativa cada vez que se le antoja algo. Puede darse el caso que los padres se nieguen a una petición de su hijo, y este proceda a iniciar de inmediato el arranque o berrinche, tirándose al suelo y comenzando a llorar, gritar y patalear, tal como podría ocurrir cuando pide que le compren un dulce en su visita al mercado, o un juguete en una tienda, y su demanda no es atendida. Por tanto el tiempo en que cada niño inicia ese proceso de pataleta está en función de sus características y aprendizaje anterior.

Usualmente, las rabietas comienzan a manifestarse entre los 12 y 18 meses de edad, y suelen intensificarse entre los 2 y 3 años, momento en el que comienzan a disminuir hasta que el niño cumpla los 4 años de edad.

El motivo por el cual surgen es que el infante empieza a desarrollar su propia personalidad y a declarar sus diversas necesidades, pero no cuenta con el control que este requiere para sentir que sus objetivos han sido satisfechos.

Además, la falta de vocabulario propia de su edad podría aumentar la frustración que siente al no poder comunicarse abiertamente, empeorando su reacción al sólo poder contar con los gritos, llantos y un lenguaje no verbal descontrolado. No hay que asustarse, los berrinches son normales en la edad en que suceden.

Aunque las pataletas puedan sentirse como algo desagradable para los padres, para los niños es mucho peor. Los niños que manifiestan una rabieta se encuentran en un estado que ellos mismos no pueden entender. Sus sentimientos les abruman a tal punto que se sienten realmente asustados.

Las rabietas actúan como medio para descargar toda la tensión acumulada, pero en el transcurso, el niño se encuentra fuera de sí mismo, aspecto que debe ser considerado por los adultos para saber cómo actuar; deben entender que ese comportamiento es un reflejo de su frustración, que ocurre de manera espontánea, y el niño muy probablemente no esté totalmente consciente de lo que sucede.

Cuando un niño tiene una rabieta, las reacciones pueden ser de lo más diversas, pero generalmente siguen un mismo patrón en todos los individuos.

Pueden comenzar a gritar con mucha fuerza, cada vez con más intensidad, hasta quedar sin voz, o correr y lanzarse al suelo dando golpes o patadas a todo lo que encuentre a su paso, por lo que los objetos a su alrededor deben ser retirados; en casos extremos pueden pasar largo rato sin poder respirar a causa del llanto, aunque no represente un grave peligro debido a que su mismo organismo obligará al niño a inspirar el aire necesario de vuelta a los pulmones. Ocasionalmente puede ocurrir sangrado en la nariz, a causa de la presión generada en la cabeza.

¿Cómo actuar ante una rabieta o berrinche?

Cuando un padre o madre se encuentra en la desagradable situación de tener que enfrentar una rabieta, lo más importante es tener en cuenta dos detalles: primero, el berrinche será simplemente imposible de manejar o controlar voluntariamente, y segundo, se debe mantener la calma hasta que el niño culmine el episodio espontáneamente.

Por otra parte, se deben evitar los regaños violentos, como pegarles o gritarles, ya que esto lo que hace es alimentar los sentimientos negativos que el niño tiene en ese momento y puede empeorar la situación.

Además, con el paso del tiempo, irá acostumbrándose a la idea de que los castigos físicos son algo normal, por lo que cada vez más surtirán un menor efecto.

Sencillamente no se debe discutir con el niño, debido a que este se encuentra fuera de los límites de la razón.

Todas estas situaciones obedecen a sentimientos de frustración por parte del infante al no poder conseguir algo que desean sin que, a su vez, puedan manifestar su inconformidad de alguna otra manera. Los padres deben procurar saber qué es lo que ha impulsado a sus hijos a tener ese comportamiento, para así conocer cómo actuar mientras ocurre el berrinche.

La mejor alternativa es ignorar al niño que se comporta de esta manera cuando no se cumple con sus exigencias; continuar realizando las labores que se venían haciendo le hará saber a su hijo que de nada sirve tener esa actitud, y poco a poco este se irá calmando, hasta que recupere el control. No obstante, en el transcurso de esta situación, el adulto debe procurar mantener al niño vigilado, de manera que pueda intervenir ante cualquier riesgo de peligro, especialmente en lugares públicos, donde pueden ser llevados a un lugar apartado, como un baño o al automóvil, para que puedan desahogarse con libertad y sin molestar a nadie más. En la mayoría de los casos, los protagonistas de la rabieta pueden actuar violentamente hacia otras personas, objetos e inclusive hacia sí mismos. Nunca se debe dejar al niño solo.

Cuando los niños no son tan pequeños, como por ejemplo, cuando ya han comenzado a ir a la escuela, estos tienen un mayor nivel de comprensión y es bastante acertado utilizar la táctica de mandarlos a su habitación hasta que se calmen. Se debe hacerles entender, que mientras mantengan esa actitud, no será atendida ninguna de sus peticiones, y que sólo cuando se comporten serán escuchados.

Lo más importante de todo cuando ocurre una rabieta, es que jamás se debe complacer la exigencia del niño para lograr calmarlo.

Esta respuesta sólo le hará establecer la certeza de que su actitud ha sido la causante de haber logrado su objetivo y se irá acostumbrando a recurrir a una pataleta, cada vez más con mucha mayor vehemencia, siempre que quiera algo.

Si esta conducta se convierte en algo inherente a su personalidad por esta causa, los padres deben estar conscientes de que han sido los primeros responsables.

¿Qué ocurre después de una rabieta o berrinche?

Al igual que no se debe complacer las exigencias de los niños durante una rabieta, lo mismo debe ocurrir después de ella. Si un padre recompensa a un niño atendiendo la misma solicitud que originó el berrinche, esta sería prácticamente la misma respuesta que el niño estuvo esperando durante su arranque de rabia, por lo cual se estaría reforzando ese comportamiento.

Al contrario, los padres deben conversar con su hijo y hacerle saber que lo que ha hecho no ha estado bien, y que con esa actitud no lograrán nada, tal como ha sucedido en esa oportunidad.

El niño debe comprender que esa no es la mejor alternativa que tiene para logar algo, y así se da un paso muy importante para ir evitando estos episodios.

Un abrazo y un mensaje de aliento ayudan al niño a sentirse querido y a saber que existen otras vías para obtener lo que desea.

¿Cómo evitar una rabieta o berrinche?

Existe una estrategia ideal a la hora de querer evitar que ocurra una rabieta, y esta es procurando que no existan.

Siempre es posible que los padres se mantengan atentos a las actitudes que sus hijos van desarrollando durante su crecimiento, de manera que puedan conocer las cosas que le hacen feliz, así como aquellas que le desagradan, para poder tomar las medidas correctivas a tiempo.

En este sentido, muchos niños comienzan a tener pataletas porque no se sienten atendidos, es decir, porque creen que sus padres no les prestan la atención suficiente. Este es un desencadenante de sentimientos negativos, debido a que justamente obtienen la atención que requieren cuando hacen algo malo.

Entonces, en estos casos, el berrinche no es más que una forma de comportamiento que los niños han encontrado para que sus padres volteen la mirada hacia ellos, ya que prefieren llamar la atención con una conducta negativa, que no obtener ningún tipo de estímulo, por ello es de suma importancia ofrecer comentarios positivos a los niños cuando estos se estén portando bien.

Otra buena manera de mantener a los hijos de buen humor es hacerles sentir que tienen el poder de tomar decisiones sobre lo que les afecta.

Esto se puede lograr, por ejemplo, haciéndoles preguntas sobre el momento en el que les gustaría hacer las cosas, mas no si les gustaría hacerlas o no.

¿Cómo se logra esto? En lugar de preguntarles si desean comer algo en específico, a lo que probablemente responderán que no, se les puede dar opciones a escoger, para que sientan que han decidido por sí mismos y se mantengan contentos.

También es válido mantener distraídos a los niños de aquellas cosas que puedan ser consideradas una fuente de problemas. Esto puede suceder cuando van juntos al mercado y pasan por el pasillo de los dulces.

Inevitablemente el niño va a pedir que le compren algunos, por lo que evitar pasar por allí es necesario.

Si no se puede evadir cruzarse con situaciones de este tipo, entonces se puede intentar ofrecer algo a cambio, pero esta alternativa debe cumplirse, porque la frustración en caso contrario por parte del niño en caso de no llevarse a cabo, podría ser aún peor y nada podrá impedir un episodio desagradable.

Siempre se debe estar atento a los sentimientos de los niños y a las necesidades que requieren ser cubiertas.

En muchas ocasiones son exigidos por los padres a realizar ciertas tareas, cuando estos tienen hambre o sueño y lo que desean fervientemente es comer algo o irse a dormir.

La solución para ellos en esos casos es muy fácil, comenzar a gritar y patalear hasta el cansancio, todo porque sus padres no se dieron cuenta de que realmente no estaban en condiciones para hacer otras cosas.

La constante comunicación entre padres e hijos es fundamental para que puedan conocerse mutuamente y saber cuáles son los límites a los que se puede llegar.

Los niños, a medida que van creciendo, también van aprendiendo a evaluar hasta dónde pueden llegar en sus exigencias, pero esto sólo será posible si sus padres les prestan la atención suficiente y saben hacer llegar las respuestas a los requerimientos de sus hijos de manera adecuada.

Ayuda especializada en caso de rabietas o berrinches

Aunque las rabietas o berrinches son consideradas como algo normal en el desarrollo de los niños, no siempre debe pasarse por alto una atención profesional, cuando así se amerite. Varias son las áreas de la medicina, como la pediatría, la puericultura o la psicología infantil, que pueden atender aquellos casos especiales en los que la situación se escapa de las manos.

El escenario más común y evidente se presenta cuando el niño se ha hecho daño durante una rabieta o berrinche. En muchos casos la atención médica es ineludible, debido a que es común que ocurran golpes, rasguños o algún otro incidente que requiera una revisión.

También es posible que el niño tenga algún problema de salud que sea el causante de la frustración, como afectaciones en la visión u otras patologías que no han sido descubiertas y hacen que se sienta mal, por lo que los controles pediátricos podrían responder a muchas interrogantes en torno a este tema.

Es posible que algunos padres no puedan controlar las rabietas de sus hijos, y ellos también pierdan el control ante tal situación.

Evidentemente esta actitud es absolutamente negativa y lejos de ayudar a controlar la situación, lo que hace es aumentar el problema.

En escenarios como este, no está de más buscar ayuda profesional que permita guiar a los padres hacia una buena manera de atender lo que ocurre.

Ahora bien, si las rabietas van en constante aumento en cuanto a su frecuencia e intensidad, es recomendable acudir a un psicólogo o terapeuta experto en niños.

Lo normal es que, con el paso del tiempo, las rabietas o berrinches tienden a ir disminuyendo hasta desaparecer, alrededor de los 4 años de edad, pero si esto no sucede, un especialista podría ayudar a encontrar las causas de esta situación y sugerir las acciones a tomar para que todo vuelva a la normalidad.

Se debe comprender que los niños no son culpables de protagonizar una rabieta o berrinche, por ello se hace necesario aplicar los consejos descritos en este artículo para superar el mal momento y que todo vuelva a la normalidad. Brindar mucho amor a sus hijos reforzará las actitudes positivas, y con el paso del tiempo ya verán que sólo ha sido una etapa de su desarrollo, que pronto quedará atrás.

Autor: © PSIGUIDE

Источник: https://www.psicologoschile.com/psicologia/como-actuar-ante-una-rabieta-pataleta-o-berrinche/

Embarazo y niños
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