Cómo actuar ante niños desafiantes

Contents
  1. Cómo educar a los niños desafiantes y rebeldes: 8 consejos de crianza
  2. ¿Por qué es importante corregir estas conductas?
  3. ¿Cómo educar niños desafiantes?
  4. 1. Disciplina con afecto
  5. 2. Evita los castigos físicos
  6. 3. Evita reírte de las conductas negativas
  7. 4. No dejes pasar las faltas de respeto
  8. 5. Evita las comparaciones
  9. 6. Demuestra amor incondicional
  10. 7. Ayuda con la rutina
  11. 8. Premia el buen comportamiento
  12. Referencias bibliográficas:
  13. Hijos desafiantes: ¿cómo actuar?
  14. Elige tus batallas con sensatez
  15. Toma un respiro y mantén la calma
  16. Maneja las situaciones con empatía
  17. Dales opciones
  18. Pensar en soluciones para manejar las emociones
  19. Admite tus errores
  20. Trastorno oposicionista desafiante infantil
  21. Las causas del trastorno oposicionista desafiante
  22. Los síntomas del trastorno oposicionista desafiante
  23. Cómo actuar ante niños desafiantes
  24. Análisis de la situación, tomar distancia
  25. Practica la inteligencia emocional y la empatía de ambos
  26. Una vez identificado, aprender a manejar la ira
  27. Establecer límites
  28. Establecer normas
  29. Mantener una opinión positiva y un mensaje esperanzador de tu hijo
  30. Relativizar y jugar
  31. ¿Tienes un hijo desafiante? Aquí tienes las respuestas que siempre has esperado
  32. Características de un hijo desafiante
  33. Persistencia
  34. Intensidad
  35. Sensibilidad
  36. Distractibilidad
  37. Adaptabilidad
  38. Energía
  39. ¿Por qué mi hijo se comporta así?
  40. Ánimo, que tu hijo/a  es un diamante en bruto
  41. Recomendaciones para hacer brillar ese diamante
  42. Diferencia entre el niño desafiante y el niño con TDAH
  43. Esto es lo que deberías hacer si tu hijo tiene trastorno negativista desafiante
  44. 1. Evita los enfrentamientos
  45. 2. Da pocas opciones
  46. 3. Ponte en su lugar
  47. 4. Busca factores desencadenantes

Cómo educar a los niños desafiantes y rebeldes: 8 consejos de crianza

Cómo actuar ante niños desafiantes

La crianza de los hijos puede generar angustia cuando los niños no hacen caso a las indicaciones de los padres, o incluso toman actitudes desafiantes cuando se les da una indicación. Esto es algo que suele pasar a menudo y muchos padres y madres no saben qué hacer al respecto.

En este artículo veremos cómo educar a los niños desafiantes y rebeldes de manera que la crianza no se vuelva un proceso angustioso para adultos y niños. Además, también vamos a ver la importancia de corregir este tipo de conductas a tiempo.

¿Por qué es importante corregir estas conductas?

Algunos padres no hacen caso del comportamiento desafiante de sus hijos, y piensan de manera errónea que a medida que vayan creciendo irán dejando atrás estos comportamientos sin necesidad de que ellos tengan que intervenir. Nada más alejado de la realidad.

La verdad es que si no sabemos cómo educar a los niños y niñas desafiantes y rebeldes estamos expuestos a que estas conductas se vayan intensificando a medida que crezcan, y luego será cada vez más complicado corregir estos patrones de comportamiento negativos.

Lo ideal es que nos aboquemos en corregir las conductas no deseadas cuanto antes; es más probable que existan cambios significativos en la conducta cuando los niños en etapas tempranas del desarrollo social y cognitivo. De no hacer caso a las conductas oposicionistas de los niños, luego podríamos tener que afrontar la situación de tener un adolescente con comportamiento marcadamente disocial.

Existe una triada de rasgos psicológicos que comienza en la niñez con los comportamientos desafiantes; luego en la adolescencia estos comportamientos se intensifican y pasan a conocerse como disociales, hasta llegar a su desarrollo total en la edad adulta.

¿Cómo educar niños desafiantes?

En las próximas líneas vamos a ver un listado de consejos sobre cómo educar adecuadamente a los niños con conductas de constante oposición a la norma y la rebeldía.

1. Disciplina con afecto

Por lo general, muchas personas piensan que el afecto únicamente consigue consentir a los niños, y la verdad es que es todo lo contrario. Se puede disciplinar empleando el afecto como base, el secreto está en mantener un equilibrio adecuado entre afecto y autoridad.

2. Evita los castigos físicos

Cuando golpeamos a los niños porque se han portado mal, lo único que hacemos es reforzar en ellos los comportamientos negativos. Les damos motivos para que nos desafíen, y los hacemos volverse desobedientes para salir de esa dinámica de violencia.

Ten en consideración que cuando le pegas a un niño no estás haciendo que te respete, sino que te tema, y educar en base al temor nunca es saludable para nadie. En lugar de castigos físicos, puedes optar por quitarle al niño algún objeto que para él sea significativo, o en su defecto algún privilegio durante un tiempo.

También es importante que le expliques al niño por qué lo estás castigando, así el podrá internalizar que la conducta negativa que realizó lo llevó al castigo y de esa manera comienza la extinción de dicho comportamiento en él. No vale de nada castigar arbitrariamente sin una explicación de por medio.

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3. Evita reírte de las conductas negativas

Un error bastante común que comente los cuidadores es tomar como algo gracioso los comportamientos desadaptativos de los niños, incluso llegar a reírse de las conductas negativas que presenta el infante. Aunque esto en principio pueda parecer inofensivo, en realidad se trata de un reforzamiento negativo, lo cual nos perjudicará.

Si tomamos como algo gracioso la rebeldía de los niños, sus pataletas o sus maneras de burlar las normas, estaremos normalizando esta conducta en ellos, y luego será más complicado hacer que desaparezcan los comportamientos no deseados.

Lo ideal es mostrarles que lo que han hecho nos afecta, y tomar una actitud seria en el momento de hacerlo.

4. No dejes pasar las faltas de respeto

Algunos padres o cuidadores permiten que los niños tengan un trato hostil hacia ellos, y no les corrigen cuando les levantan la voz o les contestan de mala manera. Este tipo de crianza permisiva tampoco resulta saludable para ninguna de las partes.

Si no les enseñamos a los niños el valor del respeto desde pequeños, irán creciendo con la idea equivocada de que tienen el derecho de expresar sus ideas de forma hostil y de que eso es normal. Se trata de hacerles ver a los niños que existen formas adaptativas de expresar sus emociones, con amabilidad y respeto.

5. Evita las comparaciones

A los niños les gusta sentirse especiales, y que los adultos significativos para ellos así lo vean. Cuando cometemos el error de hacer comparaciones habituales entre dos o más niños, estamos generando una sensación de frustración en ellos. Lo más recomendable es enfocarnos hacia las virtudes de cada uno de ellos, sin comparar.

6. Demuestra amor incondicional

El amor incondicional que les brindamos a los niños representa un factor protector ante cualquier conducta negativa que este puedan llegar a tener; la manera correcta de hacerlo es mediante la disciplina positiva. Abrazando, demostrando cariño verbalmente, y pasando tiempo de calidad con ellos.

7. Ayuda con la rutina

Las rutinas ayudan a los niños a mantener un control sobre sí mismos, y al mismo tiempo favorecen que vayan a prendiendo a ser disciplinados respecto a las cosas que deben hacer. Es recomendable que junto con el niño o niña hagamos un cronograma de las actividades diarias y nos encargamos de ayudarle a cumplirlas.

8. Premia el buen comportamiento

Del mismo modo en el que debemos castigar los malos comportamientos, es importante asegurarnos de que el niño sepa que estamos contentos con su manera de comportarse. Los premios no tienen que ser objetos necesariamente; decirle que estamos contentos con él y mostrarle afecto en el momento adecuado bastará.

Referencias bibliográficas:

  • Castorina, J.A. y Lenzi, A.M. (comps.) (2000). La formación de los conocimientos sociales en los niños. Investigaciones psicológicas y perspectivas educativas. Barcelona: Gedisa.
  • Pérez Pereira, M. (1995). Nuevas perspectivas en psicología del desarrollo. Un enfoque histórico crítico. Madrid: Alianza Editorial.

Источник: https://psicologiaymente.com/desarrollo/como-educar-ninos-desafiantes-rebeldes

Hijos desafiantes: ¿cómo actuar?

Cómo actuar ante niños desafiantes

Lo primero que hay que saber al interactuar con hijos desafiantes es que parte de ellos refleja tu temperamento. Muchas de las conductas que presentan los niños han sido aprendidas del ejemplo que reciben en casa.

Sin embargo, hay otros factores que interfieren en la formación de una personalidad que reta a la figura de autoridad.

Lo mejor en estos casos es evitar las reacciones impulsivas cuando interactúas con ellos. Como adulto, es necesario que aprendas a regular tus emociones y que evites emular los comportamientos que consideras inapropiados. Adopta las siguientes recomendaciones para mejorar la relación con tus hijos.

“Generalmente, detrás de estos problemas de conducta hay un estilo educativo parental demasiado permisivo. Papás a los que les cuesta hacer cumplir las normas, que tienen dificultades para manejar los retos y desafíos de los niños o que sucumben a menudo a las peticiones de los niños ‘por no oírles’”~ –Úrsula Perona– ~

Elige tus batallas con sensatez

Cuando el niño está en el proceso de adaptación a la sociedad, realizará muchas acciones que se consideran como inaceptables. Si por cada una de ellas hay una discusión familiar o un conflicto, las palabras irán perdiendo valor para ellos.

Los comportamientos a los que debes dar prioridad son aquellos que resultan peligrosos u ofensivos. Esos son los que realmente debes combatir.

Para las acciones que tienen un nivel de “gravedad” leve, elige estrategias como pasar tiempo fuera. Ten presente que para una disciplina consistente debe haber una consecuencia para las conductas inadecuadas.

Toma un respiro y mantén la calma

Si el comportamiento desafiante es inminente, intenta autorregularte. Para corregirlos, usa un tono de voz tranquilo pero serio y palabras que no sean hirientes o desalentadoras.

En la vida cotidiana acude a las sugerencias y a las expresiones positivas. Un entorno familiar de calma y afecto puede lograr mucho más que los altercados y las confrontaciones agresivas.

También asegúrate de aclarar que lo que descalificas es la acción en particular y no a la persona. El niño debe saber que el amor que le tienes es permanente y que solamente buscas ayudarle a mejorar.

Maneja las situaciones con empatía

La mejor forma de explicar a un niño que no debe agredir es llevarlo a ponerse en esa posición. Enséñales a pensar en las consecuencias y en las sensaciones negativas que un comportamiento puede causar en los otros.

Si esta sugerencia se aplica desde que tus hijos son pequeños, después tenderán a valorar más a quienes lo rodean.

“La aceptación es uno de los factores que debes tener en cuenta a la hora de enfrentarte a hijos desafiantes”

Dales opciones

Puedes lograr la conducta esperada en tus hijos de muchas formas que no causarán discusiones. En vez de ordenarles con rigidez que deben limpiar su cuarto, hazles pensar que tienen opciones para elegir.

Divide las labores del hogar en asignaciones más pequeñas y dales opciones para que las realicen.

Cuando un ser humano se siente importante y sabe que tiene el poder de decidir, se comporta de forma responsable. Plantéales opciones que sean aceptables para ti y que lleven al resultado que esperas obtener.

Pensar en soluciones para manejar las emociones

Es algo natural que ciertas circunstancias nos lleven a alteraciones emocionales. La verdadera lección es hacerles ver que hay diferentes formas sanas de expresar lo que sentimos y eliminar lo negativo.

Practica técnicas de respiración, invítalos a dar una caminata y, sobre todo, enséñales a no herir al otro en un momento de ira.

Después de haber comunicado y manejado la molestia, acompáñalos a buscar soluciones. ¿Qué podrías hacer para contrarrestar eso que te hizo sentir incómodo? Los niños, a cualquier edad, deben aprender a resolver sus pequeños o grandes conflictos.

Admite tus errores

Parte de la tarea que tienes como adulto es aceptar las equivocaciones como una lección de vida. El ejemplo debe empezar por ti. Muchas veces podemos llegar al error de decir cosas que no sentimos o queremos motivados por el impulso.

Si esto llegara a pasar, no dudes en aceptar con valentía que has hecho algo que no está bien. Los adultos también pueden “meter la pata” de vez en cuando.

La aceptación es otro de los factores que debes tener en cuenta al enfrentarte a hijos desafiantes. Aunque lo principal es corregirlos para evitarles sufrimientos en el futuro, también debes hacer un esfuerzo por comprender sus personalidades.

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Источник: https://eresmama.com/hijos-desafiantes-como-actuar/

Trastorno oposicionista desafiante infantil

Cómo actuar ante niños desafiantes

Cada vez son más los padres que acuden a las consultas de Psicología en busca de una solución para el comportamiento desobediente de sus hijos.

Sin embargo, en algunos casos no se trata de una desobediencia común sino que en la base de esa conducta se esconde un problema mayor: el trastorno oposicionista desafiante.

Se trata de una alteración infantil muy frecuente, según datos de la Sociedad de Pediatría, en España afecta al 15% de los niños.

En realidad, es muy común encontrar conductas desafiantes a lo largo del desarrollo de cualquier niño.

No obstante, en ocasiones este comportamiento persiste durante más tiempo del habitual o se acentúa demasiado, hasta convertirse en un trastorno oposicionista desafiante.

Este problema se puede manifestar de diferentes maneras, desde una pasividad extrema hasta la hostilidad, las verbalizaciones negativas o la agresividad.

Lo peor es que el trastorno oposicionista desafiante suele seguir un curso bastante estable a través del desarrollo infantil, y también entraña un mayor riesgo de que aparezcan problemas sociales y/o académicos.

Por eso, lo más conveniente es acudir cuanto antes al psicólogo y recibir un tratamiento. De hecho, la buena noticia es que existen diferentes tipos de terapias efectivas para abordar este problema.

Cuando los síntomas se diagnostican a una edad temprana y se sigue el tratamiento, el trastorno merma considerablemente.

Las causas del trastorno oposicionista desafiante

No existe una causa específica que pueda explicar el trastorno oposicionista desafiante. No obstante, los expertos aseguran que el factor psicosocial desempeña un papel fundamental.

Se ha podido apreciar que algunos factores, como una educación coercitiva o violenta, la inmadurez o la falta de experiencia en la crianza de un hijo, pueden estimular las conductas desafiantes.

Asimismo, la inexistencia de lazos afectivos, el abandono durante los primeros años de vida, los conflictos maritales y la depresión materna, también pueden propiciar la aparición del trastorno o agudizar sus síntomas.

También se ha encontrado que los factores genéticos tienen un peso importante en el desarrollo de esta alteración.

De hecho, se conoce que los hijos de padres con antecedentes de trastorno oposicionista desafiante infantil o de trastorno disocial, tienen una mayor vulnerabilidad genética a desarrollar conductas hostiles.

Los estudios incluso han demostrado que existe una vulnerabilidad genética relacionada con anomalías en los cromosomas XYY y XXY, que estimulan este tipo de alteración de la conducta.

Por otra parte, las últimas investigaciones neurológicas aseguran que en el trastorno oposicionista desafiante existe un déficit en los niveles serotoninérgico y noradrenérgico del cerebro. Esta deficiencia afecta la respuesta psicológica y emocional de los niños ante los estímulos hostiles del medio y se traduce en una dificultad para regular las conductas agresivas y violentas.

Los síntomas del trastorno oposicionista desafiante

La característica más sobresaliente del trastorno oposicionista desafiante es el comportamiento negativista, desafiante, hostil y desobediente del niño hacia las personas con autoridad, como los padres o profesores, aunque también pueden comportarse de esa forma con sus amigos y compañeros de clase. Este patrón de conducta debe permanecer estable durante al menos 6 meses y se debe manifestar en todas las esferas de su vida, aunque lo usual es que sea más evidente en las interacciones con las personas más cercanas.

El niño con trastorno oposicionista desafiante presenta:

  • Rabietas y/o discusiones frecuentes con los adultos.
  • Terquedad persistente, sobre todo cuando se ha propuesto hacer algo que está prohibido.
  • Mala tolerancia a las órdenes, es común que se nieguen abiertamente a cumplirlas y que desafíen a los adultos.
  • Respuestas coléricas, resentidas y rencorosas ante cualquier circunstancia.
  • Actitud desafiante y deliberada, que molesta a los demás y que no tiene una causa aparente o está causada por motivos insignificantes.
  • Insultos y palabras despectivas y violentas hacia los demás.
  • Conducta negativa, se niega a negociar y comprometerse con los adultos o sus coetáneos.
  • Incapacidad para aceptar las consecuencias de sus propios actos, con tendencia a culpar a los demás.
  • Episodios ocasionales de violencia física, con o sin intención.
  • Deterioro significativo en los resultados académicos y en las relaciones sociales.

Se debe aclarar que no es usual que aparezcan todos estos síntomas a la vez pero a medida que el trastorno se instaura, van apareciendo nuevas manifestaciones, siempre más complejas y severas.

De hecho, es frecuente que en muchos niños se desarrolle incluso una comorbilidad con otras alteraciones psicológicas, como el TDAH, cuyos síntomas aparecen de forma secundaria a las conductas hostiles.

Источник: https://www.etapainfantil.com/trastorno-oposicionista-desafiante-infantil

Cómo actuar ante niños desafiantes

Cómo actuar ante niños desafiantes

Puede sonar a que nos estamos conformando, pero todo lo contrario. Frenar la frustración de los niños no hará que desaparezca, sólo que la contengan y que explote más adelante.

Por ello, respira, ten paciencia, cuenta hasta diez… Los pequeños, dependiendo de la edad y de su personalidad, suelen experimentar mucho este sentimiento. No comprenden por qué no consiguen lo que desean.

Hasta ahora, todo lo que han tenido se lo hemos proporcionado nosotros de forma desinteresada, y es muy común que piensen que va a ser así siempre. No podremos evitar que suceda, y si lo hacemos a la fuerza sólo estaremos prolongando esa decepción durante mucho tiempo.

Da igual las veces que les digas que el fuego quema, hasta que no lo toquen no sabrán que tenías razón. Permíteles expresar la frustración que están sintiendo. Recuerda que tu hijo es un ser social en formación, que necesita tener muchos borradores antes de ser una persona racional y empática. Déjale ser.
 

Análisis de la situación, tomar distancia

Solemos pensar que los niños sólo dicen tonterías y a menudo es eso mismo lo que provoca esta actitud desafiante. Mírale a los ojos y observa lo que quiere decir, porque probablemente es lo único que busca: que le escuchemos.

Deja que el niño exprese sus quejas, tómatelas con calma y guarda silencio. La diferencia entre un diálogo y una discusión es la lucha de poder por quién lleva la razón. No dejes que eso se convierta en un tira y afloja.

Para poder hablar desde el respeto con él o ella, tendrás que analizar hasta las cosas más obvias.

Practica la inteligencia emocional y la empatía de ambos

Es lógico que pensemos que nuestra inteligencia emocional ya está formada, y es nuestro hijo el que tiene que aprender de nosotros. Pero nada más lejos de la realidad: la empatía es una aptitud que se construye cada día, y se debe demostrar hasta en los problemas más rutinarios. Primero, haz una introspección y piensa por qué te molesta tanto.

No hay mejor forma de expresar algo que teniendo una conversación antes con uno mismo. Si ponemos en orden las ideas de por qué no nos gusta la actitud de nuestro hijo, sabremos exponérselo de forma justa. Y cuando el niño empiece con su desafío, en lugar de chillar y luchar contra su ira aprenderéis ambos a gestionarla y llevarla en otra dirección.

Cuando ya hayas comprendido por qué te molesta tanto, intenta ponerte en la piel de tu hijo/a. ¿Te acuerdas de cuándo tú tenías su edad? Probablemente no del todo, pero quizá no está de más hacer este ejercicio. Cuando tu niño no te obedece no lo hace para frustrarte o molestarte, en la mayoría de los casos.

Él o ella tampoco entienden lo que significa ser papá o mamá. Y, aunque parezca absurdo, su papel también es difícil. Imagina que desde que te despiertas hasta que te vas a dormir te dicen lo que tienes que aprender, lo que tienes que comer, cuándo, dónde y con casi ningún por qué lógico para ellos.

Necesitan sentir que tienen el poder en determinadas situaciones, la capacidad de tomar alguna decisión, aunque sea absurda. Crecer siempre implica una desconexión entre lo que son, lo que quieren ser y las posibilidades que el entorno les ofrece.

Cuando son bebés tienen un vínculo muy dependiente contigo y están empezando a darse cuenta –de manera inconsciente– de que eso ya no existe. Un comportamiento desafiante y fuera de lugar es la señal de que tu hijo se siente desconectado.

Existe un falso mito de que los niños desafían para conseguir atención, pero en la mayoría de las veces lo hacen porque necesitan empezar a rebelarse contra lo que no entienden, su estado de inadaptación. Casi todas las reacciones (pataletas, negaciones, rabietas) esconden un mensaje.

Están creciendo, necesitan autonomía, empiezan a definirse, se autoafirman y comienzan a ser conscientes de su individualidad.Pero no es un cambio fácil y experimentan sus contradicciones.

Una vez identificado, aprender a manejar la ira

Es igual de importante identificar la ira como enseñarle a nuestro hijo a gestionarla. Nunca caigamos en el error de evitar los sentimientos negativos, no pueden ni deben estar felices y calmados todo el tiempo.

Lo mejor es que hablemos con ellos y les expliquemos que entendemos que estén enfadados, pero que cuando estamos así no podemos expresarlo en forma de violencia, lloros, insultos, etc.

Como padres debemos favorecer una expresión adecuada de la ira, enseñando al niño a ir controlándola y manejándola, y permitiendo que esa emoción se exprese pero en formas más adaptativas.
 

Establecer límites

A pesar de que debemos mantener una actitud abierta y calmada, tampoco debemos permitirle ciertas cosas como golpearse a sí mismo o a los demás. La tolerancia tiene como límite las faltas de respeto.

Probablemente intentará decirte algo que sabe que te duele para sacarte de tu estado, porque intuye que desde la lógica tiene las de perder. No te lo tomes de forma personal, porque dirá cosas que no piensa para enfadarte.

 

Establecer normas

Pero no cualquier norma. Para que la mente de nuestro hijo evolucione desde la salud, debemos tener mucho criterio. Los castigos y los límites deben imponerse desde la lógica, la perseverancia y la coherencia.

Intentarán amedrentarnos con chillidos, gritos, e insultos, pero si el castigo tiene como finalidad la reflexión de que cada acto de nuestro hijo tiene sus consecuencias, habrá valido la pena. La firmeza es fundamental, y aunque seamos humanos y nos equivoquemos, debemos dar la imagen de seguridad de nuestras decisiones.

Por tanto, no es bueno levantar el castigo o endurecerlo dependiendo del día que tengamos nosotros.
 

Mantener una opinión positiva y un mensaje esperanzador de tu hijo

Si tu hijo es más desafiante que la mayoría de niños de su edad, no te preocupes. No tiene por qué ser un fallo tuyo, ni suyo.

Cada persona evoluciona de forma diferente y el cerebro de los peques aún no está desarrollado del todo. Por eso debemos reforzar su autoestima, confiar en él.

Si crees que el caso es más extraño de lo normal, puede que tenga Trastorno Negativista Desafiante y TDAH. En ese caso aconsejamos que acudas a un psicólogo, y sobre todo ¡no desesperes!
 

Relativizar y jugar

Nunca, jamás, entres en su juego. Pero establece otro diferente: el tuyo. Utiliza el humor sin llegar a ser sarcástico o utilizar un tono de burla.

Si hacemos un drama, el niño entrará rápidamente en el papel que ya estaba asumiendo y no podrá salir de ahí.

Puedes dejar que el niño obtenga por unos segundos el rol de poder, siempre que sea un juego y no le dejemos decidir cosas que son inadmisibles.

Sobre todo, ten paciencia, educar es la tarea más dura y difícil a la que nos tenemos que enfrentar. Aprende con ellos y, sobre todo, permítete divertirte en el proceso.

Trastorno Negativista Desafiante

Definición:

Patrón persistente de conducta negativa  hostil, desafiante y exagerada para el nivel de desarrollo sociocultural del niño, y también excesivo para su edad, que le causa un deterioro del funcionamiento social significativo. Ocurre más al sexo masculino que al femenino.

Síntomas:

Frecuente pérdida de los nervios, discusiones repetidas con los adultos, continuas y deliberadas molestias a otras personas, censuras a otros por sus errores, se molestan fácilmente con otros, suelen enfadarse y estar resentidos y suelen mostrarse con frecuencia rencorosos y vengativos.

Tratamiento:

No existen tratamientos farmacológicos útiles para este trastorno. Se puede acudir a los especialistas para que ayuden al niño a canalizar esos ataques de rabia repentina fomentando también la terapia familiar.

Los padres por su parte deberán establecer normas de comportamiento en casa y deberán ser intransigentes y poco permisivos, han de mantenerse fuertes en casos de rebeldía excesiva y penalizar al hijo siempre que éste viole o salte alguna de las normas dispuestas en casa.

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Источник: https://www.todopapas.com/ninos/educacion/como-actuar-ante-ninos-desafiantes-8559

¿Tienes un hijo desafiante? Aquí tienes las respuestas que siempre has esperado

Cómo actuar ante niños desafiantes

Tu día a día es agotador si tienes un hijo desafiante. ¿Por qué se porta mucha peor que sus hermanos, sus primos o sus amigos? ¿Qué hemos hecho mal como padres?

Daniel Bezares de desaprendo.com nos cuenta hoy lo que necesitas saber para mejorar tu vida en casa con un niño desafiante

Tienes un hijo que parece que no te escucha. Que siempre quiere decidir cuándo y cómo hace las cosas. Que no acepta la autoridad fácilmente y que te empuja muchas veces a no querer llevarle la contraria para que no se monte la batalla campal.

Muchas madres y padres viven su día a día rodeados de tensión, frustración y sentimiento de culpa por un hijo/a que es mucho más difícil que los demás. ¿No será que tu hijo/a responde al perfil del niño desafiante?

Características de un hijo desafiante

Cada niño es diferente y los niños de perfil desafiante también lo son. Cada uno tiene sus características propias pero sí que se puede dibujar un perfil común que incluye las siguientes características de carácter:  persistencia, intensidad, sensibilidad, distractibilidad, adaptabilidad y energía. Vamos una a una, para que me digas si encaja con la personalidad de tu hijo/a.

Persistencia

Son niños que defienden sus ideas a muerte. Que les gusta el debate por el debate, muchas veces en torno a temas que a nosotros nos parecen insignificantes. Tienen sus ideas muy claras y resulta casi imposible hacérselas cambiar. No les vale la frase de “porque yo lo digo”, y que usen la autoridad y tiren de galones con ellos, no lo llevan muy bien.

Intensidad

Son niños escandalosos, que hablan a un volumen alto, que van disparados, que se hacen notar…. Cambian de humor de forma rápida; pueden estar en un momento en el que te los comes, y pasar a modo insoportable en menos de un minuto. Además muchas veces su nivel de autocontrol es inferior al que se podría esperar para su edad. 

Sensibilidad

Los niños de perfil desafiante tienen una alta sensibilidad a los olores, sabores, textura de la ropa, sitios ruidosos, calor… Todos estos factores les llevan a sobrecargarse y les acercan a su momento de perder el control. Esta sensibilidad les lleva también a sobreestimularse con el uso de pantallas y dispositivos electrónicos.

También son sensibles al estado de ánimo de las personas que le rodean por lo que ten claro que tu estado y como te dirijas a ellos, importa.

Distractibilidad

Sí ven pasar una mosca volando, les has perdido. Si les pides que te traigan algo, tienes muchas posibilidades de que no le vuelvas a ver el pelo. Quiere hacer todo a su ritmo: rápidamente las cosas que quiere hacer, y exasperantemente lento las que no quiere hacer (ducharse, ir a la cama, lavarse los dientes…). 

Adaptabilidad

Hablamos de la falta de adaptabilidad. La dificultad para llevar bien las transiciones:  el momento de salir de la cama por la mañana, el momento de dejar de jugar, el momento de lavarse los dientes, el momento de meterse en la cama…

Además son niños que cuando eligen su forma de hacer algo, es muy difícil hacerle cambiar. 

Energía

Los niños de perfil desafiante suelen ser niños con un alto nivel de energía. Puede ser energía física que le lleva a trepar al árbol más cercano, pegarse buenas carreras, o no parar quieto en la silla durante la cena.

Pero también puede ser energía para dedicarla a sus proyectos o intereses. Una vez tiene las cosas claras, va a por ello poniendo todas sus ganas.

¿Por qué mi hijo se comporta así?

Los estudios demuestran que hay alrededor de un 15% de niños que responden a este perfil y que tienen estas características de personalidad que les vienen de serie (a través de sus genes). Algunos niños las tienen todas y otros no, pero en general suelen tenerlas y en algunos casos muy marcadas.

Por lo tanto la primera cosa que quiero aclararte es que tu hijo no se porta como se porta por fastidiarte sino por que se lo dictan sus genes. Quiero que le veas desde la empatía entendiendo cómo ve el mundo desde su perspectiva. Está visión de tu hijo tiene mucho valor porque va a despertar en ti la compasión necesaria para que tengas la energía que necesitas para ayudarle.

Como consecuencia de todo esto, la segunda cosa que quiero conseguir es que entierres tu sentimiento de culpa. Tu hijo/a no es así porque no le hayas educado bien, o le hayas gritado o castigado mucho, o hayas podido pasar menos tiempo con él en algunos momentos.

Te repito, viene en sus genes, y la culpa no te sirve para nada más que para llevarte al victimismo, la inacción y estar encerrada/o en un bucle negativo.

Quiero que esta información tan reveladora que te doy se convierta en un antes y un después, y te den la motivación que necesitas  para ponerte en marcha e iniciar el camino de un cambio en tu forma de educar . 

Ánimo, que tu hijo/a  es un diamante en bruto

La tercera cosa que quiero conseguir es que veas que tu hijo/a es un diamante en bruto. Como sociedad valoramos muchos de los atributos que tiene la personalidad de tu hijo/a.

Tu hijo no será alguien sumiso que hará lo que le digan que haga. Será alguien con sus propias ideas e ilusiones que las defenderá para llevar a cabo sus sueños. Por ello tiene más posibilidades que otros de convertirse en un líder o en un directivo que haga muy bien su trabajo. Alguien que inspire a los demás. Será creativo, tendrá ilusión, energía y vivirá la vida con intensidad. 

En tus manos está sacar a la luz ese diamante que tienes en casa.

Recomendaciones para hacer brillar ese diamante

Soy padre de dos niñas gemelas y una de ellas es una maravillosa niña desafiante. Y es un diamante en bruto. Ella fue la que me llevó a desAprender mi antigua forma de educar y a compartir mi experiencia con otros padres.

Para hacer brillar ese diamante lo primero que tienes que hacer es no rayarlo.

No dañar su autoestima transmitiéndole que no tiene remedio,  que está destinado a portarse mal y no colaborar, comparándole con sus hermanos,  o colgando de sus hombros etiquetas negativas.

Analízalo bien porque puede que pienses que no estás haciendo estas cosas,  aunque muchas veces las hacemos de forma sutil o inconsciente. 

Además de no rayarlo tienes que acompañarle en su camino para alcanzar todo su potencial. Con los niños de perfil desafiante no funciona el estilo autoritario clásico, pero por supuesto tampoco funciona un estilo permisivo. El único estilo que funciona con niños de este perfil es el estilo autoritario-democrático

Hay miles de familias en todo el mundo trabajando en casa con niños de este perfil con metodologías específicas que dan muy buenos resultados. Funciona.

Actuando desde un enfoque de educación respetuosa.  Con respeto mutuo, dando mucho amor pero con altas expectativas y planteando retos.

Acompañando con límites empaticos y sin utilizar premios ni castigos. Abiertos al debate y a compartir el poder para lograr menos conflicto y más colaboración.

Avanzando para conseguir una persona cada vez más resiliente, colaborativa y autodisciplinada.

Diferencia entre el niño desafiante y el niño con TDAH

Puede que arriba, leyendo alguna de las características que describen a los niños de perfil desafiante, hayas pensado que se parecen a las de TDAH. Es verdad que hay coincidencias pero también hay diferencias.

Los niños desafiantes son perceptivos; perciben todo lo que hay a su alrededor. Pero eligen lo que quieren hacer de acuerdo a sus intereses, y pueden concentrarse en lo que ellos deciden. Se pueden focalizar para llevar a cabo una tarea completa.

Sin embargo un niño con TDAH no puede concentrarse aunque lo intente. Recibirá diferentes estímulos y le resultará muy difícil saber cuál es la información más importante a la que prestar atención. Por ello le será muy difícil completar una tarea.

Los niños desafiantes con su energía y su persistencia tienen la capacidad de llevar a cabo proyectos ambiciosos. Pero a esto conviene añadir que tienen que ser proyectos alineados con sus intereses. Es más difícil que logren estos resultados con proyectos que les vengan impuestos desde fuera y no les interesen.

Hay niños en los que coincide el perfil desafiante y el TDAH, por lo que yo recomiendo que en caso de sospechar la posibilidad de TDAH, se acuda a un especialista para que le diagnostiquen. 

Es responsabilidad y está en la mano de los padres formarse para lograr importantes avances con su hijo/a desafiante. Aplicando un enfoque de educación respetuosa y conociendo las herramientas específicas para trabajar con niños de perfil desafiante hay mucho recorrido para reducir el conflicto y aumentar la colaboración.

Te lo cuento con conocimiento de causa porque mi mujer y yo hemos recorrido ese camino en casa, y quiero ahora compartir mi experiencia contigo para que no cometas los mismos errores que yo cometí, y avances más rápido.

Mi experiencia en casa y trabajando con madres y padres, me ha llevado a ser optimista respecto a los resultados que se pueden lograr, y al potencial que tienen los niños de este perfil. Por eso últimamente estoy dejando de utilizar el término “niños desafiantes” para sustituirlo por otro con una visión más positiva e inspiradora: “niños de espíritu libre”. 

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Источник: https://elneuropediatra.es/hijo-desafiante/

Esto es lo que deberías hacer si tu hijo tiene trastorno negativista desafiante

Cómo actuar ante niños desafiantes

Es normal que un niño se ponga en modo rebelde y tenga sus berrinches. No es raro escuchar a un padre contar que su hijo ha tenido una rabieta de media hora porque quería una taza azul en vez de amarilla o que se ha tirado un buen rato gritando y llorando cuando se le ha explicado que para dibujar hay que usar el papel y no las paredes.

¿A partir de qué momento nos debería preocupar este tipo de comportamiento?

Cuando se analiza el comportamiento de un niño, los psicólogos tienen en cuenta lo que está pasando, cuánto tiempo se lleva produciendo el problema y el impacto del mismo.

Cuando los actos de rebeldía y de ira son demasiado frecuentes como para tener un impacto negativo en su rendimiento académico y en las relaciones con sus amigos y su familia, se puede considerar que el niño sufre de trastorno negativista desafiante o TND.

El TDN es un conjunto de comportamientos basados en la desobediencia, la hostilidad y la rebeldía hacia las figuras de autoridad. Los niños que sufren de este trastorno se rebelan, son cabezotas, discuten con los adultos y se niegan a obedecer, suelen tener ataques de ira y les cuesta controlar su temperamento.

El TDN puede tener un impacto negativo en la educación de una persona joven porque va a tener problemas de adaptación y de conformarse a las normas de las aulas. También puede afectar a la vida en el hogar porque la ira y la rebeldía provocan tensiones las relaciones y si no se trata a tiempo puede mermar sus opciones de tener una carrera laboral próspera.

El trastorno negativista desafiante es uno de los trastornos más comunes en niños y adolescentes, pudiendo encontrarse entre el 1 y el 16% de la población dependiendo de los criterios y los métodos de diagnóstico utilizados. Las tasas de TDN parecen ser más altas en chicos que en chicas, pero algunos investigadores creen que los criterios utilizados para diagnosticar este trastorno perjudican a los chicos.

El TDN afecta a todo tipo de familias y el hecho de que existan varios desencadenantes hace que sea difícil de predecir.

Sin embargo, existen factores que hacen que una persona sea más vulnerable a desarrollar el TDN: un historial familiar de problemas de comportamiento o abuso de sustancias, pobreza, falta de estructura, violencia en el entorno y una educación descuidada por parte de los tutores.

La ira y la rebeldía pueden provocar estrés en las relaciones.

Existen tratamientos llevados a cabo por profesionales acreditados cuya eficacia ha sido demostrada y que pueden tener buenos resultados para la gente joven.

Normalmente este tipo de tratamientos incluyen el apoyo de los padres y de los centros educativos y se combinan con una terapia individual.

Se suelen utilizar terapias cognitivo-conductuales (TCC) para mejorar la forma en la que los jóvenes controlan la ira y se fomentan métodos alternativos de comunicación.

Estos tratamientos están diseñados para que te puedas comunicar con tu hijo y que la conversación no acabe en una fuerte discusión.

El objetivo es ayudar a que el niño controle su ira de la forma más eficaz y asegurar que todas las partes colaboran.

Puede que las discusiones y la actitud desafiante continúen, pero se verán reducidas de forma notable tanto durante el tratamiento como posteriormente.

Si tienes problemas de desobediencia en casa o a tu hijo le han diagnosticado TDN hay varias cosas que puedes hacer como madre o padre.

1. Evita los enfrentamientos

Muchas veces los jóvenes se mantendrán en sus trece si hay más gente delante, aún a sabiendas de que no van a arreglar la situación. Por eso es mejor que haya menos personas presentes y que el niño o el adolescente pueda retractarse sin quedar mal.

Si eres profesor y un alumno por ejemplo se niega a sentarse con sus compañeros, puedes decir algo como: «Me decepciona que no quieras unirte a nosotros. Hablaremos cuando se acabe la clase».

Centrándote en la actividad y no en el comportamiento en cuestión le dará la posibilidad de reaccionar de forma diferente. Este método también los pueden utilizar los padres cuando los hermanos estén presentes.

2. Da pocas opciones

Ofrecer pocas opciones puede ayudar a evitar la desobediencia que puede seguir a la orden de uno de los padres.

Piensa en la siguiente situación: tu hijo se divierte en la piscina y a pesar de que le llamas para cenar no quiere salir del agua. Sientes que se desobedece tu autoridad como padre y pides que salga ¡YA!

Se niega. ¿Qué haces?

Puedes meterte en la piscina e intentar sacarlo (algo que podría acabar mal para ti o para ambos) o puedes ignorar el acto de rebeldía (pero entonces el niño entiende que su truco ha funcionado).

O puedes darle menos opciones. En este caso podrías decirle algo tipo:

Sé que te lo estás pasado bien y me imagino que no quieres que se acabe, pero la cena está en la mesa y me temo que tienes dos opciones: o sales de la piscina y cenas y así nos dará tiempo a ir al partido después de cenar o te quedas en la piscina y te lo pierdes. Tú sabrás.

La opción dos (nuestra consecuencia) es algo sobre lo que tienes el control (si le llevas o no al partido).

3. Ponte en su lugar

Los niños negativistas a veces se niegan a obedecer como forma de expresar su frustración o su ira o para intentar recuperar el control de su mundo. Aunque no estés de acuerdo con su punto de vista, escuchándoles sabrán que te interesa realmente saber su opinión y que, en la medida de lo posible, trabajaréis juntos para encontrar una solución.

Piensa en un adolescente que se niega a volver a casa a la hora que se le mandado. Puedes castigarle y hacer que la situación empeore o puedes preguntarle por qué quiere volver más tarde a casa, cómo se supone que le va a dar tiempo a preparar los deberes y otras tareas o cómo te vas a asegurar de que no se mete en problemas, etc.

Puedes parafrasear sus argumentos antes de lanzarte a responder para asegurarte de que has entendido su punto de vista.

4. Busca factores desencadenantes

Nuestro comportamiento siempre es una forma de comunicación. A veces nos concentramos tanto en responder al comportamiento problemático que nos olvidamos de pensar qué es lo que ha hecho que se comporten así.

Algunos de los desencadenantes están directamente relacionados con el problema en cuestión, mientras que otros, como el cansancio o los problemas con los amigos ocurren en un segundo plano, pero hacen que el niño pueda tener problemas para afrontar estas situaciones y hacer que las cosas empeoren. Una vez que hayas identificado las causas que han provocado el problema podrás diseñar un plan para afrontarlas juntos.

Digamos que tu hijo de cuatro años vuelve a casa de la guardería y tira su mochila de forma violenta en su habitación. Le pides que saque su táper de la comida para que puedas limpiarlo. Se pone a gritar.

En este caso tus opciones son:

>Observar: Me he dado cuenta de que has tirado tu mochila y que estás haciendo mucho ruido. Creo que estás enfadado
>Validar: No pasa nada si te sientes enfadado.

A todos nos pasa a veces.
>Reorientar: La próximas vez que te enfades te importaría decírmelo y si quieres nos ponemos a hacer ruido juntos.

Parece una mejor idea que ponerte a tirar tus cosas por la habitación.

Lo más importante es que los padres, el resto de la familia y el personal de colegio colaboren y para ello es necesario hablar de forma frecuente, dejar claros cuáles son las mejores formas de ayudar al niño y explicarle el plan de la forma más abierta posible.

Autores:

Jade Sheen: Profesora Titular Escuela de Psicología, Deakin University
Jane McGillivray: Profesora de Psicología, Deakin University

Este artículo ha sido publicado originalmente en The Conversation. Puedes leer el artículo original aquí.

Fotos | iStock
Traducción | Silvestre Urbón

Источник: https://www.bebesymas.com/educacion-infantil/esto-que-deberias-hacer-tu-hijo-tiene-trastorno-negativista-desafiante

Embarazo y niños
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