Cómo actuar ante niños desobedientes

Contents
  1. Niños desobedientes en Supernanny
  2. ¿Por qué los niños son desobedientes?
  3. Capítulo Supernanny
  4. Recomendaciones cognitivo conductuales:
  5. Niños desobedientes: 5 claves para actuar
  6. La desobediencia en los más pequeños
  7. ¿Cómo actuar ante los niños desobedientes?
  8. 1. Motivar al niño
  9. 2. Actuar inmediatamente sin perder los nervios
  10. 3. Establecer rutinas
  11. 4. Poner normas y límites
  12. 5. Evitar el castigo y reforzar los buenos comportamientos
  13. La desobediencia no nace de la nada
  14. Niños desafiantes y desobedientes ¿Qué podemos hacer?
  15. ¿Por qué se comporta así?
  16. ¿Qué estoy haciendo mal?
  17. ¿Qué podemos hacer?
  18. La frustración. El gran caballo de batalla
  19. Poner límites claros, normas claras
  20. Ser consecuente, y perseverante
  21. Elegir las batallas
  22. Si ves que no sabes cómo hacerlo, pide ayuda
  23. Niños rebeldes y respondones: ¿qué podemos hacer?
  24. Casos de rebeldía en el niño
  25. Cómo actuar ante conductas rebeldes en el niño
  26. Niños que protestan ante las normas de los padres
  27. Qué hacer cuando el niño contesta
  28. Consejos para padres de niños rebeldes
  29. Cómo actuar si un niño es DESOBEDIENTE y no escucha
  30. Cómo puedes corregir a un niño desobediente
  31. SIGUENOS EN INSTAGRAM
  32. Escuela de padres: Niños desobedientes
  33. ¿Qué tipo de conductas entendemos por desobedientes?
  34. Cómo actuar ante niños desobedientes
  35.  Características de los niños desobedientes
  36. Infografía: Cómo actuar ante niños desobedientes
  37. Cómo actuar ante niños desobedientes
  38. ¿Qué características tiene el niño desobediente?
  39. ¿Qué se puede hacer en estos casos?

Niños desobedientes en Supernanny

Cómo actuar ante niños desobedientes

«Los niños desobedientes» consejos de Supernanny, la psicóloga Rocío Ramos Paul del famoso programa de Quatro. En Depsicología os hacemos un resumen práctico: ¿Cómo actuar con los niños desobedientes?

¿Por qué los niños son desobedientes?

Muchas veces los padres acuden a consulta completamente angustiados porque sus hijos no obedecen, porque les contestan mal, porque sienten que les quitan el poder… En todos estos casos yo siempre me suelo preguntar sobre la vida familiar de este niño y la de los padres.

Son muchos aspectos los que tenemos que tener en cuenta porque no hay dos casos iguales. Por una parte, tenemos que pensar qué es lo que le ocurre al niño pero, lo primero, es preguntarnos cómo es la familia y cómo ha sido el entorno en el que ha crecido.

Más allá de las cuestiones únicas y personales de cada caso, tenemos que tener en cuenta la edad del niño y que hay un momento en su desarrollo evolutivo en el que tienen que tantear los límites, el comienzo del «no» o el «por qué».

A su vez, es importante que tengamos en cuenta que los niños requieren atención y estamos en una sociedad que está enganchada a la tecnología, colgados de un teléfono móvil, de trabajos interminables y tantas otras tareas pendientes que dificultan ofrecer a los niños un tiempo de calidad con sus padres.

¿No habéis vivido ese momento en el que se suben al tobogán 500 veces y las 500 dice «¡mamá/papá mírame!»? Cuando no logra captar la atención de sus mayores cuando él quiere o cuando se porta bien, pero comprueba que siendo desobediente es capaz de hacer que todo el mundo se pare a mirarle, no importarán las consecuencias negativas de la desobediencia porque ha conseguido algo mucho más interesante para él, la atención. Con toda probabilidad repetirá las conductas desobedientes porque creerá que son la única manera de conseguir lograr la atención.

Capítulo Supernanny

Uno de los capítulos de Supernnany tiene como protagonista a Oscar, un niño de 6 años muy desobediente que tiene constantes rabietas. Se enfada con sus padres, chilla, llora, patalea amenaza con romper cosas.

No obedece ni quiere desayunar en su casa, vomitando para que le lleven a desayunar al colegio (y lo ha conseguido con sus comportamiento). En el colegio sigue las normas establecidas pero en su casa sus padres no saben qué hacer.

Su hermano pequeño ya está aprendiendo “el modelo” de Oscar y comienza a comportarse igual.

Desde la orientación cognitiva conductual se pondrán en marcha múltiples tareas para los padres para paliar este tipo de conductas que pueden resultar irritables para los padres.

Os propongo que más que paliar rápidamente las «conductas» que no interesan a los padres, nos preguntemos qué es lo que está ocurriendo para que este niño haga todo ese despliegue de síntomas, porque sí colegas, estas conductas «irritantes» son síntomas de que algo le está ocurriendo a este pequeño y algo pasa con estos padres.

Recomendaciones cognitivo conductuales:

Tareas que lleva acabo Supernanny con Oscar y sus padres, un modelo cognitivo conductual:

  1. Para lograr cambiar el comportamiento de Oscar, los primeros que han de cambiarson sus padres. Sin darse cuenta han reforzado con su atención las rabietas de Oscar. Educar no es tarea fácil pero se puede aprender. Cuando los padres tienen claras las normas es más fácil trasmitirlas al niño.

  2. ”Si quieres resultados distintos tendrás que hacer cosas distintas”. Supernanny les comenta unas normas sencillas para lograr que los padres sepan como deben tratar a Oscar para mejorar su comportamiento.

  3. Oscar sólo recibe atención cuando se porta mal (hay que enseñarle que recibirá atención cuando tenga comportamientos adecuados, si el comportamiento no es adecuado no recibirá atención). Oscar ha de relacionar que le felicitan y aplauden cuando se comporta bien. En caso contrario no recibe atención, hasta que no siga las normas.

  4. Oscar no está aprendiendo las consecuencias de sus acciones  (si rompo, si pego, no solo pido perdón sino que tengo una penalización). Si hago caso me felicitan, y me hacen ver “soy mayor , que bien lo hago.

  5. Oscar ha de aprender a pedir las cosas “por favor” y sin gritar. Ser cuidadoso con sus cosas.

  6. Oscar tendrá una “lista de tareas” como poner la mesa o recoger los juguetes. Día a día el niño ha de realizar esto, al principio le costará luego asumirá es su tarea. Se le felicitará cada vez que haga sus tareas.

  7. A Oscar le encanta jugar en el parque. Si Oscar se enfada, se tira al suelo o no hace caso no irán al parque, o si están en el parque volverán a casa inmediatamente. Oscar ha de comprender “lo que hago tiene consecuencias”.

    Si obedezco logro aprobación, atención de mis padres además logro cosas que me gustan como ver una película o salir al parque.

    Si no obedezco no logro atención y además pierdo opciones (no ir al parque, no ver mi película favorita, por ejemplo).

En Depsicología tu opinión es importante, si tienes sugerencias o ideas déjanos tu comentario, gracias por leer Depsicología.

Источник: https://depsicologia.com/ninos-desobedientes-supernanny/

Niños desobedientes: 5 claves para actuar

Cómo actuar ante niños desobedientes

Los hijos presentan una buena cantidad de desafíos a los padres. Por norma, desde el momento del embarazo, alrededor de ellos existe ilusión, pero también incertidumbre.

En este sentido, no podemos anticiparnos a todo lo que sucederá, ya que cada niño o niña es de una manera.

Generalmente, no tienen por qué surgir problemas mayores, pero cuando se trata de niños desobedientes podemos encontrarnos con cuestas con una considerable pendiente.

La desobediencia en los niños y su actitud desafiante pueden intensificarse con los años si no realizamos un planteamiento adecuado de la situación.

En este caso, no existe una fórmula mágica que lleve a los niños a acatar las normas y comportarse de forma ideal.

No obstante, desde la psicología se pueden aplicar una serie de pautas que reconduzcan la situación. A continuación te traemos algunas de las más importantes.

La desobediencia en los más pequeños

Antes de realizar cualquier intervención, es necesario identificar si el niño o niña es realmente desobediente. En la infancia es común el tránsito por algunas etapas y algunas de ellas se caracterizan por la negación y el desafío a los padres.

Aproximadamente, desde los 15 meses hasta los 3 años, los niños pasan por la “etapa del no“. Durante este período, podemos ver como casi de manera sistemática se posicionan en contra de nuestras propuestas.

No obstante, esto forma parte de su desarrollo social.

Están aprendiendo que sus respuestas tienen un efecto en su alrededor y, por tanto, comienzan a desarrollar su independencia y fortalecer su carácter.

Ante esto, lo mejor es tomar una actitud paciente, entenderlo y prever las situaciones dándoles más opciones donde elegir. De esta manera, se sentirán más cooperativos y las reacciones no serán tan negativas.

La desobediencia como tal, aparece a partir de los 2 o 3 años, tras esa etapa negacionista si no se maneja adecuadamente. Los niños desobedientes son aquellos que se saltan o se niegan a cumplir las normas de forma continua y, además, muestran cierta hostilidad hacia sus padres u otras figuras de autoridad.

Algunos padres piensan que a medida que el niño crezca, la desobediencia irá desapareciendo, pero la verdad es que puede suceder todo lo contrario. Si no se corrigen estas conductas, ni se le proporcionan alternativas de comportamiento, puede ser que ese niño o niña se convierta en un adolescente con un comportamiento disocial.

¿Cómo actuar ante los niños desobedientes?

Para tratar la desobediencia en los niños, lo mejor es comenzar a actuar cuanto antes. Empezar por intervenir en la “etapa del no” puede hacer que todo sea mucho más fácil en los años que vengan. En ese período natural, lo más adecuado, según los expertos, es mantener una actitud que mantenga un equilibrio entre la permisividad y la firmeza.

Una vez pasada esta etapa, si el problema permanece, es recomendable seguir las siguientes instrucciones:

1. Motivar al niño

Los niños desobedientes no disfrutan con su actitud. El problema es que, posiblemente, no conozcan otras formas de actuar ni los beneficios que puede aportarles. Así pues, es necesario encontrar la manera de motivar a los más pequeños a comportarse adecuadamente. Hacerles entender que todos saldrán beneficiados y que puede expresarse de otra manera.

Durante años se ha comprobado y defendido que el mejor estilo educativo es aquel que equilibra la disciplina y el afecto.

Por lo tanto, hay que explicarles con cariño los problemas que se derivan de su comportamiento, de forma que entre ambos se pueda pactar un plan de acción.

De esta manera, los niños comenzarán a entender lo positivo de obedecer y comunicarse de una forma saludable.

2. Actuar inmediatamente sin perder los nervios

Aunque puede resultar muy complicado, es esencial no impacientarse y perder los nervios ante el desafío impuesto por los niños. Muchísimo menos viable es entrar en una pelea por ver quién puede más. Ante una conducta no aceptable, una buena técnica es situarse a la altura del niño y decirle, con un tono suave, pero firme, que no se va a tolerar esa reacción.

Es importante que la reacción o corrección del adulto se produzca de forma inmediata, no horas o días después. Una vez pasado el momento, al niño le será más complicado entender el alcance de su conducta y el malestar o tensión que puede generar. Así como le resultará más difícil relacionar las normas o instrucciones con la situación concreta.

3. Establecer rutinas

Un aspecto clave para evitar comportamientos desobedientes e inesperados es establecer una rutina clara. Mantener un horario estable y una coherencia en el día a día ayuda al niño a prever qué viene después. Facilita que comprenda la dinámica que hay a su alrededor, fomentando su colaboración y el equilibrio en todo lo que hace.

Por el contrario, una rutina desorganizada le transmitirá que no existe una estructura, ni límites ni normas. Que no se espera nada de él y que puede hacer lo que le parezca oportuno en cualquier momento. De hecho, es posible que un niño actúe de forma desobediente o desafiante porque no comprende cuál es responsabilidad.

4. Poner normas y límites

En esa rutina es fundamental que existan normas y límites. Estas deben ser claras, argumentadas y adaptadas a la edad y los recursos.

El niño o niña debe poder entenderlas; si no, no será capaz de llevarlas a cabo.

Por ello, es importante, a la hora de establecer las normas, que todos los miembros estén presentes y se explique por qué se deciden, qué se espera y en qué beneficia.

Los mensajes deben ser claros. De nada sirve que a un niño o niña se le diga “no hagas eso” sin comunicarle cuál es la conducta deseable. Si lo que se pretende es que deje de jugar para que se siente a comer, será mejor indicarle: “Es el momento de dejar de jugar. Deja el muñeco en su sitio y siéntate a comer”.

5. Evitar el castigo y reforzar los buenos comportamientos

Durante años se ha venido comprobando que al utilidad del castigo es cuestionable. Es más, un castigo puede conllevar más actitudes desafiantes y comportamientos indeseables, porque la conducta inadecuada está teniendo un efecto. Así, los resultados del reforzamiento, o lo que es lo mismo, recompensar los comportamientos positivos, son muchos más potentes.

Cuando el niño o niña se porte bien, es fundamental indicarle que eso está bien y por qué. Para ello no es necesario hacerle un regalo o darle algo material. Basta con un gesto de cariño, agradecérselo y comunicarle la satisfacción. Un abrazo o unas palabras serán suficientes para que también ellos quieran repetir esa situación.

La desobediencia no nace de la nada

Si hay en casa niños desobedientes, hay que recordar que esta actitud no nace de la nada y que no se produce por capricho. Detrás de estas conductas es posible que haya un niño intentando comunicar que quiere participar en su entorno. Puede que necesite saber qué se espera de él y cómo tiene que actuar.

Por ello, es fundamental que toda la familia se implique y que las vías de comunicación permanezcan abiertas. Si siguiendo estas pautas el problema se mantiene, sería necesario considerar la posibilidad de acudir a un profesional para que guíe el proceso.

Источник: https://lamenteesmaravillosa.com/ninos-desobedientes-5-claves-para-actuar/

Niños desafiantes y desobedientes ¿Qué podemos hacer?

Cómo actuar ante niños desobedientes

Hay niños a los que les cuesta cumplir las normas, seguir órdenes y que, a menudo, desafían abiertamente a sus padres.

 Cuando les pedimos algo, la palabra que más escuchamos es “no”, “ahora voy”, “luego”.

 Tienen dificultades para tolerar la frustración, quieren salirse siempre con la suya, parece que se sienten cómodos en el conflicto, parece “que nos buscan” (y, a menudo, nos encuentran).

Y los papás nos preguntamos ¿Por qué mi hijo se comporta así? ¿Qué hago mal? ¿Cómo debo tratarle?Vamos a tratar de dar respuesta a estas preguntas.

¿Por qué se comporta así?

Puede haber muchas causas detrás del comportamiento desafiante y disruptivo de nuestro hijo. Por lo general, habrá más de una causa, ya que en psicología rara vez una única causa explica un comportamiento.

Es posible que nuestro hijo tenga un temperamento difícil, un carácter fuerte, o que tenga unos rasgos de personalidad determinados que favorecen este tipo de comportamientos.

Esto es algo con lo que el niño «nace», son factores hereditarios.

Por otro lado, está el estilo educativo de los padres. Generalmente, detrás de estos problemas de conducta hay un estilo educativo parental demasiado permisivo.

Papás a los que les cuesta hacer cumplir las normas, que tienen dificultades para manejar los retos y desafíos de los niños o que sucumben a menudo a las peticiones de los niños «por no oírles».

Los niños tienen una capacidad especial para llevar la perseverancia a su máxima expresión, y lo difícil es mantenernos firmes y ser más constantes aún que ellos.

Hay que tener en cuenta también si existe algún otro problema que pueda estar influyendo en la conducta de nuestro hijo. Por ejemplo, los niños con TDHA, en un alto porcentaje, presentan problemas de conducta. Los niños depresivos también pueden exhibir este tipo de comportamientos, ya que la depresión en niños no tiene los mismos síntomas que en el adulto.

Por otro lado, una baja autoestima o inseguridad pueden expresarse de esta manera, así como problemas con sus relaciones: sufrir bullying en el colegio, celos de algún hermanito, necesidad de más atención por parte de los padres. A veces, estas malas conductas son la manera en que los niños expresan la rabia que sienten por otras cosas que están sucediendo en su vida y sobre las que no tienen control.

Es importante pedir ayuda de un profesional si sospechamos que nuestro hijo pueda presentar cualquiera de estos problema. Por lo general, como decíamos, la causa suele ser la suma de varias.

Si hemos descartado que el niño necesite intervención psicólogica, y consideramos que se trata más bien de un problema relacionado con su temperamento y nuestro estilo de crianza, es el momento de ver qué podemos hacer.

¿Qué estoy haciendo mal?

No se trata de buscar culpables, pero si de asumir responsabilidades. Como padres tenemos que ser conscientes de esa responsabilidad.

Hay una parte que no depende de nosotros y que, cómo decíamos, puede estar relacionada con el carácter del niño o con circunstancias por las que atraviesa, pero hay otra parte que depende directamente de nosotros.

De si conocemos bien a nuestro hijo, del tiempo y la dedicación que le brindamos, de nuestra capacidad para informarnos y «aprender» a educar a nuestros hijos. De nuestro estilo educativo y nuestra dispobilidad emocional.

¿Qué podemos hacer?

Empezar a educar desde que nacen. A veces escucho a los papás decir que no ponen límites a sus hijos, o no les dicen cómo deben comportarse, o no les enseñan normas básicas de educación, «porque son demasiado pequeños» (y no se están refiriendo a un niño de un año). Los niños están aprendiendo SIEMPRE.

Son pequeñas esponjas con una capacidad grandísima de aprendizaje, de observación, de ensayo y error. Habrá muchas cosas que las aprenderán simplemente de vernos a nosotros. Otras irán aprendiéndolas a base de experimentar las consecuencias de sus actos. Otras por ensayo y error.

Y muchas otras, porque nosotros se las enseñamos directamente.

La frustración. El gran caballo de batalla

La frustración es el sentimiento desagradable que se experimenta cuando no se consigue lo que uno quiere. Aprender a tolerarla es muy importante, porque en la vida son muchísimas las ocasiones en que es necesario tolerar lo que no nos gusta, que las cosas no salgan como esperamos, etc.

¿Y cómo se aprende? Poco a poco, desde pequeños. En primer lugar, experimentándola. Los padres a veces no permitimos que eso suceda. Nos anticipamos a las consecuencias negativas de las cosas, sobreprotegemos. Damos a los niños todo lo que piden. Consentimos sus conductas inapropiadas.

 Así que no les estamos permitiendo experimentar la frustración.

Y aprender a manejarla. Este es el segundo aprendizaje que deben hacer nuestros hijos. Aprender a tolerar las emociones negativas que acompañan a la frustración, y saber qué hacer con ellas, cómo expresarlas.

La rabia es la emoción que suele aparecer. La rabia se puede expresar de muchas maneras, algunas mejores para nosotros que otras. Puede aparecer en forma de violencia ( pegar, insultar, golpear objetos), en forma de llanto y de gritos.

Como padres debemos favorecer una expresión adecuada de la ira, enseñando al niño a ir controlándola y manejándola, y permitiendo que esa emoción se exprese pero en formas más adaptativas. Se trata de dar salida a la ira, no se trata de evitarla o de anularla. Pero de la manera adecuada.

Poner límites claros, normas claras

Y hacerlas cumplir. Hay muchas formas. No es necesario ni mucho menos estar todo el día castigando. Hay que saber motivar, hay que hacer entender las consecuencias de sus actos, también permitir que las experimenten, hay que ofrecer consecuencias positivas a su buen comportamiento, y hay que predicar con el ejemplo.

Ser consecuente, y perseverante

No vale castigar y levantar el castigo a la media hora. No vale permitir hoy una conducta, y mañana no. No vale educar según tenga yo el día ni según mi grado de cansancio.

Elegir las batallas

Pocas pero con paso firme. No tolerar lo intorable. Y dejar pasar lo intrascende. A veces nos desfondamos en cosas sin importancia «lávate los dientes», » no pongas los pies en el sofá», pero permitimos insultos, agresiones y faltas de respeto.

Si ves que no sabes cómo hacerlo, pide ayuda

A veces los padres necesitan unas pocas sesiones de asesoramiento con un psicólogo para que les dé pautas. Otras veces es necesario también intervenir con el niño, pero no siempre. Ante la duda, consultar. También son muy importantes las escuelas de padres y los libros sobre educación.

«Cuando nace un niño, nacen un padre y una madre». Y no, no traen manual de instrucciones. Así que tomemos nuetro tiempo en aprender a ser buenos padres y madres, porque es de las tareas más bonitas y, a la vez, más difíciles que vamos a hacer en nuestra vida.

Úrsula Perona
Psicóloga infantil
Colaboradora de Sapos y Princesas

ConsejosEducación en casaConducta conflictiva Hiperactividad – TDAH Infantil (3-6 años) Límites Preadolescencia (11-12 años) Primaria (7-10 años) Rabietas Valores

Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/educacion-en-casa/que-hacer-con-ninos-desafiantes-y-desobedientes/

Niños rebeldes y respondones: ¿qué podemos hacer?

Cómo actuar ante niños desobedientes

La forma que tienen los niños de manifestar sus sentimientos de rebeldía es diferente en cada edad.

Cuando son bebés terminan por adaptarse a nuestras costumbres y exigencias, pero cuando son un poco más mayores las cosas cambian.

Son varias las causas que provocan situaciones no demasiado favorables para el equilibrio psicológico y emocional de nuestro hijo. Aquí encontrarás pautas para actuar ante conductas de niños respondones y rebeldes.

Casos de rebeldía en el niño

A veces el nacimiento de un nuevo hermano desencadena sentimientos de celos y de envidia, o la separación de los padres provoca un sentimiento de inseguridad debido a la necesidad de cariño o protección. En ambas ocasiones, las respuestas del niño pueden ser inapropiadas e incluso agresivas, ya que necesita defenderse.

Otras veces, ante un cambio de colegio, de casa o de ciudad, el niño se comporta de manera extraña, está irritable; los padres no asociamos esta conducta al acontecimiento en sí y pensamos que una mudanza a una nueva casa y con una habitación más grande será lo mejor para él, dejando en cierta medida de lado sus sentimientos, sin darnos cuenta de la identificación que tiene el niño con el colegio, la casa o la ciudad anterior.

También los desacuerdos entre los padres en lo que respecta a la educación, las desautorizaciones entre ambos y la falta de unos límites claros inducen al niño a una confusión interior, llegando a responder de forma agresiva o con reproches.

Cómo actuar ante conductas rebeldes en el niño

Cuando nuestro hijo es muy pequeño, debemos comprender que su agresividad se encuentra motivada simplemente por la incapacidad para controlar sus impulsos: aún no sabe canalizar correctamente sus enfados y no debemos preocuparnos en exceso.

El negativismo de los dos o tres años es una etapa clave en la que el niño dice «no» a cualquier propuesta que se le hace, aunque luego la acepte. Este momento indica que está esbozando su propio «yo» y su propia personalidad: trata de comunicar que él tiene sus propios deseos y que éstos solo le corresponden a él.

Más tarde, a los cuatro, cinco o incluso seis años, el niño ya ha incorporado a su forma de vida una serie de normas básicas y hábitos. Ha superado crisis de rebeldía producto de autoafirmaciones, y le gusta mandar y alardear para manifestar su autonomía, a la vez que se enfada ante los fracasos.

En las edades intermedias, las influencias de los grupos sociales son significativas, y la clave más importante del éxito y de la felicidad en su vida pasa por tener una buena imagen de sí mismo. Se preocupa mucho de saber si está actuando de forma correcta y, cuando está convencido de lo que quiere hacer o decir, es capaz de desafiar la autoridad de sus padres.

En la adolescencia surgen etapas de desorientación: realmente, existe una crisis de identidad.

La mayoría de los adolescentes protesta cuando se los considera niños o incluso cuando se utiliza el término adolescente para referirse a ellos, aunque en su fuero interno acepten que todavía piensan y actúan como tales. De alguna manera, saben que son pequeños para algunas cosas y mayores para otras.

Niños que protestan ante las normas de los padres

En muchas ocasiones queremos que nuestro hijo haga una cosa mientras él prefiere dedicarse a otra distinta. Sabemos que encontraremos una resistencia inicial por su parte en forma de protesta.

Pero hemos de tener en cuenta que la protesta es utilizada por los niños para distraernos de nuestra tarea de poner límites.

Lo mejor que podemos hacer es ignorar los reproches, excusas, quejas y arrebatos, pues, independientemente del tipo que sean, no son en realidad más que llamadas de atención que ellos utilizan.

Por el contrario, hay que hacerlos ver que ésa no es la mejor vía para conseguir sus propósitos, pues nosotros hemos tomado la decisión que consideramos correcta para ellos. Además, nos mostraremos firmes y dispuestos a repetir la orden aunque parezcamos un disco rayado.

En contrapartida, le ofreceremos incentivos positivos y agradables en lugar de amenazas.

Además, aprovecharemos los ratos que estemos calmados para sentarnos a dialogar sobre aquellas cosas que más le cuesta hacer, estableciendo planes activos de resolución de conflictos en los que él pueda participar aportando ideas para aplicarlas después con nuestro consentimiento, pero según sus propios métodos.

Qué hacer cuando el niño contesta

1.- Nos mantendremos al margen y no corresponderemos con enfado al enfado de nuestros hijos.

2.- Le recordaremos que nos preocupamos por él y que ese comportamiento no es el apropiado: «Te quiero mucho, pero no me gusta cómo me estás contestando». También podemos utilizar el humor: «Bueno, bueno, ¡vaya palabritas que estás diciendo!, ¿eres tú el que habla?»

3.- Le explicaremos lo que esperamos de él: «Puedes decir que estás enfadado sin necesidad de contestar así».

4.- Le daremos un tiempo para pensar: «Reflexiona un poquito antes de seguir diciendo esas cosas». Si nosotros nos alteramos, es conveniente que también nos tomemos un rato para reflexionar hasta que nos hayamos calmado y recuperemos el control de la situación.

5.- Estableceremos unas normas básicas para solucionar el problema de las malas contestaciones: «Ahora hablemos de lo que ha sucedido hace un rato. ¿Qué se te ocurre para que no vuelva a pasar?»

Consejos para padres de niños rebeldes

1) Cuando nuestro hijo nos pida las cosas de malos modos, no debemos cumplir sus deseos por mucho que grite, hasta que lo diga correctamente.

A veces el niño está perdido y lo que necesita es una simple orientación; podemos intentar enseñarle, a través de los cuentos o de las historias inventadas por nosotros mismos, el valor del respeto hacia los demás y hacia las otras opiniones.

De esta forma iremos consiguiendo que nuestro hijo vaya ganando en flexibilidad y tolerancia a medida que crece.

2) Si nosotros le contestamos mal cuando no responde a nuestras expectativas, lo más probable es que nuestro hijo termine por hacer lo mismo por pura imitación. Debemos evitar confundirle con mensajes contradictorios: contestar está mal y papá y mamá tampoco lo tienen que hacer.

3) Si el niño sigue contestando y esta vez sucede en un lugar público, nos mantendremos al margen y después, cuando lleguemos a casa, hablaremos en privado de manera más calmada, afrontando el problema con tranquilidad, sin espectadores y acordando reglas de conducta.

4) Una buena forma de erradicar las contestaciones desagradables, especialmente si se prolongan durante un tiempo, es elogiar la conducta contraria y alabar a nuestro hijo cada vez que se comporta de una forma agradable y correcta.

Ana Roa, pedagoga y psicopedagogawww.roaeducacion.com

roaeducacion.wordpress.com

 

Источник: https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/ninos-rebeldes-y-respondones/

Cómo actuar si un niño es DESOBEDIENTE y no escucha

Cómo actuar ante niños desobedientes

by ACRBIO · 8 octubre, 2018

La desobediencia muchas veces es parte del proceso de crecimiento de los niños, que pasan por fases en que desafían y experimentan. Algunas veces, estos conflictos son demasiado frecuentes y generan problemas en la relación entre padres e hijos. Es entonces cuando hay que consultar al psicólogo, y la terapia suele ser conveniente antes de que las relaciones entre padres e hijos degeneren.

La desobediencia se puede deber a muy diferentes causas: estrés escolar, conflictos entre los padres, divorcio, celos, dificultades en habilidades sociales, problemas con el profesor, retraso del lenguaje, trastornos del sueño, TDAH, hiperactividad, problemas de lectoescritura; incluso a respuestas irracionales del niño.

Los motivos pueden ser múltiples y a veces difíciles de ver por parte de los que rodean al niño. Pero si este estado se prolonga en el tiempo, los niños se pueden sentir infelices con ellos mismos, reducir su autoestima y bajar notablemente su rendimiento académico.

Es importante valorar dónde y a quién desobedece el niño, porque muchas veces esto es un claro indicador para ver los conflictos y poder darles solución de manera más eficaz. Por ejemplo, hay niños que en casa mantienen una actitud desafiante y desobedecen continuamente a los padres, pero cuando van al colegio respetan y obedecen sin problemas.

Cómo puedes corregir a un niño desobediente

Sé comprensiva

Cuando le pidas que entre a almorzar y te grite: “¡Ahora no!” y luego se ponga a llorar cuando le obligues a entrar en la casa de todos modos, intenta ponerte en su lugar. Abrázalo y asegúrale que entiendes lo difícil que es dejar a sus amigos, pero que el almuerzo ya está preparado.

Se trata de demostrarle que, en realidad, estás de su lado. Procura no enojarte (aunque los vecinos se quedan mirando el espectáculo). Sé amable pero firme y hazlo entrar en la casa cuando le toque hacerlo.

Establece límites

Los niños de esta edad necesitan, e incluso quieren, límites. Establécelos y asegúrate de que tu hijo sabe cuáles son. Díselo con claridad: “No se pega. Si estás enojado, usa tus palabras para decirle a José que quieres que te devuelva el juguete”, o “Recuerda, siempre tienes que sujetarme de la mano en la calle”.

Si tu hijo pequeño tiene problemas a la hora de seguir las reglas (como todos los niños de esta edad), procura encontrar soluciones.

Si le pega a su hermanita porque se siente que lo dejas de lado, por ejemplo, ayúdalo a dar de comer o bañar al bebé, y luego encuentra la manera de que pase tiempo a solas contigo.

Si se levanta de la cama porque tiene miedo de la oscuridad, dale una linterna para que la tenga junto a su cama.

Refuerza el buen comportamiento

En lugar de fijarte en el comportamiento de tu hijo únicamente cuando se porta mal, procura señalar también aquellas ocasiones en que actúa de manera apropiada. Un sencillo “Gracias por colgar tu abrigo” o “Me ayudas mucho cuando compartes tus juguetes con tu hermana pequeña”, lo motivará a repetir su buen comportamiento.

Y aunque es posible que te sientas tentada de darle una reprimenda verbal cuando su comportamiento no sea el más deseable, muérdete la lengua. Cuando un niño se porta mal, ya se siente mal. Hacerle sentir peor solo provoca más comportamiento negativo. Mantén la calma y sé un buen ejemplo para él.

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  1. Identificar a un niño desobediente es el primer paso para solucionar el problema, además es importante detectar cuando esta actitud puede suponer un problema a la larga es el primer paso para corregir a un pequeño que no obedece.
  2. Poner normas que sean claras a aquellos niños desobedientes, además de dejar también muy claro las consecuencias de ese comportamiento.
  3. Establecer límites de esta forma fijas una barrera entre lo que se debe hacer y lo que no.
  4. Motivar al niño desobediente, frente a estos comportamientos es fundamental mostrar actitudes colaborativas y motivadoras. Darán mejor resultado que conductas agresivas.
  5. Dejar que se tranquilice, si están con un berrinche es mejor esperar a que pase este momento y no entrar en una conformación directa.
  6. No intentar razonar cuando desobedece, es una estrategia para confundirnos y salirse con la suya.
  7. No caer en sus provocaciones, y en su La intención del niño desobediente es distraernos en intentar crear nuevos conflictos.
  8. Intentar no perder los nervios frente a los desafío.

    Una buena técnica es colocarse a la altura del niño, para que haya un contacto visual directo

  9. Recurrir a las rutinas, tener un horario estable es esencial para corregir a un niño desobediente.

  10. Premiar los buenos comportamientos, los refuerzos positivos motivan a los niños desobedientes y son fundamentales para que el niño repita comportamientos deseados.

Si ya has aplicado todas estas pautas con persistencia y tu hijo sigue mostrando un patrón de conducta desafiante, habrá que analizar más a fondo qué está ocurriendo. Puede ser que la conducta continuamente desobediente venga dada por una mala relación entre sus padres, conflictos familiares en el hogar, bullying en el colegio, etc.

En cualquiera de los casos debe ser tratado por un profesional lo más pronto posible.

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Источник: https://www.imageneseducativas.com/como-actuar-si-un-nino-es-desobediente-y-no-escucha/

Escuela de padres: Niños desobedientes

Cómo actuar ante niños desobedientes
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Niños desobedientes: Los adultos somos los encargados de enseñar a los más pequeños lo que pueden y no pueden hacer. Nuestra labor es ponerles límites y normas que contribuyan a su bienestar.

En este proceso es normal que los niños y niñas experimenten y pongan a prueba nuestra autoridad, es algo lógico ya que están formando su identidad y  personalidad. Están probando hasta donde pueden llegar y cuál será la consecuencia de sus actos. La desobediencia es por tanto algo común en las diferentes etapas del desarrollo del niño.

Por eso es importante entender la situación y  mantener la calma, aunque estos comportamientos puedan llegar a desesperarnos. Poner unos límites y normas claras que harán en primer lugar que el niño se sienta seguro y que poco a poco aprendan a ser responsables de sus actos. Nos tendremos que enfrentar a varias discusiones hasta que consigamos que los niños se comporten como esperamos.

¿Qué tipo de conductas entendemos por desobedientes?

Veamos algunos ejemplos de conductas de niños desobedientes que queremos modificar

  • Álvaro, 3 años. Cuando no le das lo que quiere se pone a llorar y a gritar, si no lo consigue se enfada, tira objetos y se tira al suelo.
  • Lucía, 4 años. Cuando está en casa de alguna amiguita o en casa de sus primas, se niega a marcharse y se pone a llorar.
  • Ángel, 5 años. Cuando viene una visita a casa, aprovecha para comportarse mal y saltarse las normas.
  • Marta, 5 años. Cuando no le gusta lo que hay de comida, se niega a comer, tira los cubiertos al suelo y se cruza de brazos hasta que consigue que le cambien el plato.
  • Héctor, 6 años. Pega a su hermana mayor cuando quiere que esta le haga caso.
  • Noelia, 7 años. Se niega a obedecer, quiere hacer lo que le parece, juega con el balón en casa cuando no la ven los adultos, come galletas cuando no  le dejan hacerlo.
  • Pablo, 9 años. Normalmente nunca recoge sus juguetes, los deja por ahí tirados, protesta si le mandas hacerlo.
  • Paula, 10 años. Para que haga los deberes hay que estar detrás de ella constantemente, se niega a sentarse en la silla y a hacerlos con la tele apagada.
  • Pedro, 12 años. Cuando llega la hora de dormir y apagar la consola o la tele, se niega a hacerlo, discute y asegura que va a hacer lo que quiere.

Cómo actuar ante niños desobedientes

  • Procura mantener la calma, no enfadarte y ponerte en su lugar. Están poniendo a prueba las normas. Quieren saber hasta dónde pueden llegar. Si te pierdes los nervios entras en una lucha con ellos y te harán menos caso.
  • Ten en cuenta la edad y la etapa en la que se encuentra el niño.
  • Establece límites y normas concisas y claras. Deja claro lo que sí pueden  y lo que no pueden hacer.
  • Sirve de ejemplo. Si ponemos unas normas, nosotros también debemos seguirlas. Debemos ser consecuentes con las normas que ponemos. Los niños aprenden más de los ejemplos que ven, que de lo que les ordena. Si le dices que no tiene que gritar, has de evitar gritar tú, si no quieres que coman con la televisión no debes hacerlo tú, por ejemplo.
  • Refuerza el buen comportamiento y castiga el mal comportamiento. Las conductas se mantienen o desaparecen según las consecuencias que se obtengan de las mismas. Toda consecuencia ha de seguir a la conducta deseada o indeseada. Como refuerzo dale cariño, verbaliza lo bien que lo ha hecho, prémiale con tu atención.  Como castigo utiliza el tiempo para pensar, busca un rincón para pensar, debe saber que cuando desobedezca ira al rincón de pensar, no le amenaces con ello (frases tipo: “te voy a llevar al rincón de pensar”), llévale allí en cuanto sea necesario.  Si se va del rincón de pensar (suelen hacerlo), mantén la calma, no te alteres y vuelves a llevarle allí, explicándole que cuando se comporte bien puede salir de allí.

Siempre dile lo que ha hecho bien o mal y lo que tiene que hacer, para que lo relacione con la consecuencia.

Con niños y niñas más mayores razona con ellos, explícales las normas. Deja que se equivoquen y que comprueben las consecuencias de sus actos (cuando no recoja, no lo hagas tu, si no hace sus deberes, no le ayudes a última hora, etc.).  Ayúdales a decidir y a tener confianza.

  • Escoge tus batallas y distrae su atención.  En muchas ocasiones, el niño esta reafirmando su identidad. Es decir su desobediencia viene de ahí. Si distraes su atención con otra cosa, conseguirás que se olvide que quiere esto o aquello.
  • No olvides que cuando les riñes, te desesperas y estas encima de ellos, captan tu atención y estas reforzando la conducta que quieres que desaparezca. Sienten que te ocupas de ellos que no pasan desapercibidos.

Por último es importante tener en cuenta que en ocasiones la desobediencia  es debida a otros factores, como un déficit de atención, hiperactividad, etc. Presta atención a estas características:

 Características de los niños desobedientes

  • Parece que no escucha cuando se le habla, y hay que repetirle las cosas.
  • Suele olvidarse de las cosas y no presta atención en lo que tiene que hacer.
  • Le cuesta entretenerse con algo.
  • No se está quieto ni un minuto
  • Desafía constantemente y no sigue ninguna norma.

En estos casos, acude a un especialista.

Infografía: Cómo actuar ante niños desobedientes

Niños desobedientes por Celia Rodríguez Ruiz para el portal Educativo Educapeques

Источник: https://www.educapeques.com/escuela-de-padres/escuela-de-padres-ninos-desobedientes.html

Cómo actuar ante niños desobedientes

Cómo actuar ante niños desobedientes

Cada niño es diferente y, por supuesto, cada técnica tiene que adaptarse a sus características, edad y al tipo de familia que tenga. No todos los niños desobedecen de la misma manera. De hecho, algunos son más contestones que otros, e incluso los mayorcitos incluyen algunas palabras feas en su vocabulario.

Con frecuencia, los niños intentan saltarse unos ciertos límites que se les imponen, y es lógico tener que ir enfrentándose a muchas discusiones con ellos hasta que realmente aprenden a comportarse como todo padre y madre desea.

Los niños desobedientes ven la figura del adulto como su principal obstáculo, al cual hay que derribar “para lograr el mando”.

Por eso, los niños que desobedecen se muestran incómodos ante la figura de una persona mayor. Tienen un temperamento fuerte, buscan el enfrentamiento, son desafiantes y quieren ser el centro de atención.

Desesperan a los padres y son una de las principales fuentes de disgusto familiar.

¿Qué características tiene el niño desobediente?

Los niños quieren saber hasta dónde pueden llegar y, sobre todo, cuál va a ser la reacción de sus padres. Es ahí, justo en ese momento, cuando hay que ser firmes y no ceder, pues es el punto de inflexión entre ambos. Si se deja, se tardará mucho más tiempo en retomar el respeto de las normas.

Estas son algunas de las características comunes entre niños desobedientes:

– Parece que no escucha cuando se le habla, y hay que repetirle las cosas.

– Suele olvidarse de todo y no presta atención en lo que hace o tiene que hacer.

– Desafía constantemente y no sigue ninguna norma.

¿Qué se puede hacer en estos casos?

Los niños necesitan recibir recompensas y castigos por todos sus comportamientos. Esto se traduce en menos discursos y más consecuencias, porque de nada sirve razonar con ellos sobre el por qué les mandamos una tarea determinada o les negamos hacer algo que quieren.

Toda conducta se mantiene o desaparece según las consecuencias que se obtengan de ella. Es decir, si se ignora al pequeño cuando hace algo se favorece que no se vuelva a comportar de esa manera.

Sin embargo, si se refuerza la atención en él o se le premia cuando hace algo bien, el niño lo hará con más frecuencia. Al igual que sucede en el caso contrario.

Si uno cumple con los castigos impuestos porque su hijo ha tenido un mal comportamiento, el niño sabrá las consecuencias y no repetirá la acción o, al menos, no tan a menudo. 

Además, es muy importante tener en cuenta que los niños hacen más de lo que ven y oyen que de lo que se les obliga a hacer.

Por este motivo, cuando se le impone al niño respetar ciertas normas, los padres deben dar ejemplo siempre, como modelo a seguir que son.

Los niños se identifican con ellos y, por eso, es fundamental que se comporten de una manera adecuada para que así lo hagan sus hijos.

No obstante, es muy importante también hacer de bloque frente a los niños.

Esto quiere decir que tanto el padre como la madre son quienes tienen la autoridad de crear los hábitos y, por eso, no se debe devaluar a ninguna de estas figuras frente al niño.

Cuando una de ellas, la materna o la paterna, por una u otra razón, y ante el niño, devalúa a la otra, se producirá, en la mayoría de los casos, el mismo efecto en el pequeño. El también dejará de respetarle o respetarla.

Y, sobre todo, no es nada aconsejable perder los nervios ante el desafío del niño, aunque sea algo difícil. Si lo logran, solamente se conseguirá entrar en una lucha con ellos. Se debe intentar controlar al máximo el enfado.

Una buena técnica a la que se puede recurrir es colocarse a la altura del niño con el fin de mantener un contacto visual directo con él.

Será entonces, desde esa posición, cuando se le tenga que decir que su comportamiento no es el adecuado.

Por tanto, y aunque sabemos que estos son algunos de los miles de consejos que escucharemos a lo largo de la vida, y no todos funcionan tan rápido como gustaría, lo más importante es la comunicación, que debe tener dos cauces diferenciados: paciencia y oportunidad.

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Источник: https://www.todopapas.com/ninos/educacion/como-actuar-ante-ninos-desobedientes-8342

Embarazo y niños
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