¿Cómo actuar ante una pelea de niños?

PELEAS ENTRE NIñOS EN LAS GUARDERíAS

¿Cómo actuar ante una pelea de niños?

Una vez que los niños comienzan a acudir a una guardería o escuela infantil también comienzan a socializar, con la parte buena que esto conlleva y con la parte negativa que tenemos que sufrir algunas veces, ya que surgen los primeros conflictos y peleas del niño con sus compañeros.

Hay que saber llevar bien esta problemática desde el principio, confiar en la guardería o colegio para que resuelvan estos temas, y en última instancia y si el centro educativo no nos ha dado una solución, tomar las medidas oportunas.

Lo que nunca debemos hacer es anticiparnos y actuar por nuestra cuenta antes de haber hablado con el profesor o responsable del centro.

En lo que refiere a los niños que acuden a guarderías de cero a tres años, los conflictos suelen ser en su mayor parte meramente anecdóticos: un niño que le ha quitado un juguete a otro, un arañazo, un empujón, un mordisco… Hay que darles la importancia que tienen, que es poca, no obstante debemos enseñar al niño a cómo afrontar la situación, dotándole de herramientas para resolver conflictos que le serán muy útiles en su vida adulta.

Un conflicto siempre tiene dos caras, la primera es la situación que se genera que implica un problema o una dificultad, provocando sentimientos negativos y de tensión.

La segunda cara es la oportunidad de aprendizaje que los conflictos nos brindan a todas las personas desde edades muy tempranas, ayudando a desarrollar habilidades sociales de negociación, de empatía, respeto, escucha, toma de decisiones, etc.

¿Cuándo surgen las primeras peleas entre niños y cómo se materializan?

Los conflictos y peleas entre niños de edades iguales en las guarderías suelen comenzar alrededor del año de vida y siempre suelen estar ocasionados por el sentimiento de posesión tan grande que tienen a estas edades, es decir, la típica pelea por un juguete. Estas peleas se suelen materializar con mordiscos, arañazos, tortazos,  lanzamiento de objetos,  tirones  de  pelo,  golpes y patadas. Normalmente a estas edades, el niño suele esperar a que el cuidador esté despistado para pegar.

A partir de que el niño habla con cierta soltura, es decir, a partir de los dos años de edad más o menos, las agresiones físicas suelen ir acompañadas de agresiones verbales en forma de insultos. Los motivos siguen siendo los mismos a estas edades y las peleas siempre vienen originadas por la disputa por un objeto.

Es muy importante aprovechar los conflictos que surjan entre el niño y sus compañeros de la guardería y utilizarlos para enseñarles a enfrentarse a las diferentes situaciones que en la vida se les pueden presentar. Si consiguen desarrollar las habilidades necesarias para resolverlos de forma óptima y constructiva, dialogando y negociando, tendrán mucho camino recorrido en su aprendizaje social.

¿Por qué se pelean los niños entre uno y tres años?

Los niños entre uno y tres años no saben compartir, tanto en su casa como en la guardería, cuando ven algo que quieren directamente lo cogen, y si el objeto que quieren lo tiene otro niño en sus manos también lo harán, utilizando para ello si es necesario la fuerza.

Veamos a continuación algunos de los factores más importantes por los cuales los niños llegan a estos conflictos o peleas con otros niños de su misma edad:

Sobreprotección por parte de los padres

Cuando existe un exceso de protección, el niño tiene una baja tolerancia a la frustración, es decir, el niño está acostumbrado a que le den todo lo que pide en el mismo momento que lo pide y si alguna vez esto no ocurre utilizará todos los medios disponibles a su alcance para conseguirlo, desde la típica rabieta hasta pegar. A un niño que no se le niega nada en casa, al acudir a una guardería intentará comportarse igual y conseguir todo lo que quiere al precio que sea.

Sentimientos extremos de emoción y alegría

Muchas veces se confunde una agresión con un acto “demasiado efusivo”. Sobre todo esto ocurre en el caso de los niños más bebés, que no tienen todavía control de su motricidad ni control emocional, no sabiendo cómo deben canalizar las emociones fuertes.

Ausencia de expresión oral

Muchos niños de estas edades todavía no hablan y por lo tanto no pueden resolver los conflictos conversando. Es por ello que recurren a los actos físicos agresivos para mostrar que algo no les gusta o que no están de acuerdo.

Problemas de dentición

Muchas veces los mordiscos en las guarderías no están provocados porque el niño esté enfadado, sino que necesitan morder algo y si lo que tienen cerca es a un amiguito el resultado final es un niño con un mordisco en su brazo.

La costumbre

A menudo acostumbramos a nuestros hijos a que pegar es divertido, tirar del pelo o un cachete… De esta forma los niños ven normal cometer acciones de este tipo por las que nunca les han regañado en casa, e incluso, les han reído.

Egocentrismo

Un niño a estas edades es la antítesis de la empatía, no sabe ponerse en la piel de otro niño, no se preocupan por lo que pueda sentir su compañero, o por el daño que se le pueda hacer. Lo único importante es él mismo y que quiere ese juguete, por eso se lo arrebato a mi compañero, dándole igual las consecuencias.

¿Cómo actuar en caso de conflicto?

Hay que corregir estos comportamientos con firmeza pero sin dureza, evitando en todo momento enseñarles a que respondan a una agresión con otra.

En caso de conflicto o pelea podemos ayudar al niño utilizando diversas herramientas:

Dando ejemplo

Los niños imitan siempre a los adultos, por eso, si lo que queremos es que resuelvan sus conflictos de forma pacífica y dialogante, no deben vernos nunca gritar o utilizar la violencia. Debemos siempre utilizar el dialogo y la comunicación y buscar soluciones constructivas.

Utilizar los conflictos que surjan en el día a día

Cuando surja algún conflicto en casa lo podemos utilizar como ejemplo para explicarle al niño cuáles son las posibles soluciones y que vea que dialogando es cómo se solucionan las cosas y no por la fuerza. No hay que reñirle sólo si ha hecho algo mal, sino que también hay que ser constructivo y hay que explicarle cómo tiene que actuar la próxima vez.

Identificar y hablar sobre el conflicto

Hablar con el niño sobre lo que ha ocurrido, que nos explique cómo se siente, por qué ha pasado, y decirle cómo debería haber actuado para que sepa cómo hacerlo si le vuelve a ocurrir.

El descanso y la alimentación del niño

Muchas veces se genera mal carácter en el niño por problemas alimenticios o falta de descanso. Hay que observar sus hábitos alimenticios, cuántas horas duerme y si tiene un horario fijo para hacerlo. El desorden no es un buen aliado del buen comportamiento.

Evitar poner etiquetas

No conviene nunca poner etiquetas a niños como malos, pegones, etc. Ponerles etiquetas conlleva a que se identifiquen con ellas y a que repitan conductas.

El castigo

Si el comportamiento agresivo se suele repetir, hay que recurrir al castigo, el cual no debe ser desproporcionado, simplemente con retirar al niño de la zona de conflicto bastará, para que así se relaje.

Источник: https://tusguarderias.com/blog/peleas-entre-ninos-guarderias/

▷ Peleas entre niños 【¿Cómo actuar? ¿debemos intervenir?】

¿Cómo actuar ante una pelea de niños?

Es común que entre un grupo de niños surjan diferencias. En esta etapa de la vida, los seres humanos aún no sabemos cómo manejar nuestras emociones y sentimientos, ni cómo expresarlos de forma adecuada. De allí, que es común observar conflictos entre niños.

También, hay que tomar en cuenta que el origen de una pelea y su resolución, es una de las primeras formas de interacción que toda persona necesita experimentar. Además, el que un conflicto se genera es un proceso natural entre cualquier especie, pues por instinto siempre poseemos actitudes que son egoístas.

¿Debemos intervenir?

Es parte de nuestra labor como educadores, padres o adultos responsables que debemos velar por el bienestar de los niños involucrados.

Pero la intervención debe ser precisa y sólo si se observa que los involucrados no están en la capacidad de encontrar soluciones.

Es decir, no debemos manipular la situación, ni hacer que nuestra intervención interrumpa el proceso de aprendizaje que se está generando.

Para intervenir dentro de una pelea, es importante darle al niño las herramientas para afrontar la situación. Algunas recomendaciones son:

  • Identificar el problema y cómo se sienten al respecto. Así se podrá establecer las necesidades del niño que lo llevaron a involucrarse en tal conflicto.
  • Manejar las emociones de forma adecuada. Si son muy intensas, invitar al niño a dosificarlas y expresarlas de forma productiva.
  • Expresar de forma verbal los sentimientos y pensamientos con respecto al problema. Quizás allí se encuentre una solución escondida.
  • Promover la empatía. Animar a los niños a ponerse en los zapatos de los demás, para que entiendan diferentes formas de ver el problema.
  • Invitarlos a generar no solo una, sino diferentes soluciones.
  • Enseñarlos a negociar, a ser flexibles además de empáticos, en cuanto a su forma de pensar y de ver el mundo.

Intervención como padres

Siendo los padres el ejemplo a seguir por parte de los niños, es importante prestarle atención a los conflictos que puedan generarse dentro del hogar o en el entorno del niño. Los padres deben ser garantes de que la salud mental y emocional del niño sea adecuada, por tanto, deben proveer de las técnicas necesarias para la solución del malentendido.

Una forma óptima de generar soluciones es potenciando la autoestima.

Estimular al niño haciéndole ver lo valioso que es, lo llevará a buscar soluciones satisfactorias al conflicto, pues se creerá con la capacidad de encontrar soluciones eficaces o de pedir ayuda si la necesita. Además, lo impulsará a expresar sus emociones de forma adecuada, sin llegar a manifestaciones de agresión física.

Otro punto importante, es mostrarse coherentes con lo que se le enseña a un niño. Como padres, se deben seguir las normas que se imparten en casa, por tanto, convertirse en ejemplo para la solución de problemas.

Si el niño observa que se actúa de una forma, a pesar de haber recibido otra información, su instinto lo guiará a imitar comportamientos, desatendiendo lo que se le indicó como correcto.

La falta de coherencia entre las acciones y lo expresado, le creará problemas emocionales a futuro.

Manejando situaciones

Las peleas entre niños pueden cambiar de matiz en la medida que van creciendo, pues con el pasar de los años, van adquiriendo más conocimiento de su entorno. Su cerebro puede procesar más información, y con el tiempo, las experiencias les han enseñado cómo manejar algunas situaciones.

Todos aprendemos a partir de experiencias, y un niño pequeño aún no tiene la cantidad de vivencias suficientes para comparar la situación que está experimentando en el ahora, con algo que haya vivido antes. Sin embargo, un niño de seis años o más, ya tiene algunas experiencias que les han permitido solucionar conflictos. Así que el enfoque para solucionar problemas entre los niños depende mucho de su edad.

Otro factor que debe tomarse en cuenta es su entorno social. Dependiendo de donde sea su desarrollo social, su entorno familiar, e incluso su alimentación y satisfacción de necesidades básicas, un niño puede manejar mejor o peor un conflicto. Por ejemplo, un niño que crece en un hogar violento, tenderá a responder con violencia ante cualquier inconveniente.

Niños pequeños y en edad preescolar

Para muchos niños que aún se encuentran en estas primeras etapas de crecimiento, es común reaccionar de forma agresiva ante un estímulo, o cuando interactúa con otro niño, incluso de mayor edad.

Es la manera que tienen de desarrollar sus propios impulsos, y entenderlos. Debes quitarle el contexto social de la agresión y entenderlo como producto de su crecimiento natural.

Aunque si la agresión física es una constante, o se convierte en una forma de comunicación, debes tomar correcciones.

No fomentes la agresión con más agresión. Lo mejor es darle una estructura de comportamiento al niño, para que entienda que esa actitud no es común y no está bien aceptada. Pero primero, separarlo del lugar donde se esté produciendo el comportamiento, para que cese el estímulo que provoque tal conducta.

Niños entre 5 y 8 años

Los niños a esta edad tienen un poco más de control en sus acciones. Ya están en la capacidad de entender las consecuencias de sus acciones, pero no son capaces aún entender las emociones tras sus actos.

Pueden estar actuando por un berrinche o quizás estén defendiendo su espacio personal.

En esta etapa de la vida, es importante para un niño ser orientado a cómo enfrentar sus emociones, indicándoles una forma adecuada de expresarlas.

Preadolescentes

Entre los 8 y 12 años son edades donde existe cierta madurez en el comportamiento del niño. Por lo tanto, durante este periodo sus peleas son consecuencias de factores muchos más complejos.

Es aquí donde deben aplicarse diferentes herramientas de compresión del problema para llegar a una solución.

Además, es posible que un niño de esta edad manifieste emociones mucho más complejas, por lo que es importante prestarles la empatía y atención necesaria a sus inquietudes.

Si el conflicto es común ante cualquier situación, o como única forma de relacionarse con los demás, es necesario realizar un acompañamiento psicológico y determinar las causas profundas de este comportamiento.

Peleas dentro del colegio

Siendo el colegio un recinto de aprendizaje, donde los niños están confinados a compartir con sus compañeros durante cierta cantidad de horas al día, es usual percibir diferentes tipos de conflictos, que van desde problemas interpersonales hasta problemas para obtener las metas propuestas.

Es importante como docentes saber cual es el origen del desacuerdo, y más allá de solucionarlo hacerle un seguimiento. Los niños estarán compartiendo y creando un hábito de interacción en este lugar por un periodo largo.

Dentro del colegio es importante una intervención oportuna, pero que además invitar a otros actores a participar dentro de las soluciones, en todo caso, a los padres de los involucrados.

Si el conflicto llegó a una solución dentro del ámbito escolar, pero no se le da al niño o al padre la herramienta para velar porque se haga un seguimiento adecuado de lo aprendido, la situación podría repetirse en otros escenarios y bajo otros contextos.

Peleas en la calle

Este es un ámbito mucho más grande.

Este tipo de situaciones siempre suelen darse dentro del contexto escolar, pero lo niños buscan en la calle un espacio donde no tengan que respetar las “normas” de un colegio.

A pesar que la intervención de un adulto dentro de estos conflictos pueden ser contradictorias, es importante mostrar un comportamiento cívico y aleccionar a los involucrados para que así lo hagan.

Si hay otros adultos involucrados en la pelea, siempre hay que optar por su mediación, sin embargo, si estas personas no son conscientes del daño que les hacen a los niños, como permitir por ejemplo violencia física, la tarea de pacificar el enfrentamiento se hará cuesta arriba, aunque no imposible.

Источник: https://www.mundoprimaria.com/blog/peleas-entre-ninos-como-actuar

15 Consejos para controlar peleas entre hijos

¿Cómo actuar ante una pelea de niños?

Las peleas entre hijos son un desafío para cualquier padre o madre. Pues, aun teniendo estrategias para evitar esos momentos, desconocen cómo impedir que sucedan repetidamente.

“Yo no empecé, él me pegó primero”, “¿Por qué él puede y yo no?”, son frases que se repiten en estas circunstancias. Si están aburridos, ya sea por la porción más grande o por el mejor juguete, cualquier motivo será razón suficiente para pelear.

Algunos padres logran controlar la situación mientras que otros no consiguen poner orden, lo cual los frustra profundamente. Esto los hace cuestionarse su rol como formadores de niños, así como también siembra una duda: ¿estas peleas entre hijos son normales o son una señal de alerta?.

Lo cierto es que todos nos preguntamos cómo evitar estos conflictos al interior de nuestras familias. Si los chicos riñen, tranquilízate, es totalmente normal y constituye una parte de su aprendizaje de la vida. Por eso, aquí te damos 15 consejos para controlar las peleas entre hijos.

¿Por qué se pelean mis hijos?

Las peleas entre hijos suelen ser solo una fase importante dado que le permiten al niño afirmar su identidad ante sus hermanos. Si el chico se enfada, grita, recrimina, y expresa lo que no quiere, se está haciendo escuchar en la familia y, por ende, existe.

Además, los infantes suelen enfrentarse por el amor y la atención de los padres, así como también buscan poner a prueba sus límites y los de los demás miembros de la familia.

Sin embargo, debemos considerar que si esta etapa se prolonga, estos cruces afectarán la autoestima y la autonomía de los chicos, alterarán la armonía familiar e influirán en la elección de sus amistades en el futuro.

Pero, ¡atención! Para que este estadio, que suele aparecer a los 5 años, no se convierta en un hábito o en una costumbre familiar que arrastre hasta la adultez, los padres deben saber controlar y establecer reglas claras y límites estrictos.

15 consejos para controlar las peleas entre hijos

Las peleas entre hijos surgen desde la llegada del primer hermanito, quien atrapa la atención de los adultos. El mayor logra una autonomía interpretada como el abandono por culpa de ese rival que le arrebató el amor paternal.

Esta confrontación aumenta dado que se comparten muchas cosas: el espacio, el tiempo y la familia. Cada niño quiere hacerse notar y sentirse protagonista, mas debe aprender a negociar y dialogar.

Para ello, el rol de los padres es fundamental. Bajo ningún concepto busques un culpable ni los regañes de manera exagerada, simplemente debes tener en cuenta los siguientes consejos para controlar las peleas entre hijos:

  1. Transmite el respeto y la paciencia como valores fundamentales para la convivencia.
  2. Enséñale a compartir y pedir adecuadamente las cosas.
  3. Estimula el diálogo y la charla entre hermanos.
  4. Enseña a tus hijos a expresar sus sentimientos.
  5. Establece las consecuencias del incumplimiento de las reglas.
  6. Reparte equitativamente el amor y el tiempo entre tus hijos.
  7. Evita comparar a tus hijos.
  8. Aléjate de las etiquetas (“el comilón”, “el contestador”, etc.).
  9. Explica que no puede hacer lo que se le antoje, aun cuando esté enfadado.
  10. Enséñale a reconocer sus errores y a pedir perdón.
  11. Distráelos, llevalos a pasear y a jugar al aire libre.
  12. Conviértete en un buen ejemplo, enseñándoles con tu propia actitud.
  13. Refuerza positivamente las conductas adecuadas y negativamente las que queramos modificar.
  14. Facilitar un ambiente donde esté presente la interacción positiva.
  15. No hacer de árbitro y mantenernos al margen del conflicto.

Como ves, controlar las peleas entre hijos es una tarea sencilla, pero requiere de mucho amor y paciencia por parte de los padres, si bien pueden abrumarnos generalmente estas situaciones embarazosas que nos aturden y parecen incapaces de ser resultas.

Ten calma, respira profundo y luego actúa asertivamente y de manera cariñosa con tus niños. Recuerda que sólo de esta manera obtendrás el fruto más dulce: un hogar en total armonía, con niños felices y padres realmente realizados.

Источник: https://eresmama.com/15-consejos-controlar-peleas-hijos/

¿Qué debo hacer si mi familia discute?

¿Cómo actuar ante una pelea de niños?

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«¡Estás equivocado!» «¡Tranquilízate!» «¡Basta!»

«¡Te odio!»

Cuando las personas de tu familia se pelean, es difícil saber cómo actuar. Tal vez te sientas triste, avergonzado o hasta enojado cuando esto ocurre. Sin importar cuáles sean tus sentimientos, probablemente lo que más quieras es que la pelea se termine.

Cuando tus padres pelean

Puede ser muy duro presenciar una pelea entre tus padres o padrastros. Recuerda que, incluso la gente que se ama, suele pelear algunas veces. Y que peleen no significa que van a seguir enojados por mucho tiempo o que se van a divorciar.

Es común que la gente que convive y pasa mucho tiempo junta, a veces esté en desacuerdo y pierda los estribos. Trata recordar cuándo fue la última vez que tú y tu hermano pelearon. Seguramente no quisiste decir todas esas cosas que dijiste. Al final, probablemente hicieron las paces. Lo mismo ocurre entre los padres.

Si te pones muy mal cuando tus padres pelean, podrías intentar hablar con ellos acerca de tus sentimientos. A veces, los padres no se dan cuenta de que sus peleas afectan a sus hijos. Si les cuentas cómo te sientes, ellos probablemente intentarán dejar de pelear o, al menos, te explicarán por qué están en desacuerdo.

Cuando peleas con tus padres

Es difícil de creer, pero tus padres también fueron niños alguna vez. Puede parecerte que no te comprenden, pero no te rindas. Recuerda que no quieren hacerte las cosas difíciles. Tus padres se preocupan por ti, pero a veces es difícil para ellos ver tu punto de vista.

El trabajo de tus padres es cuidarte y protegerte hasta que seas lo suficientemente mayor como para cuidar de ti mismo (y, aun así, a algunos padres les cuesta dejar de cuidar a sus hijos cuando son mayores).

En general, los niños que pelean con sus padres aprenden, con el tiempo, a llevarse bien con ellos. Esto es especialmente cierto si los niños son capaces de hablar con sus padres acerca de cómo se sienten y qué es lo importante para ellos.

De todos modos, ten en cuenta que esto lleva tiempo y mucha paciencia. No siempre es fácil. Hablar con tus papás sobre tu parecer, en lugar de gritarles, también hará que ellos te escuchen con mayor interés. Además, te ganarás su respeto y aprenderás a llegar a un acuerdo con ellos.

Cuando peleas con un hermano

¿Tu hermana menor siempre te saca tus cosas? ¿Tu hermano mayor siempre te molesta? Si estás peleando mucho con alguno de tus hermanos y compitiendo por la atención de tus padres, eso se llama rivalidad fraternal. Es completamente natural pelear con los hermanos.

Si tus hermanos realmente te molestan, podrías intentar hablar con ellos sobre lo que está ocurriendo. La mayoría de las veces, tus hermanos te escucharán porque en el fondo (aunque no quieran admitirlo) ellos te quieren y tampoco quieren pelear.

Consejos sobre las peleas familiares

Si estás disgustado o enojado, intenta mantener la calma. A veces, cuanto más muestres tu enfado o frustración, la persona con la que estás peleando más va a querer molestarte.

Trata de pensar en algo que pueda solucionar el conflicto o problema de manera que no vuelva a ocurrir.

Por ejemplo, si estás peleando por quién juega en la computadora, haz un cuadro con un cronograma de cuándo puede usarla cada uno.

Si sientes que estás tan enojado que podrías estallar, ve a tu habitación y golpea una almohada, sal a correr o sal a batear una pelota de béisbol. O simplemente busca un lugar tranquilo y relájate.

Cuenta hasta 10 y respira profunda y lentamente. Cuando estés tranquilo, trata de conversar con la persona con quien discutiste. Probablemente, te sentirás mucho mejor y más controlado que antes.

Incluso si estás enojado con alguien de tu familia, nunca deberías empujar, golpear, o patear.

Puedes lastimar o herir seriamente a la otra persona, además de provocarla y hacer que la discusión se torne aún peor. Si alguien te lastima físicamente, es importante que les cuentes a tus padres.

También es importante que le cuentes a un adulto de tu confianza si alguna vez tu padre o madre te lastiman.

Si crees que tu familia necesita trabajar en esto, puedes convocar a una reunión familiar para hablar del tema. En la reunión, todos deberían tener la oportunidad de hablar y sugerir soluciones. Es una buena forma de lograr que todos trabajen los problemas juntos.

A veces, uno de tus padres puede pedirles a todos que visiten a un consejero familiar o terapeuta para hablar de los problemas y recibir consejos de un profesional sobre cómo manejar y acabar con las peleas en tu familia. No siempre es fácil lograr que las familias dejen de pelear, pero trabajando juntos, se puede lograr.

Revisado por: W. Douglas Tynan, PhD, ABPP

Fecha de revisión: enero de 2015

Источник: https://kidshealth.org/es/kids/family-fights-esp.html

Peleas de niños: ¿Qué hacer como padres?

¿Cómo actuar ante una pelea de niños?

¿A cuántos les ha pasado que no quieren ir a la plaza con sus hijos, porque saben que implicará estar persiguiéndolo para que no le pegue a otros niños? ¿O por el contrario, no van para evitar que a su hijo le tiren el pelo?

Las peleas entre niños son un tema que a todos los padres de una u otra forma les concierne, sin embargo, tenemos diferentes modos de enfrentarlo.

Primero, es importante saber que entre el año y medio y los tres años y medio, las “peleas”, ya sea tirar el pelo, un manotazo o una patada, son un medio común de interacción de los niños.

Ellos están aprendiendo a relacionarse con el mundo que los rodea, principalmente con sus pares. En este tiempo pasan por una época de egocentrismo, donde descubren que tienen voluntad propia, descubren su yo y por lo tanto quieren defenderlo.

Es por eso, que muchas veces, un empujón, un tirón de pelo o un manotazo, no es más que un acto de “defensa propia”.

Por lo tanto, no debemos alarmarnos si nuestro pequeño pelea en la plaza o en el jardín infantil con otros niños. Esto no quiere decir que será un “matón” cuando crezca si vemos que sabe relacionarse también jugando e interactuando positivamente con otros niños.

Pero también podemos estar al otro lado de la moneda, y ser de aquellos padres que sus niños son de carácter más pasivo, por lo tanto son quienes constantemente recibe los golpes o dejan que les quiten los juguetes.

Esto también es algo común si conocemos la personalidad de nuestro hijo, lo cual tampoco debe alarmarnos si vemos que nuestro hijo se desenvuelve bien entre sus pares. Tampoco quiere decir que el día de mañana será víctima de bullying ni que no sabrá poner límites para que lo respeten.

Simplemente es de personalidad más pacífica y prefiere evitar el conflicto, por lo que cede.

Sin embargo, el hecho de que sea común, no quiere decir que debamos permanecer indiferentes ante cualquiera de estas dos actitudes de nuestros hijos.

En nuestro rol formador, debemos enseñarles la manera correcta de interactuar con sus pares, pidiendo algo en vez de quitando, respetando turnos, diciendo lo que nos molesta en vez de pegando, defendiendo lo propio en vez de cediendo, etc.

Pero no debemos sobre reaccionar, por una parte, para no incentivar las conductas más agresivas (los niños se darán cuenta que captan la atención de sus padres y lo repetirán porque la atención es su máxima recompensa), y por otra, para no crearles una autoimagen de que son débiles y no pueden protegerse por sí mismos.

Nuestras reacciones como padres

  • El indolente: Es aquel padre que cuando su hijo pelea con otro niño, le es indiferente y no hace nada para detener la situación, ni le hace ver a su hijo que aquello no es la manera de enfrentar las situaciones.

    Si te sientes identificado con este tipo de papás, es importante que tomes conciencia que si el niño nunca recibe algún comentario de cómo debe relacionarse con sus pares, difícilmente aprenderá solo.

    Si cree que ellos deben aprender a “resolver sus conflictos”, es importante de todas formas que lo guíen en cuales son las maneras correctas de hacerlo. Por ejemplo, si le tiró el pelo a otro niño porque le quitaron algo, decirle que eso no se hace, que es mejor pedir las cosas de vuelta.

    Por otra parte, para los padres del niño agredido, es una situación poco grata tener que ser él quien resuelve el problema. No le corresponde “educar” a un niño ajeno.

  • El alaraco: Es aquel padre que cuando su hijo pelea con otro niño, sobrereacciona, interviene, reprende fuertemente al niño, se lo lleva del lugar donde están y le priva seguir jugando. Si te sientes identificado con este tipo de papá, es importante que comprendas que las peleas son parte de la interacción del niño.

    Está bien mostrarle que no debe usar agresiones con otros niños, sin embargo, no debe darle un espacio más importante del que tiene, basta con corregirlo, darle un “tiempo” de reflexión y ayudarlo a pedir perdón. De lo contrario, el niño sentirá que es un niño malo y se creará una “auto imagen” de matón y seguirá comportándose de esa manera.

  • El salvador: Es aquel padre que a su hijo le pegan y sale a defenderlo contra viento y marea, sin dejar espacio para que él aprenda a enfrentar y solucionar sus propios conflictos y muchas veces poniéndose él a pelear con el niño agresor.

    Si te sientes identificado con este tipo de papá, es importante que no te tomes a lo personal las peleas. Es probable que el niño no tenga nada contra tu hijo, simplemente están interactuando. A nadie le es grato ver que le peguen o agredan a su hijo, sin embargo, debemos dejarlos que se desenvuelvan y desarrollen la capacidad para defenderse.

    De lo contrario, ese niño crecerá indefenso, creyendo que él no cuenta con los medios para protegerse, sino que siempre requerirá de una protección externa. Para eso debemos enseñarles estrategias para defenderse y mecanismos para solucionar conflictos.

  • El sumiso: Es aquel padre que cuando su hijo pelea, no brinda ningún tipo de apoyo, sino que permite que lo pasen a llevar porque “debe poner su otra mejilla”. Si te sientes identificado con este tipo de papá, es importante que sepas que es bueno que tu hijo aprenda a defenderse, sin embargo, para hacerlo necesita una guía y orientación porque muchas veces no saben cómo hacerlo solos. Entrégale las herramientas para que no lo pasen a llevar y hazlo ver que de todas formas cuenta con tu protección aunque no acudas de inmediato a “salvarlo”. Sigue manteniendo la calma cuando tu hijo sea víctima de una agresión para que puedas transmitir la tranquilidad que la situación amerita en la que dos menores tienen un round

En resumen, deberíamos actuar…

Cuando mi hijo es el que pelea, hacerle ver que no es la manera correcta de relacionarse con sus pares ni resolver conflictos, pero intervenir solo en la medida que sea necesario, sin exagerar ni “agarrárselas” con el otro niño.

Cuando a mi hijo lo agreden, hacerle ver que no está solo, pero enseñarle a defenderse para que se sienta empoderado de que es capaz de protegerse.

¿Cuándo preocuparse?

Todo lo anterior sirve para la mayoría de los casos cuando los niños pequeños pelean. Sin embargo, hay ciertos casos en los que el comportamiento agresivo excede lo normal.

Esto es principalmente cuando vemos que el niño no responde frente a la mediación del adulto, cuando la respuesta agresiva es la única manera que el niño tiene para interactuar con sus pares o cuando vemos que la agresión es una respuesta automática del niño y que no está mediada por ningún tipo de desencadenante. Esta son situaciones que sí deben alertarnos como padres. Es posible que el niño, por diversos motivos tenga dificultades en el control de impulsos y no agreda por “maldad” sino porque no es capaz de controlarlo. De ser así, es muy importante buscar la ayuda necesaria, porque con el paso del tiempo, el niño adquiere la fama de matón lo que daña su autoestima y porque comienza a generarse una “profecía autocumplida”, sus pares lo evitan (los padres de otros niños no quieren juntarse con él) y porque daña la relación entre los padres y el menor ya que se basa principalmente en castigos y reproches, junto con generar un fuerte desgaste de los progenitores.

Por el contrario, los padres de niños más pasivos deben preocuparse cuando, su pasividad es tal que siempre es la víctima de todos los otros niños, cuando no responde a las estrategias entregadas por los adultos o no es capaz de defenderse ante ninguna situación.

Ante este tipo de casos, es importante buscar ayuda profesional, porque ese niño tal vez tenga un problema más profundo de inseguridad.

De no recibir la ayuda necesaria, es posible que en la medida que crezca, lo haga con un autoimagen muy disminuida en la perciba que “merece” ser pasado a llevar, donde no es capaz de enfrentar situaciones adversas ni resolver conflictos.

¿Cómo has enfrentado las peleas de tus hijos? ¿Qué otros consejos darías?

Источник: https://eldefinido.cl/actualidad/plazapublica/5046/Peleas-de-ninos-Como-enfrentarlas/

Embarazo y niños
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