¿Cómo actuar si vuestros hijos os pillan en la cama?

¿Cómo actuar si vuestros hijos os pillan en la cama?

¿Cómo actuar si vuestros hijos os pillan en la cama?

Cuando decides tener hijos la vida en pareja se ve afectada de muchas maneras distintas.

El nuevo miembro de la familia va a ser durante bastantes años muy dependiente de vosotros, lo que hará que los momentos de intimidad disminuyan considerablemente.

Estos momentos pueden verse interrumpidos inesperadamente por tus hijos, ¿cómo debemos actuar si nos pillan en la cama?

Índice

Hijos y vida sexual

Cuando tengas hijos tu vida sexual va a disminuir, es un hecho. Gran parte del tiempo que empleabais en vosotros ahora lo vais a dedicar a vuestro hijo, que no será independiente hasta dentro de varios años.

La mayoría de los padres saben que tener menos relaciones sexuales es parte integral de la vida con un nuevo bebé.

Sin embargo, cuando los niños son un poco mayores, cuando estamos menos cansados ​​y tenemos más oportunidades de tener intimidad, podemos esperar que nuestra vida sexual regrese más o menos a lo que era antes de los niños, ¿verdad?

Bueno, aparentemente no. Según una encuesta realizada en EEUU, los padres que menos sexo tienen son aquellos cuyos hijos son adolescentes. El 66 % de los encuestados tiene hijos adolescentes o mayores, seguidos por aquellos con hijos de entre 5 y 12 años (49%).

Claramente, estos padres no están luchando con la falta de sueño o agotados por las exigencias de cuidar a un recién nacido.

Muchos parecen haber renunciado en gran medida a su vida sexual: poco menos del 45% dijo que tenían relaciones sexuales menos de una vez a la semana, y poco más del 23% confesó que no habían tenido relaciones sexuales en absoluto en el mes anterior.

Una gran mayoría (el 86%) de los que respondieron a la encuesta dijo que habían tenido relaciones sexuales con menos frecuencia desde que tuvieron hijos y el 73% dijo que su vida sexual definitivamente había empeorado desde que los niños entraron en escena.

La mayoría de las parejas tendrán dificultades con su relación sexual en algún momento. Muchos experimentan esto en los meses posteriores al nacimiento de un bebé, cuando la recuperación del parto y el puro agotamiento físico parecen dejar poco tiempo para el sexo.

Los expertos aconsejan que las parejas sigan hablando de cómo se sienten durante este tiempo y que se sigan demostrando afecto, incluso si no se sienten preparadas para el sexo completo.

Hay que ser honestos el uno con el otro y pensar en el sexo de una manera diferente: abrazos, caricias…

Puede ser buena idea acostumbrarse a planificar horarios regulares en los que poder estar solos. Pedir a familiares y amigos que se queden con los niños para tener unas pocas horas a solas cada semana debe ser una prioridad. Y acuérdate de que nunca es demasiado tarde para empezar a hacerlo.

Incluso si no tener relaciones sexuales se ha convertido en una excusa o en una situación que sientes que no puedes cambiar. Si hay resentimientos entre vosotros, es posible que necesitéis la ayuda de una persona ajena a la familia para pensar en formas de resolverlos. Puedes llamar a un sexólogo o experto en terapia de pareja.

 

Mi hijo nos ha pillado en la cama, ¿ahora qué?

Habéis encontrado un hueco en vuestra apretada agenda como padres para intimar. Podíais pensar que vuestro hijo estaba durmiendo, fuera de casa, ocupado haciendo algo… pero ha entrado en la habitación y os ha pillado en la cama.

La primera reacción por parte de ambos es muy importante, y obviamente variará según la edad y madurez de tu hijo.

Espera un rato para acercarte a él. Pregúntale cómo está y una pregunta de tanteo como: «¿Recuerdas haber entrado en nuestra habitación anoche?» , «¿Qué crees que estábamos haciendo cuando entraste?».

Según su edad obtendrás una respuesta u otra, pero su contestación será una buena pista para saber cómo continuar la conversación. De esta forma puedes averiguar qué vio y cuánto sabe ya sobre sexo antes de responder con una explicación.

Si es muy pequeño puede que fuera a la habitación medio adormilado y recuerde más bien poco de lo sucedido, aun así debes preguntarle igualmente, porque si se fue de la habitación es porque notó algo extraño para él.

Si tiene menos de 7 u 8 años, simplemente háblale de cómo a veces a las mamás y los papás les gusta hacer cosas privadas juntos y que si se sentían asustados, no había necesidad de tener miedo.

Si tiene más de 7 u 8 años, probablemente deberías explicarle lo que vio. Esta es la edad en la que los niños pueden comenzar a sentirse incómodos al hablar sobre sexo con sus padres, así que puede simplemente ignorarlo y decir que no vio nada.

Hazle saber que no hizo nada malo y explícale que estaba teniendo relaciones sexuales, que es algo que a los adultos hacen a veces.

¿Debo hablar de sexo con mis hijos?

Si has vivido una situación como la anterior y todavía no has hablado con tu hijo sobre sexo puede ser un buen momento para hacerlo.

A partir de los 6 años los niños empiezan a tener más consciencia. Además,  actualmente tienen acceso a todo tipo de contenidos a través de internet: pornografía, violencia… Es importante discutir cómo explorar espacios digitales de manera segura.

Establece reglas sobre cómo hablar con extraños y compartir fotos en línea, así como qué hacer si tu hijo se encuentra con algo que lo hace sentir incómodo.

Si bien no es necesario explicar qué es la pornografía de manera preventiva a los niños, hay que estar preparado para que se encuentren con ella.

A los ocho años la mayoría de los niños ha comenzado a explorar sus cuerpos. Enmarca la masturbación como algo que, aunque es normal, se hace en privado y en condiciones de higiene adecuadas.

A esta edad, los niños empezarán a estudiar el sexo en la escuela como el proceso reproductivo, y poco a poco irán descubriendo más. No hay prisa, es mejor que ellos marquen los tiempos.

Si tu hijo te hace preguntas, no trates de evadirlas, contesta de una manera adecuada teniendo en cuenta su edad. Si tiene dudas que no sabes resolver podéis ir a que un sexólogo las conteste. Lo más importante es mantener una buena comunicación en casa, para evitar el mayor peligro respecto al sexo, que es la desinformación.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/padres/psicologia-y-sexualidad/como-actuar-si-vuestros-hijos-os-pillan-en-la-cama-11747

Qué hacer si nos pillan en la cama

¿Cómo actuar si vuestros hijos os pillan en la cama?

Cuando un niño pequeño pilla a sus padres en la cama, es preferible no esconderse entre las sábanas y explicarle qué es lo que ha visto. «Siempre hay que dar una respuesta a nuestros hijos, y procurar que sea lo más realista posible.

Lo único que debemos tener en cuenta es que, para que nos comprenda, debemos adaptarnos a su edad y a su vocabulario», apunta Alba García Barrera, profesora de la Universidad a Distancia de Madrid (Udima).

Lo importante es que afrontemos la situación con naturalidad desde el principio, añade Rosa Collado, experta en sexología y terapia integradora del Centro de Psicología Álava Reyes.

«Actuar así ayudará al niño a no sentirse confundido e intimidado o culpable por haber hecho o visto algo malo, sobre todo si detecta cierto nerviosismo en los adultos en esa situación», explica.

«Hay que recordar que los padres son modelos para sus hijos y si dan importancia a este hecho evitándolo, avergonzándose y haciendo un drama, enfadándose, riñendo o castigando al niño, los hijos también se la darán. Salidas de este tipo generan incertidumbre y culpa en los niños, y no son aconsejables este tipo de reacciones inmediatas ni posteriores a la situación», remarca.

Pero… ¿y qué decir?

¿Cómo salimos del atolladero? La comunicación en estos casos, coinciden todos los expertos, es básica.

«Hay que explicarle que es algo que hacen los mayores cuando se quieren mucho, que no es algo malo y que ni papá ni mamá se están haciendo daño, porque a veces los niños pueden pensar que es una pelea entre ambos», prosigue García Barrera.

«Al día siguiente del «evento» —propone la experta en sexología y terapia integradora de Centro de Psicología Álava Reyes—, podemos acercarnos al niño y preguntarle si se acuerda de lo que vio ayer.

Que nos lo explique y, así, aprovechar, con una actitud sosegada y tranquila, para hablarle del amor, de los afectos y de la ternura que los adultos se muestran cuando se quieren». «También podemos decirle que aunque parezca que se hacen daño en realidad juegan y se ríen y acarician y lo pasan muy bien juntos.

Que les gusta estar desnudos en la intimidad de su habitación y que «hacen el amor», que es un acto que la pareja hace con mucho amor y cariño, y que no deben preocuparse por lo que vieron», sugiere. «Sobre todo, hay que suavizar y calmar al niño con palabras y gestos que le tranquilicen. El niño confía en sus padres, aceptará la explicación que estos le den», insiste esta experta.

«Un niño muy pequeño —entre los tres y los seis años de edad—, puede confundir determinadas posturas con algo extraño, violento y agresivo, y distorsionar la realidad, ya que no comprende el alcance afectivo de esa situación y, entonces, malinterpretarla.

Por eso hay que comunicarse con él y aclarar malos entendidos», continua Collado. «Que los seres humanos seamos seres sexuados desde el nacimiento no significa que sepamos lo que es el sexo ni en qué consiste de forma innata.

Un niño va aprendiendo con curiosidad las cosas más básicas sobre la reproducción, la sexualidad, los genitales externos primero e internos más adelante, junto a su funcionamiento y particularidades y, poco a poco, va asociando esa información a uno mismo, a su propia biología y, posteriormente, a la relación que esa información tiene con los afectos, el placer… etc», explica esta psicóloga experta en sexología.

Los niños de 3 y 4 años, corrobora Escardó, no son ajenos a la sexualidad. «A esa edad el placer es algo que ya conoce.

Su equipamiento de fábrica, es decir, sus instintos, le asisten en el plano de su desarrollo biológico, pero no para el encuentro con una sexualidad adulta que excede de sus capacidades. Es decir, no conoce el que brinda el contacto con el otro pero conoce el placer de la forma genital.

Sin embargo, hay que enseñar al niño que los adultos encuentran placer en la unión de sus cuerpos, algo que el niño conocerá cuando sea adulto con alguien a quien ame y desee», matiza.

Intimidad, pareja y valores

Además, esta es una buena ocasión para hablar del respeto a la intimidad y a los espacios individuales de cada uno y, en este caso, de los espacios íntimos de la pareja.

«Este es un buen momento —sugiere Collado— para poner en marcha normas que ayuden a proteger y respetar los espacios íntimos como, por ejemplo, llamar antes de entrar a la habitación». La psicóloga Lorenza Escardó ( www.consultapsicoterapia.

net) afirma que en estas etapas los pequeños empiezan a intuir que la relación que mantiene su madre con su padre no es una relación cualquiera. «Están comprendiendo que sus padres son una pareja, cosa que no siempre les hace gracia.

Tratarán de verse incluidos, de gozar de los privilegios de esa pareja y, sin embargo, a menudo se sentirán excluidos. ¡Y ojo! —advierte esta terapeuta—, así debe ser, porque el niño no forma parte de esa pareja y una nítida distinción (no hablo de algo brutal como pillar a tus padres) es estructurante para él, y protege el sano desarrollo de su afectividad al proteger al niño».

Pero lo más interesante es que, indican, si atraviesas una situación de este tipo, lo puedes convertir en una excelente oportunidad para desdramatizar y aprovechar para educar en valores. «Hablar del amor, de los actos de amor, de la afectividad y de cómo se manifiesta.

Enfatizar la acción como algo deseado que resulta agradable y da placer a la pareja —como las caricias, los besos, los abrazos—, ayudará a los niños a asociar estos valores con la sexualidad y a fomentar una actitud positiva y constructiva en referencia a este tema, estableciendo confianza con los padres para comunicar sus inquietudes y dudas sexuales a medida que crecen», concluye Collado.

Ver los comentarios

Источник: https://www.abc.es/familia-padres-hijos/20130201/abci-piilados-enla-cama-201301291527.html

Hablar de sexo con los hijos adolescentes

¿Cómo actuar si vuestros hijos os pillan en la cama?

¿Cuando hay que hablar de sexo con los hijos adolescentes? ¡Ayer! Es un error dejar el tema para cuando sean adolescentes, la sexualidad es un tema que debe educarse des de niños. Y hablo de sexualidad, no hay que confundir sexualidad con acto sexual. La sexualidad es:

  • Cuerpo y funciones reproductivas.
  • Identidad de género.
  • Orientación del deseo sexual.
  • Valores y normas sociales.
  • Un modo de expresar sentimientos.
  • Relaciones sexuales y placer.

Por eso, la sexualidad es mucho más que el acto sexual y hay que educarla en todas las etapas. Solo así podemos evitar que sea un tema tabú y evitar conductas de riesgo en el futuro.

Cuantas veces los niños/niñas preguntan o quieren ver por qué los niños tienen pene y las niñas vulva, o de dónde vienen los bebés. Responder a estas preguntas, con naturalidad y normalidad, y llamando cada cosa por su nombre (el pene se llama pene, la vulva se llama vulva, no inventemos nombres), eso es educar en sexualidad.

Entonces hay que ir hablando a medida que ellos vayan planteando preguntas, sea la edad que sea.  Hay que ir respondiendo sus preguntas adecuando la respuesta a su edad. Así de simple.

Creedme, los niños/niñas nunca preguntan cosas para las que no están preparados escuchar la respuesta. Si preguntan algo muy fuera de su edad seguramente es porque lo han escuchado. Entonces responded algo adaptado a su edad.

Pero nunca regañar ni limitar.

Un ejemplo: niño/a de 3 años que pregunta cómo se hacen los bebés. Obviamente no le vamos a explicar el sistema reproductor, porque no lo entendería, ni el acto sexual, porque no le toca entenderlo.

Así que podemos responder con un “Al bebé lo hemos puesto dentro de la barriga papá y mamá con mucho amor y mucha puntería, y luego saldrá por la vagina o por la barriga si no puede”. Parece una tontería, pero normalmente se quedan satisfechos.

Pero nunca debemos mentir ni inventar historias de cigüeñas ni semillitas.

Os dejo este divertido vídeo para que lo entendáis mejor:

Pero, centrémonos en la adolescencia, que a eso hemos venido. Con ellos el tema ya no es el origen de la vida o los genitales y su género, con ellos el tema ya es el terreno de las relaciones sexuales.

¿Por qué nos cuesta hablar de sexo con los hijos adolescentes?

  • Nos hace sentir incómodos. Lamentablemente hablar de sexo sigue siendo un tema tabú en muchas casas y en nuestra sociedad. Pero no debería ser así, el sexo es algo natural.
  • Miedo a no tener todas las respuestas. Puede ser que no tengamos todas las respuestas, pero es mejor hablarlo y buscarlas juntos que ignorar el tema.
  • Es difícil admitir que nuestros hijos son sexuales. Si hablamos de sexo con ellos admitimos que son seres sexuales, que tienen instintos sexuales. Pero eso es así lo hablemos o no, las hormonas corren por sus venas.
  • Cuesta admitir que nosotros mismos somos sexuales. Eso lo saben, a esa edad ya saben perfectamente de dónde vienen los bebés y de dónde han venido ellos.

¿Por dónde empezamos?

Debemos empezar hablando de los cambios físicos y sexuales que van a vivir, lógicamente antes de que estos ocurran, no como se hacía antes. A los 10 años es la edad perfecta para ello.

En las chicas explicarles que su cuerpo va a cambiar para hacerse mujeres: se desarrollan los pechos, sale vello púbico, se ensanchan las caderas, sale pelo axilar.

Sus ovarios empiezan a funcionar y a producir óvulos, las trompas de falopio se preparan para poder conducir los óvulos desprendidos, y llega la menstruación. Importante en las chicas desdramatizar la menstruación, que suele ser el marcador psicológico de la transición de niña a mujer.

Hay que explicar que la regla no es más que un indicativo de que su sistema reproductor funciona perfectamente, no debe ser un drama.

En los chicos explicarles que su cuerpo va a cambiar para hacerse hombres: los testículos y el pene aumentan de tamaño, sale vello púbico, sale pelo axilar, aparece pelo facial, les cambia la voz y aparece la nuez.

Se empiezan a producir espermatozoides y aparecen las primeras erecciones y eyaculaciones involuntarias. Importante en los chicos desculpabilizarlos por las erecciones y eyaculaciones involuntarias, son indicativos que su sistema reproductor empieza a funcionar.

Hay que recalcar que es un acto natural y no hay nada malo en ello.

Explicar, tanto a las chicas como a los chicos, que en cuando su sistema reproductor funciona ya son fértiles, tienen maduración sexual para reproducirse, cosa que no es lo mismo que sean maduros para ellos.

También hay que hablar de la masturbación como un acto natural y sano, tanto en chicas como en chicos, tanto si tienen pareja como si están solteros. El placer empieza con uno mismo y su propio cuerpo, y luego, si se quiere, se puede compartir con otra persona. No caigamos en sexismos, no hagamos diferenciación de género.

Una anécdota: en los talleres que doy una madre me contaba que su hijo de 12 años antes no quería ducharse nunca, y ahora de repente se pasaba largos ratos en la ducha a diario.

“No se está duchando, lo sabes, ¿no?” le dije yo, “¿Qué quieres decir?” me dijo alarmada, “Se está masturbando”. Su cara de pánico hizo que soltáramos luego unas risas.

Esa madre no podía creer que su niño ya no fuera tan niño.

Falsos mitos sobre la educación sexual

  1. Incita a la práctica sexual. FALSO. Fomenta la responsabilidad y la adecuada toma de decisiones. Si quieren practicar sexo lo harán, con información o sin ella. Pero, si vosotros los educáis en sexualidad lo harán con sensatez y salud, esa es la diferencia.
  2. Aún son unos niños. FALSO.

    Hay que educar des de la infancia. No podemos pretender que la sexualidad sea un tema tabú y de repente marcar una fecha para que ya no lo sea. De ese modo no vamos a conseguir que nos tengan confianza para abordar el tema.

  3. Lo aprenden solos. FALSO.

    La mayoría de los aspectos relacionados con el sexo lo aprenden solos (internet o amistades), pero lo aprenden poco y mal. En internet hay mucha información, pero también mucha desinformación y muchos mitos. Circulan muchas técnicas no seguras dadas por válidas (como la marcha atrás entre otras). Y sus amigos saben igual o menos que ellos sobre salud sexual.

  4. Lo aprenden en el instituto. FALSO. No todos los centros educativos desarrollan programas de educación afectiva y sexual adecuados, en la mayoría (trabajo de ello y os lo puedo garantizar) se limita a una parte básica del temario y a unas edades demasiado tardías.
  5. Regalar preservativos hace que practiquen sexo antes.

    FALSO. Hace que el día que quieran practicar sexo, que ese día llegará, lo hagan con seguridad. Porque las primeras veces suelen ser improvisadas, les pilla desprevenidos y sin precauciones, pero practican la penetración de todos modos, sin preservativo.

    Además, yo siempre les digo a los familiares “¿Tú ves a tu hijo/hija ir a la farmacia del pueblo a comprar preservativos?” Muchas veces, por vergüenza, no los compran, y eso no les impide practicar penetración.

Indispensables para hablar de sexo con los hijos adolescentes

Debéis contestar a sus preguntas con naturalidad, dar un mensaje claro y corto que responda su duda. Según vuestra actitud ante sus preguntas, confiarán en vosotros la próxima duda o no lo harán. Hay que tratar en tema con humor y cariño, nunca escandalizarnos. Hablar claro, las cosas por su nombre (si hablamos de sexo oral y una felación no inventemos nombres en clave).

NO educar en sexualidad des del miedo y los peligros, no es una estrategia que funcione, al contrario, hará que no quieran tratar más el tema con vosotros. Hay que tratar el sexo como lo que es: algo natural y placentero. Simplemente hay que transmitir que, si no se practica con cabeza, tiene ciertos riesgos (embarazo no deseado y ETS).

No hay que contar vuestras experiencias. Ni decirles la edad en que perdisteis la virginidad (pregunta que seguramente os van a hacer si tenéis confianza), ni contar vuestras experiencias íntimas. Tener confianza con ellos no se trata de ser colegas.

Además, no hay que influenciar con vuestras experiencias o vuestro punto de vista, hay que dejar que ellos vivan y experimenten por su cuenta, siempre des de la seguridad.

Puede ser que no estemos de acuerdo con su opinión en algunas cosas, y así se lo podemos comunicar a modo de diálogo, pero hay que respetarla (siempre que no dañe su seguridad o la de los demás).

Es muy importante que aprendan a expresar sus deseos y que vivan su sexualidad con libertad. Debemos enseñarles a decir NO ante una experiencia que no les apetece, y a no presionar y respetar ese NO. Educar en autoestima y en respeto sexual es primordial. Debemos enseñar qué situaciones no son correctas y cómo deben actuar ante ellas.

Nuestro discurso tiene que educar en igualdad y diversidad. Hay que huir del discurso heteronormativo y del modelo de familia tradicional.

Es tan fácil como cambiar nuestro discurso de “cuando un hombre y una mujer …” por “cuando dos personas…”, o cambiar el “cuando un padre y una madre…” por “cuando una familia…”.

Fomentando así la tolerancia y el respeto hacia ellos mismos y hacia los demás.

Tips para empezar conversaciones

Si aún os cuesta tratar el tema, ya sea porque no sabéis por dónde empezar, o porque ellos se cierran en banda y no quieren hablar, os dejo unos tips muy sencillos pero muy útiles:

  1. Estáis viendo la televisión y sale una escena de contenido sexual …. podéis empezar preguntando “Hay chicos/chicas de tu clase que ya tienen novio/novia?” o para edad más mayor ““Hay chicos/chicas de tu clase que ya tienen relaciones sexuales?”. Depende de su respuesta podéis añadir un “¿Y tú?”
  2. Sale en la televisión un anuncio de preservativos ….. podéis preguntar “Sabes tú para qué sirve el preservativo?” Depende de su respuesta es buen momento para explicarlo, o incluso añadir un “Pues venga que te enseño como se coloca” y regalarle luego una caja para que esté preparado/preparada en el futuro. Sí, ellas también, aunque se lo pongan los chicos es importante que ellas lleven y sepan usarlo correctamente.
  3. Sale en la televisión un anuncio de alguna ETS ….. podéis preguntar “Conoces cuales son las  diferentes ETS?” y podéis añadir un “Pues venga vamos a buscarlo juntos al ordenador”.
  4. Sale una noticia sobre un caso de agresión sexual a una joven…. aprovechad para preguntar “Qué piensas tú de esa noticia?” “Conoces algún caso así?” y hablar de la importancia del NO y saber estar atentos/atentas ante conductas no aceptables.
  5. Nos preguntan sobre una práctica sexual muy explícita …. podéis empezar con un “Qué crees tú qué significa? ¿Dónde lo has escuchado?” y si es algo que no sabéis qué significa podéis buscarlo juntos ante el ordenador, sin escandalizaros.

¿Os han quedado dudas? ¡El tema es muy extenso e importante! Podéis ampliar la información en este otro post. No dudéis en dejar vuestro comentario si os ha quedado alguna duda y encantada os ayudaré. Y recordar, debéis hablar de sexo con vuestros hijos adolescentes, y que la sexualidad no sea tema tabú, educando desde el respeto y la libertad.

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Источник: https://elisoler.com/hablar-de-sexo-con-los-hijos-adolescentes/

Cuando el niño os pilla en la cama

¿Cómo actuar si vuestros hijos os pillan en la cama?

Probablemente vosotros os asustéis más que el niño cuando este os pille en la cama. Mantened la calma y recordad que no habéis hecho nada malo. Saludad al niño con total normalidad y preguntadle qué quiere.

El niño puede reaccionar de mil maneras. Entre otras cosas, esto depende de la edad, pero también de en qué posición os haya pillado y de si se estaban oyendo ruidos «raros». Un niño pequeño probablemente no se dé cuenta de que se encuentra en una situación poco habitual, mientras que los niños mayores en edad escolar seguramente ya saben de qué va y normalmente se retiran en silencio.

También puede pasar que el niño se quede frente a la cama con la boca abierta y os pregunte qué estáis haciendo. El modo en el que debéis reaccionar, aparte de no perder la calma, depende de la reacción del niño.

Si es pequeño, podéis subirlo a la cama para abrazarlo o llevarlo de nuevo a su cama, como lo haríais normalmente. Si el niño se va del dormitorio por sí solo, no hace falta que corráis preocupados detrás de él. Podéis vestiros con tranquilidad y después ir a preguntarle qué quería.

Si el niño pregunta qué estabais haciendo, responded en función de su edad. A un niño pequeño le podéis decir que os estabais dando mimos porque os queréis. Si estaba preocupado por los fuertes gemidos o por alguna otra cosa, también le podéis decir que os estabais divirtiendo y os habéis alborotado.

Cuanto mayor sea el niño, más concretos podéis ser, aunque la explicación no tiene por qué ser que estabais practicando sexo: los papás y las mamás hacen estas cosas cuando se quieren e incluso su hijo nació de un acto de amor. Si elegís las palabras en función de su edad y de su capacidad de comprensión, el niño apenas sentirá confusión.

Por lo tanto, como habéis hecho algo totalmente normal, podéis comportaros de forma normal al respecto. A veces reírse también puede relajar el ambiente.

Reacciones inadecuadas

Nunca echéis ni riñáis al niño porque se haya quedado ahí parado de repente. Intentad ocultar vuestra posible inseguridad y no perdáis la calma: no os tapéis las partes del cuerpo desnudas ni huyáis de la cama. De lo contrario, el niño pensará que estabais haciendo algo malo. Tampoco lo colméis de explicaciones si él mismo no pregunta.

Si no podéis ocultar vuestro sobresalto, no os refugiéis en excusas. Simplemente, podéis decir que os habéis asustado y reíros juntos del tema.

¿En qué está pensando el niño?

Los niños tienen diferentes talentos y, de la misma manera, procesan sus impresiones de distinta forma. Cuáles son estas impresiones es algo que depende de la situación, que, junto con la edad del niño, influyen en la medida en la que este pensará después en lo ocurrido. Las posturas sexuales extravagantes lo confundirán más que un discreto misionero debajo del edredón.

Posiblemente, la reacción también dependerá de cómo tratéis la sexualidad. Si para el niño es normal ver a papá o a mamá desnudos de vez en cuando y si está acostumbrado a que se abracen y se besen, entonces podrá lidiar con el hecho de verlos abrazados y desnudos en la cama.

Si piensa mucho en lo que ha visto, es posible que os haga preguntas al día siguiente o más adelante. Contestadle de la manera más natural posible con palabras claras que se ajusten a su edad. No obstante, los psicólogos recomiendan que uno no busque esta conversación por sí mismo, ya que el niño podría percibir que os sentís forzados a dar explicaciones y que esto os desconcierta.

La cosa cambia si notáis una reacción muy intensa por su parte. Si tenéis la impresión de que a vuestro hijo le va a costar procesar la experiencia, buscad la conversación, pero no lo agobiéis.

Preguntadle qué lo preocupa y hablad del tema de manera totalmente casual. Si el niño se encierra en sí mismo o vosotros os sentís desbordados, puede que lo mejor sea buscar ayuda profesional. Un psicólogo os ofrecerá las respuestas que necesitáis.

No obstante, una reacción así es rara entre los niños. Puede estar causada por un comportamiento inadecuado de los padres o por una visión reprimida de la sexualidad en la familia. Independientemente de cuál sea el motivo, es importante ayudar al niño a procesarlo para que no desarrolle problemas con su propia sexualidad.

El tratamiento de la sexualidad

La sexualidad ya no es un tabú en la sociedad. No obstante, para muchas personas, el acto sexual es una situación íntima que no quieren publicar a los cuatro vientos. Por lo tanto, quieren vivirlo sin espectadores. La manera más segura de evitar que vuestro hijo os pille es cerrar la puerta con llave o elegir un momento en el que el niño no esté en casa.

No obstante, es importante que tratéis la sexualidad de forma abierta. Esto empieza por el comportamiento de uno mismo, ya que sentir vergüenza está fuera de lugar. El cuerpo humano es algo natural y los hombres y las mujeres tienen aspectos distintos. Vuestro hijo puede ir entendiéndolo poco a poco, ya que, tarde o temprano, se preguntará por qué esto es así.

Ahora os tocará a vosotros dar explicaciones que se ajusten a la edad del niño. Si os cuesta mucho, a lo mejor podéis usar libros infantiles que os ayuden. Estos libros tienen dibujos y los podéis hojear juntos mientras le explicáis al niño lo que se ve en las imágenes, o incluso dejar que lo cuente él mismo.

Contestad a preguntas como «¿Cómo llega el bebé a la barriga y cómo vuelve a salir?» sin tapujos o recurrid de nuevo a los libros infantiles para responderlas. A lo mejor surgen preguntas incómodas sobre qué hacéis realmente cuando os queréis mucho; muchos niños intuyen que ahí «pasa algo» o pescan cosas en el día a día.

Básicamente, tened en cuenta que, cuanto más natural sea vuestra visión de la sexualidad, más lo será la de vuestro hijo. Si alguna vez os pilla en la cama, es más fácil para todos que lidiéis con ello.

Источник: https://www.bebitus.com/magazine/familia/amor-y-pareja/cuando-el-nino-os-pilla-en-la-cama.html

Embarazo y niños
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