¿Cómo ayudar a los niños perfeccionistas a aprender a tolerar sus errores?

Contents
  1. El perfeccionismo y los niños pequeños
  2. ¿Por qué un niño desarrolla perfeccionismo?
  3. Señales que un niño es perfeccionista
  4. ¿Es bueno que un niño sea perfeccionista?
  5. ¿Cómo puedes ayudar a un niño perfeccionista?
  6. Frustraciones infantiles: las causas de la frustración en los niños y cómo ayudarles a tolerarlas
  7. Frustración provocada por los adultos
  8. Frustración provocada por otros niños
  9. Frustración provocada por los objetos
  10. Frustración provocada por la edad o el tamaño
  11. ¿Cómo ayudar a los niños perfeccionistas a aprender a tolerar sus errores?
  12. ¿Cómo ayudar a los niños a estar abiertos a cometer errores?
  13. Otros consejos que pueden ayudarle…
  14. ​Padres tóxicos: 15 características que los hijos detestan
  15. Las conductas tóxicas de los padres
  16. 1. Demasiado exigentes
  17. 2. Manipuladores
  18. 3. Autoritarios, poco tolerantes e intransigentes
  19. 4. Maltratadores físicos y verbales
  20. 5. Demasiado críticos
  21. 6. Poco afectuosos
  22. 7. Poco comunicativos
  23. 8. Culpabiliza a sus hijos de su propios fracasos o frustraciones
  24. 9. Proyecta sus fantasías o sueños en sus hijos
  25. 10. Excesivamente protector
  26. 11. No aceptan sus amistades
  27. 12. Planifican su carrera profesional
  28. 13. Son egoístas
  29. 14. Son un mal modelo
  30. 15. No les enseñan hábitos saludables
  31. ¿Cómo evitar un estilo parental perjudicial para los hijos?
  32. Cómo puedes ayudar a tu hijo a gestionar la frustración
  33. No complacerles siempre
  34. Comportamientos cuando no se ha aprendido a gestionar la frustración
  35. Cómo aprender a gestionar la frustración
  36. 5 técnicas para enseñar a tolerar la frustración
  37. 1. Dar ejemplo a nuestros hijos
  38. 2. Deja que lo haga solo
  39. 3. Siempre con esfuerzo
  40. 4. No ceder ante sus rabietas y enfados
  41. 5. Afrontar la frustración de forma constructiva
  42. Pautas para niños con altas capacidades
  43. Niños Precoces
  44. Niños Perfeccionistas
  45. Definición de altas capacidades
  46. Entorno Escolar y Plan Individualizado
  47. Cohesión Familiar
  48.  Pautas para Padres

El perfeccionismo y los niños pequeños

¿Cómo ayudar a los niños perfeccionistas a aprender a tolerar sus errores?

El perfeccionismo es la incapacidad de estar satisfechos con cualquier aspecto, ya sea algo, un comportamiento o una actuación. Los perfeccionistas suelen frustrarse a menudo, además se sienten decepcionados a menudo porque establecen estándares y metas irrazonables. Pero no solo me refiero a los adultos, también esto les ocurre a los niños.

Hay personas que piensan que ser perfeccionista es algo que va innato y aunque es cierto que pueden haber rasgos en la personalidad que puedan hacer que un niño o niña sea más o menos perfeccionista, la realidad es que es algo que se aprende con las experiencia diarias y con la influencia de las personas adultas de referencia. El perfeccionismo en muchas ocasiones es señal de inseguridad.

¿Por qué un niño desarrolla perfeccionismo?

Un niño puede desarrollar el perfeccionismo por varias razones, es necesario que los padres lo tengan en cuenta para evitar que esto ocurra puesto que el perfeccionismo puede acarrear problemas emocionales y sociales a largo plazo a cualquier niño. Algunas de las razones pueden ser:

  • Por ganarse el amor de sus padres. Un niño puede llegar a creer que si llega a ser perfecto sus padres le querrán más. En este sentido pueden aparecer sentimientos de competencia con un hermano, con el padre o la madre, con otros niños o un sentimiento de culpa por no sentirse capaces de ser perfectos.
  • Para compensar fracasos. Quizá un niño haya tenido problemas en el  aprendizaje o en los deportes e intente superare a sí mismo intentando buscar la perfección.
  • Por imitar a sus padres. Quizá un niño vea en sus padres que son perfeccionistas e imita este comportamiento para complacerles o porque piensa que es el comportamiento adecuado para poder desarrollarse plenamente.

Señales que un niño es perfeccionista

Es posible que pienses que tu hijo es perfeccionista pero no lo sepas del todo. Si quieres valorarlo, sigue leyendo porque a continuación podrás averiguar algunas señales que delatan este comportamiento:

  • Establecen metas altas, quieren ser perfectos.
  • No reconocen los resultados positivos si no cumplen con sus expectativas.
  • Se siente como un fracasado si no cumple sus estándares.
  • Cuando son pequeños es difícil calmarles ante una rabieta cuando algo les sale mal.
  • No son capaces de apreciar la experiencia de participar en los juegos, siempre quieren ser los mejores.

¿Es bueno que un niño sea perfeccionista?

Aunque los niños perfeccionistas están muy motivados para lograr buenos resultados no es algo bueno a nivel emocional. Aunque si ellos aprenden a apreciar sus pequeños éxitos, no se privan del placer de realizar una actividad sin importar los resultados, entonces sí puede ser algo positivo.

Los niños perfeccionistas tienen la incapacidad para tolerar errores y esto les hace menos propensos a probar cosas nuevas o a tomar riesgos. Además, un niño perfeccionista que no recibe apoyo y ayuda de sus padres, puede sufrir baja autoestima.

¿Cómo puedes ayudar a un niño perfeccionista?

Lo primero que deberás enseñar a tu hijo es que equivocarse es algo normal y beneficioso para cualquier persona. Los errores pueden ser los mejores maestros y por eso deben ser apreciados.

Si nos equivocamos tenemos la oportunidad de aprender y transformarnos nosotros mismos a una versión más completa.

Es importante que sigas estos consejos para ayudar a tu hijo en caso de que sea perfeccionista:

  • Recordarles a los hijos que se les ama de forma incondicional.
  • Céntrate en el proceso más que en el resultado. Elogia el esfuerzo, la creatividad, la paciencia, trabajar bien con los demás, etc.
  • Ayúdale a manejar la decepción y enséñale que lo perfecto no tiene que ser mejor.
  • Ayúdale a establecer metas realistas y que después se centre en lo que salió bien y lo que no tan bien para poder aprender y mejorar.
  • Sé un buen modelo a seguir, reconoce tus errores y tus fracasos como algo natural de la vida para aprender el mejor camino hacia el éxito.

Es necesario que los padres apoyen a sus hijos para que se den cuenta de que la vida no es una competición para ser mejor o peor, que la vida está para vivirla, para aprender cosas nuevas y sobre todo para disfrutar de lo que se hace en compañía de las personas que más queremos. ¿Tu hijo es un perfeccionista?

  • Oros, L. (2003). Medición del perfeccionismo infantil: desarrollo y validación de una escala para niños de 8 a 13 años de edad. Revista Iberoamericana de Diagnóstico y Evaluación Psicológica, 16(2), 99-112. https://www.researchgate.net/profile/Laura_Oros/publication/242230141_Medicion_del_perfeccionismo_infantil_Desarrollo_y_validacion_de_una_escala_para_ninos_de_8_a_13_anos_de_edad_Measuring_the_Child_Perfectionism_Development_and_validity_of_a_Scale_for_children_from/links/54ad47130cf24aca1c6eea15.pdf
  • Oros, L. B. (2005). Implicaciones del perfeccionismo infantil sobre el bienestar psicológico: Orientaciones para el diagnóstico y la práctica clínica. Anales de Psicología/Annals of Psychology, 21(2), 294-303. https://revistas.um.es/analesps/article/view/26951
  • García-Fernández, J. M., Inglés, C. J., Vicent, M., Gonzálvez, C., Gómez-Núnez, M. I., & Poveda-Serra, P. (2016). Perfeccionismo durante la infancia y la adolescencia. Análisis bibliométrico y temático (2004-2014). Revista Iberoamericana de Psicología y Salud, 7(2), 79-88. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2171206916000028

Источник: https://eresmama.com/perfeccionismo-los-ninos-pequenos/

Frustraciones infantiles: las causas de la frustración en los niños y cómo ayudarles a tolerarlas

¿Cómo ayudar a los niños perfeccionistas a aprender a tolerar sus errores?

Inevitablemente, las frustraciones se presentarán a lo largo de la infancia de nuestros hijos. Aunque procuremos protegerles de frustraciones evitables, habrá otras que no podremos evitarles, y tampoco debemos, ya que también enseñan lecciones valiosas.

Ahora bien, algo esencial para poder ayudarles es reconocer las causas de las frustración en los niños, para saber identificar así el motivo que las provoca. Reconocerlas os ayudará a entender mejor a vuestros hijos. La clave está en poner mucho cariño, paciencia y mano izquierda para que consigan superarlas y sacar de ellas una enseñanza.

En el camino hacia su propia independencia experimentará situaciones que no podrá controlar y le crearán frustración. Muchas de ellas podrán evitarse, pero otras aparecerán irremediablemente en su camino.

Las frustraciones son causadas por necesidades o impulsos no satisfechos y forman parte del crecimiento normal del niño.

Pueden convertirse en enseñanzas, pero demasiadas experiencias frustrantes puede dañar su amor propio y hacerle perder tiempo y energía en arranques de furia.

Una clasificación muy interesante de las frustraciones infantiles según las causas que las provocan es la que hace Penélope Leach, psicóloga infantil y autora de varios libros sobre crianza.

Frustración provocada por los adultos

Cuando el niño quiere hacer algo y los adultos se lo impiden es frustrante para él. Los adultos, y en mayor medida los padres, pueden frustrar a un niño muy fácilmente impidiéndole hacer aquellas cosas que consideran que no están bien o no deberían hacer.

La pregunta es, ¿es tan grave dejarle hacer eso que le impedimos? Si es peligroso para el niño, como por ejemplo que meta los dedos en el enchufe, desde luego que se lo impediremos aunque se frustre y llore, porque las consecuencias de que lo haga son muy graves. Pero muchas otras veces decimos que «no» porque no nos viene bien, frustrando a los niños sin ningún motivo.

Los niños, por su propia inmadurez, no son capaces de tolerar demasiada frustración. Un niño constantemente presionado, tiranizado y controlado se siente cercado, sin libertad para actuar, y se pondrá a la defensiva reaccionando con malas conductas.

Sin embargo, pequeñas dosis de frustración les hacen crecer. Si cuentan con el apoyo y el cariño de los padres para superarlas, las frustraciones se transforman en una enseñanza positiva, el niño aprende de ellas y se fortalece para arriesgarse a experimentar nuevas frustraciones.

La clave está en intentar evitar las frustraciones innecesarias y apoyarles cuando se presentan las frustraciones inevitables.

Frustración provocada por otros niños

Los niños pequeños son todavía incapaces de ponerse en el lugar del otro. Un niño no le quita los juguetes a otro por maldad, sino porque le interesa el juguete y es incapaz de entender los sentimientos del otro niño. El más dominante se quedará con el juguete y el otro niño se pondrá a llorar.

Los niños son egocéntricos por naturaleza. La infancia es una etapa en la que el niño está centrado en sí mismo, y es normal. Esto que parecería un signo de egoísmo en los adultos, en los niños es parte de su crecimiento.

Se preocupa por sí mismo, y no es malo que así sea porque está desarrollando su propia autoestima y su personalidad y necesita reafirmarse. El juguete que le gusta será para él, porque sólo piensa en él, al menos hasta los tres o cuatro años cuando empiezan a sociabilizar y a interactuar con otros niños de una forma más empática.

A partir de esa edad, su visión egocéntrica del mundo que le rodea se empieza a ampliar y se preocupa más por las emociones de los demás niños.

Pero las habilidades sociales se desarrollan con la práctica, no ocurre de un día para el otro, y nos necesitan en esa práctica. Por tanto, los padres debemos guiarlos para ayudarles a tolerar mejor las frustraciones provocadas por otros niños y actuar como mediadores de los conflictos, siempre a través del cariño y ayudándoles a encontrar una solución pacífica.

Frustración provocada por los objetos

El niño empieza a descubrir que hay cosas que no puede hacer por él mismo, como ponerse solito un calcetín o encajar una pieza en un puzzle, y esto muchas veces le provoca frustración. Los objetos, al igual que sucede con las personas, no se comportan siempre como él quiere.

Su madurez, su coordinación y su fuerza a menudo le juegan malas pasadas. Sin embargo, las frustraciones que el niño experimenta con los objetos son muy educativas. Es en la exploración, en la perseverancia de los intentos que el niño consigue comprender cada vez mejor el mundo que le rodea.

Sin duda, es una forma de aprendizaje. Empieza a descubrir las cosas que es capaz y no es capaz de hacer.

Cuando la frustración provocada por el objeto le desborde es necesario que los adultos intervengan ofreciéndole su ayuda. No significa hacer las cosas por él, sino brindarle una pequeña ayuda que le permitirá tener éxito en su empeño.

Volviendo al ejemplo del calcetín: no tiene sentido que se los coloquemos nosotros, porque así no aprenderá a hacerlo solo y se seguirá frustrando cada vez que lo intente. Basta con ayudarle un poco (pasar el talón es lo que más suele costarles) sin importar que termine con el calcetín dado vuelta y uno de cada color.

Frustración provocada por la edad o el tamaño

Es una frustración que aparece cuando el niño no consigue hacer algo que le exige más de lo que puede ofrecer para su edad o tamaño. Es aún demasiado pequeño para hacer cosas que hacen los mayores como servirse agua, abrir la puerta o montar en bicicleta. No es consciente de esa incapacidad y se siente decepcionado al no conseguirlo.

Por eso es tan importante ofrecerle los juguetes adecuados para su etapa de desarrollo. A través de los juguetes los niños aprenden, así que no sólo no aprovechará un juguete para niños mayores, sino que le causará frustración.

Todo lo que pongamos a su alcance debe adaptarse a sus capacidades, tanto físicas como mentales, y a su etapa de crecimiento. El niño tiene que sentirse capaz, fuerte y poderoso en su pequeño mundo.

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Источник: https://www.bebesymas.com/desarrollo/frustraciones-infantiles-causas-frustracion-ninos-como-ayudarles-a-tolerarlas

¿Cómo ayudar a los niños perfeccionistas a aprender a tolerar sus errores?

¿Cómo ayudar a los niños perfeccionistas a aprender a tolerar sus errores?

Los niños a menudo escuchan: «Los errores son parte del aprendizaje». Pero si tienen tendencias perfeccionistas, no se lo creen. Sienten los errores como algo intolerable y humillante para ellos.

Se disuelven en lágrimas ante un punto menos en la nota final que les hace no llegar a la perfección o se preocupan ansiosamente y evitan hacer actividades que no están seguros de poder realizar de manera perfecta al instante.

Existe una distinción importante entre esfuerzo saludable y perfeccionismo poco saludable que es más fácil de ver a nivel emocional: el esfuerzo saludable te hace sentir optimista, enérgico y agradable. El perfeccionismo se siente forzado, doloroso e interminable.

El esfuerzo saludable es alimentado por el hambre de aprender y lograr un objetivo, mientras que el perfeccionismo es impulsado por el miedo al fracaso.

Los niños perfeccionistas se aferran a sus estrictas normas personales. Creen que tienen que castigarse por cometer errores o nunca lograrán nada.

De hecho, la investigación ha relacionado el perfeccionismo con la ansiedad, la depresión, la baja autoestima, la culpa, el pesimismo, el abuso de sustancias y los trastornos alimentarios. Puede causar la dilación y la perseverancia innecesaria.

También puede matar la creatividad al conducir a una prudente evitación de riesgos en lugar de una apertura para probar diferentes enfoques y descartar muchos intentos.

En resumen, esforzarse e intentar superarse y hacer las cosas lo mejor posible es positivo y nos ayuda avanzar y alcanzar nuestras metas, pero el perfeccionismo exigente es poco saludable y puede causar muchos problemas y ansiedades al niño, por lo que debemos evitarlo en cuanto detectemos que nuestro hijo se comporta de esa manera constantemente.

¿Cómo ayudar a los niños a estar abiertos a cometer errores?

Eileen Kennedy-Moore, psicóloga, nos explica una manera sencilla de resolver este problema y ayudar a los niños a aceptar mejor sus errores.

La idea consiste en explicar al niño cómo funciona el proceso de aprendizaje de nuestra mente mediante un dibujo sencillo que consta de varias partes. Por un lado, un rectángulo a la izquierda del dibujo dividido en tres partes.

La parte inferior es la zona de Dominio o «Demasiado Fácil», llena de marcas de verificación. Tu hijo puede hacer todo perfectamente en esta área.

La parte superior del rectángulo izquierdo es la zona «Demasiado difícil» sin desarrollar, rellena con X (símbolo de tareas aún no completadas). Tu hijo simplemente no ha aprendido esas habilidades todavía y podría hacer todo mal de lo relacionado con esa área. En el medio de ambas partes, la zona de aprendizaje.

Esa zona central, la Zona de aprendizaje, que tiene una mezcla de símbolos de verificación y X, es la zona en la que tu hijo hace algunas cosas bien y otras cosas mal, puesto que está aprendiendo algunas tareas.

Explícale a tu hijo que algunos niños solo quieren trabajar en la zona “Demasiado fácil” porque temen cometer errores. Pero eso significa que no están avanzando, solo están practicando lo que ya saben. Por otro lado, algunos niños son lo suficientemente valientes como para trabajar en la Zona de aprendizaje.

Eso significa que van a cometer errores, pero con el estudio, la práctica y mejores estrategias, pueden convertir las X en checks.

Así, su “Zona de dominio”, el conjunto de cosas que saben hacer, se hará más grande, por lo que la Zona de Aprendizaje se irá moviendo hacia arriba, pero la Zona “Demasiado Difícil” seguirá creciendo, porque siempre hay más que podemos aprender. No puede intentar abarcarla entera, porque es imposible.

Así que, cuando tu hijo cometa un error, en lugar de sentirse mal y castigarse, debe comprender que está en la Zona de Aprendizaje, por lo que es normal que cometa errores. No debe preocuparse, tan solo aprender de ellos, buscar nuevas estrategias y seguir aprendiendo.

Otros consejos que pueden ayudarle…

1- Rebaja tu propio nivel de exigencia con tu hijo, quizá la causa de su perfeccionismo sea creer que va a desilusionarte si no saca un 10. Muéstrate orgulloso con él siempre que se esfuerce e intente mejorar, aunque la nota no sea la mejor.

2- Redefine el concepto de error.

Enséñale que equivocarse o fallar no siempre es negativo, al contrario, algunos de los más grandes logros e inventos han surgido después de muchos errores y fallos.

Equivocarnos nos impulsa a mejorar y buscar nuevas soluciones más creativas, lo que proporciona las mejores ideas. Además, todos nos equivocamos a veces, hay que aprender a aceptar nuestros propios fallos.

3- Sé un buen ejemplo.

Si tú mismo eres muy exigente contigo mismo y te muestras triste, enfadado y ansioso cuando no consigues que todo salga a la perfección, es normal que tu hijo también se muestre así, puesto que los hijos suelen ser el modelo de sus padres.

Cuando cometas un error, acéptalo bien y no te frustres. Si quedas segundo en algo, no hagas de ello un drama y valora ese puesto. Valora el lado bueno de los errores o los segundos puestos. No conseguir hacerlo todo a la perfección no es malo, y tu hijo así debe aprenderlo.

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Источник: https://www.todopapas.com/ninos/educacion/como-ayudar-a-los-ninos-perfeccionistas-a-aprender-a-tolerar-sus-errores-10190

​Padres tóxicos: 15 características que los hijos detestan

¿Cómo ayudar a los niños perfeccionistas a aprender a tolerar sus errores?

La gran mayoría de padres intentan de manera genuina darlo todo por sus hijos y hacer todo lo que tienen a su mano para satisfacer sus necesidades, pero incluso lo padres con mejores intenciones cometen errores y llevan a cabo comportamientos poco beneficiosos para el desarrollo y el bienestar de sus descendientes.

Las conductas tóxicas de los padres

Desafortunadamente, algunos padres van más allá que los simples errores y realizan conductas tóxicas que perjudican seriamente el crecimiento de su hijo y su salud emocional, porque la figura de un padre puede marcar el futuro de su hijo y es, junto a la madre, el agente educativo más importante para éste. ¿Existe los padres tóxicos? Y, más importante: ¿qué efectos pueden tener sus conductas y malos estilos educativos en las frágiles psiques de los hijos?

Pero además: ¿cuáles son las conductas perjudiciales de los padres hacia sus hijos? ¿cuáles son los comportamientos tóxicos de los progenitores? A continuación puedes encontrar las 15 características más habituales de los padres tóxicos.

1. Demasiado exigentes

Hay algunos padres que son demasiado exigentes con sus propios hijos y que no toleran sus fracasos. Estos padres críticos, son demasiado perfeccionistas y esperan que sus hijos lo hagan todo bien, y piensan que la manera de conseguirlo es recordándoles sus errores una y otra vez.

Este tipo de comportamiento puede provocar serios problemas para sus descendientes en el futuro y, en ocasiones, un daño psicológico y emocional que puede acompañarles el resto de su vida. Una de las causas de esta conducta puede ser la baja autoestima del padre, un tremendo sentimiento de inferioridad e incluso una personalidad perfeccionista.

2. Manipuladores

A pesar de que muchos padres tienen un comportamiento ejemplar con sus hijos, hay otros que, de manera consciente o inconsciente, tienen una actitud manipuladora y que dañan profundamente a sus hijos, porque, en ocasiones, no pueden escapar de ellos. Son padres que, además, suelen tener este tipo de comportamiento con otros individuos y, por tanto, sus propios hijos sufren sus comportamientos tóxicos también.

Las personas manipuladores son expertas en detectar las debilidades ajenas para llevarlas a su propio terreno de manera sigilosa. Además, suelen no detenerse hasta conseguir su objetivo, son insaciables y suelen tener una gran necesidad de control.

3. Autoritarios, poco tolerantes e intransigentes

Los padres autoritarios son aquellos que obligan a sus hijos a comportarse de determinada manera sin tener en cuenta sus necesidades y emociones, Son intolerantes e inflexibles y hacen sentir mal a éstos, mostrándose incluso agresivos cuando sus hijos no actúan como ellos desean. Esto incluye sacar las cosas de contexto y actuar de manera desproporcionada en muchas ocasiones. 

Son padres que muestran una comunicación escasa con sus hijos e intentan criar niños obedientes, pero también muy dependientes. Al ser poco afectuosos, sus hijos suelen acabar siendo poco alegres o espontáneos.

4. Maltratadores físicos y verbales

Por mucho que a algunos de nosotros nos cueste creer que existen padres que maltratan a sus hijos, éstos existen. Algunos de éstos emplean la violencia física en momentos puntuales y otros más a menudo.

Algunos de ellos emplean la violencia verbal: hablando de malas maneras y propinando insultos.

Los padres maltratadores crean problemas serios en la autoestima de sus hijos y provocan un daño que puede difícil de borrar de la memoria.

5. Demasiado críticos

Existen los padres exigentes como hemos dicho, pero, además, también es posible encontrar padres demasiado críticos.

 Son padres que raramente elogian a sus hijos y no suelen ser conscientes de que no saben que con sus reproches continuos acaban reforzando el mal comportamiento que pretenden corregir.

Criticar trae consigo juzgar, censurar y condenar, y esto hace que los hijos se pongan a la defensiva y respondan con hostilidad y desconfianza.

6. Poco afectuosos

Los hijos necesitan sentir el cariño de sus padres, especialmente cuando se sienten solos. El cariño del hogar puede ayudar a pasar los malos ratos y crea vínculos afectivos que luego el niño aprende. Los modelos familiares que no tienen su base en el afecto y la confianza, pueden provocar problemas en las relaciones interpersonales de los hijos en el futuro.

  • Quizás te interese: «La Teoría del Apego y el vínculo entre padres e hijos»

7. Poco comunicativos

La comunicación es básica en las relaciones interpersonales, porque puede evitar muchos conflictos. Pero en el caso de la relación padre-hijo es especialmente necesaria porque puede ayudar al hijo a sentirse querido y es necesario para su correcta educación.

Los padres poco comunicativos evitan tener conversaciones con sus hijos y no tienen en cuenta sus necesidades. De hecho, los padres deberían tener en cuenta no solo lo que dicen, cuándo lo dicen y cómo lo dicen, sino que deberían ser expertos en la escucha activa de sus hijos.

  • Para saber más sobre la escucha activa, pincha aquí.

8. Culpabiliza a sus hijos de su propios fracasos o frustraciones

Algunos padres no están a gusto con sus propias vidas, por ejemplo, por sentirse fracasado en su trabajo.

Como consecuencia de ello, su autoestima puede estar baja y pueden mostrarse bastante irritables y poco pacientes.

Estos padres, además, pueden cometer el error de proyectar sus fracasos en la gente que les rodea, especialmente a aquellas personas cercanas, como sus propios hijos.

9. Proyecta sus fantasías o sueños en sus hijos

Mientras algunos pueden culpar a sus hijos por sus fracasos, otros pueden proyectar sus sueños fallidos o expectativas no cumplidas en los más pequeños. En otras palabras, pretenden que sus hijos vivan la vida que ellos no han podido vivir. Por ejemplo, obligándoles a bailar cuando los niños no disfrutan con esta práctica.

10. Excesivamente protector

La gran mayoría de los padres quieren que sus hijos estén bien y se preocupan por ellos. Pero algunos padres convierten esta conducta en un comportamiento totalmente tóxico.

Por ejemplo, no dejándoles salir con sus amigos a pasear en bicicleta por miedo a que tengan un accidente.

Esto provoca que sus hijos se vuelvan inseguros y no desarrollen su propia autonomía, y, además, no les dejan disfrutar de su vida.

11. No aceptan sus amistades

Los padres tóxicos no aceptan las amistades de sus hijos porque tienen expectativas de quién deben mezclarse o no mezclarse. Ya sea porque no tienen carrera, porque llevan tatuajes o por no ser como ellos quieran que sean. Los padres tienen que dejar a sus hijos vivir su vida.

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12. Planifican su carrera profesional

La preocupación de los padres porque sus hijos tengan la vida que ellos desean puede hacer que sus hijos acaben eligiendo su carrera profesional en función de los gustos de sus padres.

Por ejemplo, algunos hijos pueden destacar como artistas y pueden ser felices desarrollando su pasión, pero, en cambio, acaban estudiando la carrera de medicina y dedicándose a algo que no les hace plenamente felices.

Cada uno debe vivir la vida en función de sus propios sueños y expectativas, no reproducir la de sus progenitores.

13. Son egoístas

Todos hemos conocido a personas muy egoístas durante nuestra vida, pero más complicada es la situación cuando este tipo de hábitos y actitudes egocéntricas se manifiestan en los padres. Los padres egoístas solo piensan en sí mismos y causan mucho sufrimiento en los hijos que pueden no sentirse queridos.

14. Son un mal modelo

Los padres son ejemplos para los hijos y son los modelos más importantes para su vida, porque en ellos se ven reflejados y suelen heredar ciertos hábitos, costumbres e incluso comportamientos.

Cuando los padres no dan ejemplo y son un mal modelo, los hijos corren el riesgo de aprender conductas nocivas.

Eso sin tener en cuenta el daño emocional que les pueden hacer, por ejemplo, si son alcohólicos.

15. No les enseñan hábitos saludables

Los hijos se ven reflejados en los padres, pero especialmente importante es saber que los progenitores educan a sus hijos a la hora de adoptar hábitos saludables. Los padres que no tienen un estilo de vida saludable, mandan un mensaje erróneo a sus hijos, y eso puede tener un efecto en su salud futura.

No solo eso, sino que, además, cuando los hijos son muy pequeños son seres que están a merced de sus padres. Si éstos les alimentan mal, los hijos pueden sufrir las consecuencias negativas de este comportamiento. Por ejemplo, sufriendo sobrepeso debido los malos hábitos alimenticios de la familia y un estilo de vida sedentario.

¿Cómo evitar un estilo parental perjudicial para los hijos?

Todavía no existe una guía parental definitiva, puesto que cada familia tiene sus propias circunstancias, limitaciones y formas de actuar. Lo que sí conviene tener en cuenta es qué estilo educativo queremos promover, y tener una cierta coherencia a la hora de transmitir un estilo de crianza u otro.

Si los progenitores están de acuerdo en la mayoría de límites y actitudes que deben promover hacia sus hijos, y realizan el acompañamiento del menor de un modo afectuoso y cercano, es mucho más probable que los conflictos tarden en aparecer, y que cuando lo hagan sean de menor intensidad.

Источник: https://psicologiaymente.com/social/padres-toxicos

Cómo puedes ayudar a tu hijo a gestionar la frustración

¿Cómo ayudar a los niños perfeccionistas a aprender a tolerar sus errores?

Aprender a tolerar la frustración es fundamental para nuestros hijos. Ante cualquier problema pueden sufrir esta amarga sensación de impotencia, rabia y tristeza por no conseguir aquello que desean. Sentimiento que se puede repetir cuando no se cumple un proyecto, una ilusión o un deseo.

“Tolerar la frustración significa ser capaz de afrontar los problemas y limitaciones que nos encontramos a lo largo de la vida, a pesar de las molestias o incomodidades que puedan causarnos. Por lo tanto, se trata de una actitud y, como tal, puede trabajarse y desarrollarse”, explican desde el Hospital Sant Joan de Dèu.

Los niños entre los tres y los seis años son totalmente egocéntricos. No tienen todavía ninguna empatía con su entorno, ni siquiera con sus familiares o sus amiguitos. Su comportamiento egocéntrico es normal y habitual.

Nuestros hijos a esas edades no saben esperar porque no tienen desarrollado el concepto del tiempo. Tampoco son capaces de pensar en los deseos y necesidades de los que les rodean.

Pero a partir de esa edad los niños empiezan a ser conscientes de su entorno y a sentir empatía.

No complacerles siempre

A partir de esa edad hay que empezar a enseñar a los niños a tolerar la frustración.

Si los padres les damos siempre todo aquello que piden, nuestros hijos no aprenderán a tolerar el malestar que provoca la frustración y a hacer frente a situaciones adversas.

La consecuencia final será que, en su vida adulta, seguirán sintiéndose mal cada vez que no consigan aquello que se han propuesto.

Nuestros hijos deberán toda su vida a momentos de éxito, pero también de fracasos. Los padres tenemos que marcar desde pequeños una pauta constante para actuar en estos momentos que nuestros hijos no sepan tolerar la frustración.

Comportamientos cuando no se ha aprendido a gestionar la frustración

Si nuestro hijo no ha aprendido a gestionar su frustración desde pequeño, nos encontraremos con problemas como que reaccionen de forma agresiva o con rabietas.

También pueden convertirse en niños que pidan las cosas de forma exigente o buscando una gratificación inmediata ante cualquier actividad.
Nuestros hijos también pueden reaccionar abandonando los deberes, los estudios o las actividades al menor fracaso.

Sentimiento como inseguridad, dificultad para adaptarse a los cambios o ansiedad se pueden convertir en una constante en su vida.

Cómo aprender a gestionar la frustración

El sentimiento de fracaso nos acompaña toda la vida. Lo podemos sufrir en los estudios, el trabajo, en nuestra relación de pareja, con nuestros familiares… Incluso aunque nos esforcemos mucho, nos encontraremos con este incómodo sentimiento.

Aprender a tolerar la frustración es fundamental para el desarrollo de la personalidad. Si no lo hacemos serán más débiles porque no tendrán recursos para afrontarlo. No debemos evitar estas situaciones ni compensarlas con regalos.

Las frustraciones cotidianas son oportunidades para aprender a gestionar sus emociones. Los padres debemos acompañar a nuestros hijos y escucharles en estos momentos en los que la frustración aparece.

También ayudarles a buscar soluciones alternativas que les hagan madurar y seguir adelante.

5 técnicas para enseñar a tolerar la frustración

Aprender del fracaso y los errores no es fácil, pero es necesario para afianzar nuestra personalidad y autoestima. Os vamos a hablar de 5 técnicas para aprender a tolerar la frustración desde pequeños.

1. Dar ejemplo a nuestros hijos

Si los padres mantenemos una situación positiva ante situaciones adversas, les daremos ejemplo sobre cómo hay que afrontar los problemas. Si nos enfadamos o gritamos no les estaremos enseñando cómo tolerar la frustración.

2. Deja que lo haga solo

Aunque nuestro hijo se equivoque o no lo haga de la forma correcta, tiene que aprender a hacer sus tareas solo. No solo aprenderá a ver el error como algo positivo, sino que está desarrollando sus competencias y afianzando su autoestima.

3. Siempre con esfuerzo

Nuestro hijo tiene que aprender desde pequeño que las cosas se consiguen con esfuerzo. No le podemos dar todo resuelto porque no valorará nada.

Tampoco le podemos dar tareas que no sea capaz de resolver por edad, madurez o habilidad. Si siempre le damos todo resuelto no asumirá retos, ni se equivocará no podrá aprender de sus errores.

Además, aprenderá el valor del esfuerzo y a ser perseverante para solucionar situaciones adversas.

4. No ceder ante sus rabietas y enfados

El arma de nuestros hijos son las rabietas y enfados. Cada vez que cedemos ante estos comportamientos, ellos entienden que es la forma de conseguir todos sus deseos. Tienen que afrontar las situaciones problemáticas y aprender de sus fracasos.

5. Afrontar la frustración de forma constructiva

Para que los niños comprendan sus actitudes antes el fracaso o el error, den aprender a identificarlas y verbalizarlas. Hablar con ellos de lo que les ha ocurrido les ayuda a calmarse. Tenemos que escuchar cómo se siente y cuáles son sus emociones. Luego ya podemos ayudarles a entender su reacción y a buscar soluciones prácticas.

ConsejosPsicologíaEducación infantil

Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/como-ayudar-hijo-gestionar-frustracion/

Pautas para niños con altas capacidades

¿Cómo ayudar a los niños perfeccionistas a aprender a tolerar sus errores?

Tener un hijo o hija con altas capacidades puede ser un reto estresante para los padres, un agobio para los hermanos y representa un esfuerzo especial para el entorno educativo del niño.

Comprender a estos niños superdotados, entender su personalidad, y tolerar sus peculiaridades es crucial para poder crear un entorno estimulante.

Un entorno que les permita crecer de manera harmónica y feliz.

¿Cómo son los niños con altas capacidades?

¿Qué necesidades especiales tienen estos niños?

Niños Precoces

El niño con altas capacidades llama la atención desde los primeros meses de vida.

Estos niños son precoces en muchos aspectos y se adelantan en el neurodesarrollo. Aprenden más rapido, y por lo tanto, comparado con sus compañeros adquieren antes las habilidades motoras gruesas y finas, las capacidades cognitivas y la capacidad de usar el lenguaje.

A los pocos días de nacer, parece que ya lo estén observando todo de manera muy atenta y que intenten analizarlo.

Por ejemplo, a nivel de desarrollo motor grueso, los niños superdotados sostienen la cabeza y fijan la mirada antes. La sonrisa social aparece a la quinta semana de vida y el niño suele ser precoz en pronunciar sus primeras palabras. También suelen gatear y andar antes que sus compañeros de guardería, y más adelante se pasan el día creando y jugando con sus propios experimentos.

Niños Perfeccionistas

En un estudio con 800 estudiantes de sexto grado con altas capacidades de la Universidad Johns Hopkins se estudió hasta qué grado tener altas capacidades está relacionado con ser perfeccionista.

El estudio determinó que existían tres tipos de perfeccionismo entre los superdotados, un grupo no perfeccionista (32,8%), un grupo perfeccionista pero saludable (41,7%) y un grupo perfeccionista disfuncional (25,5%) (Parker, 1997).

Definición de altas capacidades

En la última revisión anual de este tema, Worrell, Subotnik, Olszewski-Kubilius y Dixson (2019) dividieron todas esas definiciones sobre superdotación en tres grandes grupos:

  • habilidad cognitiva,
  • desarrollo del talento
  • modelos integrativos o multifactoriales.

Dentro de cada grupo, había en total unas quince definiciones con evidencia científica considerable (como por ejemplo la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner).

Entorno Escolar y Plan Individualizado

El segundo problema sería la legislación específica en cada país, provincia o incluso centro escolar, y los recursos económicos disponibles para la detección, evaluación y seguimiento de los alumnos.

Si se tiene la suerte de vivir en una zona con una escuela con profesores implicados y con medios para trabajar, es más probable que cualquier niño o niña con necesidades específicas sea ayudado. La gran mayoría de estos niños requieren un plan individualizado (PI).

En la revisión anual citada antes, los autores comentan la menor prevalencia en los programas de altas capacidades de Estados Unidos de alumnos de minorías étnicas. Citan soluciones exitosas llevadas a cabo, con una gran mayoría destacando la relación entre nivel socioeconómico y éxito académico.

Cohesión Familiar

Otra cuestión sería el enfoque a tomar para mejorar la cohesión familiar cuando uno de los hijos en la familia tiene altas capacidades. Renati, Bonfiglio y Pfieffer (2016) realizaron una exhaustiva encuesta sobre todas las quejas o dificultades que los padres refieren al tener un hijo con altas capacidades. Las dividieron en tres niveles:

  1. Hijo/a: La queja principal era el cómo manejar las emociones del hijo, con sus preocupaciones e inseguridades. La falta de perseverancia en la escuela y en casa. Y también las dificultades sociales del hijo con sus iguales eran expresadas como problemas.
  1. Familia: La primera demanda era la falta de alianza o coherencia entre los padres en cómo educar (discrepancia educativa), más el problema añadido de encontrar estrategias educativas interesantes y útiles para el niño. Las relaciones del niño con los otros parientes y sus hijos también eran consideradas estresantes.
  1. Social: Como el hijo se sentía y se comportaba en la escuela era un 50% del total de las preocupaciones de los padres. Sobre todo, la falta de integración social en el colegio y la soledad que provocaba en el niño. La falta de pautas pedagógicas en el colegio más el aislamiento social pueden llevar al niño a empezar a no querer ir al colegio y muchas veces acababa en absentismo escolar o en conductas poco adaptivas en el colegio.

 Pautas para Padres

¿Cómo puedo ayudar mi hijo/a?

Una vez definidos los problemas, para los padres es importante tener pautas específicas más allá de simples consejos para estimular académicamente a sus hijos. Os damos algunos consejos o estrategia, pero siempre es importante tener el apoyo de un profesional, que pueda personalizarlas en cada caso.

  • Pasar tiempo con el hijo en sus actividades académicas y hobbies es altamente importante, así como darle algo de cancha para que se equivoque y no estar pendiente del más pequeño error (Karnes, Schwedel, & Steinberg, 1984). Muchas niñas con altas capacidades suelen ser hiperexigentes con ellas mismas y no toleran el más minimo error en sus actuaciones. Una nota de un examen por debajo de lo esperado les puede suponer  una gran fuente de fustración y hasta trauma.
  • Tampoco conviene sobrecargar la agenda del niño con demasiadas actividades extraescolares dedicadas a su estimulación intelectual o creativa. Las fases de socialización espontáneas con sus iguales son claves en el desarrollo. Son incontables los ejemplos de niños prodigio que acaban como juguetes rotos. Respetar las horas de juego con sus compañeros.
  • Aunque no haya que sobrecargar la agenda, sí que es muy importante preguntar de manera sincera al hijo sobre sus intereses y no imponer los que a nosotros nos parecen bien. Una vez que sepamos lo que nuestro hijo o hija encuentra estimulante, alimentarle intelectualmente con todos los recursos que podamos en sus intereses (p. ej. las galaxias), pero sin imposiciones y agobios.
  • La cohesión familiar y la conexión emocional con el hijo es el mayor predictor en el sentimiento de autoestima de dicho hijo con altas capacidades (Chan, 2005). Aunque las expectativas parentales eran también importantes, si son muy excesivas pueden bloquear al hijo y generar rencores futuros.
  • No comparar al hijo con altas capacidades con sus hermanos o parientes. Recuerde que los niños y adolescentes son altamente sensibles ante el juicio social, y cualquier comentario comparativo aparentemente inofensivo puede molestarles mucho.
  • Si los padres se aíslan socialmente y se vuelcan absolutamente en su hijo, esto se puede traducir en “burn-out” parental o problemas de pareja. Los grupos de apoyo son muy importantes para compartir experiencias y consejos, y evitan el aumento de culpa de hacerlo todo mal de muchos padres, relativizando la situación.
  • Asumir que el proceso de desarrollo infantil como no linear, es decir, equivocarse es la manera natural de aprender y que el hijo cometa y aprenda a tolerar sus errores también es parte de su aprendizaje. Los “niños-robot” perfectos que salen en concursos de talentos de la televisión pueden parecer muy felices, pero no es bueno para el niño ser el centro de la vida familiar.
  • Buscar ayuda profesional adecuada cuando el niño lo necesite. Las altas capacidades se suelen asociar a problemas de ansiedad, de socialización, déficit de atención y hiperreactividad emocional. La actitud de algunos padres de “nosotros contra el mundo” solo generará problemas a largo plazo. Si la escuela no está implicada no hay que desesperarse y buscar recursos que trabajen para poder aplicar un plan individualizado.
  • No hay que asumir que al tener un hijo o hija superdotado tiene que acudir a un centro de “niños-prodigio”. Hay estudios contradictorios al respecto y cada caso tiene que ser evaluado de manera especializada y exhaustiva.

Referencias

Chan, D. W. (2005). Family environment and talent development of Chinese gifted students in Hong Kong. Gifted Child Quarterly, 49(3), 211-221.

Karnes, M. B., Shwedel, A. M., & Steinberg, D. (1984). Styles of parenting among parents of young gifted children. Roeper Review, 6(4), 232-235.

Renati, R., Bonfiglio, N. S., & Pfeiffer, S. (2017). Challenges raising a gifted child: Stress and resilience factors within the family. Gifted Education International, 33(2), 145-162.

Worrell, F. C., Subotnik, R. F., Olszewski-Kubilius, P., & Dixson, D. D. (2019). Gifted students. Annual review of psychology, 70, 551-576.

Parker, W. D. (1997). An empirical typology of perfectionism in academically talented children. American Educational Research Journal34(3), 545-562.

Источник: https://blog.mentelex.com/altas-capacidades-pautas/

Embarazo y niños
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