¿Cómo ayudar a mi hijo a estudiar?

Contents
  1. Cómo ayudar a estudiar a un niño de 6, 7, 8, 9 ó 10 años
  2. Control sobre los factores internos y los externos.
  3. Cómo ayudar a estudiar a un niño pequeño
  4. Cómo ayudar a estudiar a un niño de 6 y 7 años
  5. Cómo ayudar a estudiar a un niño de 8 y 9 años
  6. Cómo ayudar a estudiar a un niño de 10 años
  7. Estrategias para estudiar con tu hijo en casa durante la cuarentena
  8. 1. Establece un espacio de aprendizaje.
  9. 2. Considera la tecnología que necesitará.
  10. 3. Idea una estructura.
  11. 4. Entérate de lo que tu hijo deba saber.
  12. 5. Mantente cerca para ayudar.
  13. 6. Si todo lo demás falla…
  14. Cómo ayudar a mi hijo a decidir qué estudiar
  15. Toma de decisiones. Normas y límites
  16. “Estamos perdidos, no sabemos cómo ayudar a nuestro hijo”
  17.  ¿Cómo poner normas a los hijos de un modo eficaz?
  18. ¿Cuáles son las características principales de las normas?
  19. ¿Influye la estabilidad emocional en la toma de decisiones?
  20. Sugerencias para favorecer la toma de decisiones en nuestros hijos
  21. En definitiva, aprender a tomar decisiones adecuadas es un proceso largo que necesita práctica y entrenamiento. De ahí que los padres deban empezar a preparar a sus hijos lo antes posible, preferentemente en la primera infancia. Un buen inicio será aprender a respetar normas y límites y seleccionar una alternativa de entre varias propuestas por los padres. Todo gestionado con una buena dosis de amor, cariño, información y apoyo emocional
  22. CÓMO AYUDAR a tus hijos A ESTUDIAR de MANERA EFECTIVA
  23. ¿Qué podemos hacer nosotros?
  24. Ayudarles a estudiar
  25. Descansar es importante
  26. ¿Cómo ayudar a mi hijo a estudiar? 10 consejos prácticos
  27. Cómo ayudar a tus hijos a estudiar
  28. 1. Reúnete habitualmente con los maestros de tus hijos
  29. 2. Asiste a todas las reuniones planteadas por la escuela
  30. 3. Averigua cómo es el desempeño de tu hijo en las asignaturas
  31. 4. Recurre a clases particulares
  32. 5. Revisad juntos sus cuadernos con regularidad
  33. 6. Ayuda a tu hijo a encontrar su método de estudio
  34. 7. Aprovechad el potencial de lo multimedia
  35. 8. Da apoyo en la gestión de los momentos de descanso
  36. 9. Involúcrate activamente en actividades de la escuela
  37. 10. No infravalores su necesidad de jugar
  38. Referencias bibliográficas:
  39. Cómo ayudar a tu hijo a estudiar
  40. Estrategias para estudiar correctamente
  41. Leer junto a él
  42. Hacer resúmenes
  43. Tomar apuntes
  44. Prepararse para un examen

Cómo ayudar a estudiar a un niño de 6, 7, 8, 9 ó 10 años

¿Cómo ayudar a mi hijo a estudiar?

02/03/2017

Ante el aumento de las tasas de fracaso escolar en nuestro país, a familias y equipos docentes se les plantean nuevos retos, pues ya no estamos en una época en la que “da igual si un alumno supera o no la escolarización”.

La enorme brecha existente entre trabajo cualificado / trabajo no cualificado, la devaluación de algunos itinerarios y el propio hecho de estar inmersos en la sociedad de la información y el conocimiento, obligan a prestar mucha atención a los procesos educativos individuales.

Esto último no sólo se debe hacer mediante evaluaciones individuales o diagnósticas, sino ofreciendo a los alumnos herramientas para progresar y obtener buenos resultados académicos.

Ahora mismo asistimos a una contradicción: las TIC han hecho acto de presencia en la vida de los niños de Primaria y de Secundaria, pero no se han visto acompañadas de una evolución en las metodologías de enseñanza.

Así, puntualmente vemos como hay profesores que aprovechan los smarphones de los alumnos con finalidad educativa, mientras que en la mayoría de centros educativos aún se enseña y se aprende con métodos clásicos.

Es por eso que, mientras provocamos que el cambio se materialice, es necesario que los alumnos sepan estudiar interiorizando conceptos y aprendiendo a expresarlos.

Un mal resultado académico no significa fracaso escolar, ni está relacionado con la capacidad intelectual de un niño. Sí puede responder excepcionalmente a la presencia de diferentes trastornos del aprendizaje, pero en muchas ocasiones se deberá a una falta de concentración o no conocer las técnicas de estudio.

Estas técnicas permiten gestionar mejor los conocimientos, y a la vez optimizar el tiempo dedicado a realizar tareas o estudiar.

Se trata, sobre todo de “estudiar mejor”, tarea que puede ser asumida por la familia, pero que ante las dificultades para conciliar la vida laboral y familiar, debe ser asumida (a veces casi en exclusiva) por la escuela.

A menudo los padres se preguntan “¿cómo ayudar a estudiar a un niño de 6 años que apenas ha empezado la Primaria?” “¿seremos capaces de guiar a un niño de 10 años que ya está en quinto de Primaria?” De alguna forma, los docentes son los encargados de ofrecer pautas básicas, como lo son de entrenar a los niños en técnicas de estudio, pero solo se trata de guiar (a padres e hijos) pues al suplir funciones, de alguna forma se podría llegar a inhibir la autonomía de los protagonistas del aprendizaje.

Ya se ha comentado que organizando bien el tiempo de estudio, y sabiendo estudiar, ya se está luchando contra el temido fracaso escolar, incluso cuando se trata de niños con necesidades especiales (como las Altas Capacidades) a los que se deben ofrecer refuerzos por otras vía, pero sin evitar que tengan contacto con el hábito y el esfuerzo. Los siguientes, se consideran pilares sobre los que se sustentan las técnicas de estudio:

  • Gestión y control de los factores ambientales.
  • Mejora de los factores internos.
  • Planificación.
  • Herramientas concretas.

Control sobre los factores internos y los externos.

Por factores externos (o ambientales) entendemos el lugar que se dedica a estudiar y el ambiente: el primero debe ser silencioso, estar ventilado y a temperatura ambiente; los muebles posibilitarán una posición recta y espalda apoyada.

Por otra parte es muy importante el orden, y la disposición cercana de elementos necesarios. Sin olvidar la buena iluminación (preferentemente natural) desde el lado contrario a la mano que escribe, para evitar las sombras.

Y los factores internos no dependen de la organización, sino de la personalidad, de las capacidades, y de la influencia de otras personas. Los hay estables (habilidades específicas, inteligencia); y variables (motivación, autoconcepto, concentración)

Sobre algunos factores internos también se puede influir, sobre todo si se conoce al alumno. Transmitir confianza y exigencia a la vez son garantía de éxito.

Un hábito no es más que una conducta repetida, hasta ser interiorizada y asumida, para mejorar el estudio y la realización de tareas es necesario que las conductas dispersas pero efectivas se repitan, de esta forma, y con el tiempo, el esfuerzo será menor, y las resistencias de los estudiantes también. Además saber estudiar, entre otras cosas, garantiza emplear menos tiempo en hacerlo, y para los niños, es muy importante, ya que les permite jugar y dedicarse a sus hobbies o actividades complementarias.

Respetar la vida de niño es fundamental cuando se piensa en «cómo ayudar a estudiar a un niño de 8 años».

Cómo ayudar a estudiar a un niño pequeño

Entre los 6 y los 10 años, hay una serie de recomendaciones generales:

  • Empezar siempre a la misma hora.
  • No empezar más tarde de las 7, para evitar el cansancio.
  • Primero estudiar, después los deberes .
  • Adquirir la costumbre de utilizar medios digitales de forma puntual para consultas, o preparar preguntas del examen.
  • Constancia anotando en la agenda tareas por realizar o acabadas, fechas clave, recordatorios, etc.

Cómo ayudar a estudiar a un niño de 6 y 7 años

Los esfuerzos se centrarán en alcanzar la lectura comprensiva y soltura en los cálculos matemáticos básicos a esas edades (sumas, restas y multiplicaciones); se puede trabajar en la retención de unos pocos conceptos básicos. Es muy importante controlar la atención y conseguir concentración durante el tiempo dedicado a estudiar que entre los 6 y los 7 no será excesivo.

Se pueden utilizar refuerzos como crucigramas sencillos y otros juegos de palabras, así como actividades de lógica para mejorar la competencia matemática

La lectura diaria es fundamental para ganar en soltura expresiva, y para dominar de forma natural la ortografía.

Cómo ayudar a estudiar a un niño de 8 y 9 años

A partir de Tercero de Primaria, los contenidos adquieren mayor complejidad y se necesita dedicar más tiempo a preparar un examen, además de eso, es conveniente que los alumnos aprendan a empezar a estudiar 2 o 3 días antes, para adquirir la costumbre de preparar con antelación (esto con el tiempo les beneficiará).

Divisiones, fracciones, clasificación del mundo animal, conceptos avanzados de lengua,… Es la edad en la que, además de avanzar en la lectura comprensiva, se puede aprender a hacer esquemas sencillos, que ayudarán a retener contenidos, y prepararán para el subrayado, uno o dos años más tarde. Ayuda mucho disponer de recursos complementarios como regletas matemáticas o aplicaciones específicas. Los profesores con interés pueden ofrecer a través del blog de clase: consejos, webs de interés, experimentos, iniciativas de colaboración.

Cómo ayudar a estudiar a un niño de 10 años

Los niños de quinto curso de Primaria, deben gestionar volúmenes importantes de tareas, proyectos y estudio. Si se ha trabajado la lectura en los años anteriores, las dificultades para entender textos, ya han sido eliminadas. Los niños a esa edad pueden empezar con la técnica del subrayado, y deben entrenarse en el trabajo grupal.

Es necesario evitar la recarga en las actividades extraescolares y complementarias, por aumentar el tiempo diario que se dedicará a deberes y estudio. De esta manera podrán disponer de vida familiar y lúdica al margen de “lo académico”.

Lo que es seguro, es que actuando sobre la planificación y enseñando técnicas de estudio, se provocará un cambio en las siguientes situaciones:

  • Problemas de concentración.
  • Ansiedad ante el examen.
  • El estudio no da frutos.
  • Estudiantes desmotivados.

Por ello es tan importante ayudar a estudiar a los niños.

Imágenes:

sof_sof_0000-844131 (en Pixabay)

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Ilmicrofono Oggiono (enflickr)

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Estrategias para estudiar con tu hijo en casa durante la cuarentena

¿Cómo ayudar a mi hijo a estudiar?

Debido a la crisis de salud que el mundo enfrenta ahora, muchos padres, por diversas razones, deben mantener a sus hijos en casa como medida de precaución. La asistencia a las escuelas se ha detenido por ahora.

Al tener que permanecer tu hijo en casa, quizá te hayas preguntado cómo puedes apoyar en su aprendizaje.

Aquí hay algunas consideraciones que puedes llevar a cabo para ayudar a tu hijo a estudiar desde casa.

1. Establece un espacio de aprendizaje.

Designa un área en el hogar para que tu hijo pueda concentrarse en el aprendizaje. Sabe que no existen pautas claras sobre cómo debería ser un área de aprendizaje.

De hecho, las escuelas han encontrado que determinar espacios para ello presenta un desafío.

Esto se debe a que cada niño aprende mejor de diferentes formas, por lo que si una funciona para un niño podría no hacerlo para el otro.

El aprendizaje en el hogar tiene la ventaja de que puede atenderse a cada niño en particular. Mientras el alumno se concentre y se encuentre seguro, no hay límites en cuanto a dónde pueda darse el aprendizaje. Intenta permitir que los niños aprendan en distintos lugares, ya sea tumbados en el suelo o sentados en una mesa, lo que les sienta mejor.

Pero trata de limitar las distracciones. Procura apagar el televisor y desactivar las notificaciones de cualquier aplicación durante el tiempo de estudio.

2. Considera la tecnología que necesitará.

Vale la pena estar al tanto de qué programas necesitará tu hijo para acceder al trabajo que le envíe la escuela. En caso de que nos sean gratuitos, verifica si la escuela posee una licencia compartida o un paquete de acceso que pueda usarse. 

También es posible que requieras descargar programas para sostener videoconferencias, como Zoom o Skype, que los maestros podrían usar para impartir clases. Estos cuentan una licencia gratuita, pero asegúrate de descargarlos de los desarrolladores oficiales, ya que en algunos otros sitios tu computadora podría exponerse a malware.

3. Idea una estructura.

Dales a entender a tus hijos que este periodo no es un día festivo extendido, sino que deben seguir aprendiendo desde casa, como si fueran a la escuela. Es importante establecer una estructura.

Muchas escuelas cuentan con una estructura programada a lo largo de cualquier semana, por lo que, en lugar de interrumpir la rutina de tu hijo, posiblemente te convenga seguir su rutina escolar. Sin embargo, no deben dedicar un rango de tiempo específico a estudiar, ya que los estudiantes de diferentes edades completarán tareas y comprenderán conceptos a distintos ritmos.

Nuestro consejo es apegarse a los plazos propuestos por las escuelas, y luego ser flexible según el progreso de tu hijo. La comunicación es clave. Consulta con tu hijo cómo es que se encuentra progresando, ofreciéndole ayuda cuando sienta necesitarla. De hecho, así es como los maestros trabajan continuamente durante todo el día con los 20 a 30 niños en el salón de clases.

Debido a que todos requerimos de tiempo para procesar nuevo aprendizaje, permite que los niños tengan tiempo para relajarse entre los momentos de estudio.

No existen reglas estrictas sobre cuántos descansos deberían tener o cuánto tiempo deberían durar.

La investigación muestra que darles a los niños la libertad de elegir cómo aprender y cuánto tiempo puede incentivar su motivación.

4. Entérate de lo que tu hijo deba saber.

Si la escuela de tu hijo ha aplicado el aprendizaje en línea, como adulto supervisor será más un ayudante o facilitador que un maestro sustituto. Cualquier trabajo que tu hijo deba completar se basará en la edad y nivel apropiados y en continuar el plan de estudios, de modo que los estudiantes sigan progresando en lo que se espera de ellos.

Su progreso puede medirse a través de resultados e indicadores. Los resultados son, de la manera más simple, los objetivos que un niño debe alcanzar a cierto nivel. Los indicadores son las formas sugeridas por las cuales tu hijo mostrará sus logros.

5. Mantente cerca para ayudar.

Si a tu hijo le resulta difícil una tarea en particular, vuélvete disponible para hacer sugerencias y responder sus preguntas, pero procura dejar que él complete su tarea por cuenta propia lo más que pueda.

Si no sabes la respuesta, trabaja con tu hijo para hallar una solución. Deja que tu hijo, cuando ello sea posible, se autorregule, es decir, que tome el control de su propio aprendizaje y no confíe tanto en tu apoyo.

Quizá debas retroceder un paso para que tu hijo refuerce un concepto antes de abordar uno nuevo.

6. Si todo lo demás falla…

Existen muchas actividades de apoyo en línea para niños que aprenden desde casa. Busca sitios o materiales que puedan ayudar a su hijo a aprender y progresar en su material.

Si te encuentras perdido en qué hacer, entonces anima a tu hijo a leer. Busca libros para tus hijos y discútelos. Desarrollar un amor por la lectura ayudará a tus hijos en todas las áreas de aprendizaje, sin importar cuánto tiempo no vaya físicamente a la escuela. También podrán encontrar textos interesantes en la red.

Para conocer algunas actividades que puedes realizar en casa con tu hijo, haz click aquí.

Referencias

Si te interesa obtener más excelentes consejos para que tu hijo estudie mejor y aumente su rendimiento académico, te compartimos estas 5 consejos de estudio para los niños. Puedes descargarlos en este enlace:

Источник: https://blog.ecagrupoeducativo.mx/eca/estrategias-para-estudiar-con-tu-hijo-en-casa-durante-la-cuarentena

Cómo ayudar a mi hijo a decidir qué estudiar

¿Cómo ayudar a mi hijo a estudiar?

El mes pasado mantuve una entrevista con un padre y una madre[1]. Querían consultarme algunas dudas acerca de cómo ayudar a su hijo de quince años –4º de la ESO– a elegir sus estudios académicos.

Pero lo que más dudas les suscitaba era si debían asesorarle acerca del itinerario, materias y tipo de estudios, o por el contrario, era más recomendable mantenerse al margen.

Trasmitían cierta angustia y mucha inseguridad: “Estamos perdidos, no sabemos qué hacer con Miguel [nombre ficticio]. No sabemos cómo ayudarle. Se va a estrellar. No sabemos qué decirle. No nos escucha.

¿Le decimos lo que más le podría convenir? No sabe lo que le gusta. No sabe si quiere estudiar Bachillerato o FP. Un día dice una cosa y otro día dice otra”. Estas son algunas de las frases extraídas de toda la sesión.

He preparado dos post para tratar este asunto. En el primero hablaré, en general, de las habilidades que debemos tener interiorizadas en todo proceso de toma de decisiones. En el segundo trataré el tema de la elección de estudios.

Toma de decisiones. Normas y límites

Las estrategias necesarias para tomar decisiones adecuadas, no podemos aprenderlas en un cursillo acelerado de fin de semana.

El entrenamiento para hacer nuestras las herramientas efectivas para decidir sobre nuestro futuro personal y profesional es largo y necesita mucha práctica.

De ahí que los padres deban iniciar a sus hijos lo antes posible, preferentemente en la primera infancia.

Ser madre o padre es un reto permanente. Quizás uno de los retos más difíciles al que tenemos que enfrentarnos a lo largo de nuestra vida. La educación integral y de calidad de un hijo o una hija es tan amplia y tiene tantas facetas que a veces puede parecernos que no vamos a ser capaces de hacerlo bien.

¿Cómo conseguir que nuestros hijos alcancen una formación integral?¿Qué hacer para que interioricen valores fundamentales?¿Cómo ayudarles a gestionar su talento y ser intelectualmente activos?¿Debo ayudarle a tomar decisiones?¿Cómo conseguir que sean estables a nivel emocional y social?¿Es lo suficientemente autónomo y responsable?¿Debo ayudarle a elegir sus estudios?

¿Qué hacer para que sean felices?

“Estamos perdidos, no sabemos cómo ayudar a nuestro hijo”

La familia es el primer anclaje del aprendizaje de nuestros hijos. La familia aporta protección, soporte, confianza y es el espejo en el que nuestros hijos se reflejarán desde el día de su nacimiento. La actitud de los padres será clave para toda su evolución posterior.

Afectará a la forma en que gestionarán su talento y emociones, al igual que a las decisiones y riesgos que asuman.

A los padres les corresponde, por tanto, preparar a los hijos en este camino, ofreciéndoles todas las herramientas necesarias para que consigan superar, de la forma más exitosa posible, los obstáculos que irán apareciendo.

Este ‘entrenamiento’ dentro de la familia pasa en primer lugar por que los hijos aprendan a respetar normas y límites.

Cuando los padres establecemos normas y les ofrecemos alternativas para que elijan, lo que pretendemos, en definitiva, es que aprendan a decidir.

 ¿Cómo poner normas a los hijos de un modo eficaz?

Tras las etiquetas ‘control’ y ‘autoridad’ entendemos comportamientos diversos que van desde el establecimiento de limites hasta la supervisión de la conducta, pasando por la imposición de sanciones o la búsqueda de información acerca de lo que hacen nuestros hijos cuando salen de casa. Es decir, controlar es fijar la norma de llegar a casa a una hora, salir a hacer deporte al parque donde sabes que se reúne con sus amigos o preguntarle directamente ¿dónde vas esta noche? o ¿con quién has salido?

En la actualidad oímos hablar con frecuencia –en mi consulta tengo varios casos– de episodios de hijos agresivos, irascibles, irrespetuosos, que no aceptan las normas de los padres.

En muchos casos estos comportamientos son consecuencia del escaso control paterno, de la no existencia de límites o normas, de que los padres no les exigen responsabilidades y son excesivamente condescendientes.

Son niños que han hecho toda su vida lo que han querido, y ante una mínima frustración, tienen reacciones incontroladas. Son padres que, por desidia, por temor a parecer anticuados, porque no tienen tiempo o porque están cansados, dejan pasar el tiempo, se vuelven permisivos, hiperprotectores y luego se sienten impotentes y desbordados a la hora de gestionar la relación con sus hijos.

¿Cuáles son las características principales de las normas?

Las normas deben ser:

  • Realistas: Tienen que poderse cumplir y estar ajustadas a la realidad, la edad, habilidades y grado de maduración de los hijos.Claras y concretas: Los hijos deben entender exactamente qué es lo que se espera de ellos y qué consecuencias tendrán si no las cumplen.
  • Claras y concretas. Los hijos deben entender exactamente qué es lo que se espera de ellos y qué consecuencias tendrán si no las cumplen.
  • Consistentes: La aplicación de las normas debe ser aproximadamente la misma, independientemente del estado de ánimo, de la presencia de otra persona, de las ocupaciones de ese momento.
  • Coherentes: Los padres deben tener muy clara la importancia de las normas. Qué normas son fundamentales o accesorias y cuando pueden ser o no ser flexibles. Cuando deben decir ‘NO’, cuando pueden negociar y cuando pueden dejar decidir a los hijos.
  • Proporcionadas: No excesivas.
  • Pactadas y dialogadas –en la medida de lo posible–. En un clima de confianza, donde los hijos puedan expresar de forma sincera sus puntos de vista.

A la hora de fijar normas los padres deben ser firmes.

De igual manera –siempre y cuando sea posible– deben proponer a los hijos alternativas, es decir, ofrecerles la oportunidad de decidir entre varias opciones, lo que será un buen entrenamiento para futuras decisiones.

Así, desde su responsabilidad, tomarán decisiones y asumirán las consecuencias de dichas decisiones. Y si se equivocan, tendremos que enseñarles a rectificar y volver a intentarlo de nuevo. Este es el mejor aprendizaje para su vida.

Por último, es esencial demostrarles amor y cariño para que se sientan protegidos en todo momento.

De igual manera, debemos acompañarles, asesorarles, estar presentes y dispuestos a ayudarles emocionalmente.

Apoyarles en todo lo que necesiten, ofrecerles toda la información necesaria, aclarando todas sus dudas, para que el nivel de incertidumbre y miedo –y posible ansiedad– que produce toda toma de decisiones sea lo menor posible.

¿Influye la estabilidad emocional en la toma de decisiones?

La estabilidad emocional es uno de los condicionantes que más influyen en la toma de decisiones acertadas.

Está ampliamente demostrado que las emociones juegan un papel básico en el desarrollo personal, intelectual y social de los niños.

Igualmente supone un modelo de conducta, actitudes y valores en su desarrollo integral, generando confianza y estabilidad en uno mismo.

A través de la inteligencia emocional nuestros hijos aprenden a gestionar sus estados de ánimo, a ser autónomos, responsables, a razonar y a reflexionar sobre sus experiencias previas, que será lo que les guiará en la toma de decisiones. Los niños se enfrentan a acontecimientos nuevos y requieren de una preparación anterior para poderlos abordar, de ahí la importancia del entrenamiento previo.

Sugerencias para favorecer la toma de decisiones en nuestros hijos

  • Establecer normas y límites.
  • Ofrecer alternativas siempre que sea posible.
  • Colaborar –si es necesario– en la resolución de problemas.
  • Ayudar a gestionar las posibles frustraciones que pudieran surgir.
  • Repartir responsabilidades entre todos los miembros de la familia y exigir su cumplimiento.
  • No sobreproteger.
  • Mantener relaciones comunicativas sanas y abiertas.
  • Ofrecer información y estrategias que les capacite para decidir qué quieren hacer.

En definitiva, aprender a tomar decisiones adecuadas es un proceso largo que necesita práctica y entrenamiento. De ahí que los padres deban empezar a preparar a sus hijos lo antes posible, preferentemente en la primera infancia. Un buen inicio será aprender a respetar normas y límites y seleccionar una alternativa de entre varias propuestas por los padres. Todo gestionado con una buena dosis de amor, cariño, información y apoyo emocional

[1] Con el fin de agilizar la expresión y comprensión del texto, intentaré emplear sustantivos genéricos, huyendo del desdoble del singular. De igual manera, mantendré el masculino universal de los sustantivos y adjetivos plurales.

Источник: https://hijosconexito.com/ayudar-hijo-decidir-estudiar/

CÓMO AYUDAR a tus hijos A ESTUDIAR de MANERA EFECTIVA

¿Cómo ayudar a mi hijo a estudiar?

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La vida de estudiante no es fácil, aunque así lo parezca. Es un largo camino lleno de sinsabores en el que sólo caben el esfuerzo y el tesón.

A algunos niños estudiar les resulta mucho más duro que a otros, pero en lo que todos coinciden es en necesitar de nosotros, como padres, un apoyo tanto en los buenos como en los malos momentos.

A veces podemos hacer por ellos pequeños gestos que les pueden servir como estímulo para seguir luchando por conseguir sus metas. Hoy abordamos algunos métodos que pueden ser útiles para ayudarles a que puedan aprovechar mejor su estudio.

Es un momento crucial para ellos porque, si bien no puede decirse que en un examen se lo juegan todo, no es menos cierto que su resultado marcará el final de un trimestre y que puede lastrar en parte el resto del curso si no acaba bien.

Si llegan los suspensos deberán hacer frente a un mayor esfuerzo para recuperar aquella o aquellas materias que más les cuesta aprender o en las que se suelen despistar más.

¿Qué podemos hacer nosotros?

Tan importante es que nos involucremos en la evolución de su aprendizaje académico como que nos preocupemos en ir enseñándoles a responsabilizarse de sus estudios para que sean ellos los que tomen la iniciativa y marquen sus propias pautas de trabajo. Y una de las claves es no hacer como ellos, no podemos tomar las riendas en el último momento, ya que podría ser tarde. Lo recomendable es estar atentos a sus progresos desde el inicio del curso escolar.

Ayudarles a estudiar

En nuestras manos, como padres, está el proporcionarles algunas herramientas para optimizar sus ratos de estudio, y en guiarles adecuadamente para que adopten buenas costumbres desde bien pequeños.

Nuestros consejos les serán de gran ayuda cuando vayan creciendo y deban enfrentarse a ciclos escolares de mayor complejidad.

Vamos a ver cómo acompañarles desde que comienza su etapa de estudiantes y a conocer el modo de sentar las bases para un estudio provechoso.

  • Controlar que cumplan con un tiempo mínimo de estudio diario. Y es que en casa no solo hay que realizar los trabajos que les mandan en clase, también hay que estudiar. Aunque creamos que aún son muy pequeños (porque estén en primaria, por ejemplo) es crucial que aprendan a ver la importancia de dedicar todos los días un ratito a estudiar y a repasar lo aprendido en el cole.

Esto no solo les servirá para detectar las dudas que puedan surgir y preguntarlas el próximo día, sino también para comprender que de esta forma, llegado el momento,  preparar los exámenes será mucho más sencillo ya que les costará menos asimilar todos los conceptos de una vez.

  • Estar atentos a su agenda escolar.  Ahora está de moda que los niños tengan entre su material de estudio una agenda en la que deben ir anotando sus tareas pendientes. Esta herramienta es para nosotros un buen medio para conocer cuál es el ritmo de trabajo que se les marca desde clase y para comprobar si realmente éste se cumple.

La mayoría de los centros suelen habilitar en las agendas apartados específicos para realizar anotaciones concretas sobre aspectos que los padres deben conocer al respecto de la evolución académica de sus hijos, o sobre cualquier otro asunto relacionado con su comportamiento, por lo que es necesario revisar periódicamente que no haya algún dato que nos pueda ser útil. Coger una pequeña dificultad a tiempo puede evitar que se convierta en un mal hábito en el futuro. Si bien se ha convertido en un canal de información muy valioso, hay que entender que la agenda escolar nunca sustituye a las reuniones y tutorías periódicas que se convocan precisamente para establecer una comunicación directa y personalizada.

  • Animarles a emplear esquemas para extraer de cada tema lo más importante. Si logran acostumbrarse a su uso aprenderán a condensar una lección en una jerarquía de conceptos elementales, organizándola en una estructura lógica y fácilmente comprensible. Hacer un buen esquema no les resultará una tarea sencilla al principio, pero con un poco de práctica exprimirán todas sus posibilidades. Para simplificar esta tarea existen incluso diversos programas informáticos que pueden ayudarles a crear esquemas fácil y rápidamente.
  • Repasar con ellos las lecciones. Esto es algo que todos hemos hecho alguna vez, siempre hemos recurrido a alguien cercano para que nos pregunte la lección y entender de este modo cuál es nuestro nivel de conocimiento del tema en cuestión, detectar los fallos y profundizar en conceptos que no hemos estudiado bien.

Pues eso mismo es lo que debemos hacer con nuestros hijos, sobre todo en edad temprana (en los primeros ciclos de primaria), de esta forma les ayudamos a ganar soltura y confianza para que más adelante puedan autoevaluarse ellos mismos.

  • Insistir en que lean bien. Una de las claves por las que suele fracasar una materia es por el hecho de que cuando los niños leen un texto no saben lo que realmente significa y no pueden exponerlo después. Es crucial que ensayen constantemente la lectura, que aprendan a interpretar los diferentes signos ortográficos para dar sentido a cada frase y comprender lo que el autor nos quiere decir. Sabremos que leen bien, y que entienden lo que leen, no solo cuando su ritmo y entonación  sean los adecuados sino cuando tras leer cualquier texto sepan explicarlo después con sus propias palabras.

Descansar es importante

En épocas de exámenes también es vital cuidar especialmente de su descanso, que estén relajados y se distraigan. Que tengan varios exámenes en una semana no es motivo para que se estresen y anden desquiciados.

Nada de hacerse los valientes y pasarse la noche en vela estudiando y sin dormir, hay otros momentos del día en los que deben centrarse en estudiar y dejar la noche para que su cerebro procese toda la información acumulada y para que su cuerpo se recupere de la jornada.

No dormir las suficientes horas únicamente les servirá para desconcentrarse más fácilmente y notar un mayor cansancio físico. Durante el día también deben despejar la mente con actividades que les diviertan y con las que logren esparcirse.

Practicar un poco de ejercicio al aire libre, ayudar a mamá y papá en la cocina, hacer manualidades o jugar un rato a la videoconsola con los amigos seguro que les anima y les hace más llevadero el estudio. Pero por nuestra parte no debemos olvidar reconocer su esfuerzo, y es que estudiar es un trabajo constante, duro y pocas veces reconocido.

Cuando los buenos resultados llegan, y sobre todo cuando éstos son fruto del esfuerzo y el tesón, hay que hacerles ver que lo están haciendo bien y lo orgullosos que estamos de ellos.

No se trata de colmarles de regalos sino de cumplir un pequeño sueño y hacer algo que les haga felices, por pequeño que sea seguro que lo aprecian y valoran.

  Aunque no lo creamos, con nuestro gesto estaremos ayudándoles a sentirse valorados y contribuyendo a que tengan el suficiente estímulo para seguir superando pequeñas metas.

¿Cuáles son los métodos que empleáis con vuestros hijos para estimularles y ayudarles a estudiar?

Источник: https://blog.bosquedefantasias.com/noticias/recomendaciones-ayudarles-estudiar

¿Cómo ayudar a mi hijo a estudiar? 10 consejos prácticos

¿Cómo ayudar a mi hijo a estudiar?

El rol de padre es extenso, en el sentido de que abarca diversas responsabilidades y a su vez estas se van modificando mediante nuestros hijos se hacen mayores.

Una de las responsabilidades que deben afrontar los padres en el cumplimiento de su rol es la de ayudar a sus hijos con las actividades académicas. Así pues, muchos padres y madres tienden a hacerse la pregunta ¿cómo ayudar a mi hijo a estudiar correctamente?

Cómo ayudar a tus hijos a estudiar

En el presente artículo veremos una serie de consejos que pueden serte de gran utilidad en el momento de disponerte a hacer las tareas con tus hijos, de modo que puedas hacer que ellos aprendan de la mejor forma y desarrollen todo su potencial académico.

1. Reúnete habitualmente con los maestros de tus hijos

El segundo lugar donde nuestros hijos pasan la mayor cantidad de su tiempo es en la escuela, junto con sus compañeros de estudio y sus maestros.

Es por ello que para dar respuesta a la pregunta de «¿cómo ayudar a mi hijo a estudiar?» debemos preocuparnos por tener una buena relación con las figuras de autoridad de nuestros hijos en su colegio y no hacerles los deberes a los pequeños ni ahorrarles esfuerzos que deben realizar para aprender.

La comunicación con los maestros de nuestros hijos es de gran importancia para nuestra colaboración hacia ellos en el hogar, teniendo en cuenta que son los maestros los que nos dirán cuales son las áreas donde hace falta reforzar los conocimientos de nuestro hijo en casa.

Aparte de las reuniones de maestros planteadas por la institución, trata de reunirte con los profesores para hablar sobre el rendimiento y el comportamiento de tu hijo en clases. Puede ser cuando vas a buscarlo al colegio; antes de irte, de vez en cuando, habla unos momentos con los educadores.

Así como también el maestro nos dejará saber cuáles son los puntos fuertes de nuestro hijo, para poder potenciarlos aún más desde el núcleo familiar.

2. Asiste a todas las reuniones planteadas por la escuela

La asistencia a las reuniones de padres y representantes te permitirá conocer no solamente a los maestros de tus hijos y al resto del personal que labora en la institución, sino también a los demás representantes, lo cual es importante para hacerte una idea de los compañeros de estudio de tus hijos.

3. Averigua cómo es el desempeño de tu hijo en las asignaturas

Aparte de la atención que le dan los maestros a tu hijo, es importante que tú también te encargues de fomentar su desempeño académico. Recuerda que las figuras paternas son las más significativas para el niño y es de ellas de donde obtiene su motivación y autoestima.

Mientras más sepas sobre el desempeño de tu hijo en su curso, mejor será tu conocimiento acerca de sus capacidades personales, y de este modo podrás encargarte de reforzar sus destrezas y evitar que sus dificultades lo limiten.

4. Recurre a clases particulares

Sí es necesario, podrías inscribirlo en algunas clases particulares con la intención de que supere algunas limitaciones académicas puntuales que esté cursando en la escuela.

La atención personalizada de un profesor de clases particulares es una gran ajuda para que tus hijos estudien mejor, pero aunque des este paso no debes desentenderte de su progreso; su éxito sigue siendo, en parte, responsabilidad tuya.

5. Revisad juntos sus cuadernos con regularidad

Con su permiso, revisad juntos las anotaciones que ha ido realizando en sus cuadernos. Este hábito es bueno para tener un seguimiento claro de cómo es la regularidad de nuestros hijos durante las semanas de estudio en el colegio, y además poder ver de primera mano cuáles son las asignaturas que se le hacen más complicadas.

6. Ayuda a tu hijo a encontrar su método de estudio

Teniendo claro de que ninguna persona aprende de la misma forma, es importante que busques, conjuntamente con tus hijos, cuál puede ser el mejor método de estudio para ellos en casa.

Ayúdalos a prepararse para las pruebas y ve estableciendo qué técnicas son más eficientes que las demás. Así al cabo de un tiempo podrás decidir con cuáles te quedas y cuales debes descartar.

7. Aprovechad el potencial de lo multimedia

Algunos de los recursos para estudiar más útiles son los vídeos de divulgación de , la creación de esquemas y resúmenes (por parte de tu hijo o hija).

El hecho de apoyar la información textual con imágenes y vídeo que ilustran lo plasmado en palabras hace que sea más fácil entender el material de estudio, dado que esos conocimientos quedan «archivados» en el cerebro a través de varios sentidos, por lo que se generan recuerdos más ricos en matices.

8. Da apoyo en la gestión de los momentos de descanso

La alternancia de momentos de descanso, momentos de estudio y momentos de ponerse a prueba es fundamental.

Debes ayudar al niño o niña a que entienda que los ratos de descanso no tienen por qué ser tiempo perdido, siempre que los use bien incluyéndolos justo antes y después de sesiones de estudio.

De hecho, si no descansa lo suficiente, se le dará mejor concentrarse y memorizar.

Para lograr un equilibrio perfecto, haz que asuma como un reto el ir intercalando pequeños descansos de diez o quince minutos con sesiones de estudio de una media hora; esto hará que durante esos treinta minutos, tenga incentivos para no distraerse, además de no experimentar desgaste psicológico.

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9. Involúcrate activamente en actividades de la escuela

Las actividades de padres en la escuela ayudan a que tu hijo comprenda el compromiso que tienes con su aprendizaje, además de ser un método efectivo de mantenerte en contacto con el personal de la institución.

Esto también se refiere al contacto mediante las redes sociales o algún otro medio que pueda emplear la escuela para mantenerse cercana a los representantes, averigua si existen grupos de WhatsApp que puedan ser de tu interés y pide que te unan a ellos (aunque, evidentemente, solo deberías reclamar su tiempo para dudas realmente importantes y que creas que son significativas para ayudar a tu hijo o hija a estudiar).

10. No infravalores su necesidad de jugar

Los niños y niñas no deben pasar la mayor parte de su tiempo libre estudiando; es crucial que dipongan de momentos de juego, incluso aunque no estén llegando a sus objetivos académicos.

El progreso escolar no debe eclipsar el hecho de que los pequeños son personas con el derecho de ser felices y desarrollarse de manera saludable a través del ocio.

Por otro lado, no hay que olvidar que a través del juego también se impulsa su aprendizaje implícito, dado que es un contexto en el que pueden socializar e imaginar combinando diferentes ideas entre sí.

Referencias bibliográficas:

  • Andrade-Lotero, L.A. (2012) Teoría de la carga cognitiva, diseño multimedia y aprendizaje: un estado del arte Magis. Revista Internacional de Investigación en Educación, 5(10): pp. 75 – 92.
  • Castorina, J.A. y Lenzi, A.M. (comps.) (2000). La formación de los conocimientos sociales en los niños. Investigaciones psicológicas y perspectivas educativas. Barcelona: Gedisa.
  • Karpicke, J. & Roediger, H. (2008). The critical importance of retrieval for learning. Science, 319, 966-968.
  • Lillemyr, O.F. (2009). Taking play seriously. Children and play in early childhood education: an exciting challenge. Charlotte, NC: Information Age Publishing.
  • Pashler, H.; McDonald, M.; Rohrer, D.; Bjork, R. (2009). Learning Styles: Concepts and Evidence. Psychological Science in the Public Interest. 9 (3): 105 – 119.
  • Winch, C. y Gingell, J. (2008). Philosophy of Education: The Key Concepts (2nd edition). Londres: Routledge.
  • Zimmerman, B.J. (1990). Self-regulated learning and academic achievement: An overview. Educational psychologist. Taylor & Francis.

Источник: https://psicologiaymente.com/desarrollo/como-ayudar-hijo-a-estudiar

Cómo ayudar a tu hijo a estudiar

¿Cómo ayudar a mi hijo a estudiar?

Todos aprendemos de manera diferente, por eso las técnicas de estudio de tu hijo deben estimular, en la medida de lo posible, varios de sus sentidos. Hacer los deberes escolares con él te permitirá ayudar a tu hijo a estudiar y a descubrir al mismo tiempo de qué manera aprende mejor y qué técnica de estudio le resulta más eficaz.

Estudiar es un hábito que se cultiva todos los días de distintas formas, incluso por medio del juego. Para ayudar a tu hijo a estudiar y que se enamore de este hábito, es crucial pensar en todo, desde el ambiente hasta las herramientas de estudio que necesita.

Hoy te explicamos algunas estrategias para ayudar a tu hijo a estudiar más y mejor.

Estrategias para estudiar correctamente

  1. Espacio para estudiar. Es muy importante que el niño cuente con un espacio apto para estudiar. Así, es fundamental que tenga una mesa y buena iluminación donde pueda realizar sus tareas con tiempo.
  2. Ayúdalo a concentrarse mejor.

    También es imprescindible que a la hora de estudiar el niño se encuentre en un entorno tranquilo y que en los ratos de estudio esté lejos de objetos que puedan ser una importante fuente de distracción, como por ejemplo la televisión y los videojuegos.

  3. Regula el tiempo de estudio.

     El tiempo de estudio de un niño menor de 7 años de edad debe ser de 45 a 50 minutos ininterrumpidos. A esa edad, les puede resultar difícil concentrarse, por lo que es bueno estimular su aprendizaje con diferentes actividades o estrategias como dibujar mapas conceptuales o usar aplicaciones móviles para conseguir que hagan la tarea.

     A partir de los 7 años de edad es bueno que dedique una o dos horas de estudio diarias.

El tiempo de estudio diario debe aumentarse en la etapa de la adolescencia y en la universidad; no obstante, a esas alturas se espera que el hábito ya esté creado

Leer junto a él

Enseñar a tu hijo a amar la lectura desde pequeño le aportará numerosos beneficios.

Cuando esté en el periodo de la educación infantil, es recomendable que seas tú la que le lea los cuentos con el objetivo de que se familiarice con los libros.

Una vez que empiece primaria y sepa leer correctamente, podrás ayudarlo a desarrollar la técnica de la lectura comprensiva, priorizando más la memorización de lo leído que la mera comprensión.

La lectura puede ir acompañada de actividades como buscar en el diccionario las palabras que no entienda, subrayarlas o realizar un resumen con los datos más importantes.

Hacer resúmenes

Después de leer bien un tema y de comprenderlo, es preciso sintetizar las ideas y ordenarlas.

Una buena manera de organizar los conceptos fundamentales en nuestra mente y aprender a expresarlos es la utilización de la técnica de los resúmenes.

Muchos especialistas coinciden en que los resúmenes nos ayudan a discriminar aquello que es realmente importante y a aprender a sintetizarlo en pocas palabras.

Enseñar a tu hijo a hacer buenos resúmenes es dotarlo de una herramienta que podrá utilizar durante todas sus etapas académicas.

Si tu hijo es de los que toma apuntes en clase o de los que prefiere resumir las ideas con sus propias palabras antes de estudiar, es imprescindible que aprenda a subrayar correctamente.

Aprender a destacar las ideas principales de un texto no siempre es tarea fácil, por eso en un principio deberás ser tú quien le ayude a distinguir entre lo que es relevante y aquello de lo que se puede prescindir.

Recuerda, de nada servirá que tu hijo subraye sus apuntes si no ha adquirido la técnica.

Tomar apuntes

Anotar las ideas principales de un tema requiere que el niño ejercite su atención y ponga en práctica su capacidad de síntesis. Releer sus propios apuntes le ayudará a recordar las lecciones y a memorizas los puntos más importantes de cada tema.

Además, tomar los apuntes en un cuaderno permite que el niño desarrolle su imaginación y pueda elaborar listados de palabras, titular los epígrafes o clasificar los temas de acuerdo a unos criterios propios con el fin de favorecer su memorización. Todo esto hará que estudiar le resulte una tarea sencilla y digerible.

Prepararse para un examen

Cuando tu hijo te anuncie que tiene un examen, evita que lo estudie a última hora. Es bueno que hables con el profesor y te informes del tipo de evaluación que llevará a cabo, así podrás ayudar a tu hijo prepararse de la mejor manera.

Si estudia todos los días un poquito y refuerza sus conocimientos unos días antes del examen, se sentirá seguro de sus conocimientos.

Para terminar, es importante que le recuerdes que cuando haga un examen lo primero que debe hacer es leer y entender bien las preguntas. Una vez que haya hecho esto, debe empezar por contestar aquellas que le resulten más fáciles y de las que esté más seguro. Por último, es fundamental que relea su examen y lo revise antes de entregarlo.

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Источник: https://eresmama.com/como-ayudar-a-tu-hijo-a-estudiar/

Embarazo y niños
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