¿Cómo ayudar a mi hijo a hacer amigos?

¿Cómo ayudar a mi hijo a hacer amigos?

¿Cómo ayudar a mi hijo a hacer amigos?

Indice

  • La importancia de la amistad
  • ¿Y si mi hijo no tiene amigos?

La importancia de la amistad

Los amigos son siempre importantes, pero adquieren más relevancia en ciertas épocas de desarrollo, como la preadolescencia y la adolescencia ya que, en estos años, los chicos y chicas se dan cuenta de que sus padres no son todopoderosos y se refugian en los amigos, que están pasando los mismos cambios que ellos, para entender todo lo que les está pasando. Los amigos son el pilar principal entre los 8 y los 18 años, por eso, si tu hijo llega a esta edad y no tiene amigos o le cuesta relacionarse con los demás, tienes que ayudarle ya mismo para que no pase estos años solo.

La soledad o la falta de amigos durante la adolescencia pueden casar depresión y problemas como los trastornos alimentarios.

El niño o niña se siente inseguro y piensa que no tiene amigos porque no vale nada o no es como los demás, por lo que intenta encajar sin conseguirlo, lo que además puede hacerle realizar cosas que sabe que son perjudiciales con tal de tener amigos, como fumar, probar las drogas o beber alcohol.

Una forma de evitar esto es asegurarse de que nuestro hijo tiene un buen grupo de amigos con el que se siente a gusto, por eso no hay que restar importancia al hecho de que nuestro hijo o hija no tenga amigos con esta edad, sino apoyarle más que nunca para conseguir que tenga su propio grupito de amigos.

La amistad varía mucho a lo largo de los años.

Los menores de 4 años se juntan con otros niños por intereses, no es hasta los 6 años cuando empiezan a juntarse para jugar por afinidades, creando lazos más duraderos e importantes.

Pero los amigos de esta edad también pueden fluctuar mucho porque los niños cambian mucho a estas edades, por lo que es  posible que su mejor amigo de 2º de Primaria no lo sea en 3º. Esto no debe asustarte siempre que tenga amigos.

Hacia los 8 o 9 años empiezan a crearse los grupos de amigos que ya sí pueden durar toda la vida, o al menos hasta la Universidad. Estos amigos se juntan porque tienen los mismos gustos, intereses, hobbies, afinidades… Sus familias y su educación suelen ser similares y por eso encajan bien.

Es importante que conozcas siempre a los amigos de tu hijo y sepas con quién se relaciona para poder detectar cualquier problema como que sus amigos de repente lo rechacen, cambie de amigos a un grupo nada saludable o se quede solo y aislado. Conoce a los amigos de tu hijo y, si es posible, a sus padres. Es bueno que tengas una relación fluida con ellos por si alguno detecta algún problema de alcohol drogas, etc.

¿Y si mi hijo no tiene amigos?

Conseguir que tu hijo de 5 años juegue con otros niños en el parque es mucho más sencillo que lograr que tu hijo casi adolescente de 10 haga amigos. En el primer caso, solo con decir a los otros niños que quiere jugar o enseñarles un juguete, lo tiene hecho. En el segundo, sobre todo si en clase se ha quedado aislado, es mucho más complicado.

Primero, trata de averiguar si hay chicos en su clase con los que pueda tener afinidad y llevarse bien.

Si acaba de empezar en una nueva clase o colegio y es muy tímido, seguro que le cuesta entablar amistad, por lo que deberá intentar colocarse cerca de esos chicos en clase, en el recreo, en Educación Física.

Si les escucha hablar de algo que a él también le gusta, que se meta en la conversación sin más. Si son buenos chicos, seguro que lo acogen encantados.

Si el problema es que no le cae bien nadie de clase o no se entiende con nadie, tiene que intentar relacionarse de manera cordial con todo el mundo, aunque no haga una gran amistad, para tener alguien con quién estar en el recreo y que no se sienta solo; y fuera del colegio, buscar amigos con los que tenga más afinidad y cosas en común en otros ámbitos como las clases extraescolares, talleres, centros deportivos… si tiene hobbies, que busque gente con quién realizarlos, seguro que así es más fácil conocer gente como él.

Si lo que pasa es que tu hijo es un poco prepotente o agresivo y los demás lo rechazan por su forma de saber, tendrás que enseñarle a ser más empático. Desarrolla su inteligencia emocional y enséñale a ser amable con los demás.

Muchas veces ese orgullo y prepotencia es una forma de esconder carencias e inseguridades. Habla con tu hijo para ver si se siente mal por algo.

Puede que tenga problemas en casa o con algún profesor y su forma de sobrellevarlo sea portándose de esa forma que le aleja de los demás.

Aunque es bueno que tu hijo tenga amigos en el colegio o el instituto, lo más importante es que durante su adolescencia tenga un grupo de amigos fiel con el que se sienta a gusto, aunque no sea de clase. Los amigos, como decíamos, son muy importantes y favorecen el correcto desarrollo emocional del niño, así que asegúrate de que tiene amigos y es feliz y, si no es así, busca la manera de ayudarle.

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Источник: https://www.todopapas.com/ninos/desarrollo-infantil/como-ayudar-a-mi-hijo-a-hacer-amigos-9796

¿Qué puedes hacer para ayudar a tu hijo a hacer amigos?

¿Cómo ayudar a mi hijo a hacer amigos?

Sentirse solo en la escuela puede ser angustioso para un niño. ¿Cómo respondes a tu hijo o hija si te dice que no tiene ningún amigo? ¿Cómo puedes ayudarlo a lidiar con esa situación difícil sin sobrecargarlo con tus propias preocupaciones?

Tú y tu cónyuge pueden no responder igual a este problema, dependiendo de su temperamento e historia personal.

Navegar en esta situación difícil exigirá una buena comunicación. Si realmente quieren ayudar a su hijo, necesitan estar totalmente abiertos el uno con el otro.

Primero, necesitas validar tus propios sentimientos: ¿como está afectándote esta situación? No puedes dejar que tus propios sentimientos oscurezcan tu visión o juicio.

Puedes descubrir que los recuerdos de sentimientos heridos en la escuela resurgen cuando ves luchar a tu hijo.

Pratica la autocompasión reconociendo tus propios sentimientos antes de hablar con tu hijo. Eso te ayudará a evitar proyectar tus miedos en él.

Después de reconocer tus sentimientos, estarás mejor preparado para escuchar a tu hijo, cuya experiencia puede ser diferente de la tuya.

Identificando obstáculos

Descubre cómo tu hijo está procesando la situación: “¿Cómo te sientes sobre ello? ¿Estás triste, decepcionado, irritado, indiferente?”; observar y hacer preguntas te ayudará a aprender más sobre los sentimientos y necesidades de tu hijo.

¿Él juega con los primos de su edad? ¿Tiene tendencia, incluso entre los familiares, a aislarse con un videojuego? ¿Está más a gusto con adultos?

Un niño que tiene intereses muy específicos no siempre sabe lo que decir a los demás, lo que puede impedirle construir relaciones. Timidez y precocidad pueden, a veces, ser obstáculos, pero no son insalvables.

Si tu hijo es víctima de bullying, la respuesta es diferente. En esos casos, todo el equipo educativo debe trabajar en conjunto para resolver el problema.

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¿Cómo enseñar a tu hijo a enfrentar el bullying?

En cualquier caso, pero especialmente este, tu hijo también necesitará tu apoyo incondicional.

Consejos para ayudar a tu hijo a hacer amigos:

Ayuda a tu hijo a desarrollar un plan de acción: “¿Quién te gustaría que fuese tu amigo? ¿Cómo puedes aproximarte a esa persona? ¿Puedo ayudarte?”. Los niños generalmente tienen respuestas para esas preguntas.

  1. Invita a otros niños a ir a tu casa

Ayuda a tu hijo a formar amistades, proporcionando ocasiones para que pase tiempo con otros niños. Cada niño tiene su propio nivel de confort en la interacción social.

A algunos niños les encantan los cumpleaños, mientras que otros prefieren ir al cine con un amigo.

Un niño tímido puede preferir la última opción; no tendrá que pasar horas con un compañero que aún no conoce bien, pero será un primer paso en dirección a la amistad.

Si preguntar: “¿Quieres jugar conmigo?” es intimidador para tu hijo, tal vez puedes sugerirle que se interese por lo que los demás están haciendo. “¿Cuál es tu héroe favorito? ¿Cómo va tu clase de música? ¿Dónde conseguiste esa mochila tan bonita?”.

  1. Entiende el deseo de tu hijo de encajar

¿Tu hijo quiere vestirse como los demás niños o participar de actividades comunes para encajar? Tu hijo puede querer aprender los nombres de los atletas o ver cierta película para poder hablar de ella con los compañeros. Intenta apoyar el deseo de tu hijo de compartir experiencias comunes con los demás, aunque te parezcan triviales.

  1. Obtén ayuda de otros padres

Aunque sea importante respetar la confianza de tu hijo y evitar interferir, especialmente durante la adolescencia, conversar con otros padres sobre las preocupaciones de tu hijo puede ser útil.

Reclutar a otros padres como aliados para ayudar a tu hijo a formar amistades puede ser beneficioso para tu hijo y sus futuros amigos.

Puedes sugerir a otro padre que tus hijos coman juntos o planeen ir juntos a una actividad compartida.

  1. Busca amistades fuera de la escuela

Felizmente, la escuela no es el único lugar donde los niños pueden hacer amigos. Pregunta a tu hijo los nombres de los niños de su barrio. Llamar su atención a esas relaciones le ayudará a darse cuenta de que tiene oportunidades de amistad fuera de la escuela.

  1. Obtén la opinión del profesor

El profesor de tu hijo puede tener una idea de lo que tu hijo está pasando en la escuela. A veces, “no tengo amigos” significa simplemente que “fulano de tal no quiere jugar conmigo” o “no soy amigo de niños populares”.

Si la situación de tu hijo se convierte en una fuente de ansiedad para él (o para ti), considera buscar el apoyo de un terapeuta. Un psicólogo o consejero infantil puede ayudar a tu hijo en la socialización o descubrir lo que le inhibe de relacionarse con los demás.

Источник: https://es.aleteia.org/2018/07/11/que-puedes-hacer-para-ayudar-a-tu-hijo-a-hacer-amigos/

Ayudar a los niños a sobrellevar los grupos cerrados

¿Cómo ayudar a mi hijo a hacer amigos?

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La amistad es una parte importante del desarrollo de un niño. Tener amigos ayuda a los niños a ser independientes con respecto a sus familias y los prepara para las relaciones de confianza mutua que esperamos que sepan establecer cuando sean adultos.

Los grupos de amigos guardan importantes diferencias con los grupos cerrados o «camarillas».

  • Los grupos de amigos se basan en intereses compartidos, el deporte, las actividades, las clases, los barrios o, incluso, las conexiones familiares. En los grupos de amigos, sus integrantes son libres de socializar y salir con personas ajenas al grupo sin preocuparse por ser expulsados de él. Es posible que no lo hagan todo juntos, y ya está bien que sea así.
  • Los grupos cerrados o camarillas a veces se forman en torno a intereses comunes, pero las dinámicas sociales son muy diferentes. Se trata de grupos «exclusivos» y «excluyentes». Suelen estar bajo el control estricto de los líderes, quienes deciden quién está «dentro» y quién está «fuera». Los niños del grupo cerrado hacen la mayoría de las cosas juntos. Quien tenga un amigo fuera del grupo cerrad puede sufrir el rechazo de los demás miembros del grupo o ser ridiculizado por eso.

Los integrantes del grupo o camarilla suelen seguir las reglas del líder, sea llevar una ropa en particular o hacer determinadas actividades. Los grupos cerrados suelen implican seguir muchas reglas (implícitas o claramente manifiestas), así como una fuerte presión para seguirlas.

A los niños que forman parte del grupo les suele preocupar si seguirán siendo populares o serán expulsados del grupo por haber hecho o dicho algo incorrecto, o por no vestirse de determinada forma. Esto puede generar mucha presión.

Los niños se pueden ver presionados a correr riesgos, como robar, hacer bromas o acosar a otros niños para seguir formando parte del grupo cerrado.

Los niños también se pueden sentir presionados a comprarse ropa cara o a participar en chismes o burlas por internet.

Los grupos cerrados suelen tener su máxima expresión en la enseñanza secundaria, pero los problemas con este tipo de grupos pueden empezar tan pronto como en 4º o 5º curso.

Cuando los grupos cerrados causan problemas

Para la mayoría de los niños, los años de la pre-adolescencia y de adolescencia son un momento para determinar cómo quieren encajar e integrarse y cómo quieren destacar. Es normal que los niños se sientan inseguros de tanto en tanto; que deseen ser aceptados; y que se junten con los niños que parezcan ser más atractivos, más enrollados o más populares.

Pero los grupos cerrados pueden provocar problemas duraderos cuando:

  • los niños se comportan de un modo que les resulta conflictivo o que saben que es incorrecto solo para complacer al líder y seguir perteneciendo al grupo.
  • el grupo cerrado se vuelve antisocial o se convierte en una pandilla con reglas insanas, como adelgazar o acosar a los demás por su aspecto, discapacidad, raza o grupo étnico de pertenencia
  • un niño es rechazado por el grupo cerrado y se siente apartado y solo

¿Cómo pueden ayudar los padres?

A medida que los niños comienzan amistades y se involucran en grupos, los padres pueden hacer mucho para apoyarlos. Si su hijo parece descontento o está angustiado o, de repente, empieza a pasar tiempo a solas cuando solía ser muy sociable, pregúntele qué le pasa.

Aquí tiene algunos consejos:

  • Hable sobre sus propias experiencias.  Comparta sus propias experiencias en la escuela (los grupos cerrados llevan existiendo desde siempre).
  • Ponga el rechazo en perspectiva.  Recuérdele a su hijo los momentos en que él se ha enfadado con sus padres, amigos o hermanos, y lo deprisa que pueden cambiar las cosas.
  • Informe a su hijo sobre las dinámicas sociales. Tenga en cuenta que la gente suele ser juzgada por su aspecto o por su forma de actuar o de vestir, pero que a menudo la gente es cruel y le gusta hacer de menos a los demás por una falta de confianza en sí misma, que trata de ocultar manteniendo el control.
  • Busque relatos que guarden relación con los grupos cerrados.  Muchos libros, programas de televisión y películas retratan a personas marginadas que triunfan a pesar del rechazo y que dejan convincentes mensajes sobre la importancia de ser fiel a tu propia naturaleza y el valor de ser un buen amigo, incluso en situaciones sociales difíciles. Para los niños en edad escolar, libros como «La Ballena», de Judy Blume, ilustran lo rápido que pueden cambiar los grupos cerrados. Los niños mayores y los adolescentes pueden sentirse identificados con películas como «Chicas Malas», «Angus», «El club de los cinco» y «Fuera de onda».
  • Fomente las amistades fuera de la escuela.  Haga participar a su hijo en actividades extraescolares (si aún no lo ha hecho hasta ahora), como clases de arte, deportes, artes marciales, equitación, idiomas, o cualquier actividad que les dé la oportunidad de formar otro grupo social y de desarrollar nuevas habilidades.

Si su hijo forma parte de un grupo social cerrado y uno de sus miembros se está metiendo con los demás o los está rechazando, es importante abordar este tema cuanto antes. Los programas de televisión, los concursos y la tele-realidad, donde se glorifica el mal comportamiento no hacen más que dificultar la tarea de las familias de promover la amabilidad, el respeto y la compasión.

Hable sobre el papel del poder y el control en las amistades y trate de entender por qué su hijo se siente obligado a estar en esa posición.

Comente con él quién está dentro y quién está fuera, y qué ocurre cuando un niño está fuera (¿lo ignoran, lo rechazan, lo acosan?).

Anime a su hijo a pensar y a hablar sobre si está orgulloso de la forma en que actúa su grupo cerrado cuando está en su centro de estudios.

Pida a los profesores, orientadores escolares y el personal de la dirección del centro su opinión sobre lo que está ocurriendo dentro y fuera de las clases. Los más probable es que le puedan informar sobre cualquier programa que haya en la escuela para abordar el tema de los grupos cerrados y ayudar a que los niños con diferencias las sepan sobrellevar.

Fomentar las amistades saludables

He aquí algunos consejos para facilitar que los niños tengan amistades saludables y que no se obsesionen tanto con pertenecer a grupos cerrados:

  • Encuentra el encaje adecuado, en vez de limitarte a encajar.  Anime a su hijo a pensar qué valora y qué le interesa, y en qué medida ambas cosas se ven reflejadas en su grupo de pertenencia. Hágale preguntas tales como: ¿Cuál es el principal motivo de que quieras formar parte de ese grupo? ¿A qué te tendrás que comprometer? ¿Merece la pena? ¿Qué harías si el líder del grupo insistiera en que te portaras mal con otros niños o hicieras algo que no quisieras hacer? ¿Dónde está el límite entre divertirse y bromear y burlarse y acosar a los demás?
  • Atente a tus propios gustos. Si a su hijo siempre le ha encantado tocar el piano pero súbitamente lo quiere dejar porque esta actividad se considera poco «aceptable», hable con él para intentar resolver esta situación. Anime a su hijo a participar en actividades con las que disfruta y que le ayudan a ganar seguridad en sí mismo.
  • Forma círculos sociales abiertos y compuestos por gente diversa.  Incentive a su hijo a hacerse amigo de personas de diferentes ambientes, orígenes, edades e intereses con quienes se sienta a gusto y se lo pase bien. Dele el ejemplo usted mismo en la medida de lo posible, teniendo amigos y conocidos de diferentes edades, ambientes y tipos.
  • Habla claro y da la cara.  Si su hijo está preocupado o se siente presionado por lo que ocurre en su grupo cerrado, anímelo a defenderse o a defender a otros niños que se sientan acosados o que sean expulsados del grupo. Indíquele que no participe en nada que le parezca incorrecto, sea hacer bromas o hablar a espaldas de alguien.
  • Asume la responsabilidad de tus propios actos.  Fomente en su hijo la sensibilidad ante los demás, en vez de limitarse a dejarse llevar por grupo. Recuérdele que un amigo verdadero respeta sus opiniones, intereses y elecciones, por mucho que difieran de las suyas. Hágase eco de lo difícil que puede ser oponerse, pero que, en el fondo, todo niño es responsable de lo que dice y de lo que hace.

No se olvide de ofrecerle también una visión de conjunto o una perspectiva general. Por mucho que ahora le cueste abordar la cuestión de los grupos cerrados, las cosas pueden cambiar rápidamente.

Lo más importante es hacer amigos verdaderos, personas en las que su hijo pueda confiar y con quienes se pueda reír.

El verdadero secreto de ser «popular», en el sentido más real de la palabra, consiste en ser el tipo de amigo que a todo el mundo le gustaría tener: respetuoso, justo, comprensivo, afectuoso, fiable, leal y amable.

Revisado por: Kathryn Hoffses, PhD

Fecha de revisión: julio de 2018

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/cliques-esp.html

Niños que necesitan un poco de ayuda para hacer amigos

¿Cómo ayudar a mi hijo a hacer amigos?

Todos los padres saben que las amistades en el patio de la escuela son importantes. Los amigos enriquecen nuestras vidas, aumentan nuestra autoestima y brindan el apoyo moral que necesitamos cuando memorizamos las tablas de multiplicar.

Desde el punto de vista del desarrollo, tener un amigo en la escuela es tan importante como obtener una A (o un 10).

Aprender cómo formar relaciones exitosas con los compañeros es una habilidad crítica para los niños, y una que usarán y refinarán durante toda su vida.

Pero para algunos niños es más difícil encajar socialmente. Los pilares de la interacción infantil, como compartir un juguete o juegos imaginarios, podrían eludirlos.

Si bien los padres no pueden hacer amigos por sus hijos, sí pueden ayudarlos a desarrollar y practicar habilidades sociales clave.

Si ve que su hijo tiene dificultades para hacer amigos o es rechazado por otros niños, le presentamos algunos pasos que puede seguir para ayudarlo.

Relacionado: ¿Qué es la ansiedad social?

Desarrollar habilidades sociales

Las habilidades sociales no surgen de forma natural para todos los niños.

Los niños impulsivos e hiperactivos a menudo actúan de forma tal que obstaculizan su fuerte deseo de amistad, señala Mary Rooney, PhD, una psicóloga que se especializa en el trastorno por déficit de atención con hiperactividad o TDAH (ADHD, por sus siglas en inglés) y trastornos de conducta disruptiva.

A menudo tienen problemas para turnarse y controlar su ira cuando no se hace lo que ellos quieren. Los niños más distraídos pueden actuar de manera alejada o mantenerse al margen de los grupos de juego, sin estar seguros de cómo afirmar su presencia.

Si usted nota que su hijo tiene dificultades para interactuar con sus compañeros, intente entrenarlo en casa. Enfatice tomar turnos y compartir durante el tiempo de juego familiar y explique que los amigos esperan el mismo buen comportamiento.

Los niños impulsivos también se beneficiarán de la práctica de diferentes estrategias para resolver el conflicto entre los compañeros. El juego de roles puede ser muy útil.

Por supuesto, como padre o madre, también debe tener cuidado de mantener una buena conducta social al hablar con los miembros de la familia y sus propios amigos.

Para los niños que necesitan una orientación más intensa, los expertos sugieren utilizar “libretos de interacciones sociales” o conversaciones simples que los niños pueden practicar con sus padres todos los días.

Puede trabajar con el médico o el terapeuta conductual de su hijo para seleccionar los libretos apropiados y desarrollar una estrategia para ensayarlos e implementarlos.

Los libretos de interacciones sociales son especialmente útiles para los niños en el espectro del autismo que necesitan aprender deliberadamente habilidades sociales clave, como establecer contacto visual y responder a los estados de ánimo de los demás.

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Finalmente, si su hijo ha estado teniendo dificultades para hacer amigos, la Dra. Rooney sugiere programar una reunión con su maestro.

“A menudo los niños dirán ‘todos me odian’, pero es posible que no puedan describir lo que está sucediendo”.

Los maestros pueden darle una mejor idea de las interacciones de su hijo con sus compañeros y sugerir compañeros de clase más positivos para los juegos fuera de la escuela.

Practique durante las citas de juego

Las citas de juego supervisadas son una excelente forma para que los niños ejerciten sus músculos sociales. La Dra. Rooney sugiere que los padres pasen algún tiempo antes de las citas de juego para revisar las señales sociales con sus hijos. Algunas actividades para prepararse para las citas de juego incluyen:

  • Hable con su hijo sobre lo que significa ser un buen anfitrión. ¿Qué hará su hijo para que sus invitados se sientan cómodos?
  • Haga que su hijo elija algunos juegos con anticipación. ¿Cómo sabrá su hijo cuándo es hora de pasar al siguiente juego?
  • Pregunte a su hijo cómo sabrá si sus invitados están pasando un buen momento. ¿Están sonriendo? ¿Riendo a carcajadas?

Siempre y cuando los niños no se involucren en un juego que sea completamente peligroso, deje que la cita de juego se desarrolle como debiera, recomienda Jamie Howard, PhD, psicóloga clínica del Child Mind Institute. Los niños aprenden de las consecuencias naturales de sus acciones, razón por la cual es tan importante permitirles practicar la socialización en un ambiente cálido y de apoyo.

Y cuando revise cómo fue, concéntrese en los buenos comportamientos que desea reforzar. “Los niños están más motivados por los elogios que por evitar las críticas”, dice la Dra. Howard. “El elogio específico y etiquetado es de gran ayuda. En lugar de ‘buen trabajo’, diga ‘compartiste muy bien con tu amigo'”.

Ayudar a los niños tímidos

Algunos niños son sociales por naturaleza, mientras que otros necesitan más tiempo para adaptarse a nuevas situaciones. No se preocupe si su hijo está un poco más indeciso en situaciones sociales. Esperar que cada niño salte y sea el líder del grupo no es realista, así que evite presionar demasiado.

Sin embargo, los padres tampoco deben cometer el error de retener a los hijos que titubean en casa. Rachel Busman, PsyD,  psicóloga que trabaja con niños ansiosos, explica: “Hay una diferencia entre acomodarlo y ser permisivo.

A los niños más tímidos queremos darles la oportunidad de conocer nuevos niños, pero queremos ayudarles a cerrar la brecha de la transición para que no se sientan muy incómodos”.

La Dra. Busman sugiere planificar primero las citas de juego en su casa, donde su hijo estará más a gusto. Los clubes u otras actividades también son una buena forma de hacer amigos porque proporcionan una estructura integrada que ayuda a minimizar la ansiedad.

Si su hijo está reacio, intente encontrar a un compañero familiar para unirse a la actividad con él.

Al igual que con cualquier habilidad social, los padres pueden ayudar a los niños tímidos a ensayar con anticipación ante una situación que los pone nerviosos, como ir a una fiesta de cumpleaños o conocer a un nuevo grupo de personas.

Cada niño es diferente

La Dra. Busman señala que también hay una diferencia entre los niños que son tímidos y los niños que son simplemente más introvertidos y prefieren pasar su tiempo libre leyendo o dibujando solos. “Diferentes niños en la misma familia pueden tener diferentes límites sociales y grados de comodidad.

Un niño que prefiere pasar el tiempo tranquilo o estar en grupos pequeños no necesariamente evita a otros niños”. Pero es esencial que los niños más introvertidos también tengan oportunidades de hacer amigos. La Dra. Busman recomienda saber cuánto puede manejar su hijo y establecer las expectativas con base en eso.

Para algunos niños es suficiente con que encuentren una sola cosa que les guste hacer una vez a la semana.

Finalmente, es importante que los padres no establezcan demasiadas expectativas sociales a los niños. La Dra. Rooney aconseja mantener las cosas en perspectiva. “Los niños solo necesitan uno o dos buenos amigos. No tiene que preocuparse de que sean los niños más populares de su clase”.

Источник: https://childmind.org/article/ninos-que-necesitan-ayuda-para-hacer-amigos/

Cómo ayudar a nuestro hijo a aprender a hacer amigos

¿Cómo ayudar a mi hijo a hacer amigos?

Ya han comenzado las clases y los padres tenemos que preocuparnos por su adaptación académica, pero también la relación con sus compañeros en clase. La capacidad de hacer y mantener amigos no solo hace felices a los niños, sino que es fundamental y beneficiosa para ellos. Aumenta su autoestima, el compañerismo y la empatía con los problemas de sus compañeros.

Hacer amigos en su nueva clase es importante para nuestros hijos ya que les ayuda a desarrollarse emocional y socialmente. “Proporciona un campo de entrenamiento para probar diferentes maneras de relacionarse con los demás.

A través de la interacción con los amigos, los niños aprenden a establecer normas, sopesar alternativas y tomar decisiones. Experimentan miedo, enojo, agresión y rechazo, aprenden a ganar y a perder y entienden lo que es apropiado y lo que no.

También adquieren conocimientos sobre el posicionamiento social y las clases de poder: quién está dentro, quién está fuera, cómo dirigir y cómo seguir, qué es justo y qué no… “, explican en este artículo del Hospital Sant Joan de Déu.

El valor de la amistad

Los niños siempre necesitan hacer amigos entre sus compañeros. Un niño sin amigos sufre en clase, pero además no disfruta de los beneficios de la amistad.

Los amigos ayudan a nuestros hijos a practicar habilidades importantes como el autocontrol, la autoestima, la resiliencia y la oportunidad de reflexionar sobre la propia conducta.

Además, les permite comprender los efectos de sus propias acciones sobre los demás y les desconecta del estrés diario de la jornada.

Pero también nuestros hijos deben aprender a elegir a los amigos. No pueden ser amigos de todos los niños de la clase. Necesitan conectar con aquellos con los que tengan un interés común.

Nuestros hijos cambiarán de amigos numerosas veces a lo largo de la vida escolar e incluso de curso a curso y es importante que aprendan a elegir amigos que ejerzan una influencia positiva en su vida escolar y que sean buenos compañeros.

Tenemos que enseñar a nuestros hijos a elegir siempre buenos amigos.

Una amistad que cambia

Cuando los niños van creciendo buscan amigos que compartan sus intereses y aficiones y ya no solo buscan cercanía o momentos de juego.

Además, los grupos que se forman en clase comienzan a estar determinados por el sexo: los chicos suelen jugar con chicos y las chicas con chicas.

Los chicos tienden a formar grandes grupos de amigos que se suelen formar entorno a la práctica de algún deporte como el fútbol o el baloncesto. Las chicas suelen formar grupos más pequeños y sus conversaciones son más personales.

En la adolescencia el grupo tiene un peso fundamental en su vida y por eso es importante que sus amigos sean positivos para su desarrollo y crecimiento.

Los grupos se convierten en un modelo a seguir y destronan en influencia a los padres u otros familiares.

Los grupos en la adolescencia pueden formarse por la apariencia, las habilidades en los deportes o los resultados académicos.

En la adolescencia no pertenecer a ningún grupo puede ser una preocupación para muchos chicos. Incluso les suele suponer sentimientos de rechazo al no ser incluidos en algún grupo o pueden sufrir burlas e incluso acoso escolar o bullying.

Unirse al grupo equivocado puede también suponer consecuencias negativas para nuestro hijo.

Si en el grupo tienen conductas antisociales puede influir en su conducta y por la «presión de grupo” convertirse ellos mismos en chicos problemáticos.

Ayudar a nuestros hijos

Los padres tenemos que intentar fomentar que nuestro hijo se integre en la vida social en el centro escolar.

Podemos facilitar que queden con sus amigos fuera de clase por las tardes o los fines de semana para ir al cine o para jugar en casa por ejemplo.

Ver a estos amigos fuera del entorno del centro escolar reforzará su relación y afianzará su amistad.

Debemos aprender a respetar la sociabilidad de nuestro hijo. Hay niños que prefieren tener muchos amigos y otros que necesitan menos pero más cercanos. Además, a algunos niños les cuesta más hacer amigos y otros necesitan mucho más tiempo. No debemos agobiar a nuestro hijo para que tenga amigos rápido si le cuesta establecer amistades.

También por desgracia tenemos que estar atentos y darnos cuenta de sí nuestro hijo no tiene amigos. Tenemos que hablar con él y preguntarle si está solo en el patio y no juega con ningún niño en los momentos libres como por ejemplo los recreos. Incluso podemos darnos cuenta de que tiene miedo y se siente acosado por algún niño en clase o en el patio.

Tenemos que intentar que nuestro hijo nos cuente lo que le pasa o que se lo cuente a su profesor antes de que se convierta en un problema grave. Tendremos que concertar una cita con el tutor y hablar con él sobre la situación de nuestro hijo y sus problemas de socialización en clase.

Seguro que entre el colegio y la familia lograremos que el problema se solucione lo antes posible.

ConsejosPsicología

Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/como-ayudar-hijo-aprender-hacer-amigos/

4 maneras de ayudar a los niños a hacer amigos

¿Cómo ayudar a mi hijo a hacer amigos?

A medida que nuestros hijos crecen, la socialización se convierte en algo cada vez más importante. Los amigos les dan seguridad, fomentan su autoestima y constituyen un marco de referencia para que desarrollen las habilidades sociales que les servirán el resto de su vida. Ayudar a los niños a hacer amigos requiere un poco de observación y mucho tacto por tu parte.

¿Por qué es tan importante ayudar a los niños a hacer amigos?

Si bien es cierto que hasta los 3 años la interacción con otros niños no es tan determinante, en el período comprendido entre los 4 y los 11 años la integración en un grupo social se torna cada vez más importante, hasta convertirse en algo crucial al alcanzar la adolescencia.

Las amistades favorecen la autoestima de los niños, gracias a que es a través de las relaciones con los demás como ellos comienzan a adquirir autoconocimiento. Esto implica estar consciente de sus capacidades, sus limitaciones, la imagen que tienen los demás sobre ellos, etc.

Cuando aprenden a comunicarse con sus iguales, a entablar lazos y a cooperar, están desarrollando su capacidad de empatía. Indudablemente, se trata de una cualidad muy importante para su desarrollo emocional.

Relacionarse en ámbitos distintos al de la familia ayuda a los niños en su proceso madurativo, los obliga a desarrollar habilidades y estrategias, a buscar soluciones e, invariablemente, amplía su visión del mundo.

Sin embargo, lo que para algunos resulta muy fácil y natural, para otros parece una misión imposible. Si tu hijo es del grupo al que le cuesta trabajo relacionarse, debes saber que existen fórmulas con las que puedes ayudar a los niños a hacer amigos.

Cómo ayudar a los niños a hacer amigos

No es baladí cuando estamos hablando de nuestros hijos, pero por norma general tendemos a victimizarlos sin darnos cuenta de ello.

Es posible que, ante un rechazo, tu hijo no haya experimentado ninguna emoción negativa; sin embargo, si tu le dices “Pobrecito, que mal debes sentirte”, o incluso si calificas al niño que no quiso jugar con él de “malo”, le estás dando un mensaje muy poco constructivo a tu hijo.

Puede que para ti el rechazo sea un tema que te afecta, pero, ¿no crees que tu hijo también debe aprender a decir no? Para ello, es importante que se experimenten en ambos lados: el que dice no y el que recibe un no. Además, no siempre nos apetece relacionarnos y no con todo el mundo, sin que eso tenga que suponer un problema.

Por otro lado, en muchas ocasiones las experiencias que viven nuestros hijos nos conectan con las nuestras; así, nos recuerdan situaciones que pudieron ser traumáticas en el pasado y creemos que para ellos también lo son. Recuerda: él reacciona distinto y es muy positivo darle la oportunidad de que así sea.

2. Ahora investiga

Una vez que te has separado de la emoción, investiga realmente cómo se siente tu hijo al respecto. Procura una charla distendida, tal vez durante un paseo por el parque o una merienda especial en la que podáis compartir un rato sin presiones ni interrupciones.

Ten tacto, no preguntes a bocajarro, podrían sentirse intimidados o incluso pensar que algo malo está sucediendo. Lo primero que necesitas saber es si su falta de amigos le molesta, qué emoción le causa: enfado, tristeza, frustración, indiferencia o cualquier otra.

Una vez que sabes esto, te será fácil llegar al por qué. Es vital conocer qué es lo que le impide relacionarse: la timidez, su precocidad, si le cuestan las relaciones con iguales y prefiere estar con los adultos, si se debe a que se encierra en algún juego que lo orilla a aislarse (sucede mucho con los videojuegos), u otro motivo.

Un punto en el que hay que poner mucha atención es en indagar si detrás de todo esto se podría estar dando alguna situación de bullying. En ese caso, debes asesorarte para determinar si tu hijo está siendo víctima de acoso escolar y cómo actuar.

“Cuando los niños aprenden a comunicarse con sus iguales, a entablar lazos y a cooperar, están desarrollando su capacidad de empatía”

3. Pasemos a la acción

Una vez que tienes los datos suficientes para saber qué está pasando y por qué a tu hijo le cuesta relacionarse, puedes poner manos a la obra con algunas estrategias sencillas que suelen ayudar a los niños a hacer amigos. Estos son dos ejemplos:

  • Intereses comunes: Supongamos que tienes una hija a la que le encantan los superhéroes y ves que un niño de su clase lleva una camiseta de Thor. Tal vez podrías hacérselo notar para que vea que pueden tener afinidades: “Mira, ¿ese niño no va en tu clase? Parece que es tan fanático de los superhéroes como tú”.
  • Un ambiente seguro: Lleva a los niños a un terreno en el que tu hijo se sienta cómodo, como por ejemplo su casa. Proponle organizar una merienda en la que invite a sus compañeros, que les muestre sus juguetes, que les ofrezcáis unos ricos bocadillos preparados por vosotros mismos y que él pueda desplegar sus herramientas sociales sintiéndose seguro, en un ambiente que controla.

4. Abre sus horizontes

Facilítale actividades para relacionarse más allá de la escuela. Es posible que le guste practicar algún deporte o que quiera aprender a tocar un instrumento musical.

El hecho de compartir aficiones específicas con otros niños independientemente del ambiente escolar es muy positivo para ellos. Ya tienen ganado un paso, que es el de encontrar un punto de concordancia con el otro.

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Cómo ayudar a un adolescente a hacer amigos

¿Cómo ayudar a mi hijo a hacer amigos?

Por diferentes razones, como padres o madres, os podéis encontrar ante un problema que afecta a muchas  personas adolescentes, que es la dificultad para hacer amistades.

Para un padre o madre puede ser muy complicado ver a su hijo  o hija adolescente en una situación complicada en este sentido, con pocos amigos o escasa vida social, lo que puede hacer que se plantee seriamente cómo ayudar a un adolescente a hacer amigos.

Las razones que pueden llevar a una persona adolescente a no tener nada o pocas amistades, pueden ser muy diversas, como por ejemplo que la persona adolescente sea una persona tímida e introvertida, que piense diferente a las demás o que no comparta los mismos intereses que el resto de adolescentes que le rodean. También el empezar en un nuevo instituto puede llegar a ser un cambio que le dificulte la adaptación en ese sentido.

Consejos para saber cómo ayudar a un adolescente a hacer amigos

En primer lugar, debes intentar no traspasar tu angustia y preocupación a que tu hijo o hija adolescente tenga pocos amigos, y analizar tranquilamente la situación. Puede que tenga pocos amigos, pero que esté feliz así.

O puede que de verdad le entristezca su situación. Lo mejor será hablar tranquilamente con la adolescente y darle todo nuestro apoyo.

Nunca debemos juzgar al adolescente por esa situación, ya que esto no hará más que se sienta culpable y se cierre más en él mismo.

Se debe tratar de lograr que, aunque en ocasiones tenga que estar solo, pueda sentirse bien, ayudarle a que se sienta contento, aunque no tenga un gran número de amigos. Y explicarle que siempre es preferible la calidad a la cantidad en lo que se refiere a la amistad, algo que también irá aprendiendo con el paso de los años.

Debes buscar en todo momento que el adolescente se sienta bien con él mismo, independientemente de que tenga amigos o no, haciéndole ver que es maravilloso de la forma que es y que tiene una familia que le apoya en todo momento. Transmitirle tu apoyo y tu aceptación por su forma de ser es vital, ya que es muy probable que el adolescente ante esta situación tenga la autoestima baja.

Es importante hacer una reflexión acerca de los aspectos positivos presentes en la vida del adolescente y tratar de ayudarle a que él mismo pueda ver esas cosas positivas. Transmitirle que no debe cambiar  su forma de ser por adaptarse a los demás, sino que debe ser tal y como es, y que ya encontrará personas afines que lo acepten tal y como es.

Mejorar las habilidades sociales para ayudar a un adolescente a hacer amigos

Un punto importante para saber cómo ayudar a un adolescente a hacer amigos es tratar de enseñarle a que tenga unas buenas habilidades sociales, las cuales son fundamentales para  la vida.

En el caso de que sea necesario, puedes acudir con tu hijo o hija adolescente a una profesional de la psicología o psicopedagogía para que le ayude a reforzar sus habilidades sociales y le dé estrategias para potenciarlas.

Eso hará que, progresivamente, se sienta más seguro de sí mismo y, de forma simultánea, mejorar su autoestima, lo que le ayudará a conseguir amigos de calidad y a disfrutar tanto de esos momentos con amistades, como en los que se encuentre con su familia, y también de los momentos en soledad.

Además, habilidades sociales como la asertividad le ayudarán a enfrentarse a posibles conflictos que pueda tener.

Otra alternativa es apuntarse, si le apetece, a actividades extraescolares en grupo, para ayudarle a relacionarse con otras personas adolescentes fuera de su entorno escolar.

Es un buen modo de conocer gente nueva y poner en práctica las habilidades adquiridas.

En ese caso, es mejor actividades extraescolares en grupo o en equipo, que no individuales, y siempre apostar por las que sean lúdicas.

Teniendo en cuenta todos estos aspectos, podrás saber cómo ayudar a un adolescente a hacer amigos, pero también a hacer que no se sienta frustrado en aquellos casos en los que, por unas u otras razones, deba pasar momentos en soledad. Simplemente se debe ayudar al adolescente a que sea feliz en todo tipo de momentos, a darle apoyo para reforzar sus emociones, escucharle cuando lo necesite, y a transmitirle vuestra sincera aceptación.

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