¿Cómo ayudar a mi hijo a jugar con otros niños?

¿Cómo ayudar a mi hijo a jugar con otros niños?

¿Cómo ayudar a mi hijo a jugar con otros niños?

La amistad es muy importante para todas las personas. Los amigos son un protector para la ansiedad y la depresión y nos ayudan a disfrutar de la vida.

Por lo tanto, es fundamental que enseñemos a nuestros hijos a jugar con otros niños y hacer amigos, aunque debemos tener en cuenta cómo se desarrolla la amistad en los niños ya que puede que nos agobiemos porque nuestro hijo no sabe jugar con otros niños o no se relaciona con ellos, cuando puede ser lo normal para su edad.

Durante la etapa infantil, para un niño un amigo es cualquier niño con el que ha jugado durante un tiempo. Además, en los primeros años de vida los niños juegan unos al lado de otros y no hay reciprocidad, es lo que se conoce como juego en paralelo.

Hasta los 7 años, aproximadamente, los amigos son circunstanciales y sus amigos son los niños con los que juegan en el parque, sus vecinos, los hijos de los amigos de sus padres, etc.

Todavía no hay una selección por parte del niño en la que busque coetáneos con los que compartA gustos o inquietudes.

En estas edades valoran al amigo por lo que les aporta: “Juan me deja sus juguetes”, “María juega conmigo”… Todavía no han desarrollado un sentimiento más profundo de amistad.

A partir de los 9 años se intensifica el concepto de amistad como una relación mutua de compromiso y aparece la parte afectiva. El amigo ya no es solo un niño con el que juega a veces, sino que ya empieza a formarse un vínculo emocional.

Entre los 10 y los 12 años se forman los grupos de amigos.

Las niñas suelen tener grupos más pequeños en los que hablan y comparten confidencias, mientras que los niños suelen hacer grupos más grandes que giran en torno a intereses comunes como el deporte.

Según van creciendo los amigos adquieren más importancia en detrimento de los padres, llegando a su máximo exponente en la adolescencia.

¿Cómo conseguir que mi hijo haga amigos?

1- Muéstrale lo importantes que son los amigos para ti, lo que te aportan, lo que te gusta quedar con ellos y fomenta los contactos con tus amigos, sobre todo con aquellos que tengan hijos de su edad. Los padres son el modelo a seguir de los niños en todos los aspectos.

2- Los amigos los elige el niño, no debes imponerle determinadas amistades ni prohibirle otras.

3- Permite que invite a amigos a casa o déjale ir si otros le invitan a la suya.

4- Procura que participe en actividades en las que haya otros niños (deporte, talleres, actividades extraescolares…).

5- Fomenta con él el trabajo en equipo, es algo que la ayudará a fidelizar a sus amigos.

6- Trabaja con él la importancia de cumplir las reglas, las normas y los límites, sobre todo cuando se trata de juegos en equipo.

7- Muéstrale que cuando un amigo tiene un problema o está triste, hay que ayudarlo y consolarlo.

8- Enséñale a compartir sus juguetes y cosas y muéstrale que es mucho más divertido jugar con otros niños que solo.

9- Alegraos juntos por los logros de sus amigos y dile que dé la enhorabuena a los niños que hayan sacado una buena nota o metido un gol en el partido.

10- Enséñale a saber perder y no enfadarse cuando no gane o no sea el primero.

11- Si el niño está un poco inseguro y le cuesta entablar relaciones, practica con él cómo empezar una conversación y cómo acercarse a un niño para pedirle que juegue con él. Las primeras veces puedes ir tú con él y presentarle a los otros niños, pero luego deberá intentar hacerlo él solo.

12- Si le cuesta seguir los juegos de los demás niños y por eso no se atreve a acercarse a jugar con ellos, practica con él en casa o en otro sitio los juegos que suelan realizar, como el rescate, el fútbol, el escondite… la idea es que se sienta seguro consigo mismo y no le dé vergüenza jugar mal.

13- Fomenta su autonomía, su independencia y su seguridad. Si haces todo por él y nunca le dejas intentar hacer las cosas solo, no será capaz de acercarse por su cuenta a jugar con otros niños. También es importante que cuides su autoestima para que se sienta seguro de sí mismo y no tenga problemas en acercarse a otros niños para pedirles que le dejen jugar con ellos.

Trabaja la amistad desde pequeño en tu hijo y seguro que así le resultará más sencillo jugar con otros niños en el parque, los conozca o no.

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Источник: https://www.todopapas.com/ninos/desarrollo-infantil/como-ayudar-a-mi-hijo-a-jugar-con-otros-ninos-9739

Cómo actuar cuando en el cole le dicen a tu hijo «no, tú no juegas»

¿Cómo ayudar a mi hijo a jugar con otros niños?

Gritos, saltos, carreras, balones que no dejan de botar, canciones… Acercarse al patio del recreo de un colegio es ver la infancia en plena ebullición. Sin embargo, lo que en principio debería ser un tiempo de ocio y diversión para todos los alumnos, no siempre es así; para algunos niños salir al recreo puede convertirse en una verdadera odisea a partir de ciertas edades.

Normalmente, lo pequeños de 3 a 6-7 años suelen jugar entre todos; juegan con un amigo, luego con otro… y tan felices. Pero, a medida que se hacen algo mayores, se empiezan a organizar grupos y a destacar los alumnos líderes.

¿Qué ocurre si nuestro hijo se queda apartado porque el grupo no le deja jugar? ¿Cómo actuar si un líder toma las riendas y decide con quién deben ir o no los niños rechanzando a algunos de ellos? ¿Deben intervenir los padres en este tipo de conclictos?

Según Silvia Álava, directora del área infantil del Centro de Psicología Álava Reyes, cuando un niño es habitualmente rechazado por un grupo de amigos porque el líder le dice «no, tú no juegas» es importante que el niño afectado mantenga una buena comunicación con los padres para que sea capaz de contarle lo que le está ocurriendo en el patio del colegio. «Desde pequeños hay que trabajar con los niños para que sean asertivos y sepan decir lo que piensan, sienten y quieren, pero sin enfadarse. Debemos enseñarles que a veces hay que ceder, otras negociar y decir «como antes has elegido tú, luego elijo yo el juego»».

Jerónimo García Ugarte, tutor de Superpadres.com, reconoce que «hay que darles siempre confianza para hablar, para que nos cuenten qué es lo que está pasando, que el miedo a las consecuencias o a que nos sintamos frustrados porque no cumplen con las expectativas que hemos puesto en ellos no les atenace a la hora de decirnos que las cosas no van del todo bien por el colegio»

Otro buen consejo para nuestro hijo es que si él es testigo de que el líder de la clase tampoco deja jugar a otro niño, nuestro hijo debe defenderle, porque sabe como se siente y así cuando le ocurra a él también le apoyarán.

Evitar cualquier tipo de “culpabilidad”

García Ugarte señala que se debe evitar «cualquier tipo de “culpabilidad” porque alguien les rechace o aparte.

«Lo que tenemos que transmitirles es que en todo momento actúen conforme a sus criterios personales y que la presión o “amenaza” de ser excluidos no les lleve a modificar su modo de ser, algo que a la larga les servirá de muy poco… porque refuerzan más el “éxito” de ese líder negativo.

Si el niño es muy tímido o inseguro, Sílvia Álava recomienda utilizar el «rol playing»; es decir, «plantear distintos escenarios en que los que en unos casos el padre simula que es el amigo y el hijo es él mismo, y viceversa, y así ensayar distintas situaciones para que el niño aprenda qué respuesta pueda dar en cada situación que se le planteee en el patio y así gane en seguridad. Lo importante es guiarle, sin forzarle».

No es recomendable, si el caso no es grave y no llega a ser acoso, que los padres se metan en medio del conflicto de una manera directa y le resuelvan el problema «porque les convertirán en niños dependientes, incapaces de solucionar sus propios problemas en el futuro y conseguirán, además, que los padres de otros niños también se vean involucrados en el problema. El conflicto pasará de la esfera infantil a la esfera adulta, lo que no es conveniente para nadie».

Situaciones habituales

Si pasan las semanas y el asunto se agudiza, una buena opción es avisar al colegio para que sean los profesores los que observen y valoren la situación.

«Los niños viven estos problemas con los amigos con mucha intensidad y en ocasiones se trata de situaciones habituales y se da más en niñas que en niños.

La razón es sencilla: los niños se pasan el día jugando al fútbol y las niñas tienen que negociar más a qué juegas».

Lo que no deben olvidar los padres es que estos primeros contratiempos les servirán a los pequeños de aprendizaje y entrenamiento para lidiar el resto de situaciones conflictivas que se dan en las relaciones sociales a lo largo de toda la vida.

Jerónimo García Ugarte añade que, como en otros ámbitos de la vida, también en los colegios hay niños líderes: positivos y negativos.

Los líderes positivos en las aulas son aquellos niños que cuentan con el reconocimiento de los demás y que ejercen su liderazgo por sus ganas de servir a los demás y de conseguir que toda la clase esté contenta.

Los líderes negativos ejercen su liderazgo desde su propia necesidad de destacar por lo que los demás se convierten en un medio para y no en un fin.

A este tipo de líderes, caracterizados por su falta de empatía, lo que piensen o sientan los demás les importa poco…

El error más importante

En algunas ocasiones este liderazgo viene impulsado desde las propias familias, que transmiten, no siempre de un modo natural, a sus hijos la necesidad de ser el número 1, el mejor…. aun a costa de pasar por «encima» de los demás y aceptando ese tipo de liderazgo negativo.

«El error más importante que cometen este tipo de padres —prosigue García Ugarte— es que entienden que son los que “sufren” a su hijo, los que son apartados del grupo… los que tienen motivos para estar preocupados… ignorando que este tipo de comportamiento se plasmará después en su futura vida profesional y familiar.

Tener un hijo líder negativo debe ser tan preocupante como tener un hijo que sufra las estrategias de dicho líder».

Tanto desde la escuela como desde la familia es bueno potenciar a los líderes positivos siempre que se entienda su liderazgo desde una vocación de servicio a los demás: desarrollar todas sus potencialidades ayudando a que los demás desarrollen las suyas. Como también es necesario el anticiparse y evitar estrategias de liderazgo basadas en “apartar” a otros llegando a situaciones de acoso escolar como forma de ejercer el liderazgo.

Papel del colegio

Asimismo, una de las funciones principales de un colegio, de un profesor en un aula, es la de crear un clima positivo de convivencia a partir de la plena integración de todos, y para ello es necesario poner en marcha estrategias que favorezcan el desarrollo en la educación de las competencias emocionales personales y sociales de todos y cada uno de los niños/as que forman parte de ese aula, de ese colegio. El desarrollo de actividades en grupos que varían continuamente respecto a sus componentes es una simple y muy buena estrategia para trabajar y favorecer la interacción social.

La escuela siempre debe intervenir

Primero desde la anticipación con programas de desarrollo de las competencias emocionales donde se trabajen competencias como la empatía, el trabajo en equipo……y después, en situaciones ya dadas de liderazgo negativo poniendo en marcha aquellas estrategias que cada centro (claustro de profesores) considere oportunas y que eviten, tal y como antes comentaba, el que podamos llegar (como demasiado habitualmente estamos llegando) a situaciones de acoso escolar como parte de la estrategia de un líder que consigue sus objetivos generando “adeptos” y fomentado el miedo en el grupo. Miedo a las consecuencias que se pueden derivar por ir en contra de…

Intervención de los colegios

Para García Ugarte son tres los tipos de intervenciones por parte de los docentes de un colegio:

—1.De anticipación o positiva, que consiste en el desarrollo de programas y estrategias educativas que impidan la aparición de este tipo de liderazgo negativo en las aulas.

—2.De resolución o negativa, que consiste en intervenir en la situación creada, hablando con quien ejerce ese tipo de liderazgo negativo, mostrando todo su apoyo a quienes padecen las consecuencias de ese liderazgo (siendo apartados…) y de un modo muy especial sobre el grupo que va a jugar un papel muy relevante apoyando o mostrando su rechazo a este tipo de comportamientos.

—3.Subrayar siempre el apoyo que deben no solo oír, sino sentir públicamente aquellos que “sufren” este tipo de liderazgos.

—4.Contar con un Plan de Convivencia actualizado que regule la convivencia entre los alumnos.

—5.Respecto a las familias, es fundamental buscar siempre el apoyo, el trabajo conjunto con el colegio.

En muchas ocasiones y desde una situación más cargada emocionalmente, nuestras actuaciones como padres pueden no tener un resultado positivo y de ahí la necesidad de buscar esa siempre necesaria colaboración que debe existir entre familia y escuela y más cuando nos encontramos ante este tipo de situaciones. Contar con una buena información, por ambas partes, es un paso necesario para encontrar una respuesta positiva.

Según el tutor de Superpadres.com, escuela y familia tienen la responsabilidad de coeducar y una parte fundamental de nuestro compromiso compartido de educadores es la de crear un clima positivo de convivencia en las aulas que permita el libre desarrollo de las potencialidades de todos y cada uno de los niños/as que cada día conviven en nuestros centros escolares.

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Источник: https://www.abc.es/familia-padres-hijos/20140225/abci-conflictos-infantiles-colegio-201402211240.html

Mi hijo no juega con otros niños ¿le pasa algo? – Siquia Psicólogos Online

¿Cómo ayudar a mi hijo a jugar con otros niños?

La psicóloga Cristina Pérez, directora de psicólogos de Siquia, nos desvela las principales dudas que nos surgen como padres cuando vemos que nuestros pequeños están aislados, no se relacionan con sus iguales o les vemos poco sociables. ¿Qué es lo normal? ¿Cómo se relacionan realmente los niños pequeños? ¿Qué debemos hacer? ¿En qué momento debemos preocuparnos? ¿Cuándo hay que consultar con un psicólogo infantil? Veamos.

¿Cuándo empiezan a relacionarse los niños pequeños?

Realmente empiezan desde que nacen, a las pocas semanas ya sonríen, buscan miradas, interaccionan con las personas que tienen alrededor, generalmente con los padres y hermanos.

¿Cómo identificamos sus primeras interacciones?

Las primeras interacciones son muy tempranas, desde el primer mes de vida ya empieza a sonreír y a hacer gestos casi instintivos.

Ya es a partir del segundo mes de vida cuando lo hace más consciente. Sonríe cuando está bien, empieza a extrañar, se sorprende… Le gusta escuchar la voz de las personas que le están cuidando.

A partir de los 3 años empieza a compartir juegos con otros niños.

¿Cuándo podemos sospechar que algo va mal?

Marcar una edad exacta es muy difícil porque cada persona lleva un ritmo, pero debemos prestar especial atención a si interactúa con nosotros con los primeros gestos que le hacemos (a partir de los 2 ó 3 meses), si gatea o si se pone de pie más o menos a los 8 ó 9 meses, si empieza a caminar sobre los 12 ó 14 meses,… En general son comportamientos que iremos comprobando y además contaremos con el pediatra en sus revisiones  habituales. A la menor duda, debemos de preguntar al pediatra. Será él quien determine si el pequeño necesita del apoyo de otro profesional como puede ser un psicólogo infantil.

¿Puede que el niño se relacione por timidez o vergüenza?

La timidez es un rasgo de nuestra personalidad, una manera de proceder que en muchas ocasiones la exteriorizamos a través de la vergüenza y que puede ser limitante a nivel social.

  La vergüenza es un estado puntual.

Cuando tenemos vergüenza tenemos miedo a hacer el ridículo, a ser objeto de burla, al deshonor; es un sentimiento consciente que hemos experimentado todos en alguna ocasión.

¿Y si es simplemente introvertido?

Sí, es posible; la persona introvertida disfruta de su soledad, necesita estar sola y es algo voluntario, en ningún caso tiene miedo a enfrentarse a situaciones sociales.

¿Qué hacer para ayudarle?

A partir de los 2-3 años aparecen los primeros signos de timidez e incluso de vergüenza.

Generalmente se pasa con la edad, aun así debemos procurar un entorno de seguridad al niño, escucharle, no obligarle a hacer lo que no quiere hacer, procurar fortalecer su relación con otros niños, no  etiquetarle, no sobreprotegerle, reforzar las interacciones sociales y potenciar su autoestima demostrándole que sí puede conseguir todo lo que se propone.

¿Cómo reconocer el aislamiento por algún tipo de abuso o acoso en casa o en el colegio?

Es necesario saber si ha cambiado su comportamiento en el último tiempo, si de repente no quiere ir al colegio o no quiere estar con sus amigos, si está más triste o irritable sin motivo aparente.

En definitiva, hay que fijarse en los cambios bruscos de comportamiento sin que haya una razón para ello.

El caso de acoso en el  hogar, debemos ver si evita estar con alguna persona en concreto, si ha cambiado en alguna medida su manera de proceder, si tiene falta de apetito, si se muestra más triste o más irritable sin un motivo aparente, debemos observar su manera de jugar, fijarnos en los dibujos que hace, si tiene pesadillas recurrentes,… todo esto puede darnos alguna pista de que algo no funciona como debería.

¿Qué más puede aislar a un niño pequeño?

  • Fobia social. Es el miedo a hacer interacciones públicas, a estar en público y se manifiesta mediante sudoración, palpitaciones, tensión muscular, disfunciones intestinales, enrojecimiento de la piel en ocasiones puede llegar a confundirse con un ataque de pánico. Los niños con fobia social lo que quieren es estar en lugares donde se sienten seguros y con personas conocidas, de su entorno. La fobia social infantil la manifiestan ante adultos y ante niños de su misma edad.
  • Ansiedad por separación. La ansiedad por separación se da cuando el niño manifiesta un temor excesivo al separarse de la persona con la que tiene apego o incluso del hogar; angustia excesiva o miedo excesivo a perderse, a alejarse de su zona, a que le pase algo a la persona de apego, a dormir fuera de casa, pesadillas recurrentes con el tema de la separación, dolores de cabeza, náuseas, dolor abdominal cuando anticipa la separación… Por lo tanto, los niños tienden a aislarse porque prefieren estar en su hogar o con la persona con la que tienen apego. No hay problema si vamos a su zona o si están con la persona que quieren estar.
  • Trastornos del espectro autista. Este trastorno se diagnostica en niños de más avanzada edad, ya que no están afectadas las capacidades motoras tempranas (gatear, caminar, incorporarse…). El TEA  es un trastorno neurológico y del desarrollo que está presente durante toda la vida y que el diagnóstico temprano es muy importante para su tratamiento. Se caracteriza por problemas al interactuar con otras personas, intereses restringidos y movimientos repetitivos.
  • Altas capacidades. Los bebés «superdotados» son muy precoces, aguantan la cabeza antes de 1 mes de vida, dicen su primera palabra antes de los 5 meses, se sobreestimulan ellos mismos, con 6 meses ya responden a su nombre. Más adelante descubrimos que tiene hipersensibilidad emocional y también hipersensibilidad sensorial y en ocasiones pueden demostrar hipersensibilidad psicomotriz (son muy movidos, se agotan muy difícilmente), tienen mucha memoria y ofrecen resistencia a la autoridad. Por lo tanto, su incomprensión puede llevarles a sentirse aislados y a sentirse frustrados y marginados por lo que prefieren estar a su ritmo aunque sea en soledad.
  • Problemas en casa. Cuando un niño percibe malestar en el hogar tiende a retraerse, manifiesta retraso en el aprendizaje, problemas emocionales, suelen tener comportamientos violentos porque creen que esa es la manera de normal de relacionarse, se muestran irascibles con sus iguales. Muy a menudo creen que ellos tienen la culpa de la mala situación en el hogar y pueden llegar a tener depresión.

Si te encuentras con esta situación, en Siquia te podemos ayudar. Déjanos tu consulta y te contacta nuestro equipo de psicólogas para conocer tu caso particular y ofreceros ayuda personalizada.

Déjanos tu consulta para cerrar la primera sesión gratuita con una psicóloga de Siquia.

Источник: https://www.siquia.com/blog/mi-hijo-no-juega-con-otros-ninos-le-pasa-algo/

Cómo ayudar a que nuestros hijos mejoren su socialización

¿Cómo ayudar a mi hijo a jugar con otros niños?

¿Estás preocupado porque tu hijo no es muy sociable? Algunos niños son más tímidos e introvertidos y hay que ayudarlos a aumentar su socialización. Puede ser un proceso largo y lento pero si los padres nos involucramos lograremos que estos se relacionen con sus iguales.

Hasta los 2 años solo suelen interactuar en casa con sus padres y su círculo más cercano ya sean sus hermanos, otros familiares o vecinos. Si van a una escuela infantil es normal que no establezcan relaciones a largo plazo con sus compañeros.

Estos necesitan el afecto, el contacto y la seguridad que les proporcionan sus padres para crecer física y emocionalmente de forma estable hasta por lo menos los 3 años.

 A partir de esta edad es importante que nuestro hijo empiece a interactuar con otros niños, siempre con la presencia y vigilancia de sus padres.

El proceso de socialización

“Las experiencias que tiene el niño con sus iguales, desde los 2 o 5 años, en adelante, hasta la adolescencia no solo le ayudan en los aspectos sociales de su desarrollo sino que además son elementos necesarios para el proceso mediante el cual se descubre a sí mismo como individuo por derecho propio”, explica el estudio Proceso de socialización en la etapa preescolar. Este beneficia a los niños y a toda la familia. Nuestros hijos empiezan a distinguir cuáles son los comportamientos adecuados en cada momento y cuáles no. Para los psicólogos esta funciona como una serie de bloques de construcción donde se refuerza el comportamiento correcto en cada paso. Esto ayuda a garantizar que puedan pasar de las actividades sociales supervisadas por sus padres a ser capaces de socializar por sí mismos.

En cualquier caso, no debemos obligar nunca a nuestros hijos a ser más sociables. Cada niño es diferente y cada uno lleva sus ritmos. Tenemos que tener paciencia y dejar que ellos solos poco a poco vayan relacionándose.

5 Pautas para ayudar a nuestros hijos a socializar

Este hecho siempre va a ser beneficioso para toda la familia. Os vamos a dar 5 pautas para apoyar a nuestros hijos y que estos logren ser cada día más sociables con sus compañeros y amigos.

1. Llegar pronto a las actividades sociales

Si a nuestro hijo le invitan a una fiesta o un cumpleaños, una buena idea es llegar pronto al lugar de celebración. Si nuestro hijo es un poco tímido, le ayudará a aclimatarse antes al entorno. Además irá viendo como el resto de los niños van llegando poco a poco y uniéndose a la fiesta. Le dará tiempo a adaptarse antes de que comience el evento.

2. Fomentar la relación con otros niños

Los padres debemos fomentar la relación con otros niños de su entorno más próximo. Por ejemplo todas las tardes podemos ir al parque para que juegue.

Los expertos, aquellos que tienen más amistades de proximidad, cuentan con más oportunidades para socializar con más frecuencia, explorar y jugar libremente. Cuando se encuentre con sus iguales, una buena idea es presentar a nuestro hijo a los demás si es muy tímido.

Luego podemos animarle a que hable y juegue con ellos. Los escenarios estructurados pueden ayudarlos a sentirse cómodos y a aprender a compartir con los demás.

3. Prepararlos para el colegio

Muchas veces nuestros hijos se sienten nerviosos y alterados antes de que comience el colegio o después de las vacaciones.

Lo mejor es ir siempre preparándolos unos días antes de la vuelta al cole. Hay que evitar que se preocupen con antelación por lo que les agobia. Por ejemplo los deberes o los exámenes.

Tenemos que escucharles y ayudarles a superar el miedo y la ansiedad.

4. Enseñarles buenos modales

Si queremos que nuestros hijos sean siempre aceptados, tenemos que enseñarles a decir “gracias”, “perdón” y “por favor”. Los buenos modales y el respeto por sus iguales les ayudarán siempre a ser bienvenido por cualquier grupo. Tendrán la oportunidad de conocer a otros niños en cualquier entorno. Uno maleducado o agresivo tendrá problemas para conectar con los demás.

5. Apuntarles a actividades en grupo

Una buena idea cuando nuestros hijos van creciendo y nos damos cuenta de que tienen pocos amigos es apuntarles a actividades que se deban desarrollar en grupo.

Por ejemplo les puede gustar algún deporte de equipo como el fútbol o el baloncesto o una clase de baile. Aprenderán a comportarse en un grupo, a respetar las reglas y a trabajar en equipo para conseguir objetivos todos juntos.

Puede ser una ayuda para socializar a niños tímidos a los que les cuesta relacionarse con otros de edad similar.

ConsejosPsicología

Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/como-ayudar-hijos-socializacion/

Ayudar a los niños a sobrellevar los grupos cerrados

¿Cómo ayudar a mi hijo a jugar con otros niños?

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La amistad es una parte importante del desarrollo de un niño. Tener amigos ayuda a los niños a ser independientes con respecto a sus familias y los prepara para las relaciones de confianza mutua que esperamos que sepan establecer cuando sean adultos.

Los grupos de amigos guardan importantes diferencias con los grupos cerrados o «camarillas».

  • Los grupos de amigos se basan en intereses compartidos, el deporte, las actividades, las clases, los barrios o, incluso, las conexiones familiares. En los grupos de amigos, sus integrantes son libres de socializar y salir con personas ajenas al grupo sin preocuparse por ser expulsados de él. Es posible que no lo hagan todo juntos, y ya está bien que sea así.
  • Los grupos cerrados o camarillas a veces se forman en torno a intereses comunes, pero las dinámicas sociales son muy diferentes. Se trata de grupos «exclusivos» y «excluyentes». Suelen estar bajo el control estricto de los líderes, quienes deciden quién está «dentro» y quién está «fuera». Los niños del grupo cerrado hacen la mayoría de las cosas juntos. Quien tenga un amigo fuera del grupo cerrad puede sufrir el rechazo de los demás miembros del grupo o ser ridiculizado por eso.

Los integrantes del grupo o camarilla suelen seguir las reglas del líder, sea llevar una ropa en particular o hacer determinadas actividades. Los grupos cerrados suelen implican seguir muchas reglas (implícitas o claramente manifiestas), así como una fuerte presión para seguirlas.

A los niños que forman parte del grupo les suele preocupar si seguirán siendo populares o serán expulsados del grupo por haber hecho o dicho algo incorrecto, o por no vestirse de determinada forma. Esto puede generar mucha presión.

Los niños se pueden ver presionados a correr riesgos, como robar, hacer bromas o acosar a otros niños para seguir formando parte del grupo cerrado.

Los niños también se pueden sentir presionados a comprarse ropa cara o a participar en chismes o burlas por internet.

Los grupos cerrados suelen tener su máxima expresión en la enseñanza secundaria, pero los problemas con este tipo de grupos pueden empezar tan pronto como en 4º o 5º curso.

Cuando los grupos cerrados causan problemas

Para la mayoría de los niños, los años de la pre-adolescencia y de adolescencia son un momento para determinar cómo quieren encajar e integrarse y cómo quieren destacar. Es normal que los niños se sientan inseguros de tanto en tanto; que deseen ser aceptados; y que se junten con los niños que parezcan ser más atractivos, más enrollados o más populares.

Pero los grupos cerrados pueden provocar problemas duraderos cuando:

  • los niños se comportan de un modo que les resulta conflictivo o que saben que es incorrecto solo para complacer al líder y seguir perteneciendo al grupo.
  • el grupo cerrado se vuelve antisocial o se convierte en una pandilla con reglas insanas, como adelgazar o acosar a los demás por su aspecto, discapacidad, raza o grupo étnico de pertenencia
  • un niño es rechazado por el grupo cerrado y se siente apartado y solo

¿Cómo pueden ayudar los padres?

A medida que los niños comienzan amistades y se involucran en grupos, los padres pueden hacer mucho para apoyarlos. Si su hijo parece descontento o está angustiado o, de repente, empieza a pasar tiempo a solas cuando solía ser muy sociable, pregúntele qué le pasa.

Aquí tiene algunos consejos:

  • Hable sobre sus propias experiencias.  Comparta sus propias experiencias en la escuela (los grupos cerrados llevan existiendo desde siempre).
  • Ponga el rechazo en perspectiva.  Recuérdele a su hijo los momentos en que él se ha enfadado con sus padres, amigos o hermanos, y lo deprisa que pueden cambiar las cosas.
  • Informe a su hijo sobre las dinámicas sociales. Tenga en cuenta que la gente suele ser juzgada por su aspecto o por su forma de actuar o de vestir, pero que a menudo la gente es cruel y le gusta hacer de menos a los demás por una falta de confianza en sí misma, que trata de ocultar manteniendo el control.
  • Busque relatos que guarden relación con los grupos cerrados.  Muchos libros, programas de televisión y películas retratan a personas marginadas que triunfan a pesar del rechazo y que dejan convincentes mensajes sobre la importancia de ser fiel a tu propia naturaleza y el valor de ser un buen amigo, incluso en situaciones sociales difíciles. Para los niños en edad escolar, libros como «La Ballena», de Judy Blume, ilustran lo rápido que pueden cambiar los grupos cerrados. Los niños mayores y los adolescentes pueden sentirse identificados con películas como «Chicas Malas», «Angus», «El club de los cinco» y «Fuera de onda».
  • Fomente las amistades fuera de la escuela.  Haga participar a su hijo en actividades extraescolares (si aún no lo ha hecho hasta ahora), como clases de arte, deportes, artes marciales, equitación, idiomas, o cualquier actividad que les dé la oportunidad de formar otro grupo social y de desarrollar nuevas habilidades.

Si su hijo forma parte de un grupo social cerrado y uno de sus miembros se está metiendo con los demás o los está rechazando, es importante abordar este tema cuanto antes. Los programas de televisión, los concursos y la tele-realidad, donde se glorifica el mal comportamiento no hacen más que dificultar la tarea de las familias de promover la amabilidad, el respeto y la compasión.

Hable sobre el papel del poder y el control en las amistades y trate de entender por qué su hijo se siente obligado a estar en esa posición.

Comente con él quién está dentro y quién está fuera, y qué ocurre cuando un niño está fuera (¿lo ignoran, lo rechazan, lo acosan?).

Anime a su hijo a pensar y a hablar sobre si está orgulloso de la forma en que actúa su grupo cerrado cuando está en su centro de estudios.

Pida a los profesores, orientadores escolares y el personal de la dirección del centro su opinión sobre lo que está ocurriendo dentro y fuera de las clases. Los más probable es que le puedan informar sobre cualquier programa que haya en la escuela para abordar el tema de los grupos cerrados y ayudar a que los niños con diferencias las sepan sobrellevar.

Fomentar las amistades saludables

He aquí algunos consejos para facilitar que los niños tengan amistades saludables y que no se obsesionen tanto con pertenecer a grupos cerrados:

  • Encuentra el encaje adecuado, en vez de limitarte a encajar.  Anime a su hijo a pensar qué valora y qué le interesa, y en qué medida ambas cosas se ven reflejadas en su grupo de pertenencia. Hágale preguntas tales como: ¿Cuál es el principal motivo de que quieras formar parte de ese grupo? ¿A qué te tendrás que comprometer? ¿Merece la pena? ¿Qué harías si el líder del grupo insistiera en que te portaras mal con otros niños o hicieras algo que no quisieras hacer? ¿Dónde está el límite entre divertirse y bromear y burlarse y acosar a los demás?
  • Atente a tus propios gustos. Si a su hijo siempre le ha encantado tocar el piano pero súbitamente lo quiere dejar porque esta actividad se considera poco «aceptable», hable con él para intentar resolver esta situación. Anime a su hijo a participar en actividades con las que disfruta y que le ayudan a ganar seguridad en sí mismo.
  • Forma círculos sociales abiertos y compuestos por gente diversa.  Incentive a su hijo a hacerse amigo de personas de diferentes ambientes, orígenes, edades e intereses con quienes se sienta a gusto y se lo pase bien. Dele el ejemplo usted mismo en la medida de lo posible, teniendo amigos y conocidos de diferentes edades, ambientes y tipos.
  • Habla claro y da la cara.  Si su hijo está preocupado o se siente presionado por lo que ocurre en su grupo cerrado, anímelo a defenderse o a defender a otros niños que se sientan acosados o que sean expulsados del grupo. Indíquele que no participe en nada que le parezca incorrecto, sea hacer bromas o hablar a espaldas de alguien.
  • Asume la responsabilidad de tus propios actos.  Fomente en su hijo la sensibilidad ante los demás, en vez de limitarse a dejarse llevar por grupo. Recuérdele que un amigo verdadero respeta sus opiniones, intereses y elecciones, por mucho que difieran de las suyas. Hágase eco de lo difícil que puede ser oponerse, pero que, en el fondo, todo niño es responsable de lo que dice y de lo que hace.

No se olvide de ofrecerle también una visión de conjunto o una perspectiva general. Por mucho que ahora le cueste abordar la cuestión de los grupos cerrados, las cosas pueden cambiar rápidamente.

Lo más importante es hacer amigos verdaderos, personas en las que su hijo pueda confiar y con quienes se pueda reír.

El verdadero secreto de ser «popular», en el sentido más real de la palabra, consiste en ser el tipo de amigo que a todo el mundo le gustaría tener: respetuoso, justo, comprensivo, afectuoso, fiable, leal y amable.

Revisado por: Kathryn Hoffses, PhD

Fecha de revisión: julio de 2018

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/cliques-esp.html

Cómo ayudar a tu hijo a hacer amigos

¿Cómo ayudar a mi hijo a jugar con otros niños?

Los conflictos con las amistades entre niños es algo muy habitual, y es gracias a estas circunstancias cuando los niños aprenden a compartir y comprometerse.

Los malentendidos entre los niños no tienen que ser algo negativo, pero cuando existen altibajos en la amistad de los niños, puede ser algo difícil de manejar en los padres, sobre todo cuando los pequeños lo pasan mal.

Tu hijo necesita salir y explorar el mundo para desarrollarse adecuadamente, pero si es solitario o introvertido por elección propia y tiene pocos amigos pero está feliz así, puedes dejar de leer, significa que tu hijo no necesita más amigos de los que tiene porque es selectivo en cuanto a las amistades. Pero en cambio, si tu hijo es tímido y no sabe hacer amigos pero realmente quiere y eso le causa malestar e incluso problemas emocionales, entonces sí es un tema del que preocuparse, pero puedes ayudarle.

Los amigos son importantes

Que los niños jueguen con amigos es una forma importante para los niños en edad escolar de aprender las normas sociales, ayudará a desarrollar la empatía, a no herir los sentimientos de los demás, a tomar sus propias decisiones, a saber esperar, etc.

La clave para ayudar a los niños es en dar pasos pequeños que le ayuden a fomentar la interacción social positiva sin forzarles ni obligarles a hacer cosas con las que no se sientan cómodos.

Si haces posible que tu hijo tenga experiencias sociales gratificantes, podrá tener más ganas de estar con los demás y no se sentirá presionado para hacer algo que encuentra difícil, porque pasará a sentirlo como algo bueno y no como algo que le causa incerteza o miedo al rechazo.

No intentes cambiar la personalidad de tu hijo

Como te he comentado al principio es posible que tu hijo sea introvertido y eso no tiene que ser algo malo, será su elección tener pocos amigos y si él está feliz así, todo marchará bien.

En cambio, si tu hijo es tímido y quiere tener amigos puedes ayudarle a descubrir lo bueno de tener amigos.

Puedes escoger a un niño agradable de la escuela para que juegue en casa con tu hijo, si promueves una experiencia positiva es muy probable que tu hijo quiera volver a jugar con ese niño y así, es como se crea la amistad: con experiencias que unen.

Consejos para ayudar a tu hijo a hacer amigos

  • Planea con anticipación. Planea actividades con otro niño para que tu hijo disfrute, tendrás que procurar que sea algo cómodo y en casa para que tu hijo se sienta bien. Puedes dejar a tu hijo que escoja la actividad, pero haz sugerencias para maximizar la interacción positiva. Proporcionales materiales suficientes es necesario para que jueguen sin necesidad de que tengan que compartir las cosas de inmediato.
  • Sé un buen ejemplo de interacción. Los niños necesitan que sus padres les guíen a través de las acciones y de los ejemplos. Las habilidades sociales se aprenden a través de la interacción, por eso deberás revisar cuáles son tus habilidades sociales con los demás durante una semana y darte cuenta de aquello que quizá no estás haciendo bien. ¿Cuál es tu relación con los otros padres en el parque? Es necesario que desarrolles buenas conductas de interacción para que tu hijo pueda aprender a entrar en el juego con otros niños de forma fácil.
  • No esperes demasiado ni le presiones. Si tu hijo siente que le estás forzando a hacer amigos, aunque tengas las mejores intenciones del mundo puede que se convierta en algo contraproducente. Es muy probable que tu hijo se sienta inseguro alrededor de otros niños y si encima siente la presión de los padres detrás puede sentirse muy mal. No entres nunca en una batalla de voluntades y respeta su decisión, tu deber no es que se convierta en más tímido, sino que sienta lo bueno de tener amigos proporcionándole buenas oportunidades que él deberá aceptar y nunca sentir como impuestas.
  • Llega a la raíz del problema. Es importante que hables con tu hijo para descubrir qué es lo que le está causando los problemas con las amistades. El conocimiento es imprescindible para poder saber cuál sería la actuación más adecuada. Así podrás ayudarle a hacer amigos de la forma correcta, es decir, de la forma en que lo necesita realmente.
  • Pregunta a los demás. Pregunta a aquellas personas que están cerca de tu hijo habitualmente, como en el colegio o en las actividades extra escolares. Las personas que interactúan con tu hijo de manera regular quizá tengan una perspectiva diferente a la que tú tienes como padre o madre. Puedes hablar con el maestro/a de la escuela, con sus hermanos, los vecinos, otros familiares… Quizá ellos puedan esclarecerte un poco lo que ocurre.
  • Explícale para qué sirven las amistades. Quizá tu hijo no entiende bien qué significa tener amigos o qué es lo que se requiere para tenerlos. Por eso, es importante que tu hijo entienda conceptos tan básicos en la amistad como: empatía, reciprocidad y apoyo. Estos son los 3 pilares básicos para que una amistad sea duradera y que lo comprenda es necesario para que pueda tener amistades saludables. Es importante que no tenga amigos ‘por tener’ y que le traten mal. Quien no le merece no tiene por qué ser su amigo/a.
  • Ofrece tu ayuda a tu hijo. Hazle saber a tu hijo que no está solo y que siempre estarás a su lado para ayudarle en los momentos difíciles como este. El hecho de que sepa que estarás a su lado para ayudarle siempre que lo necesite, le hará sentirse seguro y mucho más confiado, por lo que si tiene miedo a ser aceptado o rechazado por otros, sabiendo que te tiene a su lado, podrá sentir la fuerza necesaria para aprender las habilidades sociales cuando lo requiera.

Источник: https://www.etapainfantil.com/ayudar-hijo-hacer-amigos

Embarazo y niños
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