¿Cómo ayudar a mi hijo a leer?

Contents
  1. Dislexia
  2. ¿Cómo se produce la lectura?
  3. Cómo se convierten los niños en lectores
  4. ¿Cómo se tiene la dislexia?
  5. Facilitar la lectura
  6. ¿Cómo se sienten los niños con dislexia?
  7. ¿Cómo ayudar a los niños a aprender a leer y a escribir? Consejos para padres
  8. La importancia de las rutinas en el hábito de leer y escribir
  9. Técnicas para fomentar la memorización de los niños
  10. Las canciones, un recurso útil para la memoria
  11. Los juegos ayudan a desarrollar la atención y concentración
  12. Trucos para favorecer el gusto por la lectura de los niños
  13. Vídeo sobre cómo ayudar a tu hijo a aprender a leer y escribir
  14. Diez consejos para ayudar a los niños a aprender a leer (si es que quieren aprender) (I)
  15. La importancia de saber leer
  16. 1. El mejor ejemplo está en casa
  17. 2. Que tengan libros, claro
  18. 3. Que los tengan en un lugar accesible
  19. 4. Que elijan los libros que quieren
  20. 5. Que conozcan el alfabeto
  21. Mañana seguimos
  22. ¿A tu hijo le cuesta aprender a leer? Descubre las causas y cómo ayudarle
  23. ¿Cuándo hay que preocuparse?
  24. Cómo se puede ayudar desde casa
  25. ¿Cómo ayudar a tu hijo a leer en voz alta?
  26. Apoyo y motivación
  27. Beneficios de la lectura en voz alta
  28. Consejos para ayudar a tu hijo a leer en voz alta
  29. 1.- Lectura de eco
  30. 2.- Lectura al unísono
  31. 3.- Compañeros de lectura
  32. 4.- Lectura creativa
  33. Métodos para enseñar a un niño a leer
  34. Lee a tu hijo todos los días
  35. ¿Leer en voz alta?
  36. Pero, ¿por dónde empezar? Te damos algunos trucos para poder ayudar tu hijo a aprender a leer:
  37. No limites la lectura a los libros
  38. Establecer una rutina de lectura para toda la familia
  39. Mantente siempre informada sobre el progreso de lectura de tu hijo
  40. Tomar en serio los problemas de lectura
  41. Responde con entusiasmo a la lectura de tu hijo
  42. Poner el placer de leer primero

Dislexia

¿Cómo ayudar a mi hijo a leer?

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Peter se esfuerza mucho para leer, pero no parece avanzar. Sabe que es inteligente. ¿Por qué entonces no puede leer como los otros niños? Peter tiene un problema que se llama dislexia.

La dislexia es un problema que tienen algunos niños relacionado con el aprendizaje, y que hace que resulte difícil leer y escribir. El problema está dentro del cerebro, pero no significa que la persona sea tonta. Muchas personas inteligentes y con talento tienen dificultades a causa de la dislexia.

Pero la dislexia no tiene por qué limitar a un niño. Con un poco de ayuda y bastante trabajo, un niño con dislexia puede aprender a leer y a escribir.

¿Cómo se produce la lectura?

Para entender la dislexia, puede ser útil comprender qué hacemos al leer. La lectura es todo un ejercicio para el cerebro. Para ello necesitas seguir los siguientes pasos, y todos a la vez:

  1. Entender la manera en que los sonidos del lenguaje forman las palabras.
  2. Concentrarte en los signos impresos (letras o palabras).
  3. Conectar los sonidos del lenguaje con las letras.
  4. Combinar los sonidos para construir las palabras.
  5. Controlar los movimientos de los ojos en la página.
  6. Construir imágenes e ideas.
  7. Comparar nuevas ideas con las que ya sabes.
  8. Guardar las ideas en la memoria.

¡Buf! Los niños que tienen dislexia tienen dificultades con los primeros pasos, y esto hace que el resto de los pasos resulten aún más difíciles. No sorprende, por tanto, que intentar leer y tener que enfrentarse a la dislexia provoque que el cerebro de un niño se agote enseguida.

Cómo se convierten los niños en lectores

La mayoría de los niños empiezan a aprender a leer aprendiendo cómo los sonidos del lenguaje forman las palabras. Después conectan los sonidos con las letras del alfabeto. Por ejemplo, aprenden que la letra «m» suena «mmm».

Luego los niños aprenden a combinar los sonidos para formar palabras. Aprenden que «m» y «ar» forma «mar.» Al final los niños ya no tienen que pronunciar los sonidos de las palabras y pueden reconocer de manera instantánea palabras que han visto muchas veces antes.

Pero para los niños que tienen dislexia es más difícil. Puede que tengan que esforzarse por recordar palabras sencillas que han visto muchas veces y pronunciar en voz alta las palabras más largas. ¿Por qué es tan difícil para ellos?

La dislexia significa que el cerebro de una persona tiene dificultades para procesar letras y sonidos. Esto hace que sea difícil separar palabras en sonidos independientes, como m-a-r de mar. Cuando cuesta hacer esto, es realmente difícil conectar los sonidos del lenguaje con diferentes letras, como «mmm» con «m», y formar palabras.

Así que un niño que tenga dislexia leerá muy despacio y puede cometer muchos errores. A veces confundirá el orden de letras de una palabra, como, por ejemplo, casa y saca. Las palabras pueden combinarse incorrectamente.

¿Cómo se tiene la dislexia?

Ya incluso en el jardín de infancia, un niño que tiene dislexia suele tener dificultades con las palabras y los sonidos.

Más adelante, es posible que un profesor diga que el niño es inteligente, pero que no parece cogerle el tranquillo a la lectura. Otras veces son los padres los que se dan cuenta de las dificultades del niño.

Lo mejor es ir a un especialista que pueda ayudar a descubrir qué está pasando.

Un especialista en deficiencias de aprendizaje sabe mucho sobre las dificultades que un niño puede tener para aprender y qué hacer al respecto.

En la visita a un especialista, es posible que un niño tenga que hacer una prueba. Pero no se trata de sacar una buena nota, sino de detectar los problemas que pueda haber.

Descubrir una deficiencia en el aprendizaje es el primer paso para obtener la ayuda para que éste sea más fácil para el niño.

Facilitar la lectura

La mayoría de los niños con dislexia pueden aprender a leer si se les enseña correctamente. Pueden aprender nuevas maneras de recordar sonidos. Por ejemplo, la «p» y la «b» son sonidos hermanos, porque las dos se pronuncian juntando los labios. Para hacer el sonido, tienes que apretar los labios.

Pensar en la manera en la que tu boca necesita moverse para hacer un sonido puede ayudar a los niños a leer más fácilmente. Los especialistas en aprendizaje saben mucho sobre actividades especiales como ésta para enseñar a leer a los niños que tienen dislexia.

Los niños con dislexia pueden también utilizar fichas o grabar las clases y las tareas que tengan que hacer en casa en vez de tomar apuntes. Es posible que necesiten la ayuda de los padres o los tutores para seguir el ritmo de las clases.

En los exámenes, es importante que a los niños con dislexia se les permita utilizar un poco más de tiempo, de modo que tengan tiempo suficiente para acabar y puedan enseñar a sus profesores todo lo que han aprendido. Los ordenadores pueden ser una gran ayuda también. Puedes conseguir programas que «lean» en voz alta los libros desde el ordenador o incluso bajarte libros grabados a un iPod.

¿Cómo se sienten los niños con dislexia?

Los niños que tienen dislexia pueden sentirse frustrados, enfadados y tristes por las dificultades para leer y escribir. Puede que no les guste estar en un grupo de lectura distinto del de sus amigos o tener que recurrir a la ayuda de un tutor especial para la lectura.

Pero obtener esta ayuda es muy importante y les será muy útil en la vida. Algunas de las personas con más éxito y talento tienen dislexia, ¡y esto no les impidió realizar sus sueños!

Источник: https://kidshealth.org/es/kids/dyslexia-esp.html

¿Cómo ayudar a los niños a aprender a leer y a escribir? Consejos para padres

¿Cómo ayudar a mi hijo a leer?

Para que nuestros hijos aprendan a leer y a escribir sin dificultades, los padres debemos tener en cuenta una serie de apoyos que pueden hacer el camino de este aprendizaje más sencillo.

Desde casa, los padres podemos enseñar a los niños a adquirir una serie de hábitos y rutinas, que son muy importantes para desarrollar el hábito de la lectura.

También podemos ayudarles a mejorar su concentración y memorización con actividades lúdicas, cuando son un poco mayores.

A continuación os mostramos algunas pautas que os pueden ayudar en este fascinante camino, que culmina cuando nuestro hijo domina el arte de leer y escribir.

En este artículo sobre la lectura y la escritura:

La importancia de las rutinas en el hábito de leer y escribir

Existen ciertas capacidades básicas que favorecen el aprendizaje en general.

Pero más, si estamos hablando de habilidades tan complejas como la lectura y la escritura.

Desde el nacimiento es fundamental que el niño adquiera unos hábitos y rutinas.

Pero esto es especialmente importante desde el inicio de la vida escolar.

En principio son simples rituales en relación a cómo estructurar el tiempo en casa.

Por ejemplo, qué suelen hacer los niños por las tardes: primero meriendan, luego juegan un rato, más tarde se bañan y por último, cenan antes de irse a la cama.

La forma de estructurar este tiempo es algo propio de cada familia. Lo interesante es que sea algo constante y repetitivo y que se vaya adaptando a cada edad del niño.

A lo mejor, a los 3 años dedicamos más tiempo al juego y a partir de los 4 o 5 se dedica un tiempo al juego y otro a las tareas de tipo escolar (leer un libro, garabatear en un papel…).

Este reparto del tiempo varía con los años y las propuestas que llegan desde la escuela.

Por tanto, adquirir una serie de rutinas favorecerá que el niño sea ordenado y le ayudará a desarrollar el «hábito de estudio»

Técnicas para fomentar la memorización de los niños

Los padres también podemos ayudar a los niños a fomentar su memorización y atención y concentración. Contrariamente a lo que pueda parecer, estas habilidades pueden trabajarse de forma lúdica en el día a día.

Las canciones, un recurso útil para la memoria

Para la memoria es muy útil el empleo de canciones y poesías infantiles.

Los padres podemos ir cantando o recitando en el coche camino del colegio.

Podemos empezar nosotros y pronto observaremos como los niños participan y cantan con nosotros.

Cuando conozcan bastante las canciones, los dejamos cantar solos.

Por ejemplo, empezamos recitando una estrofa y al final nos callamos para que la acaben ellos. Es decir, cantamos canciones «a medias».

Los juegos ayudan a desarrollar la atención y concentración

La atención y concentración se trabajan de forma muy variada: hay muchos juegos que ayudan a desarrollarlas.

Para los más pequeñines podemos observar libros con ellos y pedir que busquen y nos señalen cosas.

Un poco más mayores, cuando ya sepan hablar bien y hayan empezado a trabajar determinadas letras en la escuela, se puede jugar al «veo-veo».

Y cuando han pasado a la educación primaria les ayudan mucho los juegos reglados del tipo: «¿Quién es quien?», «Hundir la flota», que favorecen la observación y contribuyen a la concentración.

Trucos para favorecer el gusto por la lectura de los niños

De forma más concreta, los padres también podemos potenciar el aprendizaje de la lectura y la escritura apoyando la labor de la escuela.

Para ello, se hace imprescindible que preguntemos a la maestra, que nos ponga al día sobre qué están viendo en cada momento, con qué letras está trabajando, si ha observado alguna dificultad en nuestro niño y qué tareas nos recomienda para apoyarle en casa.

En cualquier caso, este apoyo se debe realizar de forma lúdica, sin sobrecargar al niño. Tampoco que entienda que le estamos exigiendo determinados resultados.

Para aquellos niños que la lectura y la escritura se les empieza a hacer difícil, insistir sobre determinados puntos puede generar rechazo. Así que si no le gusta leer, forzarle a hacerlo puede resultar contraproducente. Más bien, debemos hacer que la lectura le resulte algo atractivo.

  • Para los más pequeños, podemos escribir en letras grandes y con caligrafía de escuela los nombres de objetos que haya en casa y plastificados, colocarlos al lado del objeto al que corresponda. Llenar así la casa de «letreros», por ejemplo, baño, cocina, ordenador, lavabo, espejo.
  • Asimismo podemos poner su nombre y el nuestro en carteles y jugar a ponerlos junto a fotos nuestras. Observar si con el tiempo aprende a distinguir dónde está escrito su nombre o qué es lo que pone en cada uno de los letreros.
  • Cuando ya sean más mayores, podemos sentarnos con ellos a leer un ratito cada día: libros que les resulten atractivos y leer a medias las páginas. O leerles un cuento a la hora de dormir, haciendo que ellos también participen en la lectura de alguna manera.
  • Muy importante resulta la dramatización que hacemos de lo que leemos: poner voces, gesticular, escenificar acciones,… Todo esto hará que la historia les enganche y quieran saber qué hay escrito en cada página. Podemos ayudar aquí a su memoria siendo repetitivo con las historias y dejando que ellos nos desvelen «¿qué va a suceder ahora?» Todas estas acciones ayudan al desarrollo del gusto por la lectura.
  • Asimismo, es importante dejarles experimentar con los lápices, participar con ellos en dibujos, guiarles a la hora de crear imágenes, jugar juntos a escribir. Pero, por encima de todo, lo fundamental es sorprendernos con cada cosa que ellos hacen y felicitarles por todo aquello que realizan aunque sean sólo juegos…

Vídeo sobre cómo ayudar a tu hijo a aprender a leer y escribir

El refuerzo positivo y nuestra participación en las tareas junto a ellos son la clave de todos los aprendizajes. Por esta razón son esenciales la paciencia y la ilusión para ayudar a nuestro hijo.

Источник: https://www.elbebe.com/educacion/como-ayudar-ninos-proceso-aprender-leer-y-escribir

Diez consejos para ayudar a los niños a aprender a leer (si es que quieren aprender) (I)

¿Cómo ayudar a mi hijo a leer?

Tengo un hijo de 5 años que está a punto de cumplir 6, que sabe leer desde hace más de un año, siendo el primero de la clase en hacerlo.

Mucha gente nos pregunta cómo lo hemos hecho, incluso la profesora cuando un buen día se acercó a nosotros y nos dijo “¡sabe leer!”.

No supimos qué responder porque pensábamos que todos los niños de la clase leían más o menos como él, pero al decirnos esto nos dimos cuenta de que no, era el único y además ella estaba impresionada.

La respuesta es muy simple: mi hijo aprendió a leer porque quería aprender a leer.

Se fijaba en las letras, observaba cómo leíamos, preguntaba por ellas y preguntaba “qué pone aquí” y cosas similares.

Viendo su interés decidimos ayudarle a aprender y, entre hoy y mañana, os daré diez consejos para ayudar a vuestro hijo a aprender a leer, si es de los que os pide aprender.

Hubo gente que al verle leer con 4 años (estaba cerca de cumplir cinco) nos recriminó el haberle enseñado tan pronto porque hay quien dice que “es tan malo que aprendan tarde como que aprendan pronto”.

La frase no está mal, porque no es bueno forzar a los niños a que aprendan a leer si no están motivados para ello, pero si los niños preguntan, si tienen curiosidad y te piden que les eches una mano, lo contraproducente es no respetar su curiosidad y no responder a sus inquietudes (a no ser que queramos que dejen de ser curiosos y que dejen de preguntar para aprender).

Con esto quiero decir que si mi segundo hijo, Aran, que tiene ahora 3 años cumplidos ayer mismo, no nos pregunta por las letras ni nos dice “qué pone aquí”, aprenderá a leer cuando le enseñen en clase y con los cuentos que leemos en casa, porque papá y mamá no van a forzar nada (aunque sí seguiremos algunos de los consejos que os ofrezco, porque son inherentes a nuestra forma de ver la lectura).

La importancia de saber leer

Saber leer es una de las cosas más agradables que existen, porque gracias a que sabemos leer entendemos la mayoría de nuestro entorno (hay letras, rótulos, frases, instrucciones y palabras por todas partes), porque así podemos leer libros y al hacerlo adquirir vocabulario y conocimientos, descubrir nuevos mundos, personajes e historias que podemos saborear poco a poco y cuya magnitud es mucho mayor que la de una película, que en menos de dos horas concluye.

Fijaos si es importante la lectura que en Finlandia, el país que mejores resultados académicos ha venido mostrando en los últimos años en el informe PISA, los niños no empiezan a leer hasta los 7 años.

Dicho así suena un contrasentido, pues lo lógico parece ser que cuanto antes aprendan a leer mejor para los niños, pues antes descubrirán el placer de la lectura, sin embargo lo hacen por un motivo evidente: quieren que los niños aprendan a leer cuando de verdad quieran leer y no cuando los mayores queramos que lean, a riesgo de que lo hagan demasiado pronto, no estén motivados para ello, les parezca aburrido y acaben detestando las letras, las palabras y en definitiva el mágico mundo de la lectura.

Se ha observado que los niños que más tiempo dedican a la lectura son los niños que mejor comprensión lectora tienen y también los que acaban captando conceptos de manera más rápida, hecho que acaba por verse reflejado en los resultados académicos. Es decir, los niños que leen más son los niños que de media acaban sacando mejores notas.

Repito, mi intención con esta entrada no es hacer que los padres consigan que sus hijos lean con 3 años, ni con 4 ni con 5, sino ofrecer consejos y pautas para aquellos padres con hijos que les preguntan y tienen curiosidad por aprender a leer, viéndose ellos en la duda de qué hacer, pues lo enseñado en clase no satisface su curiosidad.

1. El mejor ejemplo está en casa

Está claro que el primer consejo tiene que ser este: el ejemplo. Nosotros los padres somos sus máximos referentes y las personas en que más se fijan.

Si nosotros no cogemos un libro, si apenas tenemos en casa y si no nos ven leer es más difícil que ellos quieran leer, porque les sonará raro que insistamos en que lean cuando nosotros no lo hacemos.

Es más, los niños muchas veces llegan a la conclusión de que si insistimos demasiado en algo es que muy divertido no es (nadie les insiste en que vean la televisión, por ejemplo).

2. Que tengan libros, claro

Siempre recordaré a la madre de una niña de casi dos años que me preguntó una vez si ya era buen momento para comprarle cuentos a su hija.

Me quedé sorprendido, descolocado, desconcertado… “¿Dos años y aún no tiene cuentos ni libros? ¿Nadie se ha sentado con ella para leerle un cuento?”, pensé.

Evidentemente le respondí que sí, que por supuesto era un buen momento para contarle cuentos y que, de hecho, era una de las mejores cosas que podía hacer para entretener, divertir, estimular e instruir a su hija.

Por eso los niños tienen que tener cuentos y libros tan pronto como se pueda. De pequeños sirven los de ropa, para el baño los hay impermeables, luego llegan los de páginas gruesas, con las letras, números y colores para ir luego siendo más completos, más extensos y con páginas menos gruesas.

No sé cómo lo haréis vosotros, pero en mi casa siempre que ha habido regalos, han caído cuentos y libros. Siempre. Insustituibles. Nunca han faltado libros.

3. Que los tengan en un lugar accesible

Que tengan no es indicativo de que los vayan a tocar. Conozco personas que apenas leen que tienen (diversos) libros en casa (sorprendentemente), probablemente como adorno o como elementos acumuladores de polvo. Los niños pueden tener también un montón de libros, pero si están guardados en una caja, o en una estantería elevada, no ganamos nada.

Deben estar accesibles, a su altura, en alguna estantería donde estén de pie (si están tumbados cogerán el primero y a lo sumo el segundo, pero no los de debajo) y los puedan ir cogiendo y dejando según vaya interesando.

4. Que elijan los libros que quieren

No todos los libros que tengan deben llegar a través de regalos, porque así serán todos elegidos por los demás (y los adultos normalmente leemos antes los que compramos nosotros que los que nos regalan y desconocemos).

De vez en cuando, sin motivo aparente (sin cumpleaños, sin que sea Navidad ni haya motivo para regalar), está bien acercarte con tu hijo a la librería y estar un rato con él.

Los libros infantiles son coloridos, divertidos, dan ganas de mirarlos todos y estar ahí para ellos es como entrar en un pequeño parque de atracciones cultural.

Miran libros, los abren, los dejan (nosotros siempre controlando para que los respeten, claro), y al final que elijan el que quieran.

Nosotros en casa tenemos un par de libros de Geronimo Stilton porque fuimos a ver la obra, conocen el personaje y los libros son chulísimos, pese a que son extensos y están destinados a niños de a partir de 7 años.

Jon los eligió con 5 años recién cumplidos y de vez en cuando lee una parte, luego nosotros continuamos con otro párrafo, sin prisa, para saborearlo y para que él no se frustre viendo que va más despacio, y sigue él con un nuevo párrafo hasta que él decide que por hoy ha leído suficiente.

Evidentemente también tienen que tener libros adecuados a su edad (de hecho, prácticamente todos deben serlo), con menos texto, más cortos y dinámicos y que les permita acabar la historia en un día y no en varios.

5. Que conozcan el alfabeto

Lo ideal para empezar es que conozcan un poco el alfabeto, o sea, que reconozcan las letras. Que sepan qué letra es cada una, porque a partir de que las conocen pueden luego combinarlas fonéticamente al leer sílabas: “La B con la A no se dice BE-A, sino BA”.

Para que las aprendan, debemos decirles qué letra es cada una y luego añadir el fonema (precisamente para favorecer que al leer “PAPA” no se queden diciendo “PE-A-PE-A”, sino “Pppp-A-Ppp-A”, que al ganar velocidad se convierte en “PA-PA”).

Es decir, cuando aprendan la “B”, decir, “BE, Bbbbb”, cuando aprendan la “S” decir, “ESE, Ssssss”, cuando aprendan la “M” decir, “EME, Mmmmmm”.

Para que conozcan las letras sin que aprenderlas sea aburrido puede ir bien jugar directamente con letras físicas.

Un buen recurso (un grandísimo recurso, diría yo) son las letras imantadas, para la nevera, por ejemplo, o para las pizarras que admiten imán.

Con ellas pueden jugar a colocar las piezas e incluso puede ser interesante hacerles un “encajable” en una cartulina Din-A3 para que las coloquen ahí.

Esto no es más que coger una cartulina blanca y repasar letra por letra dibujando el contorno (si queréis en el mismo color que la letra), sujetándolo después a la pizarra con imanes (o como queramos) para que luego ellos vayan poniendo las letras en su lugar.

Si no queréis comprar letras de imán siempre podéis imprimir unas letras, recortarlas y jugar con ellas (pintándolas, poniéndoles pegamento, haciendo manualidades con ellas, etc.). En Bebebibobú, Andrea nos ofreció hace unos meses unos juegos de letras para imprimir, con fundas para guardarlas y todo (para que luego no digáis que no os lo pongo fácil).

Es recomendable, tanto si las imprimís en casa como si las compráis, que os hagáis con al menos dos juegos del abecedario completo, para poder hacer palabras con las letras.

Cuando ya conocen el alfabeto podemos jugar a crear palabras del mismo modo, dibujando la silueta “PAPA”, “MAMA”, “BOB”, “PATRICIO”, “DORA”, para que ellos coloquen las letras y vayan dándose cuenta de que están construyendo palabras.

Mañana seguimos

Nos quedamos en el consejo número cinco para que la entrada no se haga excesivamente extensa y mañana seguimos con el resto de consejos para que nuestros hijos se familiaricen con las letras y la lectura y disfruten de un mundo apasionante de manera divertida.

Antes de acabar os dejo con un consejo extra: sin prisas. Si hemos decidido enseñarles porque tienen curiosidad, no matemos su curiosidad agobiándoles o agotándoles. Debemos ofrecer recursos para que puedan ir saciando sus ganas de saber, pero siendo ellas (las ganas), las que controlen el cuándo y el cuánto.

Fotos | ThomasLife, Eyeliam en Flickr (CC)

Источник: https://www.bebesymas.com/educacion-infantil/diez-consejos-para-ayudar-a-los-ninos-a-aprender-a-leer-si-es-que-quieren-aprender-i

¿A tu hijo le cuesta aprender a leer? Descubre las causas y cómo ayudarle

¿Cómo ayudar a mi hijo a leer?

Es importante detectar posibles dificultades de lectoescritura a tiempo para evitar futuros problemas. En algunos casos, hay que recurrir a un especialista. Sin embargo, en muchas ocasiones, el problema no es tal, sino que simplemente estamos exigiendo una habilidad antes de tiempo. Respetar el ritmo de aprendizaje de cada niño es fundamental a la hora del aprendizaje de la lectura.

Por Eva R. Soler

Hay niños que sienten curiosidad por las letras desde muy pequeños y aprenden a leer muy temprano, pero no es lo habitual.

La etapa del aprendizaje de la lectura no es fácil, pues éste requiere de un proceso complejo en términos neurológicos.

Lo normal es que, al principio, cueste adquirir esta habilidad y que haya ciertas dificultades no significa que el niño tenga poca inteligencia o problemas neurológicos.

Como explica Isabel Rodero, psicopedagoga del Centro TAP de Madrid, “el aprendizaje y el desarrollo de la lectoescritura es un proceso complicado en el que intervienen diferentes estructuras cerebrales. Algunas de ellas empiezan a madurar en torno a los 5-7 años.

Sin embargo, las edades cronológicas no son una medida exacta por lo que es importante atender a los hitos evolutivos de maduración que hay en cada niño y tener en cuenta que son alcanzados de forma independiente.

Es decir, cada niño estará preparado para adquirir habilidades lectoras en el momento de su maduración”.

Es cierto que en algunos casos la dificultad puede deberse a cierto retraso madurativo en las áreas neurológicas que regulan este aprendizaje, pero hay muchas otras causas que pueden estar originando este problema. Rodero señala algunas de ellas:

Factores emocionales: “Derivan de una dificultad para gestionar adecuadamente algunas emociones como, por ejemplo, la frustración”, explica la misma experta.

-Causas orgánicas que tiene que ver con dificultades físicas, auditivas o visuales. Es aconsejable una visita al oculista para que le efectúe las pruebas oportunas.

«Las edades cronológicas no son una medida exacta por lo que es importante atender a los hitos evolutivos de maduración que hay en cada niño y tener en cuenta que son alcanzados de forma independiente»

-El uso de una metodología inadecuada: “En ocasiones el método utilizado para la enseñanza de la lectura no va acorde con el estilo de aprendizaje del alumno. Así es importante saber de qué forma aprende mejor el niño y ajustar la metodología a su estilo de aprendizaje para que desarrolle al máximo su capacidad”, sostiene la psicoterapeuta.

-Problemas o dificultades evolutivas, poca capacidad de atención, deficiencias de memoria o de formación de conceptos.

Otros expertos también añaden como posibles causas del problema factores ambientales relativos a la situación familiar (conflictos, falta de comunicación, poca paciencia de los tutores, escasez de tiempo para ayudar a los niños en el aprendizaje, clima hostil, poca valoración de los éxitos) o al ámbito escolar (curso muy numeroso; profesor con poca experiencia, personalidad fría o con baja preparación profesional, muchas ausencias; falta de material adecuado; cambio continuo de profesores).

Y otra de las causas, como se apuntaba al principio, es que, a veces lo que pasa es que tanto las familias como los maestros (y las editoriales), es decir, todos los que participamos en la educación de los niños, estamos exigiendo una habilidad antes de tiempo.

Se suele relacionar la escolarización con el aprendizaje de la lectura y de la escritura y parece haber cierta prisa para que el niño o la niña aprenda a leer pronto, rápido y cuanto antes mejor.

Sin embargo, tratar de acelerar este proceso puede ser muy contraproducente.

No respetar el ritmo de aprendizaje de cada niño y presionar para un proceso para el que todavía no están maduros supone relegar a un segundo o incluso a un tercer plano procesos para los que sí están preparados como valores, autonomía, autoconocimiento y razonamiento lógico.

Eso sin contar que intentar acelerar el aprendizaje en el momento inoportuno puede generar etiquetas tempranas como lento o vago, en el mejor de los casos.

“Si vamos a etiquetar, que no deberíamos, hagámoslo, al menos en el momento evolutivo correcto”, señalan algunos especialistas en la materia.

¿Cuándo hay que preocuparse?

La psicopedagoga del Centro TAP afirma que, por regla general, al inicio de la edad escolar es cuando empiezan a detectarse más claramente las dificultades relacionadas con los procesos de lectoescritura.

Sin embargo, la familia también puede detectar una serie de síntomas que pueden indicar que algo no va en la dirección adecuada y es el momento de consultar con un especialista: “Es importante apuntar que las dificultades varían según la edad.

Debemos observar y prestar atención a la actitud que el niño muestra ante tareas relacionadas con la lectoescritura, si hay un descenso en el rendimiento escolar, si existen dificultades a la hora de gestionar las emociones (explosiones de ira, llanto, etc.

), si el niño evita realizar tareas que tienen que ver con la lectura y la escritura o si muestra una negación absoluta ante las tareas escolares”.

«No respetar el ritmo de aprendizaje de cada niño y presionar para un proceso para el que todavía no están maduros supone relegar a un segundo o incluso a un tercer plano procesos para los que sí están preparados como valores, autonomía, autoconocimiento y razonamiento lógico»

Cómo se puede ayudar desde casa

En cualquier caso, la etapa del aprendizaje de la lectura es compleja y todos los niños (independientemente de que les cueste más o menos) necesitan de la atención y el apoyo de los padres. Sofía Rodero enumera una serie de consejos muy útiles para aplicar desde casa:

1)Predica con el ejemplo: Es importante saber que los padres servimos de modelo, así que queramos o no, nuestros hijos copian nuestros comportamientos, gestos y también nuestros hábitos. Por eso es importante que si queremos que nuestros hijos adquieran hábitos de lectura, los vean en sus cuidadores de referencia.

2)Léele: Ofrécele espacios de lectura ya aprovecha esos momentos para pasar tiempo de calidad con tus hijos. Pero si el niño no muestra interés o no es el momento adecuado, no hay que forzar la situación. Recuerda que es un momento de ocio, distendido, dónde vamos a disfrutar de la lectura.

3)Hacer de la lectura un momento divertido: Podemos contar un cuento y después hacer preguntas como, por ejemplo, ¿Qué pasaría a partir de ahora? e inventarnos finales divertidos.

4)No juzgar: Debemos evitar emitir juicio de valor sobre la forma de leer de nuestros hijos, máxime cuando existe una dificultad.

5)Busca métodos alternativos: leer los carteles que encontramos de camino de vuelta a casa, leer una receta juntos…

Etiquetas: Educaciónlectura

Источник: http://padresycolegios.com/problemas-para-leer-causas-y-como-ayudar/

¿Cómo ayudar a tu hijo a leer en voz alta?

¿Cómo ayudar a mi hijo a leer?

Ayudar a tu hijo a leer en voz alta es un ejercicio que le ayudará a desarrollar fluidez lectora. De hecho, es una forma maravillosa de apoyarle a alcanzar su máximo potencial y que, además, le aportará innumerables beneficios académicos.

Ten en cuenta que los niños pueden escuchar en un nivel de lenguaje superior al que pueden leer, de modo que la lectura en voz alta hace que las ideas complejas sean más accesibles. Leer en voz alta nutre a los niños y les crea una asociación positiva con los libros y la lectura. Además, aumenta su motivación, curiosidad y memoria.

Apoyo y motivación

Para aquellos niños que tienen dificultades, es muy útil escuchar a buenos lectores leer en voz alta. Esto les permitirá desarrollar habilidades de fluidez y, en consecuencia, mejorar su capacidad lectora.

En ocasiones, algunos niños tienen dificultades para leer y se bloquean al enfrentarse a un texto de manera individual. En esos casos, debes tener paciencia y apoyar al pequeño. Tu acompañamiento y motivación permitirán que pueda llegar a superar la situación.

La motivación para leer es el elemento clave de la participación de los niños en la lectura, ya que alimenta considerablemente su pasión.

Beneficios de la lectura en voz alta

La lectura en voz alta tiene innumerables beneficios para los niños:

  • Ayuda a fortalecer el vínculo madre-hijo. 
  • Promueve la pronunciación y permite a los niños enriquecer su vocabulario.
  • Ayuda a memorizar y aprender mejor.
  • Aporta riqueza lingüística.
  • Ejercita laimaginación y creatividad. 
  • Desarrolla la atención y concentración.
  • Contribuye a superar temores y construir confianza en uno mismo.

Consejos para ayudar a tu hijo a leer en voz alta

Si necesitas consejos sobre cómo ayudar a tu hijo a leer en voz alta, es un buen momento para que tomes nota.

1.- Lectura de eco

Este primer consejo es ideal para ayudar a tu hijo con algún texto que le presenta complicaciones. Para hacerlo posible, deberás ser tú quien lea en primer lugar, mientras el pequeño seguirá la página atentamente con el dedo.

Cuando hayas finalizado la lectura del texto será el momento de intercambiar los papeles y cederle el turno. Ahora será él quien lo lea y tu función se limitará a escuchar y hacerle compañía para que se sienta cómodo.

Este tipo de lectura ayudará al niño a leer con más fluidez, ya que tendrá acceso a un modelo lector. Él verá dónde tomas los descansos y pones tus entonaciones. También le servirá para ganar velocidad y precisión.

2.- Lectura al unísono

La lectura al unísono consiste en que madre e hijo lean simultáneamente un texto o una parte de este. Se trata de una experiencia muy divertida. Como madre, debes tener en cuenta el hecho de adaptar tu ritmo de lectura al de tu hijo.

En esta etapa, el niño todavía tendrá muchas dificultades para leer, con lo cual, deberás animarlo y hacer que se sienta cómodo. Este segundo consejo ofrece los mismos beneficios similares que la lectura de eco.

Esto significa que tendrá acceso a un modelo lector mientras aumenta su nivel de apoyo. También le ayudará a mejorar su velocidad de lectura, su precisión y su expresión.

“Algunos niños tienen dificultades para leer y se bloquean al enfrentarse a un texto de manera individual. En esos casos, debes tener paciencia y apoyarlo”

3.- Compañeros de lectura

En esta tercera actividad, el niño debe leer un texto mientras la madre sigue, escucha y proporciona comentarios según sea necesario. Este enfoque permitirá a tu hijo leer con más fluidez, especialmente debido al nivel de apoyo y retroalimentación; a medida que reciba comentarios sobre su lectura,podrá corregir los errores.

Este método de lectura, por lo tanto, promueve una mayor precisión. Además, es muy motivador para el pequeño.

4.- Lectura creativa

Este último consejo puede resultar muy útil para motivar a los niños a leer en voz alta. En este caso, se trata de leer con tu hijo de una manera creativa; deberás adaptar la voz o los mensajes a las situaciones que ocurren en el libro.

Por ejemplo, puedes intentar poner distintos tonos de voz cuando hablen personajes diferentes o, incluso, poner el acento de algún personaje que sea internacional. Cuando la historia tenga un efecto de sonido, debes aprovecharlo al máximo. Los sonidos de animal funcionarán perfectamente y engancharán a los niños a la lectura.

Por último, es necesario destacar que ayudar a tu hijo a leer en voz alta aportará beneficios a largo plazo para el niño, como puede ser el hecho de pensar mejor o ser un apasionado de la lectura. En esa línea, también tiene beneficios inmediatos como puede ser el placer de realizar con tu hijo en una tarea y pasar tiempo con él.

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Источник: https://eresmama.com/ayudar-a-tu-hijo-a-leer-en-voz-alta/

Métodos para enseñar a un niño a leer

¿Cómo ayudar a mi hijo a leer?

Español

Enseñar a leer a un niño es un proceso educativo que brinda una gran satisfacción tanto a los padres como a los niños.

Ya sea que le des a tu hijo la educación en el hogar, o simplemente quieras darle una ventaja, puedes enseñarle a tu hijo a leer en casa. Podrá leer muy rápidamente con las herramientas y técnicas adecuadas.

Ser capaz de leer bien es extremadamente importante para tu hijo. Como padres, pueden alentar a su hijo a estar ocupado leyendo de muchas maneras.

Lee a tu hijo todos los días

Léele a tu hijo regularmente. Como con tantas cosas, es difícil ser bueno en algo si nunca has estado en contacto con ello. Para que tu hijo se interese en la lectura, debes leerle regularmente. Es aconsejable leerles ya cuando son bebés y continuarlo en todo el periodo de la primaria.

Si tu hijo va a la escuela primaria, intenta leer cosas que estén justo por encima de su nivel, pero que tengan una historia interesante y emocionante para que se despierte el interés en la lectura.

Busca libros que también estimulen otros sentidos además de leer, para que puedas interactuar con tu hijo mientras cuentas la historia. Por ejemplo, mirar los libros con sonido, olor o algo que pueda sentir.

¿Leer en voz alta?

Por supuesto que haces eso si tu hijo aún es un niño pequeño.

Pero, ¿sabías que es importante seguir leyendo en voz alta, incluso si tu hijo ya puede leer bien? Las investigaciones han demostrado una y otra vez que los niños que leen regularmente en voz alta se benefician plenamente de ello,ya que mejora el vocabulario, la comprensión de la lectura y es indispensable para el desarrollo del lenguaje.

Cambia los roles, deja que tu hijo te lea. O a un hermano o hermana menor, o a muñecas o peluches. Un niño que puede leer está orgulloso de ese logro, lo que lo hace aún más motivado para seguir aprendiendo a leer cada vez mejor.

Pero, ¿por dónde empezar? Te damos algunos trucos para poder ayudar tu hijo a aprender a leer:

– Muéstrale que hay una conexión entre palabra y sonido.

Antes de comenzar con el alfabeto y los sonidos específicos, tu hijo debe reconocer que los caracteres del libro están relacionados con palabras que puede pronunciar. Señala cada palabra que lees a medida que la pronuncias.

Eso ayuda al niño a ver que los patrones de palabras y oraciones están relacionados con las palabras que pronuncia, en términos de longitud y sonido.

– Enséñale el alfabeto. Cuando comienza a darse cuenta de las palabras, puede dividirlas en letras. Aunque puede aprender el alfabeto con una canción clásica, es más divertido ser más creativo, haciendo diferentes juegos.

– Desarrollar la conciencia fonética. Uno de los pasos más importantes para aprender a leer es asociar un sonido hablado con una letra o una combinación de letras. Este proceso se conoce como la conciencia fonética. Cada sonido debe estar vinculado a la letra o combinación que lo acompaña.

Dale ejemplos de la vida real con cada sonido; Digamos, por ejemplo, que la letra “A” suena como la “a” de árbol. Podéis hacer juegos de adivinanzas a partir de esto, por ejemplo, mencionando una palabra simple como manzana y luego preguntando qué letra oye en primer lugar.

Enseña a tu hijo a rimar. Con la rima desarrollas la conciencia fonética, los niños aprenden a reconocer las letras y aumentan el vocabulario.

– Enséñale a leer construyendo palabras en sílabas. En el pasado, los niños aprendían a leer al reconocer una palabra por su longitud, la primera y la última letra y el sonido general.

Ahora se sabe que los niños aprenden a leer mucho más rápido si lo hacen al revés, dividiendo cada palabra en las partículas más pequeñas posibles y uniéndolas en una palabra completa.

Ayuda a tu hijo a aprender a leer haciendo que cada letra se escriba de forma individual sin mirar primero la palabra completa.

Este método no sirve si aún no tiene suficiente conciencia fonética. Si aún no puede conectar fácilmente los sonidos a las letras, primero se debe practicar antes de continuar con las palabras.

– Deja que tu hijo practique descifrando. Descifrar, también llamada ortografía, es cuando un niño recita los sonidos de cada letra individual de una palabra, en lugar de la palabra en su totalidad.

La lectura se puede dividir en dos partes: descifrar y luego saber lo que significa. No esperes que tu hijo descifre y entienda la palabra inmediatamente, primero concéntrate en descifrar y pronunciar en voz alta.

– No uses historias o libros completos todavía durante este proceso, deja que tu hijo lea las palabras de una lista o un cuento corto (sin centrarse en la historia). Las rimas también se pueden utilizar para esto.

– No seas demasiado estricto acerca de cómo el niño dice la palabra. El dialecto o las habilidades auditivas débiles pueden dificultar la pronunciación correcta de las palabras. Ten en cuenta que aprender los sonidos es solo un paso intermedio en el proceso de aprendizaje, no es la meta.

– No te preocupes por la gramática. Los niños pequeños, los preescolares son todavía muy concretos en su forma de pensar y aún no pueden comprender conceptos abstractos complejos.

Cuando el niño tiene cuatro años, por lo general tiene un buen sentido de la gramática y aprende gradualmente todas las reglas gramaticales.

En este momento, todo lo que tiene que hacer es concentrarse en la habilidad mecánica de aprender a leer, que consiste en descifrar nuevas palabras y almacenarlas en la memoria para aprender a leer con fluidez.

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No limites la lectura a los libros

Cuando el niño ya está más avanzado con el aprendizaje, puedes seguir trabajando con la rutina de lectura de muchas maneras.

A los niños que leen mucho en casa les va mejor en la escuela. Busca materiales de lectura que se ajusten a la edad y las habilidades de lectura de tu hijo, como libros, revistas, cómics, historietas. No limites esto a la habitación de tu hijo. Asegúrate de que siempre haya algo para leer en el auto, el baño, la sala y la cocina…

¿No le gusta leer libros? No hay problema, puede leer en todas partes y puede encontrar textos a su alrededor: recetas, reglas del juego, folletos publicitarios, carteles a lo largo de la carretera, menús, subtítulos en la televisión. Haz que tu hijo lea el texto y anímalo a buscar información. Hacerlo sentir útil, por ejemplo pidiéndole si puede leer el informe del tiempo en el periódico.

Los juegos de computadora y las aplicaciones también son muy adecuados, porque los niños disfrutan trabajando en ellos.

Establecer una rutina de lectura para toda la familia

Reserva unos 15 minutos a 30 minutos cada día para que todos los miembros de la familia lean en silencio su propio libro. Ver leer hace leer. Quince minutos de práctica diaria de lectura funciona de maravilla para este aprendizaje.

Ir a la biblioteca regularmente es una buena manera de pasar una tarde antes o después de ir al parque. Juega a buscar y encontrar nuevos libros. Encontrarás libros para cada nivel de lectura y todas las edades en donde puedes ir viendo que temas le interesan más

Mantente siempre informada sobre el progreso de lectura de tu hijo

Asegúrate de saber qué tan bien tu hijo debería poder leer en un grupo determinado. Pregúntale al maestro sobre los niveles y lo que puedes hacer con ellos en casa en cada periodo del curso escolar. Al saber qué nivel de lectura tiene o debería tener tu hijo, puedes encontrar fácilmente materiales de lectura adecuados y pronto notarás si su hijo tiene problemas de lectura.

Tomar en serio los problemas de lectura

Los problemas de lectura no desaparecen automáticamente. Cuanto antes reciba el apoyo adecuado mejor aprenderá a leer. Los niños que tienen dificultades para aprender a leer reciben atención adicional del maestro. Y la gran mayoría progresan bien con esta ayuda adicional, de modo que pueden “conectarse” rápidamente de nuevo.

Responde con entusiasmo a la lectura de tu hijo

Intenta siempre responder de manera positiva cuando tu hijo lea y elógialo cuando lo haga en voz alta, incluso si no le sale impecable. Hablar sobre lo que lee y muestra interés en sus preferencias delectura. Un ambiente positivo en torno a la lectura aumenta la motivación.

Haz preguntas interactivas. Incluso antes de que aprenda a leer, pueden desarrollar la comprensión de la lectura. Mientras lees en voz alta, hazle preguntas acerca de la historia. Con un niño pequeño puedes hacer preguntas como “¿Ves al perro? ¿Cuál es el nombre del perro?” Las preguntas pueden volverse cada vez más complejas a medida que aumenta el nivel de lectura.

Es bueno ayudar a desarrollar el pensamiento crítico de nuestros hijos. Ayúdalo a pensar críticamente haciendo preguntas abiertas. Puedes empezar con este ejercicio cuando tenga unos cuatro o cinco años.

Poner el placer de leer primero

A la hora de aprender a leer, no es tan importante lo que lee, sino que a tu hijo le guste leer.

Olvídate un poco de los prejuicios sobre los cómics, deja libros de bromas por todas partes y cuéntale a tu hijo sobre tu libro favorito de tu infancia.

Es muy importante evitar que tu hijo vea la lectura como una actividad escolar obligatoria y déjalo que experimente lo agradable y relajante que es la lectura. Aquellos que les gusta leer y comprueban que la lectura es agradable seguirán sintiéndose animados a leer.

Carolina González Ramos

Edda Virtual Solution

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