¿Cómo ayudar a mi hijo a razonar?

Contents
  1. 10 recomendaciones para aprender a resolver problemas
  2. La importancia de aprender a resolver problemas
  3. Las cuatro principales dificultades
  4. Las 10 recomendaciones para tener éxito
  5. ¿Te interesaría aprender más sobre resolución de problemas?
  6. Algunas ideas para enseñar a tu hijo a pensar (primera parte)
  7. Genera un ambiente adecuado
  8. Busca enseñarle la verdad
  9. Incrementa su lenguaje
  10. Entrena su cerebro
  11. Busca escuchar música siempre
  12. Preguntas abiertas
  13. Claves para enseñarlo a razonar
  14. ¿Qué es razonar?
  15. ¿Hay que enseñarlo a razonar?
  16. ¿Cómo enseñar a razonar a un niño?
  17. Enseña a razonar a un bebé
  18. Enseña a razonar a un niño de 1 año
  19. Enseña a razonar a un niño de 2 años o más
  20. Claves para enseñar a los niños a pensar
  21. Enseñando a pensar a los niños
  22. 1. El niño es único e importante
  23. 2. Educar en emociones
  24. 3. La importancia de saber reflexionar y de atender los propios pensamientos
  25. 4. Fomenta su creatividad
  26. 5. Sí al sentido crítico
  27. 10 ideas para ayudar a tu hijo a aprender matemáticas
  28. ¿Como ayudar a mi hijo en matemáticas?
  29. Confía en tu hijo
  30. Consejos para ayudar a tu hijo en matemáticas
  31. #1 Juega con las matemáticas
  32.  #2 Anímales a leer y a ver matemáticas
  33. #3 La importancia de la Historia de las matemáticas
  34. #4 Nuevas tecnologías para “tocar” las matemáticas
  35. #5 ¿Te gustan los deportes?
  36. #6 Matemáticas en la naturaleza
  37. #7 Matemáticas en internet
  38. #8 Acompáñale
  39. #9 ¿Me lo explicas?
  40. #10 De los errores se aprende
  41. 10 Pautas para favorecer el desarrollo de las capacidades de razonamiento
  42. ¿Por qué es importante enseñar a razonar a los niños y niñas?
  43.  ¿Cómo se construye el razonamiento en el niño?
  44. 10 Pautas para favorecer el desarrollo las capacidades de razonamiento en niños
  45. Cómo desarrollan los niños habilidades para razonar y aprender
  46. Construir el sistema de cableado del cerebro
  47. Cómo funcionan las vías neuronales
  48. Podar las vías neuronales
  49. El poder de la plasticidad
  50. Aprender a través de los sentidos
  51. Aprender a través del lenguaje
  52. Aprender a través de la lógica
  53. Aprender a través del razonamiento

10 recomendaciones para aprender a resolver problemas

¿Cómo ayudar a mi hijo a razonar?

¿A tu hijo se le atragantan los problemas de matemáticas? ¿No sabes qué hacer para que tus alumnos sean capaces de resolver problemas?

¡Que no cunda el pánico!

En este artículo te voy a dar las diez claves que necesitas para que los niños desarrollen su capacidad de resolver problemas y que disfruten en el proceso.

Este el guion de este artículo:

  • La importancia de aprender a resolver problemas
  • Las 4 principales dificultades
  • Las 10 recomendaciones para tener éxito

La importancia de aprender a resolver problemas

A menudo, por no decir siempre, en las formaciones que imparto en los centros educativos me preguntan sobre la resolución de problemas. Muchas veces los docentes no comprenden por qué a los niños les cuesta tanto enfrentarse con éxito a los problemas.

Mi respuesta siempre es la misma: no estamos ante un tema o un apartado tangencial de las matemáticas. No es como decir “no entienden el algoritmo de la resta con llevadas”, se trata de un aprendizaje fundamental, básico: los niños sí o sí tienen que saber resolver problemas.

Se dice que la resolución de problemas es el corazón de las matemáticas ya que si los niños y las niñas no son capaces de resolver problemas, ¿para qué quieren los contenidos matemáticos?

Si yo te pregunto: ¿es interesante aprenderse las tablas de multiplicar aunque no se sepa usar la multiplicación en un problema?, estoy convencida de que me responderás: “No, Malena, no tiene sentido”.

Los problemas elegidos cuidadosamente presentan un magnífico contexto para desarrollar capacidades lógicas, para descubrir y comprender conceptos y contenidos matemáticos, para ver la utilidad de las matemáticas y a menudo, aunque no es su principal objetivo, ayudan a consolidar fórmulas, reglas o algoritmos.

Por lo tanto, resolver problemas, desde el punto de vista de la didáctica, es básico para el verdadero aprendizaje matemático.

Espera un momento, Malena.

Pero si dices que es tan importante, ¿qué pasa cuando veo que a mi hijo (o a un alumno) le cuesta tanto resolver un problema? Yo veo que va haciendo los cálculos en la libreta y que no tiene casi errores, que se sabe las tablas de multiplicar y los nombres de muchas figuras geométricas, al fin y al cabo, eso son matemáticas…¿o no?

Siento desilusionarte.

Las matemáticas son mucho más que cuatro cálculos o cuatro nombres.

Y con ello no quiero decir mucho más difíciles. No. Me refiero a que aprender matemáticas es ir adquiriendo una serie de herramientas que abarcan tanto los conceptos y propiedades matemáticas como las capacidades lógicas y personales. Obviar esto es reducir las matemáticas a una colección de nombres y técnicas que poco tiene que ver con el quehacer matemático.

Saber matemáticas no es recordar todos los métodos de resolución o todos los nombres sino tener la capacidad de estar ante un problema y encontrar la manera de llegar a una solución.

Y para ello nos tenemos que entrenar.

No nacemos sabiendo usar todas las estrategias sino que estas se van adquiriendo en la práctica gracias a la guía de otras personas (los padres y madres o los maestros y maestras).

Las cuatro principales dificultades

Ya has visto la importancia de saber resolver problemas, ahora voy a mostrarte por qué les resulta tan difícil a los niños (y a los adultos).

En primer lugar, aprender a resolver problemas es tan amplio y complejo como lo es el ser humano. De hecho, yo misma no puedo decir: “sé resolver problemas” ya que siempre habrá un problema que, por sus características, me resulte imposible (incluso aunque requiera conocimientos básicos). ¿Te extraña? Sí, yo también tengo dificultad para resolver problemas :-).

¿Cómo es eso?

Porque resolver problemas no es una habilidad que se tiene o no se tiene, al igual que cocinar, tocar un instrumento o practicar un deporte. Aquí de lo que se trata es de ir desarrollando una serie de habilidades en la práctica para irse capacitando y ser cada vez más competente al abordar un problema.

¿Y qué dificulta tanto esa capacitación?

Es sabido que en didáctica muchas veces no sabemos cuál es la clave que hará desencadenar el éxito pero sí que conocemos los factores que impiden una correcta progresión. En este caso de los problemas, existen muchos aspectos a corregir, yo voy a nombrar los cuatro que más bloquean y que son comunes a casi todas las personas:

  1. La idea que los niños tienen de problema
    Te planteo un escenario: un niño está ante un problema. Lo lee en 10 segundos y responde “no sé hacerlo”. Le dices que lo vuelva a leer, que mire a ver qué pide el problema. Él lo hace y mirándote te dice “hay que sumar”. Si no le respondes, te dice “¿es de restar?”. ¿Te resulta familiar? Situaciones como esta nos hacen reflexionar acerca de qué idea tienen los niños de un problema. Muchos niños tienen el firme convencimiento de que resolver problemas es equivalente a operar los números del enunciado. Es decir, a tomar los números que aparecen y sumar, restar, multiplicar o dividir. ¡Y punto!

    Sin duda, esta idea no aparece sola en su cabeza sino que, sin querer, nosotros se la transmitimos.

    Seguramente, cuando están resolviendo problemas ponemos demasiado énfasis en que encuentren una operación o en que tengan el resultado correcto, dejando en un segundo plano o de lado los aspectos verdaderamente importantes como son la comprensión, las estrategias usadas o la valoración de las respuestas.

    Los niños tienen que saber que resolver un problema es pensar, razonar, debatir, buscar planes, comprobar posibilidades y todo ello no lo van a aprender porque se lo digamos sino porque se lo demostremos en la práctica.

  2. La falta de variedad en los problemas
    En clase estamos trabajando la suma y ¿qué les planteamos? Problemas con sumas. En clase hablamos de la restas y ¿qué problemas les proponemos? De restas. Si actuamos así, estamos limitando la creatividad de los niños y reforzando la idea falsa de que un problema es la aplicación de una operación. ¿Dónde están los problemas de lógica? ¿Y los de geometría? ¿Y los problemas visuales? ¿Y la invención de problemas? ¿Y los problemas hacia atrás?Existen decenas de tipos de problemas y con cada uno se enfatiza más en unas estrategias o en un razonamiento concreto.

    En este sentido: “en la variedad de problemas está el aprendizaje”.

  3. Dedicar poco tiempo a trabajar los problemas
    Como ya te he dicho, a resolver problemas se aprende con la práctica y obviamente, esta necesita tiempo. El tiempo dedicado a problemas es oro. Tanto cuando surgen problemas espontáneos, del día a día, como cuando lo hacemos en modo taller, todas las horas invertidas son muy productivas.

  4. Tratar los problemas de manera mecánica
    ¡Nos encantan las recetas, los «paso a paso»! Pero permite que te diga que una cosa es tener una guía para ayudar a los niños en su capacitación (que te aseguro que existe) y otra es tener una hoja estereotipada que sirva para todas las personas y todos los problemas. ¡Resolver problemas es mucho más creativo, divertido y variado que rellenar unos casilleros!

Ya tenemos el mapa de situación, te he hablado de la importancia de resolver problemas, de las dificultades más comunes (que no son las únicas), pasemos ahora a ver las claves de la resolución de problemas:

Las 10 recomendaciones para tener éxito

  1. Anima a los alumnos a aceptar los retos: un problema no es un problema hasta que no se quiere resolver. Sencillo, ¿verdad?, pero muy contundente. Si yo no quiero resolver algo, no representa un problema para mí.
  2. Crea un ambiente de confianza en la clase que permita a los alumnos enfrentarse a situaciones no familiares y que les ayude a no sentirse demasiado angustiados cuando se bloquean.
  3. Ayuda a los alumnos. Aunque ¡ojo! no se debe ayudar a los niños ni mucho ni poco.
  4. Utiliza las preguntas como principal ayuda.

    Preguntas de sentido común, que ellos mismos podrían plantearse. Haz las preguntas de varias maneras, siempre con el fin de que los niños pongan en marcha su razonamiento.

  5. Ayúdales a pensar matemáticamente. Guíales para que realicen razonamientos lógicos correctos y cuando no lo sean, oriéntales para que se den cuenta.  Y siempre, siempre valora el esfuerzo realizado.

  6. Anímales a que usen su imaginación sin temor ni vergüenza. Remárcales que no se trata de encontrar «La solución» sino de proponer, tantear, comprobar,… siempre, claro está, con un fundamento lógico.
  7. Diversifica la forma de trabajar.

    El trabajo de pensar y resolver problemas se debería hacer tanto de manera individual como en grupos pequeños y en grupo grande (toda la clase).

  8. Ayúdales a que hablendematemáticas. Sé muy cuidadosa cuando tú misma hables de matemáticas, piensa que primero hablamos y luego escribimos.

    Si los niños no pueden hablar en términos matemáticos, difícilmente podrán escribir matemáticas.

  9. Enfatiza en las explicaciones por escrito solo cuando ya tienen cierta habilidad con la escritura.
  10. Anima al debate.

    La manera inicial de acercarse a la resolución de un problema puede ser incoherente o limitada pero si se comparten las ideas con otras personas, entre todos pueden encontrar maneras acertadas de abordar los problemas.

Y por último y no menos importante, asegúrate de que todos los niños experimenten el éxito. ¿Cómo hacer esto? Empieza siempre proponiendo tareas acotadas y cerradas, que todos los niños puedan hacerlas si perseveran en su resolución y poco a poco ve aumentando la dificultad.

Como puedes ver, resolver problemas implica muchas habilidades y capacidades en nuestros niños pero también por nuestra parte. Para ayudar a los niños es fundamental que nosotros reflexionemos y nos formemos acerca de este tema crucial en las matemáticas.

¿Te interesaría aprender más sobre resolución de problemas?

¡Tengo una buena noticia que darte!

Después de años impartiendo cursos en escuelas y online, tras cientos de peticiones de maestros y familias, por fin puedo anunciar que he creado el curso online que muchas personas me estaban pidiendo: Resolución de problemas. En él he volcado no solo toda mi experiencia, sino cientos de horas de estudio y búsqueda de recursos didácticos para cambiar la falta de ganas y comprensión para resolver problemas con ilusión y capacitación.

En el curso aprenderás las bases didácticas sobre resolución de problemas y las claves para guiar a los niños que presentan dificultades.

Como es habitual en mis cursos, te lo muestro de manera clara, sencilla y práctica para que tus niños sean capaces de resolver problemas por ellos mismos, sin tu ayuda.

Aquí tienes toda la información:

Descubre cómo ayudar a tus hijos o alumnos a resolver problemas y a mejorar sus capacidades matemáticas.

¿Tus alumnos o hijos tienen dificultades a la hora de resolver problemas? ¿Se te ocurre otra recomendación? ¿Te gustaría poder ayudar más a tus niños con la resolución de problemas?
¡Te leo en los comentarios!

Источник: https://aprendiendomatematicas.com/recomendaciones-para-aprender-a-resolver-problemas/

Algunas ideas para enseñar a tu hijo a pensar (primera parte)

¿Cómo ayudar a mi hijo a razonar?

En este siglo tan competitivo, una de las cosas que más pueden ayudar a tu hijo a ser un triunfador, es darle la increíble herencia de aprender a pensar. ¿Alguna vez te has preguntado el cómo hacerlo? Acaso estos puntos podrían ayudarte.

Casi siempre que veo un niño pequeño, trato de ver en él, al adulto que será.

Parecería como si ya, desde el mismísimo momento en que nacemos, tuviéramos cualidades que desarrollamos en la presencia de Dios antes de nacer: no recordamos lo que se nos dijo, enseñó o las promesas que hicimos allí, pero sí recordamos lo que somos, y desde niños lo mostramos en nuestra naturaleza particular.

De allí que la labor de un padre no sea tanto el hacer que nuestros hijos sean como nosotros, o hacer que sean lo que creemos que es lo mejor, sino hacer que ellos sean lo mejor que pueden ser, dentro de su propia naturaleza. No cambiamos su ser interno, solo lo orientamos lo mejor que podemos.

Y para lograrlo, pocas cosas mejores que enseñarles a pensar, a razonar, o a cuestionar. ¿Pero cómo ayudarle no a ser un genio, pero sí a que aflore todo lo mejor que hay en su propia capacidad? Aquí te comparto algunas de las estrategias que seguí con mis hijos cuando eran niños, y que al menos a mí me funcionaron muy bien:

Genera un ambiente adecuado

Uno de los grandes pensadores del desarrollo del niño es Piaget. Desde su perspectiva, el niño pasa por diferentes etapas de acuerdo con su edad. Piaget siempre será un punto de referencia en el desarrollo del niño, pero su teoría ha sido superada en muchos sentidos.

Por ejemplo, el ruso Lev Vigotsky centra su teoría en el aprendizaje sociocultural de cada individuo y, por lo tanto, en el medio en el cual se desarrolla.

Es decir, para él lo más importante en el aprendizaje no es la edad del niño, o incluso su carga genética: si Mozart hubiera nacido en la selva lacandona, de padres indígenas, no habría compuesto la música que compuso.

Es decir, para este autor lo más importante en la educación y el desarrollo de un niño es el contexto donde éste se desarrolla. De esa manera, la interacción social se convierte en el motor del desarrollo.

Si quieres enseñar a tu niño a pensar, debes crear un ambiente en el hogar que le motive a pensar, lo cual es una amalgama de la influencia de los padres, los amigos, el ambiente que se respira en el hogar, es decir, la música que se escucha, la cantidad y calidad de libros que hay, el papel que juega la televisión en el hogar. Sobre algunos de estos puntos volveremos más adelante.

Busca enseñarle la verdad

Enseñar a pensar implica enseñar la verdad de las cosas.

Podemos enseñar que las manos son puños que sirven para golpear, que la boca sirve para ofender, que todo se puede obtener con mañas y sin esfuerzo, o podemos enseñar lo contrario: podemos enseñar que cada cosa en la casa y cada parte de nuestro cuerpo tiene un propósito y una función, y que la misma puede ser noble.

Pienso, por ejemplo, en las palabras de Jorge Luis Borges, que pudo ver en lo que consideramos más material, el dinero, algo absolutamente inmaterial. Leemos en El aleph: “Nada hay menos material que el dinero, ya que cualquier moneda (una moneda de veinte centavos, digamos) es, en rigor, un repertorio de futuros posibles.

El dinero es abstracto, repetí, el dinero es tiempo futuro. Puede ser una tarde en las afueras, puede ser música de Brahms, puede ser mapas, puede ser ajedrez, puede ser café, puede ser las palabras de Epicteto, que enseñan el desprecio del oro; es un Proteo más versátil que el de la isla de Pharos.

Es tiempo imprevisible, tiempo de Bergson, no duro tiempo del Islam o de Pórtico”. Enseñar conceptos verdaderos a nuestros hijos les da un marco de referencia desde donde ellos podrán decidir con claridad qué es bueno o malo, correcto o incorrecto, apropiado o inapropiado. Por supuesto, nadie es infalible, y habrá cosas en las que, como padres, estaremos equivocados, pero no por ello debemos dejar de enseñar de manera consciente y persistente, lo que consideramos que son principios correctos.

Incrementa su lenguaje

Uno de los grandes escritores de la primera mitad del S.

XX, George Orwell, en su novela 1984, habla de lo que, según él, veríamos en el futuro: La “neolengua”, y que es algo que vivimos de manera cotidiana: en la novela, quienes gobiernan buscan quitar palabras al idioma año con año, para así dominar el pensamiento de los ciudadanos. La idea es increíblemente acertada, porque al quitar palabras, se eliminan conceptos, y eso hace inviable el desarrollar ciertas formas de pensamiento. Al punto que quiero llegar es que las palabras son las herramientas del pensamiento. Mientras más rico es el léxico de una persona, mejor puede pensar, mejor puede asir, entender, interpretar e interactuar con su realidad. Y, hasta donde yo entiendo, la única manera eficaz de incrementar el lenguaje, es leyendo.

Entrena su cerebro

El cerebro es un músculo. Y, como tal, si lo ejercitamos, se hace cada vez más fuerte. Si quieres enseñar a tu hijo a pensar, desde muy pequeño haz que utilice su cerebro tanto como sea posible.

Razonando, observando, memorizando, decidiendo… haz que aprenda poesía de memoria, por ejemplo. O, cuando sea su cumpleaños o en Navidad, busca regalarle juegos educativos; escúchale y habla con él, y haz que él se comunique con tantas personas como sea posible.

La comunicación ayuda.

Piensa en que, por lo contrario, generalmente la tecnología aísla: No, ni los mejores programas de la televisión o los mejores sitios de Internet van a enseñar a tu hijo a pensar mejor que lo hace el trabajar a tu lado, haciendo lo que tú sabes hacer, o jugando ajedrez, memorama, damas chinas, o armando un rompecabezas.

Busca escuchar música siempre

En todo momento, buena música. La música tiene un efecto poderosísimo en la capacidad de pensar: afecta al cerebro para bien o para mal dependiendo del ritmo, el volumen, y la armonía.

Se han hecho diferentes (y controvertidos, por cierto) estudios y, aunque los resultados no son definitivos, se afirma que la música de Mozart ayuda a desarrollar la inteligencia espacial (dos horas de algunas de las obras de Mozart te hacen más inteligente por cinco minutos), mientras que dos horas de hip-hop, raeggetón, o heavy metal a alto volumen, reduce tu capacidad para pensar con claridad por hasta 48 horas. Así que, si amas a tu hijo, deja de lado la música pesada y escucha música de calidad (¡Venga!: ¡No es aburrida: sólo hay que tomarle el gusto! ¡Es por el bien de tus polluelos!)

Preguntas abiertas

Quien estudia la historia con atención, descubre que los grandes maestros (Jesús, Sócrates, Buda) enseñaban por medio de preguntas. Uno de los nombres que recibe ese método es “mayéutica”, que implica el hacer preguntas para que la persona razone, y genere conocimiento desde su interior.

Es muy bueno que enseñes a tus hijos habilidades para pensar dentro del contexto de la vida cotidiana, usando preguntas abiertas (es decir, preguntas que no puedan responderse solo con sí o no), o planteando situaciones. Aparte de todo, es una excelente manera de enseñar.

Por ejemplo, en estos tiempos tan complicados, si le das a tu niño una serie de instrucciones acerca de qué hacer en caso de que sea secuestrado, y eres insistente en ello para que no se le olvide, muy probablemente le vas a generar mucho miedo.

En cambio, si le dices, un día mientras van viajando en el auto, o a mitad de la cena, o en los comerciales de la tele: “Oye, y si te raptaran, ¿qué harías?” La pregunta puede ser si alguien te hace bullying en la escuela, o si abuelito no logra sanar, es decir, temas que uno no fácil toca con los niños, pero que puede ser muy buena idea entrar a ellos como si sólo jugáramos, como si se tratara de sólo una posibilidad, y luego, si quieres, agrega… ¿Y por qué harías eso?” Eso va a generar una discusión bastante productiva. En todo caso, nunca hagas preguntas que se respondan con un sí o un no, sino aquellas que indagan el cómo, el qué, o el por qué.

Si estos consejos te parecen prácticos, te invito a leer unos consejos más aquí.

Toma un momento para compartir …

Источник: https://www.familias.com/algunas-ideas-para-ensenar-a-tu-hijo-a-pensar-primera-parte/

Claves para enseñarlo a razonar

¿Cómo ayudar a mi hijo a razonar?

¿Cómo enseñar a razonar a un niño? ¿Hay que enseñarlo a razonar? ¿Qué es razonar? Si alguna vez te has hecho estas preguntas te invitamos a quedarte con nosotras, porque en el presente texto daremos respuesta a cada una de ellas.

¿Qué es razonar?

El razonamiento es la capacidad humana que nos permite aclarar nuestras dudas para dar solución a los problemas que se nos presentan. Gracias a él somos capaces de asimilar los conocimientos que nos llegan para ayudarnos a entender el mundo.

Razonar es interiorizar, aprender, interpretar y sacar conclusiones de cualquier evento para usarlos en la vida cotidiana. Es un proceso mental que nos impide comportarnos enteramente por instinto, sino que nos brinda la capacidad de raciocinio y análisis sea cual sea la situación que lo amerita.

¿Hay que enseñarlo a razonar?

Sí, hay que enseñar a razonar a un niño porque de lo contrario criaríamos a un hombre o una mujer sumamente ignorante y hasta salvaje.

Desde chiquito es imprescindible que en la casa, la guardería, la escuela, el parque de diversiones… en cualquier lugar donde esté, sepa cómo comportarse y qué hacer ante los estímulos que reciba.

Estímulos que, si lo enseñamos bien, lo harán razonar, hacer uso de su experiencia, analizar, formarse una opinión al respecto y entonces decidir o sacar una conclusión de cualquier hecho.

¿Cómo enseñar a razonar a un niño?

Para enseñar a razonar a un niño no hay que presentarle la vida siempre color rosa, sobreprotegerlo y darle todos los gustos. El niño mimado tiene un único razonamiento: el de armar berrinche cuando desea algo.

Enseña a razonar a un bebé

Si deseas enseñar a razonar a un bebé que gatea debes comenzar por no quitarle los obstáculos del suelo (cajas de cartón, por ejemplo), sino ponerle alguno que otro para que él solito aprenda cómo bordearlos y seguir camino.

En esa misma etapa lo estarás enseñando a razonar si le colocas juguetes encima de los asientos en donde él pueda verlos. Al principio el pequeñín los observará desde el suelo a la vez que analiza cómo puede tomarlos.

Si los juguetes están sobre una alfombra no te sorprendas cuando de pronto tu hijo tire de ella para que se caigan al piso, o si más temprano que tarde se sujeta del asiento e intenta ponerse de pie en busca de su “alhaja”.

Enseña a razonar a un niño de 1 año

A medida que crece, los estímulos para el razonamiento de tu hijo deben ser mayores. Con 1 año ya puedes ponerle alguna que otra “zancadilla” para incentivarlo a superarse y alcanzar sus metas.

Digamos que puedes regalarle un bonito carrito de juguete dentro de un pomo plástico cerrado con una tapa del mismo material. Dale el obsequio a tu hijo mientras observas su reacción. Él te pedirá que le abras el recipiente, pero aunque quieras hacerlo, debes estimularlo a que lo haga solito.

Permítele hacer: golpear el pomo contra el suelo, tirarlo a la pared, chocarlo contra otro juguete, volverlo a golpear contra el suelo. En esta labor puede que la tapa se afloje, tu niño meta la mano en el recipiente y logre sacar el carro. Si es así, perfecto, habrá aprendido que cuando golpea algo contra el suelo puede romperlo y en este caso, abrirlo.

Pero si no lo hace no te preocupes, será hora para enseñarle una importantísima habilidad que se encuentra dentro de las muchas capacidades psicomotrices que necesitará: la de desenroscar tapas.

Dedica un tiempo a mostrarle cómo puede desenroscar la tapa del pomo para sacar su preciado juguete.

Enseña a razonar a un niño de 2 años o más

Con 2 años o más se puede aprender mucho y mamá debería fomentar este aprendizaje.

En esta etapa un niño va aprendiendo modales y a comportarse tal y como su familia le enseña: en las paredes no se escribe, las hojas de los libros no se rasgan, se debe comer con cubiertos, no hay que limpiarse las manos sucias en la ropa…

Así como el pequeño va asimilando estos saberes e incumpliéndolos (porque no existe niño que cumpla a cabalidad todas las indicaciones de sus adultos), mamá deberá ir corrigiéndole y haciéndole razonar porqué motivo su comportamiento está errado. Claro, para ello tendrá que dedicar tiempo a explicarle sus motivos, porque solo así, su hijo podrá interiorizar lo que ella le dice: en definitiva, podrá razonar.

Источник: https://eresmama.com/claves-ensenarlo-razonar/

Claves para enseñar a los niños a pensar

¿Cómo ayudar a mi hijo a razonar?

Hace solo unos días salió a los medios un polémico artículo donde se afirmaba que casi el 90% de la población mundial no sabe pensar. Tal afirmación viene de la mano del doctor y filósofo Robert Swatz.

Quien conozca un poco su obra y los centros educativos que gestiona en varios puntos del mundo, sabrá que lo que pretende no es solo el conseguir que los padres (preocupados) apunten a sus hijos a dichas academias de aprendizaje. Lo que busca poner en evidencia un dato cierto, a la vez que no exento de cierta polémica.

La gran mayoría de personas enfocamos las cosas de un modo muy objetivo y racional, hemos perdido la flexibilidad y la capacidad de pensar de un modo más crítico, más creativo.

Es posible que debido a ese enfoque de pensamiento más “vertical que lateral“, es decir, de razonar de una forma más lineal, clasificada y más bien rígida, perdemos esa espontaneidad que nos permitiría, por ejemplo,  gestionar mucho mejor el estrés cotidiano, o esos problemas tan habituales en el día a día.

Perdemos un pensamiento que sabe hablar de emociones, que las identifica, las entiende, y que a su vez prioriza la curiosidad, el sentido crítico y la apertura a todo lo que le rodea. Es un pensamiento más libre, capaz de ofrecernos mayor felicidad

No hace mucho te hablamos en nuestro espacio de la pedagogía de María Montessori. Sin lugar a dudas, podríamos utilizar muchas de sus bases para fomentar en los niños un pensamiento más libre y más creativo. No obstante, al igual que la escuela es importante en la educación de nuestros hijos, también lo es el papel de las madres, de los padres, de los abuelos…

Enseñando a pensar a los niños

Una vez establecidas las bases, ¿qué tal si empezamos a poner en práctica estos sencillos consejos para “enseñar a pensar a los niños”?

1. El niño es único e importante

Un error que se ve a día de hoy en nuestra educación escolar es que se tiende a “construir” niños iguales, con una misma mentalidad y unos mismos aprendizajes. Al final tenemos mentes “en serie” y niños que piensan de la misma manera.

Howard Gardner, padre de la Teoría de las Inteligencias Múltiples, afirma que este tipo de pensamiento es un error y muy dañino para el niño. Cada uno de nosotros venimos dotado con una o varias inteligencias más potenciadas que otras y por ello no respondemos igual si nos evalúan del mismo modo a todos.

Por ello, según diferentes autores, la educación actual se basa en un sistema obsoleto de enseñanza.

Debemos fomentar al niño la idea de que él es único, especial e importante. Es una persona capaz de ofrecer muchas cosas, así que no importa si llega a casa con ese suspenso en ciencia o en matemáticas.

En él existe sin duda un potencial que debe aprender a explorar desde muy pequeño, y para ello, como padres, hemos de darles confianza y apoyo desde muy pequeños. Si ante cada palabra, idea o razonamiento ellos se sienten apoyados y valorados, se sentirán seguros para seguir avanzando.

2. Educar en emociones

Para enseñar a pensar, es primordial que los niños entiendan lo antes posible cómo funciona el mundo de las emociones. Desarrollar la empatía, por ejemplo es una clave esencial en su desarrollo como “persona social”.

Educarles en Inteligencia Emocional, será fundamental para que aprendan a relacionarse mejor con ellos mismos y con los demás. De esta forma, aprenderán a gestionar sus emociones desde pequeños y a comprender la de los demás.

Un pensamiento que entiende qué es la tristeza y cómo se gestiona, que sabe identificar la rabia interior y que aprende a canalizarla, es un pensamiento sabio porque sabe entenderse a sí mismo, a la vez que a los demás. La educación de los niños no empieza a los 3 o 4 años cuando inicia su vida escolar. La educación, al igual que enseñar a pensar, empieza desde el mismo momento en que vienen al mundo.

Un niño que siente las caricias, que se siente querido desde el primer día, asienta en su cerebro un tipo de aprendizaje emocional y social que es básico para el día de mañana.

3. La importancia de saber reflexionar y de atender los propios pensamientos

Aprender a estar solos con ellos mismos es otro pilar de ese pensamiento maduro y equilibrado.

Poco a poco debe aprender a decidir por sí mismo sin necesidad de segundas personas para tomar decisiones o para saber lo que uno desea en cada momento.

De esta forma, se irá aumentando su autonomía y experimentará de primera meno sus primeros errores y la forma de corregirlos. Por ello es importante que cuando se equivoque le ayudemos, pero dejando que sea él quien intente resolver sus entuertos.

Fomenta el que los niños sepan ser reflexivos, a que antes de hablar o hacer algo, lo mediten pensando en las consecuencias. A su vez, es básico que fomentes su independencia y su madurez, evita ante todo los apegos poco saludablesy la sobreprotección.

Un niño que sabe estar solo y que no siente ansiedad por ello es un niño más seguro.

Ofrécele libros, aunque todavía no se haya iniciado en el proceso lectoescritor. Haz que los toquen, que los manipulen y que se fijen en los dibujos como amigos cercanos que más tarde, cuando ya sepan leer, le permitirán llegar a mundos increíbles donde aprender, y reflexionar.

4. Fomenta su creatividad

Impide que a medida que crezcan “pierdan ese niño interior“.

Para ello es interesante que fomentes siempre su curiosidad aportándole retos, estímulos, proyectos que iniciar, temas que investigar y en los cuales, aprender a la vez que divertirse.

Es importante que la creatividad no quede ocultada bajo capas y capas de condicionamientos. Una mente creativa es una mente libre, una mente capaz de ver más allá.

Un niño creativo es un adulto más libre el día de mañana.

Desarrolla sus capacidades imaginativas, su hambre por aprender, y esa curiosidad que jamás deben perder por todo lo que les rodea.

Si se fomenta su creatividad, también le servirá para solucionar los problemas con más facilidad, pues allí donde algunos se ahogan en un vaso de agua, la gente creativa puede ver diferentes soluciones.

5. Sí al sentido crítico

No te obsesiones en conseguir que tus niños sean como “tú quieras que sean”. Cada niño, al igual que nosotros mismos, dispone de una personalidad propia que hay que respetar en todo momento.

Permite que tenga sus ideas y sus opiniones, y que sepa argumentarlas. Y aún más, no dejes que el niño se quede solo con una visión de las cosas. Si en el colegio están estudiando un tema en concreto, anímalo a que sea crítico, a que busque otras opiniones, otros enfoques.

Desarrolla el que tenga “voz y voto”, el que tenga opiniones propias sobre todo y que su forma de pensar sea crítica y flexible, no una mente “normalizada” que se deja llevar antes que defenderse.

“Sé que solo hay una libertad: la del pensamiento.”

-Antoine de Saint-Exupéry-

Cortesía imágenes: Lita burke, Katy hare

Источник: https://lamenteesmaravillosa.com/claves-para-ensenar-a-los-ninos-a-pensar/

10 ideas para ayudar a tu hijo a aprender matemáticas

¿Cómo ayudar a mi hijo a razonar?

Aprender matemáticas con tu hijo puede ser divertido. En este artículo quiero ofrecerte algunos consejos para saber cómo ayudar a tu hijo a estudiar matemáticas y que las vea deuna forma más amigable. Así aprenderá mejor.

Es lógico que quieras ver a tu hijo feliz. Habitualmente los estudios generan muchos problemas. Estadísticamente las matemáticas son una de las asignaturas más “difíciles” de aprobar.

Las matemáticas son imprescindibles para el desarrollo personal y cognitivo de cualquier estudiante.

¿Como ayudar a mi hijo en matemáticas?

El papel de los padres es muy importante, y en demasiadas ocasiones, se infravalora. Ya lo comenté en el artículo sobre los errores más comunes que se comenten en matemáticas.

Es una pena, pero no a todo el mundo le gustan las matemáticas. Con esto quiero decirte, que si de adolescente no te gustaban las mates, no es aconsejable que le transmitas esto a tus hijos.

Una buena actitud es fundamental para propiciar un buen ambiente en casa hacia las matemáticas. Piensa que aunque se te dieran mal en tu época de estudiante, puedes darte una segunda oportunidad para disfrutar de las matemáticas ayudando a tu hijo.

Confía en tu hijo

Siempre le doy mucha importancia a el poder de las palabras y los pensamientos. Cualquier persona es capaz de entender las matemáticas. A algunas les costará más, pero es necesario que confíes en la capacidad y el talento de tu hijo y se lo transmitas.

Cuando tenga dificultades, ahí debes estar tú, con una buena actitud y confianza hacia su aprendizaje.

Consejos para ayudar a tu hijo en matemáticas

Vamos con los 10 consejos para ayudar a tu hijo con las matemáticas:

#1 Juega con las matemáticas

Dedica alguna tarde a jugar a algún juego de mesa con tus hijos. Además de ser didácticos, también podéis pasar un buen rato.

Les ayudará a calcular, a pensar estrategias, a desarrollar su lógica e ingenio, a ser creativos, a concentrarse, etc.

Desde el ajedrez al parchís, pasando por el risk, el rummy, las cartas, el dominó o los cuadrados mágicos.

Puedes animar a tu hijo a que invente su propio sudoku para que tú encuentres la solución, o resolver juntos un acertijo.

 #2 Anímales a leer y a ver matemáticas

De vez en cuando es una buena idea que el alumno “salga” del aspecto rutinario que en demasiadas ocasiones impera en los institutos y en los libros de texto.

Hay muchas lecturas matemáticas que son excelentes para ver la cara amable de las mates.

Y películas que no te dejaran indiferente.

#3 La importancia de la Historia de las matemáticas

Es muy positivo enseñar las matemáticas con su Historia. Se trata de humanizar la matemática, de mostrarla en su contexto, como un producto de la actividad humana que se ha ido gestando a través de milenios. mostrándola asociada al arte, a la arquitectura y a la belleza.

La perspectiva histórica nos acerca a genios que han ayudado a impulsarlas a lo largo de muchos siglos, por necesidades y motivaciones muy distintas.

Trata de acercar los acontecimientos matemáticos históricos a tu hijo. Recordar la historia os ayudará a acercaros de forma amistosa a las matemáticas.

#4 Nuevas tecnologías para “tocar” las matemáticas

Afortunadamente en la actualidad existen multitud de programas y aplicaciones que permiten al estudiante aprender matemáticas de una forma más entretenida. Al aumentar su motivación, también mejora su aprendizaje.

Principalmente te recomiendo el uso de Geogebra y Desmos.  Y es más que probable que estas aplicaciones de Goole Chrome también te pueden venir muy bien.

#5 ¿Te gustan los deportes?

Seguro que tu hijo es un apasionado de algún deporte. Sea cual sea, habrá muchos conceptos matemáticos implicados: estadísticas, dimensiones, porcentajes, velocidades, puntuaciones, probabilidad,etc.

Aprovecha la ocasión para comentar y aprender matemáticas juntos.

#6 Matemáticas en la naturaleza

El gran genio Galileo Galilei ya dijo que  “La naturaleza está escrita en lenguaje matemático”

Hay muchos elementos matemáticos presentes en la naturaleza. Circunferencias, esferas, hexágonos, hélices, espirales, parábolas, etc.

Os invito a que los descubráis en casa o en cualquier escapada a la naturaleza. La belleza de las matemáticas está en todas partes.

#7 Matemáticas en internet

En la red hay muchas páginas interesantes con recursos matemáticos y juegos interactivos muy útiles para aprender matemáticas, pero el problema es que hay muchísima información y el estudiante puede perederse con facilidad, acabando posiblemente en Instagram. Pero eso también tiene solución:

Aquí tienes excelentes recursos de matemáticas, que considero que son muy adecuados para secundaria y bachillerato.

#8 Acompáñale

Debes intentar acompañar a tu hijo en su aprendizaje. En vez de darle la respuesta a cualquier pregunta que te haga, ayúdale a encontrar por sí mismo la respuesta correcta.

¿Tú que piensas? ¿has hecho algún esquema o dibujo? ¿estás seguro?

Aprenderá mejor pensando y razonando las respuestas. Descubriendo por sí mismo.

#9 ¿Me lo explicas?

“No entiendes realmente algo hasta que eres capaz de explicárselo a tu abuela” Albert Einstein

En bastantes ocasiones, para comprender algo es necesario saber expresarlo. Es importante que tu hijo te pueda explicar un concepto matemático o un problema con sus propias palabras o con un esquema o dibujo.

Una de las grandes dificultades que tienen los alumnos es traspasar la barrera del lenguaje matemático al lenguaje escrito.

Si te implicas, le ayudarás a que comprenda mejor los conceptos.

#10 De los errores se aprende

Para aprender es necesario que nos equivoquemos. De esta forma podemos reflexionar y asimilar mejor los conceptos.

No penalices los errores. Son oportunidades para el aprendizaje. Anímale a superar las dificultades.

Personalmente estoy en contra de la excesiva repetición de ejercicios rutinarios. Si tu hijo entiende bien un concepto o un procedimiento, es mucho mejor que dedique el tiempo a resolver problemas matemáticos. De esta forma desarrollará mucho más su creatividad y el gusto por las matemáticas.

Espero que estas ideas te sirvan. Y tú, ¿tienes alguna? No dudes en comentarla para que aprendamos todos.

Felices matemáticas!

Источник: https://soymatematicas.com/ideas-para-aprender-matematicas/

10 Pautas para favorecer el desarrollo de las capacidades de razonamiento

¿Cómo ayudar a mi hijo a razonar?

Desarrollar la capacidad de razonamiento de los niños y niñas supone educarles para ser adultos con agilidad de pensamiento capaces de analizar y resolver diferentes problemas y situaciones de forma efectiva.

¿Por qué es importante enseñar a razonar a los niños y niñas?

El razonamiento se constituye como una valiosa herramienta con múltiples beneficios para las personas. La habilidad de razonar va a contribuir a su bienestar y a la consecución de sus metas.

  • Permite analizar situaciones y problemas, teniendo en cuenta todos los elementos implicados y la interrelación entre los mismos.
  • Favorece el lenguaje.
  • Potencia el desarrollo cognitivo.
  • Favorece la gestión emocional (ya que pueden analizar las situaciones).
  • Les dota de la capacidad para dar una respuesta rápida.
  • Posibilita la resolución de problemas.
  • Beneficia las funciones mentales y habilidades cognitivas.
  • Les permite planificarse.

 ¿Cómo se construye el razonamiento en el niño?

El desarrollo del razonamiento comienza desde el nacimiento, la clave es apoyar y potenciar el ritmo de maduración neurobiológico del pequeño.

Las distintas capacidades lógicas se van adquiriendo poco a poco siguiendo un camino secuencial. Se comienza por capacidades lógicas sencillas como clasificación, similitudes, relación, etc… estimulando al pequeño en estas actividades estamos contribuyendo a su desarrollo neurobiológico y aumentando las conexiones neuronales de su cerebro.

Para avanzar en la complejidad de las habilidades se hace necesaria la adquisición y acomodación de las previas. Cuando estas primeras habilidades se dominan poco a poco se sigue un camino de capacidades hasta llegar a las de orden superior como la abstracción.

El desarrollo del razonamiento requiere por lo tanto un entrenamiento en capacidades mentales, secuencial y poco, donde el niño/a tenga un papel activo.

10 Pautas para favorecer el desarrollo las capacidades de razonamiento en niños

  1. Permite a los pequeños que experimenten y exploren desde un primer momento y no coartes nunca su iniciativa.
  2. No fuerces al niño, deja que siga su propio ritmo, pero proporcionales actividades y tareas que puedan estimular su razonamiento.
  3. Muéstrale los diferentes elementos lógicos de las experiencias y las relaciones entre los mismos. Pídele que busque los elementos y que indague las relaciones.
  4. En los primeros años, fomenta actividades de clasificación, seriación, búsqueda de similitudes, etc.
  5. Responde a sus preguntas y explícale sus interrogantes.

  6. Insiste para que verbalice sus razonamientos. Verbalizar (de forma oral o escrita), permite un mayor nivel de comprensión y posibilita la acomodación y asimilación de la lógica encontrada.
  7. Ayúdale a razonar haciéndole preguntas. Pregúntale por qué (¿Por qué has clasificado esto así).

  8. Emplea juegos y dilemas de lógica, que le permitan entrenar su pensamiento.
  9. Enséñale a analizar los datos antes de resolver un problema o dar una respuesta (en un principio esto hará que sus respuestas se demoren, pero poco a poco contribuirá a la agilidad de pensamiento.

    )

  10. Presta atención a su edad, etapa de desarrollo y características individuales. Cada niño/a es distinto, si no atendemos a esto, podemos sobre estimular o dar una escasa estimulación.
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Источник: https://educayaprende.com/capacidades-de-razonamiento/

Cómo desarrollan los niños habilidades para razonar y aprender

¿Cómo ayudar a mi hijo a razonar?

Los niños desarrollan habilidade de la misma manera que los constructores construyen una casa. Empiezan con los cimientos. Lo que se construya sobre esos cimientos en las distintas etapas del desarrollo determinará cómo se verá la casa y cómo se irá de una habitación a la otra.

Aquí le presentamos elementos clave sobre cómo aprenden los niños y desarrollan sus diversas habilidades. Y recuerde: si le preocupa el desarrollo de su hijo, existen estrategias y métodos de enseñanza que pueden ayudarlo a que aprenda a su manera.

Construir el sistema de cableado del cerebro

Cada célula del cerebro (neurona) se parece un poco a un pequeño árbol. A medida que los bebés absorben información del mundo exterior, sus neuronas se ramifican y se conectan unas con otras. Estas conexiones, llamadas vías neuronales, son como un sistema de cableado eléctrico. Cada neurona puede tener múltiples conexiones con otras neuronas.

Los “cables” no se tocan. La información se transmite a través del espacio existente entre neuronas: las “cajas eléctricas” conocidas como sinapsis. Las sustancias químicas del cerebro o neurotransmisores ayudan a que la transmisión de información ocurra de una neurona a otra.

Cómo funcionan las vías neuronales

Cada vía neuronal es un circuito. Cuando la electricidad pasa por un circuito produce una respuesta. Por ejemplo, cuando aprieta un interruptor se prende una luz. Algunos circuitos neuronales, por ejemplo el de la respiración y la circulación, ya están desarrollados al nacer.

Otros circuitos dependen de la actividad. Necesitan estímulos para funcionar, y mientras más estímulos tengan, mejor funcionan. Ese estímulo es más complejo que simplemente apretar un interruptor.

Proviene de todas las experiencias que los niños tienen.

Sonidos, imágenes, sabores, aromas, cómo se sienten las cosas y las emociones, todos ayudan al cerebro a liberar los neurotransmisores y potenciar esos circuitos.

Podar las vías neuronales

Las vías neuronales se desarrollan y fortalecen mientras más se utilizan. Los circuitos que no se usan se debilitan y desaparecen con el tiempo a través de un proceso conocido como “poda sináptica”.

Eso no es un problema, ya que los niños tienen más circuitos de los que necesitan. La poda ocurre desde la infancia hasta la adolescencia.

Esto significa que el cerebro de los niños es lo suficientemente flexible como para crear nuevos circuitos y refinar las vías neuronales comúnmente usadas. Esto se llama “plasticidad”.

El poder de la plasticidad

La plasticidad es especialmente importante para los niños con dificultades de aprendizaje y atención. Sus cerebros procesan la información de manera diferente y no siempre usan los químicos del cerebro eficazmente. Esas diferencias dificultan la creación y el fortalecimiento de algunas vías neuronales.

La plasticidad permite enseñar a los niños formas alternativas para procesar la información. Ayuda a las neuronas a construir nuevas vías. La información podría tener que tomar un desvío y tardar un poco más en llegar a donde debe, pero puede llegar.

Aprender a través de los sentidos

Los niños no tienen que pensar en desarrollar vías neuronales. Ocurre naturalmente cuando exploran y aprenden acerca del mundo.

El psicólogo suizo Jean Piaget creó una famosa teoría acerca de cómo los niños desarrollan habilidades cognitivas o de razonamiento.

La primera etapa es cuando los bebés utilizan sus sentidos: vista, oído, tacto, gusto y olfato para comenzar a realizar conexiones. Prueban, agitan y lanzan objetos. También empiezan a voltearse y alcanzar objetos, y finalmente, a gatear y caminar.

Todas estas actividades ayudan a construir vías neuronales que controlan cosas como el movimiento, la visión y el desarrollo del lenguaje.

Por ejemplo, los bebés se la pasan haciendo sonidos y así obtienen la atención que necesitan. Continúan poniéndose en la boca cosas que saben bien, y moviéndose hacia los lugares que quieren ver.

A medida que hacen estas cosas, el cerebro fortalece esos circuitos y las actividades se hacen más fáciles.

Aprender a través del lenguaje

Entre los 2 y los 7 años, el desarrollo del lenguaje se acelera a medida que los niños aprenden más palabras, usan oraciones más complejas e inclusive leen un poco. Este es un momento crítico para proporcionar a los niños un entorno rico en lenguaje, ya que si están expuestos a más palabras e ideas, más conexiones neuronales desarrollarán.

Los niños pueden ahora utilizar objetos para jugar de forma más creativa. Por ejemplo, su hijo podría usar un palo largo como un caballo o convertir una caja en una nave espacial.

Las habilidades sociales se desarrollan lentamente a esa edad porque los niños no están preparados aún para entender la lógica, el razonamiento y las opiniones de las otras personas.

Con frecuencia tienen dificultad para ponerse en el lugar de las otras personas y pueden ser muy críticos de las decisiones y las conductas de los otros niños.

Aprender a través de la lógica

Desde los 7 años hasta aproximadamente la escuela media, los niños empiezan a pensar más lógicamente. Durante esta etapa, los niños son más capaces de hacer conexiones entre las cosas. Se convierten en “detectives” capaces de ver las pistas y ponerlas juntas.

Socialmente, los niños desarrollan la habilidad de esperar su turno, de ponerse en el lugar de otras personas y comprender que las acciones tienen consecuencias. Los circuitos que procesan emociones y sentimientos se fortalecen y maduran. En esta etapa, los adultos pueden ayudar a los niños a reflexionar sobre cosas como causa y efecto.

Aprender a través del razonamiento

En la adolescencia los niños empiezan a pensar de forma más abstracta y con mayor complejidad. Empiezan a considerar el “¿qué pasaría si?” de las situaciones para descubrir los posibles resultados. En lo que se refiere a la escuela, esto significa que son capaces de hacer cálculos matemáticos más complejos y entender las tramas y los personajes de lo que leen con más profundidad.

Socialmente, estas nuevas habilidades les ayudan a entender que las reacciones de otras personas a veces se basan en diferentes opiniones y experiencias.

Físicamente, significa que son capaces de coordinar diferentes tipos de habilidades para lograr cosas más complicadas como conducir.

El sistema de cableado del cerebro se vuelve más complejo, con circuitos conectándose con otros circuitos para lograr que todas esas habilidades funcionen conjuntamente.

Источник: http://ceril.net/index.php/articulos?id=780

Embarazo y niños
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