¿Cómo ayudar a mi hijo con problemas de conducta?

¿El TDAH aumenta el riesgo de tener problemas mentales?

¿Cómo ayudar a mi hijo con problemas de conducta?

Los niños con TDAH tienen más probabilidad que otros niños de experimentar problemas mentales. Un estudio reciente siguió a individuos con TDAH desde los 8 años de edad hasta la adultez.

El estudio reportó que el riesgo de desarrollar problemas de conducta, dificultades de aprendizaje, ansiedad, depresión, abuso de substancias y autolesiones era mayor en aquellos que tenían TDAH.

La adolescencia es la etapa en la que las personas con TDAH tienen mayor riesgo de desarrollar problemas de salud mental.

Pero el conocimiento es poder. Conozca qué conductas y síntomas pueden desarrollarse y cómo identificarlos. Así podrá actuar a tiempo, y el resultado será mejor para su hijo.

Problemas de conducta

Los problemas más comunes en niños con TDAH son las conductas desafiantes y agresivas. Esto incluye rehusarse (con más frecuencia que otros niños) a seguir las indicaciones de padres y maestros. Estos niños pueden tener crisis emocionales cuando les piden que hagan algo que les resulta difícil.

Los niños con TDAH tienden a volverse desafiantes en situaciones particulares, dice el Dr. Vasco Lopes, un especialista en TDAH y conductas disruptivas. Estas situaciones incluyen ocurren al hacer la tarea escolar, irse a dormir, dejar de jugar, sentarse y cenar. Estas situaciones son difíciles de tolerar debido a los déficits que son característicos del TDAH. Estos incluyen:

  • Prestar atención
  • Tolerar una situación aburrida
  • Controlar los impulsos
  • La transición de una actividad a otra
  • Controlar su nivel de actividad

Cuando la conducta desafiante se convierte en un trastorno

¿Es el patrón de conductas desafiantes o de oposición a la autoridad de su hijo lo suficientemente severo como para que la vida diaria en la escuela y en la casa sea muy difícil? Entonces podría ser diagnosticado con un trastorno. Estos son algunos de los diagnósticos o etiquetas que le podrían asignar después de una evaluación, dependiendo de su edad y sus síntomas.

  • Trastorno negativista desafiante (ODD, por sus siglas en inglés) es cuando un niño tiene un patrón de conducta de no cooperar, desafiante, hostil e irritable con cualquier figura de autoridad. Este trastorno ocurre en alrededor del 50% de los niños con TDAH del tipo combinado y en el 25% de los niños con TDAH del tipo inatento.
  • Trastorno de conducta (CD, por sus siglas en inglés) es cuando un niño tiene un patrón de comportamiento agresivo, disruptivo, deshonesto (frecuentemente miente y roba) y de romper las reglas. Alrededor de uno de cada cuatro niños con TDAH del tipo combinado también presentan un trastorno de conducta.
  • Trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo (DMDD, por sus siglas en inglés) es cuando un niño está casi siempre irritable. Tiene momentos de mal humor frecuentes y severos que parecen desproporcionados con la situación. Muchos niños son diagnosticados primero con DMDD y luego reciben también un diagnóstico de TDAH.

El entrenamiento para padres puede ayudarlos a usted y a su hijo

Existen dos tipos de capacitación para padres que pueden ayudarlo a lidiar con las crisis desafiantes y emocionales de su hijo: La terapia de interacción padres-hijos (PCIT, por sus siglas en inglés) y la capacitación conductual para padres (PMT, por sus siglas en inglés).

  • Ambas enseñan cómo prestar atención a las conductas positivas de su hijo.
  • Ambas promueven la estrategia de ignorar conductas inapropiadas de poca importancia.
  • Ambas capacitan para establecer consecuencias consistentes con las conductas inapropiadas graves y las conductas agresivas.
  • PMT le enseña a los padres destrezas específicas (usualmente sin que su hijo esté presente).
  • PCIT hace que los padres interactúen con sus hijos, al mismo tiempo que reciben indicaciones del terapeuta sobre qué destrezas deben usar.
  • Ambos tipos de capacitación para padres han mostrado una reducción de las conductas disruptivas, agresivas y desobedientes.
  • Ambas reducen el estrés de los padres y mejoran la relación padre-hijo.

Diferencias en el aprendizaje

Las diferencias en la manera de aprender relacionadas con la lectura y las matemáticas son comunes en los niños con TDAH. Dependiendo de la edad, su hijo podría tener dificultad con:

  • Hacer rimas.
  • Asociar sonidos con símbolos.
  • Secuenciar los sonidos en el orden correcto.
  • Seguir instrucciones.
  • Pronunciar palabras que no le son familiares.
  • Confundir símbolos matemáticos básicos como “+” y “‒”.
  • Cometer los mismos errores de cálculo por descuido, una y otra vez.

Algunos niños aprenden aprenden con facilidad conceptos nuevos mientras escuchan la lección en el salón de clases. Pero reproducir y aplicar el nuevo conocimiento en la casa puede ser muy difícil.

Qué hacer: Si usted cree que su hijo puede tener una discapacidad del aprendizaje, la escuela está legalmente obligada a realizar una evaluación de acuerdo con la Ley para la Educación de Individuos con Discapacidades (IDEA, por sus siglas en inglés).

El tratamiento usualmente incluye fortalecer las habilidades y desarrollar una estrategia de aprendizaje diseñada para aprovechar esas fortalezas.

Un especialista en aprendizaje puede determinar los servicios o las adaptaciones que beneficiarían a su hijo en la escuela.

Depresión

El TDAH aumenta el riesgo de que un niño desarrolle depresión, particularmente en la adolescencia. Estas son algunas señales:

  • Irritabilidad
  • Cambios en las rutinas del sueño
  • Cambios en el apetito
  • Cambios en el rendimiento académico
  • Pérdida del interés en los amigos y las actividades que solía disfrutar
  • Miedos irracionales
  • Aislamiento de los miembros de la familia

Qué hacer: Si su hijo está mostrando síntomas de depresión por varias semanas y están interfiriendo con su vida en la escuela, con los amigos o en la casa, es el momento de solicitar una evaluación. El tratamiento para el TDAH no aliviará los síntomas de la depresión.

Los niños con depresión pueden ser tratados con terapia cognitivo-conductual (CBT, por sus siglas en inglés). En esta terapia, un psicólogo ayudará a su hijo a reconocer el patrón de pensamientos negativos y a cambiar ese patrón.

Los medicamentos antidepresivos pueden ayudar y pueden ser tomados con la medicación para el TDAH.

Ansiedad

La ansiedad se manifiesta con frecuencia en niños y adolescentes con TDAH. Se manifiesta de diferentes formas:

  • Trastorno de ansiedad generalizada es cuando alguien está preocupado por todo y por nada en específico al mismo tiempo. La persona puede tener miedos y fobias relacionados con la escuela, ciertas comidas, gérmenes, etc.
  • Trastorno de ansiedad social es cuando alguien es extremadamente temeroso de gente que no conoce y situaciones nuevas hasta el punto que obstaculiza su vida en la escuela y con las amistades.
  • Trastorno de ansiedad por separación es cuando un niño es irracionalmente temeroso de separarse de sus padres o tiene miedo de que sus padres o algún otro miembro de la familia se muera.
  • Trastorno obsesivo-compulsivo es cuando alguien está tiene miedos o pensamientos no deseados (obsesiones) y trata de controlarlos con conductas repetitivas (compulsiones).

Qué hacer: Si su hijo tiene miedos y preocupaciones que le causan angustia e interfieren con su vida en la casa o en la escuela, es importante que un especialista en salud mental lo evalúe para determinar si tiene ansiedad. La terapia cognitivo-conductual es muy efectiva en adolescentes con ansiedad. En casos muy severos, esta terapia se combina con medicación.

Abuso de substancias

Los adolescentes con TDAH son más propensos a tener problemas de abuso de substancias que los adolescentes sin TDAH.

Los niños con TDAH tienden a tener baja autoestima, y esto puede llevarlos a relacionarse con niños que pudieran estar abusando de las drogas y el alcohol.

Aunque los niños con TDAH tienen más riesgo de abusar de sustancias, aquellos que toman medicamentos tienen menos riesgo. Una de las razones es que los medicamentos ayudan a controlar la conducta impulsiva que conduce al abuso de substancias.

Qué hacer: Supervise a su hijo. Conozca a sus amigos. Pase tiempo con él. Asegúrese de saber dónde está y cuáles son sus actividades. La supervisión de los padres disminuye los problemas de conducta. Además déjele saber que usted está siempre disponible para hablar y ofrecer apoyo. Si su hijo desarrolla un problema de abuso de substancia es importante buscar tratamiento.

Autolesiones

Las adolescentes con TDAH tienen más riesgo que otras niñas de autolesionarse, como por ejemplo cortarse. Un estudio reportó que el 51% de las adolescentes diagnosticadas con el tipo combinado del TDAH reportaron cortes u otras formas de autolesión, comparado con 29% en adolescentes con TDAH del tipo inatento y con 19% en el grupo de control. Esté atento a:

  • La mención de autolesionarse
  • Cicatrices sospechosas
  • Heridas que no sanan o empeoran
  • Cortes en el mismo lugar
  • Aumento del aislamiento
  • Posesión de objetos cortantes como pedazos de vidrio
  • Usar mangas largas cuando hace calor
  • Evitación de actividades sociales
  • Muchas vendas autoadhesivas
  • Negarse a ir al vestidor o cambiarse de ropa en la escuela

Qué hacer: Actúe inmediatamente si se entera de que su hija se ha estado cortando. Es un hábito adictivo. Mientras más veces lo haga, mayor es la necesidad de volver a hacerlo. El tratamiento es más fácil si la conducta empezó recientemente. Comience por hablar con el médico que está tratando su TDAH.

No es justo, pero es inevitable el hecho de que los niños con TDAH tengan más probabilidad de tener otros problemas de conducta o de salud mental. La buena noticia es que los padres que saben a qué estar atentos y actúan enseguida pueden ayudar a prevenir que estas dificultades se vuelvan más graves.

Y la mejor noticia es que los estudios más recientes muestran que una vez que los niños alcanzan la adultez, desaparece el alto riesgo de estos problemas de conducta y mentales.

Saber a qué hay que estar atento y conseguir ayuda para su hijo al primer signo de que algo no está bien es la mejor manera de proteger a su hijo que tiene TDAH.

Источник: https://www.understood.org/es-mx/learning-thinking-differences/child-learning-disabilities/add-adhd/does-adhd-raise-risk-mental-health-issues

Lo que puede hacer para cambiar la conducta de su hijo

¿Cómo ayudar a mi hijo con problemas de conducta?

La mejor manera de detener el comportamiento no deseado es ignorarlo. De esta manera funciona mejor durante un período de tiempo. Cuando desee que el comportamiento se detenga de inmediato, puede utilizar el método de tiempo de espera.

¿Cómo uso el método del tiempo de espera?

Decida con anticipación los comportamientos que tendrán como resultado un tiempo de espera (generalmente rabietas, o comportamiento agresivo o peligroso).

Elija un lugar de tiempo de espera que no sea interesante para el niño y que tampoco sea aterrador, como una silla, una esquina o un corralito.

Cuando esté lejos de su hogar, considere usar un automóvil o un área de descanso cercana como un lugar de para el tiempo de espera.

Cuando aparezca un comportamiento inaceptable, dígale al niño que el comportamiento es inaceptable y adviértale que lo dejará en un tiempo de espera si no detiene el comportamiento. Mantenga la calma y no parezca enojado. Si su hijo sigue comportándose mal, llévelo con calma al área del tiempo de espera.

Si es posible, mantenga un registro de cuánto tiempo ha estado su hijo en tiempo de espera. Coloque un temporizador para que su hijo sepa cuándo se acabó el tiempo. El tiempo de espera debe ser breve (generalmente 1 minuto por cada año de edad) y debe comenzar inmediatamente después de alcanzar el lugar de tiempo de espera o después de que el niño se calme.

Debe poder ver o escuchar al niño, pero no hable con él. Si el niño sale del área de tiempo de espera, llévelo de nuevo al área y considere volver a cero el temporizador. Cuando termine el tiempo de espera, deje que el niño salga del lugar. No hable sobre el mal comportamiento, sino busque formas de recompensar y reforzar el buen comportamiento más adelante.

¿Cómo fomento un nuevo comportamiento deseado?

Una forma de fomentar el buen comportamiento es usar un sistema de recompensas.

Los niños que aprenden que el mal comportamiento no es tolerado y que el buen comportamiento es recompensado tienen habilidades de aprendizaje que les durarán toda la vida.

Esto funciona mejor en niños mayores de 2 años de edad. Puede tomar hasta 2 meses para trabajarlos. Puede ser útil para los padres ser pacientes y mantener un diario de comportamientos.

Elija entre 1 y 2 comportamientos que le gustaría cambiar (por ejemplo, hábitos para ir a dormir, cepillarse los dientes o recoger juguetes). Elija una recompensa que su hijo disfrute.

Algunos ejemplos de buenas recompensas son un cuento más a la hora de acostarse, retrasar media hora el momento de acostarse, darles un bocadillo preferido o, para los niños mayores, ganar puntos para un juguete especial, un privilegio o una pequeña cantidad de dinero.

Explique al niño el comportamiento deseado y la consiguiente recompensa. Por ejemplo, dígale al niño: «Si te pones el pijama y te lavas los dientes antes de que termine este programa de televisión, puedes quedarte despierto media hora más». Solicite el comportamiento solo una vez. Si el niño hace lo que pide, entregue la recompensa.

Puede ayudar al niño, si es necesario, pero no se involucre demasiado. Debido a que cualquier atención de los padres, incluso la atención negativa, es tan gratificante para los niños, es posible que al principio prefieran tener atención de los padres en lugar de una recompensa.

Las declaraciones de transición, como «en 5 minutos se termina el tiempo de juego», son útiles cuando le está enseñando nuevas conductas a su hijo.

Este sistema le ayuda a evitar luchas de poder con su hijo. Sin embargo, su hijo no es castigado si decide no comportarse como usted lo pide. Simplemente no recibe la recompensa.

Ganarle al reloj (buen método para un niño que hace todo lentamente)

Pídale al niño que haga una tarea. Inicie el temporizador. Si la tarea se realiza antes de que suene el temporizador, su hijo recibirá una recompensa. Para decidir la cantidad de tiempo que le dará al niño, calcule el «tiempo récord» de su hijo para hacer esa tarea y agregue 5 minutos.

El juego del buen comportamiento (bueno para enseñar un nuevo comportamiento)

Escriba una lista corta de buenos comportamientos en una tabla y márquela con una estrella cada vez que vea el buen comportamiento. Después de que su hijo haya ganado un pequeño número de estrellas (dependiendo de la edad del niño), déle una recompensa.

Buenas marcas/malas marcas (el mejor método para niños difíciles y muy activos)

En poco tiempo (alrededor de una hora) ponga una marca en una tabla o en la mano de su hijo cada vez que lo vea realizando un buen comportamiento.

Por ejemplo, si ve a su hijo jugando en silencio, resolviendo un problema sin pelear, recogiendo juguetes o leyendo un libro, marque la tabla. Después de un cierto número de marcas, déle a su hijo una recompensa.

También puede hacer marcas negativas cada vez que se produce un mal comportamiento. Si hace esto, solo dé a su hijo una recompensa si hay más marcas positivas que negativas.

Pasar un tiempo en paz (a menudo útil cuando está preparando la cena)

Pídale a su hijo que juegue tranquilamente solo o con un hermano por un tiempo breve (tal vez 30 minutos).

Controle a su hijo con frecuencia (cada 2 a 5 minutos, dependiendo de la edad del niño) y dé una recompensa o una ficha por cada minuto que estuvieron tranquilos o jugando bien.

Aumente gradualmente los intervalos (pase de revisar el comportamiento de su hijo cada 2 a 5 minutos a revisar cada 30 minutos) pero continúe dando recompensas por cada período de tiempo en que su hijo estuvo tranquilo o jugó bien.

Источник: https://es.familydoctor.org/lo-que-puede-hacer-para-cambiar-la-conducta-de-su-hijo/

Cómo enseñar a los niños a no hostigar a los demás

¿Cómo ayudar a mi hijo con problemas de conducta?

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Puede resultar impactante y molesto enterarse de que su hijo se enredó en problemas por meterse con los demás o por ser catalogado como hostigador.

Aunque pueda parecer difícil procesar esta novedad, es importante actuar de inmediato. Ya sea que el hostigamiento sea físico o verbal, si no se detiene, puede dar lugar a una conducta antisocial más agresiva e interferir con el éxito de su hijo en la escuela y su capacidad para entablar y sostener amistades.

Cómo interpretar el comportamiento hostigador

Los niños hostigan por muchas razones. Algunos lo hacen porque se sienten inseguros.

Meterse con alguien que parece más débil en el aspecto emocional o físico hace que uno se sienta más importante, popular o al mando.

En otros casos, los niños hostigan porque simplemente no saben que es inaceptable meterse con otros niños que son diferentes en cuanto a tamaño, apariencia, raza o religión.

En algunos casos, el hostigamiento es parte de un patrón continuo de conducta desafiante o agresiva. Es posible que estos niños necesiten ayuda para aprender a manejar la ira, el daño, la frustración u otras emociones fuertes.

Quizás carezcan de las habilidades que se necesitan para cooperar con los demás.

El asesoramiento profesional a menudo puede ayudarlos a aprender a manejar sus sentimientos, reducir el hostigamiento y mejorar sus habilidades sociales.

Algunos niños que hostigan a otros en la escuela y en lugares donde se encuentran con pares copian las conductas que ven en el hogar.

Los niños que están expuestos a interacciones agresivas y desagradables en la familia a menudo aprenden a tratar a los demás de la misma manera.

Y los niños que son víctima de burlas aprenden que el hostigamiento puede significar tener el control sobre niños que parecen débiles.

Cómo ayudar a los niños a dejar de hostigar a otros

Dígale a su hijo que el hostigamiento es inaceptable y que, si el comportamiento continúa, habrá consecuencias graves en el hogar, la escuela y la comunidad.

Intente comprender por qué su hijo se comporta de esa manera. En algunos casos, los niños hostigan a otros porque se les hace difícil manejar sentimientos fuertes como la ira, la frustración o la inseguridad. En otros casos, no han aprendido a solucionar conflictos de manera cooperativa ni a comprender las diferencias.

Tácticas para poner en práctica

Asegúrese de:

  • Tomar el hostigamiento con seriedad. Asegúrese de que sus hijos comprendan que usted no tolerará el hostigamiento en el hogar ni en ningún otro lugar. Establezca reglas sobre el hostigamiento y respételas. Si castiga a su hijo quitándole privilegios, sepa que es lo correcto. Por ejemplo, si su hijo hostiga a otros niños por correo electrónico, mensajes de texto o redes sociales, limite los privilegios relacionados con el teléfono o la computadora durante algún tiempo. Si su hijo tiene una conducta agresiva en el hogar, con sus hermanos u otras personas, póngale un freno. Enséñele maneras más adecuadas (y no violentas) de reaccionar, como alejarse.
  • Enseñar a los niños a ser respetuosos y amables con los demás. Enséñele a su hijo que está mal poner en ridículo a alguien por diferencias (por ejemplo, raza, religión, apariencia, necesidades especiales, sexo, posición económica) e intente inculcar un sentimiento de empatía por quienes son diferentes. Considere participar juntos en un grupo comunitario donde su hijo pueda interactuar con niños que son diferentes.
  • Estar al tanto de la vida social de su hijo. Busque información sobre los factores que pueden estar influyendo en la conducta de su hijo en el entorno escolar (o donde sea que ocurra el hostigamiento). Hable con los padres de los amigos y compañeros de su hijo, sus maestros, asesores y con el director de la escuela. ¿Hay otros niños que hostigan a los demás? ¿Y los amigos de su hijo? ¿Qué tipo de presiones tienen los niños en la escuela? Hable con sus hijos sobre estas relaciones y las presiones que sienten para poder encajar en el grupo. Hágalos participar en actividades fuera de la escuela para que puedan conocer a otros niños y entablar amistad con ellos.
  • Fomentar el buen comportamiento. El refuerzo positivo puede ser más eficaz que la disciplina negativa. Preste atención cuando sus hijos se comportan bien y cuando manejen situaciones de manera constructiva o positiva, reconózcalo y felicítelos por ello.
  • Ser un buen ejemplo. Reflexione cuidadosamente sobre cómo habla con sus hijos y cómo maneja los conflictos y problemas. Si usted se comporta de manera agresiva, hacia sus hijos o frente a ellos, es muy probable que sigan su ejemplo. En su lugar, señale los aspectos positivos en los demás, en lugar de recalcar los negativos. Y cuando surjan conflictos en su vida, hable sobre sus frustraciones y sobre cómo manejar sus sentimientos.

Comenzar en casa

Al buscar los factores que influyen en la conducta de su hijo, considere primero qué sucede en el hogar. Los niños que viven expuestos a gritos, insultos, menosprecio, críticas duras o ira física de un hermano, padre o cuidador pueden imitar esa conducta en otros entornos.

Es natural y común que los niños peleen con sus hermanos en el hogar. Y a menos que exista un riesgo de violencia física, resulta conveniente no involucrarse. Sin embargo, controle los insultos y los altercados físicos, y hable con cada niño regularmente sobre lo que es aceptable y lo que no.

Es importante controlar también la conducta propia. Fíjese cómo les habla a sus hijos y cómo reacciona a sus emociones fuertes cuando ellos están cerca.

Habrá situaciones que requieren disciplina y críticas constructivas. Pero no deje que eso derive en insultos ni acusaciones.

Si no está contento con la conducta de su hijo, destaque que es eso lo que su hijo debe cambiar y que confía en que puede lograrlo.

Si su familia está atravesando un acontecimiento estresante que usted cree que puede haber contribuido a que su hijo adoptara esa conducta, pida ayuda a los recursos correspondientes en la escuela y la comunidad. Los consejeros, pastores, terapeutas y el médico pueden brindar ayuda.

Cómo obtener ayuda

Para ayudar a que un niño deje de hostigar a los demás, hable con los maestros, consejeros y demás funcionarios escolares que pueden ayudarlo a identificar las situaciones que dan lugar al hostigamiento y brindarle asistencia.

Posiblemente el médico también pueda ayudar. Si su hijo tiene antecedentes de discusiones, resistencia y problemas para controlar la ira, considere que lo evalúe un terapeuta o profesional de la salud conductual.

Aunque puede sonar difícil y frustrante ayudar a que un niño deje de hostigar a los demás, recuerde que la mala conducta no cesa por sí sola. Reflexione sobre el éxito y la felicidad que desea que sus hijos encuentren en la escuela, el trabajo y las relaciones durante la vida, y sepa que frenar el hostigamiento ya es acercarse a esos objetivos.

Revisado por: D'Arcy Lyness, PhD

Fecha de revisión: julio de 2013

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/no-bullying-esp.html

¿Tienes un adolescente conflictivo? Te enseñamos cómo manejarlo

¿Cómo ayudar a mi hijo con problemas de conducta?

Cuando nuestros hijos llegan a una determinada edad cambian de actitud hacia los padres y se vuelven más celosos de su intimidad, incluso, en determinados casos pueden llegar a adquirir una actitud agresiva.

En este sentido, se pueden diferenciar dos tipos de vertientes, según informa el psicólogo Enrique Morales Salinas, del Instituto Sexológico Murciano.

“La primera, donde el adolescente siempre ha tenido una actitud de rebeldía desde la edad preescolar y que ha ido in crecendo durante el resto de su etapa evolutiva, y la segunda, en la que se encuentran los que muestran una actitud de rebeldía con un inicio posterior a los diez años, normalmente en relación con la entrada al instituto y, en muchos casos, asociados a factores ambientales o cambios hormonales”.

Detectarlo es simple: “Los padres detectan cambios de comportamiento como, por ejemplo, el rechazo de actividades u objetivos muy comunes antes, como dejar de ponerse un jersey que le encantaba sin explicación ninguna”, ejemplifica Cristina Pérez, psicóloga de Siquia.  

Aunque las reacciones y actitudes son diferentes en cada adolescente y no se puede generalizar, “los datos señalan que, de media, los niños muestran conductas de rebeldía más relacionadas con una forma de agresión exteriorizada (robos o confrontaciones físicas”, informa Morales Salinas.

“Podría decirse que tienden a enfrentarse a su entorno mientras que la conducta de las mujeres se redirige haca el plano interno (mentir, faltar a clase, escaparse, abuso de sustancias)”, describe.

En resumen, podría decirse que “en lo masculino destaca la fuerza y en lo femenino la sensibilidad”, resume Pérez.

La prevención de este tipo de reacciones y su manejo dependerá mucho de la comunicación que tengan los padres con sus hijos y de su fomento durante la infancia.

De esta forma, podrán ganarse la confianza de sus hijos con el fin de que puedan hablar con ellos de sus problemas. Según Morales Salinas, el mejor consejo para los padres es que trabajen para conocer a sus hijos.

“Que muestren interés por ellos y que sean partícipes de las cosas que les gustan sin excederse y parecer policías interrogando”.

Aquí su recomendación sería “observar a sus hijos y aprender de sus respuestas, analizar cuándo es el mejor momento para acercarse a ellos, qué señales dan cuando están mal y cuándo hay que dejarlos a solas”.

Por su parte, Pérez cree que es importante jugar con dos valores: “La empatía, es decir, entender la situación que atraviesan nuestros hijos y su visión del mundo; y reciprocidad”.

La amistad entre padres e hijos

En esta relación padre-hijo, los padres deben entender que la amistad será relativa. “La comunicación, la confianza y la cercanía a la hora de establecer contacto con nuestros hijos es posible, dejando claros los roles que se adquieren en la familia”, explica Pérez.

Morales Salinas cree que la amistad puede existir dependiendo de lo que se entienda por amistad. Está claro que si se define como una relación entre iguales la respuesta es no e incluso “sería contraproducente”. En su opinión, los padres “tienen que mantener su rol y hay muchos temas en los que es mejor no inmiscuir a los adolescentes, como son los problemas de los padres”.

Si, por otra parte, “se entiende la amistad como una relación sana, de confianza, donde cada uno puede ejercer su rol y compartir dudas desde el respeto, entonces sí es posible”, informa el experto. De hecho, a su juicio “ésta sería la amistad que se debería perseguir entre padres e hijos”.

¿Cómo frenamos un acto de rebeldía?

Si la comunicación, la confianza y la “amistad” no funcionan y tu hijo adolescente tiene un comportamiento rebelde éste se debería abordar desde el aprendizaje.

Según Morales Salinas, “si la conducta es leve, se podrá abordar desde la perspectiva del aprendizaje, usando herramientas como el castigo; pero si es más grave, llegando a poner en riesgo la integridad de los demás o de la del propio sujeto, lo mejor sería contactar con un especialista que nos apoye en el proceso, dada la complejidad de la situación”.

Sobre los castigos, Morales Salinas tiene claro que “son necesarios” pero que hay que saber “cómo hacerlos” ya que, aunque es una “buena herramienta de aprendizaje” la realidad es que “es muy complicada y no se debe hacer de cualquier forma”.

El experto distingue dos tipos de castigos: los positivos y los negativos.

  1. El positivo será todo aquél castigo “en el que se aplica un estímulo aversivo al sujeto, por ejemplo gritar o golpear”. Este es el más conocido y el primero en el que pensamos cuando oímos la palabra castigo. Según el psicólogo “desde una perspectiva educacional, siempre se debe entrenar a los padres para evitarlos y ofrecer otras herramientas para mejorar el trato con sus hijos ya que los efectos a largo plazo de este tipo de castigos son negativos”.
     
  2. En segundo lugar, estarían los castigos negativos. Estos implican “la retirada de un estímulo que produzca satisfacción, como dejar al adolescente sin consola o sin móvil”, detalla Morales Salinas. Para él estos serían los más apropiados y estarían dentro de los que trabajan los expertos en el entorno educativo, eso sí, siempre que se hagan con conciencia.

Así, para que un castigo sea efectivo “tiene que ser cercano al momento en que se produce la conducta, que el castigado conozca el motivo y que sea consciente de él”, detalla. Esto es importante ya que, según el experto, aquí es donde más errores se cometen.

 “Muchos padres castigan a sus hijos un mes sin móvil pero, tras la insistencia, agresividad o cariñosidad del menor, el padre cede y el mes se convierte en unos pocos días”, describe. Con esta actitud lo que aprenden los niños es que “las consecuencias de sus actos no son tan graves y que con una sonrisa o con un grito pueden arreglarlo todo”.

Por ello, su consejo es hacer castigos realistas y cumplirlos siempre sin excepciones. Además, “serán adecuados a la edad del niño y al tipo de mal comportamiento. No vamos a dejarle sin jugar toda la semana por dejarse un poco de comida en el plato”, añade Pérez.

Refuerzos de buenas conductas

Por tanto, los castigos bien formulados y realistas son efectivos, pero no solo esto es eficaz en la educación del niño o del adolescente sino que más importante que castigar es reforzar las buenas conductas. Así lo afirma Morales Salinas. “Si nuestro hijo está en silencio, callado y haciendo los deberes, será positivo acercarse y decirle que lo está haciendo bien”. En este proceso se evitarán lo refuerzos materiales.

Una inyección de autoestima tiene mejores efectos a largo plazo que regalar un móvil por las buenas notas, ya que en este último caso los niños pierden la motivación intrínseca por aprender y la transforman en la obtención de bienes materiales y éste es otro error grave que cometen los padres”.

No me gustan sus compañías…

Otro de los problemas a los que se tienen que enfrentar muchos padres está relacionado con las conductas insanas (alcohol, drogas o tabaco) o con las malas compañías con las que salen.

Sobre las conductas insanas, el mejor consejo, según Pérez sería empezar por el principio y la prevención. “Es preferible prevenir y educar en valores, reforzar y sacar fortalezas de nuestros hijos para que ellos se den cuenta”, explica.

Si es tarde para eso, lo mejor será abordar el tema desde la calma. “Hablar en frío va a solucionar más problemas que el enfrentamiento directo”, recuerda Morales Salinas. Para ello, aconseja encontrar el mejor momento para hablar de estos temas y “tomar una actitud dialogante y de entendimiento”.

Una buena forma de comenzar la conversación sería “decirle a tu hijo desde el primer momento y sin rodeos que tienes dudas sobre el tema en cuestión mostrando curiosidad para saber cuál es el alcance del problema, sin juzgar y definiendo cuál es la posición que se va a adoptar negociando, entre ambos, para ofrecer toda la ayuda que pueda necesitar”.

El objetivo de hacerlo así es para que “el adolescente no se sienta solo, ya que en muchos casos comienzan estas actitudes por problemas externos, como depresión, malas notas o bullying”, advierte. Por este motivo, cree conveniente “que se consensue con él la visita a un especialista para solucionar el problema y que él, voluntariamente, decida recibir ayuda”.

Si el problema no son las conductas insanas sino las malas compañías la cosa se complica. Pérez tiene claro que los padres deben comprender que “son los amigos de sus hijos y no los suyos” y aconseja trabajar la “escucha activa”.

Morales Salinas recomienda a los padres que se pregunten así mismos por qué sienten ese recelo hacia los amigos de su hijo y si tienen pruebas para sentirse así.

Tras esto, “lo mejor es que, a la hora de tratar el tema, no impongan frases como no quiero que te juntes con este grupo, sino compartir tus inquietudes de forma natural y, dependiendo del caso, tratar la situación siempre desde el entendimiento y la comprensión, intentando respetar lo máximo que se pueda la intimidad”, concluye el experto. 

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Источник: https://cuidateplus.marca.com/familia/adolescencia/2019/02/28/tienes-adolescente-conflictivo-ensenamos-como-manejarlo-169743.html

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