Cómo ayudar a un niño a organizarse

Niños despistados y desorganizados, y cómo cambiar su conducta

Cómo ayudar a un niño a organizarse

¿Estáis preocupados porque vuestros hijos son despistados y desorganizados? Seguro que tiran la ropa por el suelo, no encuentran el balón cuando van a jugar al fútbol, pierden el jersey en el patio del colegio o se olvidan los libros en clase habitualmente. ¡No te desesperes! Muchos niños tienen esta conducta despistada y tiene solución. Tienes que tener mucha paciencia y darles las pautas necesarias para que logren cada día organizarse mejor.

Tras las vacaciones de verano o de Navidad los niños tienden a estar más despistados y es muy complicado volver a la vida ordenada de antes de retomar la rutina.

Nuestros hijos tienen que volver a mantener el orden de su cuarto y a aprender a organizar sus tareas y deberes.

Muchos padres reconocen que este desorden y despiste constante de los niños que acumulan juguetes, libros o cromos sin control les agobia y les desequilibra.

Aunque los padres no lo entendemos muchas veces el problema es simplemente que los niños se agobian también y son incapaces de ordenar solos su cuarto sin unas pautas. “Los niños sienten orgullo y seguridad en sí mismos cuando son capaces de llevar a cabo las propias tareas y asumir las responsabilidades”, nos explican desde el Hospital Sant Joan de Déu.

Los niños sufren también por ese desorden y les gustaría saber arreglarlo pero muchas veces no saben por dónde empezar. También les encantaría no olvidarse las cosas constantemente y ser más responsables. No lo dudes.

Un orden controlado

Muchas veces los padres nos desesperamos e intervenimos organizando las habitaciones de nuestros hijos. Pero a veces la solución es ayudarlos a ordenar su cuarto dándoles unas pautas. Tienen que aprender a ser organizados y responsables. Cuando lo logren ya podremos darles la responsabilidad para que todos los días mantengan su cuarto listo sin grandes esfuerzos.

Cuando en una casa viven niños todos tenemos que ser conscientes de que es muy complicado mantener un orden rígido. Muchas veces hay que preferir lo práctico a lo estético.

Los niños pequeños sacan sus juguetes de su dormitorio y suelen dejarlos por toda la casa. Tenemos que cultivar una opción intermedia entre el desorden y el orden estricto. Necesitamos un desorden controlado.

Un orden práctico que nos permita buscar lo que necesitamos pero que no sea excesivamente rígido.

Muchos padres reconocen que se estresan intentando mantener un orden rígido en la vivienda todos los días. Cada miembro de la familia debe hacerse responsable de su cuarto y aprender a recoger sus cosas. También tienen que donar todos aquellos juguetes que ya no usan.

Consejos para niños desorganizados

Si quieres que tus hijos sean ordenados, lo primero que debes hacer es darles un buen ejemplo. Intenta colocar tus vestidos, libros o películas. Lo segundo es que les des pautas para que aprendan a organizarse.

1. Dale pautas de organización

Nuestros hijos tienen que saber qué deben ordenar y qué no. Por ejemplo la ropa sucia tiene que ir a un cesto y nunca la deben tirar al suelo.

Los juguetes deben dejar en los sitios preparados para guardarlos como cajones o cajas. Divide las tareas en pasos para que se organicen mejor.

Por ejemplo primero separar los peluches de los coches, segundo buscar una caja para cada uno y tercero dejarlos clasificados en las cajas.

2. Ayúdale al principio

Los padres podemos ayudarlos cuando vemos que no saben por dónde empezar. Tenemos que habilitar espacios para guardar los juguetes o buscar cajas para que los dejen. Poco a poco lo irá haciendo solo y podrás ir dejarle a su aire. Intenta además que ordenar se convierta en un juego.

3. No dejes que se distraiga

Si tu hijo es de los que suele empezar una tarea y la deja aparcada, tienes que intentar que se concentre y no busque otras distracciones. Esto será algo básico para su educación y su vida adulta.

4. Debe terminar la tarea

Si comienza a ordenar su cuarto, no puede dejarlo a medias. No les permitas irse a hacer otra tarea o juego. Lo mismo debe ocurrir con los deberes o las tareas del hogar. Seguro que en un futuro te lo agradecerán.

ConsejosPsicologíaVuelta al cole

Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/consejos-ayudar-despistados-desorganizados/

Ayude a su hijo a organizarse

Cómo ayudar a un niño a organizarse

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(Help Your Child Get Organized)

La mayoría de los niños generan un poco de desorden y de desorganización en una casa.

Su hijo es posible que vaya de una cosa a otra: se olvida los libros en la escuela, deja la toalla tirada por el suelo y no acaba los trabajos escolares cuando le toca.

A usted le gustaría que su hijo se organizara mejor y que se concentrara más en las tareas, como cuando tiene que hacer los deberes. ¿Es posible?

Sí, lo es. Hay una cantidad reducida de niños que parecen organizarse bien de forma natural, pero en el resto la organización es una habilidad que se aprende con el paso del tiempo. Con ayuda y algo de práctica, los niños pueden desarrollar un enfoque eficaz para hacer bien sus tareas. Y usted es quien mejor se lo puede enseñar, ¡incluso aunque no se considere de lo más organizado!

Tan fácil como 1-2-3

Para un niño, todas las tareas se pueden descomponer en un proceso 1-2-3.

  1. Organizarse significa que el niño se dirija al lugar dónde necesite estar y reúna todo el material y accesorios que necesite para realizar la tarea.
  2. Mantener la concentración significa focalizarse en la tarea y aprender a decir «no» a posibles distracciones.
  3. Completar la tarea significa llegar hasta el final, repasar el trabajo y darle los últimos toques, recordando, por ejemplo, introducir los deberes en la carpeta adecuada y meter la carpeta en la mochila a fin de que esté preparada para el día siguiente.

Una vez un niño conoce estos pasos y sabe cómo aplicarlos, puede empezar a abordar las tareas con mayor independencia. Esto significa que hará los deberes, las labores domésticas y otras tareas con una consistencia y eficacia cada vez mayor. Por descontado, seguirá necesitando la ayuda y la guía de sus padres, pero lo más probable es que usted no necesite regañarlo tanto.

Enseñar estas habilidades a su hijo no sólo es algo práctico sino que el hecho de saber el modo de llevar a cabo las propias tareas le ayudará a sentirse más competente, eficaz y capaz.

Los niños sienten orgullo y seguridad en sí mismos cuando son capaces de llevar a cabo sus propias tareas y de asumir sus responsabilidades.

Y seguro que se sienten satisfechos cuando constatan que disponen de más tiempo libre para hacer lo que más les gusta.

De cepillarse los dientes a hacer un trabajo de redacción sobre un libro

Para empezar, preséntele el método 1-2-3 y ayude a su hijo a ponerlo en práctica en el día a día. Hasta algo tan sencillo como cepillarse los dientes es compatible con este enfoque, de modo que puede utilizar este ejemplo para presentarle el concepto:

  1. Organizarse: su hijo ha de ir al lavabo, coger el cepillo de dientes y la pasta de dientes y abrir el grifo.
  2. Mantener la concentración: los dentistas recomiendan cepillarse los dientes durante tres minutos seguidos, lo que significa que su hijo debe seguir cepillándose los dientes aunque pongan una magnífica canción por la radio o se acuerde de que le apetece llamar a un amigo. Deberá concentrarse en lo que dicen los dentistas sobre cepillarse a conciencia las encías.
  3. Completar la tarea: si se completan los dos primeros pasos, el tercer paso casi llega por sí mismo. ¡Hurra, ya han transcurrido los tres minutos y los dientes han quedado perfectamente limpios! Completar la tarea implica acabarla y darle los últimos toques. En este caso, consistirá en cerrar el grifo, dejar la pasta y el cepillo de dientes en su sitio y ¡asegurarse de que no le quedan restos de espuma en la cara!

En una tarea más complicada, como hacer un trabajo de redacción sobre un libro, los pasos serán más complejos, pero los elementos básicos seguirán siendo los mismos.

He aquí cómo podría guiar a su hijo a lo largo de los distintos pasos:

1. Organizarse

Explíquele que este paso consiste en prepararse. Trata sobre decidir qué es lo que se necesita hacer y reunir todos los elementos necesarios para llevarlo a cabo. Por ejemplo: «O sea que tienes que hacer un trabajo sobre un libro.

¿Qué necesitas hacer para empezar?» Ayude a su hijo a elaborar una lista de cosas como: elegir un libro, asegurarse de que el libro es adecuado para el profesor que le ha mandado el trabajo, anotar el título del libro y el nombre del autor, a sacar el libro de la biblioteca y marcar en el calendario la fecha de devolución.

Luego ayude a su hijo a pensar en el material y los accesorios que necesita: el libro, varias tarjetas para tomar notas, un bolígrafo para escribir, el listado de preguntas formuladas por el profesor sobre el libro, folios para redactar el trabajo y una tapa. Pídale a su hijo que lleve todos los accesorios al lugar donde llevará a cabo el trabajo.

A medida que su hijo vaya avanzando en el proyecto, enséñele a utilizar la lista para comprobar qué puntos ha cumplido ya y prepararse para los siguientes. Sírvale de modelo para indicarle cómo añadir nuevos puntos a la lista.

Indíquele que se plantee preguntas como: «Está bien, esto ya lo he hecho.

¿Qué me toca a continuación? Está claro, empezar a leer el libro» y que aprenda a añadir elementos a su lista, como, por ejemplo, acabar el libro, leer las preguntas del profesor y empezar a redactar el trabajo.

2. Mantener la concentración

Explíquele a su hijo que esta parte consiste en hacer el trabajo y perseverar en su consecución. Dígale que esto significa hacer lo que se supone que ha de hacer, seguir los puntos de la lista y ceñirse a la tarea.

También significa centrarse en la tarea a pesar de que haya algo más que su hijo preferiría hacer: ¡esta es la parte más dura de todas! Ayude a su hijo a sobrellevar y resistirse a esas inevitables tentaciones.

Mientras está haciendo un trabajo, le puede venir a la mente la idea de: «Me apetece muchísimo hacer unos cuantos tiros libres en la pista de baloncesto». Enséñele a su hijo a resistirse a este tipo de impulsos formulándose preguntas como: «¿Es eso lo que se supone que debería estar haciendo?».

Explíquele también que son adecuados los descansos breves para estirar un poco las piernas y después volver a la tarea que se tiene entre manos. Y, tras completar la tarea, su hijo tendrá la oportunidad de jugar al baloncesto cuanto quiera.

Hágale saber que mantener la concentración puede ser difícil algunas veces pero que se trata de una habilidad que mejora con la práctica.

3. Completar la tarea

Explíquele que esta parte consiste en concluir o finalizar la tarea. Háblele sobre aspectos como ser limpio en los trabajos escolares y pedir a uno de sus padres que se lo repase para ayudarle a detectar posibles errores o faltas.

Instruya a su hijo para que no se olvide de seguir estos importantes pasos: escribir su nombre en el trabajo, colocarle una tapa o cubierta, introducir el trabajo dentro de la carpeta correcta y meter la carpeta dentro de la mochila para podérselo entregar al profesor.

Cómo empezar

He aquí algunos consejos sobre cómo empezar a enseñarle a su hijo el proceso 1-2-3:

Preséntele la idea

Empiece la conversación utilizando los ejemplos anteriores y muéstrele a su hijo el artículo dirigido a los niños titulado: «Organizarse, mantener la concentración, completar la tarea». Léanlo los dos juntos y compruebe cómo reacciona. ¿Le resultará fácil o difícil? ¿Ya practica algunas de las pautas que se recomiendan? ¿Hay algo en lo que le gustaría mejorar?

Favorezca su aceptación

Lleven a cabo una lluvia de ideas sobre qué resultaría más fácil o mejor si su hijo fuera más organizado y se concentrara más en las tareas.

Tal vez haría más deprisa los deberes, dispondría de más tiempo para jugar y le regañarían menos por no cumplir con sus obligaciones.

Y luego estará la bonificación añadida de lo orgullosos que se sentirán, tanto su hijo como usted, por haber cumplido con sus objetivos.

Fíjele expectativas

Sea claro y trasmítale con amabilidad que usted espera de su hijo que trabaje este tipo de habilidades y que usted estará disponible para ayudarle en el proceso.

Tenga un plan

Decida en qué va a centrarse primero. Puede proponerle tres tareas a su hijo y darle a elegir entre ellas. O, si los deberes de determinada asignatura resultan especialmente problemáticos, ese sería el lugar por donde podría empezar.

Siéntase cómodo en su papel

Para obtener los mejores resultados, usted deberá convertirse en un entrenador de los que no aprietan mucho a sus jugadores. Usted puede formular preguntas que ayudarán a su hijo a encaminarse correctamente.

Pero deberá utilizar esas preguntas para favorecer en su hijo el proceso de pensamiento sobre qué necesita hacer. Elogie sus progresos, pero no se pase de la raya. Su propia satisfacción personal será un motivador mucho más potente.

Asimismo, asegúrese de pedirle a su hijo la opinión sobre cómo le están yendo las cosas hasta el momento.

Empiece a pensar formulándose preguntas

Aunque es posible que usted no se haya dado cuenta, cada vez que lleva a cabo una tarea, se formula preguntas, que luego responde con pensamientos y acciones. Si quiere sacar del coche los alimentos que acaba de comprar, usted se preguntará:

  • Pregunta: ¿He sacado todas las bolsas del maletero o baúl? Respuesta: No. Voy a sacar las que quedan.
  • Pregunta: ¿He cerrado el maletero? Respuesta: Sí.
  • Pregunta: ¿Dónde están la leche y los helados? Tengo que ponerlos en su lugar primero. Respuesta: Listo. Ahora, ¿qué es lo que toca?

Anime a su hijo a que conciba las tareas como una serie de preguntas y respuestas encadenadas. Sugiérale que se formule las preguntas en voz alta y después las conteste. Esas preguntas son las que a usted le gustaría que acabaran estando en la mente de su hijo. Y, con la práctica, su hijo aprenderá a formulárselas sin que nadie se lo indique.

Colaboren los dos para dilucidar las preguntas que se deben formular a fin de realizar y completar la tarea elegida. Hasta las pueden anotar en fichas o tarjetas. Empiece siendo usted quien formule las preguntas y pídale a su hijo que las conteste. Más adelante, transfiera la responsabilidad de formular las preguntas a su hijo.

Cosas a recordar

Que un niño sea capaz de dividir una tarea en sus múltiples pasos es algo que requiere tiempo. Y también requiere tiempo que un niño aprenda a aplicar estas habilidades a las tareas que necesita realizar.

A veces, a un padre puede parecerle más fácil llevar a cabo él mismo los trabajos escolares de su hijo. Y es evidente que eso le llevará menos tiempo.

Pero el problema radica en que los niños no aprenden a ser independientes ni a rendir por sí solos si sus padres se presentan ipso facto e intervienen en todas las situaciones difíciles o que les plantean retos.

He aquí el motivo de que el método que le proponemos compense con creces su tiempo y su esfuerzo:

  • Los niños aprenden las habilidades que necesitan: a servirse un tazón de leche con cereales, a atarse los cordones de los zapatos, a elegir piezas de ropa que pegan entre sí, a hacer y finalizar los deberes.
  • Estas habilidades les ayudan a desarrollar una sensación de independencia. Un niño que se viste solo con 4 años, se sentirá «mayor». Se trata de una sensación agradable que se afianzará con el paso del tiempo conforme aprenda a hacer cada vez más cosas sin ayuda. Es a partir de este tipo de experiencias que los niños se empiezan a formar una creencia sobre sí mismos. Es decir, la creencia de que «soy capaz», de que «lo puedo hacer».
  • Sus expectativas, dichas con firmeza pero también con amabilidad, de que su hijo debería empezar a realizar determinadas tareas por si solo le trasmiten un importante mensaje. Usted refuerza su independencia y le anima a aceptar cierto nivel de responsabilidad. Los niños aprenden que los demás les fijan expectativas y que ellos las pueden cumplir.
  • Este tipo de enseñanza puede constituir un inmenso gesto de amor. Usted está dedicando su tiempo a mostrarle a su hijo cómo hacer cosas por sí mismo, con interés, paciencia, amor, amabilidad y empeño. Esto hará que su hijo se sienta querido y cuidado. Piense en ello como si estuviera llenando la caja de herramientas de su hijo con unos utensilios decisivos y fundamentales para la vida.

Revisado por: Expertos en medicina de KidsHealth

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/child-organized-esp.html

Cómo enseñar a tu hijo a que aproveche bien el tiempo — Mejor con Salud

Cómo ayudar a un niño a organizarse

Es importante que el niño aprenda a organizar sus responsabilidades de cada día y que aproveche bien el tiempo. Ir a la escuela, hacer los deberes y tener un rato para jugar… Es posible hacerlo todo con un poco de organización. Pues, cada cosa tiene su tiempo.

En este sentido, el horario de los padres determina el día a día de los niños. Cuando probablemente ambos padres trabajan fuera del hogar, o cuando solo hay un padre o una madre que se ocupa del hogar, se suele llenar la vida del niño de actividades. El tiempo parece estar completamente comprometido.

Sin embargo, que los niños salten de una actividad a otra no significa que sepan cómo aprovechar el tiempo. Probablemente, como padres tampoco sepamos muy bien cómo gestionar el propio tiempo. Pero, sin duda, es un aprendizaje que tiene que formar parte de la educación de la actualidad.

Aprender el valor del tiempo

Con frecuencia nuestros hijos nos oyen decir “el tiempo es oro” o “no tengo tiempo”. Seguramente, si son niños pequeños, no entienden de qué estamos hablando. Los niños no tienen noción del tiempo y cómo influye en nuestras vidas.

En la medida en que van creciendo, poco a poco comprenden conceptos como hoy o mañana, más tarde o después. Son categorías del tiempo que van comprendiendo en cuanto van madurando.

Enseñarlos a valorar el tiempo comienza con el despuntar del día.  Hay un tiempo para levantarse, vestirse, desayunar y salir al colegio. Esos primeros minutos del día representan la primera gran oportunidad que tenemos para enseñar al niño a que aproveche bien el tiempo.

Luego, al llegar de la escuela, hay que organizarse para hacer los deberes, asistir a alguna actividad extraescolar y luego jugar. Podemos enseñar al niño a que hay un tiempo para hacer cada actividad y que después puede disfrutar de un merecido tiempo libre.

Por otro lado, es un error ocupar todo el tiempo de los niños. Y esto es precisamente lo que más hacemos; saturamos a los niños de actividades. Más bien deben aprender que si son responsables con sus obligaciones, después pueden disponer de tiempo librey decidir cómo usarlo. Esa es la mayor de las recompensas.

Lee este artículo: la gestión del tiempo: por una vida saludable

Cómo enseñar al niño a que aproveche bien el tiempo

Como en todos los temas relacionados con la crianza de los hijos, el ejemplo que demos a nuestros hijos es fundamental. Si vivimos apurados para llevar al niño a colegio, si llegamos tarde a buscarlos o a las actividades a las que somos citados, no damos el mejor ejemplo para que el niño aproveche bien el tiempo.

La organización diaria de nuestra propia agenda es algo básico para que nuestros hijos, por pequeños que sean, puedan percibir que organizamos el tiempo que dedicamos al trabajo, al hogar y a compartir con ellos.

Asimismo, el tiempo que se dedica a los deberes escolares y el estudio debe estar organizado. Las tareas no tienen que hacerse a última hora del día. Los proyectos que ameritan días de preparación o el estudio que exige un examen tampoco puede dejarse para el último momento.

Entonces, ayudar al niño a organizar sus responsabilidades es la mejor manera de enseñarle a que aproveche bien el tiempo. También hay que inculcar en el niño la idea de que, cuanto más efectivo sea cumpliendo con sus tareas y demás responsabilidades en el hogar, más podrá disfrutar de su tiempo libre.

Mientras son niños, lo más importante es jugar. Entonces hay que aprovechar ese interés para que valore la importancia de organizarse bien.

Ayudarlos a organizar el tiempo

Tener tiempo libre para jugar libremente es la mayor recompensa que puede recibir un niño que ha podido gestionar su tiempo. Para ayudarlo a que aproveche bien el tiempo, te dejamos las siguiente tres recomendaciones claves:

Establece horarios razonables

Tu hijo debe tener un horario que aprenda a cumplir. Tiene que incluirse el tiempo que se dedica a jugar, estudiar, ver televisión, hacer ejercicios o conectarse a la Internet.

A los niños les gustan los horarios. Sin embargo, esto no significa perder la espontaneidad o la flexibilidad en alguna determinada circunstancia.

Diseña y fomenta rutinas

  • Al levantarse de la cama, los niños deben saber que hay prepararse para salir al colegio.
  • Antes de jugar hay que hacer los deberes escolares.
  • Hay que recoger los juguetes antes de sacar otros.
  • Antes de irse a dormir, los niños necesitan dejar preparada la mochila para el día siguiente y bañarse.

Las rutinas son saludables para organizar el tiempo y crear armonía.

Te recomendamos leer: ¿cómo deben ser motivados los niños en su etapa educativa?

Reparte roles y responsabilidades

Los roles entusiasman y motivan a los niños a cumplir con sus responsabilidades. El niño debe saber qué es el encargado de “algo” dentro de la casa.

De igual forma, si hay dos o más niños en casa se debe asignar a cada uno roles y responsabilidades. Por ejemplo: uno es el encargado de sacar a perro a pasear y el otro de regar las plantas.

Reflexión final

Enseñar a los niños a ser efectivos en el uso de su tiempo aporta grandes beneficios. Los libera de la tensión que significa tener cosas pendientes por hacer.

Además, la gestión efectiva del tiempo permite cumplir oportunamente con cada una de las responsabilidades. Luego podrá disfrutar del merecido descanso y tiempo de ocio para jugar y entretenerse.

Источник: https://mejorconsalud.as.com/como-ensenar-a-tu-hijo-a-que-aproveche-bien-el-tiempo/

Entender los problemas de su hijo con la organización

Cómo ayudar a un niño a organizarse

Muchos niños tienen habitaciones desordenadas y mochilas abarrotadas. La mayoría eventualmente limpiarán y organizarán sus cosas porque no soportan el desorden o porque están cansados de buscar las cosas (o porque se les ha dicho que lo hagan).

Pero ¿y si su hijo nunca limpia ni acomoda las cosas en su lugar, sin importar lo que usted diga o haga? Usted podría preguntarse qué está ocurriendo.

Algunas personas asumen que los niños desorganizados son perezosos o rebeldes. No obstante, muchos tienen dificultades con la organización y con las habilidades que esta requiere.

Averigüe por qué algunos niños tienen problemas con la organización y qué puede ayudar.

Desafíos con la organización que podría estar viendo

A veces las personas piensan que ser organizado es ser ordenado, y en parte es verdad. Sin embargo, la organización es más que llevar control de sus pertenencias. También se trata de organizar los pensamientos, administrar el tiempo, planificar y saber cómo hacer las cosas.

Los niños que tienen problemas con esta habilidad puede que se les dificulte:

  • Establecer metas.

  • Estimar cuánto tiempo tardan hacer las cosas y llevar un registro del tiempo.

  • Saber cómo iniciar y terminar tareas.

  • Hacer las cosas en el orden correcto.

  • Establecer prioridades y saber qué es más importante.

  • Crear horarios.

  • Tomar decisiones.

En la casa, eso puede resultar en:

  • Tardar mucho para vestirse en la mañana y alistarse para ir a la cama en la noche.

  • Olvidar llevar y traer cosas importantes de la escuela como la tarea.

  • Olvidar reunir los materiales adecuados para hacer una tarea o proyecto.

  • No mantener las cosas en el mismo lugar para que sean fáciles de encontrar.

  • Tener problemas para pensar o hacer más de una cosa a la vez.

  • Tener dificultad para contar una historia de manera lógica.

Hay muchas cosas involucradas para ser organizado. Este es un ejemplo de cómo puede lucir tener dificultad con la organización.

Se acerca la feria de ciencias, pero a su hijo no se le ocurre ninguna idea. Usted le ofrece algunas sugerencias, pero su hijo se enoja y las rechaza todas. Ese día más tarde, su hijo decide usar una de sus ideas. Pero después de cinco minutos de intentar averiguar cómo llevarla a cabo, su hijo se rinde diciendo que el proyecto es una tontería.

Usted se sienta con él y le explica todos los pasos, pero su hijo posterga el inicio del proyecto diciendo que hay mucho tiempo y que tiene que hacer otras cosas. Lo que tiene que hacer es una actividad que su hijo disfruta, y se enfrasca en ella.

El proyecto de ciencias queda para el último minuto, y su hijo pasa la mayor parte del tiempo intentando encontrar los materiales. El resultado final es un trabajo descuidado que no muestra lo que su hijo realmente sabe del tema.

Cada paso en este ejemplo requiere habilidades organizativas. Y hay muchas razones por las que los niños pueden tener dificultades con estas habilidades.

Qué puede causar los problemas con la organización

Generalmente tener dificultad con la organización no es una cuestión de pereza. En el ejemplo anterior, el niño no era flojo. En situaciones como esa, los niños tienen dificultad para priorizar, organizar y terminar lo que empiezan.

Las personas a veces juzgan a los niños por comportamientos que no entienden. Cuando los niños tienen dificultades su autoestima se puede ver afectada. Ser criticados puede empeorarlo aún más.

Cuando los niños pequeños tienen dificultades con la organización puede que solo sea una cuestión del desarrollo. Los niños desarrollan habilidades organizativas a diferentes ritmos. Algunos pueden adelantarse a otros niños de su misma edad, mientras que otros se retrasan.

No dormir suficiente puede afectar la capacidad de los niños para enfocarse y mantenerse organizados. Lograr que su hijo de primaria o su adolescente sigan un horario para irse a dormir que sea saludable puede ayudar. También hay pasos que usted puede seguir para ayudar a su hijo (y a usted) a dormir bien toda la noche.

La organización es parte de un grupo de habilidades conocidas como funciones ejecutivas. Algunos niños tienen dificultades con una o más de estas habilidades. Los niños con TDAH tienen problemas con la función ejecutiva, incluida la organización.

Existen varios factores más que también pueden afectar la concentración y la organización. Estos incluyen el estrés, la ansiedad y los traumas.

Qué puede ayudar con las dificultades de organización

Usted puede ayudar de muchas maneras. Primero, haga saber a su hijo que no hay razón para sentirse mal, y que usted no cree que él sea “desordenado” o “descuidado”. También ayuda a los niños escuchar dos cosas. Primero, que usted sabe que él quiere ser más organizado. Y segundo, que usted buscará maneras de ayudarlo.

Un paso importante es buscar patrones. ¿En qué es desorganizado su hijo? ¿Cuándo son más notorias esas dificultades? Tome notas de lo que está observando en la casa. Usted puede decir al maestro lo que ha venido observando y averiguar si él ha notado las mismas cosas en la escuela.

El maestro de su hijo puede proporcionar ideas, información y sugerencias valiosas. También otros padres y cuidadores pueden darle consejos de organización.

Otra manera de ayudar a su hijo es hablar sobre las fortalezas. Es importante recordarles a los niños en qué son buenos, y darles ejemplos de cuándo fueron muy organizados y lograron terminar las cosas. Dígale a su hijo que usted sabe que sus problemas son reales y que trabajarán juntos para mejorar las áreas problemáticas usando sus fortalezas.

Si usted cree que su hijo pudiera tener TDAH, conozca los siguientes pasos a seguir. Sin importar lo que esté causando las dificultades de su hijo con la organización, existen muchas maneras de ayudarlo a mejorar sus destrezas organizativas.

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Источник: https://www.understood.org/es-mx/learning-thinking-differences/child-learning-disabilities/organization-issues/understanding-your-childs-trouble-with-organization-and-time-management

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