Cómo cambia el cerebro de un hombre cuando se convierte en padre

6 cambios que te pasan cuando te conviertes en padre — Mejor con Salud

Cómo cambia el cerebro de un hombre cuando se convierte en padre

La confirmación del embarazo trastoca la vida, la mente y el cuerpo de la mujer. Igual ocurre con el hombre. Los cambios que supone la paternidad afectarán la mente, las relaciones, el estilo de vida y hasta la anatomía cuando te conviertes en padre.

Por su puesto que esos cambios serán más notorios en aquellos hombres comprometidos y entusiasmados con el nuevo rol que significa la paternidad. Aquellos que marcan una distancia con los hijos probablemente están muy lejos de ver sus vidas cambiar.

¿Qué cambia cuando te conviertes en padre?

Aunque los cambios que vive la mujer durante el embarazo son los más evidentes y los más estudiados, los hombres que inician el camino de convertirse en padres también experimentan situaciones nuevas, tanto físicas, como emocionales. A continuación, nuestra lista de 6 cambios que ocurren cuando te conviertes en padre.

1. Los niveles hormonales se modifican cuando te conviertes en padre

La química hormonal del hombre también se ve afectada cuando se confirma la noticia del embarazo. Así lo demostró un estudio realizado con 225 parejas de padres en Australia.

 Cuando la pareja está embarazada, la testosterona, la hormona masculina por excelencia, desciende.

Llega a su nivel más bajo las tres semanas previas al parto y puede bajar hasta un 33 % menos de los niveles normales.

Por su parte, la prolactina aumenta hasta un 20 % cuando te conviertes en padre. Esta hormona ayuda a que se desarrollen nuevos instintos, como agudizar el oído cuando el bebé llora, y a disminuir el instinto sexual durante los meses de gestación.

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2. Aparece el “embarazo empático”

A algunos padres primerizos les ocurre el llamado el síndrome de Couvade o “embarazo empático”. Los futuros padres aumentan de peso como si ellos también estuvieran embarazados, incluso dicen sentir síntomas como las náuseas, los mareos y hasta los populares antojos.

Este síndrome es muy raro, pero podría aparece aproximadamente al tercer mes de embarazo o cerca de la fecha de parto. La responsable de esta situación es, de nuevo, la prolactina, que se eleva a niveles inéditos en el hombre.

3. Aumenta el estrés

Junto con la alegría, llega el estrés. El hombre se sumerge en sus pensamientos: le preocupa no sentirse capaz de sostener económica y emocionalmente a su pareja y a su bebé y se abruma por no estar a la altura de las expectativas de su compañera, lo que puede afectar la relación de pareja o su productividad en el trabajo, por lo que se generará más estrés.

La psicóloga argentina Laura Gutman, en en libro Maternidad y encuentro con la propia sombra, advierte que el hombre vive su propio proceso de adaptación. Pasa de tener una relación recíproca con su pareja, en la que uno cuidaba del otro y ahora se prepara para ser el sostén de la madre y el bebé.

El estrés por la responsabilidad que se avecina y el ensimismamiento puede ser interpretado como falta de compromiso, pero ciertamente pocas veces se apoya o se le pregunta a un hombre sobre las emociones que lo embargan durante el embarazo.

4. Cambian las prioridades cuando te conviertes en padre

A muchos padres, hombres y mujeres, les gusta creer que la llegada del bebé no les impedirá disfrutar de su estilo de vida, de compartir con las amistades y realizar sus propias actividades. Lo queráis o no, la paternidad y la maternidad cambiarán vuestras prioridades.

Los futuros padres se preocuparán por cuidar del embarazo. Los malestares propios de la gestación alejarán a la pareja de muchos eventos y actividades. Los exigentes cuidados del recién nacido lo harán en mayor medida.

La paternidad implica asumir sin miedo esas renuncias. Hay que entender que son parte del proceso de hacerse padres. Es normal que extrañes tu círculo de amistades o las actividades que realizabas antes a la paternidad. Pero, llegado el día en que todos seáis padres, os reencontraréis.

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5. Aparecen nuevas habilidades

Cuando te conviertes en padre, aprendes a dar masajes a los pies hinchados de tu esposa embarazada, participas en la decoración del cuarto del bebé, te preparas para apoyarla en el parto o participas en los cuidados del recién nacido.

El hombre que se conecta con el embarazo y la paternidad despierta una sensibilidad y una creatividad nuevas que le permiten involucrarse y adaptarse a su nuevo rol y esperar gustoso la llegada del bebé. Compartir los exigentes cuidados del recién nacido, además de cultivar el apego con su hijo, ayuda al hombre a superar las tensiones que el embarazo pudo haber generado con su pareja.

6. Se modifica el cerebro

Cuando el hombre se involucra en el cuidado de su bebé, se dispara la oxitocina, la hormona del amor. De nuevo, las hormonas ayudan a estrechar el vínculo de apego que une al padre con su hijo.

Al elevarse esta hormona, se modifica el cerebro del hombre. Los lazos afectivos que teje el hombre con su hijo se ven favorecidos cuando se involucra activamente en su cuidado, lo que queda plasmado en algunas zonas del cerebro. Así lo demostró un estudio publicado en 2017, por la revista Hormones and Behavior.

El estrés que afecta al hombre durante el embarazo encuentra la cura en el cuidado del recién nacido. La oxitocina brinda al hombre la sensación de bienestar que necesita para estar feliz con su nueva responsabilidad.

Para las futuras madres

En nuestras sociedades profundamente machistas, los hombres han sido educados para no vincularse con su universo emocional. Cuando les llega la noticia de que van a ser padres, muchos se quedan petrificados.

A otros les pasa que las machistas son las mujeres y no les dejan involucrarse en lo relativo al bebé. En los casos más extremos, el hombre se siente tan abrumado por la responsabilidad y por los cambios a los que debe adaptarse, que es frecuente que huya de la pareja y de la paternidad.

Si sientes que tu pareja se ha distanciado durante el tu embarazo y que está abrumado con la paternidad, abre los canales de comunicación. Conversad a diario sobre lo que estáis sintiendo. Revisa si lo has dejado participar en los preparativos, invítalo a que te acompañe a los controles médicos. Disfrutad juntos de la dulce espera.

Los dos estáis viviendo una fuerte transformación. Adaptarse es complejo, pero el amor os ayudará vincularos con la experiencia más fascinante de vuestras vidas.

Источник: https://mejorconsalud.as.com/cambios-cuando-te-conviertes-en-padre/

Así cambia el cuerpo de un hombre después del parto

Cómo cambia el cerebro de un hombre cuando se convierte en padre

¿Recuerda cuando fue padre por primera vez y le tuvieron un rato esperando enfundado en una ridícula bata verde hasta que por fin le dejaron entrar a presenciar el espectáculo? Ese día, mientras su pareja empujaba, la criatura asomaba y usted, ubicado donde no pudiera estorbar, esbozaba su sonrisa más cándida, empezó su papel de comparsa, de tercero en discordia. Un parto, claro, es esencialmente cosa de dos. El bebé es la estrella, y la mamá quien sufre en sus carnes el proceso mientras su mente soporta el estrés de la situación. Depresión posparto, cambios de humor, episiotomía, distensión del suelo pélvico, grietas en los pechos, estrías en la barriga: todas estas cosas le pasan a ella. ¿Y a nosotros? Evidentemente, los hombres también sentimos cosas en esa fase excepcional. No sólo emocionales.

Quizá, en ese trance, tenga la sensación de que el gimnasta sexual que un día fue ha desaparecido en combate. Vamos, que no tiene ganas.

Tal vez haya percibido cómo su temperamento sufre altibajos: tan pronto se vuelve tan dulce como una yema de Santa Teresa como se irrita, al encontrarse desplazado y con sus rutinas trastocadas.

Todo esto es perfectamente normal y se debe a un proceso que empieza a ser estudiado científicamente: los partos también alteran las hormonas masculinas.

Bye, bye,testosterona

Un estudio publicado en 2011 por la Universidad de Northwestern, en Illinois (EE.UU.), apunta que la testosterona huye en estampida cuando tenemos descendencia.

“En especies en las que los machos también cuidan a los recién nacidos”, afirma el estudio, “la testosterona a menudo es alta durante períodos de apareamiento, pero luego disminuye para permitir el cuidado de la descendencia resultante”.

Por si hay que recordarlo, en los mamíferos masculinos la testosterona es la hormona que estimula los rasgos y situaciones relacionados con el apareamiento, como la musculatura, la libido, la agresividad y el cortejo.

Otro estudio, dirigido por investigadores de la Universidad de Indiana (EE. UU.), más puntilloso, afirma que incluso el hecho de dormir en la misma habitación que nuestro bebé influye en ese declive de la testosterona.

Acabo de tener un hijo, ¿no debería ser el hombre más feliz y entregado del mundo? ¿Cómo es que estoy permanentemente enfurruñado?

Es evidente que, tras un parto, cada centímetro del cuerpo de la mujer es perfectamente consciente de su transformación, pero ¿cómo saben las hormonas masculinas que hemos sido padres o con quién compartimos habitación? El endocrinólogo Manel Puig, presidente de la SEEN (Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición) lo explica: “Las hormonas tienen un control cerebral: en concreto las de las gónadas [las glándulas que producen las células y hormonas de la función reproductora] están sujetas a una regulación en una zona del hipotálamo, la cual tiene conexiones cerebrales múltiples. Ante una situación vivencial concreta se pueden producir una serie de estímulos a nivel del sistema nervioso central que modifiquen la secreción hormonal”.

Esta fuga de testosterona puede empezar antes incluso del nacimiento del bebé: la simple perspectiva de la etapa maravillosa que se nos viene encima puede provocarla.

“Cualquier situación que cognitivamente sea previsible puede generar una serie de modificaciones orgánicas, entre ellas las hormonas”, añade el doctor Puig.

“Exactamente igual que ocurre, por ejemplo, cuando, antes de comer, nuestro organismo pone en marcha mecanismos que condicionan la salivación”.

Mujer y hombre mostrando sus respectivos 'embarazos'. Getty Images

¿Cabe deducir, pues, que esa disminución de los niveles de testosterona podría contribuir a dulcificar nuestro carácter en ese periodo en que tenemos que dar la talla como padres? “A lo mejor. Sería una interpretación muy simple, pero podría ser”, responde el especialista. “La testosterona es una hormona que se liga a una serie de efectos de anabolismo, de agresividad.

Un nivel excesivo de testosterona comporta una serie de cambios, nos vuelve más agresivos. En consecuencia, se podría inferir que la situación opuesta pueda inducir cambios a la inversa”. En todo caso, está por ver si esa bajada hormonal se da por igual en hombres de todas las edades y procedencias.

“A partir de aquí todo es especulativo, pero perfectamente posible”, apostilla.

Carrusel emocional

Si hay un punto de inflexión en la vida tanto de un hombre como de una mujer es cuando se convierten en padres. La paternidad implica un cambio de hábitos, que algunos pueden interpretar como una pérdida de libertad.

Obviamente, conlleva una serie de obligaciones logísticas: desde educar y alimentar a los hijos hasta llevarlos al médico, al colegio, reuniones de padres… Durante los primeros meses repercute en el descanso de la pareja y modifica su relación: ¡hemos perdido el trono! (ahora el bebé es el rey).

Cómo nos afecte todo ello depende de varios factores. “Tiene que ver con nuestra personalidad y las metas vitales. En un hombre que siempre ha deseado tener hijos los cambios van a ser menores”, expone Enrique García Huete, director de Quality Psicólogos.

“Por otra parte, si soy muy introvertido y necesito mi espacio, un hijo me puede crujir: De repente hay una enorme cantidad de estímulos, se rompen mis rutinas, ya no puedo leer el libro que quería leer… Lo mismo si soy muy extrovertido y me priva de hacer muchas cosas.

Ahí se pueden dar lo que llamamos disonancias cognitivas, que se manifiestan en una sensación de malestar por un lado, pero a la vez de comprensión, porque es nuestro hijo”, señala García Huete.

Si soy muy introvertido y necesito mi espacio, un hijo me puede 'crujir': De repente hay una enorme cantidad de estímulos, se rompen mis rutinas, ya no puedo leer el libro que quería leer…»

Enrique García Huete, psicólogo

Lo cual, a su vez, puede derivar en un estado de confusión: acabo de tener un hijo, ¿no debería ser el hombre más feliz y entregado del mundo? ¿Cómo es que estoy permanentemente enfurruñado? ¡Soy un mal padre! Javier Robles, 48 años, creativo publicitario, pasó hace unos años por ello: «Pasas de la felicidad más plena en el momento del parto a una etapa complicada, en la que duermes poco, surgen discrepancias con tu pareja respecto a cómo resolver algunos temas relacionados con el bebé y tienes que renunciar a algunas cosas que te gustan».

“En aquellos hombres que quieren vivir su paternidad con responsabilidad todo esto puede generar un sentimiento de culpa”, confirma el psicólogo García Huete. Nos sentiremos frustrados, nos pondremos de mal humor, y eso nos impedirá ejercer de padres con la sonrisa exigible…, y entraremos en un desagradable círculo vicioso.

El papá Javier toma otra vez la palabra: «Por ejemplo, dejé de asistir a un curso de inglés que me apetecía porque coincidía con la hora del baño y la cena del bebé. Quería disfrutar de ese momento, pero renunciar a algo que te gusta, aunque sea para hacer algo que te va a gustar más, no es fácil.

Algunas veces, a lo largo del día, me comportaba como un gruñón».

Tercia Belén Luengo, 41 años, técnico de márketing, que cuenta su experiencia: «Conocí una parte de mi pareja que no había visto. Es un hombre cariñoso y detallista, y así se había comportado durante el embarazo.

Cuando nació el niño era también cariñoso, pero en algunos momentos le notaba preocupado y un poco cascarrabias. Creo que no llegó a asumir del todo que durante un tiempo su vida iba a cambiar.

A medida que el bebé crecía y él lo fue aceptando, volvió a ser el que era».

La mejor manera de evitarlo, recomienda el psicólogo, es tratar de mentalizarnos de esta nueva realidad antes de que la criatura llegue a nuestras vidas.

“Si logramos anticiparnos de lo que va a suponer, los efectos emocionales son menores”, asegura. Claro que la realidad supera siempre las expectativas.

En cualquier caso, con el paso de tiempo recordaremos esos días como los mejores de nuestras vidas. Con esa idea en mente, seguro que podemos con todo.

Источник: https://elpais.com/elpais/2015/06/15/icon/1434369955_187199.html

Cómo cambia el cerebro de un hombre cuando se convierte en padre

Cómo cambia el cerebro de un hombre cuando se convierte en padre

Mucho se ha hablado, y estudiado, sobre cómo cambia el cerebro de una mujer cuando se convierte en madre y cómo surge el vínculo entre madre e hijo. Sin embargo, diversos estudios realizados en los últimos años muestran que el cerebro del padre también cambia al tener esa experiencia de vinculación.

Índice

Lo que sucede en el cerebro de un hombre cuando se convierte en padre…

Existe una clara conexión física entre una madre y su recién nacido, pero ¿qué pasa con los padres?

La entrada de un hombre a la paternidad no se acompaña de los mismos cambios hormonales, físicos y emocionales que experimenta una mujer durante el embarazo, el parto y la maternidad, pero los cambios que ocurren en el cerebro masculino debido a la paternidad no son menos importantes.

De hecho, los investigadores recientemente han estado investigando la conexión entre un padre y su hijo recién nacido, y se han publicado varios estudios que revelan que el cerebro de un hombre sufre varios cambios en las primeras semanas de paternidad.

Para empezar, se produce un alto funcionamiento en las redes de «procesamiento emocional» en el cerebro. En un estudio de 2014 (estudio), los investigadores compararon la actividad cerebral en 89 nuevos padres mientras veían videos de sus hijos.

Este estudio examinó a las madres (que eran, en este caso, las cuidadoras principales), los padres que trabajaban fuera del hogar, pero que con frecuencia ayudaban con el cuidado de los niños, y los padres homosexuales que criaron a un niño sin la ayuda de una mujer.

En los tres grupos, las redes cerebrales que están vinculadas al procesamiento emocional y la comprensión social fueron muy activas. Una de las notas más importantes de este estudio es que los padres que criaron a un niño sin la ayuda de una mujer mostraron señales de procesamiento emocional casi idénticas en el cerebro que las madres cuidadoras.

La testosterona disminuye y el estrógeno aumenta, causando un efecto sorprendente

La psicóloga Elizabeth Gould (y sus colegas de la Universidad de Princeton) han llevado a cabo una serie de estudios que muestran que hay un aumento de estrógenos, oxitocina, prolactina y glucocorticoides en padres animales y humanos.

Varios estudios (incluido este estudio realizado en 2001 por el Departamento de Biología de la Universidad de Queen en Ontario) han demostrado que los niveles de testosterona masculina (conocida como la hormona sexual masculina) y cortisol (la hormona del estrés) disminuyen en las primeras semanas de la paternidad.

Si bien el estrógeno se ha considerado la hormona sexual femenina, el estradiol (la forma predominante de estrógeno) desempeña un papel clave en el desarrollo de los comportamientos y la función sexual masculina. Cuando esta forma de estrógeno está presente en el sistema masculino, promueve comportamientos más enriquecedores en el padre.

La prolactina (conocida como la «hormona materna», ya que se usa en el sistema femenino para promover la lactancia) también aumenta en los nuevos padres. Según un estudio de 2002, los niveles bajos de testosterona y los niveles elevados de prolactina en el cerebro masculino están asociados con respuestas emocionales a los llantos infantiles en los nuevos padres.

La oxitocina, comúnmente conocida como «la hormona del amor», también surge en el sistema masculino después del nacimiento de un niño. Este aumento hormonal ha demostrado promover la unión, la empatía y el altruismo en el nuevo padre.

En un estudio de 2012 se descubrió que los padres que inhalaron oxitocina (aumentando sus niveles de oxitocina en el torrente sanguíneo) se involucraron más con sus recién nacidos. Los investigadores también concluyeron que este aumento en la oxitocina también tuvo un impacto en el recién nacido: sus niveles de oxitocina también aumentaron.

En resumen, en los primeros días y semanas de la paternidad, los niveles de testosterona y cortisol de un hombre disminuyen y los niveles de oxitocina, estrógeno y prolactina aumentan, promoviendo una importante experiencia de vinculación entre un padre y su hijo recién nacido.

La neurogénesis ayuda a mejorar su memoria y sus sistemas de navegación

La neurogénesis (el proceso de formación de nuevas neuronas) ocurre en el cerebro masculino en los primeros días de la paternidad.

Uno de los cambios más significativos que los científicos han observado en el cerebro de un ratón recién nacido es la neurogénesis (el proceso de formación de nuevas neuronas en el cerebro).

Se ha demostrado que las nuevas neuronas que se forman están directamente relacionadas con el tiempo que pasan cerca de su cachorro recién nacido.

En este estudio de 2010 (estudio), la neurogénesis tuvo lugar en ratones machos en los primeros días después del nacimiento de sus cachorros. Sin embargo, este impulso adicional de las células cerebrales solo ocurrió en los ratones que se quedaron en el nido. Otros ratones machos, que fueron retirados el día del nacimiento de su cachorro, no mostraron nuevos cambios neuronales.

Cuando los investigadores permitieron que el padre estuviera cerca de los cachorros sin contacto físico (colocando una barrera de malla entre ellos), no aparecieron neuronas adicionales, lo que demuestra que el padre tenía que estar físicamente presente en el nido e interactuar con sus cachorros para experimentar la neurogénesis. Uno de los nuevos conjuntos de células cerebrales formadas se encuentra en el «bulbo olfativo», que es responsable de cómo procesamos los diferentes olores, y estas nuevas neuronas se sintonizaron específicamente con el olor de las nuevas crías de los ratones. Otro de los nuevos conjuntos de células cerebrales creció en el hipocampo, que es la parte del sistema límbico en nuestro cerebro que desempeña un papel en la memoria y la navegación. La paternidad también agrega más materia gris y blanca a las áreas del cerebro que afectan el apego.

Otro estudio realizado en 2014 (estudio) en la Universidad de Denver por el neurocientífico del desarrollo Dr. Pilyoung Kim examinó a 16 nuevos padres una vez entre las primeras 2-4 semanas de convertirse en padre y nuevamente entre las semanas 12-16.

Este estudio reveló no solo cambios hormonales, sino también cambios físicos en el cerebro masculino durante los primeros meses como padre. Ciertas áreas (las partes del cerebro que están vinculadas al apego, la crianza y la empatía) mostraron más materia gris y blanca en las pruebas posteriores. Este «aumento de volumen» del cerebro, según el Dr. Kim, refleja un aumento de las habilidades de los padres en los nuevos padres. «Este cambio anatómico en el cerebro puede apoyar la experiencia de aprendizaje gradual de los padres durante un período de muchos meses», dice el Dr. Kim.

Es increíble saber que en cada nuevo y atento cerebro de un padre hay un conjunto especial de neuronas que se dedican a la paternidad y existen únicamente para el cuidado su hijo.

Fuentes:

Father's brain is sensitive to childcare experiences. Eyal Abraham, Talma Hendler, Irit Shapira-Lichter, Yaniv Kanat-Maymon, Orna Zagoory-Sharon, and Ruth Feldman. PNAS first published May 27, 2014 https://doi.org/10.1073/pnas.1402569111

Mak GK, Weiss S. Paternal recognition of adult offspring mediated by newly generated CNS neurons. Nat Neurosci. 2010;13(6):753-758. doi:10.1038/nn.2550

Neural Plasticity in Fathers of Human Infants. Pilyoung Kim, Paola Rigo, Linda C. Mayes, Ruth Feldman, James F. Leckman, James E Swain. Soc Neurosci. Author manuscript; available in PMC 2015 Oct 1. Published in final edited form as: Soc Neurosci. 2014 Oct; 9(5): 522–535. Published online 2014 Jun 24. doi: 10.1080/17470919.2014.933713

Weisman O, Zagoory-Sharon O, Feldman R. Oxytocin administration to parent enhances infant physiological and behavioral readiness for social engagement. Biol Psychiatry. 2012;72(12):982-989. doi:10.1016/j.biopsych.2012.06.011

Источник: https://www.todopapas.com/padres/psicologia-y-sexualidad/como-cambia-el-cerebro-de-un-hombre-cuando-se-convierte-en-padre-11438

La paternidad cambia tu cerebro

Cómo cambia el cerebro de un hombre cuando se convierte en padre

La paternidad es un acontecimiento importantísimo en la vida de un hombre. Ser padre por primera vez probablemente es un desafío para la mayoría.

Feliz día del padre.

El cerebro humano es el artífice de nuestra asombrosa capacidad adaptativa.

Convertirse en madre y padre debe de causar cambios en su estructura que lo preparen para esa nueva responsabilidad. Ser madre y padre es un asunto biológico, pero la maternidad y la paternidad son roles claramente culturales que se modifican sustancialmente a lo largo de la historia.

Claro que son roles marcados por la biología. Mientras que el cuerpo de la mujer ha estado 9 meses sometido a importantísimos cambios que luego continuarán con el parto y la lactancia, el cuerpo del hombre no se somete aparentemente a cambio alguno antes del nacimiento de su hijo.

Pero como ya hemos explicado muchas veces, nuestra conducta y experiencias marcan también la biología cerebral y modifican su estructura.

El cerebro de una madre

Los cambios que suceden en el cerebro de la madre son bien conocidos.

Como es de esperar, las tareas tradicionalmente asociadas al rol materno se traducen en un engrosamiento de las estructuras cerebrales necesarias para llevarlas a cabo.

Así, el cerebro materno experimenta un mayor desarrollo y activación de los circuitos socio-cognitivos.

Es decir, de las redes emocionales, de la atención, de la recompensa y la motivación por el cuidado de su bebé que están involucradas en la creación del vínculo con su pequeño.

Todos estos cambios están mediados por la oxitocina.

Esta hormona, que ha ido liberándose en pequeñas cantidades a lo largo del embarazo, se libera masivamente durante el parto produciendo las contracciones uterinas.

También el bebé secreta oxitocina durante el parto, contribuyendo así a su éxito. Además, la lactancia materna también favorece este vínculo. La oxitocina es imprescindible para la secreción de leche materna.

Y a su vez, la succión del pezón materno es lo que estimula la secreción de oxitocina.

Ya durante el embarazo y gracias a la acción de la oxitocina, empiezan a modificarse y a aumentar de tamaño las estructuras cerebrales maternas relacionadas con el procesamiento de las emociones –amígdala cerebral–, la interacción social y la empatía –áreas de la corteza frontal y temporal–, y el aprendizajes y la memoria –el hipocampo–. Así, cuando nace el niño, estos circuitos están ya formados y más consolidados y se activan fácilmente.

Por eso las madres son más solícitas a las pequeñas señales del bebé, y se dan cuenta enseguida de lo que puede estar necesitando, ya que estos circuitos reaccionan a la mirada del otro, hacia donde dirige su atención, a los gestos faciales… son los circuitos relacionados con la interacción social y la empatía. En definitiva, con la creación de vínculos.

El cerebro del padre

¿Y en el cerebro del padre? Pues también hay cambios. Pero como no vienen de serie, porque su cuerpo no se ha ido preparando para esto de la paternidad, se los tiene que trabajar.

Cuanto más tiempo pase un padre con su hijo y cuanto más se implique en sus cuidados mayores son esos cambios. Que no son otra cosa que la expresión de este nuevo vínculo que está apareciendo en su vida.

La oxitocina tiene también un papel relevante en el vínculo entre padre e hijo. Cuanto más tiempo pasa un padre con su hijo más oxitocina produce.

 Si el padre tiene una implicación menor en la atención a su hijo, se activan y desarrollan sobre todo las redes de los lóbulos frontales y temporales relacionadas con la interacción social y la empatía.

 Cuanto más se implica en la crianza de su hijo, pasando más tiempo con él, más oxitocina produce y más fácilmente se activa la amígdala y se fortalece el vínculo emocional.

Todos tenemos un «cerebro maternal»

El cerebro adulto humano está potencialmente preparado para hacerse cargo y cuidar con amor de madre a un bebé, independientemente de la relación biológica que exista entre el adulto y el niño.

Esto es debido a que el cerebro humano posee la capacidad de desarrollar una red de circuitos especializados en el cuidado del bebé. Red que está formada por estructuras cerebrales que implicadas en funciones de vigilancia, de establecimiento de prioridades, de recompensa, motivación, interacción social y empatía.

Todas estas estructuras responden y se activan con la oxitocina, la hormona implicada en las formación de vínculos humanos, y con el repertorio específicamente humano de comportamiento paternal (en alusión tanto al de la madre o al del padre).

La maternidad biológica favorece el desarrollo de estos circuitos ya que durante el embarazo, parto y lactancia se secretan hormonas –oxitocina sobre todo– que actúan sobre el cerebro de la mujer favoreciendo la creación y activación de estas redes neuronales especializadas en el cuidado del bebé.

Pero cualquier adulto, hombre o mujer, que no haya estado sometido a esa poderosa influencia hormonal que sucede durante el embarazo, puede igualmente desarrollar estos circuitos y por tanto el vínculo que sustentan, si pasa mucho tiempo junto al pequeño y se hace cargo de su cuidado. Cuanto más tiempo pase con él cuidándole, más se desarrollan estos circuitos.

La maternidad es más fácil de desarrollar que la paternidad.

Para desarrollar la paternidad hay que trabajárselo. 

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Источник: https://neuropediatra.org/2016/03/18/la-paternidad-cambia-tu-cerebro/

Los cinco cambios que sufre el cerebro del hombre cuando es padre

Cómo cambia el cerebro de un hombre cuando se convierte en padre

Tener un nivel bajo de testosterona te hace ser mejor padre

La antropóloga evolutiva del Departamento de Psicología Experimental de la Universidad de Oxford (Inglaterra) Anna Machin es experta en paternidad. En su libro La vida de papá: la creación de un padre moderno ha reunido el resultado de todos sus estudios y los descubrimientos de otros equipos de investigación.  Estos son los cinco cambios que sufre el cerebro de un hombre con la paternidad.

1. DEPRESIONES POSPARTO 

“Uno de cada diez hombre las sufre. Aunque el concepto posparto no es correcto. Ellos suelen tenerla al cabo de un año, las mujeres la tienen antes. Estos padres sufren ansiedad, se vuelven agresivos, se retraen, se encierran en sí mismos. Todo eso tiene un efecto sobre el niño.

Muchas veces acaban llevando a una automedicación con alcohol. Los médicos y las comadronas deberían  ocuparse también de los padres en el momento del parto. De esa manera se conseguiría un beneficio para toda la familia. El padre tendría menos riesgo de sufrir depresión y a la madre la ayudaría en el plano psicológico”.

2. EL CEREBRO DEL HOMBRE Y DE LA MUJER NO FUNCIONA IGUAL AL INTERACTUAR CON SU HIJO

“Cuando los progenitores interactúan con el niño, en la madre vemos sobre todo una activación del sistema límbico del cerebro, donde residen los sentimientos, el cuidado, la protección. Su relación con el bebé está marcada por esos conceptos.

En el caso del padre, lo que vemos es una activación del neocórtex, donde residen la cognición social, la interacción y la comunicación, la planificación, la motivación, el desafío. Es decir, la relación está dirigida hacia fuera, hacia el exterior. El hombre tiene el impulso de empujar a su hijo, de enfrentarlo a sus límites.

De lo que se trata es de que el niño descubra el mundo, de cómo maneja los riesgos, también de cómo gestiona el fracaso”.

3. CREA LAZOS EMOCIONALES CON EL BEBÉ

“Más lentamente que la madre. Madre e hijo pasan juntos por el parto, que desencadena un montón de fenómenos compartidos, es un proceso químico, un intercambio de hormonas. La madre, además, le da el pecho.

Los padres crean el vínculo mediante la interacción, haciendo cosas con el bebé. Pero hace falta algo de tiempo hasta que esa interacción sea posible, es decir, hasta que el progenitor también recibe una respuesta por parte del niño. Al menos seis meses.

Es cuando los niños empiezan a gatear, a jugar. De hecho, a los padres los primeros meses les resultan muy frustrantes. A estos siempre les digo: no os preocupéis, todo llegará. Habladles, cantadles y leedles cuentos. Es importante.

Jugando, haciéndole cosquillas o peleando se liberan hormonas fundamentales tanto en el padre como en el hijo: oxitocina, dopamina y betaendorfina, que producen sensación de euforia y generan vínculos”.

4. LA TESTOSTERONA BAJA

“El  cerebro del hombre cambia incluso antes del nacimiento del bebé. El nivel de testosterona del padre se reduce durante el embarazo. Es un fenómeno que se da en todos los lugares del mundo, independientemente de las culturas y de los grupos sociales.

Los hombres con niveles altos de testosterona experimentan una reducción especialmente marcada. Ni siquiera es necesario que el padre viva con la madre, un contacto regular es suficiente.

Es cierto que el nivel hormonal vuelve a subir tras el parto, pero nunca recupera los niveles previos”.

¿Por qué baja la testoterona? “Tiene su raíz en la evolución. Como los bebés son dependientes de sus progenitores, la presencia de un padre contribuye a asegurar su supervivencia. A los hombres no les gusta oír eso de que tienen menos testosterona. Pero yo les digo: «Tranquilos, no hay motivo para el pánico.

Desde un punto de vista evolutivo, estáis en la cúspide de la masculinidad, no hay nada por encima de la paternidad. Además, cuanto más bajos sean vuestros niveles de testosterona, mejores padres seréis. Podréis empatizar mejor con vuestros hijos, leer sus necesidades.

Y la oxitocina y la dopamina, las hormonas de la gratificación, estarán más altas y os harán sentir estupendamente”.

5. CON EL PARTO AUMENTA LA MATERIA GRIS DEL CEREBRO

“Igual que le ocurre a la madre, se produce un aumento de la llamada ‘sustancia gris’. Te vuelves más empático, más organizado, es decir, te conviertes en un mejor cuidador”.

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Источник: https://www.xlsemanal.com/conocer/sociedad/20190724/hombres-paternidad-bebes-cambios-ser-padre-depresion-posparto.html

Embarazo y niños
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