Cómo criar a un niño de 7 años

Pautas para educar a un hijo único

Cómo criar a un niño de 7 años

Son muchos los tópicos que giran en torno al hijo único. Tradicionalmente se ha considerado a los hijos únicos malcriados, egoístas, redichos o con dificultades para relacionarse con otros niños.

Pero realmente no siempre se cumplen estas premisas… La experiencia de ser hijo único conlleva de entrada una serie de ventajas e inconvenientes, que se pueden potenciar o mitigar.

Ser hijo único no determina en sí mismo el futuro del niño, sino que su evolución depende de la educación que reciba.

La educación del hijo único: ¿qué debemos evitar?

Es muy fácil caer en la tentación de mimar o proteger en exceso a nuestros hijos, tengamos uno o varios, pero, si se trata de hijos únicos, todo resulta más evidente y crucial. Pautas para educar a un hijo único.

1. La exuberancia material. Es fácil escuchar a los padres el deseo de que a sus hijos «no les falte de nada».

Darle a nuestro hijo todo lo que no tuvimos cuando éramos niños es uno de los errores más frecuentes. Los padres tenemos la obligación de evitar que nuestro hijo caiga en el consumismo.

Debe aprender a contenerse y vivir la experiencia del deseo y la espera para que pueda continuar soñando.

2. Atención excesiva. Dedicarle a nuestro hijo la atención que necesita para sentirse querido está muy bien, pero no hay que consentir que se convierta en un tirano exigente. No hace falta estar pendiente de él las 24 horas del día. Establecer unos límites y aprender a decir que no es fundamental.

3. Consentir demasiado. A veces, los padres están tan encantados con su hijo que apenas son capaces de negarle nada. De este modo, el niño pronto aprende que puede hacer todo lo que quiera.

4. Proteger demasiado. La mayoría de los padres de hijos únicos procuran estar siempre pegados a ellos para que no les ocurra nada malo y resolverles todas las dificultades. Pero el temor y la dedicación excesiva por parte de los padres limita el comportamiento del hijo y le vuelve temeroso, tímido y más cauto de lo normal.

5. Compensar demasiado.

Con frecuencia los padres, al sentirse culpables por no haber tenido más que un hijo, suelen verle como un niño especialmente solitario y con un fuerte deseo (frustrado) de tener un hermano, por lo que tratan a toda costa de suplir las posibles carencias, sobre todo, si pasan poco tiempo a su lado. Se puede disfrutar de la paternidad y criar sanamente a un hijo único, incluso más y mejor que personas que decidieron tener varios hijos simplemente porque se dejaron presionar por los demás.

6. Buscar excesivo perfeccionismo. Los progenitores de un hijo único pretenden que el niño sea perfecto y el mejor en todo momento porque tienen todas sus expectativas depositadas en él. Esto le suele suponer al niño una presión tal que en muchas ocasiones le impide actuar por miedo a quedar como un fracasado frente a sus padres.

7. Tratar al niño como un adulto. Muchas veces, por el modo en que se expresa, puede parecer que el hijo único está adelantado en relación a su edad y que es un portento. Esta imagen de madurez es debida a que el único modelo de lenguaje y comportamiento que tiene son sus padres, pero en realidad sigue siendo un niño.

Educar a un hijo único: ¿qué potenciar?

Entre las pautas para educar a un hijo único hay algunos aspectos que debemos potenciar:

1. Aprender a decirle no. A medida que el niño crece pone al adulto a prueba de todas las maneras posibles para obligarle a ceder. No se pueden satisfacer todos y cada uno de sus caprichos. Hay que establecer unos límites claros, la ambivalencia es nuestra perdición.

2. Integrarle en la sociedad. Al crecer sin hermanos y vivir sólo con adultos, les puede resultar más difícil compartir, relacionarse e integrarse con sus iguales. Por ello, los padres deben procurar que su hijo tenga contacto con otros niños desde muy pequeño, bien asistiendo a la guardería, invitando amigos a casa, llevándolo al parque o con miembros de su familia.

3. Descubrirle el valor de la soledad. Muchos padres de hijos únicos apuntan a sus pequeños a un sinfín de actividades para rellenar su agenda. Hay que buscar un equilibrio entre la relación social, el estímulo de las actividades y la oportunidad de aprender a emplear a su gusto su tiempo libre.

4. Animarle a investigar. Siempre y cuando no ponga en peligro su salud o bienestar, hay que dejar que experimente por sí mismo. Debemos ofrecerle oportunidades para que pueda explorar y tomar algunas decisiones por su cuenta.

Ventajas y desventajas de tener un hijo único

Las ventajas de tener un hijo único

– Se le puede dedicar más tiempo y más recursos. – Los conflictos de relación y autoridad se reducen, ya que no existen disputas por el espacio o la atención de los padres. – El niño vive con una carga menor de ansiedad y se siente muy querido, muy seguro de sí mismo y con una autoestima muy alta.

– Su desarrollo lingüístico es sorprendente y los resultados académicos suelen ser muy buenos debido a la intensa relación que tiene con los adultos y la gran atención y estimulación que recibe de sus padres.

– Desarrolla mucho su imaginación, aprende a entretenerse solo y favorece su afición por la lectura.

Desventajas de tener un hijo único– Todas las expectativas y exigencias familiares recaen exclusivamente sobre el hijo único.

– Se acostumbran a ser el centro de atención, lo que los hace más egocéntricos, impacientes y egoístas, ya que no están acostumbrados a compartir.

– Los padres se sienten culpables de no dar a su hijo un hermanito y tratan de protegerle en exceso para compensar las carencias que le haya podido ocasionar criarse en soledad.

– Al convivir sólo con adultos, pronto interiorizan el lenguaje, la forma de pensar y el comportamiento de las personas mayores, por lo que suelen madurar a una edad demasiado temprana.

Virginia González. Psicóloga

Источник: https://www.conmishijos.com/educacion/valores/pautas-para-educar-a-un-hijo-unico/

Consejos para criar a un niño de carácter fuerte o terco

Cómo criar a un niño de 7 años

No es un secreto para nadie que hay niños que son más fáciles que otros.

Esto, lejos de ser algo malo o imposible de manejar, nos da la posibilidad de experimentar diferentes estilos de crianza y probar con algunas recomendaciones hasta encontrar la fórmula ideal para nuestro hijo. Os dejamos algunos consejos prácticos para criar a un niño de carácter fuerte o que es muy terco.

¿Cómo son los niños de carácter fuerte?

La escritora Illana Donna cuenta que su madre, a menudo, le recordaba que su hermano había sido un niño muy fácil, que cuando ella llegó cambió todo.

“Lloraba todo el día, desafiaba a mi madre, me negué a dormir y constantemente necesitaba atención. Y para mí no es de extrañar que haya tenido un niño de carácter fuerte.

 A pesar de ser excelente y muy carismático, mi hijo sabe exactamente lo que quiere y no cede con facilidad”, puntualiza.

Hay otros niños mucho más flexibles: se sientan en restaurantes tranquilos, se bañan sin hacer ningún sonido, incluso se cepillan los dientes como si no fuese extraño, pero mi hijo no es así, dice. “A la madre relajada que hay dentro de mí le encanta que sea su propio líder y que tenga sus ideales, pero la otra madre que hay en mí se cansa y mucho”.

1. Darles opciones

Muchos padres con hijos mayores aseguran que lo que realmente necesita un niño de carácter fuerte es disciplina, pero eso no siempre funciona y casi nunca les genera un cambio definitivo. Donna agrega que en su caso, cuantas más opciones le dé a su hijo más posibilidades tendrá de negociar con él y finalmente cederá.

2. Enseñarles lo que es la cooperación

Melissa, educadora y madre, cree que la cooperación es la clave para criar a un niño terco: «Cuando fui al posgrado de educación infantil aprendí sobre el dominio cooperativo, donde el niño entiende que  hay un trabajo en equipo. Puedes decirle ‘vamos a lavarnos los dientes’ o ‘vamos a recoger los juguetes’ y no lo verá como una orden».

3. Explicarles el porqué de las cosas

Para Judy, dedicar tiempo a explicar es la clave. “Pasé gran parte de la infancia de mi hija discutiendo por qué ella tenía que hacer ciertas cosas. Cuando descubrí que si se lo explicaba lo entendía y se abría más a hacerlo, cambié mi metodología”.

4. Utilizar el juego para controlar su mal comportamiento

Las madres coinciden en que una de las mejores vías para criar a un niño de carácter fuertes es el juego. A través de estos, y aplicando el sentido de sentido del humor, lograrán que los niños hagan cosas o que controlen un poco su mal comportamiento.

5. Seguir una rutina

Apegarse a una rutina especial y única para el niño difícil puede ser otra opción. Las madres explican que mientras menos tiempo tenga para darle rienda suelta a sus exigencias o percibir algo que no le gusta, más fácil será criarlo. Eso sí, esta debe adaptarse a cada una de sus necesidades.

6. Empatizar 

Emily, madre de una niña de 12 años, explica que empatizar con su hija fue lo que la ayudó a entenderla, por irracional que parezca.

“Si ella se queja de que no puede dormir un poco más por las mañanas le contestaré, ‘te entiendo, me sentí exactamente igual cuando sonó mi despertador esta mañana. Ojalá pudiéramos quedarnos en la cama todo el día.

Pero si nos levantamos ahora tendremos más tiempo para alistarnos y llegar a tiempo al colegio’. Este método se combina con la cooperación y puede significar un gran avance dentro de la familia”.

7. No gritar ni comparar unos niños con otros

Lo que se debe evitar, por encima de todo, es gritarles o compararlos con otros niños, especialmente con sus hermanos, porque se sentirán atacados, ofendidos y aumentarán los berrinches. Lo mejor es hablarle siempre, establecer sanos límites, y no tomar este rasgo de su personalidad como un problema, porque no lo es.

Definitivamente criar a un niño de carácter fuerte es otro de los retos a los que nos debemos enfrentar como padres desde el cariño y la compresión, buscando alternativas que nos permitan superar la etapa con éxito.

Si tu hijo, más allá de manifestar terquedad o carácter difícil, te reta todo el tiempo, ofende, te hace daño o se hace daño a sí mismo, además de estos consejos podrías considerar ver a un especialista que los apoye y guíe dentro de la situación.

ConsejosEducación en casaAdolescencia (13-17 años) Bebé (0-2 años) Conducta conflictiva Infantil (3-6 años) Preadolescencia (11-12 años) Primaria (7-10 años) Psicología positiva Todas las edades

Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/educacion-en-casa/consejos-para-criar-a-un-nino-de-caracter-fuerte-o-terco/

7 claves para criar niños independientes y seguros de sí mismos

Cómo criar a un niño de 7 años

Criar niños independientes y seguros de sí mismos requiere ante todo saber cuándo intervenir y cuándo permitir espacios para que adquieran competencias propias, esas que asentarán tras enfrentarse a retos y dificultades. Además, este arte de la crianza y la educación requiere grandes dosis de paciencia, toneladas de afecto y una mirada sabia que intuye necesidades.

Hace solo unas semanas se publicó un interesante libro sobre educación titulado “Raising Independent, Self-Confident Kids” (criando niños independientes y seguros de sí mismos), donde dos psiquiatras infantiles, Wendy Moss y Donald Moses, reflexionan sobre el modelo de crianza que llevan a cabo muchas madres y muchos padres en la actualidad.

“Ayúdame a hacerlo por mí mismo”.

-María Montessori-

Hemos llegado a un punto en el que una de nuestras prioridades es resolver todo problema que presentan nuestros niños.

Es más, en ocasiones incluso nos anticipamos a ellos cuidando de que tengan una vida fácil, gratificante y siempre plácida.

De este modo, no solo les conferimos a ellos una aparente y casi mágica tranquilidad, sino que también nosotros experimentamos placer al saber que todo está en orden.

Todo ello es sin duda comprensible y en gran parte de los casos, hasta esperable. Ahora bien, cabe decir que hay quien lleva esta conducta al extremo. Al allanarles el camino cada día y en cada circunstancia, privamos al niño de una habilidad necesaria: el funcionamiento ejecutivo.

Los psiquiatras infantiles Wendy Moss y Donald Moses entienden el funcionamiento ejecutivo como ese conjunto de habilidades donde uno aprende a ser responsable de su mundo, a organizarse, a gestionar sus cosas, a aprender de sus errores y a desarrollar un sentido de autoeficacia. Veamos por tanto qué estrategias podemos llevar a cabo para criar niños independientes y seguros de sí mismos.

1. Criar niños independientes: saber cuándo intervenir y cuándo guiar desde lejos

La educación de un hijo es como un baile donde a instantes hay que abrazarlos y sujetarlos y al poco, permitir libertad de movimiento. Ahora bien, incluso en esos instantes donde la pareja de baile puede desprenderse para ejecutar sus propios pasos y movimientos en libertad absoluta, la otra parte sigue estando presente, guiando desde la distancia.

Saber cuándo actuar y cuándo alejarnos de nuestros hijos exige antes de nada, la aplicación de unas normas básicas de convivencia y un marco de actuación donde cada miembro en casa tiene sus responsabilidades.

Una responsabilidad asumida y diariamente ejecutada concede derechos y es en esa dinámica pactada entre los miembros de una familia donde los niños pueden ir creciendo en seguridad y felicidad sabiendo qué se espera de ellos en cada momento.

2. La confianza

Para criar niños independientes es necesario que les proveamos de confianza; confianza hacia nosotros como padres o educadores y confianza con ellos mismos.

Así, el pequeño que crece en un entorno donde se le nutre de forma constante, donde el afecto y la atención siempre es accesible y donde no hay miedos ni barreras a la hora de comunicar miedos y necesidades, tendrá mayor seguridad para saberse capaz de hacer casi cualquier cosa.

3. Aprender a tomar decisiones saludables

¿Qué entendemos por decisión saludable? Las decisiones saludables o enriquecedoras son aquellas que permiten a un niño ir aprendiendo, abriéndose camino al asumir responsabilidades donde entender que los actos tienen consecuencias y que las malas conductas impactan en uno mismo y en el entorno. Además, también son aquellas que enseñan que pedir consejo es bueno y que a veces, la elección que uno tome no tiene por qué coincidir con la de los demás.

Asimismo, y para criar niños independientes, es necesario tener en cuenta que cada niño tiene su personalidad, sus gustos, sus pasiones. Como adultos no podemos mediar en todas sus decisiones y elecciones, pero sí podemos guiar y aconsejar.

4. Enseñar a los niños a responsabilizarse de las tareas pequeñas y también de las grandes

Conseguir que un niño sea responsable requiere tres cosas: tiempo, paciencia y afecto. En la crianza, los principales enemigos son la necesidad de querer que los pequeños asuman de forma rápida un gran número de competencias y en ocasiones, nuestra falta de habilidades a la hora de gestionar esos desafíos cotidianos que surgen cuando menos lo esperamos.

Un modo de ir sembrando progresos es entender que los pequeños son capaces de asumir responsabilidades desde edades tempranas. A los 3 años, por ejemplo, ya pueden aprender a guardar sus juguetes e incluso, ayudarnos con pequeñas tareas domésticas como poner y quitar la mesa, regar las plantas, cuidar a las mascotas, etc.

La aplicación de normas, deberes y responsabilidades lo antes posible, facilitará que crezcan sabiendo que pueden hacer muchas cosas de las que piensan, que asumir responsabilidades es sinónimo de crecer y que llevarlas a cabo con éxito refuerza la autoestima.

5. La tolerancia a la frustración

Una estrategia esencial para criar niños independientes y responsables es ayudarles a desarrollar paciencia y la capacidad para manejar los pequeños obstáculos del día a día. Algo que no podemos perder de vista es que tengan la oportunidad de experimentar y tolerar la frustración para convertirse posteriormente en adolescentes y adultos seguros de sí mismos.

Por tanto, no dudemos nunca del poder de la palabra “no” cuando sea necesario. Una negativa a tiempo y en el momento preciso, genera grandes beneficios a largo plazo.

6. Desarrollar el autocontrol

Enseñar a los pequeños a mirarse desde dentro, a navegar y entender sus universos emocionales les capacitará para gestionar mucho mejor los problemas y desafíos del día a día. Para conseguirlo, nada mejor que inculcar en ellos una crianza y una educación basada en los recursos de la inteligencia emocional.

7. Las habilidades sociales, la importancia de desarrollar la competencia social en los niños

Desarrollar unas correctas habilidades sociales en los niños les ayudará a construir relaciones más satisfactorias, a tener una imagen de sí mismos más segura y a desarrollar una competencia social adecuada y enriquecedora.

No nos nos olvidemos tampoco de que algo tan básico como asentar una correcta empatía y una buena asertividad, les facilitará tener unos vínculos más positivos en su entorno donde evitar dinámicas de bullying y sobrevivir de forma más sana en su recorrido social y emocional.

Para concluir, en la aventura de criar niños independientes, seguros de sí mismos y ante todo, felices, no podemos descuidar un aspecto cardinal: nosotros mismos.

Es la madre, es el padre, los abuelos y todo agente social que forme parte de ese escenario próximo del niño, el que educa con su ejemplo, el que nutre o el que invalida, el que da impulso a las alas del pequeño o le aferra a una jaula donde solo habita la indecisión, la dependencia y la frustración.

Hagámoslo bien, recordemos que las palabras dejan huella, que los afectos nutren y que los ejemplos marcan los caminos.

Источник: https://lamenteesmaravillosa.com/claves-criar-ninos-independientes/

Nueve pasos para una crianza más eficaz

Cómo criar a un niño de 7 años

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La crianza de los niños es una de las tareas más difíciles y satisfactorias del mundo, y aquella para la cual puede sentir que está menos preparado.

A continuación se incluyen nueve consejos para la crianza de un niño que pueden ayudarlo a sentirse más satisfecho como padre y, también, a disfrutar más a sus hijos.

1. Estimule la autoestima de su hijo

Los niños comienzan a desarrollar su sentido del yo desde que son bebés, cuando se ven a sí mismos a través de los ojos de sus padres. Sus hijos asimilan su tono de voz, su lenguaje corporal y todas sus expresiones.

Sus palabras y acciones como padre tienen un impacto en el desarrollo de su autoestima más que ninguna otra cosa. El elogio de los logros, aunque sean pequeños, hará que los niños estén orgullosos; permitirles que hagan cosas por sí solos los hará sentir que son capaces y fuertes.

Por el contrario, los comentarios denigrantes o las comparaciones negativas con otros niños los hará sentir inútiles.

Evite las afirmaciones tendenciosas o usar palabras hirientes.

Los comentarios tales como «¡Qué estupidez!» o «¡Te comportas más como si fueras un bebé que tu hermano pequeño!» pueden causar el mismo daño que los golpes físicos.

Elija las palabras con cuidado y sea compasivo. Dígales a sus hijos que todas las personas cometen errores y que usted aún los ama, incluso cuando no apruebe su comportamiento.

2. Reconozca las buenas acciones

¿Se detuvo a pensar alguna vez cuántas veces al día tiene reacciones negativas para con sus hijos? Es posible que se dé cuenta de que los critica muchas más veces de las que los felicita. ¿Cómo se sentiría si un jefe lo tratara de un modo tan negativo, incluso si fuese con buenas intenciones?

El enfoque más positivo es reconocer las buenas acciones de los niños: «Hiciste la cama sin que te lo pidiera, ¡eso es genial!» o «Te estaba mirando mientras jugabas con tu hermana y fuiste muy paciente». Estos comentarios serán mucho más eficaces para alentar la buena conducta a largo plazo que las reprimendas continuas.

Propóngase encontrar algo para elogiar todos los días. Sea generoso con las recompensas: su amor, sus abrazos y elogios pueden hacer maravillas y suelen ser suficiente gratificación. Pronto descubrirá que está «cultivando» en mayor medida el comportamiento que desearía ver.

3. Establezca límites y sea coherente con la disciplina

En todas las casas es necesaria la disciplina. El objetivo de la disciplina es ayudar a que los niños elijan los comportamientos aceptables y aprendan a autocontrolarse. Es posible que pongan a prueba los límites que usted establece, pero son imprescindibles para que ellos se conviertan en adultos responsables.

Poner reglas en la casa ayuda a que los niños entiendan sus expectativas y desarrollen el autocontrol. Algunas reglas pueden incluir, por ejemplo, no mirar televisión hasta que estén hechas las tareas y no permitir los golpes, los insultos ni las burlas hirientes.

Es recomendable que implemente un sistema: una advertencia seguida de consecuencias, que pueden ser una penitencia o la pérdida de privilegios. Un error frecuente que cometen los padres es no seguir adelante con las consecuencias. No puede disciplinar a los niños por una mala contestación un día e ignorar el hecho al día siguiente. Ser consistente les enseña qué es lo que usted espera.

4. Hágase un tiempo para sus hijos

A menudo es difícil que los padres y los niños se reúnan para una comida en familia, ni pensar en que pasen juntos tiempo de calidad. Sin embargo, es probable que no haya nada que a los niños les gustaría más que eso.

Levántese 10 minutos antes a la mañana para poder desayunar junto a sus hijos o deje los platos en el fregadero y salga a caminar después de cenar.

Los niños que no reciben la atención que desean de sus padres a menudo sobreactúan o se comportan mal porque, de ese modo, están seguros de que recibirán su atención.

Muchos padres descubren que es gratificante programar tiempo para pasar con sus hijos. Programe una «noche especial» cada semana para estar juntos y deje que sus hijos ayuden a decidir cómo pasar el tiempo. Busque otras formas de relacionarse, por ejemplo, ponga una nota o algo especial en las loncheras de los niños.

Los adolescentes parecen necesitar menos atención individual de sus padres en comparación con los niños más pequeños.

Puesto que hay menos oportunidades de que padres y adolescentes pasen tiempo juntos, los padres deben hacer su mayor esfuerzo para estar disponibles cuando sus hijos expresan el deseo de hablar o participar en actividades familiares.

Asistir a conciertos, juegos y otros eventos con el adolescente es una forma de transmitir afecto, y le permite a usted conocer otros aspectos sobre su hijo y sus amigos que son importantes.

No se sienta culpable si es un padre que trabaja. Los niños recordarán las pequeñas cosas que usted hace, por ejemplo, preparar palomitas de maíz, jugar a los naipes, mirar vidrieras.

5. Sea un buen modelo a seguir

Los niños pequeños aprenden mucho sobre cómo actuar al observar a sus padres. Cuanto más pequeños, más lo imitan.

Antes de reaccionar agresivamente o enfurecerse frente a su hijo, piense en lo siguiente: ¿es así como desea que el niño se comporte al enfadarse? Esté siempre consciente de que sus hijos lo están observando.

Los estudios han demostrado que, por lo general, los niños que dan golpes imitan el modelo de agresión de sus casas.

Sirva de ejemplo de las cualidades que desea cultivar en sus hijos: respeto, cordialidad, honestidad, amabilidad, tolerancia. Sea generoso. Haga cosas por los demás sin esperar una retribución. Exprese su agradecimiento y haga elogios. Por sobre todo, trate a sus hijos del mismo modo que espera que otras personas lo traten a usted.

6. Haga de la comunicación una prioridad

No puede esperar que los niños hagan todo sólo porque usted como padre «así lo dice». Ellos desean y merecen explicaciones al igual que los adultos.

Si no dedicamos tiempo a dar explicaciones, los niños comenzarán a cuestionarse nuestros valores y motivaciones, y si estos tienen fundamentos.

Los padres que razonan con sus hijos les permiten entender y aprender sin emitir juicios de valor.

Deje en claro sus expectativas. Si hay un problema, descríbalo, exprese sus sentimientos e invite a su hijo a que busquen juntos una solución. No olvide mencionar las consecuencias. Haga sugerencias y ofrezca alternativas. Además, esté dispuesto a escuchar las sugerencias de su hijo. Negocie. Los niños que participan en la toma de decisiones están más motivados a llevarlas adelante.

7. Sea flexible y esté dispuesto a adaptar su estilo de crianza

Si el comportamiento de su hijo lo decepciona con frecuencia, quizás se deba a que sus expectativas no son realistas. Para los padres que piensan en «lo que se debe» (por ejemplo, «A esta altura, mi hijo debe usar el orinal»), puede ser útil leer sobre el tema o hablar con otros padres o con especialistas de desarrollo infantil.

El entorno que rodea a los niños tiene un impacto en su comportamiento; por lo tanto, puede cambiar ese comportamiento si modifica el entorno. Si continuamente tiene que decirle «no» a su hijo de 2 años, busque algún modo de reestructurar el entorno para que haya menos cosas prohibidas. Esto será menos frustrante para ambos.

A medida que su hijo cambie, tendrá que modificar gradualmente su estilo de crianza. Lo más probable es que lo que hoy resulta eficaz con su hijo ya no lo sea tanto en uno o dos años.

Los adolescentes suelen buscar más modelos a seguir en sus pares y menos en sus padres. Sin embargo, no deje de orientar y alentar a su hijo adolescente ni de impartir la disciplina adecuada mientras que, a la vez, le permite independizarse cada vez más. Y aproveche todos los momentos que tenga para entablar una relación.

8. Demuestre que su amor es incondicional

Como padre, usted tiene la responsabilidad de corregir y guiar a sus hijos. Sin embargo, la forma en que expresa su orientación correctiva tiene una gran influencia en la forma en la que un niño la recibe.

Cuando tenga que enfrentarse a su hijo, evite echar culpas, hacer críticas o buscar defectos; todo esto puede debilitar la autoestima y provocar resentimiento. En cambio, haga un esfuerzo por educar y alentar, incluso cuando discipline a sus hijos.

Asegúrese de que ellos sepan que, aunque desea y espera algo mejor la próxima vez, su amor es incondicional.

9. Esté consciente de sus propias necesidades y limitaciones como padre

Enfréntelo: usted no es un padre perfecto. Como jefe de familia, tiene fortalezas y debilidades. Reconozca sus habilidades: «Soy cariñoso y dedicado». Prometa trabajar en sus debilidades: «Debo ser más coherente con la disciplina». Intente tener expectativas realistas para usted, su cónyuge y sus hijos. No es necesario que sepa todas las respuestas: sea indulgente con usted mismo.

E intente que la crianza de los hijos sea una labor que se pueda manejar. Concéntrese en las áreas que necesitan la mayor atención, en lugar de intentar abordar todo a la vez. Admita cuando se sienta agotado. Quítele tiempo a la crianza para hacer cosas que lo harán sentir feliz como persona (o como pareja).

Centrarse en sus necesidades no lo convierte en una persona egoísta. Simplemente quiere decir que se preocupa por su propio bienestar, otro valor importante para que sus hijos tomen como ejemplo a seguir.

Revisado por: Steven Dowshen, MD

Fecha de revisión: enero de 2015

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/nine-steps-esp.html

Embarazo y niños
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