¿Cómo cuidar a un niño con bronquitis?

Cómo cuidar a un bebé con bronquitis

¿Cómo cuidar a un niño con bronquitis?

La bronquitis es la inflamación aguda o crónica de la mucosa de los bronquios, una enfermedad muy habitual en menores de 2 años que afecta a todo el tracto respiratorio. Puede ser aguda o crónica y causa tos y problemas para respirar que deben aliviarse con diversas medidas.

Indice

  • Tipos de bronquitis
  • ¿Cómo cuidar a un bebé con bronquitis?

Tipos de bronquitis

– Bronquitis aguda: suele estar causada por un virus y es el resultado de un resfriado que se complica. Después de unos días, aparece una tos seca y constante que suele evolucionar a tos profunda a medida que se acumula la mucosidad en los bronquios.

Debido a la inflamación, la mucosa de los bronquios se engrosa y produce moco y pus, que causan goteo nasal y problemas para respirar o falta de aire. El niño puede presentar también fiebre, escalofríos, problemas para dormir, dolor detrás del esternón, sibilancias, estertores.

En este caso la enfermedad suele mejorar sola en unos días.

– Bronquitis subaguda o prolongada: causada por una infección bacteriana que requiere antibiótico para su curación. Suele ir acompañada de sinusitis.

– Bronquitis crónica o frecuente: se produce cuando el niño sufre entre 4 y 5 episodios de bronquitis aguda al año. Normalmente se debe a problemas en el sistema inmunitario del niño.

En este caso, los bronquios se estrechan o permanecen obstruidos y producen moco continuamente (asma).

Los síntomas principales por lo tanto son tos crónica que va aumentando en intensidad y frecuencia, producción de moco que puede ser claro (amarillo o verde), aunque en ocasiones puede tener algo de sangre, falta de aliento o sibilancias (silbidos en el pecho).

– Bronquitis perpetua: sólo se manifiesta en los casos de fibrosis quística.

¿Cómo cuidar a un bebé con bronquitis?

Si la bronquitis es bacteriana se recetan antibióticos, si no, se adoptan una serie de medidas para aliviar los síntomas del bebé y mejorar su respiración.

Por norma general, la bronquitis en niños dura entre 7 y 14 días, pero puede extenderse si se complica. Para evitarlo, es importante que se administren al niño broncodilatadores si tiene problemas para respirar, así como analgésicos para el dolor y la fiebre.

Se recomienda también que el niño beba muchos líquidos para favorecer la fluidificación del moco y ayudarle a respirar mejor.

Si le cuesta respirar, se pueden hacer inhalaciones: en un cazo con agua hirviendo, se añaden una par de gotas de algún aceite esencial como eucalipto, mejorana o tomillo y se pone al niño a inhalar estos vapores con una tolla en la cabeza unas 3 o 4 veces al día (no recomendado para menores de 2 años).

Si la bronquitis está relacionada con una alergia a los ácaros, no se debe usar humidificador ya que los ambientes húmedos hacen que los ácaros se reproduzcan más rápidamente. Si no, sí que es conveniente para fluidificar el moco y respirar mejor por la noche.

Para favorecer la fluidificación del moco, puedes hacer una cataplasma de mostaza mezclando una parte de harina de mostaza con tres partes de harina de trigo y agua tibia para formar una pasta homogénea. Mete la pasta entre dos paños y colócalo en el pecho del niño (consulta antes a tu médico).

Para la congestión, lo mejor son los lavados nasales con suero o agua salina. Pon una o dos gotas en cada orificio nasal y succiónala con una jeringa.

Para que duerma mejor y pueda respirar por la noche, pon almohadas debajo de su cabeza, cuello y espalda para que el tronco esté ligeramente más elevado que le resto del cuerpo.

Procura que tu hijo descanse lo más posible para recuperarse.

No le des jarabe para la tos ya que la tos productiva no se debe eliminar ya que ayuda a expulsar el moco.

Además, existen una serie de medidas de higiene y hábitos de vida que previenen el contagio de esta enfermedad, como lavarse las manos con frecuencia, consumir alimentos ricos en vitamina C, evitar los ambientes con humo o estimular las defensas inmunitarias con plantas como propóleo, tomillo o levadura de cerveza (recuerda que los niños menores de 2 años no deben tomar hierbas).

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¿Cómo se cura una bronquitis?

¿Cómo cuidar a un niño con bronquitis?

La bronquitis aguda es una inflamación de la pared interna de los bronquios.

Estos son los conductos por los que el aire llega a los pulmones para alcanzar la parte más profunda del pulmón (zona alveolar), que es donde realmente se establece el intercambio de oxígeno entre el pulmón y la sangre.

Su principal síntoma es la tos, que puede producir o no expectoración acompañada de mayor o menor dificultad respiratoria y presión en el pecho.

Junto a la variedad crónica, la aguda es uno de los principales tipos de bronquitis. Se trata de una enfermedad muy frecuente, pero raramente causa la muerte. En general, no suele durar más de dos semanas, aunque la tos puede prolongarse en el tiempo, después de que la infección haya remitido.

Al igual que otras infecciones agudas de las vías respiratorias, se presenta principalmente durante el invierno y a principios de la primavera, cuando se combinan factores como bajas temperaturas y humedad elevada.

¿Quién puede sufrir bronquitis aguda

La bronquitis aguda es una enfermedad muy común de las vías respiratorias inferiores, ya que cada año se producen millones de casos. Puede afectar a cualquier grupo de edad, pero bebés, niños pequeños y ancianos son más propensos a padecer esta dolencia.

¿Qué causa la bronquitis aguda?

Los virus respiratorios son los agentes infecciosos responsables de la mayoría de casos de bronquitis aguda (entre el 85% y el 90%). Los más comunes son:

  • Virus del resfriado común: rinovirus y coronavirus.
  • Virus del tracto respiratorio inferior: virus influenza, parainfluenza (más frecuente en niños) y adenovirus.

Estos virus se transmiten por el aire cuando las personas infectadas tosen, además de por el contacto físico, si, por ejemplo, las manos sucias tocan la boca, la nariz o los ojos después de estar en contacto con los flujos respiratorios de una persona enferma.

En los niños, la bronquitis aguda puede estar causada también por las bacterias Mycoplbronquitis aguda pneumoniae y Chlamidia pneumoniae, vinculadas igualmente a la neumonía. La bacteria Bordetella pertussis es otro agente infeccioso que puede causar bronquitis aguda.

Por último, la exposición intensa a algunas sustancias irritantes puede provocar una irritación bronquial (bronquitis no infecciosa):

  • El humo de tabaco, incluido el que otras personas producen al fumar.
  • El polvo.
  • Gases químicos y vapores.
  • La contaminación del aire.

¿Qué factores aumentan el riesgo de padecer bronquitis aguda?

Aumentan el riesgo de sufrir bronquitis aguda los siguientes factores:

  • La edad. Ancianos, niños pequeños y bebés son más vulnerables al contagio.
  • Ser fumador. El humo del tabaco irrita e inflama el recubrimiento interno de los bronquios, tanto en el caso de fumadores activos como pasivos.
  • Padecer enfermedades pulmonares crónicas.
  • Padecer enfermedad de reflujo gastroesofágico (GERD).
  • Tener el sistema inmunitario debilitado o tomar fármacos que lo debiliten.
  •  Vivir o trabajar en un área contaminada.
  • Puestos de trabajo que impliquen exposición al polvo, sustancias químicas, gases o vapores, como puede suceder en sectores como la explotación de carbón, la manufactura textil, la manipulación de cereales o la producción de animales de cría.
  • Estar en contacto con una persona que padece bronquitis aguda.

¿Cuáles son sus síntomas?

Los síntomas más habituales de la bronquitis aguda son:

  • Tos. Aparece temprano y, aunque al inicio no produce expectoración, posteriormente progresa y provoca flemas, que pueden ser transparentes, de color blanco, amarillo o verdoso. La tos puede durar hasta tres o más semanas y en los niños puede causar náuseas y vómitos.
  • Sibilancias. Son pitos o pitidos en el pecho que se producen al pasar el aire por los bronquios, estrechados por la inflamación.
  • Dificultad respiratoria.
  • Sensación de “ronroneo” en el pecho.
  • Indisposición general (malestar general).
  • Fiebre ligera.
  • Cosquilleo en la parte posterior de la garganta que lleva a que se presente dolor.
  • Dolor en el pecho y sensación de opresión en el tórax.
  • Sueño deficiente.
  •  Escalofríos (poco comunes).

Si la persona no padece enfermedad pulmonar crónica, estos síntomas generalmente desaparecen en un plazo de entre una semana y 14 días. Sin embargo, en algunos pacientes, el alivio completo de la tos puede demorarse mucho más.

En muy raras ocasiones la bronquitis aguda resulta una enfermedad mortal, aunque puede complicarse con patologías como la neumonía y a veces acompañarse de sinusitis.

Por su parte, aquellas personas que sufren asma u otra afección pulmonar sí que pueden presentar un empeoramiento de los síntomas.

¿Cómo se diagnostica la bronquitis aguda?

El diagnóstico es clínico, lo que significa que el médico diagnostica la bronquitis en base a los signos y síntomas que manifiesta el paciente, tras un examen físico y la auscultación del tórax.

En algunas ocasiones, pueden realizarse pruebas como:

  • Evaluación del esputo o mucosidad para valorar si existe infección bacteriana.
  • Radiografía del tórax o pulso-oximetría para descartar neumonía.
  • Pruebas de función pulmonar como la espirometría, que, tal como explicamos en el contenido de Asma, es una prueba que permite conocer la capacidad pulmonar de una persona. Consiste en respirar por la boca a través de un pequeño tubo, y forzar la respiración al máximo para medir la cantidad de aire expulsado en el primer segundo y averiguar el grado de obstrucción de las vías aéreas.

¿Cómo se trata la bronquitis aguda?

El tratamiento de la bronquitis aguda es sintomático y de apoyo. Según la Sociedad Española de Farmacología Hospitalaria (SEFH), se basa sobre todo en el reposo y la administración de analgésicos o antipiréticos para aliviar el malestar y la fiebre. Estos pueden ser:

  • Analgésicos. Ayudan a reducir la inflamación, aliviar el dolor y reducir la fiebre.
  • Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) como el ibuprofeno, el naproxeno Contribuyen a reducir el dolor y la inflamación.
  • Los antitusivos solo se recomiendan en caso de tos seca.
  • Los broncodilatadores inhalados pueden ser necesarios para abrir las vías respiratorias en caso de jadeo o sibilancias, pero siempre será el médico quien los prescriba.
  • Los antibióticos no suelen ser efectivos para las bronquitis, que generalmente no están causadas por bacterias, sino por virus. En todo caso, es el profesional sanitario quien debe valorarlo y, en su caso, prescribirlos.

Además, se recomienda descansar, ingerir líquidos sin cafeína con frecuencia para hacer más fluidas las secreciones y aumentar la humedad del ambiente con humificadores.

Si a pesar del tratamiento los síntomas se alargan durante más de dos semanas, si el paciente presenta dificultad para respirar o sibilancias en el pecho, o si la expectoración es con sangre, se consultar con el médico.

La bronquitis aguda es una enfermedad  infecciosa que puede prevenirse y aliviarse siguiendo las siguientes recomendaciones:

  • 1. Lávate las manos con frecuencia.Hazlo cuidadosamente con agua tibia y jabón o, en su defecto, con alguna solución a base de alcohol, durante al menos quince segundos. Si has estado en contacto con alguna persona enferma, esta precaución es especialmente importante.
  • 2. No fumes y aléjate de los ambientes con humo.El tabaco inflama e irrita los conductos bronquiales, lo que puede desencadenar una bronquitis aguda, además de producir, a largo plazo, una crónica. Por tanto, no fumes y tampoco permitas que lo hagan en tu presencia.
  • 3. Toma precauciones en tu puesto de trabajo.Si debes desempeñar labores en ambientes contaminados por gases, polvos o sustancias químicas, protege tu sistema respiratorio empleando una mascarilla u otras medidas de seguridad a tu alcance.
  • 4. Tu mejor aliado, el humificador.Evitar los ambientes secos es fundamental en caso de bronquitis. Colocar uno en la habitación donde te encuentres contribuirá a mantener cierto grado de humedad que favorece la expulsión del moco. Además, también sirven para favorecer que el aire que respiramos en una estancia sea menos agresivo para las vías respiratorias.
  • 5. Protégete del frío.Evita a toda costa los cambios bruscos de temperatura y abrígate bien.
  • 6. Vacúnate contra la gripe.Si perteneces a un grupo de riesgo –tienes más de 64 años, estás embarazada o padeces alguna enfermedad pulmonar crónica-, consulta a tu médico la necesidad de vacunarte contra los virus de la gripe que, a menudo, son también los responsables de la bronquitis aguda.
  • 7. Bebe muchos líquidos.Si padeces bronquitis, además de hidratarte, los líquidos te ayudarán a diluir los mocos y a mantener las membranas bronquiales húmedas. Ingiere bebidas sin cafeína, por ejemplo, agua, zumos de frutas e infusiones, o toma caldos y sopas. Además, si quieres prevenirla, una dieta rica en vitaminas y minerales te ayudará a mantener tu sistema inmunitario fuerte.
  • 8. Atención a los jarabes para la tos.No están recomendados si la tos produce expectoración, debido a que este tipo de tos ayuda a limpiar la mucosidad del árbol bronquial de manera más rápida, por lo que no conviene cortarla.
  • 9. Consulta al profesional sanitario y evita la automedicación.Si los síntomas no desaparecen en unas semanas o aparece fiebre alta y mantenida, dolor en un costado que impide respirar, escalofríos y tiritona, acude a tu médico para que prescriba el tratamiento adecuado.
  • 10. Solo el médico sabrá cuando darte antibiótico.La mayoría de las bronquitis son de origen vírico y el antibiótico no solo no te ayuda, sino que te puede producir efectos negativos. Pero también en algunos casos la infección se da por bacterias y es el médico quien debe valorar que se ha producido ese cambio.

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Bronquitis en el niño: lo que debes saber

¿Cómo cuidar a un niño con bronquitis?

La bronquitistiene lugar cuando se inflaman los bronquios, una intrincada red que une la tráquea con los pulmones. Subdiviéndose como las ramas de un árbol, los bronquios son cada vez más delgados, hasta convertirse en unos finos canales llamados bronquiolos.

Es ahí donde se produce el intercambio del aire rico en oxígeno por el dióxido de carbono. La bronquitis es una de las enfermedades típicas en los niños que más motivan las visitas a los servicios de urgencias, como también lo hacen las gastritis y las infecciones que cursan con fiebre alta, por ejemplo.

Síntomas de la bronquitis

– El síntoma más evidente es la tos persistente acompañada de dificultad para respirar, el malestar general y, a veces, la fiebre.

El niño puede tener fiebre o no, pero siempre tiene un aspecto cansado, respira con dificultad y está muy débil.

– El diagnóstico de la bronquitis siempre debe hacerlo el pediatra, porque es necesario auscultar los bronquios. En general, se produce un broncoespasmo, causado por un estrechamiento de los bronquios. En estos casos, ell niño respira con dificultad y tiene una tos seca y insistente, que a veces provoca náuseas.

La bronquitis aguda

En general, la causa un virus y es el resultado de la complicación de un simple resfriado o de una gripe. Al cabo de unos días, aparece la tos, que al principio es seca y constante. Posteriormente, sin embargo, se vuelve profunda y con abundante secreción de mucosidad, primero líquida y más tarde, densa.

Debido a la inflamacion, la mucosa de los bronquios se engrosa y produce moco y pus. Éstos son expulsados en forma de líquido denso de color amarillento y verdoso. Frecuentemente, se siente un dolor localizado detrás del esternón. A veces, el niño tiene fiebre y respira con dificultad emitiendo silbidos (sibilancia) y estertores.

La enfermedad aparece de improviso, y se cura a los pocos días a menos que surjan complicaciones.

La bronquitis subaguda o prolongada

Casi siempre está causada por una infección bacteriana y suele venir acompañada de sinusitis en niños. En ocasiones, una bronquitis de tipo bacteriano se superpone a una bronquitis de origen viral. Este hecho complica su evolución.

La bronquitis crónica o frecuente

Tiene lugar cuando los episodios de bronquitis aguda causada por virus o bacterias se producen 4-5 veces al año.

Habitualmente, la repetición de estos episodios se debe a una constitución alérgica o a problemas inmunológicos.

En esta forma de bronquitis, como consecuencia de la inflamación, los bronquios se estrechan o permanecen obstruidos y producen moco continuamente (asma).

La bronquitis perpetua

En los niños, solo se manifiesta en los casos de fibrosis quística, una enfermedad congénita que afecta a los bronquios y a otros órganos.

Tratamiento de la bronquitis

– En general, si el niño tiene dificultad para respirar, se le administran fármacos broncodilatadores. Si la bronquitis es de origen bacteriano, también se le prescriben antibióticos para tomar durante 7-10 días.

– En presencia de bronquitis aguda, hay que dar de beber muchos líquidos. Esto favorece la fluidificación del moco y ayuda a respirar mejor.

Las inhalaciones son muy útiles para el tratamiento de la bronquitis.

En un cazo con agua hirviendo, introducid algunas gotas de uno o dos de los siguientes aceites esenciales: bálsamo de Canadá, eucalipto, olíbano, mejorana, sándalo o tomillo.

A continuación, haced inhalar al niño los vapores, después de haberle puesto una toalla en la cabeza para encauzar el vapor. Repetid este procedimiento 3-4 veces al dia.

No hay que dar al niño por iniciativa propia jarabe para la tos. En caso de bronquitis, la tos es un mecanismo de expulsión del moco muy útil, que no se debe eliminar.

Si la bronquitis está relacionada con una alergia a los ácaros, no se deben utilizar humidificadores. Esto se debe a que, en los ambiente húmedos, los ácaros se reproducen mucho más rápidamente.

Si el niño no padece bronquitis frecuentes, no le tengáis en casa por miedo a que recaiga. Y es que jugar al aire libre, mejor si es lejos de calles con mucho tráfico, ayuda a reforzar las defensas del organismo.

Remedios «caseros» para la bronquitis

Estos remedios pueden ser útiles como coadyuvantes del tratamiento de base. Sin embargo, antes de adoptarlos, es necesario pedir la opinión del pediatra.

Para reforzar la respuesta inmunitaria. Se pueden administrar al niño 20 gotas de esencia de kinesia, diluida en un poco de agua, tres veces al día hasta que el niño mejore.

Para combatir y prevenir las infecciones bacterianas. Se pueden administrar al niño 10 gotas de própolis diluidas en un poco de agua, tres veces al día durante 3-4 semanas, en el momento de mayor ambiente epidemiológico de la enfermedad.

Para favorecer la fluidificación del moco. Haced una cataplasma de mostaza. Mezclad una parte de harina de mostaza con tres partes de harina blanca de trigo.

Seguidamente, añadid tanta agua tibia como sea necesaria para formar una masa con la consistencia de una papilla. Introducid el preparado entre dos paños y apllicadlos al pecho del niño. Cuidado con la temperatura.

Los chinos utilizan jenjibre en lugar de mostaza.

Cuándo acudir al pediatra

Hay que llamar inmediatamente al pediatra si:

– El niño tiene menos de cinco meses y está resfriado, y tiene tos, aunque no tenga fiebre.

– Tiene una respiración jadeante.

– Al cabo de tres días de inicio de una bronquitis aguda, no se perciben signos de mejoría.

– Junto al moco aparece sangre.

– La fiebre es superior a los 38ºC.

– Se advierten los síntomas de una bronquitis crónica.

– El niño sufre una enfermedad pulmonar concomitante.

(Te interesa: Enfermedades en niños)

Источник: https://mibebeyyo.elmundo.es/enfermedades/enfermedades-infantiles/bronquitis-1255

10 claves para cuidar al niño cuando está malito

¿Cómo cuidar a un niño con bronquitis?

Acostumbrada a tenerle corriendo por la casa o haciendo alguna trastada, no es fácil verle tumbado en la cama y sin fuerzas para levantarse.

A lo largo de su infancia, los catarros, la fiebre, los dolores de oídos o de garganta serán más habituales de lo que tú desearías y, aunque contarás con la ayuda de tu pediatra, aprender a manejar estas pequeñas molestias te será muy útil. Toma nota de nuestros consejos.

1. La temida fiebre

Igual que el dolor, no es más que un aviso de que algo no funciona bien en su organismo; la fiebre te pondrá en alerta muchas veces a lo largo de su infancia, puesto que es uno de los síntomas que acompaña a la mayoría de las enfermedades que afectan a los niños.

Tu pequeño tendrá fiebre si el termómetro marca más de 37,5 grados, tomando la temperatura en la axila, o más de 38, si lo haces en el recto.
Consejo: controla su temperatura en función del estado general del niño, o bien cada tres o cuatro horas.

Si es alta, quítale algo de ropa y mantén la casa templada, alrededor de 22 grados; aplícale compresas de agua tibia en brazos y piernas, o dale un baño a la misma temperatura que él registre, pero bajando poco a poco algún grado –nunca hasta dejarla fría–.

También puedes administrarle un antitérmico, siguiendo siempre las dosis recomendadas, hasta que acudas a la consulta del pediatra.

2. No quiere comer

La pérdida de apetito es muy común en los niños cuando están enfermos, pero es más importante que el pequeño ingiera líquido que el hecho de que coma.

No te obsesiones si tu hijo no se alimenta mucho durante estos días y asegúrate de que parte de la bebida que tome sea azucarada porque, de lo contrario, el pequeño podría estar un poco decaído por la falta de glucosa.

Consejo: los zumos, los lácteos, las sopas o los purés ligeros son una buena opción para que el pequeño tome algo de alimento cuando los catarros o la fiebre le quitan el apetito. En estos casos, también es importante que alegres su dieta para que le “entre por los ojos”, y no rechace el plato.

Pero si lo que padece es un trastorno gastrointestinal, y sobre todo si ha vomitado, empieza ofreciéndole líquidos en pequeñas cantidades, para comprobar que los tolera bien. Si es así, continúa con una dieta blanda, evitando aquellos alimentos que puedan “soltarle la tripa” –retira el zumo de naranja de la papilla de fruta– y las grasas.

3. Respeta su reposo

En su mayoría, los niños no aguantan mucho tiempo quietos en el mismo sitio. Normalmente no necesitan cumplir un reposo absoluto. Suelen ser ellos los que limitan el movimiento en función de cómo se encuentran.

Consejo: cuando tu hijo está malito, y especialmente si tiene fiebre, su cuerpo está librando una batalla contra la enfermedad. Por este motivo, necesitará más descanso del habitual.

No intentes que se anime o que juegue continuamente e intenta respetar esta mayor necesidad de sueño.

4. ¿Cómo sé dónde le duele?

Los niños muy pequeños no podrán decirte qué les pasa y tendrás que “adivinarlo.” Los bebés se quejan a través del llanto, pero también es importante pensar que le duele algo si está muy irritable o, por el contrario, muy decaído.

Si el niño es mayor, él mismo te indicará dónde se encuentra el origen de su molestia.
Consejo: los bebés lloran por muchos motivos y el dolor es sólo uno de ellos.

Pero quizá puedas diferenciar a qué se deben sus lágrimas si escuchas con atención su forma de llorar. El llanto por hambre suele ser corto y de tonos agudos que suben y bajan.

Sin embargo, cuando el bebé llora por dolor o molestias, llega de golpe y es muy alto y agudo. Normalmente, el pequeño hace una pausa y después vuelve a llorar con un gemido monótono.

5. Alivia su dolor

Los dolores de tripa, de oídos o de cabeza son molestias muy comunes en los más pequeños. Los calmantes ayudan a aliviar estos dolores, pero también puedes recurrir a otras técnicas como el masaje, el calor seco en el caso de las dolencias musculares o el frío para aliviar torceduras o golpes.


Consejo: si le duele la tripa, los masajes circulares alrededor del ombligo, le calmarán; si está incómodo por gases, levantarle las piernas hacia la tripa le ayudará a expulsarlos. En los dolores de oídos puede ser útil un paño caliente sobre las orejas.

Y si sufre molestias en la garganta, procura ofrecerle líquidos a temperatura ambiente –evita los muy calientes– y ponle un pañuelo enrollado alrededor del cuello.

6. ¡Menuda tos!

¿Sabías que los niños pueden desarrollar entre cinco y ocho trastornos respiratorios al año? Los contagios en los colegios están a la orden del día, y provocan que toses y mocos les acompañen hasta bien entrada la primavera.

Pero, aunque la tos es muy molesta para ellos, sirve para mantener despejadas las vías respiratorias del pequeño.
Consejo: si tu hijo tiene tos seca o improductiva –sin flemas– el pediatra le recetará algún antitusivo para calmarla.

Sin embargo, si la tos es productiva –sirve para expulsar el exceso de mocos en los pulmones– no es recomendable tratarla porque impedirían su expulsión. En este caso, deben beber mucha agua para ablandar las secreciones.

Es conveniente levantar un poco la cabecera de la cama y poner algo de humedad en la habitación porque el exceso de sequedad empeora la tos.

7. Siempre con mocos

En muchas ocasiones, aunque tu hijo no esté “oficialmente” malito, puedes notar su nariz taponada y mucha mucosidad.

En la mayoría de los casos no le afectará de manera importante, pero en otros, los mocos terminan “viajando” hasta los oídos, produciendo otitis, o hasta los bronquios, dando lugar a bronquitis.


Consejo: debes lavar la nariz del pequeño con suero fisiológico o una solución de agua marina a diario. Y mientras no sepa sonarse, puedes utilizar un aspirador nasal que te ayudará a sacarle los mocos.

8. ¿Le doy algún medicamento?

Por tu cuenta, no. Antes de administrarle cualquier fármaco debes consultar con el pediatra y, por supuesto, nunca darle  antibióticos si no se los ha recetado antes un especialista.

Sólo si le notas con fiebre, puedes ofrecerle algún antitérmico a la dosis que te haya pautado el pediatra anteriormente para que la temperatura baje –el paracetamol o el ibuprofeno le quitarán también el dolor– hasta que acudas a su consulta.

Consejo: ojo con los antibióticos sin receta médica. Si le das a tu hijo un antibiótico cuando no lo necesita podría terminar creando resistencias a estos fármacos.

También es muy importante que respetes la pauta que te ha recomendado el pediatra y que no retrases o adelantes las dosis varias horas para hacerlas cuadrar con tus horarios.

9. Se aburre

La fiebre deja a los niños abatidos y sin ganas de moverse, pero conforme vaya superando la enfermedad querrá distraerse. Puedes leerle un cuento mientras está tumbado en la cama o recostado en un sillón, o ponerle una película.

Cuando se encuentre un poco mejor, prepara juegos tranquilos como puzles, dibujos, juegos de palabras, o pasad un rato viendo un álbum de fotos familiar.
Consejo: si el niño necesita estar en la cama, es importante que estés a su lado.

De lo contrario, aunque se encuentre mal se levantará para estar contigo.

10. ¿Cuándo le llevo al cole?

En principio, si tu hijo tiene fiebre no debe ir al colegio puesto que necesita reposo. Además, si la enfermedad que padece se debe a un virus, podría contagiar a sus compañeros. En este sentido, el aislamiento depende del cuadro infeccioso que tenga y debe ser indicado por el pediatra.

Consejo: si no tiene fiebre y el pediatra no te ha recomendado aislamiento, puedes llevarle al colegio siempre que su estado general sea bueno.

En caso de que haya padecido algún trastorno gastrointestinal, debes advertirlo en el comedor para que le ofrezcan una dieta blanda durante los días que consideres oportuno.

Asesoramiento: María García-Onieva, miembro de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (Sepeap) y pediatra en el Centro de Salud de Entrevías, en Madrid.

Ana Vallejo

Источник: https://www.guiadelnino.com/salud/enfermedades-del-nino/10-claves-para-cuidar-al-nino-cuando-esta-malito

Alimentos recomendados para niños con asma o bronquitis

¿Cómo cuidar a un niño con bronquitis?

Aunque parecía que no llegaría nunca, el frío ya está aquí, y con él llegan los resfriados, las gripes, los catarros, las bronquiolitis… y todo un cortejo de pequeñas enfermedades que impiden a nuestros hijos hacer vida normal.

Además de los medicamentos que nos recetarán los pediatras, existe una fórmula infinitamente mas saludable, que consiste en cuidar la alimentación de los más pequeños.

 Y no hablamos de remedios extraordinarios ni de fórmulas mágicas que nunca funcionan, más bien de saber qué alimentos ayudan a prevenir y a ayudar a la curación de las enfermedades que conlleva el inicio del mal tiempo.

Antes de entrar en materia con alimentos concretos, conviene recordar un par de normas básicas en la dieta diaria que sirve tanto para los mas pequeños como para los mayores:

  • Comer de forma variada, recordando que todos los alimentos aportan nutrientes importantes para nuestro organismo.
  • Darle a las comidas sus tiempos, tomárselo con calma y que puedan disfrutar de lo que comen.
  • Tener en cuenta el equilibrio en la alimentación, aportando las calorías necesarias (sin pasarnos), que suelen ser algo inferior a unas 40 calorías por kilo de peso y día, y teniendo en cuenta la fórmula siguiente: 55% de hidratos de carbono, 30% de grasas monoinsaturadas o poliinsaturadas y un 15% de proteínas.
  • Hacer atractiva la comida a nuestros hijos: Podemos darles unas acelgas o espinacas en croquetas, verduras junto a las legumbres en puré, frutos secos para merendar… Comer sano no es comer aburrido.

Es fundamental comer de forma variada

Asma: mejor alimentación natural

El asma es una enfermedad en auge. Aunque se asocia más bien con alergias primaverales, muchos niños sufren de asma por la llegada de las lluvias y por el ambiente húmedo que éstas acarrean. Un dato curioso es que los casos de asma se quintuplican en los países mas desarrollados.

¿Qué comer?

  • Alimentos ricos en vitamina B, como pueden ser verduras de hoja verde (preferiblemente cruda) y legumbres.
  • Alimentos que aporten vitaminas C y B: naranja, limón, fresas, kiwi, mango, perejil, tomate, patata, pollo, cereales integrales o brotes de soja.
  • Alimentos ricos en magnesio que relajan las vías respiratorias: pipas de girasol, acelgas, orejones, algas marinas o tofu.

¿Qué no comer?

Se debe evitar en la medida de lo posible la leche de vaca, quesos azules, nueces, cacahuetes o huevos.

En el plato

A la hora de introducir las frutas, como pueden ser naranjas, fresas, kiwi o mango, una buena solución es preparar un batido con ellas, que será una buena y nutritiva merienda.

  • Utiliza los cereales integrales, con un buen bol de leche para el desayuno
  • El tofú a la plancha es un alimento que sorprenderá y encantará a vuestros hijos.

El tofú es un alimento que sorprenderá y encantará a vuestros hijos.

Bronquitis: nuestra amiga, la cebolla

Un clásico para los más pequeños cuando llega el frío. Es muy importante tratar la enfermedad con los primeros síntomas, para que no derive en otras enfermedades mas graves.

Conjuntivitis: no olvidar el pescado azul

Es frecuente que este síntoma se dé de forma previa a una bronquitis, por lo tanto conviene estar atento. No es una enfermedad grave, pero resulta molesto para el niño y es importante mantener fuerte el sistema inmunológico para prevenirla.

¿Qué evitar?

  • Es conveniente cuidar al máximo la higiene, lavando las manos de los niños con mucha frecuencia.
  • Ojo con los colirios que llevan abiertos un tiempo, mejor comprar uno nuevo.

Fiebre: mucho líquido

El mal de males para los pequeños. Sabiendo que la fiebre es una respuesta de nuestro organismo para avisarnos de que algo no va bien, existen alimentos que nos ayudan a combatirla de forma natural y eficaz.

Gripe: que no falten los zumos con vitamina C

Raro es el niño (y el adulto) que no coge una gripe durante los meses de frío.

Bronquitis en niños, ¿Cómo les podemos ayudar?

¿Cómo cuidar a un niño con bronquitis?

La bronquitis se produce cuando existe una inflamación importante en la mucosa de los bronquios. Uno de los síntomas más evidentes es la tos presente a lo largo del día acompañada de dificultad respiratoria y en ocasiones fiebre y malestar.

A consecuencia de la tos, el niño puede tener arcadas y llegar a vomitar. El vómito es otro de los síntomas causado por esta inflamación.

Muchas madres se preguntan qué deben hacer para mejorar el estado de salud de su hijo cuando tiene bronquitis. A continuación, te decimos los pasos que debes de seguir si quieres que la bronquitis desaparezca lo más rápido posible:

¿Sospecha de bronquitis? Visita al pediatra

Si creemos que nuestro hijo puede padecer bronquitis lo primero que debemos hacer es ir al médico para que determine las causas por las que ha sido provocada. El médico nos dará el diagnóstico y las pautas que debemos seguir.

La bronquitis puede deberse a muchos factores; un virus, una bacteria, alergia, un defecto congénito. En cada caso el médico te dirá si necesita administrar antibióticos o no.

Es muy importante no administrar jarabes para tos sin la receta médica de este ya que en muchas ocasiones la tos ayuda a expulsar el moco que podría acumularse en los pulmones dificultando aún más la respiración del niño.

Por el contrario, si vemos que nuestro hijo no expulsa mocos y tiene la tos seca podemos crear un inhalador natural poniendo agua a hervir y dejando que nuestro hijo respire el vapor que esta segrega. Esto ayudará a ablandar los mocos y a que su expulsión sea más fácil. Podemos repetir esta técnica hasta 4 veces al día.

Es importante que si el doctor nos ha dicho que la bronquitis es producida por algún tipo de alergia hacia los ácaros nunca llevemos a cabo ninguna técnica de humificación como la que acabamos de exponer ya que producirá el efecto contrario al deseado pues los ácaros se reproducen con mucha facilidad en ambientes húmedos.

La importancia de brindarles descanso

Descansar bien es garantía de salud. Si nuestro hijo tiene esta enfermedad debemos de proporcionarle el mayor descanso posible. Es importante que le dejemos dormir todo el rato que sea necesario para su recuperación. Lo ideal es mantener su cabeza un poco más alta de lo normal para aliviar su respiración.

Si el niño está ya en edad escolar es conveniente que no acuda a las clases y repose en su cama durante los días que se encuentre peor. A medida que vaya mejorando no debemos de obligarle a realizar actividades físicas muy severas. Si tiene clases de Educación Física puede descansar durante esa hora.

Mantener al niño hidratado

Los líquidos y sobre todo el agua nos ayudará de varias formas a que el niño mejore;

  • Si debido a la tos el niño tiene arcadas y vomita, el agua prevendrá su deshidratación.
  • Si por el contrario el niño tiene mucha tos pero no es capaz de expulsar los mocos el agua y los líquidos que consuma le ayudarán a ablandarlos y por ende a expulsarlos.
  • Si el niño pierde el apetito debido a su mal estar debemos de ofrecerle beber agua durante todo el día pues puede perder el sentido de la sed.

Bajar la fiebre

Si el niño presenta fiebre alta es importante que intentemos bajar su temperatura corporal mediante técnicas como el baño en agua tibia o quitarle ropa para que su estado de salud no empeore.

La fiebre muchas veces es la causante del malestar general que el niño siente y puede ser la causante de su pérdida de apetito. Si conseguimos bajarle algunas décimas el niño se comenzará a sentir mejor rápidamente y quizás recupere el apetito.

Ayudar en su sistema inmune

Si por el contrario, el niño no pierde apetito debemos de ofrecerle una dieta lo mayor equilibrada y sana posible así su sistema inmune se verá reforzado gracias a las vitaminas y minerales que aportamos en su organismo.

También podemos ir al herbolario de nuestra localidad y comprar vitaminas que ayuden a la lucha que su sistema inmune está teniendo. Algunas opciones de producto son; Kinesia diluida en agua, gotas de Própolis diluidas en agua etc. A pesar de ser productos naturales recuerda preguntar la dosis recomendada en niños en base a su edad y peso.

No tengáis miedo

Si el niño comienza a mejorar no le encerréis en casa por miedo a que pueda recaer. El cuerpo es sabio y si el niño se encuentra mejor y quiere jugar debemos de dejarle divertirse. En todo caso, el hecho de salir a la calle a jugar ayudará a reforzar sus defensas.

¡Prohibido fumar!

Es muy importante (y de obviedad) mantener al niño lejos del humo del tabaco ya que podría empeorar su sintomatología y causarle complicaciones a corto plazo. Recordemos que cuando estamos enfermos, estamos vulnerables a todo lo que nos rodea.

Lo mejor que podemos hacer por nuestros hijos tanto como si tienen bronquitis como cualquier otra  patología, es brindarles atención inmediata. Como bien dicen los expertos ”curar a tiempo evita males mayores”.

Acudir al pediatra, ser rigurosos con el tratamiento que pauten, y tomar medidas para ayudar a nuestros hijos en casa, al final conseguirán que nuestros pequeños mejoren en menor cantidad de tiempo. Lo importante es ayudarles a restablecer su salud para evitarles recaídas y/o complicaciones.

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Источник: https://eresmama.com/bronquitis-ninos-les-podemos-ayudar/

Embarazo y niños
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