Cómo dormir a un bebé

11 trucos para dormir a un bebé y no morir de sueño en el intento

Cómo dormir a un bebé

Muchos padres primerizos descubren en los primeros meses de paternidad el significado pleno de la expresión ‘noche toledana’. Llantos, gritos y cólicos provocan que, a menudo, el bebé no deje pegar ojo.

A raíz de un post publicado en El Huffington Post titulado “Soy padre primerizo y no duermo nada. Necesito ayuda. ¡Urgente!”, decenas de lectores se lanzaron a dar pequeños trucos para conseguir que los niños duerman y dejen dormir.

Aquí va una recopilación de 11 consejos. Aunque la gran mayoría de los lectores advierten: si el niño ha salido así, no hay soluciones mágicas y sólo queda esperar a que crezca y normalice sus hábitos de sueño.

1-. El crytranslator

Varios lectores recomendaron esta aplicación para iOS que, supuestamente, traduce el llanto del bebé e indica a los padres si llora por hambre, sueño, malestar, estrés o aburrimiento.

También tiene una versión física, que se asemeja a los antiguos Walkie talkie. La aplicación para Apple cuesta unos cinco euros, aunque las opiniones que genera son muy dispares.

Mientras algunos dicen que no hace efecto nunca y siempre salta un mensaje que indica que no se puede traducir, otros afirman que funciona razonablemente bien.

@rodrigocar86 ¿Has probado con la app CryTranslator? Puedes descargarla desde la tienda AppStore de USA.

— Juan Pedro Barrera (@juanpedro1954) 9 de diciembre de 2016

2-. QuietBaby

Esta aplicación le vino muy bien a la lectora Marta Sanz. Es un programa que reproduce sonidos como el secador de pelo, el extractor de la cocina o ruidos de la naturaleza. Son los conocidos como ‘ruidos blancos’, que suelen calmar a los bebés.

3-. Sonidos de la naturaleza

Varios padres aseguran que a sus hijos, más que los ruidos blancos, les relajaban sonidos naturales como el ruido de un río o de la lluvia.

“Nosotros utilizamos también ruidos blancos para dormir, pero como el de la campana extractora no nos dejaba pegar ojo, probamos con el sonido de agua corriendo, de un río.

Nos funciona igual con el peque y a nosotros nos resulta muy agradable para dormir”, asegura Ana de Ignacio.

4-. Colecho y lactancia materna

Numerosos lectores coinciden en la misma recomendación: para que el bebé duerma y deje dormir lo mejor es acostarse con él en la cama. Es decir, practicar el llamado colecho.

Marta Cruz se ponía como ejemplo: “Para mí, con dos mellizos que no dormían de día ni de noche, la gran solución fue meterlos en mi cama y, según se despertaban, engancharlos a la teta”.

El colecho, en cualquier caso, siempre hay que hacerlo de forma segura y sin riesgos, dado que la cama familiar no está adaptada para los bebés. La revista especializada Bebés y másda en este artículo las claves para hacerlo correctamente.

5-. El vídeo del pediatra Robert C. Hamilton

Anastasia Tromifova señalaba el vídeo de un médico que conseguía que los bebés se calmasen en pocos segundos. En este caso no se dormían pero… dejar de llorar es un primer paso. «Todo tiene que hacerse con suavidad», explica Hamilton en el vídeo.

«Nada de movimientos erráticos».

El doctor recomienda sujetar al bebé con la palma de la mano y no con las yemas de los dedos y hace hincapié en la importancia de mantenerlo en un ángulo de 45 grados; de lo contrario, puede que el bebé eche la cabeza para atrás haciéndote perder el control.

6-. Dos libros

Son muchos los padres que recomiendan dos libros en los que se aconsejan dos métodos muy diferentes. Uno de ellos es el titulado Dormir sin lágrimas, de Rosa Jove.

La autora, que subraya que dejar llorar al niño no es la solución, asegura que no sirven de nada los “métodos de adiestramiento” que “dejan nocivas secuelas”.

Ella apuesta por “abordar las diferentes situaciones con afecto y comprensión”.

El otro libro es el famoso Duérmete niño, el método estivill para enseñar a dormir a los niños. Habitualmente se considera que la obra del Dr. Eduard Estivill, que lleva 20 años en el mercado, apuesta por dejar llorar a los niños hasta que se acaben durmiendo.

Pero el propio autor ha asegurado en alguna ocasión que eso no es así: “Los que opinan que nuestro método consiste en dejar llorar a los niños, es que no se han leído el libro”.

La obra incluye una famosa tabla de tiempo que debe respetarse antes de acudir a consolar al niño cuando llora en su habitación.

7-. El ‘acunamiento en pierna’

Lorena González aseguraba que su hija sólo se calmaba si la ponía en sus piernas, mirando hacia ella, y balanceándola de lado a lado mientras escuchaba cajitas de música. Es exactamente la misma postura que le funcionaba a otro lector, Guille G. Alfonsín, que la bautizó como “acunamiento en pierna”.

8- La pelota de pilates

Un poco más compleja es la postura que utilizaba Paula Palomo: dormir al bebé en brazos botando sobre una pelota de pilates. “Si, muy loco pero a veces funcionaba”, reconocía esta lectora.

9-. La nana de baby Einstein

Tony López Bayona utilizaba un método muy popular entre los bebés y con el que, asegura, se quedaban “fritos todos”: la nana de baby Einstein. Se trata de un conjunto de productos especializados en niños de entre uno y seis años que tienen como pieza central la música clásica, el arte y la poesía.

10-. Paciencia

Pese a todas las recomendaciones anteriores, la gran mayoría de los lectores tenían una recomendación común: dejar pasar el tiempo. ¿Cuánto tardará el bebé en dormir y dejar dormir? Depende del niño.

Gema Olga, por ejemplo, dice que la primera noche que durmió del tirón fue la anterior a que cumpliera el año.

Otros muchos dicen que la situación comienza a mejorar a partir de los tres meses… y otros que desde los tres años.

11-. No tener más hijos

Entre las recomendaciones más radicales destaca un lector llamado pandemonium en , que aconsejaba no tener más hijos para poder dormir. En la misma línea, Silvia Rienzo subraya que todos los que tienen hijos sufren noches toledanas. “En la próxima vida adopten uno de veinte”, zanja.

@ElHuffPost@rodrigocar86 todos los q tenemos hijos pasamos x eso. En la proxima vida adopten uno de veinte.

— Silvia Rienzo (@silviarienzo) 9 de diciembre de 2016

@ElHuffPost@rodrigocar86 no tengas más niños si no quieres que te vuelva a pasar

— pandemonium (@elsolylalluvia) 8 de diciembre de 2016

Источник: https://www.huffingtonpost.es/2016/12/15/trucos-dormir-bebes_n_13651372.html

Cómo enseñar a dormir al bebé | PequeSalus, enfermeras de bebés

Cómo dormir a un bebé

El momento de irse a dormir no debería llegar a convertirse en un conflicto entre tu hijo y tú. Por ello, es fundamental que, desde el principio, le inculques correctos hábitos de sueño.

Mantener una cierta regularidad horaria o un ambiente adecuado en la habitación del bebé pueden ayudarte a enseñar a dormir a tu hijo.

Te preguntarás por qué hay que enseñar a dormir al bebé, si dormir es, precisamente, lo que más y mejor parece hacer el bebé, al menos, durante sus primeros meses de vida.

Cuando el bebé acaba de nacer, es cierto que puede llegar a dormir durante muchas horas.

Aunque se despierten frecuentemente, lo habitual es que los bebés duerman, aproximadamente, un total de 16 horas al día los primeros tres meses de vida.

Conforme van creciendo, los bebés espacian más sus siestas diurnas y se despiertan menos por la noche. Normalmente, al año ya distinguen perfectamente la noche del día y duermen toda la noche de un tirón.

A algunos niños les cuesta más que a otros adaptarse a este proceso, por lo demás, natural. Se puede prevenir la aparición de trastornos del sueño enseñando al bebé, desde pequeño, correctos hábitos de sueño.

Recuerda, dormir es muy importante para el crecimiento de tu hijo. Durante el sueño, además de descansar, el organismo del bebé realiza funciones estrechamente relacionadas con su crecimiento y la maduración de su cerebro.

Por ello, el momento de irse a dormir nunca debería suponer un conflicto para tu bebé.

Ayuda al bebé a dormir mejor

Es recomendable mantener cierta regularidad horaria. Acuesta a tu bebé, cada día, más o menos a la misma hora. Procura también despertarlo más o menos a la misma hora. La rutina ayuda a los bebés a adaptarse a los cambios.

No acuestes a tu bebé si crees que tiene hambre. Puede que, al principio, se quede dormido, pero el bebé hambriento se despertará durante la noche con más facilidad.

Despertarse continuamente es también incómodo para el bebé, que no puede controlarlo:

– No conviene, tampoco, acostar al bebé con el estómago lleno. Si el bebé tiene la tripa llena, probablemente le cueste dormirse. Además, esta circunstancia favorece que se despierte durante la noche.

– Es mejor no realizar actividades que exciten o estimulen a nuestro bebé durante las 2 horas previas al sueño. Realizar actividades relajantes, o dejarle a su aire, durante las horas que preceden al sueño, ayudará al bebé a comprender cuando le corresponde irse a dormir.

– Evita las siestas muy prolongadas o tardías. Las siestas de más de tres horas pueden interferir en el sueño nocturno del bebé. También ayudarás a tu bebé a coger el ritmo de los adultos asegurándote de que permanezca despierto las tres horas que preceden a la hora de dormir.

– Todo esto, sumado a que el ambiente del cuarto sea tranquilo, los ruidos mínimos y la temperatura adecuada (19º-20º será suficiente) hará que tu hijo se adapte a sus propios cambios sin el menor problema.

Patrones de sueño típicos de un recién nacido

Los recién nacidos duermen mucho, aproximadamente entre 16 y 17 horas al día. Pero casi nunca duermen durante más de tres a cuatro horas seguidas, de día o de noche, durante las primeras semanas de vida.

En consecuencia, tu también tendrás un horario muy irregular, y agotador.

Como has de responder a todas las necesidades de tu recién nacido, tendrás que levantarte varias veces cada noche para alimentar, cambiar y calmar a tu bebé.

Los ciclos de sueño de un bebé son mucho más cortos que los de los adultos, y los bebés pasan más tiempo en sueño de tipo REM (durante el cual los ojos se mueven con rapidez detrás de los párpados).

Se cree que el sueño REM es necesario para el extraordinario desarrollo que se está produciendo en su cerebro. El sueño REM es más liviano y se interrumpe con más facilidad.

Es una fase necesaria para tu bebé y no dura mucho, ¡aunque puede parecerte que dura una eternidad​ cuando ​estás ​siempre​ muerta​ de​sueño!

¿Qué pasará después con sus patrones de sueño?

Entre las 6 y 8 semanas de edad, la mayoría de los bebés empiezan a dormir durante periodos más cortos durante el día y periodos más largos durante la noche, aunque por lo general se siguen despertando para comer durante la noche.

También tienen ciclos más cortos de sueño REM, y periodos más largos de sueño profundo. Entre los 4 y los 6 meses, según los expertos, la mayoría de los bebés son capaces de dormir entre 8 y 12 horas seguidas durante la noche.

Algunos bebés empiezan a dormir durante un periodo largo durante la noche desde las 6 semanas, mientras que otros bebés no llegan a esa etapa hasta que tienen 5 o 6 meses, y otros se siguen despertando por la noche hasta después de cumplido el año.

Si tu objetivo es enseñar a tu bebé a dormir toda la noche seguida más pronto, puedes enseñarle hábitos saludables de sueño desde el principio.

Cómo puedes establecer hábitos de sueño saludables

 Aquí tienes algunos consejos para ayudar al bebé a dormir:

Aprende cuáles son las señales que indican que está cansado.

Durante las primeras seis a ocho semanas, el bebé no podrá permanecer despierto más de dos horas. Si esperas más para acostarlo, estará demasiado cansado y podría tener problemas para quedarse dormido.

Obsérvalo para detectar las señales de que está somnoliento.

¿Se está frotando los ojos, se está tocando las orejas, o está más irritable que de costumbre? Si notas éstas u otras señales de que tiene sueño, llévalo en seguida a la cuna.

Pronto desarrollarás un sexto sentido acerca de los patrones y ritmos diarios de tu bebé, y sabrás instintivamente cuándo está listo para dormir.

Comienza a enseñarle cuál es la diferencia entre el día y la noche.

Algunos bebés son búhos nocturnos (algo que quizás te haya insinuado el tuyo durante el embarazo con sus acrobacias mientras intentabas dormir) y están muy despiertos justamente cuando es hora de irse a dormir. Durante los primeros días no podrás hacer demasiado al respecto.

Pero una vez que tu bebé tenga aproximadamente 2 semanas, puedes empezar a enseñarle a distinguir entre la noche y el día.

Cuando esté alerta y despierto durante el día, juega con él todo lo que puedas, mantén la casa y su habitación con mucha luz, y no te preocupes por minimizar los ruidos regulares del día, como el teléfono, la televisión, o el lavavajillas. Si tiende a dormir mientras lo alimentas, despiértalo.

Por la noche, no juegues con él mientras se despierte. Mantén las luces y el nivel de ruido bajos, y háblale poquito y en susurros. En poco tiempo debería empezar a comprender que la noche es para dormir.

Considera empezar una rutina para ir a la cama.

Nunca es demasiado pronto para empezar una rutina para ir a la cama. Puede ser algo sencillo, como ponerle un pijamita, cantarle una canción de cuna, y darle un beso de buenas noches.

Dale la posibilidad de quedarse dormido por sí solo.

Cuando tenga de 6 a 8 semanas, comienza a darle la posibilidad de que se duerma por sí solo. ¿Cómo? Acuéstalo cuando esté somnoliento pero todavía despierto (Dormir toda la noche).

Se aconseja no mecer ni amamantar al bebé para que se duerma, incluso a esta edad temprana. «Los bebés están aprendiendo hábitos de sueño.

Si meces a tu hijo para que se duerma todas las noches durante las primeras ocho semanas, ¿por qué va a esperar después que hagas algo diferente?».

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Источник: https://www.pequesalus.com/como-ensenar-a-dormir-al-bebe/

¿Cómo dormir a un bebé? Del «no le duermas en brazos» a «tienes libertad absoluta»

Cómo dormir a un bebé

Cómo dormir a un niño es una de las máximas preocupaciones de los padres.

Y más cuando el pequeño no concilia el sueño con facilidad, se despierta muchas veces por las noches, solo quiere ser atendido por su madre en las largas madrugadas o tiene una determinada edad.

Las indicaciones que ofrece la reciente guía publicada por el Hospital Niño Jesús de Madrid son claras:

No acunes ni mezas a tu bebé para ir a dormir.

No le duermas en brazos.

– No interpretes el despertar de tu bebé como hambre, sed o miedo.

– Si se despierta no le cojas ni le des de comer, se acostumbrará a ello.

– Para muchos niños dormir es una pérdida de tiempo, se niegan o se inventan necesidades y te llama, no cedas, si lo haces le estás enseñando malos hábitos.

– Si al llevarle a su cama llora desesperadamente cada noche, déjale en su cuna o cama y sal del cuarto. No entres en la habitación, es teatro, espera al menos cinco minutos. Si al entrar se calla, no le cojas ni le hables, sal diciendo «ahora a dormir».

– Si se despierta cada noche y te reclama para que le duermas, déjale llorar 30 minutos. Después entra para comprobar que está bien, algunos vomitan del enfado. No le hables, no le cojas, sal de la habitación y dices «ahora a dormir». Así durante tres periodos de media hora. Antes del tercer día tu hijo no te reclamará, habrá aprendido a dormir sin tu ayuda.

Estas indicaciones, sin embargo, no han sido bien recibidas por todos. «Este capítulo de la guía no hay por dónde cogerlo.

Lo valoro como nefasto y aberrante», asegura a este diario María Berrozpe Martínez, doctora en ciencias biológicas del Centro de Estudios del Sueño Infantil (CESI).

A pesar de que el coordinador de la guía, Juan Casado, ha asegurado que llevarán a cabo ciertas matizaciones, para la entidad no es suficiente.

Berrozpe Martínez considera que el documento recoge «recomendaciones que parecen sacadas de una guía de crianza del principios de siglo que van en contra de los valores de la gran mayoría de familias y, además, no tienen ningún fundamento científico detrás». Por todo ello, la entidad ha iniciado una petición en Change.org exigiendo una revisión del documento. Son ya más de 15.000 firmas que apoyan la inciativa.

«Las recomendaciones parecen sacadas de una guía de crianza del principios de siglo que van en contra de los valores de la gran mayoría de familias y, además, no tienen ningún fundamento científico detrás»

Pero no solo el CESI. También otros expertos como Álvaro Bilbao, neuropsicólogo, o María José Mas, neuropediatra, se han pronunciado al respecto.

«Las pautas de la guía no me parecen acertadas.

Se enfocan en el conocido método Ferber (Método Estívil en España) que si bien acumula muchas investigaciones en las que no se han encontrado daños neurológicos o de otro tipo en el bebé, contradice todo lo que sabemos acerca del desarrollo de la autoestima en niños», opina Álvaro Bilbao a ABC. Una de las pautas que establece el popular Método Estívil es dejar al bebé llorando solo durante determinados periodoso de tiempo. Los progenitores solo le atenderán pasados los minutos establecidos.

En este sentido, Bilbao recuerda: «Sabemos que atender al bebé que nos llama, hacerlo sentir arropado y querido, es fundamental para su autoestima. Pero no solo eso. Dentro del método Ferber ha habido una evolución y hoy en día podemos encontrar variantes que no dejan al niño llorar tanto tiempo o que modifican alguna instrucción para que el niño se sienta acompañado».

Por ello, el experto considera más apropiado recomendar «una vía más actual, con menor impacto para el niño» porque «recomendar que los padres dejen a su bebé en el cuarto llorando durante media hora, sin abrir la puerta, explicarles que no pasa nada porque el niño llore o etiquetar a un bebé de 10 meses como teatrero o manipulador puede tener una repercusión muy negativa en los niños».

En este sentido, Berrozpe Martínez asegura que los consejos de la guía «tienen como objetivo conseguir que el bebé duerma solo durante toda la noche sin molestar a sus padres». Un fin que «pretenden conseguirlo de una manera absolutamente traumática para la criatura, y nada ética». Sin embargo, Casado ha insistido: «lo que ponemos no es maltrato».

Aún así, la creadora del CESI recuerda los avances científicos en cuanto a los efectos que genera en los niños «el estrés, el maltrato y el abandono en la primera infancia» por lo que no entiende que la guía aconseje a los padres comportamientos «como dejarle llorar hasta que vomite». Y alerta: «No atender el llanto de una criatura porque lo interpretas por defecto como 'teatro' puede hacerte pasar por alto problemas, situaciones y patologías importantes que podrían poner en peligro la salud y hasta la vida del niño».

Malos hábitos o patologías

La neuropediatra María José Mas da un paso más allá.

A través de , la experta ha recordado la importancia del sueño en el sentido de descansar bien, ya que es clave para un «correcto desarrollo físico y cognitivo» de los menores.

Además, señala la importancia de diferenciar por edades porque no es lo mismo hablar del sueño en lactantes, que en niños de primaria o adolescentes.

«Los lactantes tienen un ritmo de sueño tan distinto al del adulto que puede hacernos pensar que tiene insomnio y no, casi nunca lo es. El niño de primaria tiene unos ritmos de sueño más similares al adulto, aunque debería acostarse antes pues necesita dormir unas horas más que el adulto, para despertarse a la misma hora que nosotros.

El adolescente es ya otro cantar: los profundos cambios que suceden en su sistema nervioso hacen que el sueño venga más tarde, hacia la medianoche o más, y que necesite muchas más horas de sueño que el adulto (unas 10horas)», explica Más en para concluir que es fundamental saber diferenciar entre lo que son malos hábitos a la hora de conciliar el sueño con trastornos que impiden a un menor dormir.

«El hecho de que un niño no quiera dormir solo no es ningún tipo de trastorno sino un comportamiento normal y saludable del niño que quiere sentirse protegido por la noche», añade Álvaro Bilbao, que apuesta porque los profesionales recomienden estrategias que que no generen «un impacto negativo en el niño». «Muchos padres comparten cama con su bebé, algo que favorece la lactancia materna Otros prefierne tenerlo en una cunita al lado de su cama. Otros simplemente ayudan a dormir a sus hijos en otra habitación pero dándoles todo el amor y confianza que necesitan», ejemplifica el experto.

Los padres tienen libertad de elección

«Aconsejar no atender el llanto de un bebé y dejarlo solo en su habitación es una enorme irresponsabilidad.

Por motivos de seguridad, hasta la academia americana de pediatría aconseja que los bebés duerman en la habitación de los padres hasta el año», recuerda María Berrozpe Martínez, que incide también en la importancia de que la guía del Hospital Niño Jesús diferencie entre edades, ya que no se pueden aplicar «las mismas normas a los bebés de 3 meses que a los adolescentes de 16 años».

Los padres, que al final son los perjudicados entre el exceso de información o el acceso a informaciones no actualizadas o incorrectas, «deben tener absoluta libertad a la hora de decidir dónde van a dormir sus hijos», recuerda la responsable del CESI.

«No hay ninguna razón médica por la que un pediatra tenga el derecho a recomendar el sueño en solitario en una familia sana. Y si deciden que duerman solos, hay estrategias respetuosas, muchas publicadas en artículos científicos, que ayudan a 'convencer' al bebé/niño de aceptar este arreglo.

Sin llantos ni traumas de por medio, y desde luego sin vómitos de terror», concluye Berrozpe Martínez.

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Источник: https://www.abc.es/familia/padres-hijos/abci-como-dormir-bebe-no-duermas-brazos-tienes-libertad-absoluta-201911270143_noticia.html

Cómo ayudar a los bebés a conciliar el sueño por si solos: Lo que dicen los estudios

Cómo dormir a un bebé

La mayoría de los bebés no empiezan a dar muestras de tener un patrón de sueño regular (“despierto de día, dormido en la noche”) sino hasta los 4 meses de vida[1] Por esta razón, recomendamos que espere por lo menos hasta que su bebé cumpla los 4 meses antes de comenzar a enseñarle cómo conciliar el sueño por sí solo.

Siempre consulte a su proveedor de salud antes de enseñarle a dormir por si solo a su bebé o si su bebé tiene necesidades de cuidado de salud especiales.

Los adultos también necesitan dormir

Casi todos los padres primerizos se sienten cansados.

Los padres que padecen de falta de sueño por semanas y meses tienen más probabilidad de reportar sentirse estresados, intranquilos o deprimidos.

[2] La falta de sueño también puede contribuir a que sea más difícil superar los sentimientos y desafíos cotidianos,[3] como por ejemplo calmar a los bebés cuando están molestos.

Llorar o no llorar

El llanto es una forma normal como los bebés se calman a la hora de dormir. Hay muchas formas de ayudar a los bebés para que aprendan dormir por si solos.

Depende de los padres qué método para conciliar el sueño les dará mejor resultado a su bebé y la familia.

Dado que los bebés aprenden mediante las rutinas, es importante que los padres escojan el método que puedan utilizar regularmente, uno que no los agotará.

¿Qué significa “dejarlo llorar”?

Hay distintos modos de pensar sobre cómo ayudar a los bebés a que se duerman por sí solos.

  • Espera progresiva (comúnmente conocido como el “método Ferber”) es cuando después de la rutina de la hora de dormir (el baño, leer un libro, etc.) los padres acuestan al bebé y lo dejan solo, aunque llore. Los padres se cercioran de que el bebé esté bien y prolongan la espera para entrar a la habitación, comenzando a los 2 minutos y así, sucesivamente, hasta los 30 minutos. (Los expertos recomiendan que los padres no tomen en brazos al bebé ni le hablen cuando entren en la habitación del bebé). Esta rutina se repite hasta que el bebé se quede dormido por si solo.
  • Retraso de la hora de irse a dormir: Los padres retrasan la hora de irse a dormir del bebé, de 10 a 15 minutos cada noche hasta que el bebé esté cansado a la hora de acostarlo. Cuando el bebé llegue al punto en que se queda dormido en cuanto se le acuesta, esa hora se convierte en la “hora de dormir”.

¿Qué dicen los estudios?

  • Tanto la espera progresiva como el retraso de la hora de irse a dormir ayudó a los bebés a quedarse dormidos más rápidamente, en comparación con los bebés cuyos padres recibieron información sobre el sueño infantil (pero no métodos específicos).[4]
  • Las madres que utilizaron la espera progresiva o el retraso de la hora de irse a dormir mostraron menos estrés que las madres que solo recibieron información sobre el sueño, pero no los métodos.[5]
  • Las familias que utilizaron el método de la espera progresiva también encontraron que era menos probable que sus bebés se despertaran durante la noche.[6]
  • La elección de un método u otro para la hora de irse a dormir no influye en los vínculos del bebé con sus padres.[7] Los padres no dañan los vínculos con sus bebés cuando utilizan el método de la espera progresiva.

¿Cuál es la conclusión?

Aprender a conciliar el sueño es una nueva habilidad para los bebés. Con frecuencia, quejarse y llorar es algo común del aprendizaje en la infancia. Los períodos cortos de llanto ayudan a los bebés a aprender a calmarse, dormir y dominar la habilidad de conciliar el sueño.

Algunos bebés tienen mayor dificultad que otros para aprender a conciliar el sueño por sí solos. Para los padres primerizos, las dificultades del sueño probablemente sea uno de los aspectos más difíciles de la crianza.

Si los bebés reciben afecto y atención constante a lo largo del día, enseñarles a dormir por sí solos no perjudica a su cerebro en desarrollo ni a los vínculos afectivos con sus padres.

Notas

[1] Sheldon, S. H. (2014). Development of sleep in infants and children. In S. H. Sheldon, R. Ferber, M. H. Kryger, & D. Gozal (Eds.), Principles and practice of pediatric sleep medicine (2nd ed.), pp. 17–23. Elsevier Saunders. [2] Etherton, H., Blunden, S., & Hauck, Y. (2016). Discussion of extinction-based behavioral sleep interventions for young children and reasons why parents may find them difficult. Journal of Clinical Sleep Medicine, 12(11), 1535–1543. doi:10.5664/jcsm.6284 [3] Ibid. [4] Gradisar, M., Jackson, K., Spurrier, N. J., Gibson, J., Whitham, J., Williams, A. S., …Kennaway, D. J. (2016). Behavioral interventions for infant sleep problems: A randomized controlled trial. Pediatrics, 137(6). Retrieved from https://pediatrics.aappublications.org/content/137/6/e20151486 [5] Ibid. [6] Ibid. [7] Price, A. M. H., Wake, M., Ukoumunne, O. C., Hiscock, H. (2012). Five-year follow-up of harms and benefits of behavioral infant sleep intervention: Randomized trial. Pediatrics, 130(4).

Источник: https://www.zerotothree.org/resources/2835-como-ayudar-a-los-bebes-a-conciliar-el-sueno-por-si-solos-lo-que-dicen-los-estudios

Las 9 Técnicas para dormir un bebé que funcionan

Cómo dormir a un bebé

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Una lección que aprendes cuando te conviertes en madre, es que nada es predecible, salvo la falta de sueño.

Es un hecho que los bebés se van a despertar muy a menudo durante los primeros tres meses y es importante tener expectativas realistas.

Los bebés necesitan dormir muchas horas, pero no siempre lo hacen en el momento que quieres o durante el tiempo que deseas. De ahí la búsqueda desesperada de técnicas o consejos para dormir a tu bebé, un ritual realizado por madres de todo el mundo.

Nunca es demasiado tarde para fomentar unos buenos hábitos de sueño en el bebé y, en última instancia, que los padres puedan tener su merecido descanso.

Seguir una rutina a la hora de dormir

A los bebés les encanta la rutina y la predictibilidad. Crear una rutina a la hora de dormir, lo ayudará a poner orden en su mundo caótico. Elige una rutina que funcione para ti, la cual puede incluir llevar al bebé a su habitación, colocarlo en la cuna, cerrar las persianas o cortinas, taparlo con una manta, cantar una nana y besarlo.

Seguir la misma rutina todos los días, a la misma hora, prepara al bebé para el sueño y con el tiempo aprenderá que dormir viene después de todas las acciones anteriores.

Esperar a que esté somnoliento

El momento adecuado es tan importante como la rutina. Transcurridas alrededor de 8 semanas, los bebés aumentan la melatonina, una hormona natural que produce somnolencia y que el cuerpo libera cuando es hora de dormir.

Si los acuestas tarde, se sobreestimulan y desregulan. Por eso, es buena idea acostarlos cuando estén somnolientos, pero no demasiado cansados para dormirse. Una señal de somnolencia es cuando el bebé se calma, está menos activo y simplemente se queda mirando.

Toma de última hora

La idea es darle al bebé una toma antes de que te vayas a dormir, incluso si está dormido, para ​​evitar que el bebé se despierte justo después de que te duermas.

Esta toma puede ayudar al recién nacido a dormir durante más tiempo y se puede hacer aproximadamente hasta los 4 meses.

Ruido blanco

Si tu bebé está escuchando todos los ruidos que se producen en casa, puede que le resulte difícil conciliar el sueño y quedarse dormido. Usar un ruido blanco facilitará que el niño deje de escuchar los sonidos exteriores y lo ayudará a calmarse.

Además, al bebé no le gusta el silencio ya que en el útero escuchaba constantemente sonidos. Un sonido rítmico y el ruido blanco puede ayudarles a quedarse dormidos.

Limitar la duración de las siestas durante el día

Es difícil despertar a un bebé que está dormido, pero dejar que duerma las siestas durante demasiado tiempo, puede privarle del sueño nocturno. Si el bebé duerme más de 2-2,5 horas, es bueno despertarlo, alimentarlo y mantenerlo despierto durante un tiempo, para luego acostarlo de nuevo en la cuna.

Si notas que tu bebé necesita dormir más tiempo, no dudes en aumentar el tiempo de siesta hasta 2,5 horas.

Atenuar la luz

La luz es una forma de regular el ritmo circadiano de los bebés (el reloj interno del cuerpo). Cuando el sol se ponga, atenúa las luces de las habitaciones en las que esté el bebé, incluso si todavía no lo vas a acostar.

Para reforzar estos ritmos, asegúrate de iluminar intensamente las habitaciones durante el día, incluso si está durmiendo la siesta.

Regular la temperatura

Mantén la temperatura de la habitación donde duerme el bebé más fresca por la noche que por el día. La temperatura óptima para el sueño infantil es entre 18 y 21 ºC.

Si no tienes un termostato para poder controlarla, deja una ventana ligeramente abierta o usa un ventilador por la noche, asegurándote de que el bebé duerme lejos de la ventana y los ventiladores y de que la habitación nunca se queda demasiado fría.

Un masaje relajante

Los recién nacidos que reciben un masaje antes de dormir, se duermen más rápido y más profundamente. Antes de acostarlo, dale un masaje relajante de 15 minutos realizando movimientos lentos, con una presión moderada y un aceite para bebés.

Movimiento suave

Dentro del útero, tu bebé estaba en un continuo vaivén cada vez que te movías y es probable que el movimiento suave todavía lo adormezca.

Para ayudar a que se duerma, acúnalo suavemente en los brazos o una mecedora. Caminar lentamente por la habitación podría funcionar también.

Источник: https://www.todomaternidad.eu/cunas/tecnicas-dormir-bebe/

Embarazo y niños
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