¿Cómo enseñar a mi hijo a compartir?

NO le obligues a compartir

¿Cómo enseñar a mi hijo a compartir?

El  niño en un ser social, un ser cooperativo y generoso, es decir, un ser que comparte porque su naturaleza innata es esa. Basándome en este posicionamiento, en esta mirada hacia lo que es un ser humano las preocupaciones sobre cómo enseñar a un niño a compartir desaparecen bastante.

No hay que enseñar nada, porque compartir es un comportamiento natural innato.

Bajo este punto de vista, un niño en un entorno saludable aprenderá a compartir movido por un deseo interno primario y mantenido por todos los beneficios naturales que surgen de realizar ese comportamiento, como conseguir compañeros de juego, hacer amigos, más adelante, tener pareja, etc.

Escuchar el programa:

El asunto de compartir suele remover mucho más a los padres y madres en la primera infancia ya es un tema de conflicto común. Veo a muchas madres ( y padres) agobiadas porque su hijo/a de 2 o 3 años no sabe compartir buscando explicaciones externas como “es que no tiene hermanos”, “es que todavía estaba en casa y no ha ido a una guarde”.

Sin embargo, los niños y niñas de estas edades, todavía están desarrollando su capacidad de empatía, están estructurando su concepto del yo diferenciado del otro y del objeto, están adquiriendo el concepto de pertenencia, tienen muy poca comprensión sobre los tiempo, su habilidad lingüística está limitada y su concepto de reversibilidad de las acciones no está asentado (si lo dejo, todavía no entiendo que luego vuelve). Todos estos elementos hacen que en estas edades compartir tal como lo entendemos en el mundo adulto, sea algo realmente imposible para ellos y ellas. Por ello, es importante ponerse en el momento evolutivo donde se encuentra nuestro/a peque y no pedirle una comprensión de la situación y un comportamiento que según su momento no es posible, ellos/as elegirán compartir cuando estén preparados evolutivamente.

Pero no sólo es cuestión de maduración, sino que como las personas adultas hay muchos factores en juego para decidir o no compartir, depende del vínculo que tenga con la persona, es decir, si la conozco o no (y no, los niños no son amigos sólo porque estén en un parque juntos), depende de mi momento emocional, depende del objeto que pidas, depende de si lo estoy usando o no, depende del tiempo que lo quieras utilizar, etc.  

Así que, ¿si nosotras no siempre decimos que si a compartir, por qué se lo imponemos a a los niños y niñas?

De ahí que haya decidido titular al tema de hoy, no le obligues a compartir, pues es una práctica muy común que se hace desde la buena intención, con el objetivo de que los niños y niñas aprendan a compartir.

Sin embargo, con esta forma de actuar normalmente conseguimos enviar mensajes muy diferentes a los deseados y reducimos la probabilidad de que aumente su generosidad futura que era nuestro objetivo inicial.

Existe un estudio de la Universidad de Cornell que pudo comprobar el efecto que producía en niños y niñas ofrecerles la oportunidad de elegir compatir o forzarlo de forma externa.

El experimento consistía en poner en una situación a los niños para compartir unas pegatinas con una marioneta que estaba triste.

Aquellos/as niños/as que tuvieron la capacidad de elegir, es decir, nadie les incitó a compartir, se percibían a si mismos/as como personas a las que les gusta compartir y existía más probabilidad en el futuro para que fueran “más propensos a compartir y actuar de forma prosocial en el futuro” 

Además, también se habla del efecto de sobrejustificación, es decir, como puede ser contraproducente recompensar de forma externa este tipo de comportamiento con el típico muy bien, con halagos y demás por parte del adulto/a. Contrariamente a lo deseado, el niño/a deja de percibirse como una persona que le gusta compartir ya que necesita ser premiados para hacerlo, con lo que se reduce también este tipo de comportamientos en el futuro.

Cuando obligo o fuerzo a compartir

Tenemos leyes diferentes para el mundo adulto y el mundo infantil. Entre niños todo es de todos y entre adultos las pertenecias se respetan y los límites están claros.

Es decir, si una persona que no conoces viene y te coge alguna pertenencia tuya sin preguntar en un parque lo consideramos robo. Si es un niño el que te coge una cosa tuya ya no es robo, pero también le pones el límite, no le vas a permitir que te coja el móvil o tu monedero para jugar.

Además, el padre o madre del niño/a en cuestión también rápidamente vendrá a poner el límite y disculparse.

Sin embargo, cuando trasladamos la situación al mundo de los niños, ¿cómo suelen actuar los padres/madres?

Muchos padres/ madres cuando su hija/o coge el juguete sin permiso a otro niño no verán ningún problema en el asunto aún cuando el otro niño o niña en cuestión muestre signos claros de desconcierto o desagrado. Es posible que una vez ya con el objeto en la mano, le pregunten por cortesía al otro niño o niña, “¿se lo dejas un poquito a que sí? Ahora te lo devuelve…”  

Y es muy probable, que la mamá o papá de ese niño que no se está sintiendo cómodo con la situación, apoye también esa transgresión o bien, hablando por el niño “Claro, claro que te lo deja, no pasa nada” o bien hablándole a su hijo le dirán algo así como“ Dejáselo un poquito si tu lo tienes siempre, no ves que sino llora, si  tu tienes más juguetes”.

Sin embargo, mientras este papá o mamá está intentando cumplir con la norma social de que hay que compartir si o si, porque sino te miran mal o tienes un hijo/a maleducado/a, el niño, su hijo, se ha quedado sólo en el conflicto emocional.

Puede que está situación les provoque quizás pensamientos de este tipo“ yo no quería dejárselo, era mío y me lo estaba pasando bien ¿por qué no lo ve mi papá?”, “A papá o mamá les interesa más como se siente el otro niño que yo”, “Si yo digo que no se lo dejo, papá o mamá me considerarán malo/a”,“ Yo no pienso jugar con el niño que me ha quitado el juguete”.  

Dejamos a nuestro propio hijo/a solo/a con emociones de soledad, de confusión, frustración, rabia o pena que no están siendo vistas, ni acompañadas, ni tienen derecho a ser expresadas porque papá o mamá pensará que soy un/a niño/a malo/a por no querer compartir.

Con esto contribuyo a que el niño sienta que no tiene el control de la situación ya que otros mandan y él no puede hacer nada. Esta sensación de indefensión o impotencia puede dificultar posteriormente su capacidad de poner límites a los otros cuando sucedan cosas que no les gustan.

Acompañar situaciones de conflicto

Sabiendo que no existen recetas para acompañar este tipo de conflictos, os comparto mi forma de verlo y hacerlo por si os puede venir bien.

  • Permitir que los/as niños/as se comuniquen y resuelvan la situación ellos y ellas mismas.

Si  vienen a coger un juguete y te preguntan a ti sobre el juguete, deriva al adulto o al niño a preguntarle a tu hijo/a que es el dueño/a del juguete. Recuerda que tú no tienes el derecho a decidir sobre sus pertenencias.

  • Acompañar sin juicio cuando el o la niño/a no quiere prestar su juguete.

No le insistas. No vuelvas a preguntarle dándole alternativas. Respeta la decisión. Respira la sensación de culpabilidad o la mirada crítica de otros padres o madres. Saber tomar decisiones, saber decir no,  saber poner límites que  respeten sus emociones y sus necesidades es una habilidad igual de importante que la de compartir.

Cuando resolvemos nosotros/as el conflicto le quitamos la oportunidad de aprenderlo y en muchos casos, estamos dificultando que en otra ocasión ponga sus límites ya sea porque mi mamá o mi papá no me deja decir que no, aunque no quiera se lo van a dejar o porque no hace falta que yo diga que no porque mi papá o mi mamá ya lo dice por mi.

  • Acompañar con calma la frustración de no poder obtener lo que quiere.

Acompañar con calma la frustración de no poder obtener lo que quiere en ese momento del niño que pide y se le dice que no. No emitir juicios negativos sobre el niño que no le deja el juguete, sino reconocer su derecho a decidir sobre sus pertenencias, de esta forma le das también la oportunidad a tu hijo para que diga que no cuando así lo sienta.

  • Respetar el acuerdo que hayan acordado sin ponerle carga adulta.

Con esto me refiero a situaciones donde según nuestro criterio de justicia basado normalmente en “la mitad es lo más justo” nos lleva a juzgar la situación como injusta, sintiendo a veces que uno de los niños se aprovecha del otro.

Mi experiencia en estas situaciones es que si permites que ellos encuentren las soluciones solos, puede sorprenderte el resultado, pero si aprendes a mirarlo con profundidad te das cuenta de que la solución elegida es la más adecuada.

Por ejemplo, una situación típica de reparto de galletas, quizás te pueda sorprender que  hayan 3 galletas y 3 niños pero uno se coma 2 y los otros solo media y entre ellos no exista ningún conflicto.

Quizás uno de los niños tenia mucha más hambre que los otros o puede que fueran unas galletas que a él le gustaban mucho más que a los otros dos o puede que ese niño se sintiera emocionalmente más frágil y es una manera de sus amigos de mostrarle afecto.

Si lo pensamos bien, es un reparto mucho más justo que una galleta cada uno porque se mira en concreto la situación, se atienden las necesidades de cada persona en ese momento.

¿ Y cuando el objeto es común entonces que?

  • Respetamos el tiempo del que está utilizando el objeto en primer lugar. No damos prisa o interrumpimos el juego del niño que estaba jugando porque otro niño lo desee. Si se le recuerda que es un juego de uso comunitario.
  • Permitimos que el niño que lo desee exprese su deseo al que está jugando, sin arrebatárselo de las manos.
  • Esperamos, muy importante dar tiempo a la situación
  • Observamos si el niño con el juguete pierde interés o si el niño sin juguete se reorienta hacia otro juego. Podemos ofrecer alternativas para uno u otro niño.
  • Si el conflicto persiste, podemos abrir un espacio de comunicación para que lleguen a un acuerdo sobre el uso del juguete donde ambos sientan justa la situación.

Cómo fomentar la conducta de compartir

Si sigues pensando en como puedes contribuir como papá o mamá a que tu hijo o hija sea una persona que sepa o que desee compartir con otros:

  • El primer paso es revisar como tus propios comportamientos. Eres un ejemplo, como tu seas con los demás envía un mensaje muy importante a tus hijos e hijas. El mundo adulto está lleno de ejemplos de comportamientos egoístas, es importante tomar conciencia sobre nuestros propios conflictos para compartir espacios, emociones, objetos, experiencias, etc.
  • Habla con tu hijo o hija sobre la experiencia positiva que tuvo al compartir tiempo, juego u objetos con otra persona y no utilices el refuerzo positivo externo, es decir, los muy bien, los halagos y cumplidos sobre lo bueno o lo bien que se porta. Si tu hijo o hija comparte para que tu estés feliz, para que tu le muestres tu amor se desconecta de la verdadera razón y del verdadero placer de ese comportamiento, además de que le dificulta el aprendizaje de poner límites cuando no quiera hacerlo ya que tendrá un conflicto por el deseo de complacer a papá o mamá.
  • En casa todo es de todos. Normalmente, cuando hay hermanos, existe la tendencia a comprar dos juguetes, camisetas iguales de todo con intención de prevenir el conflicto y desde mi punto de vista puede que lo estemos acrecentando. Si yo compro dos juguetes idénticos desde la creencia de que no van a compartir, de ahorrar conflictos, en realidad, estoy creando el entorno perfecto para que no compartan porque cada uno tiene un juguete para él solo y estoy restando momentos de práctica en el juego compartido. En mi caso, y eso que soy mamá de mellizos, cualquier juguete que entra a casa es de todos y la verdad que no tengo casi conflictos sobre el compartir. Ellos se autorregulan el juego compartido muy bien desde muy pequeños.

Prevenir conflictos

La prevención de los conflictos es una gran herramienta para tener una crianza más calmada.  

  • Con el tema del compartir, los parques suelen ser un caldo de cultivo idóneo para este tipo de conflictos y la experiencia puede ser agotadora. Si no te sientes fuerte ese día para acompañar la lluvia de conflictos que supone que tu hijo se lleve algún juguete muy llamativo o muy nuevo, desde mi punto de vista a veces es mejor poner un límite con tranquilidad y dar alternativas, que acabar llevándolo y acabar tirándote de los pelos.
  • Informa previamente sobre posibles situaciones conflictivas, por ejemplo,  “si invitas a tus amigos a casa querrán jugar con tus juguetes”. Puedes guardar previamente los juguetes que no quiera dejar y dejar a la vista con los que si que se sienta cómodo.  Otra situación que a veces sucede es que eres tu como adulta la que invitas a una familia con niños/as pero sin que tu hijo o hija los conozca o haya tomado la decisión. Es importante aquí no esperar que tu hijo/a les abra la puerta porque sí y poder respetar los límites o los tiempos que quiera poner. Thanks to this website.

Источник: https://educacionrespetuosa.com/blog/no-le-obligues-compartir

Por qué no debes obligar a tu hijo a compartir

¿Cómo enseñar a mi hijo a compartir?

No hay mañana ni tarde en la que en un parque infantil no nos encontremos con un adulto animando a un niño a compartir sus juguetes. Lo hacen apurados, quizás agobiados, por no saber ni cómo actuar ni qué decir, conscientes de que el drama acabará llegando antes o después. Y cuidado.

Porque seguro que alguno se ha sentido en el arenero, entre palas, rastrillos y cubos, como un espectador más del Coliseo romano. Lo que muchos no sabemos es que no todos los niños están preparados al mismo tiempo para compartir.

Tampoco somos conscientes de que, a veces, es nuestra propia intervención la que acaba acrecentando un conflicto que quizás no hubiera llegado a tal. O quién sabe.

Puede que en realidad lo que ocurre es que nos queda tan lejana nuestra experiencia infantil en el parque que hemos transformado esos lugares en una maqueta a escala de nuestro mundo adulto.

“Hasta los cuatro o cinco años los niños pueden no estar preparados para compartir”, explica Verónica Pérez Ruano, psicóloga y fundadora del centro de psicología infantil Raíces. Y es que, para la experta, antes de esta edad los niños viven el mundo de una manera egocéntrica, en la que todo pasa desde su propia vivencia y perspectiva.

“El sol sale porque ellos se levantan; si quieren algo, automáticamente es suyo. De hecho, la palabra 'mío' suele ser una de las preferidas y más repetidas”, cuenta. Y no hay una fórmula mágica para adelantar el desarrollo infantil: al igual que terminan caminando, hablando o pintando, también aprenderán a compartir.

Según Julio Rodríguez, doctor en Medicina molecular, psicólogo y autor de Lo que dice la ciencia sobre crianza y educación, tenemos que tener en cuenta que los niños pequeños aún están en las primeras fases del neurodesarrollo, “lo que quiere indicar que su cerebro aún está en evolución y nociones como la empatía o las habilidades sociales no existen o son extremadamente rudimentarias”. Y, además, para el niño es beneficioso ser «egoísta», porque en un entorno natural, de eso dependería su supervivencia. “Pensemos en los pollitos en el nido demandando todos comida; es cruel, pero ahí ninguno 'piensa' en compartir, porque les va la vida en ello”, propone. Y añade que cuando empiezan a aumentar las interacciones sociales con sus iguales, lo acaban haciendo naturalmente.

La presión de intervenir

Es imposible no sentir la presión de esos ojos que te miran y se preguntan por qué no estás actuando. Esa abuela que te mira y se pregunta cómo es posible que no te hayas lanzado al arenero a obligar a tu hija a que le preste la pala a su nieto, que llora desconsolado por el tesoro.

O ese otro espectador que al rato se pregunta por qué no haces algo por tu hija cuando reclama el codiciado cubo del de enfrente. La vida de parque es frenética. “Los adultos solemos llevar el conflicto infantil al plano de los adultos y lo convertimos en un problema mayor del que es.

Habitualmente cuando un niño no quiere compartir y sabemos que por edad no está preparado para ello, pero aun así hay otras familias mirando, sentimos la presión de intervenir”, dice la psicóloga infantil.

Ante situaciones como las anteriores, Pérez Ruano recomienda que nos preguntemos qué haríamos si no nos importase lo que fueran a pensar los demás de nosotros como madre o padre. Algo aplicable al resto de asuntos relacionados con la difícil tarea de la crianza de los hijos.

“Si dos niños de menos de cuatro años quieren el mismo juguete y solo hay uno, no podemos pretender llegar a acuerdos de tiempo, por ejemplo, un ratito cada uno, o acuerdos de justicia, como por ejemplo 'es que tu ya tienes este otro', porque no lo van a comprender”, advierte.

Normalmente estas explicaciones son, para la psicóloga, para que los adultos que están acompañando el juego infantil se sientan bien pero cree que si nuestro hijo no quiere compartir y sabemos que por edad no está preparado, pero se masca la tragedia, la mejor alternativa es distraer a los niños antes de que estalle el conflicto: “Desviar su atención a otro punto, introducir otro juguete o cantar una canción suele funcionar mucho mejor que explicar a dos niños de tres años la importancia de compartir”.

¿Y cuándo es a nuestro hijo al que no le dejan algo que pide? Responde Verónica Pérez que, cuando nuestro hijo comparte sus juguetes en el parque pero a él el resto de niños no se los dejan, normalmente, como adultos sentimos malestar, ya que “vemos un desequilibrio de poder” y pensamos que se pueden estar aprovechando de él.

Sin embargo, insiste en que los niños ni siquiera tienen esta vivencia: “Están jugando con otras cosas, asumen que no les dejen los juguetes o simplemente prefieren evitar el conflicto. Aquí entra nuestra contradicción como adultos, que no estamos acostumbrados a compartir.

Nosotros no dejamos el coche a un desconocido, ni nuestro móvil, ni algo que estamos comiendo, pero sí pedimos que lo hagan los niños con alguien que acaban de conocer. Aun así, queremos que lo hagan pero no demasiado y mandamos continuamente mensajes contradictorios.

Tenemos que tener claro qué le estamos pidiendo al niño y si no le estamos mandando mensajes contradictorios que sean difíciles de integrar”.

El papel del adulto

El aprendizaje de compartir llega de la mano del propio desarrollo infantil.

Según Verónica Pérez, el juego infantil pasa por diferentes fases, y es entre los cuatro y seis años cuando aparece el juego cooperativo o colaborativo, “en el que el interés de los niños ya no pasa por jugar solos, como ocurría anteriormente, o incluso por estar cerca de otros niños pero realmente sin cooperar; ahora disfrutan de la compañía de los otros niños, de las reglas en el juego y de tener que coordinarse y ponerse de acuerdo para que todos estén bien”. Por esto, la psicóloga infantil cree que este es el momento en el que se pueden comenzar a trabajar habilidades como la empatía, el compartir y la cooperación frente a la competición.

¿Podemos hacer algo para favorecer ese aprendizaje? “La mejor manera de enseñar un nuevo aprendizaje es mediante la imitación. Si en nuestra casa compartir es un valor que practicamos de manera activa, es más probable que ellos lo reproduzcan”, responde Pérez Ruano.

Y de nuevo aplicable a otras muchas parcelas de la crianza y la educación de los hijos. Porque si nosotros les insistimos una y otra vez en que deben compartir pero nunca actuamos así, se produce una disonancia cognitiva entre lo que decimos y lo que hacemos.

“Si en casa a la hora de cenar papá tiene su sitio en el que no nos podemos sentar; mamá tiene su champú, que no se puede utilizar; los juguetes de su hermano mayor no se tocan, etcétera, es muy difícil sostener que luego en el parque o en el cole hay que dejar los juguetes a los amigos porque hay que compartir. Si nosotros no compartimos nuestras cosas más preciadas tampoco podemos exigírselo a los niños”, aclara la experta. Incide de nuevo en que para favorecer cualquier aprendizaje en los niños, “antes tenemos que analizar de qué manera concreta lo llevamos a cabo nosotros y si estamos mandando mensajes contradictorios entre lo que se debe hacer pero realmente lo que hacemos como padres”.

Para Julio Rodríguez, nuestro papel en la educación debe de ser el de guía, pero no el de dictador. “Debemos convertirnos en un experto al que puedan acudir para explicar las razones del comportamiento, de las normas, de las decisiones. Y luego estar ahí para resolver dudas y apoyar en todo lo que sea necesario.

Esto cuesta trabajo pero ayuda a nuestros hijos a construir su personalidad a través de una alta autoestima y una profunda seguridad”, dice. Según Rodríguez, el niño tiene que «entender» que compartir es beneficioso, y tiene que «entender» cuándo hacerlo y en qué medida.

“La clave está en eso, en entenderlo, luego él decidirá por sí mismo cuándo y cómo hacerlo, y ahí es dónde está la libertad.

Si obligamos a hacer algo por autoridad o miedo al castigo, hará las cosas como un autómata, sin nunca comprender nada, y así, de adulto, será fácilmente manipulable, sin capacidad de decisión, sin pensamiento crítico y racional; y esto lo acabará convirtiendo en presa fácil del sistema, en una marioneta más”, señala.

En cuanto a nuestra intervención ante un conflicto, Verónica Pérez cree que siempre es recomendable dejar que los niños intenten resolverlo por sí mismos, de manera autónoma, ya que desde nuestra perspectiva adulta siempre es más difícil interpretar toda la situación.

Solo somos necesarios si ha escalado la violencia y van a agredirse o dañarse: “En ese caso podemos ayudarles a gestionar su conflicto, pero siempre recordando que es algo entre ellos, nosotros no tenemos que dar la respuesta correcta, sino facilitar que entre los propios niños lleguen a acuerdos”.

Para ello, la psicóloga opina que lo más recomendable es no sacar nuestras propias conclusiones, sino facilitar un espacio en el que ellos se puedan expresar, escuchen al otro, saquen su propio aprendizaje y puedan llegar a un acuerdo.

“Tenemos que dejar a un lado nuestra visión adulta, ya que los acuerdos a los que pueden llegar a nosotros nos pueden parecer injustos, pero si a los niños les funcionan y sirven para continuar con su juego, no podemos primar nuestra visión adulta, exterior y desconectada de su vivencia infantil”, concluye.

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Источник: https://elpais.com/elpais/2019/05/13/mamas_papas/1557731271_182287.html

7 claves para enseñar a los niños a compartir

¿Cómo enseñar a mi hijo a compartir?

Es normal que los niños pequeños muestren miedo a compartir. También es normal que sientan que todo lo que quieren les pertenece, aunque nos sea suyo. Incluso algunas veces los niños pequeños pueden mostrar actitudes violentas para defender “lo suyo”. A pesar de ello, es necesario enseñar a los niños a compartir, mostrándoles que al hacerlo pueden ganar más.

A fin y al cabo, compartir no es una habilidad natural, sino una habilidad aprendida. Pero no es fácil. Para los niños pequeños, entender lo que significa dar y recibir es difícil, especialmente porque carecen de una comprensión clara del tiempo y del lenguaje. Por ejemplo, decirle a un niño que recuperará su juguete en unos minutos significa poco para un niño de dos años.

Los niños pequeños se encuentran en una fase egocéntrica de desarrollo, comenzando a reconocerse a sí mismos como individuos con sus propias cosas. Están empezando a explorar lo que significa poseer algo y no han captado la idea de que algunas cosas le pertenecen a otras personas.

La buena noticia es que, a pesar de que no es fácil conseguirlo, los niños son capaces de aprender a compartir. Pero ello requiere paciencia y buen entrenamiento por parte de padres y educadores.

¿Cómo enseñar a los niños a compartir?

Los niños generalmente entienden el concepto de compartir alrededor de los tres años. Pero pasará un tiempo más antes de que el niño esté preparado para hacerlo.

Aunque el niño comienza a desarrollar empatía y sabe que debe respetar los turnos, no es lo suficientemente maduro como para resistir todos sus impulsos.

La mayoría de los niños de tres y cuatro años antepone sus intereses más inmediatos.

Es posible que un niño pequeño no comprenda lo suficiente como para darse cuenta de que incluso si no tiene un juguete ahora, le llegará pronto su turno. A pesar de los arrebatos que pueden aparecer, debajo de la superficie sus habilidades para compartir están madurando.

A continuación, vemos algunas claves para enseñar a los niños a compartir que les ayudarán a madurar en esas habilidades.

Dar buen ejemplo

Si quieres que tu hijo pequeño aprenda a compartir es importante que cuente con buenos ejemplos, modelos en los que fijarse.

Puede ser compartiendo algo de comer o dejando que coloree y decore alguna cosa que estés haciendo, por ejemplo, una nota recordatoria o algo que prepares de propio intento para compartir.

También es muy interesante que te vea compartir con otras personas, pedir las cosas por favor y dar las gracias.

No olvides que sus cosas son su mundo

Las cosas de los niños son su mundo. Si les obligas, solo conseguirás reforzar negativamente su obsesión por mantener a salvo sus cosas. El niño debe aprender que compartir no significa perder sus cosas ni renunciar a ellas, y que compartiendo con otros niños se disfruta mucho más del juego.

Supervisa el uso que da a lo que otros comparten con él

Cuando otros niños comparten algo, es un momento estupendo para hacerle ver al niño lo que ocurre. El otro niño comparte con él y luego recupera lo suyo y se lo lleva. Si el juguete es común pueden jugar varios y luego dejarlo donde estaba. Así el niño puede ver que no pasa nada y que compartir es divertido.

Intenta entender por qué tu hijo no quiere compartir

Puede que tu hijo no quiera compartir algo porque tiene un significado especial para él o porque teme que otro niño estropee lo que ha hecho o conseguido. Incluso pueden tener razones para pensarlo, aunque no sepan expresarlo, como que el otro niño ya lo haya hecho en otra ocasión.

Utiliza refuerzos positivos

Cuando tu hijo muestre una actitud positiva y comparta, refuérzale positivamente reconociendo su acción y felicitándolo o premiándolo con alguna pequeña cosa que el guste.

Sé paciente

A algunos niños les cuesta entender que compartir es divertido, pero el tiempo es un gran igualador: todo llegará. A medida que el niño desarrolle habilidades sociales y haga verdaderos amigos es más probable que abrace la idea de que compartir es divertido.

Compartir es más que intercambiar objetos

Además de intercambiar y compartir objetos, también se puede compartir el tiempo con una historia o la atención de un adulto. Añadir la palabra compartir al vocabulario siempre que se pueda en estas circunstancias es muy útil para que el niño lo integre en su forma de actuar diaria.

Compartir es más que intercambiar cosas

Además de intercambiar y compartir cosas, también se puede compartir el tiempo con una historia o una actividad. Añadir la palabra compartir al vocabulario siempre que se pueda en estas circunstancias es muy útil para que el niño lo integre en su forma de actuar diaria.

Enseñar a los niños a compartir es importante

Aprender a compartir puede ser un desafío para los niños pequeños. Pero es un desafío que al que se deben enfrentar y superar. Es una habilidad importante que necesitan para jugar y beneficiarse de la interacción con otros niños.

Pero no todos los niños aprenden esta habilidad. Seguro que conoces compañeros de trabajo, amigos o parientes que, incluso de adultos, no han adquirido habilidades para compartir. Y estos adultos son difíciles de tratar.

A veces ni siquiera te gusta estar cerca de ellos. Adquirir esta habilidad como adulto es casi imposible, por lo que es aún más importante que la habilidad se adquiere durante la infancia.

 Así que no subestimes la importancia de enseñar a los niños a compartir, especialmente si se trata de tus hijos.

Источник: https://lamenteesmaravillosa.com/7-claves-para-ensenar-a-los-ninos-a-compartir/

8 consejos para enseñar a los niños a compartir

¿Cómo enseñar a mi hijo a compartir?

¿Tu hijo se enfada cuando un niño coge uno de sus juguetes? ¿Monta una rabieta cuando su hermano quiere jugar con él? Compartir no es sencillo, todos los padres lo sabemos. Ahora bien, ¿qué podemos hacer para fomentar el valor de compartir? 

Hoy en Educo hablamos sobre la importancia del compartir, no sólo en el día a día, sino a largo plazo y te damos consejos para que acompañes a tu pequeño en su aprendizaje.

El valor de compartir

Como padres y docentes, una de las temáticas que más nos interesa es educar en valores.

Por este motivo, consideramos muy importante hablar sobre el valor de compartir, un valor a veces en desuso pero nunca caducado.

Compartir es el acto de dar, sin esperar nada a cambio, sólo por el placer de hacer feliz a otra persona. Sin duda, se trata de una habilidad social fundamental para los pequeños.

Sin embargo, como bien ya dijimos, todos sabemos que compartir en la teoría es una cosa y en la práctica, ¡otra! ¿Te ha pasado alguna vez escuchar a tu hijo gritar «es mío», antes de empujar a otro niño? Se trata de un comportamiento totalmente normal y ¡súper habitual! Esto no significa que debamos pasarlo por alto y dejar que el niño haga lo que desee.

Desde aquí, te recomendamos que antes que nada entiendas a tu hijo. Las niñas y niños y pequeños (menores de 4 años) en general no comprenden exactamente qué significa compartir.

Muchas veces incluso llegan a pensar que si le dan un juguete a otro niño, éste no se los devolverá.

Y seamos sinceros: ¿cuántas veces sucede que el niño que ha recibido el juguete prestado se niega a devolverlo y monta una rabieta?

Con 4 o 5 años, los niños tienen la capacidad de ponerse en el lugar del otro y comprender el ida y vuelta del compartir. Es en ese momento, cuando debemos fomentar esta actitud.

La importancia de compartir

¿Te has preguntado alguna vez cuál es la importancia de compartir? Todos repetimos como loros que «hay que compartir», pero ¿por qué? Compartir es una acción generosa: implica dar, no sólo cosas materiales sino acciones inmateriales. El compartir está ligado a la propia esencia de una persona, no sólo compartimos un objeto sino a nosotros mismos, a través de sonrisas, de ayuda, de cariño.

Entonces, podríamos decir que compartir mejora nuestro entorno. Cada vez que entregamos un pedacito nuestro, estamos disfrutando, amando, ¡viviendo! Por otra parte, compartir implica también cooperar.

La cooperación es la base de una sociedad: sin ella, no se puede avanzar.

Ser totalmente independiente es una utopía, todos necesitamos de alguien y de algo y sólo la cooperación nos permite crecer y mejorar como sociedad, como un todo.

Además, este valor se relaciona a su vez con el respeto. Al cooperar con otra persona, le otorgamos nuestro respeto. Nuestro respeto a su individualidad, a sus necesidades, a sus cualidades.

Como ves, compartir es fundamental no sólo para que los niños se transformen en seres de bien sino también para que la sociedad avance en lugar de retroceder. En un mundo cada día más frívolo y basado en la propiedad, enseñar valores es la luz al final de túnel que nos permitirá construir un mundo mejor, más inclusivo, más comprensivo, más cálido, más humano.

¿Cómo enseñar a compartir a los niños?

Veamos ahora juntos algunos consejos para enseñar a los niños el valor de compartir:

  1. Conversa con tu hijo: dependiendo de su edad, podrás dar una mayor o menor explicación. Ten en cuenta que los niños pequeños no entenderán el concepto de compartir ni sus implicaciones. Solamente dile que es bonito y aliéntalo a compartir. Con los niños mayores ya puedes hablar sobre ponerse en el lugar del otro, sobre los sentimientos del otro niño o persona y adentrarte un poco en las implicaciones más profundas del compartir.
  2. No te frustres: es importante que no vivas el proceso con frustración. Aprender a compartir es un proceso largo, con retrocesos normales. ¡Ten paciencia!
  3. No castigues: el camino para que tu hijo aprenda a compartir se basa en recompensas personales, no en castigos.
  4. Evita las etiquetas: decirle a un niño que es egoísta no ayudará a que comparta. Las etiquetas lejos de ayudar, empeoran la situación. Si repites a tu hijo que es egoísta, terminará creyéndolo y ¡eso es lo que deseas evitar!
  5. Fomenta la empatía: hemos hablado en un anterior post sobre la empatía. Ayudando a tu hijo a entender los sentimientos y realidades de quienes le rodean, podrás fomentar también el valor de compartir.
  6. Favorece las reuniones en grupo: la manera de aprender para los niños es siempre lúdica ¡y práctica! Expón a tu hijo a reuniones con más niños (si hay niños mayores que ya sepan compartir, aún mejor). A través de la práctica y la imitación, tu pequeño aprenderá a compartir.
  7. Da el ejemplo: no puedes pretender que tu hijo comparta ¡si tú no lo haces! Recuerda que eres el espejo en el que se miran tus hijos.
  8. Participa de actividades solidarias: comparte con otros un poquito de lo que tienes y haz a tu hijo partícipe de la situación. Puedes, por ejemplo, participar del apadrinamiento Educo o escoger alguno de los regalos Educo para ayudar a niñas y niños a continuar con sus estudios o a recibir una comida nutritiva al día. Explica a tus hijos que otros niños no tienen los mismos privilegios que ellos y que todos podemos poner un granito de arena para ayudarles y cambiar su situación presente ¡y futura!

Compartir es un valor fundamental que viene de la mano de otros valores troncales de la sociedad.

Eduquemos en valores y luchemos por un mundo mejor.

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9 Consejos eficaces para enseñar a los niños a compartir

¿Cómo enseñar a mi hijo a compartir?

Las personas no vivimos aisladas en el mundo. El ser humano comparte su día a día con otras personas. En este día a día  las interacciones son múltiples y diversas.

Es muy importante, por lo tanto, enseñar a compartir a nuestros hijos, a hacer cosas en común y ofrecer lo que tenemos, disfrutar de la compañía de los demás y de compartir tanto cosas, como experiencias, ya que esto nos enriquece.

Son muchos los adultos que se preocupan porque los niños o niñas no comparten sus juguetes o sus cosas con otros niños o niñas. Las peleas entre hermanos y hermanas por un juguete, por alguna prenda de ropa, por algún material, etc.  Son comunes y esto suele desesperar a los padres.

Podemos y debemos enseñar a compartir a los niños y a disfrutar de esta experiencia, ya que al compartir dejamos de estar solos y de ser solos y somos en compañía.

¿Por qué a los pequeños no les gusta compartir?

Es habitual observar cómo los niños y niñas pequeñas no quieren dejar sus juguetes favoritos a otros pequeños.

Cuando los niñas y niñas son pequeñas esto es algo habitual, ya que a lo largo de su desarrollo primero toman conciencia de sí mismos y de sus necesidades, en una primera etapa los niños y niñas son egocéntricos y egoístas por naturaleza, no pueden ponerse en el lugar del otro y entender su voluntad. Para ellos el mundo gira a su alrededor y solo se percatan de sus necesidades.

Es por ello que esto no debe preocuparnos demasiado, en torno a los 6-7 años de edad los pequeños alcanzarán la capacidad de entender que los demás tienen necesidades e intereses y serán capaces de entenderlo.

Aun así debemos enseñarles a compartir desde un primer momento para cuando llegue el momento en el que estén preparados para hacerlo, lo hagan.

Beneficios de enseñar a compartir a los niños

El ser humano es un ser social que tiene que convivir con otras personas, esto es una necesidad, ya que la convivencia aporta importantes beneficios a las personas.

Aprender a compartir y ser capaz de hacerlo es muy importante para los seres humanos.

Qué beneficios nos aporta

  • Mejora nuestras habilidades sociales
  • Es una experiencia que nos enriquece.
  • Contribuye al desarrollo emocional, ayuda a crear vínculos afectivos
  • Fomenta el desarrollo social y personal, se mejora la empatía.
  • Les hace entender la importancia de colaborar y ayudar.
  • Es bueno para las relaciones con los iguales.

9 Consejos eficaces para enseñarles a compartir

  1. Sirve de ejemplo. Los niños y niñas aprenden más de lo que ven que de lo que les decimos. Si tú compartes tus cosas, ellos lo verán como una conducta habitual y adecuada.
  2. Explícales que las cosas no tienen valor, que lo más valioso son las personas, que al prestar algo a otra persona, estamos haciendo algo bueno por esa persona y que lo que prestamos tiene menos valor que la persona a la que se lo prestamos.
  3. Hazles ver que compartir es una experiencia enriquecedora y divertida.

    Que al compartir están viviendo la experiencia con otros. Cuando vayan a compartir un juguete, por ejemplo, le explicarás que al compartirlo pueden jugar juntos y que jugando varios es más divertido que jugando uno solo.

  4. No castigues su negación a compartir.

    Si le dices que es egoísta cuando no comparte y le obligas a hacerlo, compartirá el juguete, pero no lo hará por generosidad, sino por obligación. En este caso es posible que aparezca además un resentimiento y una actitud negativa a compartir sus cosas, más adelante.

    En estos casos hazle ver que el otro niño o niña esta triste porque no comparte con él sus juguetes.

  5. Cuando vaya a jugar con algún amiguito prepárale antes. Explícale que va a venir a jugar un amiguito suyo, que cuando venga tienen que jugar suyos y compartir sus juguetes que de esta forma veras como se divierte más que jugando él solo.

    Con esto harás que no le pille de sorpresa y que este predispuesto a compartir antes de que llegue el momento.

  6. Como adulto cuando estemos ante varios niños y niñas. Debemos repartir a partes iguales las cosas entre todos los pequeños. Los juguetes, un refresco, algo de comida, etc.

    No puedes darle un juguete a uno y a otro nada, el que recibe el juguete se quedará con el concepto de que lo merece y que gana más así que compartiendo, y él que no recibe nada recibirá un concepto similar y no querrá compartir tampoco.

  7. Refuérzale positivamente con elogios cada vez que comparta algo.

  8. Fomenta los juegos en equipo, donde tenga que compartir y colaborar con otros de esta forma entenderá el sentido de compartir.
  9. Hazles ver los beneficios de compartir cosas. Puedes explicarle que es más divertido, o hacerle ver que a él también le dejaran los demás sus cosas.

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© 2020 ▷ Educa y Aprende | Cómo enseñar a compartir a los niños y niñas por Celia Rodríguez Ruiz / Psicóloga y Pedagoga

Источник: https://educayaprende.com/ensenar-a-compartir/

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