Cómo enseñar a no pegar

Cómo enseñar a nuestros hijos a no pegar

Cómo enseñar a no pegar

Patadas, puñetazos, arañazos, mordiscos, tirones de pelos… Muchos niños responden a la frustración a través de este tipo de acciones. Este comportamiento se considera normal en la primera etapa de la infancia, pero los padres deben evitar que esta conducta sea habitual.

Muchos padres se preguntan alarmados si es normal que sus hijos pequeños peguen o muerdan a otros compañeros, e incluso a sus hermanos y a los mismos padres. Para responder a esta pregunta hay que tener en cuenta algunos factores como la edad del niño y el contexto en el que ocurre ese comportamiento. 

Es completamente normal que aparezca alguna forma de agresividad entre el primer y cuarto año de vida, ya que en esta edad, el niño tiene muy poca tolerancia a la frustración y se enfada cuando las cosas no ocurren como él desearía. En esta edad los niños no dominan aún el lenguaje y manifiestan su frustración pasando a la acción.

¿Por qué pegan los niños?

Como explicamos anteriormente, cuando un niño pega siempre hay un motivo detrás. Si todavía no saben hablar o no se expresan con corrección, es posible que simplemente peguen como forma de comunicarse y llamar la atención, mientras que otras veces es una muestra de frustración por algo que no les gusta.

Para ellos a veces es muy difícil aprender a compartir, sobre todo a los padres con sus iguales. Es importante enseñarles a relacionarse con otros niños sin considerarlos potenciales enemigos, en especial, cuando se está acostumbrado a ser el centro de atención.

Son sentimientos normales que no hay que negar, sino enseñarle a canalizar de otra forma que no sea pegando. Una conducta inadmisible que los padres no deben ignorar, minimizar o, peor aún, animar, en la falsa creencia de que es una demostración de carácter.

“La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo” 

Paulo Freire

Cómo evitar que tu hijo se comporte de forma agresiva

Los niños necesitan ser comprendidos y que les pongan límites para su correcto desarrollo. Los padres son los encargados de establecerlos por ser ellos los principales proveedores de su seguridad física y psicológica. El respeto por los demás es una norma que se aprende, sobre todo, en el seno familiar.

Desde nuestro colegio privado La Luna, os damos algunas pautas a seguir para evitar este tipo de comportamientos en nuestros hijos:

    • No responder a la violencia con más violencia: La exasperación que produce que tu hijo pegue a otro niño o a algún miembro de la familia, puede hacer que respondas con un cachete. Consideramos esta como una respuesta errónea a su comportamiento. Únicamente le estarás mandando al peque el mensaje equivocado porque los niños aprenden, sobre todo, de lo que ven.
    • Apártale de la situación y exprésale tu malestar: Llévatelo de donde estéis a un sitio más tranquilo donde te puedas comunicar con él sin interrupciones. No le insultes, ni menosprecies; tu hijo no es malo, simplemente se ha comportado mal. Este es el mensaje que debemos transmitirle con voz y gesto firme, para que sea consciente de nuestro disgusto. 
    • Si está muy alterado y no quiere escucharnos, démosle un tiempo de reflexión: Los enfados pueden ser muy aparatosos, pero si le retiramos la atención al final se calmará. Es imposible razonar con un niño fuera de sí. Una vez calmado, ayúdale a que pueda comunicar lo que siente con sus propias palabras. Es importante reforzar la idea de que pegar no es nunca la solución. 
    • Anímale a pedir perdón sin forzarlo: Los niños muy pequeños no entienden bien por qué tienen que decir “lo siento” al no ser capaces de ponerse en la piel de los demás. Es importante fomentar en ellos la empatía para que vean que sus acciones pueden tener consecuencias negativas, como hacer daño y lastimar a otro niño.
    • Reforzar siempre la conducta positiva: A veces da mejor resultado transmitirle a tu hijo que estáis muy contentos con su comportamiento. Por ejemplo, si está jugando tranquilamente con su hermano, no es correcto seguir recordándole como un mantra que no está bien pegar. También hay que felicitarle si es capaz de transmitiros un deseo o sentimiento sin alterarse ni pegar para que le hagáis caso.
    • Si observamos que nuestro hijo responde siempre de forma violenta y no atiende a nuestros requerimientos, hay que ponerse en manos de un especialista que nos ayude a reconducir la situación.

La educación de nuestros pequeños es tanto vuestro trabajo como el nuestro. En nuestro colegio privado La Luna, fomentamos siempre que a los niños hay que enseñarlos a pensar, no qué deben pensar.

Solo una mente bien educada es capaz de entender un pensamiento diferente al suyo sin necesidad de adaptarlo. Como siempre, quedamos a vuestra entera disposición para ayudaros a tratar este tipo de comportamientos de forma fructífera para nuestros pequeños.

Nuestra prioridad ha sido, es y será siempre su educación, su bienestar y su felicidad.

Источник: https://colegiolaluna.com/como-ensenar-a-nuestros-hijos-a-no-pegar/

Mi hijo muerde o pega a otros niños: ¿qué puedo hacer?

Cómo enseñar a no pegar

Los bebés exploran con la boca todo su entorno y no es infrecuente que, desde muy pequeños, mordisqueen aquello que se pone a su alcance. Pero es alrededor de los dos o tres años cuando los niños muerden de otra manera, es decir, no con el afán de explorar sino como manifestación de sus sentimientos o deseos.

Las razones por las que los niños muerden son distintas en cada caso. Algunos pequeños muerden por frustración, otros lo hacen para proteger aquello que consideran que es de su propiedad, y otros cuando se sienten amenazados, agobiados o inferiores en términos de fuerza o de capacidad verbal.

Si tu hijo muerde o pega a otros niños, te explicamos qué se puede hacer (y que no) para corregir su conducta.

Entendiendo por qué muerden los niños

Antes de analizar qué podemos hacer para evitar que nuestro hijo pegue o muerda, es importante conocer las causas que le llevan a actuar de esa manera, pues solo así lograremos ayudarle a responder de otra forma ante los estímulos desencadenantes de la agresión.

  • Pueden morder o pegar para llamar la atención: en el aula de la escuela infantil o el colegio, el niño deja de ser el centro de atención y debe compartir espacio con otros compañeros. Los maestros ya no tienen ojos solo para él, por lo que la forma más eficaz que encuentra el pequeño de llamar la atención del adulto es mediante la agresión a otro niño.
  • Pueden morder o pegar por imitación: a veces también puede ocurrir que el niño se relacione con otros peques que muerden y pegan, por lo que simplemente acaba imitando dicho comportamiento. Esta imitación también ocurre en el caso de niños que, desgraciadamente, son «educados» con azotes.
  • Porque se sienten frustrados: hay situaciones cotidianas que pueden vivir los niños pequeños en las escuelas que llegan a resultar realmente frustrantes para ellos. Al no poder verbalizarlo, encuentran en la agresión la forma de canalizar esa frustración.
  • Para expresar otros sentimientos que no saben verbalizar, como los celos, la ansiedad, el enfado, el nerviosismo…

Cuando los niños adquieren pleno desarrollo del lenguaje este tipo de conductas suele desaparecer, pues poder expresar con palabras lo que sienten, piensan o quieren, les permite mejorar la convivencia con sus iguales y solucionar los conflictos de manera respetuosa.

Es importante que entendamos que cuando un niño pequeño agrede a otro no lo hace con la maldad que en muchas ocasiones los adultos presuponemos. Por ello, debemos e dejar a un lado nuestros prejuicios y ver el comportamiento del niño como la punta de un iceberg que esconde una serie de motivos que nos darán las pistas para poder corregir esa forma de actuar.

¿Qué podemos hacer si nuestro hijo muerde o pega?

Pero el hecho de que se trate de un comportamiento habitual y propio de algunos niños en edad preescolar no quiere decir que no debamos hacer nada por corregirlo, sino todo lo contrario.

El niño necesita entender que su forma de actuar no es la adecuada, que puede llegar a lastimar a otras personas y que hay otras vías respetuosas para canalizar sus sentimientos o deseos.

1) Ayúdale a entender que cuando agrede, otro niño sufre

Lo primero y principal es que el niño entienda que morder o pegar está mal, que hace daño y que es un comportamiento no tolerable. Es importante hacer ver al niño que cuando agrede está haciendo daño, y que su actitud no debe ser permitida jamás.

Por ejemplo

Enfatiza tu mensaje ayudándote de la expresión corporal y tu tono de voz, para que el niño lo entienda mejor: «Cuando pegas duele mucho. Estoy segura de que a ti no te gusta que otros te peguen. ¿Recuerdas cómo te sienten cuándo algún niño lo hace? Te sientes triste, enfadado, dolorido… No es agradable sentirse así»

2) Anímale a reparar lo que ha hecho

A continuación podemos pedirle al niño que tenga una actitud reparadora con el amigo al que ha agredido, interesándose por él, pidiéndole perdón, dándole un abrazo… Pero es preferible no forzar este momento, y si nuestro hijo no quisiera hacerlo podemos hacerlo nosotros para darle ejemplo (al tiempo que consolamos al pequeño agredido).

En caso de que los niños sean un poco más mayores, cuando ambas partes se hayan calmado, podemos animarles a solucionar el conflicto que hayan tenido de manera respetuosa, invitándoles a dialogar y a encontrar soluciones que reparen lo ocurrido.

3) Valida sus sentimientos

Sentir ira, venganza, miedo, nerviosismo, inseguridad, celos… está permitido, pero no así la forma de canalizarlos cuando se atenta contra los demás. En este sentido, desde la calma debemos arropar y sostener también al niño que agrede, pues dejándolo solo en su sentir no le estaremos enseñando a gestionar correctamente sus emociones.

Por ejemplo

Si el niño que ha agredido se muestra nervioso, asustado, enfadado, confuso… podemos abrazarle y consolarle sin juzgar y sin hablar. Tan solo reconfortándolo con un abrazo y logrando que se calme. Cuando hayamos conseguido que se tranquilice será el momento de hablar con él de lo ocurrido.

4) Ayúdale a expresar lo que siente

Los niños no suelen empezar a jugar juntos y relacionarse con sus iguales hasta los tres años, momento en el que también comienzan a conocer ampliamente el mundo de las emociones. Además a esa edad ya cuentan con un vocabulario cada vez más extenso, y son capaces de entender lo que les decimos y de empezar a poner palabras a lo que sienten.

Hasta ese momento pueden empujar, pegar o morder simplemente porque no saben expresar su enfado de otro modo, por lo que los adultos debemos intervenir en esos momentos para mostrarles otra manera respetuosa de hacerlo.

Por ejemplo

Vamos a poner palabras a lo que el niño siente o piensa en el momento en el agrede, y a continuación le mostraremos la forma de solucionar el problema de manera respetuosa: «veo que estás enfadado porque te han quitado el juguete. Entiendo que quieras recuperarlo, pero esta no es la mejor forma de hacerlo. Vamos los dos juntos a pedirle que te lo devuelva»

En el caso de que el niño pegue para defenderse de la agresión de otro niño, debemos enseñarle que esa no es la mejor forma de solucionar los conflictos, y que además de recurrir a la ayuda de un adulto debe aprender a decir «no» con firmeza, ayudándose incluso de la comunicación no verbal para enfatizar su mensaje.

¿Qué NO debemos hacer si nuestro hijo muerde o pega?

  • Expulsar al niño de la guardería/colegio al que asiste: en ocasiones nos hemos hecho eco de esta drástica medida adoptada por algunos centros, que ante este tipo de problemas, optan por expulsar al niño agresor, demostrando tener pocos recursos educativos para tratar el caso.
  • No hacer nada, pensando que 'son cosas de niños' o que 'ya madurará y se le pasará' es una actitud que toman algunos padres, pero no se debería dejar a los niños que se autogestionaran solos ante este tipo de situaciones.

En primer lugar, porque si no intervenimos habrá un niño que esté sufriendo las consecuencias de esa agresión, y en segundo lugar porque el niño que agrede necesita saber que esa forma de relacionarse con los demás no es la correcta, y las pautas para solucionar los problemas deben aportárselas los adultos de referencia.

  • Hacerle lo mismo al niño para que vea lo que duele: si queremos educar a nuestro hijo en la no violencia, jamás deberíamos utilizar la violencia, porque a parte de no ser un método de crianza respetuoso, los niños pequeños no tienen la capacidad de entender por qué sus padres le pegan o muerden «para que aprenda lo que se siente». Por el contrario, el mensaje que le estará llegando es que esa es la forma correcta de relacionarse con los demás.

En definitiva, es normal que los niños pequeños peguen o muerdan a otros niños como una forma de canalizar su frustración y/o expresar sus emociones.

A medida que vayan madurando, verbalizando lo que sienten y aprendiendo a gestionar sus emociones esta conducta mejorará.

Pero mientras tanto, es fundamental el acompañamiento respetuoso del adulto, para que le ayude y le guíe con empatía y amor en las relaciones y convivencia con sus iguales.

Fotos | iStock

En Bebés y Más | ¿Les enseñamos a pegar sin darnos cuenta?, Por qué debemos educar a nuestros hijos para que no peguen a sus hijos, Las siete grandes diferencias entre el cerebro del niño y del adulto, y por qué debemos tenerlas en cuenta a la hora de educar

Источник: https://www.bebesymas.com/educacion-infantil/mi-hijo-muerde-pega-a-otros-ninos-que-puedo-hacer

¿Cómo enseñar a tu hijo a no pegar?

Cómo enseñar a no pegar

Es muy probable que esto lo hayas visto en cualquier sitio, pero también puede ser que lo hayas vivido en tu propia casa. Eso de que el niño se lanza a pegarte, o a darte patadas, o a morderte; y puede que no sólo a ti, sino a cualquier adulto que haya en casa. Y tú, claro está, no sabes muy bien cómo corregir esa conducta.

En los primeros años de la vida de un niño, muchos de ellos adoptan la costumbre de pegar a los adultos, pero también pueden pegar a otros niños. Esta conducta suele darse en niños muy pequeños que aún no saben comunicarse correctamente con la palabra; y es su manera de expresar su enfado, su molestia o su ansiedad, cuando están viviendo una situación que no les agrada.

Claro que aunque esta sea una conducta frecuente en niños pequeños, a los padres les pone de los nervios, les preocupa y muchas veces no saben ni cómo deben actuar ante ella.

Cuáles son los motivos de que los niños golpeen

Como te decía, un niño pega o da patadas, como una manera de expresar su molestia. Pero hay diferentes motivos concretos por los que el niño siente esa molestia, y se decide a lanzarse contra la persona que tiene delante, y son los siguientes.

Cuando siente que no se le está prestando atención

Pegar es una forma de llamar la atención de los adultos. Si el niño siente, aunque no sea así, que no se le está prestando toda la atención que necesita, es probable que le pegue a quien tenga más cerca.

Cuando algo no les gusta

Cuando se enfadan porque hay una situación que no les gusta, por ejemplo, cuando tiene que quedarse con sus abuelos y lo que quisiera sería estar con su madre, o quizás, cuando se está disputando un juguete con otro niño, o bien porque hay algo que ha pedido y se lo han negado. Pegar es su forma de protestar por esas situaciones que le desagradan.

Cuando siente celos

Es frecuente que un niño sienta celos de un hermano más pequeño, e incluso de cualquier otro niño. En esos momentos, puede pegar para expresar la frustración que siente, si percibe que ha dejado de ser el centro de atención.

Todas éstas son emociones que es normal que tenga un niño; y su forma de expresarlas, hasta cierto punto es también normal: ya que no dispone de las herramientas para gestionarlas de otra forma.

Por tanto, habrá que tener un poco de paciencia, y ponerle algunos límites para poder corregir ese comportamiento.

Cómo actuar cuando el niño reacciona pegando a alguien

Como te decía, el pegar al otro es la manera que tiene un niño de expresar su molestia. Pero claro, no se le puede dejar que la exprese así para siempre, habrá que enseñarle a hacerlo de otra forma. Son los padres los que deben corregirle, con algo de paciencia y con lo que te propongo a continuación.

No le devuelvas el golpe

La primera idea es muy importante. Ya hemos dicho en muchas ocasiones, que los referentes más cercanos que tiene un niño son sus padres, y que, la conducta que primero van a imitar es la de sus padres.

Así que, por favor: no le pegues a un niño para enseñarle que no se pega, no es lógico. Entre otras cosas porque pegar a un niño, no es la mejor forma de corregir nada.

Igual que he dicho alguna vez eso de, “no le grites a tu hijo que no grite”, pues aquí lo mismo. Si lo que quieres es que deje de pegar a los demás, será mejor que le hables en lugar de pegarle, por mucho que te desespere su conducta.

No le enseñes a pegar

Lo anterior es algo que no debes hacer, pero hay otra cosa que tampoco tendrías que hacer, y es animarle a pegar, dando por hecho que tiene que defenderse y que es un signo de tener carácter. Si le animas a pegar a otros niños, por ejemplo, le estarás enseñando a resolver los problemas a golpes.

Espera que se calme y expresa tu molestia

Si vieras que en ese momento el niño está muy alterado, si crees que no te va ni a escuchar tal y como está, es mejor que esperes un poco a que se calme, y que lo hables con él una vez se haya tranquilizado. Eso sí, una vez se haya calmado y no tres días después.

En ese momento en que te ha pegado, o ha pegado a otra persona, llévale a un sitio más tranquilo en donde puedas hablar con él.

Dile que estás algo enfadado por lo que ha hecho, pero recuerda, no utilices adjetivos calificativos de manera general.

Es decir, no le digas que es un niño malo, por ejemplo,sólo tienes que decirle que eso que ha hecho, el pegarle a alguien, no está bien y no debe hacerlo. Decirle que es malo, implica decirle que todo lo que hace está mal, y esa no es la idea.

Enséñale a pedir disculpas

Después de hablar con él sobre lo ocurrido, podrías invitarle a que pida perdón a la persona que ha pegado. Un niño pequeño no tiene la empatía que se necesita para entender que debe pedir perdón, pero, sugerirle que lo haga, irá creando en él esa empatía. E irá entendiendo que a veces su conducta puede hacer daño a otros, y que debe disculparse.

Tan importante o más que decirle que el pegar a alguien está mal, es reforzarle en esos momentos en que está tranquilo; jugando con otro niño o haciendo lo que sea, pero tranquilo.

No tiene por qué ser difícil corregir esa conducta en un niño. Pero, puede haber casos en que los motivos por los que la realiza, sean algo más complejos que los habituales. Si el comportamiento de pegar o morder no desaparece, sería bueno que buscaras ayuda psicológica.

Rosa Armas
Colegiada T-1670.

Источник: https://www.psicologoencasa.es/como-ensenar-a-tu-hijo-a-no-pegar/

Embarazo y niños
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