Cómo enseñar ortografía a los niños

Adiós a las faltas de ortografía

Cómo enseñar ortografía a los niños

Para dejar de tener faltas de ortografía los estudiantes deben entender por qué las cometen y recurrir a las técnicas recomendadas por los expertos para corregirlas. En cualquier caso tienen que ser muy constantes y pacientes, pero el esfuerzo merece la pena: un texto bien escrito les abre más puertas tanto dentro como fuera del ámbito escolar.

Por SILVIA CÁNDANO

Los profesores se quejan a menudo de la cantidad de faltas de ortografía que comenten sus alumnos. Y no es para menos: un estudio realizado en 2012 por la Consejería de Educación Valenciana, con 47.000 alumnos de 4º de Primaria, concluyó que los pequeños cometieron un 43% de errores ortográficos.

Y lo malo es que en estos años la situación no ha mejorado mucho; es más, parece que el escribir como a cada uno le da la gana está cada vez más permitido, que lo que realmente importa es comunicarse, al margen de las normas establecidas para ello.

Pues bien, esta tendencia, tal y como explica Louisa Moats, vicepresidenta de la Asociación Internacional de Dislexia, debería erradicarse, por la sencilla razón de que “las reglas de ortografía favorecen el desarrollo del vocabulario y la creación de palabras nuevas y facilitan la lectura ayudando a comprender las palabras desde su lengua de origen, su sonido y su significado”. Otros especialistas, como el psicólogo Dan Willingham, también defienden la formación de los alumnos en ortografía porque el cerebro recurre a ella para decodificar las palabras de dos maneras distintas: primero, otorgándolas un sonido, y segundo, uniendo las letras escritas con las representaciones que tenemos archivadas en nuestra mente, lo que nos permite identificar esa palabra inmediatamente.

Una vez expuesta la situación y aclarada la importancia de escribir correctamente, veamos cuáles son los motivos por los que los estudiantes de hoy cometen tantas faltas ortográficas.

El origen del problema

Dice Elena Aparicio, psicóloga del Centro de Psicología Kamyno, de La Coruña: “Cuando un niño está aprendiendo a escribir es normal que cometa muchas faltas de ortografía, pero pasado un tiempo, si continúa cometiendo una cantidad llamativa de errores ortográficos hay que descartar posibles problemas neuropsicológicos, como el trastorno por déficit de atención. Si el niño no se concentra, es muy fácil que cambie la “b” por la “v”, que no ponga “m” antes de “p” y “b” y que omita la “h” cada dos por tres. También hay que comprobar si es disléxico. En caso de que lo sea, su cerebro irá más rápido que su vista al leer y escribir, le costará más establecer la relación entre letras y sonidos y deletreará peor, y todo ello le complicará la adquisición de mecanismos para la correcta lecto-escritura. En ambos casos es necesario que el niño sea tratado por un especialista, que le ayude a superar sus dificultades. Así, entre otros muchos avances, también escribirá mejor”.

Hecho esto, si el niño no presenta ninguno de estos problemas, hay que analizar otras posibles causas que justifiquen su forma incorrecta de escribir. Por ejemplo:

  • Una baja motivación. Si el pequeño se aburre en clase o no le interesa lo más mínimo lo que le mandan leer o escribir, es lógico que disminuya su atención al hacer dictados o al elaborar una redacción y esto le lleve a cometer más faltas.
  • Un exceso de reglas y excepciones. A veces el niño memoriza tantas normas, que necesita más tiempo que el estipulado en clase para poder asimilarlas bien.
  • El uso de un léxico inadecuado para su edad. Si el alumno escucha palabras que no entiende bien y que no suele utilizar en su vida cotidiana, es mucho más probable que no las escriba como es debido.
  • La valoración que en su centro escolar dan a la presentación de sus textos. Si el profesor presta mucha más atención al contenido que a la forma, es comprensible que el alumno apenas se esmere en cuidar ésta.

¿Influye el uso del móvil?

Actualmente, muchos padres y profesores piensan que el aumento de las faltas de ortografía se debe, en gran parte, al uso de las abreviaturas que los chicos emplean al escribir mensajes con sus móviles.

Pues bien, parece ser que no es así: un ensayo llevado a cabo en 2014 por tres universidades francesas, patrocinado por el Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS), asegura que los hábitos de escritura de los estudiantes en sus mensajes no cambian lo que ya saben o no de ortografía, de la misma forma que tampoco lo hacían antes la taquigrafía ni las abreviaturas tradicionales utilizadas al escribir apuntes en clase. “Sin embargo, yo creo que la cantidad de mensajes que los chicos envían y reciben cada día, la rapidez con la que lo hacen, la escasa atención que dedican a descifrarlos y el uso indiscriminado de los juegos en sus dispositivos móviles son factores que no ayudan lo más mínimo a que aprendan y fijen en su memoria las reglas ortográficas”, apostilla Elena Aparicio.

Cómo ayudarles a mejorar

Vistos los motivos, ¿qué podemos hacer para que nuestros hijos y alumnos vayan cometiendo cada vez menos faltas de ortografía?

  • Analizar cada caso por separado. “Aquí no vale globalizar. Hay que observar el manejo que cada estudiante hace de la lengua e investigar qué factores motivan sus errores en particular. Acto seguido llega el momento de implicar al alumno en la comprensión de esa regla, para que la interiorice y la emplee adecuadamente”, explica Elena Aparicio. Las dificultades más habituales que suelen encontrarse los estudiantes son la colocación de la “h” y las dudas entre la “j” y la “g”, la “v” y la “b” y la “z” y la “c”. La diéresis encima de la “u” también suele dar problemas a los niños que están empezando a escribir.
  • Aficionarles a la lectura. Que un alumno lea mucho no implica necesariamente que vaya a escribir bien, pero ayuda bastante, puesto que refuerza la imagen léxica que tiene de las palabras. Por supuesto, para que un niño lea es imprescindible que sus padres lo hagan.
  • Enseñarles las reglas de ortografía. Dicen Ellis y Young, estudiosos del lenguaje por excelencia, que el conocimiento de las reglas ortográficas es necesaria para paliar las faltas ortográficas, pero no resulta suficiente, puesto que más del 50% de las palabras tienen restricciones. Por eso, además de leer mucho, los niños también deben escribir a menudo.
  • Fomentar la escritura. Y mejor aún que lo hagan a mano, en lugar de usando la tablet o el ordenador, porque así tienen que prestar una mayor atención. Podemos inventar infinidad de pretextos para que los niños escriban: que se inventen cuentos, que relaten su visita al zoo, que cuenten a sus abuelos cómo les ha ido el día… Cuanto más se adentren en el mundo de las letras, mejor se manejarán en él.
  • Hacerles dictados y repasarlos con ellos. Según Ellis y Young, es muy positivo que el estudiante haga dictados y que sus padres y profesores se los corrijan después, pero ojo: las correcciones de sus errores ortográficos sólo serán productivas si el niño repasa posteriormente las faltas que haya tenido. De esta manera, el dictado refuerza el sistema visual de las palabras escuchadas, mientras que el repaso y la copia de las faltas fija el sistema visual de las palabras escritas.
  • Evitar el corrector cuando escriben con el ordenador. Sabiendo que cuentan con el corrector ponen menos atención, pues confían en que la máquina les corrija. Además, el corrector no entiende el contexto, por lo que muchas veces da por buena una palabra que en realidad es errónea.
  • Eliminar el castigo en el uso de dictados y correcciones caligráficas. Por la sencilla razón de que causa el efecto contrario al deseado.
  • Realizar un análisis positivo de los errores ortográficos. “Al contrario que el castigo, da muy buen resultado elaborar una lista con las faltas más comunes y sistematizarlas con reglas o estrategias para descubrir la ortografía correcta de cada palabra. Por ejemplo, pensar en los cuernos de una vaca ayuda a recordar que esta palabra se escribe con “v” y visualizar una barriga incita a escribir esta palabra con “b”, explica Elena Aparicio.
  • Recurrir a actividades lúdicas. Anagramas, juegos de formar palabras, sopas de letras, crucigramas, adivinanzas escritas… Lo mejor de estos entretenimientos es que el alumno no se da cuenta de la importante tarea “ortográfica” que está llevando a cabo, por lo que no le cuesta trabajo realizarla y puede pasar mucho tiempo dedicado a ella.
  • Familiarizarles con el uso del diccionario. Tanto en papel como en internet, les ayudará a resolver todas las dudas ortográficas que les surjan.
  • Enseñarles a buscar sinónimos. Si dudan sobre cómo se escribe una palabra y no pueden consultar el diccionario, la solución es sustituirla por otra de significado igual o parecido.
  • Animarles a echar mano de su memoria visual. Cuando una palabra les genere duda, deben escribirla de las dos maneras posibles. Si tienen buena memoria visual, optarán por escribir la versión que más veces han visto escrita en sus libros de texto, cómics y novelas.

Cuestión de práctica

No hay una edad a partir de la cual se dejan de tener faltas de ortografía.

Desde los 11 años los niños ya conocen todas las reglas ortográficas, incluidas las del uso correcto de los signos de puntuación, pero ya hemos visto que algunos de los lingüistas más prestigiosos del mundo aseguran que esto no es suficiente para no cometer errores.

“Escribir sin faltas es un objetivo que sólo se consigue a base de mucha práctica y observación, haciendo que los estudiantes reparen en los errores que han cometido para que no vuelvan a caer en ellos nunca más, o al menos, para que los cometan cada vez con menor frecuencia”, concluye Elena Aparicio.

Lisbet Rodríguez del Risco, psicóloga especializada en Psicología Escolar del Gabinete de Psicología Psico-Vida, de Zaragoza.

“Si no les gusta leer ni escribir también hay solución”

¿Cómo supera las faltas de ortografía un niño al que no le gusta leer ni escribir?

“No hace falta que lea un libro si no le apetece, pero podemos animarle a que nos lea el prospecto de un medicamento, las instrucciones de un electrodoméstico o las prestaciones que nos ofrece el seguro de la casa.

E igual pasa con la escritura: si le aburre redactar cuentos o lo que ha hecho durante el fin de semana, podemos pedirle que nos ayude a escribir la lista de la compra o los lugares que le gustaría visitar en vacaciones, y eso sí, luego corregiremos el escrito entre los dos.

Hacer algo con los padres siempre resulta más estimulante para los niños que hacerlo a solas. Además, está comprobado que aprender de forma lúdica y en compañía no sólo es más divertido, sino también más efectivo y duradero”.

Desde el punto de vista psicológico, ¿es adecuado bajar puntos a los alumnos en un examen por las faltas de ortografía o es una medida que les desmotiva?

“Personalmente creo que si estamos fomentando una escuela inclusiva, que respete las diferencias, deberíamos tener en cuenta esas diferencias a la hora de calificar los exámenes.

Un alumno que conoce las reglas ortográficas y no las aplica por desmotivación, no debe ser valorado igual que un alumno con serias dificultades en la lectoescritura, que se esfuerza un montón en hacerlo lo mejor que puede. Así deberían ver los maestros a sus alumnos: con sus individualidades.

De este modo las calificaciones no serían una cifra inamovible, sino un número ajustado a cada individuo y en cada caso, bien empleadas y motivadoras”.

¡CUIDADO CON LAS 10 FALTAS MÁS HABITUALES!

A diario, durante una semana, repasa con tu hijo este listado de faltas ortográficas que los estudiantes cometen con más frecuencia y ponle ejemplos que le ayuden a entender cada regla. Verás cómo poco a poco va escribiendo mejor.

  1. ¡Ay!, hay y ahí. ¡Ay, qué daño!/ Hay muchas manzanas en el cesto/ Ahí está el gato
  2. A ver y haber. A ver qué sucede mañana/ No debe haber mucha gente
  3. Calló y cayó. Se calló en cuanto empezó la película/ Se cayó por un terraplén
  4. Valla y vaya. Esa valla es de color rojo/ ¡Ojalá se vaya pronto!
  5. Hecho y echo. He hecho magdalenas para merendar/ Te echo de menos
  6. Haya, allá y halla. Este mueble es de haya blanca/ No vayas allá/ Halla el resultado
  7. Tubo y tuvo. El tubo de la cañería está oxidado/ Tuvo que irse al médico
  8. A y ha. Ven a jugar/ Se ha caído
  9. Sino y si no No es verde, sino azul/ Si no duermes estarás cansado
  10. Por qué, porque y porqué. ¿Por qué no vas?/ Porque no puedo/ El porqué de mi enfado

LIBROS Y JUEGOS PARA APRENDER A ESCRIBIR CORRECTAMENTE

Infantiles:

  • Ana Tarambana: líos de ortografía (Ed. Molino).
  • El gran juego de la ortografía: los cazafaltas (Ed. Espasa Libros).
  • Stilton: Lengua y ortografía (Ed. Medialive).

Juveniles:

  • Apuntes de ortografía (Ed. Parramon).
  • Ortografía para la ESO (Ed. Vox).
  • Ortografía divertida (Ed. Edinumen).

Etiquetas: erroresortografía

Источник: http://padresycolegios.com/adios-a-las-faltas-de-ortografia/

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