¿Cómo estimular el cerebro de un bebé en el vientre?

Parálisis cerebral

¿Cómo estimular el cerebro de un bebé en el vientre?

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La parálisis cerebral es un problema que afecta al tono muscular, el movimiento y las habilidades motoras. Entorpece la capacidad de moverse de una forma voluntaria y coordinada. La parálisis cerebral puede afectar a funciones corporales que implican el uso de habilidades motoras y musculares como respirar, el control de esfínteres (heces y orina), la alimentación y el aprendizaje.

La parálisis cerebral suele ser consecuencia de un daño cerebral que ocurre antes o durante el nacimiento del bebé, o bien en los primeros 3 a 5 años de la vida del niño. El daño cerebral también puede llevar a otros problemas de salud, como los problemas en la vista, la audición y el habla

Existen tres tipos de parálisis cerebral:

La parálisis cerebral no se puede curar, pero la calidad de vida de los niños afectados puede mejorar con:

  • tratamiento quirúrgico (operaciones)
  • otros tipos de tratamientos, como la fisioterapia, la terapia ocupacional, y la logopedia (terapia del habla).
  • equipos especiales que ayudan a los niños a desplazarse y a comunicarse con los demás

Esta afección no empeora con el paso del tiempo.

¿Cuáles son las causas de la parálisis cerebral?

Se desconoce la causa de la parálisis cerebral. Pero muchos casos ocurren como consecuencia de un problema que afecta al cerebro del niño cuando todavía está en pleno proceso de formación y desarrollo, antes de nacer o durante la lactancia inicial. Estos problemas se pueden deber a:

  • infecciones durante el embarazo
  • un accidente cerebro-vascular dentro del vientre materno o después del nacimiento
  • una ictericia no tratada (tonalidad amarillenta en la piel y el blanco de los ojos)
  • trastornos de origen genético
  • problemas médicos en la madre durante el embarazo

En casos excepcionales, la parálisis cerebral ocurre porque algo va mal durante el parto y el nacimiento del bebé.

Los bebés prematuros (que nacen antes de tiempo) tienen un riesgo más elevado de tener parálisis cerebral que los bebés nacidos a término. Ocurre lo mismo con los bebés de bajo peso natal y con los hijos de partos múltiples, como los mellizos y los trillizos.

El hecho de sufrir lesiones cerebrales durante la lactancia o la primera infancia también puede evolucionar a una parálisis cerebral. Por ejemplo, un bebé o un niño de menos de tres años puede sufrir daño cerebral a consecuencia de:

  • una intoxicación por plomo
  • una meningitis bacteriana
  • falta de irrigación sanguíneo cerebral
  • ser sacudido o agitado durante la lactancia (síndrome del bebé sacudido)
  • sufrir un accidente de tráfico

¿Cómo se diagnostica la parálisis cerebral?

Los bebés prematuros o que presentan problemas de salud se exponen más a tener una parálisis cerebral, por lo que se deben observar en busca de signos de esta afección. Los médicos se fijan en:

  • los retrasos evolutivos, como no alcanzar juguetes con 4 meses de edad o no sentarse con 7 meses
  • problemas en las habilidades motoras, como no saber gatear, andar, o mover brazos y piernas de la forma habitual
  • movimientos descoordinados
  • tono muscular demasiado alto o demasiado bajo
  • los reflejos del bebé (como el de prensión, cuando las manos se convierten en puños en cuanto se le toca la palma de la mano) que permanecen más allá de la fecha en que suelen desaparecer

¿Qué problemas causa la parálisis cerebral?

Hay una amplia variabilidad en las discapacidades físicas y cognitivas (la facultad de aprender y entender) en lo que respecta a la parálisis cerebral.

Algunos niños tienen muchos problemas relacionados con el movimiento y el aprendizaje, mientras que otros no los tienen. Todo depende de la medida en que esté dañado el cerebro.

Por ejemplo, una lesión cerebral puede ser leve y afectar solo a la parte del cerebro que controla la marcha. O puede ser mucho más extensa y afectar a partes del cerebro que controlan el habla y la marcha.

El daño cerebral que causa una parálisis cerebral también puede afectar a otras funciones cerebrales, pudiendo provocar problemas como:

  • deficiencias visuales o ceguera
  • pérdidas auditivas
  • aspiración de alimentos (inhalación de alimentos o líquidos hacia el interior de los pulmones)
  • reflujo gastroesofágico (regurgitar)
  • problemas en habla y/o babeo
  • caries dental
  • trastornos del sueño
  • osteoporosis (huesos frágiles y quebradizos)
  • problemas de comportamiento.
  • trastornos del aprendizaje

Las convulsiones, los problemas en el habla y la comunicación, y los problemas de aprendizaje son frecuentes en los niños con parálisis cerebral. Muchos de ellos presentan problemas que requieren tratamiento continuo y el uso de dispositivos asistenciales, como aparatos ortopédicos o sillas de ruedas.

¿Cómo se trata la parálisis cerebral?

La parálisis cerebral no tiene cura. Pero existen recursos y tratamientos que permiten ayudar a los niños que la padecen a crecer y a desarrollar su mayor potencial.

En cuanto se diagnostica una parálisis cerebral, el niño puede iniciar el tratamiento de sus problemas relacionados con el movimiento y otras áreas en que necesite ayuda, como el aprendizaje, el habla, la audición y el desarrollo social y emocional.

La medicación puede ayudar a los niños que tengan mucho dolor muscular y mucha rigidez muscular. Los medicamentos se pueden tomar por boca o a través de una bomba (la bomba de baclofeno) implantada bajo la piel.

La cirugía ortopédica puede ayudar a corregir las dislocaciones de la cadera y la escoliosis (curvatura anómala de la columna vertebral), que son problemas frecuentes en los niños con parálisis cerebral. Las férulas y otros correctores ortopédicos ayudan a desplazarse a algunos niños con parálisis cerebral.

Los niños pueden mejorar su salud ósea llevando dietas de alto contenido en calcio, vitamina D y fósforo. Estos nutrientes ayudan a mantener los huesos fuertes.

Los médicos, los dietistas o nutricionistas y los logopedas pueden trabajar con las familias para asegurarse de que los niños reciben una cantidad suficiente de nutrientes adecuados, así como proponer cambios en la dieta o los horarios y las rutinas relacionados con las comidas, en caso necesario.

¿Qué más debería saber?

Los niños con parálisis cerebral suelen tener que visitar a muchos tipos diferentes de especialistas médicos. Su equipo médico puede incluir a médicos y cirujanos, enfermeros, terapeutas, psicólogos, educadores y asistente sociales.

Aunque sea necesario contar con la visión de muchos especialistas médicos, sigue siendo importante disponer de un médico de atención primaria o de un especialista en parálisis cerebral. Este médico será quien se encargará de la atención médica de rutina de su hijo y también ayudará a coordinar las atenciones médicas de los demás médicos.

¿Dónde pueden encontrar ayuda los cuidadores de niños con parálisis cerebral?

Cuidar de un hijo con parálisis cerebral puede ser difícil de sobrellevar a veces. Estos niños no solo necesitan mucha atención cuando están en casa, sino que también necesitan ir a visitas médicas y de tratamiento. No tema dar un sí cuando alguien le pregunte: «¿Te puedo ayudar?». Sus parientes y amigos seguro que quieren estar a su lado y echarle una mano.

Para sentirse menos solo y conectar con otras personas que se están enfrentando a retos similares al suyo, busque un grupo de apoyo de su localidad o por internet. También puede obtener información y recibir apoyo de organizaciones sobre parálisis cerebral, como:

  • La Fundación de la Parálisis Cerebral (Cerebral Palsy Foundation)
  • La Guía sobre Parálisis Cerebral (Cerebral Palsy Guidance)
  • United Cerebral Palsy

Mantenerse fuerte y sano no solo en bueno para usted, sino también para su hijo y para su familia al completo.

De cara al futuro

Vivir con una parálisis cerebral es diferente para cada niño. Para ayudar a su hijo a moverse y a aprender lo máximo posible, trabaje codo con codo con el equipo médico del niño para desarrollar un plan de tratamiento. Luego, a medida que su hijo vaya creciendo y sus necesidades vayan cambiando, vayan adaptado el plan según lo que sea necesario.

Las siguientes guías le pueden ayudar mientras usted planifica cada etapa, desde la infancia hasta el inicio de la vida adulta de su hijo:

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/cerebral-palsy-esp.html

¿Cómo estimular el cerebro de un bebé en el vientre?

¿Cómo estimular el cerebro de un bebé en el vientre?

Nuestro bebé es capaz de reaccionar ante estímulos externos, ya sea ruido, música suave o luz intensa. Esto significa, por tanto, que puede comenzar a entrenar sus sentidos desde el útero materno.

Aproximadamente es a partir de la semana 22 de gestación cuando los órganos de los sentidos están desarrollados y ya están en funcionamiento, por lo que a partir de ese momento se puede comenzar con la estimulación intrauterina.

Además, será capaz de reconocer nuestra voz a partir de las 16 semanas aproximadamente por lo que debemos hablarle de manera tranquila y clara, pero también pausada para que se relaje y nosotras podamos transmitirle la calma que necesita tener en el vientre.

 La audición es el primer sentido a despertar y es con el sonido del latido de nuestro corazón con lo que primero ellos experimentan.

A partir de la semana 20 es cuando comienzan a reaccionar sobre los sonidos externos y cinco semanas después ya son capaces de diferenciarlos.

La música también juega aquí un papel fundamental. De hecho, la estimulación musical temprana motiva y fomenta los vínculos entre ambos, pero también ayuda a regular las emociones por ambas partes.

Además, aporta otros grandes beneficios puesto que las audiciones y el contacto con nosotras aumentan la actividad inmunitaria, nuestro bebé nace más relajado, con los ojos y las manos abiertas, llora menos y también duerme y se alimenta mejor.

Otra de las cosas de las que debemos destacar todas las ventajas es de leer a nuestro bebé cuando todavía está en el útero.

¿Por qué? Pues bien, cuando le leemos estamos facilitando su aprendizaje futuro haciendo posible, además, que tenga un desarrollo intelectual más temprano. Nuestro bebé podrá reconocer de una manera más sencilla las voces de quienes le lean y se sentirá más cómodo y seguro.

Aprenderá a distinguir las modulaciones de la voz y esto también le será muy positivo cuando nazca para así tranquilizarle cuando sea necesario.

A partir ya del sexto mes de embarazo nuestro hijo va a abrir sus párpados y aunque el entorno todavía sea oscuro, las pupilas reaccionarán si hay una fuente de luz que viene desde fuera y podrá reconocer de dónde procede y seguirla si la movemos estimulando a su vez su musculatura ocular. Y para lograrlo el cerebro debe estar adecuadamente estimulado ya que es el órgano encargado de la coordinación automática de los movimientos oculares.

Finalmente, recordemos que la estimulación temprana une la adaptabilidad del cerebro a la capacidad de aprendizaje consiguiendo que los bebés sanos maduren y sean capaces de adaptarse mejor a su entorno y a las diferentes situaciones. Una estimulación que no se trata precisamente de una terapia ni tampoco de un método de enseñanza formal sino más bien de una forma de orientación del potencial y de las capacidades de los más pequeños.

Cuando estimulamos a nuestro bebé le estamos abriendo, sin duda, un abanico muy amplio de oportunidades y experiencias que lo harán tanto explorar como adquirir una serie de destrezas y habilidades y entender también todo lo que ocurre a su alrededor. 
 

¿Cómo ayuda la alimentación al desarrollo del cerebro del feto?

En primer lugar, debemos saber que tanto una buena alimentación como una estimulación adecuada son necesarias para evitar futuros trastornos en este órgano tan importante como es el cerebro.

Los días van pasando y nuestro pequeño crece cada vez más deprisa. Todos sus órganos se están formando y con el tiempo va sintiendo más placer dentro del útero.

Día tras día se va sincronizando con nuestros latidos y comienza a ser partícipe de sus estados emocionales.

El cerebro del bebé es uno de los órganos más importantes de su sistema nervioso, es rico en neuronas y comienza a formarse aproximadamente a partir de la tercera semana de concepción por lo que a pesar de que como buenas madres debemos preocuparnos por el ácido fólico, las vitaminas necesarias y los suplementos, también debemos promover un desarrollo completamente sano de nuestro bebé. Entre las vitaminas y minerales con los que debemos contar para favorecer el desarrollo del cerebro del bebé encontramos la vitamina B12, la vitamina C, la vitamina D, el zinc, el hierro o los ácidos grasos omega 3.

Numerosos estudios han revelado que los hijos de las madres que han estado consumiendo una gran cantidad de frutas y verduras durante el embarazo, sobre todo durante el último trimestre (semana 25-40), no suelen experimentar ningún tipo de rechazo al sabor de este tipo de alimentación por lo que con ello se deduce que podemos enseñarle a comer desde que está en nuestro útero. Será a partir de la semana 12 cuando reciba los sabores de los alimentos que ingerimos.

Además, es importante evitar toxinas que pueden afectar al desarrollo del feto. Si bien la placenta ayuda a filtrar las toxinas, no puede hacerlo con todas. Por eso, debes seguir una serie de consejos como evitar la exposición prolongada a los artículos de limpieza, evitar las pinturas con plomo, limitar la exposición a la polución y contaminación ambiental.

Tampoco debes fumar ni beber alcohol ya que la nicotina interfiere con el desarrollo de células cerebrales cognitivas fundamentales.

Y el alcohol puede causar el síndrome del espectro alcohólico fetal, causante del deficiente desarrollo del cerebro del feto.

De hecho, beber alcohol durante el embarazo está asociado con un coeficiente intelectual bajo, períodos de concentración cortos, mala memoria, trastornor por déficit de atención con hiperactividad, conducta impulsiva e incluso trastornos de las funciones motoras.

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Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/semanas-embarazo/como-estimular-el-cerebro-de-un-bebe-en-el-vientre-9308

Técnicas de estimulación prenatal

¿Cómo estimular el cerebro de un bebé en el vientre?

Tomar parte activa en el embarazo, vinculándote afectivamente a tu hijo antes de nacer y consiguiendo que él llegue al mundo con la máxima capacidad neuronal. En esto consiste la llamada estimulación prenatal, un sistema que aprovecha las posibilidades reales de comunicación que existen entre tu futuro hijo y tú desde el seno materno.

El pequeño que llevas en tu interior es mucho más que un ser pasivo en formación.

Gracias a los avances en los sistemas de diagnóstico prenatal y, especialmente, al perfeccionamiento de las ecografías, se ha podido observar la increíble capacidad sensitiva que va logrando el feto a medida que evoluciona el embarazo.

Se ha comprobado cómo reacciona ante una luz intensa, se sobresalta ante un sonido fuerte o siente como suaves masajes las diferentes presiones en el útero… Y si existen esas capacidades ¿por qué no aprovecharlas desde el momento en que aparecen?

Pero es que, además, alrededor del octavo mes de embarazo, el bebé cuenta con entre dos y tres veces más neuronas que cualquier adulto pueda tener.

Sin embargo, durante el último mes antes del parto, la mitad de estas habrán muerto y seguirán haciéndolo, aunque a un ritmo menor, durante los siguientes años de infancia.

Este proceso de destrucción natural se produce porque estas células nerviosas no han establecido conexiones entre sí y una célula aislada, que no se utiliza, termina por desaparecer. Y es que para que estas conexiones entre neuronas se produzcan es necesario un estímulo.

La estimulación prenatal pretende frenar este proceso y proporcionar los estímulos necesarios para que las neuronas establezcan conexiones sinápticas; en definitiva, intenta que el feto no pierda materia gris del cerebro.

Aprovecha su capacidad auditiva

El oído es el sentido a través del que más estímulos le llegarán. Su capacidad auditiva se pone en marcha ya en la semana 20 de gestación, y a partir de entonces, comenzará a captar muchos de los sonidos que le rodean.

Quizás hayas oído hablar de los beneficios de que ambos escuchéis música clásica durante estos meses.

Y si bien, esta práctica logra estados de relajación muy favorables en ti y por lo tanto en él, en el plano de la estimulación cerebral sus efectos son limitados, salvo que se trate de un sistema en los que tanto los acordes, las cadencias como la altura tonal están perfectamente elegidos. Escuchar un disco de Mozart o Beethoven tendrá poca repercusión para el cerebro del pequeño, porque esta música es demasiado compleja para el futuro bebé, y, además, le llega distorsionada o atenuada porque ha de pasar por el líquido amniótico.

Al igual que ocurre con la música clásica, la voz humana es un sonido demasiado complejo para conseguir una estimulación cerebral efectiva en el feto.

Sin embargo, escuchar tu voz y la de su papá durante su vida uterina le aportará otros beneficios nada desdeñables cuando esté entre vuestros brazos: seguridad y tranquilidad.

Numerosos estudios científicos aseguran que los bebés son capaces de reconocer la voz de su madre a los pocos días de nacer. Y es que aunque le llegue distorsionada por el líquido amniótico, el tono y la modulación será la misma, y la distinguirá enseguida del resto.

Por tanto, no dudes en entablar tus primeras conversaciones con tu pequeño en momentos de silencio, para que tu voz le llegue “sin interferencias”, y por supuesto, anima a tu pareja a que –él que puede– acerque su boca a la tripa, y participe de ese diálogo íntimo.

Cerca de él a través del tacto

Te relajan a ti, le relajan a él. Así actúan los masajes que tú puedas recibir durante el embarazo. La espalda, las piernas, el cuello… serán las zonas del cuerpo que tengas más “cargadas” al final del día, y un buen masaje te resultará aliviante y reconfortante.

Y ten en cuenta que la tranquilidad que tú percibas, beneficiará enormemente a tu hijo.

En un estado de relajación, el cuerpo libera endorfinas, unas hormonas que funcionan como potenciadores del bienestar, y que además, favorecen la circulación sanguínea, lo que se traducirá en una mayor cantidad de oxígeno y nutrientes que le llegan a tu hijo a través de la placenta.

Pero, sin duda, el masaje que más llegará a tu pequeño será el que tú o tu pareja realicéis sobre la tripa.

Alrededor de la semana 30, tu futuro hijo tendrá muy desarrollado el sentido del tacto, de tal manera, que percibirá las distintas presiones que vosotros podáis hacer en el vientre.

Hasta tal punto es sensible que, mediante control ecográfico, se ha comprobado cómo el bebé termina reconociendo a quién le acaricia, y así desplaza su cuerpo o responde con una patadita en el lugar donde mamá –y no otra persona desconocida– pone su mano.

Los sistemas de estimulación prenatal

La idea de la estimulación prenatal es hacerle escuchar sonidos simples. Y teniendo en cuenta que el sonido más simple y habitual que le llega al bebé de forma natural es el latido del corazón de su madre, el objetivo es ofrecerle sonidos similares, pero no idénticos, que el bebé sea capaz de captar, reconocer y comparar con este latido.

En este sentido, los sistemas que se comercializan se basan en la colocación de un cinturón en el abdomen de la madre, que va provisto de unos pequeños altavoces enfocados hacia el vientre. A través de éstos, se emiten los sonidos grabados, que varían a lo largo de las semanas.

Se introducen cambios en los ritmos y los sonidos se van haciendo más complejos para que el bebé no se acostumbre a escuchar siempre lo mismo. Tampoco exigen mucha dedicación, ni concentración. Basta con colocarse el sistema una hora, dos veces al día.

Es recomendable hacerlo a las mismas horas porque los bebés ya están predispuestos a oírlo y reaccionan, unos se muestran inquietos, otros se relajan.

¿Qué resultados se obtienen?

Comparando los parámetros que miden los tiempos en los que un bebé consigue los hitos básicos, como decir sus primeras palabras o reconocer ciertas partes del cuerpo, se ha comprobado que los bebés estimulados desde el vientre materno consiguen alcanzar estas etapas antes que los que no han recibido ese entrenamiento. En general, los avances observados son:

  • Nacen más relajados y lloran menos.
  • Duermen y se alimentan mejor.
  • Son capaces de concentrar su atención durante más tiempo en una actividad y se muestran más curiosos, lo que les hace aprender con más rapidez.
  • Tienen habilidades superiores en el lenguaje, la música y la creatividad.

Asesoramiento: Ramón Ollé, especialista en Estimulación prenatal, y socio de Crianza Natural.

Raquel Burgos

Источник: https://www.guiadelnino.com/embarazo/desarrollo-fetal/tecnicas-de-estimulacion-prenatal

15 alimentos con Omega 3 que ayudan al desarrollo del cerebro del bebé y que son también buenos para adultos

¿Cómo estimular el cerebro de un bebé en el vientre?

Una alimentación completa y equilibrada nos ayuda a obtener los nutrientes y vitaminas esenciales para una vida saludable, como calcio o hierro. Otro de los nutrientes que nos aporta buena salud, son los ácidos grados, dentro de los cuales destacan el Omega 3 y el Omega 6.

Hoy te compartimos 15 alimentos con Omega 3, que además de ayudar al desarrollo del cerebro de tu bebé, también son buenos para los adultos.

El Omega 3 es un tipo de grasa poliinsaturada, que se considera un ácido graso esencial ya que el cuerpo no puede producirlos por sí sólo. Por ello, debemos recurrir al consumo de ciertos alimentos para obtenerlo y así beneficiarnos de sus propiedades.

Durante el embarazo y lactancia, es importante asegurarnos de consumir Omega 3, pues éste ayuda al desarrollo del cerebro del bebé, mejora su función cognitiva y neurológica y ayuda en el desarrollo del sistema nervioso.

Además de los beneficios para el desarrollo cerebral del bebé, el Omega 3 también es bueno para los adultos, pues su efecto antiinflamatorio y autoinmune podría ayudar a reducir el riesgo de padecer ciertas enfermedades que se caracterizan por procesos inflamatorios y enfermedades mediadas por reacciones inmunológicas. Además, ayuda a prevenir la aparición de problemas vasculares.

Salmón

Los pescados grasos o azules son los que mayor cantidad de Omega 3 contienen, y entre ellos se encuentra el salmón, que contiene entre 1,5 y 3 mg por ciento, y que además es fuente de vitamina D, calcio y potasio. Podemos disfrutarlo en una gran variedad de recetas al horno,

Atún blanco

Además de aportarnos Omega 3, el atún blanco es una buena fuente de proteínas, potasio y fósforo. Durante el embarazo, es recomendable consumir pescados azules tres veces por semana, pero recuerda que está prohibido consumir cualquier tipo de pescado o marisco crudo.

Sardinas

Las sardinas son otro un pescado graso o pescado azul rico en omega 3 y de bajo contenido en mercurio, así como en vitamina D, yodo, calcio y potasio. Principalmente podemos consumirlas como un delicioso aperitivo o con pasta.

Semillas de chía

Las de chía son una de las semillas que mayor proporción de grasas buenas ofrecen, por lo que resultan ser una excelente fuente de omega 3 de origen vegetal. Podemos disfrutarlas en desayunos y postres.

Semillas de linaza

Son una de las principales fuentes de omega 3 entre los alimentos vegetales, pues poseen ácido alfa linolénico o ALA en su interior. Por cada 100 gramos de semillas de linaza hay alrededor de 22 gramos de omega 3 y también ofrecen proteínas, fibra y vitamina E así como calcio y potasio. Estas semillas podemos incluirlas en recetas de panes y galletas.

Almendras

Las almendras también son fuente de grasas de calidad entre las que destacan los ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, dentro de los cuales se encuentra el omega 3. Con ellas podemos preparar un muesli crujiente de avena y almendras.

Nueces

Además de contener ácidos grasos de buena calidad como el omega 3 y omega 6, las nueces contienen fibra, antioxidantes, proteínas vegetales y valiosos micronutrientes . Podemos sumarlas en el desayuno o a una salsa.

Crema de cacahuete

Por cada 100 gramos de crema de cacahuete, podemos obtener 10,3 gramos de Omega 3, pero además de ello, un estudio encontró que consumir cacahuetes durante la lactancia podría ayudar a reducir el riesgo de que el bebé padezca alergias en el futuro. Podemos usar la crema de cacahuete como reemplazo de mantequilla para las tostadas del desayuno, o hacer algunas recetas que la incluyan, como en una salsa o unas magdalenas.

Aceite de oliva extra virgen

Es uno de los aceites vegetales más saludables que contiene ácidos grasos monoinsaturados. Podemos usar aceite de oliva extra virgen para elaborar galletas, bizcochos y para aliñar ensaladas.

Aceite de nuez

Por cada 100 gramos de aceite de nuez, obtenemos 10,4 gramos de omega 3. Podemos usarlo para elaborar galletas, panes y pasteles.

Aceite de canola

El aceite de canola posee alrededor de 9 gramos de omega 3 por cada 100 gramos y podemos usarlo en reemplazo de otros aceites para aliñar o saltear.

Aguacate

Además de ser rico en omega 3, el aguacate contiene vitaminas A, C, D, E K, y vitaminas del complejo B como tiamina, biotina, vitamina B 12 y ácido fólico. Podemos usarlo como complemento para ensaladas o en tostas y sándwiches.

Aceitunas

Al igual que el aguacate, las aceitunas son ricas en grasas monoinsaturadas y que incluyen otros nutrientes como potasio, magnesio y calcio. La forma más sencilla que tenemos de consumirlas es como aperitivo, pero también podemos incluirlas en algunas recetas, como en un quiche o unas galletas.

Soja

La única legumbre que ofrece grasas, y en la soja podemos encontrar 11 gramos de Omega 3 por cada 100 gramos. Podemos incluirla en nuestra alimentación en ensaladas, hamburguesas o guisados.

Avena

Además de aportar nutrientes como calcio, potasio y antioxidantes, la avena es fuente de buenas grasas para el organismo, entre ellas el Omega 3. Este cereal no sólo podemos disfrutarlo en el desayuno, sino también en galletas, panes y hamburguesas.

Además de estos alimentos que nos aportan Omega 3 de forma natural, podemos encontrar en el mercado otros productos que han sido enriquecidos con Omega 3, como preparados lácteos, galletas, cereales, yogur y huevo.

Fotos | iStock, Pexels, Pixabay

Источник: https://www.bebesymas.com/nutricion-embarazo/15-alimentos-omega-3-que-ayudan-al-desarrollo-cerebro-bebe-que-tambien-buenos-para-adultos

Embarazo y niños
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