Cómo hacer control de daños cuando discutes delante de tus hijos

Contents
  1. Las discusiones de pareja y los hijos
  2. Motivos de enfrentamiento
  3. Los hijos frente a las discusiones
  4. ¿Cómo evitar las discusiones frente a los hijos?
  5. Cuando los padres discuten
  6. ¿Qué significa que los padres discutan?
  7. ¿Cómo se sienten los niños cuando sus padres discuten?
  8. ¿Qué deberías hacer cuando tus padres discuten?
  9. Cuando las discusiones de los padres van demasiado lejos
  10. ¿Está bien que los padres discutan en ocasiones?
  11. Familias felices y sanas
  12. Aprende a discutir en pareja sin perder los nervios
  13. 3) Si la discusión se nos ha escapado de las manos, “¡pisad el freno!”
  14. 4) Pacta una señal con tu pareja
  15. 5) Mejor prevenir
  16. La mejor prevención: cuidaros mutuamente
  17. Consecuencias de discutir frente al niño — Mejor con Salud
  18. 1. A nivel subconsciente cuando son bebés
  19. 2. En su desarrollo emocional 
  20. 3. En un niño de edad preescolar
  21. 4. En un niño de edad escolar
  22. Los niños y las discusiones con ofensas 
  23. Es preferible discutir en un lugar alejado de los niños
  24. Acudir a terapia de pareja y familia puede ser provechoso
  25. Conversar con los niños es importante
  26. Los padres como modelo
  27. Cómo sufren los hijos las peleas de los padres
  28. El peligro de las discusiones delante de los hijos
  29. El estrés que generan las peleas de los padres
  30. Protegiendo a los hijos de nuestros conflictos
  31. Aprendizaje por imitación
  32. ¿Es bueno discutir delante de los hijos? – Somos Psicología y Formación
  33. ¿Es bueno discutir delante de los hijos?
  34. En su opinión, ¿cómo afecta a los niños que sus padres discutan delante de ellos?
  35. En general, ¿qué mensaje le llega al niño cuando presencia una discusión o discusiones reiteradas entre sus padres?
  36. ¿Cree que puede ser positivo que los pequeños presencien estas discusiones? ¿En qué ocasiones?
  37. ¿Qué lecciones podría aprender un niño presenciando una discusión entre sus padres?
  38. ¿Qué elementos deberían aparecer en la discusión para que esta sea positiva para la educación del niño?
  39. El modo en que puede afectar a un niño, ¿depende de la edad del niño? ¿Cree que los bebés se dan cuenta de que sus padres discuten?
  40. El inicio de una discusión no se puede prever. Una vez iniciada, si hay un niño delante, ¿cómo debería tener lugar? ¿Cuál es el mejor tipo de lenguaje, gestos, o actitudes?
  41. ¿Sería bueno tener una conversación después con el niño para explicar lo ocurrido? ¿Cómo debería ser esa conversación?

Las discusiones de pareja y los hijos

Cómo hacer control de daños cuando discutes delante de tus hijos

¡Cuidado! las peleas con tu pareja también afectan a tus hijos.

Muchas veces como papás nos preocupamos muy poco por comenzar una pelea delante de los niños. La prudencia, la tranquilidad y la tolerancia suelen desaparecer una vez que iniciamos una discusión de pareja, sin importar si tenemos la razón o no.

Si nuestra capacidad de afrontar las discusiones para lograr un cambio positivo falla, entonces empiezan los insultos, las recriminaciones y en ocasiones hasta la violencia.

Las discusiones constantes llegan a convertirse en parte de la dinámica familiar, lo que repercute negativamente en los hijos.

Motivos de enfrentamiento

Son muchos los motivos que originan las discusiones de pareja, sin embargo las razones más comunes por las que una pareja se enfrasca en una disputa son:

  • Falta de comunicación
  • Problemas económicos
  • Familia de la pareja o familia política
  • Falta de atención y compromiso con la familia o con la pareja
  • Falta de cooperación, apoyo y tiempo dedicado a la pareja
  • Educación de los hijos
  • Sexualidad de la pareja
  • Celos
  • Rutina

Los sentimientos como el enojo, la ira, el coraje y el resentimiento generados por algún problema de pareja provocan una especie de “bloqueo” que nos impide percatarnos de quién se encuentra con nosotros o de lo que sucede a nuestro alrededor.

Los hijos frente a las discusiones

Después de una discusión es común escuchar a los niños preguntar cosas como:

  • ¿Por qué mi papá y tú se pelean?
  • ¿Por qué mi papá te dice cosas feas?
  • ¿Por qué le gritaste a mi papá?
  • ¿Por qué se enojan tanto?
  • ¿Qué hiciste o qué hice para que mi mamá se enojara?
  • ¿Se van a divorciar?
  • ¿Verdad que mi papá y tú nunca se van a separar?

Los niños no sólo se cuestionan la situación de sus padres, sino que además experimentan una gran preocupación, incertidumbre y angustia.


La fantasía de los niños no tiene límites, pueden llegar a imaginar o suponer cosas que a menudo están alejadas de la realidad, como que son ellos los culpables por los pleitos en casa, el conflicto de lealtades (tener que tomar partido hacia alguno de los padres) y el temor a la separación o el divorcio

Los niños aprenden más de nuestros comportamientos y actitudes que por las explicaciones y justificaciones que les brindemos en estas situaciones.

Al discutir frente a los hijos les estamos dando un ejemplo de falta de control, imprudencia, intolerancia y agresividad, además de afectar su autoestima, su seguridad y su confianza.

¿Cómo evitar las discusiones frente a los hijos?

El acuerdo y compromiso de evitar las discusiones frente a los hijos es tarea de dos. Pero en ocasiones las cosas se salen de control y aunque tengamos toda la disposición para evitar discutir en presencia de los niños, resulta muy difícil de cumplir.

Lo importante es que tú y tu pareja estén conscientes de las repercusiones que tienen estas discusiones en sus hijos, para que antes de empezar una discusión piensen en cómo les va a afectar a ellos.

Para lograrlo, toma en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Establezcan acuerdos, busquen estrategias y encuentren la forma de evitar hablar de los problemas de pareja frente a los niños. Por ejemplo, una señal, un comentario previamente establecido que les recuerde el acuerdo.
  • Definitivamente deben resolver sus problemas cuando los niños duerman, se encuentren en la escuela o en algún otro lugar que no sea su casa
  • Comprométanse a respetar los acuerdos. Un acuerdo sin compromiso de cumplirlo, no sirve de nada
  • Olvídate de la idea de que los problemas se tienen que hablar y resolver en el momento. Las nuevas teorías de la comunicación dictan que no es lo conveniente por la carga afectiva negativa que representa, situación que adicionalmente bloquea la comunicación y el entendimiento
  • Recuerda la frase popular “en alguien tiene que caber la prudencia”. Si no es en tu pareja, tendrá que ser en ti
  • Si la discusión es inevitable, procura que sea en un tono más suave, evitando las agresiones verbales, pero sobre todo las físicas
  • Eviten las descalificaciones frente a los niños. Esto puede deteriorar su relación con ellos y la figura de autoridad
  • Explora los sentimientos de tus hijos frente a sus discusiones y tranquilízalos una vez pasada la discusión
  • Explícales a tus hijos que no son los responsables ni culpables de estas discusiones
  • Demuestren su amor frente a los niños, un beso o un abrazo pueden aminorar el efecto ocasionado por la pelea

Si no logran vencer los obstáculos de comunicación y las discusiones son constantes, es recomendable acudir a terapia de pareja por el bien de toda la familia.

Источник: https://www.bbmundo.com/mamas-papas/pareja/las-discusiones-de-pareja-y-los-hijos/

Cuando los padres discuten

Cómo hacer control de daños cuando discutes delante de tus hijos

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Es normal que los padres no estén de acuerdo en todo y discutan de tanto en tanto. Es posible que no estén de acuerdo en asuntos relacionados con el dinero, las tareas domésticas o en cómo pasar el tiempo.

Tal vez discrepen en cosas importantes –como las decisiones que necesitan tomar sobre la familia.

Pueden incluso no estar de acuerdo en pequeñas cosas que carecen de importancia —como qué hay para cenar o a qué hora llega alguien a casa.

A veces los padres no están de acuerdo pero saben hablar con tranquilidad, dándose mutuamente la oportunidad de expresar su punto de vista y escuchar el punto de vista del otro. Pero muchas veces, cuando los padres no están de acuerdo, discuten. Una discusión es como una pelea en la que se utilizan palabras.

La mayoría de los niños se preocupan cuando sus padres discuten. Los gritos y las palabras de enfado que utilizan los padres en sus discusiones pueden entristecer, preocupar o asustar a los hijos. Hasta las discusiones silenciosas –cuando los padres se enfadan y dejan de hablarse- pueden preocupar a los hijos.

Si los padres discuten por un tema relacionado con los hijos, estos pueden pensar que son ellos quienes han motivado la discusión. Si creen que la discusión es por su culpa, los hijos pueden sentirse culpables y afectarles todavía más. Pero las discusiones de los padres nunca son culpa de los hijos.

¿Qué significa que los padres discutan?

Los niños suelen preocuparse cuando sus padres discuten. Pueden sacar conclusiones precipitadas y creer que sus padres han dejado de quererse. Y hasta pueden pensar que se van a divorciar.

Pero generalmente las discusiones que tienen los padres no significan que hayan dejado de quererse o que se vayan a divorciar. La mayoría de las veces esas discusiones son una manera de liberarse de las tensiones acumuladas cuando los padres han tenido un mal día o están muy estresados. La mayoría de la gente pierde los estribos de vez en cuando.

Al igual que los niños, cuando los padres se enfadan entre sí, se pueden gritar, chillar y decir cosas desagradables que, en el fondo, no se querían decir.

A veces, una discusión puede no significar nada salvo que uno de los padres o ambos han perdido el control.

Al igual que los niños, los padres discuten más cuando están atravesando un mal momento o cuando están muy estresados en el trabajo o preocupados por otra cosa.

¿Cómo se sienten los niños cuando sus padres discuten?

Los niños suelen preocuparse cuando ven u oyen discutir a sus padres. Es duro oír sus gritos y las palabras desagradable que se dicen. Ver a sus padres alterados y fuera de control puede hacer que un niño se sienta desprotegido y asustado.

Los niños se pueden preocupar por uno de sus padres durante la discusión. Les puede preocupar que un padre se sienta especialmente triste o herido por los gritos y/o insultos del otro. Pueden temer que uno de sus padres se enfade tanto que llegue a perder completamente el control, que se enfade también con ellos o que alguien salga lesionado.

A veces las discusiones de los padres provocan llantos o dolor de cabeza en sus hijos. La preocupación por las discusiones de los padres puede incluso hacer que a un niño le cueste conciliar el sueño o no quiera ir al colegio.

¿Qué deberías hacer cuando tus padres discuten?

Es importante recordar que, cuando tus padres discuten, la discusión es entre ellos y que no te implica ti. Por lo tanto, lo mejor que puedes hacer es mantenerte al margen e irte a otra parte de la casa cuando discutan. O sea que vete a tu habitación, cierra la puerta y busca algo con que entretenerte hasta que dejen de discutir. El papel de los hijos no consiste en hacer de árbitros.

Cuando las discusiones de los padres van demasiado lejos

A veces, cuando los padres discuten, hay demasiados gritos, chillidos e insultos y se dicen demasiadas cosas desagradables. Aunque muchos padres se comporten de este de modo, nunca está bien faltar el respeto a otros miembros de la familia, usar lenguaje degradante o insultante, chillarles o gritarles.

En ocasiones, las discusiones de los padres van todavía más lejos, incluyendo empujones, lanzamiento de objetos o golpes. Estas cosas nunca son aceptables. Cuando las discusiones se convierten en peleas, pasando a las manos, significa que las personas que se están peleando tienen que aprender a controlar el enfado.

Tal vez necesiten la ayuda de otro adulto para conseguirlo.

Los niños que viven en familias donde las discusiones van demasiado lejos pueden explicarle a otra persona lo que está pasando en su casa.

Hablar con otros familiares, un profesor, el psicólogo del colegio o cualquier adulto en quien confíes sobre las peleas que tienen lugar en tu casa puede ser importante.

A veces los padres, cuando se pelean, pierden tanto el control que pueden lesionarse mutuamente, y a veces los niños también reciben golpes. Cuando ocurre esto, los niños pueden informar a otro adulto sobre lo que ocurre en su casa para que alguien pueda ayudar y proteger a toda la familia.

Si en una familia hay muchas peleas, si algunos miembros sufren lesiones a consecuencia de las peleas o si los miembros de la familia están cansados de tantas peleas, pueden pedir ayuda. Los psicólogos y terapeutas familiares saben cómo ayudar a las familias a solucionar sus problemas, incluyendo las discusiones frecuentes y las peleas.

Los psicólogos y terapeutas familiares pueden ayudar enseñando a los miembros de la familia a escucharse entre sí y a hablar sobre sus sentimientos sin chillarse ni gritarse. Aunque puede requerir esfuerzo, tiempo y práctica, los miembros de una familia siempre pueden aprender a llevarse mejor.

¿Está bien que los padres discutan en ocasiones?

Discutir de vez en cuando puede ser saludable si ayuda a la gente a exteriorizar sus sentimientos en vez de guardárselos para sí. Es importante que los miembros de una familia sean capaces de decirse cómo se sienten y qué piensan, incluso cuando no están de acuerdo.

Lo mejor de manifestar una discrepancia de pareceres es que, después, la gente suele comprenderse mejor y sentirse más cerca.
Los padres pueden discutir por distintos motivos. Tal vez hayan tenido un mal día en el trabajo, no se encuentren bien o estén muy cansados.

Al igual que los niños, cuando los padres no se encuentran en su mejor momento, es más fácil que se molesten por tonterías y son más proclives a discutir.

No obstante, en la mayoría de ocasiones, las discusiones se olvidan rápidamente, los padres se disculpan y hacen las paces, y todo el mundo se tranquiliza.

Familias felices y sanas

Ninguna familia es perfecta. Incluso en el hogar más feliz surgen problemas y la gente discute de tanto en tanto. Generalmente los miembros implicados exponen abiertamente lo que les preocupa y hablan sobre ello. Todo el mundo se tranquiliza y la vida vuelve a la normalidad.

Ser parte de una familia significa arrimar el hombro e intentar hacerle la vida mejor a los demás. Las discusiones suceden y no pasa nada. Con amor, comprensión y un poco de esfuerzo, las familias pueden solucionar casi cualquier problema.

Revisado por: W. Douglas Tynan, PhD, ABPP

Fecha de revisión: enero de 2015

Источник: https://kidshealth.org/es/kids/parents-fight-esp.html

Aprende a discutir en pareja sin perder los nervios

Cómo hacer control de daños cuando discutes delante de tus hijos

Publicado a las 09:12h en Pareja por admin_cg 2 Comentarios Se dice que la comunicación es un elemento fundamental en las relaciones de pareja y es verdad. El problema viene cuando la comunicación de nuestras diferencias acaba en peleas en las que sentimos que no hemos llegado a ningún acuerdo y, peor aún, acabamos haciéndonos daño.

Puede haber discusiones productivas que nos hagan resolver diferencias, respecto a estas discusiones no tenemos nada a decir. No se trata de dejar de discutir. Las discusiones son necesarias en una pareja, se trata de aprender a no perder los papeles cuando lo hacemos.

Hay parejas “de mecha corta” donde una simple queja puede pasar a convertirse en una mordaz crítica y sin darse cuenta ambos acaban envueltos en una fuerte discusión con desprecios e incluso insultos.

En caliente se puede faltar al respeto y decir cosas que pueden acabar pasando factura a la relación: distanciamiento, días sin hablar, malas caras, desprecios, etc. Otras parejas, en cambio, por tener una convivencia pacífica prefieren evitar esos temas peliagudos y van acumulando malestar sin decirse nada.

Acaban creando una olla a presión que acaba saltando el día menos pensado de una manera desproporcionada. Entonces viene cuando uno de los dos dice: “eso fue la gota que colmó el vaso, exploté”. Son dos extremos de un asunto que no resulta fácil.

Lo que sí tenemos claro los psicólogos especialistas en pareja es que intentar resolver cualquier desacuerdo en caliente es garantía de más tensión y malestar. También es cierto que hablar tranquilamente de nuestras diferencias con una actitud comprensiva no siempre es posible.

Entonces, ¿cómo resolvemos las diferencias? Muy a menudo no hacemos caso a las señales de malestar que tenemos. Esto hace que el malestar vaya acumulándose como una bola de nieve que baja una montaña y cada vez coge más material por el camino.

Es importante  que cuando detectemos algún malestar, distanciamiento o diferencias importantes seamos sinceros con nosotros mismos y no escurramos el bulto. Afrontar los problemas cuando los empezamos a percibir nos da mayor probabilidad de gestionarlos con éxito. Si no lo hacemos tienden a enquistarse y nuestro resentimiento se va acumulando.

Para esto debemos permanecer sensibles a la relación y atender a las señales.

Podemos preguntarnos periódicamente: ¿cómo me siento respecto a mi pareja? Y si notamos algo diferente, preguntarnos: ¿Qué está pasando? ¿Nos hemos distanciado? ¿Tenemos la misma complicidad de antes? Cuando notemos alguna señal es importante no dejarla pasar, prestarle atención y tomar nota. Pero antes de expresársela a tu pareja, ten en cuenta el punto 2.

Se trata de resolver, no de hacer un problema más grande. Por lo tanto, es importante pensar en cómo vamos a comunicar nuestra queja. Se trata de que al otro le llegue lo que le queremos decir, transmitir lo que a uno le molesta de una manera clara y respetuosa teniendo en cuenta al otro. Es decir, que yo tenga una queja o malestar no me da derecho a expresarla sin pensar en el otro. Éste acostumbra a ser el punto más problemático. Acostumbramos a perdernos en nuestro malestar y no nos acordarnos de la persona que tenemos delante. Puedes usar estrategia básica de comunicación: Utiliza frases que empiecen por “yo”, no por “tú”. Si empezamos diciendo “es que tú nunca me haces caso” estamos culpando al otro y lo más probable es que se ponga a la defensiva. Piensa en cómo podrías decir esto mismo empenzando por “yo”.

3) Si la discusión se nos ha escapado de las manos, “¡pisad el freno!”

Muchas parejas llegan a consulta porque no saben gestionar las discusiones. Éstas acaban siendo batallas donde dicen cosas para herir al otro, aunque después se arrepienten de haberlas dicho. Todos podemos llegar a perder los papeles, pero es importante aprender a leer las señales que el cuerpo nos da y no pasarlas por alto.

Cuando nos alteramos, nuestro sistema nervioso nos da señales que está activándose:

  • se nos acelera el pulso,
  • sube la temperatura,
  • respiramos con más frecuencia,
  • tensionamos diferentes partes del cuerpo (mandíbula, puños, hombros, etc).

Muchas personas notan una opresión en el pecho, un nudo en el estómago o la cabeza a punto de estallar. Lo importante es  detectar las primeras señales. Son señales que nos indican que la tensión está subiendo y si seguimos es un probable que nos dejemos secuestrar por la rabia y sea ella quien hable por nosotros.

Más vale echar el freno, calmarnos y dejar la conversación para otro momento.

4) Pacta una señal con tu pareja

Pactad una señal donde ambos podáis indicar al otro que os estáis alterando y no podéis continuar con la conversación. Es importante pactar una palabra clave tipo “stop”, “tiempo muerto”, que indica que debemos dejar de hablar y separarnos hasta que estemos más tranquilos.

Es importante que ninguno de los dos siga al otro o se empeñe en continuar la conversación, ya que esto solo empeorará la situación. Si es necesario sal de casa a dar una vuelta para tranquilizarte.

5) Mejor prevenir

Muchas de las tensiones en el día a día de una pareja se pueden subsanar si cada uno hace pequeños gestos para que el otro esté a gusto y se sienta tenido en cuenta. Eso quiere supone estar receptivo y ser sensible a lo que el otro puede necesitar.

Se trata de tener una cuenta de ahorro de intercambios positivos. Estos ahorros que nos ayudan a poder mostrarnos más positivos y conciliadores, aún en los momentos que estamos molestos con el otro.

Si yo tengo una cuenta con bastantes ahorros, en momentos de crisis puedo tirar de ellos, pero si mi cuenta está vacía es mucho más fácil que me suba al carro del resentimiento y la rabia.

La mejor prevención: cuidaros mutuamente

Se trata no sólo de aprender a comunicarnos mejor en el momentos de las discusiones, sino de ser conscientes que todas las interacciones cuentan.

Si sentimos que nuestra pareja es nuestro amigo/a, que nos conoce, que somos importantes para él/ella es porque en el día a día tenemos actos que nos lo demuestran. Si esto sucede es mucho más fácil poner en marcha algunas de las técnicas que hemos mencionado.

Si esto no es así en tu caso, aparte de mejorar las técnicas de comunicación sería positivo que recuperaras el vínculo con tu pareja y aprendierais a cuidaros mutuamente.

Источник: https://www.centregrat.com/es/aprende-a-discutir-en-pareja-sin-perder-el-control/

Consecuencias de discutir frente al niño — Mejor con Salud

Cómo hacer control de daños cuando discutes delante de tus hijos

Las riñas de pareja no pueden evitarse, son necesarias cuando hay situaciones que resolver. No obstante, lo que debemos impedir es que se transformen en peleas y, por supuesto, procurar no discutir frente al niño.

En este contexto, debemos diferenciar entre las discusiones razonables, en las que se exponen asertivamente diferentes puntos de vista, con tolerancia y respeto, y las agresivas.

Los niños que presencian agresiones verbales y físicas experimentan una sensación de angustia que luego se transforma en sentimientos de rabia, tristeza o miedo. Y cuando son bebés, las consecuencias a nivel psicológico son mayores.

Profundicemos.

1. A nivel subconsciente cuando son bebés

Los recién nacidos son capaces de registrar en su subconsciente los estados de ánimo de quienes les rodean, incluyendo el tono de voz y los gestos. Igual que perciben el amor a su alrededor, también sienten cuando la situación está tensa, cuando el tono de voz es de enfado o si la mirada expresa agresividad.

2. En su desarrollo emocional 

No importa la magnitud de las discusiones, crecer en un clima familiar tenso puede provocar trastornos emocionales profundos. Así, discutir frente al niño favorece la aparición de problemas como la ansiedad y la falta de autoestima.

Un entorno tranquilo, donde el niño no esté involucrado en los conflictos de los adultos, contribuirá a un desarrollo psicológico armónico.

Lee también: Cómo afecta la contaminación al cerebro de los niños

3. En un niño de edad preescolar

En esta etapa, el niño no ha desarrollado por completo el lenguaje y busca expresarse mediante la comunicación no verbal. Por lo tanto, después de una discusión pueden llorar o ponerse impertinentes, siendo difícil consolarles.

Los niños en edad preescolar aún desconocen las causas del conflicto. Sin embargo, sus pensamientos todavía egocéntricos les llevan a responsabilizarse del altercado, y tienden a sentirse culpables de la tensión entre sus padres.

Las reacciones pueden variar dependiendo de cada niño. Algunos actúan como si no pasara nada; otros pueden desarrollar un miedo terrible y, tal y como hemos comentado antes, algunos expresan sus emociones llorando de manera histérica.

También suelen manifestar su disgusto a través de cambios en el ritmo del sueño o en la alimentación. Pueden retroceder a estados anteriores del desarrollo, como orinarse en la cama, estar irritables o mostrar su agresividad cuando realizan actividades.

4. En un niño de edad escolar

En esta edad comienzan a entender lo que sucede. Se pueden sentir asustados o ansiosos y tener sentimientos de culpa hacia el padre o hacia la madre.

Por ello, se creen obligados a tomar partido. Las niñas suelen ponerse del lado de la madre, mientras que los varones tienden a defender a su padre.

En general, los pequeños se acaban acostumbrando a las frecuentes discusiones. Y es que, precisamente, estas son las que crean un clima familiar inestable o disfuncional.

Esto puede generar en los niños la necesidad de tener la situación bajo control. También, puede llevarles a no expresar sus verdaderas necesidades para evitar algún disgusto.

Los niños y las discusiones con ofensas 

Nunca se debe utilizar al niño para ofender o ir en contra del otro padre, sobre todo cuando los progenitores están separados o divorciados.

En todas las familias se generan discusiones, pero es importante hacer un esfuerzo por ser comprensivos, debido a que cada ser humano es diferente. Lo ideal es que el niño vea que sus padres se entienden y se aprecian, aunque ya no sean pareja.

Es preferible discutir en un lugar alejado de los niños

Las discusiones siempre deberían tener lugar donde los hijos no estén presentes. Es probable que sepan que sus padres han discutido, pero no sentirán que forman parte de la pelea.

Los niños, sobre todo los más pequeños, no son capaces de interpretar más allá de la palabra, creen todo al pie de la letra. Si escuchan a sus padres decirse frases como: “¡Estoy harto(a) de ti!”, “No quiero volver a verte!”, no solo se asustarán, sino que también se sentirán inseguros, porque pensarán que sus padres pueden abandonarles.

Acudir a terapia de pareja y familia puede ser provechoso

Asistir a terapia de pareja sirve para mejorar la comunicación y restablecer un equilibrio entre los cónyuges. Por su parte, la terapia familiar es idónea cuando el niño presenta comportamientos inadecuados o síntomas psicosomáticos que requieren de intervención profesional.

En este proceso, el terapeuta ayuda a todo el núcleo familiar con el fin de promover relaciones positivas.

Visita este artículo: 7 ventajas y 7 desventajas del uso del smartphone en los niños

Conversar con los niños es importante

A veces, es inevitable discutir frente al niño. En estos casos, es importante explicarles que todas las personas se enfadan, incluso cuando se quieren. Aprovecha el momento de diálogo para convencerle de que una discusión paterna no tiene nada que ver con él.

Si el conflicto ya está solucionado, se puede aprovechar para realizar actividades en familia. Si no es el caso, no se debe fingir que está resuelto porque los niños son capaces de percibir la tensión.

Los padres como modelo

Los padres son un modelo fundamental para los hijos. Ver a uno de sus progenitores siendo maltratado verbal o físicamente creará una herida profunda que puede tener consecuencias en la personalidad del niño y en el adulto en el que se convertirá.

Es básico enseñarles que las personas, cuando tienen diferentes opiniones, deben recurrir al diálogo y que se puede crear un ambiente de tolerancia y respeto sin necesidad de enfadarse, gritar o decir palabras desagradables.

Источник: https://mejorconsalud.as.com/consecuencias-discutir-frente-al-nino/

Cómo sufren los hijos las peleas de los padres

Cómo hacer control de daños cuando discutes delante de tus hijos

Los hijos son las personas más vulnerables del entorno familiar y es por ello que los conflictos y peleas de los padres pueden suponerles problemas de estrés. Enfrentamientos que afecten a su comportamiento y a su desarrollo cerebral y cognitivo, según muestran los estudios realizados al respecto.

Las discusiones entre las parejas son algo habitual, ya que siempre se presentan desacuerdos y diferencias de opinión que son generadores de disputas. El problema reside en cómo se abordan estos enfrentamientos, si se hace desde el respeto o se tiende a resolver con peleas de manera que una discusión se convierta en una batalla campal.

Las discusiones más conflictivas, sobre todo cuando son frecuentes, dejan una huella desfavorable en los niños que las presencian. Sin embargo, las discusiones que se hacen desde el respeto resultan ser positivas para los niños, ya que se convierten en un modelo de cómo gestionar un desacuerdo.

Los niños son seres indefensos que ante las peleas o las fuertes discusiones se sienten culpables y lastimados.

El peligro de las discusiones delante de los hijos

Los padres que tienen problemas por resolver han de saber que sus hijos perciben esta tensión entre ambos. Es necesario procurar resolver las diferencias en un lugar apropiado, a ser posible nunca delante de los hijos, ya que estos se sienten culpables y frustrados ante la imposibilidad de hacer algo.

Para evitar estas situaciones frente a los hijos es necesario calmarse y no “actuar en caliente” ante las ofensas que sintamos como tal. Lo adecuado es plantear los debates con más tensión lejos de la mirada curiosa de los niños, sobre todo cuando el desacuerdo es anticipable o previsible.

En la Universidad de Cambridge se han realizado investigaciones que han intentado delimitar la influencia de los conflictos familiares en los niños. El objetivo de los estudios era delimitar cómo afectan a su desarrollo cerebral, especialmente en los periodos más sensibles del desarrollo, y definir cómo el estrés puede desencadenar un patrón de conductas conflictivas.

Los niños que presentan habitualmente fuertes disputas entre sus padres tienen más dificultades para enfrentarse y responder ante las situaciones difíciles.

El estrés que generan las peleas de los padres

El estrés que suponen las peleas de los padres pone en riesgo la salud de sus hijos. Existen trabajos científicos que alertan de los daños que supone para los hijos ser testigos de peleas recurrentes en su entorno familiar.

Un estrés continuo en un niño puede desencadenar problemas en su desarrollo y rendimiento cognitivo. Lo que les supondría una disminución en capacidades como la atención, la concentración y la resolución de conflictos. En los hogares conflictivos, los niños tienen un mayor riesgo de desarrollar este tipo de problemas.

Como padres esto es algo que hay que tener en cuenta. Nuestras discusiones pueden afectarles gravemente y pueden de alguna manera condicionar su salud física y mental en la edad adulta. Este riesgo es aún más “tonto” sabiendo que las medidas que puede protegerles son sencillas y están basadas en nuestro autocontrol.

Los niños recuerdan estos hechos como historias desagradables en sus vidas, y esto les perjudica a su vez en la regulación de sus propias emociones.

Protegiendo a los hijos de nuestros conflictos

Si bien es cierto que las discusiones son inevitables entre las parejas, también pueden regularse para que no resulten violentas. Cuando el conflicto se convierte en una lucha, hablamos también de una agresión para quien la presencia.

Evitar este tipo de discusiones no solo es recomendable, sino que es necesario por el bien de la pareja y por el de los hijos.

Lo beneficioso y saludable en este caso es poder dar ejemplo a los hijos a través de las diferencias y conflictos que se presenten en la relación.

Los niños pueden beneficiarse al tener un modelo para resolver los conflictos de una forma adecuada.

Valores como el respeto, la comprensión, la escucha y la asertividad siempre tienen la oportunidad de entrar en juego en una discusión.

Así, los conflictos y las discusiones, inevitables en cualquier relación, pueden convertirse en una oportunidad para dar ejemplo a los hijos de cómo han de solucionarse los conflictos y de cómo se puede alcanzar soluciones a través del compromiso y el respeto.

De este modo, cuando la disputa se sale de tono es conveniente pedir disculpas a los hijos y comprometerse a no volver a repetirlo, ya que como hemos dicho antes esto supone una agresión para ellos.

Los conflictos, las peleas de los padres, lo tanto no siempre son algo que haya que evitar. Lo importante en este caso es el modo en cómo se discute. Podemos transformar esta situación en una oportunidad para que nuestros hijos aprendan a gestionar los conflictos y puedan intercambiar opiniones sin llegar a la agresión y los insultos.

Aprendizaje por imitación

Uno de los primeros aprendizajes que tiene lugar en los niños es el aprendizaje por imitación. Para ellos, los padres son sus referentes, así pues, imitarán todo lo que hagan.

Si observa que sus progenitores solucionan los problemas a gritos, el niño procesará esa información y en un futuro podrá utilizarla.

¿De qué modo? Solucionando los problemas a gritos porque así lo ha visto en sus padres.

Si los niños aprenden a solucionar los desencuentros a través de peleas, no sólo les traerá sufrimiento siendo niños, sino también de mayores. No tendrán herramientas para enfrentar situaciones que les supongan un problema y podrían optar por la vía de la discusión. De este modo no sólo harán sufrir a los demás sino que ellos también se verán afectados.

Como afirma el equipo de Nohemi Romo (2008), “la distorsión en el ambiente común cambia también de manera significativa la personalidad que se forma en el niño”.

 La distorsión de la que hablan se trata de la violencia entre padres y la influencia en la personalidad del niño.

El estudio de estos autores refleja que ser testigos de peleas entre padres influye en la forma de ser de cara al futuro. Y una de estas causas es por el aprendizaje por imitación.

Источник: https://lamenteesmaravillosa.com/sufren-los-hijos-las-peleas-los-padres/

¿Es bueno discutir delante de los hijos? – Somos Psicología y Formación

Cómo hacer control de daños cuando discutes delante de tus hijos

El otro día nos escribió Eva Carnero, periodista de El País, interesada en hacernos una entrevista para la elaboración de un artículo. Puesto que el tema es de interés y aborda cuestiones que ya hemos tratado en cierto modo en el blog, aprovechamos para reproducirla aquí en formato completo.

¿Es bueno discutir delante de los hijos?

A priori, el sentido común nos dice que sería mejor evitar las discusiones (que no peleas) delante de los hijos. Sin embargo, hay quienes defienden la idea de que puede ser positivo en determinadas ocasiones.

Todo depende del cuántas veces se hace y sobre todo, de cómo se hace, lenguaje utilizado, intensidad, gestualidad… Los principales argumentos que respaldan esta idea son que el niño puede aprender a resolver conflictos personales viendo cómo sus padres lo hacen.

En su opinión, ¿cómo afecta a los niños que sus padres discutan delante de ellos?

Si estas discusiones se manejan de una manera adecuada puede ser una gran oportunidad para que los hijos adquieran habilidades de cara a que cuando ellos tengan que enfrentarse a esas mismas situaciones, y así puedan resolverlas de manera efectiva, teniendo control sobre sus emociones.

Si  estas discusiones se realizan desde el respeto, no alzando la voz, sin utilizar insultos, ni chantajes emocionales, los hijos podrán desarrollar destrezas para manejar estas situaciones de conflicto con otros niños y posteriormente en su edad adulta.

En cambio si estas discusiones son expresadas desde la agresión, los niños van a imitar estos comportamientos de los padres, repitiendo estas mismas conductas a lo largo de su vida.

Los padres son las figuras de apego del niño y si observan que las discusiones son desde la agresividad, desde la falta de respeto, y continuadas en el tiempo, estos niños podrán desarrollar problemas como baja autoestima, dificultades en sus relaciones sociales y personales, inseguridades, miedos, falta de control en sus emociones y ansiedad. Todo esto junto podría llegar a convertir a los niños en agresores o producirles fracaso escolar.

En general, ¿qué mensaje le llega al niño cuando presencia una discusión o discusiones reiteradas entre sus padres?

Cuando estas se cronifican y lo único que observan sus hijos es que sus padres se relacionan o se comunican por medio de la agresión, es muy probable que esto desemboque en diferentes comportamientos. Estos comportamientos tienen diferencias respecto a la edad, aunque independiente del periodo en que tengan repercutirán en la edad adulta.

Los niños intentaran huir de estas situaciones que están viviendo, se aislaran, dejaran de comunicarse, de expresar sus emociones, tendrán miedo, aislamiento social, baja autoestima.

Si estas discusiones llegaran a ser cada vez más frecuentes y más fuertes, si observaran maltrato psicológico o físico, pueden llegar a autolesionarse o tener ideas de suicidio, y en algunos casos llegar a materializarse.

¿Cree que puede ser positivo que los pequeños presencien estas discusiones? ¿En qué ocasiones?

Es positivo que los niños presencien discusiones siempre que estas se gestionen de manera adecuada, desde el respeto y no desde la agresión. Los niños si observan estos comportamientos en sus padres, aprenderán que es normal que se tengan diferentes opiniones y que estas generen malestar emocional, lo importante es que ellos vean que se puede discutir desde el autocontrol y el respeto.

Estas diferencias deberían tratarse con una comunicación asertiva, sin emplear nunca agresiones verbales ni tener enfados desmesurados que no se correspondan a la situación tratada, y por supuesto sin emplear el chantaje emocional y muchos menos utilizar a los hijos como arma arrojadiza.

¿Qué lecciones podría aprender un niño presenciando una discusión entre sus padres?

Que las diferentes opiniones existen, que las discusiones también, al igual que el dolor o el enfado que estas ocasionan, pero que estas pueden resolverse desde el respeto y el cariño que se tienen los padres, hablándolo, manifestando su dolor y pidiendo perdón si lo han ocasionado.

Esto conseguiría que el menor pueda desarrollar todas estas habilidades para ponerlas en práctica en las ocasiones de conflicto que le surjan, gestionándolas de manera adecuada, no haciendo daño a la otra persona sino manifestando sus opiniones de manera asertiva. Es decir teniendo un control sobre sus emociones y comportamientos.

¿Qué elementos deberían aparecer en la discusión para que esta sea positiva para la educación del niño?

  • Si discuten por una situación concreta, hablar sobre ella, no mezclar aspectos del pasado, es decir no ir a situaciones que ya se solucionaron.
  • No utilizar frases como “Siempre eres igual”, “nunca vas a cambiar”, “ te da igual que yo sufra”, “nunca debí casarme contigo”
  • Pedir perdón de manera clara delante de los niños si se han confundido o han cometido un error.
  • Plantear la discusión desde un punto de vista constructivo, llegar a acuerdos para que estas no se vuelvan a generar malestar, hablar de la situación concreta.
  • Después de una discusión mostrar alguna señal de cariño o afecto.
  • Respetarse, nunca insultarse.
  • No involucrar nunca a los niños en la discusión, ni utilizarlos para hacer daño al otro, por ejemplo diciendo cosas como “como te van a querer los niños si me tratas así…” o “el niño no piensa como tú”.
  • Mantener el silencio lo justo, si nuestra emoción es muy intensa es bueno callarse o quizás alejarse del foco de la tensión, se puede ir uno a duchar, etc…, pero estos silencios no son positivos si dura mucho tiempo.
  • Hablar con los hijos si la discusión ha sido demasiado fuerte, para que estos nunca puedan pensar que son culpables de la misma, o tengan miedo a una posible separación si esta no va a producirse.

El modo en que puede afectar a un niño, ¿depende de la edad del niño? ¿Cree que los bebés se dan cuenta de que sus padres discuten?

Cuando más pequeño sea el niño más problemas a nivel psicológico pueden causar estas discusiones, pero también la pre-adolescencia y la adolescencia tienen sus riesgos. En estas etapas ver a sus padres discutir constantemente puede generar agresión y rechazo hacia ellos.

El niño pequeño puede manifestar regresiones en cuanto a su desarrollo evolutivo, puede volver a hacerse pipi, tener miedo para dormir sólo, mal humor, sensación de culpabilidad, o miedo al abandono.

Hay estudios que indican que los bebés se dan cuenta de las discusiones de sus padres y que estas generan una huella en su desarrollo madurativo, causando problemas en el manejo y reconocimiento de las emociones.

Cuanto más continuas sean estas discusiones más huellas van a generar y más comportamientos poco adaptativos podrán generar. Si estos desde pequeños ven que sus padres están continuamente discutiendo también pueden llegar a no creer en las relaciones de pareja y tener dificultad para formalizar una.

El inicio de una discusión no se puede prever. Una vez iniciada, si hay un niño delante, ¿cómo debería tener lugar? ¿Cuál es el mejor tipo de lenguaje, gestos, o actitudes?

El inicio de una discusión no puede controlarse, y estas son inevitables. Si estas se producen con un niño delante, tendríamos que trabajar en los siguientes aspectos.

  • Intentar ser asertivo, mostrar el dolor de una manera positiva, explicar que “me he sentido dolido o dolida por esto que ha ocurrido”.
  • Intentar ser empático y ponernos en el lugar del otro, para llegar a intentar comprender el motivo de su enfado, y si no fuera así intentar hablar sobre los motivos del mismo.
  • Controlar los gestos del comportamiento no verbal, muecas, movimientos exagerados de los brazos, manos.
  • Nunca utilizar a los niños para hacer daño a la pareja.
  • No dar gritos, ni portazos, ni insultos.
  • Pedir disculpas a lo hijos, si nuestro comportamiento no ha sido el más apropiado, y también a nuestra pareja.

¿Sería bueno tener una conversación después con el niño para explicar lo ocurrido? ¿Cómo debería ser esa conversación?

Es muy positivo hablar con los hijos y explicarles el motivo de la discusión, explicar que se pueden tener diferentes opiniones e ideas, e incluso situaciones que pueden causar que la otra persona pueda sentirse dañada. De esta manera ellos pueden percibir que estas discrepancias son naturales y que pueden solucionarse de una manera adecuada y equilibrada.

También es muy positivo hablar con los hijos y preguntarles lo que han podido sentir en ese momento, minimizando sus miedos si se han producido. También, si se han sentido culpables de la discusión, explicarles que ellos no son el motivo de la disputa; o si tienen miedo a ser abandonados o de que los padres se separen, hacerles comprender la situación tal y como es.

Si la discusión no se ha producido de la mejor manera, lo más adecuado es pedir disculpas tanto a los hijos como a la pareja.

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Cargando… ¿Es bueno discutir delante de los hijos? ¿Es bueno discutir delante de los hijos? was last modified: mayo 14th, 2019 by

Источник: https://www.somospsicologos.es/blog/es-bueno-discutir-delante-de-los-hijos/

Embarazo y niños
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