¿Cómo hacer para que los niños dejen de llorar? 10 consejos útiles

Contents
  1. ¿Por qué lloran los niños?
  2. ¿Por qué llora el recién nacido?
  3. ¿Cómo responder al llanto del bebé?
  4. ¿Por qué siempre hay que responder al lloro del bebé?
  5. ¿Qué hacer cuando llora tu bebé?
  6. ¿Cómo calmar al bebé cuando está llorando?
  7. Objetos de consuelo para el bebé
  8. ¿Por qué llora un niño mayor?
  9. Los 10 consejos más irritantes y menos útiles cuando tienes hijos
  10. 1. «Duerme ahora, porque cuando nazca el bebé no vas a volver a dormir más»
  11. 2. «Duerme cuando duerma el bebé.»
  12. 3. «Me parece que el niño tiene hambre»
  13. 4. «Disfruta de cada momento de sus primeros años porque crecerá antes de que te des cuenta»
  14. 6. «Espero que no le estés dejando llorar por la noche. Es una barbaridad. ¡Disfrútalo toda la noche!»
  15. 7. «¿Por qué lo sacas a la calle con el frío que hace fuera?
  16. 8. «Tu hijo en realidad no está triste / enfadado / dolorido. Lo que le pasa es que te está manipulando»
  17. 9. «Las guarderías son prisiones institucionalizadas. Si quieres a tu hijo, deberías educarlo en casa»
  18. 10. «Si yo fuera tú, haría _______»
  19. Cómo ayudar a los niños a enfrentar el hostigamiento
  20. Cómo identificar el hostigamiento
  21. Por qué los niños hostigan a otros
  22. Signos del hostigamiento
  23. Cómo ayudar a los niños
  24. Consejos para niños
  25. Cómo recuperar la confianza
  26. El cólico del lactante: cómo ayudarle a dejar de llorar
  27. Qué es el cólico del lactante
  28. Síntomas de los bebés con cólicos
  29. Posibles causas del llanto inconsolable del bebé
  30. Alergia a la leche, intolerancia a la lactosa,..
  31. Alimentar al bebé después de haber llorado
  32. Alteración de la flora intestinal
  33. Reflujo gastro-esofágico
  34. Que no sea nada de esto, sino un «no puedo más»
  35. Otras soluciones, por si acaso

¿Por qué lloran los niños?

¿Cómo hacer para que los niños dejen de llorar? 10 consejos útiles

Todos los bebés lloran a lo largo del día. De hecho es la primera manifestación que realizan al llegar al mundo. Después, el llanto les servirá para comunicar sus necesidades. Sin embargo no todos los niños son iguales y algunos más inconsolables que otros pueden poner al límite la paciencia de sus padres.

Indice

Si es tu caso trata de averiguar cuál es el motivo de sus lágrimas e intenta considerar su llanto como una conversación más que como una conspiración innata trazada para acabar con tus buenas intenciones de ser el padre perfecto.

Y es que, como nos cuenta Esperanza Gómez-Olazábal, educadora infantil, “llorar es una exteriorización de nuestros sentimientos, consustancial al ser humano. Todas las personas, lloran para liberarse de las emociones que le invaden interiormente. Los niños pequeños al no saber hablar, sólo pueden expresarse a través del llanto.

El recién nacido, cuando tiene sensaciones desagradables o necesidades fisiológicas como hambre, sueño, dolor, frío… llora y su madre acude a satisfacer esa necesidad o aliviar esa sensación desagradable.

Poco a poco el niño va asociando esta causa-efecto, siendo consciente de las intenciones cariñosas de los adultos cuando le cogen, le acunan, le hablan y le acarician, y de este modo reacciona ante ellas”.
 

¿Por qué llora el recién nacido?

Según la Dra. Stoppard, autora del libro Padres Primerizos, las circunstancias del nacimiento pueden influir en los lloros del recién nacido. De este modo, tu bebé puede ser más llorón si:

– Se empleó anestesia general en el parto

– El alumbramiento fue largo

– En el parto han utilizado fórceps

– Es niño. Ellos suelen llorar más que las niñas ante una situación desconocida.

¿Cómo responder al llanto del bebé?

Los estudios al respecto demuestran que un bebé se desarrolla mejor si se le atiende con prontitud cada vez que llora. En contra de los dichos populares un niño no es “bueno” si no llora y “malo” si lo hace. El sollozo de tu bebé nada tiene que ver con su comportamiento.

Necesita comunicarse contigo, pero su repertorio es limitado; el llanto será por tanto su única vía para transmitir sus sentimientos. No le ignores porque estará tratando de decirte algo. “El lloro de los primeros días desconcierta mucho a los padres, indica Esperanza, pues no saben por qué lo hace.

Pero pronto comprenderán su significado ya que el pequeño utilizará el llanto para un determinado fin, variando el tono de voz. Después aprenderá otros mecanismos para comunicarse, como gritos, sonidos y gestos.

Mi consejo es que siempre que el niño llore, se debe de acudir, porque muchas veces con la simple cercanía del adulto basta para tranquilizarse”.

¿Por qué siempre hay que responder al lloro del bebé?

No atender su llanto puede ser interpretado por el bebé como una señal de rechazo. Si no le respondes, llorará más tiempo y no cesará hasta que reciba la atención que precisa, estableciendo un patrón de llanto frecuente. Quiere satisfacer inmediatamente sus necesidades y no entiende por qué no ocurre así.

Pero si le haces esperar con afecto, la experiencia le va enseñando mecanismos para autocomplacerse, como cambiarse de posición, coger el chupete o distraerse solo con sus manitas y piernas o con sonidos producidos por él mismo.

A la vez, va aprendiendo que pronto llegará el biberón, viendo los preparativos que su madre realiza.
 

¿Qué hacer cuando llora tu bebé?

Hambre: Lleva dormido un par de horas y se despierta rompiendo a llorar persistentemente. Comienza con pequeños gemidos y va aumentando en intensidad. 

Solución: Dale una toma. Si sigue llorando después, quizás tenga más hambre.

Inseguridad: Una situación inesperada como un ruido repentino, una luz brillante, un movimiento brusco, un cambio de temperatura, etc. puede asustarle y producirle inseguridad. 

Solución: Manéjale suavemente para evitarlo. Si ya ha comenzado a llorar, cógele y acúnale para darle seguridad.

Cólico: El llanto es prolongado, (entre 2 y 4 horas) generalmente al final de la tarde y por la noche, estira las piernas y brazos y arquea la espalda. Suele producirse entre la 3ª semana y el 3er mes. 

Solución: Túmbale bocabajo sobre tu regazo. Sujeta la cabeza y masajéale la espalda y las piernas o sostenle sobre una lavadora en funcionamiento. ¡Sin soltarlo! O sujétalo erguido mientras caminas.

Dolor: Puede tener dolor de oídos, de encías por la erupción de los dientes, por irritación del pañal… El llanto es fuerte e intenso con pequeños intervalos de apaciguamiento.  

Solución: Si no hallas la causa de su dolor acude al médico. Si éste es debido a los dientes (salen a partir del 6º mes y la zona roja estará roja y caliente), ofrécele algo frío y blando que morder para aliviarle.

Incomodidad: Un pañal mojado puede resultarle incómodo y provocar el llanto. También puede estar sintiendo frío o calor. 

Solución: Verifica el pañal y cámbialo si hace falta. Comprueba la temperatura de la habitación.

Cansancio Tu bebé puede llorar por estar cansado y alterarse por la falta de sueño. Crea un ritual para dormirle. Acuéstale siempre a la misma hora con balanceos o caricias suaves.

Aburrimiento: Al crecer toma conciencia de las personas que hay a su alrededor y llora porque se siente solo y quiere compañía. 

Solución: Acúnale y déjale juguetes a su alcance. A las 4-6 semanas podrás colocarle en una hamaquita para que pueda verte y oírte.

Frustración: Al hacerse mayor, querrá hacer cosas que sobrepasen su capacidad, se frustrará y llorará. Llorará intensamente de forma constante. 

Solución: Cámbiale los juguetes a menudo y juega con él para que pueda aprender.

Miedo: A partir del 6º mes llora cuando se separa de ti y se pone nervioso con otras personas. 

Solución: Desde el principio acostúmbrale a que conozca gente nueva antes de llegar a esta etapa.

¿Cómo calmar al bebé cuando está llorando?

Colócale en un portabebés: Le encantará estar en contacto contigo y el movimiento al andar.

Ponle en posición erguida: Apóyale contra tu hombro (cúbrete con un paño por si regurgita leche) y frótale la espalda mientras caminas y le cantas o le hablas suavemente.

Ponle el chupete: Su nombre en inglés, pacifier (pacificador), ya indica su misión. Anímale a usarlo mejor que el pulgar. Ya que el chupete, con el tiempo, podrá ser retirado y el dedo obviamente no. Aunque el chupete será siempre un alivio temporal. Debes averiguar la causa de su desconsuelo y usar el chupete como último recurso.

Mécele: Casi todos los bebés se calman con un movimiento rítmico. Era lo habitual en la tripa de mamá. Mécele suavemente en la cuna o en un cochecito.

Túmbale sobre tu pecho: Recuéstate sobre la cama o un sofá apoyándote sobre unos almohadones y pon a tu bebé sobre tu pecho bocabajo. Frótale la espalda para relajarle, pero no te duermas, ya que aumenta el riesgo de muerte súbita.

 

Objetos de consuelo para el bebé

Seguramente antes de cumplir su primer año ya tendrá un juguete o un objeto preferido del que no suele separarse y al que recurre en los momentos “críticos”. Estos objetos suelen ser un peluche, un chupete, una mantita, etc.

y le ayudarán a dormirse, consolarse, o simplemente sentirse seguro en determinadas situaciones. No hay motivo para preocuparse si depende de él, ni razón para retirárselo escudándose en que le puede crear “malos hábitos”.

Con el tiempo se irá haciendo más independiente y terminará por olvidarlo.

¿Por qué llora un niño mayor?

Cuando el bebé crece y toma conciencia de su entorno, su patrón de llanto cambiará, porque aprenderá más medios para comunicarse. Ahora sus lloros también serán más fáciles de interpretar. “Un paso fundamental en la comunicación del niño es la adquisición del lenguaje, explica Esperanza.

Cuando esto sucede el llanto pasa a ocupar la expresión de sentimientos afectivos más que las necesidades fisiológicas.

Utilizándolo para mostrar rabia, pena, dolor o conseguir lo que desean” La experta en educación y directora de la Escuela Infantil Jauja, nos muestra cómo proceder en cada circunstancia:

– Cuando el sentimiento es de rabia, es muy sano exteriorizarlo en forma de llanto. En estos casos, el niño pasa rápidamente del lloro escandaloso a una situación de absoluta normalidad, porque ha tenido la oportunidad de manifestar lo que sentía y por lo tanto le es más fácil recobrar la serenidad.

– Distinto es el caso del niño que llora para conseguir lo que quiere (el berrinche). Ante esto no se debe ceder, sino dejarle llorar, para que se vaya apaciguando poco a poco. Durante una pataleta es absurdo tratar de razonar con él.

Hay que estar a su lado y, cuando se haya calmado, hablar de lo que ha ocurrido. Si consentimos, el niño aprenderá a utilizar esta herramienta para conseguir lo que quiere. Si por el contrario comprueba que este recurso no es eficaz, dejará de utilizarlo.

– Cuando el niño se hace daño se suele actuar de dos formas distintas a la par que equivocadas. Trata de evitar:

a. Coger al niño y llenarle de besos, exagerando lo ocurrido. Lo que se consigue es que se asuste al creer que el incidente es más grave de lo que creía y llorará desconsoladamente.

¿Qué se suele hacer llegados a este punto? Ofrecerle un premio para que “deje de doler”. A partir de entonces estamos perdidos: el niño aprenderá el patrón y reproducirá la misma escena cada vez que se lastime. b.

Subestimar la magnitud del daño, diciéndole: “no llores más, no ha sido nada”, “los chicos no lloran”, etc. Cuando se ha caído, probablemente le duela y se haya asustado.

Por tanto, hay que tranquilizarle y comentar el susto que se ha dado más que el accidente o el daño que se haya hecho.

– Motivo de llanto también es el miedo, y reírse de sus lloros para quitarle hierro al asunto no es una actitud que le beneficie.

Pese a tratarse de una circunstancia inocua, a él, desde sus pocos años, puede parecerle aterradora una situación nimia para un adulto (subir a una montaña rusa, montar en bici, en patines, etc.).

Respeta su miedo y razona con afecto, explicándole que no existe tal peligro. Ofrécele seguridad, ya que esto le sucederá a menudo con los sueños, fenómenos atmosféricos o animales.

 

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/bebe/psicologia-bebe/por-que-lloran-los-ninos-664

Los 10 consejos más irritantes y menos útiles cuando tienes hijos

¿Cómo hacer para que los niños dejen de llorar? 10 consejos útiles

Hace un tiempo leí en un blog americano este artículo sobre los 10 consejos más irritantes cuando das a luz.

Consejos que, sin duda, todas hemos recibido y que hacen que salgan nuestros más primigenios instintos: querrías matar a alguien cada vez que los escuchas.

Y la primera vez, pase, pero cuando se convierten en «trending topics» de la primera infancia de tu bebé sacarías la asesina en serie que todas llevamos dentro. Más que nada porque todo el mundo se cree con derecho a opinar sobre lo que debes / no debes hacer.

Sí, es verdad, muchos lo hacen con buena intención, pero tú a veces piensas que se podrían meter los consejos no solicitados por el culo (¿Ups, esto lo he escrito, no lo he pensado verdad?).

Y es que aquí opina hasta el tato: tus familiares, amigos, la señora que te cruzas todos los días por la calle, el portero, la frutera… da igual. Todo el mundo tiene una opinión y no se cortan a la hora de hacértela saber.

Y tú, que (normalmente) tienes educación, te callas y sonríes, hasta que llega el día en el que has oído trescientas veces las mismas cosas, no has dormido y echas sapos y culebras. No te preocupes: serás la mala, la desconsiderada.

Así que voy a daros mi particular visión sobre los consejos porque solucionar, no soluciona nada pero ¡¡¡reeeeeeelaaaaaaaaaajaaaaaaaaaaa!!!!!

1. «Duerme ahora, porque cuando nazca el bebé no vas a volver a dormir más»

Vale, esto es cierto. Cuando son pequeños no duermes porque te dan por saco en casa y cuando son más mayores tampoco duermes porque no están en casa.

Pero coño, ni que una pudiera elegir si dormir o no en el embarazo.

Con mi primera hija tenía un insomnio de la leche y suspiraba por dormir, y con la pequeña me iba durmiendo por las esquinas ¿habéis oído hablar de eso que se llama «hormonas»?????

2. «Duerme cuando duerma el bebé.»

Ya. Claro. Quitado el hecho de que, francamente a las 11 de la mañana a mí no me apetece echarme un sueño, esto va en niños. Con Aldara hubiera podido hacerlo perfectamente porque la colega dormía como una marmota (o como su madre, que viene a ser lo mismo). Pero llegó Mencía y ¡más hubiera querido!.

Como la colega no dormía ¿A VER CUANDO COÑO DORMÍA YO?????? Durmiéndome por las esquinas iba. Yo estaba que me caía, y la tipa raca que raca, venga a llorar o a comer, o a dar por saco. Daba igual. No podía dormir, ni podía ducharme, ni cocinar, ni nada.

Así que tentada estaba de matar al que me decía eso…

3. «Me parece que el niño tiene hambre»

Vale. Soy su madre. Creo que sé cuando mi hija tiene hambre. No hace falta ser una lumbreras: Aldara se despertaba sólo para comer y Mencía siempre tenía (tiene) hambre. Y además ¿no es la primera prueba-error que haces ante la duda????

4. «Disfruta de cada momento de sus primeros años porque crecerá antes de que te des cuenta»

Sí. Es lo que intento. Pero cuando tienes un bebé que llora 10 horas al día, de verdad de la buena, lo que quiero es que estos primeros meses se pasen. Y a poder ser, rápido.

6. «Espero que no le estés dejando llorar por la noche. Es una barbaridad. ¡Disfrútalo toda la noche!»

Dos consejos contradictorios.

Es lo que tiene la sabiduría popular, que no se pone de acuerdo a la hora de ilustrarnos ¡Qué manía tiene todo el mundo con decirnos cómo tienen o no tienen que dormir los niños! Particularmente, ya puestos a elegir, a mí me gustaría que los niños vinieran con botón de off-on.

Llegada una hora prudencial, los apagas y hasta la mañana siguiente. Lamentablemente esta versión de bebé está en pruebas y de momento tenemos que lidiar con lo que tenemos en casa. Y haces lo que puedes, o lo que te dejan, probando a ver qué es lo que mejor resultado te da. Que bastante tienes con lo que tienes.

7. «¿Por qué lo sacas a la calle con el frío que hace fuera?

Claro, es que en los países nórdicos los niños se crían en invernaderos, sin pisar la calle. ¿Que hace frío? Pues lo abrigo bien o nos vamos a un sitio donde se esté bien. Y ¿qué pasa? ¿Que la gente no tiene obligaciones?  Mira, mejor no voy a trabajar porque claro, no voy a bajar al niño a la guardería, que hace mucho frío.

Esta es una frase que acaba con mi paciencia. «Es que la niña tiene las manitas frías, tiene que tener frío». A ver. Punto 1, mis hijas son modelo estufa y siempre tienen calor. A la que pueden, se quitan ropa.

Y digo yo que no será por vicio, será porque están cocidas. Y punto 2, para saber si un bebé tiene calor o frío no hay que mirarle las manos (que por defecto estarán frías), sino en el cuello. Si está sudando como un pollo, es que tiene calor.

Aunque tenga las manos como un témpano.

¡¡¡¡Me desquicia!!!! Estoy hasta las mismísimas narices de gente que me tapa a las niñas, que me las abriga en cuanto me descuido. ¿¿¿Les abrigo yo a ustedes???? Pues dejen a mis hijas ¡¡¡leches!!!

8. «Tu hijo en realidad no está triste / enfadado / dolorido. Lo que le pasa es que te está manipulando»

Sí, mi hija es Einstein y ya con cuatro meses ha hecho un curso de psicología para hacerme bailar a su son. Pues no. Mi hija es una niña normal y corriente que lo que hace es quejarse cuando algo no le gusta.

Y yo valoraré si es una necesidad importante, superimportante o si puede esperar un poco porque hay algo más urgente que hacer.

Pero ella hace aquello para lo que vitalmente está programada… aunque cuando esté viendo la tele me joda y me tenga que levantar.

9. «Las guarderías son prisiones institucionalizadas. Si quieres a tu hijo, deberías educarlo en casa»

Mire, señora. Cada uno es muy libre de pensar lo que quiera. A mí me parece igual de bien la madre (o el padre) que se queda a cuidar a su hijoque la que lo lleva a la guardería.

Personalmente para mí lo ideal es que acudan cumplido el año, pero esto es algo totalmente personal. Y coño, personal y económico. Que no todo el mundo puede permitirse no trabajar.

¿Usted qué sabrá sobre mis pensamientos sobre el tema o sobre mis condiciones económicas?

10. «Si yo fuera tú, haría _______»

Ya. Claro. Ni de coña. Harías lo que pudieras, como hacemos todas. Todavía no se ha inventado la madre perfecta que no la caga una y mil veces y que funciona por el método ensayo-error. Es que… es facilísimo educar en casa ajena ¡no te fastidia!

De verdad que… Uf, y qué tranquila se queda una cuando lo suelta

Foto: Chica enfadada vía Shutterstock

Источник: https://www.mamisybebes.com/2011/05/los-10-consejos-mas-irritantes-y-menos-utiles-cuando-tienes-hijos/

Cómo ayudar a los niños a enfrentar el hostigamiento

¿Cómo hacer para que los niños dejen de llorar? 10 consejos útiles

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Todos los días, Seth, de 10 años de edad, le pedía a su mamá cada vez más dinero para el almuerzo. Sin embargo, estaba más delgado que nunca y regresaba hambriento de la escuela. Lo que ocurría era que Seth le daba su dinero a un niño de quinto grado, que lo amenazaba con darle una paliza si no pagaba.

Kayla, de 13 años de edad, pensaba que todo estaba bien en su escuela nueva, ya que todas las muchachas populares eran muy amables con ella.

Pero luego se enteró de que una de esas muchachas había publicado rumores crueles sobre ella.

Esa noche, Kayla lloró hasta quedar dormida y comenzó a ir a la enfermería quejándose de dolor de estómago a fin de evitar encontrarse con las muchachas en el salón de estudios.

Desafortunadamente, el tipo de hostigamiento que experimentaron Seth y Kayla está extendido. En encuestas nacionales, la mayoría de los niños y adolescentes afirman que existe hostigamiento en las escuelas.

El hostigamiento puede transformar en una pesadilla para los niños algo como ir a la parada del autobús o al recreo, además de dejar cicatrices emocionales profundas. En situaciones extremas, puede implicar amenazas violentas, daño a la propiedad o lesiones graves.

Si su hijo es víctima del hostigamiento, usted quiere tomar cartas en el asunto para que termine la situación, de ser posible.

Además, existen maneras para ayudar a que su hijo enfrente las burlas, el hostigamiento o los rumores crueles, y a disminuir su impacto duradero.

Incluso si el hostigamiento no es el problema familiar en este momento, es importante hablar sobre el tema con sus hijos para que estén preparados si viven una situación semejante.

Cómo identificar el hostigamiento

En algún momento, algún hermano o amigo se burló de un niño. Generalmente, esto no es dañino cuando sucede en un contexto mutuo, de juego y armonía, y ambos niños lo encuentran gracioso. Sin embargo, cuando la burla causa daño, es constante y desagradable, cruza la línea, se transforma en hostigamiento y debe frenarse.

El hostigamiento es un tormento intencional que se da a nivel físico, verbal o psicológico.

Puede implicar desde golpes, empujones, insultos, amenazas y burlas hasta extorsiones para conseguir dinero y pertenencias. Algunos niños hostigan evitando a los demás o difundiendo rumores sobre ellos.

Otros usan los medios sociales o los mensajes electrónicos para burlarse de los demás o herir sus sentimientos.

Es conveniente tomar con seriedad el hostigamiento y no solo restarle importancia como algo que los niños deben «aguantar». Los efectos pueden ser graves y afectar el sentido de seguridad y autoestima de los niños. En casos graves, el hostigamiento ha contribuido a tragedias, como suicidios y tiroteos en escuelas.

Por qué los niños hostigan a otros

Los niños hostigan a otros por diversas razones.

A veces toman de punto a otros niños porque necesitan una víctima (alguien que parece más débil en el aspecto emocional o físico, o que simplemente actúa o parece diferente de alguna manera) para sentirse más importantes, populares o al mando. Algunos hostigadores son más grandes o más fuertes que sus víctimas, pero esto no siempre es así.

A veces los niños atormentan a los demás porque es ese el trato que han recibido.

Quizás crean que su comportamiento es normal porque ellos vienen de familias u otros entornos en donde a menudo todos se enojan, se gritan o se insultan unos a otros.

En algunos programas de televisión populares parece promoverse la maldad: eliminan a la gente mediante un proceso de votación, la evitan o la ridiculizan por su apariencia o falta de talento.

Signos del hostigamiento

A menos que su hijo le diga que está siendo hostigado, o tenga moretones o lesiones visibles, puede resultar difícil deducir si eso en realidad ocurre.

Sin embargo, existen algunas señales de alerta. Los padres podrían notar que los niños actúan diferente o parecen estar ansiosos, no comen, no duermen bien ni hacen las cosas que generalmente disfrutan. Cuando los niños están de mal humor, se irritan más fácilmente o comienzan a evitar determinadas situaciones (como ir a la escuela en autobús), puede deberse a alguien que los hostiga.

Si sospecha que su hijo está siendo hostigado pero no lo confiesa, busque oportunidades para sacar el tema de una manera más indirecta.

Por ejemplo, tal vez en un programa de televisión vea alguna situación que puede servirle para iniciar una conversación y preguntarle a su hijo qué opina sobre el tema o qué cree que debería haber hecho esa persona.

Esto puede dar lugar a preguntarle si alguna vez presenció o fue parte de una situación semejante. Quizás desee comentarle sobre otras experiencias suyas o de algún familiar a esa edad.

Permita que sus hijos sepan que si están siendo víctimas de hostigamiento o acoso, o si ven que eso le sucede a otra persona, es importante decírselo a alguien, sea usted, otro adulto (un maestro, un consejero escolar o un amigo de la familia) o a un hermano.

Cómo ayudar a los niños

Si su hijo le cuenta que lo están hostigando, escúchelo con calma y bríndele contención y apoyo. A menudo, los niños son reacios a contarles a los adultos sobre este tipo de situaciones porque se sienten avergonzados y culposos, o les preocupa que sus padres se desilusionen, se depriman, se entristezcan o reaccionen ante la situación.

A veces, los niños sienten que la culpa es de ellos, que si hubiesen mirado o actuado de otra manera, eso no habría sucedido. A veces temen que si quien los hostiga se entera de que comentaron la situación, esta empeore. A otros les preocupa que sus padres no les crean o que no hagan nada al respecto, o que les digan que se resistan cuando eso les genera temor.

Felicite a su hijo por hacer lo correcto al hablar con usted sobre el tema. Recuérdele que no está solo, que muchas personas son hostigadas en algún momento. Remarque que quien se comporta de manera inadecuada es quien hostiga, no el niño. Asegúrele a su hijo que descubrirán juntos qué hacer al respecto.

Informe a alguien de la escuela (el director, el personal de enfermería, o un consejero o maestro) sobre la situación. A menudo, estas personas pueden controlar y tomar medidas para evitar más problemas.

Dado que el término «hostigamiento» puede utilizarse para describir una amplia variedad de situaciones, no existe un enfoque generalizado. Lo recomendable en una situación puede no ser adecuado en otra.

Existen numerosos factores (por ejemplo, la edad de los niños involucrados, la gravedad de la situación y el tipo específico de conducta de hostigamiento) que permitirán determinar la mejor manera de proceder.

Tome la situación con seriedad si se entera de que el hostigamiento empeorará si la persona que adopta esta conducta se entera de que su hijo le comentó al respecto o si hay amenazas de daño físico. A veces, resulta conveniente acercarse a los padres del hostigador.

Sin embargo, en la mayoría de los casos, los maestros o consejeros son la mejor opción como primer contacto.

Si puso en práctica esos métodos y aún desea hablar con los padres del hostigador, es mejor hacerlo en un contexto en el que un funcionario escolar, como un consejero, pueda mediar entre las partes.

En la mayoría de las escuelas existen reglas relacionadas con el hostigamiento y programas para evitarlo. Además, en muchos estados hay leyes y relamentos relacionadas con este tema. Infórmese sobre las leyes que rigen en su comunidad. En determinados casos, si le preocupa la seguridad de su hijo, quizás deba ponerse en contacto con autoridades legales.

Consejos para niños

Los padres pueden ayudar a sus hijos a enfrentar el hostigamiento en caso de que se encuentren en una situación de esta naturaleza. Algunos padres pueden querer decirles a sus hijos que tomen represalias.

Después de todo, usted se siente enojado porque su hijo sufre y quizás a usted le dijeron que «se defienda solo» cuando era un niño.

O quizás le preocupe que su hijo siga sufriendo en manos del hostigador y piense que tomar represalias es lo único que puede hacer para poner al hostigador en su lugar.

Sin embargo, es importante decirles a los niños que no respondan al hostigamiento con peleas o con más hostigamiento. Eso rápidamente puede pasar a la violencia, pueden generarse problemas y alguien puede salir lastimado. En su lugar, es mejor alejarse de la situación, salir con otras personas y avisarle a un adulto.

A continuación se enumeran algunas otras estrategias para analizar con los niños, que pueden mejorar la situación y hacerlos sentir mejor:

  • Evitar a la persona que los hostiga y utilizar el sistema de compañeros. Usar otro baño si hay un hostigador cerca y no acercarse al casillero si no hay otras personas en el lugar. Siempre estar acompañado para no encontrarse a solas con la persona que hostiga. Estar acompañado por un compañero en el autobús, en los vestíbulos o en los recreos, siempre que el hostigador esté cerca. Ofrecer hacer lo mismo por un amigo.
  • Contener la ira. Es natural que una persona hostigadora haga enojar a un niño, pero eso es lo que motiva a este tipo de personas. Las hace sentir más poderosas. Hay que practicar no reaccionar llorando, poniéndose rojo ni enojándose. Requiere mucha práctica, pero es una herramienta para mantenerse lejos del radar de un hostigador. A veces, resulta útil para los niños practicar estrategias para tranquilizarse como contar hasta 10, escribir cómo se sienten, respirar profundamente o alejarse. A veces, lo mejor es enseñarles a los niños a poner «cara de póquer» hasta que se encuentren a salvo (ya que sonreír o reírse pueden provocar al hostigador).
  • Se debe actuar con valentía, alejarse e ignorar al hostigador. Hay que decirle de manera firme y clara que deje de comportarse de esa manera, e irse. Practicar maneras para ignorar los comentarios dañinos, como no mostrarse interesado o enviar un mensaje de texto por el teléfono celular. Cuando se ignora al hostigador, se le resta importancia. Finalmente, es posible que el hostigador se aburra de tratar de molestarlo.
  • Decirle a un adulto. Los maestros, directivos, padres y el personal del comedor escolar pueden ayudar a detener el hostigamiento.
  • Conversar sobre el tema. Hablar con alguien de confianza, como un asesor, maestro, hermano o amigo. Pueden ofrecer algunas sugerencias útiles, e incluso si no es posible resolver la situación, quizás lo ayuden a sentirse menos solo.

Cómo recuperar la confianza

Sufrir hostigamiento puede dañar la confianza de un niño. A fin de recuperarla, sugiera a su hijo que pase tiempo con amigos que ejerzan una influencia positiva. Participar en clubes, deportes u otras actividades agradables genera fortaleza y amistades.

Escuche a su hijo en situaciones difíciles, pero también invítelo a que hable sobre las partes buenas del día y escúchelo con la misma atención. Asegúrese de que su hijo sabe que usted cree en él y que hará todo lo que pueda para ocuparse de las situaciones de hostigamiento que surjan.

Revisado por: D'Arcy Lyness, PhD

Fecha de revisión: julio de 2013

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/bullies-esp.html

El cólico del lactante: cómo ayudarle a dejar de llorar

¿Cómo hacer para que los niños dejen de llorar? 10 consejos útiles

El cólico del lactante es uno de los motivos de consulta pediátrica más frecuente por el sufrimiento que genera en un bebé de pocos días o semanas y el que provoca a los padres, que en muchos casos llegan a desesperar por no saber qué hacer para ayudarle.

Es un llanto que no cesa, que los padres interpretamos como un momento de dolor, rabia y malestar de los niños, que nos hace intentar actuar de algún modo y en muchos casos nos lleva a perder los nervios, por la impotencia y el agotamiento de ver que a pesar de nuestros esfuerzos, el bebé sigue llorando.

Si estás en esta situación y te gustaría saber cuáles son las posibles causas e intentar ayudar a tu bebé a dejar de llorar, a continuación te explicamos qué es el cólico del lactante y cuáles son las posibles soluciones para tratarlo.

Qué es el cólico del lactante

En medicina hay un diagnóstico muy útil pero muy poco específico para esas situaciones en las que una persona explica que no se encuentra bien, pero no se halla la causa: malestar general. Es algo así como decir «esta persona se encuentra mal, pero no sabemos aún por qué», y ese diagnóstico perdura hasta que se encuentra el definitivo que por fin lo sustituye.

Pues en pediatría pasa algo parecido cuando un bebé de pocos días llora y los padres no encuentran el modo de calmarle: cólicos del lactante o cólicos del bebé. De hecho, es tan inespecífico que en muchas publicaciones ya no se le llama cólico, sino llanto inconsolable del bebé, que es lo mismo que no decir nada:

– Señora, su bebé tiene un episodio de llanto inconsolable del bebé.
– No me diga, no me había dado cuenta… menos mal que he venido (responde irónicamente la madre).

Así que como es lo mismo que no decir nada, pues parece que coloquialmente queda mejor «cólico del lactante» o «cólico del bebé», que sí suena un poco más a enfermedad:

– Señora, su bebé tiene cólicos.
– Vaya, lo imaginaba. Ya decía yo que tanto llorar no podía ser normal.

El problema es que podría ser algo, o no ser nada, porque como digo hay que ahondar un poco para saber si podría solucionarse.

Síntomas de los bebés con cólicos

Lo primero de todo, antes de empezar a buscar causas y soluciones es saber si de verdad el bebé padece cólicos del lactante, porque todos los bebés lloran y hay padres que piensan que son cólicos cuando lo único que tienen es un bebé que les está comunicando algo. Por ejemplo, dejar al bebé en la cuna y esperar que se duerma solo es absurdo en muchas ocasiones, y solo provocará el llanto. No tiene cólicos, le has dejado solo.

Por otro lado, que hayan pasado dos o tres horas después de la última toma y llore cada vez más, no es cólico, sino hambre.

De igual modo, un bebé puede llorar por sueño, porque tiene un «pedete atravesado» (gases), o ganas de hacer caca y no le sale, y entonces eso tampoco son cólicos (a esto se le conoce como disquecia del lactante).

Incluso hay padres que dicen: «tiene cólicos, llora un montón, pero le cogemos y se le pasa». No, esto tampoco es cólico, esto es soledad.

Se considera cólicos del lactante cuando el llanto sucede en un bebé de menos de tres meses de vida, que se da por las tardes, normalmente a partir de las seis, que suele iniciarse hacia la segunda o tercera semana de vida alcanzando el pico más alto sobre la sexta semana, cuando puede llegar a llorar hasta tres horas seguidas, al menos tres días a la semana. Además, es un llanto que no cesa si se le alimenta, si se le coge en brazos o si se le tapa (por frío).

Posibles causas del llanto inconsolable del bebé

Este llanto tan molesto, que se soluciona solo a partir de que el bebé cumple los tres meses, cuando ya es más maduro y llora cada vez menos, puede deberse a diversas causas que van acompañadas de las consiguientes soluciones (o intento de solución).

Alergia a la leche, intolerancia a la lactosa,..

La primera de las posibles causas de llanto en el bebé es que algo de lo que está comiendo no le esté sentando bien. Puede ser la lactosa o la proteína de la leche de vaca de las fórmulas infantiles que sustituyen a la lactancia materna, o puede ser algo que come la madre que pasa a la leche y le molesta.

Si es por esto, el llanto del bebé suele escapar de la definición de cólico, porque un bebé con alergia o intolerancia no llora solo por las tardes, sino también por la noche y la mañana; pero como llora tanto y los padres dicen que «serán cólicos» (y a veces algún profesional), vale la pena tenerlo en cuenta.

En caso de que el bebé sea amamantado lo habitual es que el llanto sea provocado por algún tipo de sustancia excitante (bebidas con cafeína) o que sean los lácteos. La solución pasa entonces por quitar las bebidas con cafeína y esperar dos o tres días para ver si hay cambio.

Si lo hay, volver a tomarlas para confirmar (si al volver a tomarlas vuelve a llorar, la causa del llanto está clara).

Si esto no es, entonces se hace la prueba con la leche y derivados (o primero con esto, y si falla se pasa a la cafeína), eliminando cualquier producto que pueda contener leche, esperando unos días y luego volviéndolos a introducir si ha dejado de llorar.

En caso de que tome biberón, la recomendación es cambiar la leche artificial por una fórmula hipoalergénica, para ver si con ello se reduce el llanto.

Alimentar al bebé después de haber llorado

La lactancia materna se da a demanda, y la alimentación con leche artificial también. Esto quiere decir que en cuanto el bebé empieza a gemir, y antes de que llore, hay que darle ya de comer, sin tener en cuenta si han pasado una, dos, tres o cuatro horas.

Si el bebé llora, y si llega a hacerlo de manera fuerte, empieza a tragar aire, empieza a sufrir estrés y ansiedad, y todo esto repercute en dos cosas: que al final del día esté saturado y sobrepasado por haberlo pasado mal durante el día y que tenga aire que deberá echar mediante eructos.

De las dos cosas lo peor es lo primero, porque el aire se va con un simple eructo. Pero si come con aire, con malestar porque quiere echarlo y no puede, también puede ponerse nervioso y comer a disgusto.

Lo recomendable en este sentido es llegar a tiempo y no tarde, si es posible, (cuando llora es tarde), y en caso de alimentar al bebé con biberón hacerlo con algún biberón anticólico o con válvula de aire que permita que el aire entre, eliminando el vacío que provoca la succión en el mismo. Los biberones sin válvula van haciendo vacío a medida que el bebé saca la leche y llega un punto en el que tiene que parar para que entre aire y le pueda seguir cayendo la leche, y a algunos bebés esto no les gusta demasiado.

Por otro lado, hay que respetar la demanda del bebé y no intentar que se acabe los biberones a nuestro antojo. Si se le preparan 60 y deja 20, no ir insistiendo para que se los tome, porque lo llenaremos demasiado y lo incomodaremos, a riesgo de que eche leche, o aún peor, que no la eche y se pase una o dos horas haciendo una digestión pesada y molesta.

Alteración de la flora intestinal

Es ahora, en los últimos años, cuando se está descubriendo que la flora intestinal de los bebés es totalmente diferente si nacen por parto vaginal o cesárea, y totalmente diferente según el alimento que reciban. Esto hace que las digestiones sean muy diferentes entre unos y otros, y que los haya que fermenten los alimentos de un modo más molesto, generando más gases, mayor distensión abdominal y más llantos.

Para estos casos el cambio de leche puede ser útil (cuando toman artificial), pues la flora de estos bebés no alcanza el nivel de aquellos que son amamantados, o la administración de probióticos que puedan pasar a formar parte de la flora del bebé para ayudarle en sus digestiones, aunque no está demostrado todavía que sea una solución del todo útil.

También se usa desde hace tiempo preparados para bebés con algunas hierbas como manzanilla y tila. Por lo general contienen más azúcar que hierbas, así que no son nada recomendables. Es mejor, en todo caso, y siempre que el pediatra lo indique así, hacer una manzanilla normal y dar una o dos cucharaditas por si mejora.

Siendo la barriga, además, funciona muy bien la postura anticólico, que es toda aquella en que se coge al bebé sujetando su abdomen, ejerciendo una mínima presión. Siempre que le sujetemos un poco la barriguita se encontrará algo mejor y estará más cerca de relajarse que si lo cogemos de otro modo.

Además, los masajes pueden ser útiles para ayudar al bebé a soltar los gases intestinales y hacer caca. Una visita a un fisioterapeuta que trata a bebés puede ser muy útil como terapia y para que enseñe a los padres qué tipo de intervención pueden llevar a cabo en casa para seguir con ello.

Reflujo gastro-esofágico

Otra de las causas de llanto es el reflujo gastro-esofágico del bebé, que es el paso del ácido del estómago hacia arriba, hacia el esófago, que produce llanto en el bebé por el dolor. En este caso el llanto no es solo por la tarde, sino que sucede a cualquier hora, y al ser imposible de calmar mucha gente lo confunde con cólicos.

Sin embargo, al ser tan repetido, al ser tanta la irritabilidad, debe acudirse al pediatra para que se realicen las pruebas pertinentes que descarten o confirmen el diagnóstico, puesto que el reflujo tiene tratamiento.

Que no sea nada de esto, sino un «no puedo más»

Finalmente, cabe la posibilidad de que no sea nada de lo que hemos comentado y que el llanto por las tardes responda a un «no puedo más» del bebé. Una suma de todos los estímulos que va recibiendo a lo largo del día que, al llegar la tarde-noche, le hacen reventar a llorar como única válvula de escape al estrés o ansiedad que ha sentido.

¿Que por qué ansiedad? Por cualquier cosa: es un bebé y no es capaz de razonar, así que no puede entender cuáles son sus malestares, el por qué, ni saber que enseguida serán calmados. Un bebé solo llora cuando se encuentra mal y si la ayuda tarda, el estrés le hace llorar cada vez más para que la solución no se demore más.

Ante esto se recomienda hacer uso de una mochila porta-bebés durante el día, para que lo paseemos ahí, tanto para que vaya en vertical y pueda soltar los gases que quiera como para que esté en movimiento y en contacto con el cuerpo de mamá o papá. O bien en brazos: muchos brazos como prevención de los cólicos, para evitar que aparezcan más tarde.

Otras soluciones, por si acaso

A cada causa le hemos dado la posible solución, pero todas sirven para todo, porque como decimos no se conoce la causa, y porque en realidad puede ser más de una a la vez: un bebé puede llorar porque le molesta la barriga, pero también porque a la tarde está muy agobiado.

Como un bebé puede llorar además por otras cosas que no hemos mencionado, o como hay otras cosas que pueden ayudar en los casos anteriores, os dejamos con algunas de las soluciones que la Academia Americana de Pediatría recomienda, además de las que ya hemos comentado:

  • Envolver al bebé en una manta para que se sienta caliente y seguro.
  • En caso de que la mamá o el papá fuman, procurar dejar de fumar o hacerlo fuera de la casa.
  • No fumar si se vuelve a quedar embarazada.
  • Cuando la persona que está con el bebé sienta que está en tensión y con ansiedad por el llanto que no cesa debería pedir a otra persona que se haga cargo del bebé y salir de casa un rato. Si no hay nadie con quien compartir el cuidado del bebé en esa situación y la persona que lo tiene en brazos empieza a perder los nervios es mejor dejarlo en la cuna llorando que perder los estribos y sacudir al bebé. Esto podría ocasionarle ceguera, lesiones cerebrales o incluso la muerte.

Foto | Harald Groven, Raúl Hernández González en Flickr, iStock
En Bebés y más | Cólicos del lactante: qué son, 7 ideas prácticas para calmar a un bebé con cólicos, Cómo aliviar los cólicos del lactante

Источник: https://www.bebesymas.com/recien-nacido/el-colico-del-lactante-como-ayudarle-a-dejar-de-llorar

Embarazo y niños
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