¿Cómo limpiar la piel del bebé?

Consejos para cuidar la sensible piel del bebé

¿Cómo limpiar la piel del bebé?

El bebé tiene la piel muy sensible y para cuidarla bien hay que extremar los cuidados. En el baño, el cambio de pañal y la ropita tendremos que poner atención, sin obsesionarnos, simplemente teniendo algunas precauciones en el trato, la limpieza y la elección de los materiales.

El baño

Es muy importante tener en cuenta algunas consideraciones generales sobre el baño.

Primero, contar con el baño, los primeros meses, es muy relajante cuando se acostumbran a él, pero al principio puede resultarles molesto.

Bañar al bebé a diario no es obligado, aunque cuando se mancha de heces, se queda con el pañal mojado o suda es una buena manera de mantenerlo limpio y evitar irritaciones.

La temperatura del agua es lo primero que debemos cuidar, ni fría ni caliente, sino a la temperatura de su cuerpo.

Es habitual tocar el agua con el codo o con la parte interna de la muñeca, que son especialmente sensibles a la temperatura, pero es mejor usar un termómetro de bañera para evitar errores.

Y siempre, siempre, confirmar que el agua está a la temperatura adecuada antes de sumergir al pequeño.

Para el recién nacido basta un baño de cinco minutos, incluso menos, para evitar que la piel se reseque o que se vaya a enfriar mientras lo bañamos. Por supuesto, y esto no tiene que ver con la piel, sino con la seguridad básica, nunca bajo ninguna circunstancia se debe dejar a un bebé sin supervisión en el baño ni por un minuto.

Podemos usar simplemente agua o añadir un poco de jabón hipoalergénico especial para bebés, limpiando con especial cuidado los pliegues de la piel en las piernas, la zona que queda expuesta a heces y orines y también la zona entre los dedos de las manos y los pies. Podemos usar una esponjita para bebés, un paño de algodón muy suave o simplemente la mano.

A la hora del secado lo mejor es sacar al pequeño envuelto en una toalla de algodón, limpia, suave, nueva y lavada sin detergentes abrasivos ni suavizante.

Son muy aconsejables las toallitas que vienen con capucha, pues con ellas evitamos enfriamientos y el susto que se llevan algunos pequeños con los cambios bruscos de temperatura o la desnudez.

Debemos secarlo muy suavemente, sin frotar y poniendo atención a las partes del cuerpo que tengan pliegues donde se podría quedar humedad. Si le queremos poner cremas o aceites deben ser naturales y especiales para la piel del bebé, no ponerlas en exceso

El pañal

Si decidimos usar pañales debemos poner mucha atención en su uso y elección. Hay niños que toleran los pañales habituales pero otros sufren alergias e irritaciones simplemente por el contacto con los productos químicos que contienen. En esos casos es aconsejable optar por pañales desechables de fibras orgánicas o por los lavables de tela.

Para evitar irritar su piel es conveniente usar pañales de su talla y no ponerlos demasiado apretados. La manera de confirmarlo es observar si dejan marcas en la piel de los muslos. Además tampoco tenemos que ponerles ropa demadiado justa en esa zona para que no comprima el pañal contra la piel.

Hay que cambiarlos en cuanto nos demos cuenta de que ha hecho caca o pipí, sin dejar que estos elementos, aunque se trate de un pañal muy absorvente, queden en contacto con su cuerpo.

Merece la pena esa atención y es sencillo reconocer los gestos que de un bebé que hace sus necesidades. Durante la noche también suele ser necesario hacer cambios de pañal, aunque sea cansado, sobre todo al principio, cuando suelen hacer sus necesidades inmediatamente después de una toma.

Con un poco de práctica es posible acoplarse y que no se despierten demasiado con la operación.

Restos de alimentos en la cara o las manos

La leche que toman los bebés rara vez se quedará solamente dentro de su boca. Puede chorrear, especialmente si toma biberón, o ser expulsada al terminar la toma en forma de grumos.

Esa leche en su carita o su cuello también puede producir irritaciones, por lo que es mejor limpiar la zona con una gasa húmeda y cambiar la ropa si se ha mojado.

Dejarle la carita sucia puede ser causa de una erupción y es mejor prevenirlo.

Mi hijo, cuando nació, terminaba empapado en cada toma. Los primeros dos meses le daba lactancia mixta o leche materna en biberón para complementar la toma de pecho, pues era prematuro y no se agarraba bien. La leche le chorreaba de la boca y se ponía perdido. Usábamos baberos pero era insuficiente. No he lavado más ropa en mi vida.

Cuando empiezan a comer, incluso si somos cuidadosos y damos la comida con cuchara, también van a mancharse bastante la cara y las manos. Usar un bebero ayuda, pero limpiarles bien, con suavidad, después de la comida también es aconsejable.

La ropa

La ropita del bebé es sencilla aunque al comienzo nos parezca toda una ciencia. Los vestidos complicados sobran excepto en momentos muy especiales. Nos hará la vida mucho más fácil tener mucha ropa intercambiable, de algodón orgánico, de colores claros y que se pueda poner y quitar sin muchos problemas. ´

Una buena costumbre es mirar bien las etiquetas, eligiendo ropa de algodón natural, preferiblemente orgánico, que es transpirable y no lleva añadidos de fibras sintéticas. Hay que cortar bien las etiquetas antes de ponerle la ropita al niño, pues su roce puede irritar su piel y hasta hacerles rapaduras.

Es importante lavar la ropa antes de ponérsela por primera vez y hacerlo siempre con jabones naturales, diseñados para su piel y no usar suavizantes. Las nueces de lavado, que son naturales completamente, son una opción muy aconsejable, ya que evitan cualquier tipo de alergia a los químicos.

El frío, el viento y el sol

Salir de paseo es muy conveniente para los bebés, y habría que intentar, si no están malitos o nos lo ha desaconsejado el médico por algún problema, salir a diario para que le de el aire pero teniendo cuidado con los elementos atmosféricos más agresivos: frío, viento y sol.

Que el bebé reciba luz solar ayuda a su organismo, proporcionándole vitamina D, pero no le puede dar el sol directo en los ojos ni exponerlo a los rayos directos, especialmente en verano y en general, protegerlo del calor. En invierno debemos protegerlo del viento y el frío, que también pueden irritar la delicada piel de su cara, por lo que debemos llevarlo en un porta bebés adecuado o usar la capota del cochecito si hace mucho viento.

Cuidar la sensible piel del bebé

Con estos cuidados básicos podemos prevenir irritaciones y cuidar adecuadamente la delicada piel de nuestro bebé, que seguro que nos agradecerá estas atencíones, pues la piel es la primera defensa contra las agresiones, las infecciones y tenerla en buenas condiciones es imprescindible para proporcionarle el necesario bienestar.

En Bebés y más | Cuidados del recién nacido: la piel, Irritaciones en los pliegues de la piel del bebé, La delicada piel de los bebés

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Aseo en el recién nacido

¿Cómo limpiar la piel del bebé?

La llegada de un recién nacido a casa supone para los padres responsabilizarse de las necesidades de su hijo, entre ellas, el cuidado del aseo corporal, que es todo un reto para los primerizos. Los niños menores de un mes requieren de unos cuidados diferentes a los que han superado esa edad, debido a sus especiales características.

¿Cómo se debe bañar al recién nacido?

No existe un consenso sobre cada cuánto hay que bañar a un recién nacido. Es igual de bueno  hacerlo a diario que cada dos días, incluso en algunos países lo hacen una vez por semana.

Lo importante es saber que el baño debe ser lo suficientemente regular para que el bebé mantenga una higiene adecuada.

  Si es un momento agradable, lo habitual es hacerlo diariamente, mientras que si supone un estrés, se puede hacer cada más tiempo.

La bañera no debe llenarse en exceso, unos 15-20 centímetro de altura es adecuado. La temperatura del agua de debe de ser de 36-38 ºC. Hay que comprobar la temperatura del agua antes de meter al niño, sumergiendo el codo o el dorso de la mano o empleando un termómetro.

Se puede sumergir al niño, incluso aunque no se le haya caído el cordón umbilical. Se debe emplear un jabón suave de pH neutro, en poca cantidad, para enjabonar al niño de forma delicada y posteriormente aclararle. La duración del baño no debe exceder de unos minutos en los primeros días de vida para evitar que el agua se enfrié y el niño también.

La habitación donde se le bañe debe estar caldeada a unos 22-24 ºC. Esto evitará que al salir del agua el bebé tenga frío. Tras el baño se procederá al secado con una toalla templada, realizándolo de forma suave.

Es importante tener a mano todo lo necesario para el baño del recién nacido y nunca dejar al niño sin supervisión en la bañera.

¿Cómo se limpia el cordón umbilical?

La limpieza del cordón umbilical debe realizarse desde el primer día de vida y de forma diaria. En los países con buenas condiciones higiénicas, como el nuestro, no es necesario el empleo de alcohol u otras soluciones antisépticas.

Se deben tomar las siguientes medidas:

  • Lavarse previamente las manos.
  • Limpiar la zona del cordón con agua y jabón.
  • Secado adecuado.
  • Para ayudar a mantener el cordón seco se puede emplear una gasa limpia que lo envuelva, la cual se debe cambiar en cada cambio de pañal.
  • Cambios frecuentes de pañal para evitar que se moje el cordón cuando el niño orine.

Debido a que para limpiar el cordón se requiere agua y jabón, un momento adecuado para hacerlo es el momento del baño. Lo habitual es que el cordón se desprenda entre los 7 y los 15 días de vida.

¿Cuándo se pueden cortar las uñas de los recién nacidos?

Es habitual que los bebés nazcan con las uñas muy largas. Es importante conocer que la punta de las uñas suele estar adherida a la piel del dedo lo que provoca que sea muy difícil cortarlas durante los primeros días sin que se haga una herida al bebé.

Por ello es adecuado retrasar el primer corte con tijera de las uñas a los 15 o 20 días de vida. Mientras se puede emplear una lima fina de uñas (aunque resulta difícil conseguirlo, ya que las uñas son muy blandas) o desprender la punta que sobra, con mucho cuidado, tras el baño.

Pasados esos primeros días se empleará una tijera pequeña de punta roma, cortándose las uñas siempre de forma recta y sin dejar picos en las esquinas que puedan provocar arañazos o que se claven en la piel del dedo. Posteriormente se puede repetir, cuando los padres las vean largas.

¿Es necesario utilizar cremas en los recién nacidos?

La piel de los recién nacidos tiende a secarse de forma natural durante los primeros días, debido a que dejan de estar en contacto con el líquido amniótico y pasan a un ambiente seco como es el aire. A la semana de vida, la piel suele haberse adaptado adquiriendo su aspecto terso y suave.

No es necesario, por tanto, emplear cremas de forma rutinaria en los recién nacidos. Se puede usar una crema hidratante, en caso de que la sequedad de la piel sea excesiva, empleando una especial para bebés con el menor número de irritantes posibles (parabenos, perfumes…).

La piel del área del pañal tampoco requiere un cuidado especial. En general, el cambio frecuente de pañal es suficiente para que la orina y las heces no irriten la zona. En caso de que la piel se ponga roja o irritada se puede emplear una “pasta al agua”, que aísla la piel de nuevas agresiones.

¿Se deben usar colonias en los recién nacidos?

El olfato es uno de los sentidos más desarrollados en el recién nacido, junto al tacto, de hecho, el bebé aprende el olor de su madre ya desde el útero.

Si se utilizan colonias con olores fuertes se puede dificultar que el recién nacido reconozca a su madre mediante el olfato.

De la misma manera, la madre no debería emplear perfumes de fuerte olor que interfieran en el reconocimiento hijo-madre.

¿Cómo se debe realizar el cambio de pañal?

Los recién nacidos pueden llegar a mojar una media de 6-8 pañales al día y realizar hasta una deposición por toma. Así que hay que cambiar de pañales con frecuencia, para que tanto la orina como las heces permanezcan el menor tiempo posible en contacto con la piel del bebé.

Para su limpieza se puede utilizar agua y una esponja (impregnada con un jabón suave si es necesario) o toallitas húmedas que respeten el pH de la piel (sin productos irritantes). En las niñas realizar la limpieza de delante hacia atrás (hacia el ano), para evitar que las heces entren en contacto con los genitales.

Luego, secar la piel y los pliegues, antes de poner el pañal.

Al igual que en el baño, se debe tener todo a mano y nunca dejar sin supervisión al niño (ya sea en un cambiador o en una cama) para evitar que se caiga.

¿Cómo se limpian los oídos y el pelo?

La cera que se secreta en el conducto auditivo es una sustancia que protege al oído ante posibles agresiones. No se debe intentar extraer. En caso necesario se empleará una toalla húmeda para limpiar la oreja por fuera y nunca con un bastoncillo.

El pelo de los recién nacidos se puede limpiar a diario en el baño con agua y jabón. Posteriormente se debe secar bien la cabeza para evitar que el niño se enfríe. Para peinarle, suele emplearse un cepillo de cerdas suaves.

Источник: https://enfamilia.aeped.es/edades-etapas/aseo-en-recien-nacido

Embarazo y niños
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