¿Cómo lograr que coma de todo?

Cómo lograr que un niño coma «de todo»

¿Cómo lograr que coma de todo?

Por muy buen comedor que sea un peque, es habitual que muchos entren en la etapa del «menú infantil», o como mínimo en la etapa de su propio menú. Y es que a medida que los más pequeños de la casa van definiendo su personalidad, también van desarrollando sus propios gustos y preferencias personales.

La comida no escapa a este proceso natural que forma parte de su propio desarrollo personal. Y así los niños van demandando sus platos favoritos (patatas, pasta, pollo…), en detrimento de otros alimentos nutritivos y saludables muy necesarios en su dieta (como las verduras o el pescado).

La etapa del menú infantil

Cuando a un niño pequeño le gusta algo (su juguete favorito o su plato predilecto), lo quiere a todas horas. En realidad a los adultos nos sucede lo mismo, aunque hayamos adquirido la capacidad (con el paso del tiempo y mediante el aprendizaje) de adaptar nuestros gustos a nuestras necesidades, ocasiones y convencionalismos sociales.

Así que cuando los niños se ponen en ese plan, la estrategia para reconducir la situación ha de ser sutil y debemos llevarla a cabo con mucha mano izquierda: nunca se debe obligar a comer a un niño si queremos que establezca una relación sana con la comida.

De la misma forma, tampoco se debe jamás utilizar la comida como premio o como castigo, ya que diciéndoles cosas como «si no te comes las lentejas, las tendrás para merendar» o «si te lo comes todo, te doy un caramelo», quizás estamos consiguiendo nuestro propósito a corto plazo (a veces ni eso), pero a largo plazo estamos consiguiendo el efecto contrario al deseado: el niño asociará los dulces a premios y las legumbres a castigos. ¿De verdad es lo que queremos inculcar a nuestros hijos?

Asimismo, tampoco debemos engañarles asegurándoles que les estamos dando «gato por liebre», como suele decirse. Por ejemplo: haciéndoles creer que estamos tratando de que se lleven a la boca un trozo de pollo, en lugar de uno de pescado. Al final, lo único que conseguiremos será que se nieguen a comer ambas cosas: el pollo y el pescado.

Entonces, ¿cómo debemos hacerlo?

Tips para lograr que coman de todo (o casi)

No hay ningún truco de magia capaz de hacer que a una persona le encanten las espinacas cuando en realidad las odia. Todos tenemos alimentos favoritos y otros que no nos agradan nada. Los niños no son diferentes. Tal vez no podamos conseguir que les guste determinada fruta o verdura, pero sí es posible hacer que coman al menos uno o dos alimentos de cada grupo.

La forma en la que les presentamos la comida en la mesa, así como el modo de cocinarla es fundamental a la hora de ir acostumbrando el paladar de los más pequeños sin necesidad de camuflar los sabores con salsas, rebozados o triturados. Involucrarlos en el proceso de compra y preparación de la comida también hará que se interesen muchísimo más por los nuevos sabores.

Llevarlos a la compra con nosotros

Muchos padres y madres consideran que sin niños hacen la compra mucho más rápidamente. Asocian el supermercado a pesadilla, porque en él sus hijos se aburren en seguida y comienzan a «portarse mal» (muy entre comillas, ya que no es natural esperar que un niño deje de ser un niño, se esté quieto y no hable, por el hecho de entrar en una tienda).

Sin embargo, si asignamos a los niños tareas específicas que puedan realizar con facilidad (como ir dentro del carrito de la compra colocando los productos que les vamos dando), encontraremos que es realmente sencillo involucrarlos en las tareas cotidianas.

A los pequeños les gusta ser tenidos en cuenta y participar de las actividades de los adultos. Cuando nos acompañan a hacer la compra, se van familiarizando de forma progresiva y natural con los alimentos.

Para ayudarles en el proceso, podemos irles comentando brevemente dónde están las frutas y las verduras, cómo son y qué colores tan diferentes tiene cada una, cómo se preparan las legumbres o cómo se llama cada pescado.

Dejarles ayudar en la cocina

De vuelta en casa, podemos dejarles vaciar las bolsas mientras nosotros vamos colocando cada cosa en su sitio. Los niños más mayores pueden incluso ayudarnos en los estantes o cajones que quedan a su alcance.

Los niños son por naturaleza grandes pinches de cocina. No hay motivo por el que (siempre bajo supervisión de un adulto y manteniéndoles alejados de fogones, hornos y elementos punzantes y peligrosos) no puedan ayudarnos en tareas sencillas como lavar la fruta y las verduras, enharinar, mezclar ingredientes o remover con una cuchara.

Al comprar y preparar sus propios alimentos, los pequeños van adquiriendo sanos hábitos de vida y familiarizándose con olores, sabores y texturas. Si hacéis la prueba, veréis como al cabo del tiempo comienzan a mostrar interés por las recetas o a chuparse los dedos tras haber participado en la preparación de la comida.

Adaptar las recetas

Si un niño se niega a probar la fruta, tal vez le resulte más interesante si la cortamos en rodajas muy finas, o si mezclamos varias frutas en un bol, o incluso si hacemos pinchitos de fruta con trozos de diferentes sabores y colores. Parece mentira, pero en ese formato les llama mucho más la atención que si simplemente ven una pieza entera que deben ir mordiendo sin más.

Del mismo modo, la verdura puede cocinarse de manera que pierda un poco del sabor amargo que tienden a rechazar, y puede mezclarse con otros nutrientes que aporten un poco más del sabor que les puede ayudar a aceptarla. Sobre esto os hablamos extensamente en el seminario «Cómo hacer que le gusten las verduras», en el que tenéis además un documento con nada menos que 55 recetas.

Una presentación divertida

El emplatado también tiene una importante función a la hora de animar a nuestros hijos a comer. Los platos cuyo fondo está decorado con sus personajes favoritos, por ejemplo, hacen que sientan curiosidad por ver qué escena esconde el fondo.

Las vajillas infantiles de colores con divisiones para diferentes grupos de alimentos están especialmente recomendadas para el BLW y su objetivo es, básicamente, agrupar la comida por colores para favorecer el aprendizaje sensorial del niño en su relación con la comida.

Dejarles jugar con la comida

¿Quién dijo que no se podía jugar con la comida? Coger la comida y llevársela a la boca con las manos, investigar sus formas con los deditos, explorar con el olfato, deleitarse en sus colores y descubrir texturas diferentes con el gusto y el tacto… Todo ello potencia enormemente el interés del niño por los alimentos.

Descubre cómo actuar y todo lo que puedes hacer si tu hijo/a parece no comer suficiente con el Seminario online «Mi niño no come».

Seguramente a muchos papás les dé pereza poner en marcha todo este operativo para que sus peques coman pescado, fruta o verdura. Al fin y al cabo, tenemos poco tiempo libre y a todos nos gustaría que las cosas fuesen más fáciles y rápidas. ¡Pero eso es precisamente lo que tratamos de conseguir de esta manera!

Gritar, regañar, castigar y amenazar cuando un niño se niega a comer es una reacción inmediata, fácil y rápida. Pero no es en absoluto efectiva. A una niña no le va a gustar más el pescado porque la castiguemos (más bien todo lo contrario). Reaccionar negativamente no es una opción eficaz.

Que nos vean comer

Son muchos los niños y niñas que comen antes que los adultos, porque el hambre apremia y porque así podemos estar pendientes de ellos, para luego comer nosotros más tranquilamente. El problema es que no nos ven comer y no comparten espacio, tiempo,  y anécdotas en un momento en el que pueden ver que comemos lo mismo que tienen en el plato.

Por supuesto, no se hace para hacer muecas de «qué rica la verdura» o para decir «mira qué fuerte me pongo porque como esto o aquello», ni «come más fruta, que te pondrás grande», porque no entienden qué queremos decir.

Ni se ponen fuertes al instante, ni crecen un montón minutos después, ni les parece que esté tan rica.

Cuanto más intentas que un niño haga algo y más le insistes, mayor es la probabilidad de que piense que le estás intentando manipular (de hecho, es así), y más fácil será que se niegue a abrir la boca.

Basta con que nos vean llevar una alimentación saludable y variada en un clima agradable para que vayan asumiendo que esa es la alimentación normal y lógica.

La realidad nos lo demuestra a diario: a los niños les gusta participar, entender, pertenecer, colaborar, encajar y agradar. Cuando invertimos un poco de atención y tiempo en empatizar con ellos, conseguimos despertar su interés y su curiosidad natural. Así es como logramos que el aprendizaje se consiga mediante una experiencia vivencial, amena y divertida.

Invirtiendo tiempo en ellos también estamos invirtiendo en su futuro, en sus valores, en sus habilidades y capacidades para la vida. ¡Y además los frutos de nuestro esfuerzo nos recompensan sobradamente porque los más pequeños son muy agradecidos!

Con el tiempo y la adquisición de hábitos, los niños aprenderán a comer variado y sano sin tanta parafernalia. Como todo en esta vida, son etapas.

Revisado por:

  • ¿Destetar para que coma más?Muchas veces el tema de la alimentación complementaria resulta muy agobiante tanto para padres y madres como para sus hijos. Tenemos miedo a que los bebés «no coman lo suficiente», no se alimenten bien o…

Источник: https://www.criarconsentidocomun.com/como-lograr-que-un-nino-coma-de-todo/

Nueve consejos para lograr que los niños coman de todo

¿Cómo lograr que coma de todo?

Como padres, una de nuestra múltiples responsabilidades es asegurarnos que nuestros hijos tengan una alimentación completa, saludable y balanceada acorde a su edad. Para ello, deberemos ofrecerles diversos grupos de alimentos, que les aporten todo los nutrientes que necesitan para un desarrollo sano.

Pero, ¿y si tenemos un hijo quisquilloso en casa? Es posible que no sea tan sencillo que coman ciertos alimentos. Por ello, te compartimos nueve consejos para lograr que los niños coman de todo.

Cuando inicies la alimentación complementaria después de los seis meses, procura incluir la mayor cantidad o variedad de alimentos desde los primeros meses. De este modo, tu bebé comenzar a familiarizarse con diferentes texturas y sabores, y esto ayudará a que tenga una mayor disposición a probar nuevos y diferentes alimentos.

Desde luego, es importante recordar que debemos introducir poco a poco y de forma gradual cada alimento nuevo, cuidando que sean apropiados para su edad.

Permíteles conocer y explorar la comida

Los niños son curiosos por naturaleza, y durante la alimentación, está curiosidad también está muy presente. Al momento de introducir alimentos nuevos, dale oportunidad de conocerlos de la mejor forma para ellos: permítele tocarlos, olerlos y probarlos a su ritmo.

Explícales para qué sirve/beneficia cada alimento

¿Qué probabilidades hay de que tú consumas algo que no conoces ni sabes qué es? Probablemente estarías un poco renuente a probarlo, ¿cierto? Así puede ser para los niños cuando se trata de comer un alimento nuevo y desconocido para ellos.

Para evitar esto, háblales acerca de la importancia de una buena alimentación y explícales de dónde provienen sus alimentos y cuáles son los beneficios que obtienen de ellos, para que los conozca un poco mejor y tenga una mejor disposición a probarlos.

No los presiones ni obligues

Algo muy importante que debemos recordar los padres o quienes estén a cargo de la alimentación de los niños, es nunca obligarlos a que coman algo que no desean.

Esto no quiere decir que vamos a dejarlo pasar y nunca volver a ofrecerlos, pero en ocasiones puede suceder que entre más presión hagamos, menos lo van a querer y lo último que deseamos es causarles una aversión a ciertos alimentos.

Inténtalo otro día

Si sucede lo del punto anterior, deberemos dejar pasar un tiempo, quizás un par de días o una semana y nuevamente volvemos a ofrecer el alimento que fue rechazado anteriormente.

En ocasiones, por una u otra razón, los niños pueden no estar de humor para probar nuevas cosas, así que quizás intentándolo de nuevo en otro día tendremos mayor aceptación y apertura por parte de ellos.

Hazlo divertido

Sabemos que una gran forma de hacer que los niños aprendan cosas nuevas es jugando, entonces, ¿por qué no hacer lo mismo con la comida? Si hacemos de la hora de comida o el momento de probar nuevos alimentos una experiencia divertida y emocionante, los niños podrán estar más entusiasmados y dispuestos a comer lo que les propongamos.

Preséntaselos de forma creativa y atractiva

De la mano del punto anterior, podemos ponernos un poco creativos y ofrecerles los alimentos de forma divertida y atractiva, ya sea haciendo figuritas o paisajes con los vegetales, creando rostros graciosos con los diferentes alimentos o bien, usando platos de sus personajes favoritos.

Combina alimentos nuevos con alimentos de su agrado

Otra forma de animarles a probar alimentos que no conocen o no son de su total agrado, es combinándolos con aquellos que sí sean de sus favoritos. Podemos buscar recetas que integren ambos o bien, servirlos en el mismo plato recurriendo al consejo de presentarlos de forma divertida, de modo que vea todo el plato como un conjunto de lo que le gusta.

Pon el ejemplo

Y finalmente, recordemos lo más importante: los niños siempre nos miran a nosotros como su modelo a seguir. Por ello, nos corresponde a nosotros poner el ejemplo, mostrándoles la importancia de llevar una alimentación en la que no falte ningún grupo alimenticio.

Esperamos que con estos consejos para lograr que tus hijos coman de todo te resulte más fácil mostrarle nuevos alimentos y que puedan disfrutar en familia de una alimentación variada y saludable.

Источник: https://www.bebesymas.com/alimentacion-para-bebes-y-ninos/nueve-consejos-para-lograr-que-ninos-coman-todo

¡Ni fruta, ni verdura, ni pescado! Consejos para que tu hijo coma de todo

¿Cómo lograr que coma de todo?

Nos encantaria poder decir que nuestro hijo come de todo pero: “No prueba la fruta”, “no come verdura ni aunque lo obligues”, “no hay manera de introducirle papilla salada”

Todos los que tenemos hijos hemos dicho alguna de estas frases. Casi seguro. Habrá algún afortunado cuyo hijo haya abierto la boca y saboreado todo tipo de alimentos sin decir ni mu.

 Y muchos otros que no. Que se niegan de manera pertinaz a probar nada que no sea leche hasta pasado el año. Que no prueban la fruta ni la verdura ni disfrazándola.

 Ni el pescado, ni otras cuarenta cosas durante años.

La preocupación por la alimentación de nuestros hijos es totalmente natural y comprensible.

La salud depende, en parte, de la alimentación, y también el crecimiento. Así que es lícito que nos preocupemos por ello.

Aclaremos algunas cosas que tal vez te ayuden a vivir la alimentación de tus hijos con menos angustia

  • Cada niño tiene un ‘estilo de alimentación‘, igual que nacemos con un temperamento determinado. Es decir, hay niños inapetentes, que parece que les da lo mismo comer que no comer, que  ‘pasan del aire’. Los hay, por el contrario, con un apetito envidiable, que disfrutan comiendo, que gustan de probar sabores y texturas nuevos. Hay otros más caprichosillos, los ‘pequeños sibaritas’.
  • Cada niño es un mundo, con unos gustos determinados, un apetito, un ritmo para asumir los cambios, etc. Igual que a un bebé le salen sus primeros dientes a los seis meses y otro hasta los nueve no asoma ninguno, estas diferencias interindividuales en la alimentación también son normales, y no hay que angustiarse ni compararlo con otros niños.
  • Lo que nadie te dice: de hambre no se van a morir. El instinto de supervivencia es el más primitivo y poderoso del hombre. Así que nuestros peques, aunque nos parezca increíble y pensemos que es imposible que sobrevivan comiendo solo una aceituna y dos galletas, no van a morirse de hambre.
  • Lo que le pasa a tu peque es habitual: que le cueste probar cosas nuevas, que se aferre al pecho o al biberón y que no quiera cuchara, que coma poquito o sólo ciertos alimentos. No estás haciendo nada mal. Forma parte del proceso de desarrollo y a veces no es tan fácil como lo pintan en los libros o manuales de pediatría.
  • Que no lo coma hoy no significa que no lo comerá mañana. Así de sencillo. Hoy escupen el tomate como si fuera veneno, y dentro de un mes lo adoran.
  • Hay ‘crisis de crecimiento’. Son temporadas o determinadas épocas en las que hay un descenso del ritmo del crecimiento o cambian las demandas del organismo, y el niño tiene menos hambre.
  • Y sí, a veces con cantidades ínfimas se quedan llenos y tan ricamente.
  • Una de las maneras en que los niños expresan el estrés ante los cambios es la comida. Las primeras semanas de guardería puede que coma menos o esté más caprichoso, por ejemplo.
  • En ocasiones puede producirse una instrumentalización de la comida, es decir, que el niño aprenda a ‘usar la comida’ como castigo, premio, o para mostrar sus emociones.

Algunos consejos e ideas

  • Respetar ritmos, no introducir de forma precoz alimentos ni cambios. Cada cosa a su tiempo. Hasta los seis meses lactancia materna exclusiva o lactancia artificial. A partir de ahí, y siguiendo las recomendaciones del pediatra, ir introduciendo poco a poco los sólidos y alimentos nuevos. Y sin prisa. Más vale retrasarse dos meses en introducirle el pescado, que adelantarse, por ejemplo.
  • Paciencia y perseverancia. Paciencia porque estamos hablando de muchos cambios en breve espacio de tiempo. Sed creativos. Dadle a probar los mismos alimentos cocinados de distintas formas. Si no lo quiere probar, no insistas. Esperad unos días, y volved a intentarlo.
  • Si no quiere comer, no forzarlo. No meterle la comida en la boca a presión, no taparle la nariz para forzarle a abrir la boca, no tenerle delante del plato 3 horas, no guardarle para la merienda y luego para la cena el mismo plato. No ir detrás del niño con el tenedor por toda la casa.
  • La manera adecuada de hacerlo es: presentarle la comida en la mesa, darle un tiempo prudencial y normal para que la coma. Y después de ese tiempo, retirarle la comida. No ofrecerle nada de postre “porque apenas ha comido”. Si después de que haya comido poquito puré porque no le gusta mucho le damos unas natillas, le estamos premiando. Aprenderá que da igual cuanto coma del plato principal porque luego llega el postre.
  • Evitar en la medida de lo posible zumitos (son todo azúcares y no aportan nada bueno), batidos (muchísimas calorías) y bollería. De vez en cuando no pasa nada, pero no a diario.
  • Comer en familia. Sí, es muy importante. Porque los niños aprenden mucho a través del modelado. Es decir, hacen lo que ven hacer. Si comemos en familia y nos ven comer todo tipo de alimentos, será más fácil que les apetezca probarlo. Cada vez son más los niños que comen o cenan solos delante de la tele, alejados de los mayores y sin opción a ver si probar nada más que lo que les hemos puesto en el plato.
  • Respetar los horarios de comida. Muy importante. Y a menudo no lo hacemos bien. Si le doy a las once dos magdalenas, imposible que tenga hambre a la una.
  • No hace falta que coma todo tipo de verduras o de fruta. Si le gustan tres o cuatro verduras, dadle más a menudo esas, y poco a poco id introduciendo nuevas. Lo importante que es que coma alimentos de todos los grupos aunque haya poquito variedad.
  • Y por último, no permitir que la comida sea una moneda de cambio. Sed pacientes ante los cambios, no alarmaros si un par de semanas come menos, vivid con tranquilidad el momento de la comida y no transmitáis angustia ni nervios. Todos estos problemitas y dificultades irán pasando y vuestro hijo acabará comiendo lo suficientemente variado y la suficiente cantidad.

Úrsula Perona
Psicóloga infantil
Colaboradora de Sapos y Princesas

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Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/alimentacion-ninos/ni-fruta-ni-verdura-ni-pescado-que-hago/

9 técnicas psicológicas para conseguir que los niños coman

¿Cómo lograr que coma de todo?

Para los padres, la alimentación de los hijos constituye una de las principales preocupaciones. Las creencias erróneas, la presión del entorno o los propios miedos hacen que nos impliquemos en exceso y en muchos casos consigamos un efecto contrario al que queríamos, aflorando la famosa profecía autocumplida.

Es cierto que es necesario que vigilemos la alimentación de nuestros pequeños pero sin caer en la obsesión.

Los niños, al igual que los adultos, también tienen sus razones para no comer determinados alimentos o comer menores cantidades en algunas ocasiones. Es esto lo que tendríamos que analizar para posteriormente poder solucionarlo.

Lo que nos gustaría es que nuestros niños comiesen sin ningún esfuerzo, que les gustase todo y que se comieran todo el plato, pero eso pasa en contadas ocasiones y debemos de tener paciencia. A veces las texturas, los colores, los olores o sabores pueden ser muy novedosos para ellos y tenemos que darles un periodo de adaptación.

Pongámonos en su lugar, algo muy importante en cualquier relación social y más si se trata de nuestros hijos. A nosotros tampoco nos gusta todo y además no es plato de buen gusto -nunca mejor dicho- que nos presionen para que comamos algo.

Recordemos que nosotros también hemos sido niños y hemos necesitado nuestro tiempo de adaptación.

Algunas técnicas desde la psicología para que los niños coman

No hay un método infalible para conseguir que un niño coma tal y como nosotros deseamos, pero sí que existen algunas estrategias que como padres podemos usar para que nuestro hijo se haga un poco más amigo de las comidas.

Un tiempo para las comidas

Las comidas deben durar entre veinte y cuarenta minutos, no más. Si son muy rápidas dificultan la digestión, lo que puede generar que el niño cree una asociación entre su malestar y la hora de comer. Piensa que lo que buscamos es precisamente lo contrario: que asocie placer a la comida.

Si el niño no ha conseguido comerse todo el plato pasado este tiempo, se ha de retirar y esperar a la siguiente comida. De esta manera, irá cogiendo el hábito de comer en un tiempo prudencial.

No ceder

Muchos padres, desesperados, lo que hacen es ceder: ante las continuas negativas de los niños, preparan otro plato que sí les guste. Con esto consiguen que coma, pero no que esté nutrido, que es lo realmente importante.

El niño va reduciendo sus alimentos hasta quedarse en dos o tres por lo que la variedad es casi nula.

Además, su sensación es que pueden con sus padres si son un poco insistentes, lo que hará que sigan con esa actitud e incluso que la generalicen para conseguir otros deseos.

No comer con la televisión ni con ninguna distracción

Comer ha de ser una actividad relajante por sí sola, no hace falta la televisión ni cantarle ninguna canción para que coma. El niño debe saborear la comida, disfrutar de su olor, de la compañía del resto de comensales, etc. Las distracciones hacen que el niño deje de comer, pues cambia su foco de atención.

No presionar

Al igual que no debemos ceder, tampoco debemos presionar.

Cuando presionamos a cualquier persona para que haga algo, le robamos su libertad y esto hace que se ponga nervioso y a la defensiva.

A los niños les gusta llevar la contraria a los padres porque les encanta obtener atención y esta es una buena forma. Por lo tanto, las normas se dicen una vez, pero no presionamos.

Nada de castigos o gritos

Con ellos se produce otra asociación: hora de comer=castigos y por lo tanto, puede derivar en una fobia a las comidas y alimentos, lo que no es nada recomendable. Es necesario que seamos firmes y nos pongamos serios pero eso no es lo mismo que gritar y castigar. Una cosa es establecer límites y otra sobrepasarlos nosotros.

Terapia cognitiva: hacer que el niño sienta el deseo de comer ciertos alimentos o platos

Los pensamientos son la llave de nuestra conducta. Es decir, si pienso cosas negativas sobre los alimentos, no comeré, pero si pienso cosas positivas, será más fácil que acceda a probarlos.

Como padres tendremos mucho ganado si conseguimos que a los niños “les entren por el oído” los alimentos.

¿No te has dado cuenta de que cuando te presentan un plato con un nombre más bonito te apetece más probarlo?

Si son muy pequeños, otra estrategia que puedes usar es inventarte historias interesantes sobre los platos. Mi madre, cuando era pequeña, me decía que el puré de verdura era la comida de los Reyes Magos de Oriente y con esto, que a los ojos de un adulto parece absurdo, consiguió que comiese puré de verduras todas las semanas.

Alimentos prohibidos

Permíteles que elijan dos o tres alimentos que después de haberlos probado, no les gusten. Están en su derecho y esto hará que vean que se les toma en serio y se respetan sus decisiones. Aceptaremos que estos alimentos no los van a comer; afortunadamente podemos encontrar todos los nutrientes esenciales en muchos tipos de alimentos.

Platos adaptados a ellos

Esto es super importante. No debemos ponerles a los niños los mismos platos que nos ponemos nosotros, es mucho mejor empezar con cantidades pequeñas y luego, si quiere, que repita. Una cantidad de comida grande puede agobiar al niño y echarle para atrás a la hora de comer.

Puedes elegir el postre

Como refuerzo positivo, y con el poder que tienen los postres para los niños, podemos usar esta última estrategia: dejarle elegir el postre. Esto motivará al niño durante la comida, sabiendo que luego viene el premio final. Si conseguimos que ese postre esté compuesto por frutas o lácteos mejor que mejor, pero no olvides ser flexible.

Pero recuerda: lo más importante es tener paciencia y que el niño no observe que te desesperas. Pasito a pasito, se consiguen grandes avances y tu hijo crecerá, eso es seguro.

Источник: https://lamenteesmaravillosa.com/tecnicas-psicologicas-para-que-los-ninos-coman/

Cómo lograr que tu hijo coma de todo

¿Cómo lograr que coma de todo?

Hay días en que el momento de la comida y/o de la cena, en lugar de ser una cita placentera en familia, se convierte en la hora más temida y desesperante del día. Si a tus niños les cuesta comer, probar cosas nuevas y la hora de la comida es un drama, no te preocupes, vamos a ayudarte con consejos acerca de como lograr que tu hijo coma de todo.

No pierdas los nervios, hay otras formas de ir introduciendo los alimentos y que la comida y la cena lleguen a ser incluso divertidas.

Pero si te enfadas y te pones nerviosa, no vas a conseguir que tu hijo coma más ni mejor. Todo lo contrario, el niño se va a empecinar más en no seguir comiendo, en no probar los alimentos o en ambas cosas.

Además, temerá el momento de comer, puesto que lo asociará a una experiencia desagradable.

Para que tu hijo coma de todo es importante que asocie el rato destinado a comer con una experiencia divertida y agradable e incluso tenga ganas de que llegue.

Lo primero de todo es intentar comer en familia. Para el pequeño su mayor deseo es pasar el tiempo con sus padres y hermanos. Es un momento ideal para pasarlo en equipo, sin elementos que distraigan como el televisor. Es preferible comentar cómo ha ido el día, disfrutar, reír, alabar los platos y los alimentos que se consumen, etc.

Si el pequeño lo pasa bien comiendo tendrá más apetito.

No hay que olvidar que les gusta imitar a sus mayores, por tanto, si quieres introducir un alimento nuevo y antes de ponérselo a él, el resto de los componentes de la familia lo come y expresa lo delicioso que es.

Probablemente querrá probarlo y tendrá predisposición a que le guste. También es imprescindible que observe que la dieta es variada y contiene frutas, verduras, pescado, carne, guisos, etc.

Recuerda que el consumo de vegetales se relaciona con un menor riesgo de desarrollar patologías cardíacas, según un estudio publicado en International Journal of Epidemiology.

Trata de preparar comida apetecible

Otro truco es implicarlo en la elaboración de los platos.

Llevándolo a la compra, mostrándole lo bonitas que son las verduras y las frutas, lo bien que huelen, después dejándole que de vez en cuando colabore en la preparación, añadiendo el toque final o lavando los alimentos o echándolos en algún recipiente. Si él siente que ha ayudado a cocinar, tendrá más ganas de probar el resultado.

Hacer los platos divertidos. Si le presentas un plato de lentejas en el que las patatas y la zanahoria formen una cara con una sonrisa, le atraerá más que el plato normal y corriente.

Además, dará juego, proponiéndole que se coma la nariz, por ejemplo. Lo interpretará como algo divertido y querrá seguir comiendo. Hay montones de formas e ideas que puedes adoptar para la presentación de los platos.

Seguro que triunfarás.

Entiende que no tienen por qué gustarle todos los alimentos. A la mayoría de personas les ocurre y es totalmente normal. Lo importante es que consuma productos de todos los grupos para que obtenga todos los nutrientes esenciales. Es importante priorizar los alimentos frescos, ya que los ultraprocesados han demostrado ser nocivos para la salud.

Ponle la cantidad justa o poca cantidad. Es sólo un niño y tiene que comer según su constitución, peso y estatura, no puede ingerir la misma proporción que un adulto.

Además, es muy recomendable que identifique la sensación de saciedad y no la sobrepase para evitar que un futuro pueda ser obeso.

Otra de las ventajas es que así si quiere más lo puede pedir, una manera de autoafirmarse y tomar decisiones propias y no impuestas por papá y mamá. Le harán sentirse bien y mayor.

Otros detalles a tener en cuenta para que tu hijo coma de todo

No hay que ceder al chantaje emocional del llanto cuando no quiere comer, ni tampoco darle todo lo que quiera por evitar que haya conflicto. El niño tiene que comprender que tiene que comer de todo y variado y asumir la comida como un hábito agradable y cotidiano. Como ya habéis visto, hay maneras de darle la vuelta a la situación.

Otro factor a tener en cuenta es el cansancio. Intenta que la hora de la comida y la de la cena no coincidan con las horas de la siesta o a las que el pequeño se va a dormir. Cuanto más cansado esté y más sueño tenga, menos ganas de comer tendrá.

Trata que tu hijo coma de todo para mejorar la salud

Recuerda que como todo hábito, tendrá que ser introducido poco a poco. Además, hay muchos tipos de sabores a los que el organismo se tiene que acostumbrar. Con paciencia, juego y cariño todo se consigue. Pon en práctica los consejos que te hemos dado y será más sencillo.

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Источник: https://eresmama.com/lograr-hijo-coma/

Embarazo y niños
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