¿Cómo puedo saber si tengo toxoplasmosis en el embarazo?

Toxoplasmosis

¿Cómo puedo saber si tengo toxoplasmosis en el embarazo?

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La toxoplasmosis es una infección provocada por un parásito diminuto (Toxoplasma gondii). Este parásito de una sola célula abunda en los gatos, pero los seres humanos y otros animales también se pueden infectar con él.

¿Quién puede contraer una toxoplasmosis?

Cualquier persona puede contraer una toxoplasmosis. Los expertos creen que millones de estadounidenses están infectados por T. gondii. Pero la mayoría de ellos no presentan síntomas porque sus sistemas inmunitarios están sanos e impiden que los parásitos dañen sus órganos.

La toxoplasmosis es más grave en:

  • Las mujeres embarazadas, que pueden trasmitir la infección a sus bebés. Los bebés que se infectan antes de nacer, nacen con una afección llamada «toxoplasmosis congénita»
  • Las personas con el sistema inmunitario debilitado. Esto incluye a gente con el VIH/SIDA o con cáncer. También incluye a personas que toman medicamentos que debilitan el sistema inmunitario, como los esteroides o los medicamentos que se toman después de someterse a un trasplante de órganos.

¿Cuáles son los signos y los síntomas de la toxoplasmosis?

Cuando una persona tiene una toxoplasmosis, el parásito permanece en su cuerpo durante toda la vida. Pero su presencia en el cuerpo de una persona no suele provocar ningún problema. En la mayoría de los casos, la gente ni siquiera sabe que está infectada porque no presenta ningún síntoma.

Cuando los niños presentan síntomas, estos varían en función de la edad del niño y de la respuesta de su sistema inmunitario a la infección.

En los niños que, de no ser por la toxoplasmosis, estarían sanos, la toxoplasmosis puede parecer una gripe o una mononucleosis. Los síntomas pueden incluir:

Los bebés con toxoplasmosis congénita no suelen presentar síntomas en el momento del nacimiento. Pero los problemas pueden aparecer varios meses después. Y pueden ir de leves a graves:

  • problemas en la visión e incluso una ceguera debida a lesiones en la retina (la capa sensible a la luz que está en el fondo del ojo)
  • daño cerebral que conduce a retrasos del desarrollo, convulsiones, pérdidas auditivas, flacidez muscular, o a tener una cabeza demasiado grande o demasiado pequeña
  • fiebre
  • ganglios linfáticos inflamados
  • ictericia (tonalidad amarillenta en la piel y el blanco de los ojos)
  • erupción en la piel
  • problemas en las células sanguíneas, como anemia o trombocitopenia
  • hígado o bazo grandes

Los casos más graves de toxoplasmosis congénita ocurren cuando la madre se infecta de esta enfermedad a principios del embarazo. Esto puede conducir a abortos espontáneos o a que el bebé nazca pronto (sea prematuro) o sea muy pequeño.

Los niños con el sistema inmunitario debilitado pueden presentar todos los síntomas antes mencionados, así como problemas en los pulmones y el corazón. Muchos de estos niños también nacen con una inflamación cerebral (encefalitis).

¿Cómo se propaga la toxoplasmosis?

La gente puede contraer la toxoplasmosis:

  • al ingerir carne cruda o poco cocinada de animales infectados (sobre todo de cordero, cerdo o venado)
  • al tocar o entrar en contacto con heces (o cacas) o tierra que contengan huevos de T. gondii.
  • al nacer con la enfermedad (una mujer que contraiga una infección por toxoplasmosis cuando esté embarazada puede trasmitir el parásito al feto a través del torrente sanguíneo)
  • muy raramente, al recibir una transfusión de sangre o un órgano trasplantado que están contaminados por ese parásito

¿Cómo se diagnostica la toxoplasmosis?

Para saber si una persona tiene toxoplasmosis, los médicos le preguntarán sobre si se ha expuesto a gatos en su casa o a agua o alimentos contaminados. También le pueden hacer pruebas para saber si tiene:

  • el parásito T. Gondii (o su ADN) en la sangre o los tejidos corporales.
  • anticuerpos contra T. Gondii en la sangre
  • cambios en el cerebro, los ojos y otros órganos. También pueden ayudar las pruebas de diagnóstico por la imagen, como ecografías, tomografías computadas (TC) o resonancias magnéticas (RM).

¿Cómo se trata la toxoplasmosis?

El tratamiento de la toxoplasmosis varía en función de la edad del niño y de su salud general.

Los niños que están sanos pero contraen una toxoplasmosis no suelen necesitar medicarse, porque la toxoplasmosis remite por sí misma al cabo de pocas semanas o meses.

Los bebés que nazcan con una toxoplasmosis congénita o que tengan el sistema inmunitario debilitado tendrán que tomar medicamentos antiparasitarios.

¿Se puede prevenir la toxoplasmosis?

Para ayudar a prevenir la toxoplasmosis en su familia, siga los siguientes consejos.

  • Cocine la carne a fondo para matar los gérmenes que pueda contener. Cocine la carne a una temperatura mínima de 145 ºF (63 ºC). No debería contener partes rosadas, y los jugos que desprende no deberían ser sanguinolentos. Cocine la carne picada a un mínimo de 160 ºF (72 ºC), y la carne de aves de corral a por lo menos 165 ºF (74 ºC).
  • Lávense las manos con agua y jabón después de manipular carne cruda, verduras u hortalizas no lavadas o de hacer jardinería en el exterior.
  • Lave todas las frutas, verduras y hortalizas antes de servirlas. Es posible que también le convenga pelarlas.
  • Lave bien todos los utensilios y todas las superficies de la cocina utilizando agua caliente y jabón después de cada uso.
  • No beban agua no tratada ni leche no pasterizada.
  • Enseñe a su hijo la importancia de lavarse bien las manos y con frecuencia para prevenir las infecciones.
  • Cierre los areneros que tenga en el exterior, sobre todo por las noches, para impedir que los usen los gatos que merodeen por fuera de su casa.

Si tiene un gato:

  • Retire sus heces del cajón de los excrementos cada día. Los huevos de T Gondii no son infecciosos hasta que haya pasado por lo menos un día después de que el gato defeque. Si usted está embarazada, haga que otra persona cambie el cajón de los excrementos del gato cada día.
  • Intenten que el gato esté siempre dentro de casa para que no pueda contraer la toxoplasmosis al entrar en contacto con la tierra o con pequeños animales infectados que cace e ingiera.
  • No alimente al gato de la familia con carne cruda.

¿Cuándo debería llamar al médico?

Llame al médico si su hijo tiene síntomas de toxoplasmosis, sobre todo si su hijo:

  • está recibiendo tratamiento contra el SIDA o contra el cáncer
  • tiene una afección o toma un medicamento que debilita su sistema inmunitario

Si usted está embarazada o está intentando quedarse embarazada, llame al médico de inmediato incluso si solo tiene un ganglio linfático inflamado, sobre todo si se ha relacionado con gatos o ha comido carne cruda o poco hecha.

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/toxoplasmosis-esp.html

¿Cómo puedo saber si tengo toxoplasmosis en el embarazo?

¿Cómo puedo saber si tengo toxoplasmosis en el embarazo?

Antes de alarmarte por saber si tienes esta enfermedad es bueno que conozcas de qué se trata, después puedes ir con el médico para que te haga un análisis

Esta enfermedad es ocasionada por un parásito llamado toxoplasma gondii, de ahí su nombre toxoplasmosis. Esta enfermedad suele ser experimentada de manera leve, como una gripe, en gente que tiene su sistema inmunológico saludable, pero en un embarazo es peligrosa porque puede dañar la placenta y al bebé.

Esta enfermedad es denominada zoonótica en medicina, debido a que esta se transmite a los humanos por medio de animales mamíferos y aves.

Esta infección puede ser contraída de las siguientes maneras:

– Ingerir productos contaminados con heces de gato.

– Comer carne de animales que pueden transmitir la enfermedad.

– Transmitir la enfermedad de la madre al feto.

– Administrar sangre de un paciente infectado,a otro paciente.

La forma más común de contagiarse de toxoplasmosis es por medio de la ingesta de carne cruda o verduras que se lavaron mal. En cambio, esta no puede ser transmitida entre personas, sólo en el caso de madre a hijo mientras está dentro del útero

Toxoplasmosis en el embarazo

Cuando la futura madre se infecta de toxoplasmosis durante el embarazo el peligro de que esta se transmita a su bebé es mayor dependiendo del semestre en que la contraiga, puesto que en el primer semestre menor que el segundo, este último menor que el tercero y el tercero será el que mayor peligro tenga.

Cuando la infección ataca al feto durante el primer trimestre va a ser más perjudicial, puesto que va a invadir las células, se va a multiplicar y luego va a generar lesiones en los tejidos de los órganos del feto, los cuales en esta etapa son todavía más vulnerables.

A las mujeres en gestación se nos hace una prueba para poder estar pendientes si la enfermedad fue desarrollada antes de entrar en cinta, puesto que si fue de esta forma nuestro pequeño no tendrá riesgo de infectarse. Actualmente no se hace de manera rutinaria en todos los centros maternales, aunque sí es común seguir realizándola.

La prueba consiste en un análisis de sangre en el que se buscan anticuerpos para ver si la mujer tiene la infección activa o pasada. Este análisis analiza las  inmunoglobulinas de tipo M y tipo G (IgM e IgG). Una vez realizada la prueba, la mujer puede tener uno de estos tres resultados:

– IgG e IgM negativas. La mujer no ha contraído la enfermedad previamente, ni tampoco en la actualidad, por lo que no está protegida en el embarazo.

– IgG positiva e IgM negativa. Significa que la enfermedad se contrajo hace tiempo y que ahora la mujer es inmune ya que cuenta con anticuerpos, por lo que está protegida ya que no puede volver a infectarse de nuevo. Esto implica poder ingerir algunos alimentos prohibidos normalmente en la gestación.

– IgG negativa e IgM positiva. Indica que la enfermedad está activa. En este caso, debemos saber cuándo se produjo la infección, ya que, cuanto más reciente es la infección, mayor es el riesgo de complicaciones para el feto.
 

Síntomas de la toxoplasmosis

La ventaja de detectar a tiempo esta infección en el embarazo es que se pueden reducir las posibilidades de que el feto sea infectado, claro que esto por medio de la ingesta de un tratamiento adecuado. Cuando el feto está dañado, la madre puede ingerir medicamentos como la pirimetamina y así reducir los daños sobre su futuro hijo.

Los síntomas de la toxoplasmosis en el embarazo son los siguientes:

– Ganglios del cuello hinchados.

– Dolor de garganta.

– Dolor muscular.

– Cansancio.

– Neumonía.

– Anemia.

– Ictericia.

– Ceguera.

¿Cómo afecta al feto la infección intrauterina?

Anteriormente dijimos que el daño depende de la etapa en que se haga la transmisión, en resumen que si es en el primer trimestre va ser fatal.

Cuando la infección se transmite al útero va a provocar un retraso en el crecimiento del mismo, incluso puede ocurrir un aborto espontáneo o la muerte del feto.

En el segundo trimestre de embarazo, el feto podría sufrir daños graves como encefalitis, hidrocefalia, infecciones oculares, sordera, neumonitis, toxoplasmosis congénita o malformaciones cardíacas.

En el tercer trimestre, el riesgo de que el feto se contagie de toxoplasmosis es mayor, pero las consecuencias son menos graves y el tratamiento antibiótico más efectivo.

¿Cómo evitar la toxoplasmosis en el embarazo?

– Lava tus manos antes de comer.

– Lava los trastes y equipo de la cocina que hayas utilizado para cortar aves o carne.

– Utiliza agua envasada cuando salgas.

– No tocar la cara cuando estés cocinando comida que pueden transmitir la infección.

– No comer carne cruda o poco hecha ni embutidos crudos curados.

– Lava bien las frutas y verduras que vayas a consumir crudas.

– Si tienes un gato, no cambies su arena o, si no tienes más remedio que hacerlo, hazlo con guantes y lávate luego bien. Aunque es cierto que es raro que los gatos domésticos se contagien de toxoplasmosis, es mejor prevenir.  

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/salud-embarazo/como-puedo-saber-si-tengo-toxoplasmosis-en-el-embarazo-8432

¿Qué riesgo supone la toxoplasmosis durante el embarazo?

¿Cómo puedo saber si tengo toxoplasmosis en el embarazo?

Susana Cerdán, enfermera y matrona en diferentes centros hospitalarios, nos resume las nociones más importantes sobre esta enfermedad y cómo prevenir su contagio.

¿Qué es la toxoplasmosis?

La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa que está ocasionada por el protozoo Toxoplasma gondii. Es un parásito muy extendido entre los mamíferos (entre ellos, el hombre), sin distinción de género, raza o localización geográfica. Afecta a un 30% de la población mundial.

El peligro que representa esta infección durante el embarazo reside en que el parásito puede atravesar la barrera placentaria, ocasionando una Toxoplasmosis congénita, es decir, una infección que se trasmite al feto antes del nacimiento. El riesgo de contagio y sus posibles consecuencias son mayores en el primer trimestre de embarazo y van disminuyendo conforme avanza la gestación.

¿Cómo se contrae o contagia?

El ser humano  puede adquirir la infección de toxoplasmosis por tres posibles vías:

  • Mediante la ingestión de carne que esté infectada con el parásito y mal o  poco cocinada.
  • A través de ooquistes (partes del parásito) liberados en las heces de gatos, que a su vez contaminan hortalizas o fuentes de agua potable.
  • La vía transplacentaria de la madre al feto.

Sin embargo, esta enfermedad no es contagiosa entre persona y persona. La única manera de contagio entre persona y persona es la vía transplacentaria.

A fecha de hoy no existe vacuna ni tratamiento para la toxoplasmosis.

¿Qué consecuencias puede suponer para el bebé el contagio durante el embarazo?

Si la mujer gestante se ha contagiado de toxoplasmosis, las consecuencias para el feto pueden ser de mayor o menor gravedad, dependiendo del momento de la gestación en que se produzca la transmisión: cuanto más temprana sea la infección en relación al embarazo, más graves serán los daños que sufrirá el bebé.

Estos daños pueden ser, entre otros, los siguientes:

  • Retraso en el crecimiento intrauterino (bajo peso al nacer).
  • Aborto espontáneo (si la infección se da durante el primer trimestre de gestación).
  • Deficiencia visual severa o ceguera.
  • Afectación a nivel cerebral o del sistema nervioso central.
  • Afectación auditiva severa.
  • Anemia.
  • Afectación del hígado, bazo, pulmones o sistema linfáfico.

No obstante, en el momento del nacimiento, la mayoría de los bebés con toxoplasmosis congénita no presentan síntomas, sino que estos se hacen visibles varios meses, incluso años después.

La prueba para la detección y diagnóstico de esta infección intraútero es la amniocentesis.

¿Qué síntomas de contagio puede presentar la mujer embarazada?

El período de incubación desde el momento de la infección es de 2-3 semanas. La mayoría de las personas infectadas no presenta síntomas, por lo que, muchas veces, no somos conscientes de haber pasado la infección y, por lo tanto, desconocemos si somos o no inmunes.

En caso  de mostrar síntomas, estos son similares a los de la gripe:

  • Fiebre.
  • Dolores musculares.
  • Ganglios inflamados.

Una vez pasada la infección, se desarrolla inmunidad a ella.

En la mujer embarazada, los casos de infección son igualmente asintomáticos o de corta duración, y similares también a una gripe común. Por esta razón, resulta habitual no darse cuenta hasta el nacimiento -en caso de que el bebé presente algún síntoma-, o en caso contrario, hasta un próximo embarazo, cuando la analítica lo confirme.

¿Cómo se previene la toxoplasmosis?

Durante la primera visita con la matrona durante el embarazo, se ordena una analítica muy completa en la que, entre otras muchas cosas, se pedirá un análisis que analice la presencia de anticuerpos ante el T.

Gondii en la sangre de la embarazada.

Si se confirma la presencia, quiere decir que la paciente presenta inmunidad a la enfermedad (salvo en casos excepcionales de inmunosupresión severa durante el embarazo), y se le confirmará en breve.

Por otro lado, si el análisis no detecta los anticuerpos significa que la mujer no ha pasado la enfermedad antes, por lo que la matrona le recomendará una serie de medidas para evitar el riesgo de infección por toxoplasmosis:

  • Cocinar bien la carne y no comer carne cruda o poco hecha (incluidos fiambres).
  • Lavar bien las frutas y verduras antes de su consumo.
  • Evitar la leche no pasteurizada o alimentos hechos con leche no pasteurizada.
  • Tener precaución con el contacto con los gatos: los gatos son portadores del parásito solamente en caso de que sean gatos con acceso al exterior, es decir, que estén en contacto libre con otros gatos y si cazan otros animales. Los gatos de interior que no comen carne cruda no tendrán riesgo de infección. Por lo tanto, si la embarazada tiene un gato de exterior, lo mejor es evitar la limpieza del arenero con las heces, ya que es donde se pueden encontrar los ooquistes.

Toxoplasmosis: Qué es, Síntomas, Tratamientos e Información

¿Cómo puedo saber si tengo toxoplasmosis en el embarazo?

La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa ocasionada por el parasito intracelular, llamado Toxoplasma gondii. Puede aparecer en animales, principalmente en los gatos y animales de granja, y en humanos.

Muchas personas pueden padecerla sin tener conocimiento de ello, puede estar latente en el organismo una o dos semanas, o tener síntomas similares a otras patologías.

Hay que tratar de prevenirla especialmente en elembarazo

Las principales causas para contraer esta patología son establecer contacto con animales infectados o sus excrementos, transfusiones de sangre, trasplante de órganos o ingesta de carne (generalmente cerdo o cordero) cruda o poco hecha que contenga Toxoplasma.

Comer frutas, verduras u hortalizas poco lavadas o cocinadas, que hayan estado en contacto con estiércol infectado, otro factor de riesgo, aparte de la ingesta de tierra con este parásito. Se puede contraer esta patología por beber agua contaminada o manipular tierra y plantas con el toxoplasma. Otra vía de contagio posible es por vía materno-fetal durante el embarazo.

La carne cruda o poco hecha como el jamón, puede contener el toxoplasma y causar esta enfermedad.

La mayoría de los pacientes que tienen toxoplasmosis son asintomáticos. Las manifestaciones de esta enfermedad pueden ser muy inespecíficas, atribuibles a otras patologías. Pueden variar dependiendo de algunos factores:

  • Toxoplasmosis en pacientes con sistema inmune competente o sano: los infectados por el Toxoplasma pueden presentar fiebre, dolor de cabeza, muscular o de garganta. También pueden padecer inflamación de los ganglios linfáticos de la cabeza y el cuello, modificación de su tamaño o sensibilidad de estos al tacto y coriorretinitis.  
  • Toxoplasmosis en pacientes inmunodeprimidos: puede manifestarse de forma similar, con dolor de cabeza o fiebre. Estos síntomas pueden ir acompañados de otros, como visión borrosa debida a una  inflamación en la retina, convulsiones y psicosis. Algunos pacientes presentan problemas de vista, habla, motricidad o pensamiento.  
  • Toxoplasmosis congénita: es la transmisión al feto del Toxoplasma gondii, previamente contraído por la madre a través de la placenta. Las consecuencias para el niño pueden ser considerables, por eso es de gran importancia la prevención para evitar el contagio.

La prevención de esta enfermedad es posible. Es recomendable evitar ingerir carnes mal cocidas y mantener una higiene adecuada de las manos a la hora de cocinar y después de manipular excrementos de animales. A las personas que tengan Sida, se les aconseja hacerse un análisis de sangre para comprobar que no padezcan toxoplasmosis.

La toxoplasmosis, puede presentar diferencias según el sistema inmune del paciente o la vía de transmisión. Según Regino Serrano Heranz, jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario del Henares, la toxoplasmosis puede ser:

  • Toxoplasmosis congénita: afecta a niños, generalmente recién nacidos que han sido infectados por su madre.  
  • Toxoplasmosis en pacientes inmunodeprimidos: son aquellos que padecen de una alteración inmunocelular, sobre todo con infección por el virus de la inmunodeficiencia humana o Sida y síndromes linfoproliferativos, y que están siendo sometidos a un tratamiento inmunodepresor. La enfermedad va ligada a una afectación del sistema nervioso en un 50 por ciento de los casos.  

Toxoplasmosis en pacientes inmunocompetentes generalmente asintomáticos: en este caso, el parasito no presenta grandes complicaciones.

El diagnóstico de esta patología se puede obtener mediante diferentes pruebas, las principales son:

  • Resonancia magnética (RM) de cerebro.  
  • Tomografía Computarizada (TC) de cráneo.  
  • Serología: detección de anticuerpos tipo lgG e IgM frente al toxoplasma.  
  • Punción lumbar: para el análisis del líquido cefalorraquídeo.  
  • Examen con lámpara de hendidura: uso de un microscopio con una luz de alta intensidad enfocada como un haz fino sobre la zona afectada por la Toxoplasmosis.  
  • Biopsia cerebral: principalmente en los primeros años de sida para ver afectaciones a nivel cerebral.

Cuando el paciente no presenta síntomas visibles, no es necesario aplicarle un tratamiento porque suelen desaparecer al cabo de unas semanas sin complicaciones. Si hay afectación ocular o coriorretinitis se suministran antibióticos durante varias semanas.

A los niños recién nacidos con toxoplasmosis se les administra un tratamiento distinto. Es habitual el uso de pirimetamina (un antimalárico sintético), ácido folínico, antibióticos y corticoides cuando son sintomáticos. Si no lo son, se les administra un tratamiento parecido pero suprimiendo alguno de los fármacos y reduciendo el tiempo de administración.

Los pacientes con sistemas inmunodeprimidos necesitan ser hospitalizados y estar bajo supervisión médica, porque la infección puede extenderse al resto del cuerpo teniendo graves consecuencias para el afectado.

Se mantiene una pauta de profilaxis secundaria con los mismos antibióticos pero la mitad de la dosis, hasta que se recupera el sistema inmunológico.

Es probable que tenga que continuar con los medicamentos para evitar que se reactive la patología.

El Toxoplasma gondii se puede contagiar al feto durante el embarazo a través de la placenta, causando al bebé secuelas considerables. En las mujeres con un sistema inmune competente, no suelen presentar un cuadro sintomático específico, la mayoría de los casos se diagnostican por cribado para el diagnóstico precoz.

La probabilidad de que se transmita la enfermedad aumenta cuanto más avanzado esté el embarazo. A las 40 semanas de gestación, la probabilidad se incrementa en un 80 por ciento de casos de contagio. La toxoplasmosis en el feto se denomina Toxoplasmosis congénita y ocasionar los siguientes síntomas:

  • Tamaño anormal del cerebro.
  • Fiebre.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos.
  • Ictericia por la concentración de bilirrubina en la sangre (aspecto amarillento de piel y ojos).
  • Erupciones en la piel.
  • Anemia.
  • Hematomas.
  • Hepatomegalia (hígado más grande) o esplenomegalia (agrandamiento del bazo).

Algunos bebés pueden presentar anomalías en el sistema nervioso que pueden provocar convulsiones, bajo tono muscular, retraso de las capacidades mentales o pérdida de audición.

Las mujeres en estado de gestación deben evitar entrar en contacto con heces deanimales, o insectos que puedan haber entrado en contacto con excrementos.

Es conveniente cocinar la carne a 66ºC o congelarla para matar al Toxoplasma.

Lavar adecuadamente las frutas y las verduras, en especial si han estado en contacto con tierra, y eludir labores de jardinería y derivados.

Si la infección materna se produce y se trata antes del embarazo, no supone riesgos para el feto. Si la infectada está embarazada se le medicará para evitar el contagio. La medicación no garantiza que no se produzca la infección, pero disminuirá las consecuencias que pueda suponer para el embrión.

Los antibióticos son usuales para el tratamiento de las mujeres gestantes, en especial la espiramicina que se suministra durante el embarazo hasta el momento del parto, después se trata al niño durante el primer año de vida.

Como recoge la Asociación Española de Pediatría en la Guía de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica para el diagnóstico y tratamiento de la toxoplasmosis congénita, la eficacia de la espiramicina, depende de las semanas de gestación cuando se contrae la bacteria y de si está o no infectado el feto cuando se empieza a tomar esta medicina. El tratamiento, los medicamentos y las cantidades dependerán del paciente y es necesaria la supervisión de un médico especialista que lo estime.

Pronóstico

 Los pacientes que no han sufrido efectos adversos no suelen necesitar tratamiento para combatir el Toxoplasma, y los síntomas suelen desaparecer al cabo de semanas sin dejar secuelas. A pesar de ello, cuando el paciente contrae la enfermedad, esta permanece en el cuerpo toda la vida.

Consideraciones especiales. Muchas veces el parásito se queda en estado latente, sin presentar síntomas, hasta que el sistema inmune se debilita por alguna otra causa, como el VIH.

Si el enfermo tiene el sistema inmune débil, la enfermedad puede reaparecer y propagarse al resto del organismo a pesar del tratamiento.

Por el contrario, si el niño es inmunocompetente, los síntomas disminuyen al cabo de los meses sin necesidad de medicación.

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Toxoplasmosis en el embarazo

¿Cómo puedo saber si tengo toxoplasmosis en el embarazo?

– La toxoplasmosis es una enfermedad parasitaria producida por un protozoo minúsculo: el toxoplasma Gondii. Es una parasitosis universal, muy frecuente y, a menudo, latente y asintomática.

En ocasiones, la toxoplasmosis genera síntomas graves, en especial, en pacientes inmunodeprimidos o enfermos de VIH. Si la mujer se infecta durante la gestación, puede provocar abortos o malformaciones congénitas que pueden afectar al cerebro, los ojos y otros órganos del feto.

 El parásito se reproduce dentro de la célula, la hace estallar y puede traducirse en forma de quistes.

– Los síntomas de la toxoplasmosis en el embarazo son casi imperceptibles. Pueden aparecer síntomas similares a un cuadro gripal: ligera hinchazón de los ganglios del cuello, fiebre, dolor de garganta, dolores musculares y cansancio. Suelen tener lugar dos o tres semanas después de la infección. Sin embargo, la toxoplasmosis puede incluso no presentar síntomas.

– En las embarazadas afectadas de toxoplasmosis, el parásito puede pasar al feto a través de una infección placentaria.

Este hecho puede ocasionar alteraciones neonatales, como sufrimiento neurológico, convulsiones, hidrocefalia o cuadros hemorrágicos.

Además, se pueden producir quistes en la retina, que darán patologías oculares que aparecerán a lo largo de la vida del niño.

Cómo se contagia la toxoplasmosis

El principal huésped del parásito es el gato, que excreta, a través de las heces, los quistes llamados esporoquistes. Éstos, a su vez, pueden ser comidos por la mayoría de animales y aves, y, de este modo, pasar al hombre directamente o a través de las heces del gato.

Esto sucede cuando las manos no se lavan correctamente o se ingieren carnes poco cocidas o crudas que contengan quistes del parásito. Todo ello puede provocar que la embarazada se infecte, provocando importantes malformaciones en el feto (especialmente en el primer trimestre). 
La prevalencia de la toxoplasmosis en España es alta.

Por ello, se deben tomar precauciones, especialmente en el embarazo.

Detección y prevención de la toxoplasmosis

Antes de quedarte embarazada, puedes saber si eres inmune a la toxoplasmosis sometiéndote a un análisis de sangre llamado Toxo-test. Si el resultado es positivo, significa que ya has padecido la enfermedad y que no corres peligro de infección durante el embarazo.

Actualmente, el cribaje de infección por toxoplasma no se ofrece de manera sistemática a todas las mujeres, sino que se informa de las medidas dietéticas e higiénicas para reducir el riesgo de infección durante la gestación.

Solo se solicitará serología de toxoplasma a aquellas mujeres que presenten especiales factores de riesgo de contraerla. Se trata de un simple análisis de sangre que muestra las  inmunoglobulinas de tipo M y tipo G (IgM e IgG). La IgM es típica de la fase aguda de la enfermedad e indica que la mujer ha contraído el virus recientemente.

Sin embargo, la IgG representa la «memoria» de la infección y se encuentra en el cuerpo de quien ya pasó la enfermedad hace tiempo.

Una vez realizada la prueba, la mujer puede tener uno de estos tres resultados:

  • IgG e IgM negativas. La mujer no ha contraído la enfermedad previamente, ni tampoco en la actualidad. En este caso, debe adoptar las pautas de conducta y alimentarias (véase más adelante) que la protejan del virus durante el embarazo.
  • IgG positiva e IgM negativa. Significa que la enfermedad se ha contraído y que ahora la mujer es inmune. En este caso, el anticuerpo IgG nunca desaparece del cuerpo de la mujer y la protege de la infección. El embarazo puede ser vivido con mayor tranquilidad, e incluso puede permitirse los alimentos normalmente 'prohibidos' a las madres que está en riesgo (carne cruda y embutidos).
  • IgG negativa e IgM positiva. Indica que la enfermedad está en curso. En este caso, debemos saber cuándo se produjo la infección, ya que, cuanto más reciente es la infección, mayor es el riesgo de complicaciones para el feto. Si la enfermedad se remonta a 6-8 meses antes, no existe riesgo.

Evitar el contagio

  • No comer carne cruda o poco hecha ni embutidos crudos curados.
  • Consumir cualquier producto cárnico bien cocinado a altas temperaturas (más de 70-80 ºC) o bien congelar a bajas temperaturas (-18 ºC) durante un período de 48 horas para destruir los quistes.
  • Lavar las frutas y verduras con abundante agua.
  • Consumir verdura bien cocida.
  • Si tienes un gato, comprueba que está sano llevándolo al veterinario. El gato doméstico, que vive en casa y se alimenta de alimentos enlatados o secos y no de carne cruda, difícilmente estará infectado.

    Aun así, para eliminar completamente el riesgo de contagio, es necesario considerar algunas precauciones. Por ejemplo, no hay que tocar gatos que no sean propios y, en caso de hacerlo, lavarse cuidadosamente las manos después.

    Asimismo, se debe evitar tocar cualquier objeto que utilice el gato y limpiar la caja del gato a diario utilizando guantes y posterior lavado de manos.

Tratamientos para la toxoplasmosis

Los tratamientos para combatir la toxoplasmosis son de base antibiótica. Mientras que, para los adultos, esta enfermedad no es peligrosa, contraerla durante el embarazo resulta muy arriesgado para el feto.

El peligro de contraer toxoplasmosis durante el embarazo, si bien es raro, consiste en que se puede transmitir al feto a través de la placenta. Si existe el contagio de toxoplasmosis y el embarazo llega a su término, el bebé puede sufrir lesiones de diversa gravedad. Incluso algunas le podrían causar la muerte.

  • Si el contagio tiene lugar las primeras 26 semanas de embarazo (cuando se forman y se desarrollan los órganos del feto), implica más riesgos. En este período, si la embarazada contrae la toxoplasmosis, puede sufrir un aborto o a una muerte fetal.
  • En el segundo trimestre de embarazo, el feto podría sufrir daños graves. Por ejemplo, encefalitis, hidrocefalia y calcificación cerebral, infecciones oculares, sordera, neumonitis o malformaciones cardíacas.
  • En el tercer trimestre, el riesgo de que el feto se contagie de toxoplasmosis alcanza su punto álgido. Sin embargo, las consecuencias son menos graves. Si el análisis de sangre revela el posible contagio y el diagnóstico se realiza a tiempo, es posible seguir un tratamiento antibiótico. Esto reduce casi por completo el riesgo de que la infección supere la barrera de la placenta. Aun así, el feto podría desarrollar anemia, que se podría manifestar de forma severa.

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Источник: https://mibebeyyo.elmundo.es/enfermedades/enfermedades-en-el-embarazo/toxoplasmosis-embarazo-263

Embarazo y niños
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