¿Cómo regañar a un niño de manera constructiva?

10 trucos para regañar a los niños y niñas de forma eficaz

¿Cómo regañar a un niño de manera constructiva?
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La regañina debe servir para educar a los pequeños. Es adecuada para modificar determinadas conductas. En todo caso ha de ser constructiva, no violenta, calmada y racional.

Los niños y niñas experimentan conductas frecuentemente, están en un proceso constante y continuo de aprendizaje. Prueban determinadas acciones y comprueban las consecuencias de las mismas.

Nuestra labor como educadores es enseñarles las conductas apropiadas para su bienestar personal, emocional y social.

Es por ello que debemos reñirles cuando sea necesario, pero de forma calmada y comprensiva, nunca la riña debe ser violenta o dañina.

No debemos sentirnos mal por hacerlo, ya que es fundamental para su educación, necesitan saber lo que pueden y no pueden hacer. Es importante que aprendan a comportarse de manera adecuada en diversas situaciones y al mismo tiempo que reflexionen y comprendan el porqué deben actuar así.

¿Qué esperamos lograr con la regañina?

  • Modificar la conducta, basándonos en la comprensión y reflexión del pequeño, no usando el miedo y la imposición.
  • Hacer que los niños y niñas hagan caso a los adultos
  • Educar a los pequeños en la expresión de emociones negativas, y en la expresión de sus opiniones.
  • Fomentar el dialogo con nuestros niños y niñas
  • Mejorar la conducta de los pequeños.
  • Favorecer su maduración y desarrollo.

Como debe ser la regañina para que sea efectiva para educar a los pequeños

  • Debe ser constructiva, desde el cariño y la comprensión. Debemos entender al pequeño y actuar nosotros como adultos. Debemos servirles de guía para sus conductas, eso implica mostrarles sus conductas incorrectas, pero siempre comprendiéndoles.
  • El objetivo es educar al pequeño, y nunca debe ser hacer que se sienta mal o que sufra algún daño del tipo que sea emocional, psicológico, físico, etc. Por ello debemos mantener la calma y explicar al niño o niña porque esa conducta no es adecuada.
  • Coherente, no violenta y no excesiva. No podemos reñir una conducta en determinados momentos y en otros no. Siempre tenemos que ser coherentes con lo que les decimos. Nunca excedernos o reñir conductas que no merecen regañinas.
  • Regañamos sí, pero con racionalidad y con un objetivo claro.

10 Trucos para regañar de forma efectiva y Cuidar el bienestar del pequeño

  1. Regaña en el momento adecuado. Justo cuando el pequeño realice la acción que queremos corregir, no podemos regañarle tiempo después pues puede que no se asocie a la conducta.

  2. Mantén la calma y no grites. Los gritos son una forma de violencia, debemos cuidar el bienestar del niño o niña y al mismo tiempo servir de ejemplo. Es fundamental estar calmado, usar un tono suave pero firme y no mostrarnos alterados.

  3. Cuida el bienestar emocional del pequeño: reconoce sus sentimientos, “se que lo has hecho porque estas enfadado”, “Se que esto no te gusta” etc. De esta manera el pequeño se siente comprendido y en confianza.

  4. Expresa tus sentimientos, pero no emplees el chantaje emocional. Le puedes decir que te enfadas cuando hace determinada conducta. Le estas expresando como te sientes. Pero no hagas que se sienta mal, que sienta miedo o que se sienta culpable. Para esto evita expresiones como: “me voy a poner muy triste si…..” “no te voy a querer si…..” “no te voy a volver a llevar a ningún sitio si….”

  5. No fomentes miedo en el niño o niña.  Haz que reflexione y que comprenda lo que hace y porque no debe hacerlo. Debe entender que es mejor para él o ella. De esta forma modificara su conducta por propia iniciativa. Si por el contrario la evita por miedo a la regañina no conseguimos nuestro objetivo.

  6. Descalifica la acción, no al niño/a. Nunca critiques al pequeño, no le digas eres malo, no aprendes, etc. Por el contrario critica la acción, por ejemplo: “gritar no está bien, porque es molesto para la gente, no debemos gritar”

  7. No compares con otros niños o niñas. Cada niño o niña es único, al compararle le etiquetamos en un modo concreto de actuar, diferente al de otros. Esto hace que el pequeño se auto perciba de esta manera y no evolucione en su conducta.

  8. Razona con el niño para que lo entienda, nunca digas porque si, porque lo digo yo y punto. Haz que reflexione y que comprenda.

  9. No abuses de las regañinas y no las emplees como desahogo emocional. Para ser efectivas han de producirse por una causa específica. No podemos reñir a los pequeños por todo o usarlas cuando estemos de mal humor. Si lo hacemos así perderán fuerza cuando realmente necesitemos emplearlas.

  10. Se constante y coherente. Si regañas al niño por algo, hazlo siempre que ocurra eso. No puedes pasarlo cuando te parezca y otras veces regañarle, porque no entenderá que es lo que esperamos que haga.

Celia Rodríguez Ruiz (Psicóloga y Pedagoga)

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10 consejos para corregir a un niño de manera constructiva

¿Cómo regañar a un niño de manera constructiva?

A veces es difícil mantener la calma con los niños. Las obligaciones cotidianas, las preocupaciones laborales y la falta de tiempo tampoco ayudan, por lo que es usual que cuando los pequeños hacen algo mal, los padres descarguen todo el estrés acumulado sobre ellos.

Sin embargo, esta no es la mejor forma de educar a los peques, quienes pueden terminar convirtiéndose en personas tímidas, inseguras y con una baja autoestima o, al contrario, pueden desarrollar comportamientos agresivos y desafiantes.

La clave consiste en disciplinarlos de manera constructiva.

1. Elige el momento adecuado

Uno de los factores más importantes a la hora de regañar a un niño consiste en elegir el momento adecuado. Lo ideal es que disciplines justo tras la acción o conducta que quieres corregir, por ejemplo, inmediatamente después de que el pequeño le haya pegado a su hermano menor.

De esta manera, podrá asociar el regaño con lo que ha sucedido y comprenderá qué ha hecho mal. Si esperas demasiado, es probable que ni siquiera recuerde lo sucedido.

No obstante, hay ocasiones en las que resulta más conveniente esperar, como por ejemplo, cuando hace algo mal delante de sus amigos ya que si lo regañas en ese momento podrías avergonzarlo.

2. Céntrate en la conducta negativa

“¡Serás tonto! ¿No te das cuenta de que si juegas con la pelota dentro de casa terminarás rompiendo algo”, “Los niños que le pegan a los animales son malos”, “Copiar el examen es de mediocres”.

Cuando le riñes a tu hijo usando este tipo de frases lo estás encasillando con etiquetas como “tonto”, “malo” y “mediocre”, lo cual terminará afectado su autoestima.

Lo ideal es que te centres exclusivamente en la conducta que quieres corregir, por ejemplo, puedes decirle: “No debes jugar con la pelota dentro de casa porque, como ha sucedido, podrías romper algo, espero que te sirva de lección” o “A los animales no se les pega, son seres vivos como tú y como yo, por lo que deberías protegerles y darle cariño” o “Si copias el examen no aprenderás, significa hacer trampas a ti mismo”.

3. No lo atemorices

Infundirle miedo hará que te obedezca y que sea más disciplinado, pero no le enseñará a discernir entre el bien y el mal, ni estimulará su desarrollo emocional y mucho menos fortalecerá la confianza que debe depositar en ti.

Cuando lo atemorizas, probablemente no vuelva a comportarse mal porque teme recibir una reprimenda, pero en realidad no es plenamente consciente de por qué no debe comportarse de esa forma. A la larga, educarás a un niño obediente, pero temeroso, tímido, reprimido y con una baja autoestima.

En cambio, si en vez de reñirle infundiéndole miedo, le disciplinas de forma positiva y reflexiva, el pequeño aprenderá por qué no debe volver a comportarse así, lo cual le educará para la vida.

4. Hazle notar las consecuencias de sus acciones

Reñir al niño porque te ha enfadado su comportamiento no es la mejor forma de educarlo. Es importante que el niño sea plenamente consciente de lo que ha hecho y que comprenda las consecuencias que pueden tener sus actos.

Para lograrlo debes explicarle que cada comportamiento tiene una repercusión y que a veces esta es negativa y puede dañar a otras personas.

Mientras le riñes, hazle ver las consecuencias de sus palabras y acciones e intenta que reflexione y entienda por qué no debe volver a comportarse de esa manera.

5. Nunca compares su comportamiento

A veces los padres suelen comparar a sus hijos con sus hermanos, primos o amigos mientras les regañan. En la mayoría de los casos lo hacen de forma inconsciente, intentando darles un ejemplo positivo a seguir.

Sin embargo, lo cierto es que este tipo de comparaciones suelen ser nefastas para el pequeño: afectan su autoestima, dañan su autovaloración y les hacen sentir que no son lo suficientemente buenos.

Por eso, es importante que cuando riñas a tu hijo te centres en su mal comportamiento y evites compararlo con otros niños, si quieres darle un modelo a seguir, edúcalo con tu ejemplo.

6. Evita los insultos y los gritos

A nadie le gusta que le griten o insulten, mucho menos a un niño. Ten en cuenta que el pequeño aún no cuenta con suficientes recursos emocionales, por lo que es más sensible a las críticas.

A esta edad, es incapaz de comprender que a veces cuando los adultos se enfadan pueden gritarles sin que eso signifique que han dejado de quererles. Para un niño, los gritos de sus padres son un indicador claro de que han dejado de amarles porque no son tan buenos como esperaban.

Obviamente, esto puede afectar su autoestima y la confianza que depositan en ti.

7. Sé coherente siempre

Otra regla de oro para regañar de forma constructiva a un niño consiste en mantener las normas en todo momento. De nada servirá que le regañes un día porque maltrata a su mascota y al día siguiente le permitas hacerlo.

Para que el regaño sea constructivo es importante que mantengas una actitud coherente en todo momento y que le riñas siempre que repita el comportamiento que pretendes erradicar. Otra estrategia consiste en enjuiciar ese tipo de conducta en otras personas, como cuando ves a un niño en el parque que está maltratando a un animal.

En ese caso puedes decirle: “Mira, está mal que ese niño haya espantado al perro de una patada, a los animales no se les debe maltratar”. De esta manera estarás reforzando la conducta positiva que quieres potenciar.

8. Escúchale con atención

Cuando tu hijo ha hecho algo mal y estás enfadada, es difícil controlar tus emociones y escuchar lo que tiene que decir, pero si quieres que el regaño sea realmente constructivo es importante que le des la oportunidad de explicarse.

En este caso, tras haberle reñido por su mal comportamiento puedes preguntarle: “¿Por qué lo hiciste?” De esta manera, el niño tendrá la oportunidad de explicarte por qué se comportó de esa forma, una estrategia muy efectiva para que sea plenamente consciente de su comportamiento y aprenda a reconocer y rectificar sus errores.

9. No te distancies emocionalmente

Muchos padres creen que cuando riñen a un niño deben mantener cierta distancia emocional y que, bajo ninguna circunstancia, deben besarlo o abrazarlo porque entonces el pequeño no les respetará.

Sin embargo, si quieres reñir de forma constructiva a tu hijo es importante que, aunque estés enfadada con él, no le niegues tu cariño pues, de lo contrario, se sentirá rechazado. Recuerda que debes centrarte exclusivamente en la conducta que quieres corregir, y retirarle el cariño es como decirle que has dejado de quererle.

Por tanto, aunque le riñas por su comportamiento, hazle saber que le sigues queriendo: se puede disciplinar con amor.

10. Nunca pierdas la calma

Si tu hijo ha hecho algo mal, sobre todo si se trata de algo sobre lo que ya le habías advertido, es difícil que puedas mantener la calma y sentarte a conversar con él tranquilamente. Sin embargo, gritarle y perder los estribos no ayudará, todo lo contrario, lo intimidará y le hará llegar el mensaje de que la agresividad es una vía para solucionar los problemas.

En este caso, lo ideal es que antes de regañarle te tomes unos minutos para relajarte. Puedes realizar algún ejercicio de relajación sencillo como aspirar el aire por la nariz y expulsarlo suavemente por la boca o contar hasta 10. Cuando sientas que puedes controlar tus emociones, entonces conversa con tu hijo, siempre usando un tono firme pero tranquilo.

Источник: https://www.etapainfantil.com/consejos-corregir-nino-manera-constructiva

¿Cómo regañar a un niño de manera constructiva?

¿Cómo regañar a un niño de manera constructiva?

Nunca me he topado con ningún padre que me haya dicho que no riñen a sus hijos, más bien todo lo contrario, me han pedido estrategias para reñir mejor o para hacer algo para que al menos surja efecto.  Pero, ¿cómo se debe reñir a un hijo para que tenga efectos positivos?

Tu hijo ha cumplido 3 años y llega una etapa complicada en la que el niño lucha por instaurar su autonomía e independencia, mientras tú luchas por conseguir que te haga caso. Los gritos y castigos solo sirven a corto plazo, pero no enseñan al niño a comportarse bien y, además, pueden ser perjudiciales para su desarrollo, así que deberás contar con otras estrategias.

Y tambien:

Reñir a un niño no es algo malo si se hace constructivamente, además de que puede ayudar a los pequeños a que entiendan su conducta y poder cambiar su comportamiento. Si se acompaña con gritos y malos modos, entonces estamos hablando de faltar el respeto a los hijos, algo que además de que debe evitarse a toda costa es inaceptable.

El aprendizaje es continuo y gradual

Los niños y niñas desde que nacen están en un proceso continuo de aprendizaje y por este motivo el deber de los padres es guiarles por el camino correcto porque además esto hará que los pequeños se sientan seguros de hacer las cosas bien y sus conductas sean las adecuadas.

Pero enseñar buenas conductas no es sinónimo de gritar ni de emplear la violencia. Cuando se educa a un hijo y se debe utilizar la regañina debe hacerse siempre en un tono calmado, con tranquilidad, con comprensión, con ejemplo y sin prisas pero sin pausa.

“Pero me siento culpable”

Esta frase la he escuchado más de una y dos veces: “Pero me siento culpable”. Cuando se riñe a un hijo de forma constructiva el sentimiento de culpabilidad no debe existir porque es la única manera de poder educar adecuadamente a los niños, además ellos lo necesitan para poder diferencia qué comportamientos son  adecuados de los inadecuados.

Otra cosa muy diferente es cuando esa regañina viene acompañada de malos modos, entonces ese sentimiento de culpabilidad es casi inevitable y además debe haberlo para que los padres sientan que esa forma de educar no es la correcta. Educando en base al miedo sólo están enseñando a sus hijos malos modos y en ningún momento existirá un cambio de conducta positiva o una relación sana, más bien todo lo contrario.

Incitar a la reflexión

Lo que realmente importa al reñir a un hijo es que pueda reflexionar sobre su conducta y de este modo que el cambio de conducta no sea impuesto sino que salga de dentro de él mismo.

Si existen imposiciones en la educación de los hijos difícilmente existirá un cambio de conducta positivo y si lo hace será únicamente de forma temporal y con el tiempo podrán empezar las conductas rebeldes donde el niño quiera reflejar su identidad y su propio pensamiento. Esto no es algo en absoluto negativo pero  debe ser guiado por los padres mucho antes para evitar situaciones conflictivas en el futuro.

¿Cómo afrontar esta tarea?

Cuando riñes a tu hijo seguramente querrás cambiar su conducta y si quieres conseguirlo no deberás usar la imposición puesto que esto sólo causa miedo. El miedo no educa, la única estrategia que sí lo hace es usar la calma y la comprensión.

Cuando se emplea la regañina también se quiere que los pequeños hagan caso a los adultos buscando una obediencia casi ciega sin prestar atención a su opinión.

¿Por qué no? Su opinión también es importante, lo adecuado es llegar a acuerdos o al menos decirle por qué queremos que haga algo (no para excusarnos ni mucho menos, únicamente para que entienda que tiene lógica y por eso debe ser así).

Además con las regañinas los pequeños deben aprender a expresar sus emociones y no a reprimirlas, por este motivo que aprendan a expresar sus opiniones resulta tan importante.

Para conseguirlo otro paso fundamental es fomentar el diálogo y la buena comunicación en la familia porque de este modo se mejorará su conducta y además ellos se sentirán más motivados en su buen comportamiento, favoreciendo de este modo su maduración.

Regañar de manera constructiva

Para que la regañina sea constructiva la base fundamental es el cariño, la comprensión y el respeto mutuo.

Se debe entender la actitud del pequeño acorde a su desarrollo evolutivo y tener el papel del adulto todo el tiempo con serenidad y buenas maneras.

Evitando a toda costa conductas inapropiadas como gritos, zarandeos y mucho menos agresiones físicas, ya que las consecuencias en el pequeño serían horribles puesto que se convertirán en heridas emocionales imposibles o muy difíciles de sanar.

Además es importante que si se riñe a un hijo en una situación determinada, se debe ser constante y coherente con lo que se dice por lo que se deberá reñir una misma conducta en contextos diferentes, advirtiendo de las posibles consecuencias para darle al pequeño la oportunidad de cambiar su conducta saliendo de él mismo.

Reñir con criterio

Por supuesto hay que saber qué tipo de conductas se deben reñir y cuáles no. Es totalmente contraproducente reñir conductas o tomar reprimendas por conductas que realmente no deben ser reñidas, porque es injusto hacerlo o sólo para exteriorizar la frustración de los padres.

Por este motivo apuesto por educar regañando sí, pero siempre de forma constructiva con cariño, respeto, confianza, buena comunicación y sobre todo con objetivos claros.

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Источник: https://www.todopapas.com/ninos/educacion/como-reganar-a-un-nino-de-manera-constructiva-6198

Cómo regañar a los niños de forma constructiva

¿Cómo regañar a un niño de manera constructiva?

En este blog hablaremos sobre cómo regañar a los niños de forma constructiva. Para eso, primero tenemos que entender, por qué desobedecen los niños, cómo solemos reaccionar los adultos a su desobediencia y por qué es tan importante ponerles límites y regañarlos de forma constructiva.

Para poder regañar a los niños de forma constructiva, hay que entender por qué desobedecen

Es importante saber que todos los niños desobedecen en mayor o menor medida. Nacen sin saber que en este mundo existen límites y reglas. Tienen que aprender que no siempre pueden hacer lo que quieren. Los adultos tenemos que enseñarles los límites, mostrarles reglas y regañarles de forma constructiva cuando no las cumplen.

Los límites son fundamentales y dan seguridad a los niños. Les ayudan a respetar a los demás y convertrise en personas responsables y autosuficientes. Mediante los límites entienden que no siempre pueden hacer lo que quieren. Aprenden a tolerar pequeñas frustraciones y superar dificultades de la vida, pudiendo regular sus emociones.

Todo eso es una valiosa lección que les servirá como adultos. Tenemos que entender que regañar a los niños de forma constructiva es muy importante para su desarrollo.

Cuál es la mejor manera de comportarse como padre para regañar a los niños

Para poder regañar a nuestros hijos de forma constructiva, es importante darnos cuenta de cómo les educamos. Los padres suelen utilizar diferentes estilos a la hora de educar.

Estos estilos han sido estudiados por diferentes autores y los han clasificado en diferentes categorías. Aquí nos centraremos en la clasificación de Diana Baumrind, una de las más elaboradas y conocidas.

Los padres no suelen educar siempre de la misma manera, se adaptan al niño y a su desarrollo, pero podemos observar una tendencia en su manera de educar.

Estilos educativos que utilizan los padres y las madres

Existe el estilo autoritario, en el cual los padres que educan a sus hijos de esta manera consideran que la obediencia es básica y usan más el castigo que otras formas de educar. Sus normas son muy rígidas y no suelen dialogar mucho con los hijos. Con eso, intentan influir y controlar el comportamiento de sus hijos.

Los niños que han sido educados sobre todo con un estilo autoritario, son más propensos a tener baja autonomía y no suelen confiar en ellos mismos. Desarrollan menos capacidades sociales, son más agresivos e impulsivos.  

Por otro lado, los padres que utilizan un estilo permisivo para educar, permiten que sus hijos hagan lo que quieran, toleran todos sus impulsos. No siempre son capaces de marcar límites. Son flexibles con sus normas y suelen acceder fácilmente a los deseos de los niños.

Cómo consecuencia los niños suelen ser más dependientes y maduran menos. Tienen poco autocontrol y respetan poco las normas.

Los padres que utilizan un estilo democrático para educar, utilizan el razonamiento y la negociación. Tienen una comunicación abierta y bidireccional con el niño. Manifiestan afecto y son sensibles ante las necesidades del niño. Le explican sus decisiones educativas.

No simplemente mandan y imponen, como lo hacen los padres que utilizan el estilo autoritario. Intentan promover las conductas deseables en los niños y utilizan el castigo de manera razonable.

Esto fomenta las competencias sociales en el niño. Suelen tener más autoestima y más autocontrol.

Son niños más maduros y responsables y existen menos conflictos entre los padres y los hijos.

Si queremos regañar a los niños de forma constructiva deberíamos tener en cuenta este último estilo.

1.Consideraciones generales

Cuando des órdenes a tu hijo, hazlo siempre de manera claray precisa. Después de dar la orden espérate unos 5-10 segundos. No repites la misma orden varias veces, tampoco des más que una orden a la vez.

Si tu hijo no cumple tu orden o se comporta mal, sé claro y dile exactamente qué ha hecho mal. Procura no utilizar explicaciones vagas, ni generalizaciones cómo: “siempre haces lo mismo…” o “nunca aprenderás…”. No le regañes desde otra habitación, siéntate a su lado y explícale lo que ha hecho mal.

Intenta evitar pedirle comportamientos intermedios («trata de ordenar tu habitación»), sino pedirle conductas específicas: «Haz los deberes antes de jugar a la consola». Céntrate más en lo que debe hacer que en lo que tiene que dejar de hacer.

Ayúdale a entender por qué se ha comportado mal. Si quiere puede explicarte sus razones. Ayúdale a buscar soluciones y prevenir en un futuro la misma situación.

No tomes su comportamiento cómo personal. No se ha comportado mal para hacerte daño. Es un niño que está aprendiendo lo que está bien y lo que está mal.

No te olvides de reforzarle (abrazos, elogios…) cuando hace algo bien. Dile que estás muy contento/a. Así le motivarás para repetir su comportamiento y será más probable que lo haga otra vez.

2. Tono de voz calmado y agradable

Intenta usar siempre un tono de voz calmado y agradable. No le grites ni le insultes para que te haga caso. Si notas que estás muy enfadado/a y la situación lo permite, tómate un minuto para calmarte y luego regaña a tu hijo.

Si tu hijo está enfadado o tiene una rabieta, no ayuda que tú reacciones de la misma manera. Tu reacción es una lección para tu hijo sobre cómo responder frente a conflictos.

3. Dar explicaciones para regañar de forma constructiva

Es bueno dar explicaciones a los niños y decirles por qué está mal lo que ha hecho. Estas explicaciones no tienen que ser muy largas, ni tampoco tienes que dar una justificación siempre. No tiene que saber el motivo para cualquier cosa que le pides.

Pero puedes explicar a tu hijo, por ejemplo, que es necesario lavarse los dientes porque los restos de la comida pueden dañarles. Si ya lo sabe, no tienes que repetírselo cada vez que le pides que se lave los dientes.

4. Aplicar consecuencias

Si tu hijo ha hecho algo mal, le regañas y le explicas por qué está mal y sigue sin hacerte caso, no repitas muchas veces lo mismo, aplica consecuencias a su comportamiento.

Es importante que comprenda que él es el responsable de sus actos, que hay unos límites y por eso también tiene que asumir consecuencias. De este modo le ayudas a convertirse en un adulto responsable que asuma las consecuencias de sus actos.

Las consecuencias que aplicas deben ser proporcionales a lo que ha hecho. Si, por ejemplo, no ha hecho una tarea en casa que habéis quedado en que lo haría, podría ser una consecuencia proporcional el darle otra pequeña tarea adicional (similar o igual) que tiene que realizar.

Pero si lo dejas una semana sin videojuegos, probablemente será una consecuencia demasiado grave. Las consecuencias siempre deben ser no violentas y nunca cuestionar el vínculo entre tu hijo y tú.

Si le dices que su conducta tendrá una consecuencia, cumple esta consecuencia siempre. También es importante que entienda que no eres tú quien le quita un beneficio (por ejemplo, los videojuegos), sino que es una consecuencia a lo que ha hecho.

Si aprende que lo que hace tiene consecuencias, se fortalecerá su sentido de responsabilidad y aprenderá a controlar sus impulsos.

5. Separa la conducta de su personalidad

No relaciones lo que ha hecho mal tu hijo con su personalidad. Por ejemplo, en vez de decirle: “¡Qué malo eres! Siempre le quitas los juguetes a tu hermano,” podrías decirle: “no está bien quitarle el juguete a tu hermano, tienes que preguntarle si te lo deja.” Así le indicas que lo que ha hecho no está bien, pero sin decirle que él es “malo”.

Para poner otro ejemplo, es mejor decirle que recoja su habitación porque está desordenada en vez de decirle que recoja su habitación porque él es un desordenado. Si separas la conducta de la personalidad, ayudarás a tu hijo a cambiar esas conductas.

6. Hablar de las emociones

Para los niños es importante aprender que hablar sobre las emociones es bueno. Como adulto, puedes ser un modelo para ellos y aprenderán de esta manera que las emociones se pueden expresar de forma respetuosa con la otra persona. Puedes decir a tu hijo, por ejemplo, que te has enfadado porque ha pasado con los zapatos sucios por donde acabas de limpiar.

Siempre es bueno que vean que nosotros también nos enfadaos, nos entristecemos, tenemos miedo o nos alegramos. Pero lo importante aquí es que vea que tú manejas bien tus emociones, que luego se te pasa esa emoción y no te acaba desbordando.

Si a pesar de seguir estos consejos observas que cuando regañas a tu hijo no consigues los resultados esperados, consultar a un psicólogo infantil podría ayudarte.

Referencias

1. Larroy García, C., Gavino, A., Espuelas, J., & Larroy García, C. (2016). La desobediencia del niño que se hace el sordo: mucho más que un cuento para disfrutar ayudando a nuestros hijos. Piramide.

2. Romero, E. (2016). EmPeCemos. Madrid: TEA.

3. Torío López, S., Peña Calvo, J., & Rodríguez Menéndez, M. (2008). Estilos educativos parentales. Revisión bibliográfica y reformulación teórica. Ediciones Universidad De Salamanca, 20, 151-178.

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Источник: https://psicologosanimae.com/reganar-ninos-forma-constructiva/

Embarazo y niños
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