Cómo saber si mi bebé oye bien

Claves para saber si tu bebé oye bien

Cómo saber si mi bebé oye bien

El oído es uno de los sentidos que están más desarrollados cuando nacemos. De hecho, el bebé ya reconoce la voz de su madre desde el útero materno. Al principio el oído percibe mejor los sonidos agudos que los graves. Pero… ¿cómo saber si su audición es buena?

Hace años la única pista que podía hacer sospechar que el bebé no oía bien era la nula respuesta ante ciertos sonidos o un retraso en el habla. Pero hoy en día, a la mayoría de los bebés ya se les realizan pruebas en la maternidad para detectar la hipoacusia.

Y es que la detección precoz es fundamental para establecer un tratamiento cuando antes. Si se trata antes de los dos años de vida, cuando la plasticidad neuronal del niño es mayor, dispondrá de una audición de características normales. Sin embargo, si un niño no oye bien tampoco va a aprender a hablar bien y esto influirá en todos los aspectos de su desarrollo.

Pruebas de audición en la maternidad

Se realizan en todas la maternidades públicas y en la mayoría de las privadas, al día siguiente de nacer el bebé. Son rápidas e indoloras. Forma parte de la iniciativa del 'Programa de Detección Precoz de Hipoacusia' de 2003, instaurado por el Ministerio de Sanidad en colaboración con las Comunidades Autónomas.

Potenciales evocados. Es una prueba muy fiable. El otorrino estimula la vía auditiva del bebé y registra las ondas que emite. Si recoge ondas significa que el cerebro ha interpretado el sonido que entra por el oído. Por lo tanto, el recién nacido tiene audición.

Otoemisores. Se coloca una sonda en el conducto auditivo externo que registra la emisión espontánea o provocada de estímulos sonidos.

Si hay registro significa que el bebé oye, entre el 80 y el 90 por ciento de los casos.

El otro tanto por ciento de duda se debe a ciertas excepciones, como por ejemplo una enfermedad llamada Neuropatía auditiva y que puede provocar que el bebé emita otoemisiones y que sin embargo no oiga.

Si no se detecta respuesta auditiva con ninguna de estas pruebas, el otorrino repetirá la de potenciales evocados, pero de forma más exhaustiva, para asegurarse de que el bebé responde o no a diferentes frecuencias e intensidades.

Señales en casa

Aunque las pruebas neonatales hayan salido negativas, conviene que los padres estén atentos a ciertas señales que podrían delatar una falta de audición:

  • Durante las primeras semanas de vida, el recién nacido debería despertarse y abrir mucho las manos ante sonidos fuertes, como la alarma de un despertador o una palmada.
  • A los dos meses girará la cabeza hacia un sonajero que hagamos sonar. Y a los 4 meses será el mismo quien agarre esos objetos para comprobar cómo suenan una y otra vez.
  • Entre los cuatro y los seis meses, podemos hacer sonar algún juguete que imite, por ejemplo, los sonidos de los animales. Si ríe, agita las manos o pone cara de sorpresa, es que oye bien. Él también disfrutará haciendo sonar los juguetes de cuna y de la silla y nunca se cansará de oírlos.
  • A partir de los seis meses, todo vale. Debemos comprobar que reconoce las melodías de las canciones populares como “Cinco lobito” y que mueve las manos cuando se las cantamos.

Disfrutará también haciendo sonar sus propios instrumentos musicales como le tambor o el piano. Pero no necesita mucha sofisticación: golpear una cuchara o una pequeña cacerola será para él una experiencia igual de gratificante. Si se ríe y quiere repetir, no hay problema.

  • De nueve meses a un año. Ya es capaz de escuchar sonidos más suaves, así que cuando le hablamos en voz baja, debe girarse hacia donde estamos. Además, debe reconocer su propio nombre y responder cuando le llaman.

Si los padres perciben que no responde a estos estímulos sonoros, es conveniente que consulten con un otorrino. Puede que se trate de algún problema auditivo parcial que se resuelve con un tratamiento adecuado.

La doctora Gracia Aranguez Moreno, Coordinadora OTL del Programa de Detección Precoz de Hipoacusia del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, y nuestra asesora en el tema, asegura que “la sordera infantil se corrige en el 100 por cien de los casos si se trata al bebé antes de cumplir los dos años de edad. Su desarrollo y aprendizaje será igual que el de un niño normo-oyente”.

En Bebés y Más Implantes cocleares para bebés con sordera profunda, ¿qué son y cómo funcionan?, ¿Oye bien mi hijo? Diez señales de una posible pérdida de audición

Источник: https://www.bebesymas.com/salud-infantil/claves-para-saber-tu-bebe-oye-bien

La vista, el oído y otros sentidos de su recién nacido

Cómo saber si mi bebé oye bien

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Puede parecer que su recién nacido no hace nada más que comer, dormir, llorar, orinar y mover el vientre. Pero, si se fija en cómo su bebé reacciona a cosas como la luz, el ruido y el contacto, verá que sus sentidos están trabajando arduamente.

¿Qué puede ver mi bebé?

Su bebé ve las cosas mejor a una distancia de entre 8 y 12 pulgadas (entre 20,3 y 30,5 cm). Es la distancia perfecta para mirar a los ojos de mamá o de papá (¡lo que más le gusta mirar!).

Todo lo que se aleje de esa distancia, su bebé lo verá bastante borroso porque los recién nacidos son cortos de vista o miopes.

En el momento del nacimiento, la vista de un recién nacido oscila entre 20/200 y 20/400.

Sus ojos son sensibles a la luz intensa, de modo que tienden más a abrir los ojos ante una luz tenue. No se preocupe si los ojos de su bebé se cruzan o se orientan hacia fuera a veces. Es algo normal hasta que la vista de su bebé mejore y sus músculos oculares se fortalezcan.

Enséñele a su bebé muchas cosas atractivas para que las mire. Después de los rostros humanos, los colores vivos, los patrones contrastantes y el movimiento son las cosas que los recién nacidos prefieren mirar. Las imágenes y los juguetes en blanco y negro mantendrán el interés de su bebé en mayor medida que las imágenes y los objetos de muchos colores similares.

Cuando esté tranquilo y alerta, su bebé debería ser capaz de seguir el movimiento lento de su cara o de un objeto.

¿Qué puede oír mi bebé?

Su recién nacido ha estado oyendo sonidos desde que estaba en el vientre materno. El latido del corazón de la madre, los gorgoteos de su sistema digestivo y hasta el sonido de su voz y de las voces de los demás miembros de la familia forman parte del mundo del bebé antes de que nazca.

Tras el nacimiento del bebé, los ruidos del mundo exterior se vuelven más fuertes y más nítidos. Su bebé se puede asustar ante el ladrido inesperado de un perro cercano o calmarse ante el suave murmullo de la secadora de ropa o el zumbido de la aspiradora.

Fíjese en cómo su recién nacido responde a su voz. Las voces humanas, sobre todo las voces de mamá y papá, son la «música» favorita de su bebé.

Su bebé ya sabe que de ellos viene la comida, el calor y el contacto. Si su bebé está llorando en su moisés, vea lo rápidamente que la llegada de su voz hace que se tranquilice.

Vea lo atentamente que escucha su bebé cuando usted le habla o le canta en tonos suaves y dulces.

A la mayoría de los recién nacidos, les hacen una prueba de cribado auditivo antes de recibir el alta hospitalaria (en la mayoría de los estados es obligatoria).

Si no se la hicieron a su bebé, o si su hijo nació en casa o en un centro de maternidad, es importante que le hagan esa prueba durante el primer mes de vida.

La mayoría de los niños que nacen con pérdidas auditivas pueden recibir un diagnóstico a través de una prueba de cribado auditivo.

¿Mi bebé puede oler o saborear?

Los recién nacidos pueden oler y saborear, y prefieren los sabores dulces a los amargos. Por ejemplo, un recién nacido preferirá succionar de un biberón de agua azucarada pero se apartará o llorará si le dan a probar algo amargo o ácido. Así mismo, los recién nacidos se orientarán hacia olores que les gusten y se apartarán de los que les disgusten.

Aunque al principio prefieren lo dulce, las preferencias gustativas se seguirán desarrollando a lo largo de su primer año de vida. De hecho, los estudios indican que la dieta de la madre puede afectar el sabor de la leche materna.

Los primeros sabores a los que se expone un bebé pueden modular sus preferencias gustativas más adelante.

Por ejemplo, es más probable que una madre que comió alimentos picantes mientras daba el pecho al bebé tenga un hijo que crezca prefiriendo este tipo de alimentos.

Por ahora, la leche materna o la fórmula satisface completamente las necesidades nutricionales de su bebé.

¿Por qué es importante el tacto?

El tacto es muy importante para un recién nacido. Con cada contacto, su recién nacido aprende sobre la vida y sus alrededores.

Mientras están en el vientre materno, los bebés están calientes y protegidos pero, en cuanto nacen, sienten el frío por primera vez, notan el roce y la dureza de la cuna y los bordes rígidos de los pliegues y costuras de la ropa. Asegúrese de que su recién nacido encuentre en el mundo un lugar acogedor proporcionándole ropa, sábanas y mantas suaves y blandas, besos tiernos, abrazos reconfortantes y caricias llenas de amor.

Si está preocupado

Si quiere estar un poco más seguro de que los sentidos de su bebé están funcionando bien, puede hacer algunas pruebas no científicas por sí mismo.

Cuando está tranquilo y alerta sin más distracciones, ¿su bebé lo mira a la cara u observa un juguete? Si los ojos de su bebé parecen cruzarse más que brevemente, asegúrese de informar a su médico. Informe también a su médico si los ojos de su bebé parecen turbios o lechosos o si nota movimientos oculares extraños.

La mayoría de los recién nacidos se asustan ante ruidos fuertes y cercanos. Otras formas de tener la seguridad de que su bebé está oyendo bien son las siguientes: ¿Su bebé se calma cuando oye la voz de su madre? ¿Su bebé se gira hacia el sonido de un sonajero? ¿Su bebé reacciona ante nanas o canciones de cuna suaves o ante otro tipo de música?

Aunque su hijo haya pasado la prueba de cribado auditivo para recién nacidos, hable con su médico si le preocupa cómo oye su bebé. Cuanto antes se detectan los problemas potenciales, mejor se pueden tratar.

Revisado por: Steven Dowshen, MD

Fecha de revisión: diciembre de 2017

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/sensenewborn-esp.html

Las señales que indican que su bebé no oye bien

Cómo saber si mi bebé oye bien

Cuando nuestro tamaño no ha alcanzado siquiera la mitad de un palmo empezamos a escuchar desde dentro de la barriga de nuestra madre. Lo primero que percibimos es el latido de su corazón, los ruidos que hacen sus tripas y el palpitar de sus arterias. Pasado un tiempo, empezamos a reconocer su voz y algunos sonidos de lo que ocurre en el exterior.

«Entre los meses seis y siete de embarazo el oído del feto debería estar más o menos formado.

Cuando nacemos ya está formado, pero se considera inmaduro», apunta el coordinador de servicios audiológicos especializados de Gaes, César Gonzalo Domínguez.

Aunque, no todos nacemos con la capacidad de oír: en España, tres de cada 1.000 bebés nacen con problemas de audición, según los datos de la Confederación Española de Familias de Personas Sordas (FIAPAS).

Los umbrales de audición, dolor y las frecuencias en las que escuchamos

«Se dice que alguien sufre pérdida de audición cuando no es capaz de oír tan bien como una persona cuyo sentido del oído es normal.

Es decir, personas con un umbral de audición en ambos oídos igual o superior a 25 decibelios (dB)», explica la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Se considera audición normal a la que se encuentra entre los -10 y los 25 dB, según Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC). 

Para que se haga una idea, un nivel de entre los 10 y los 30 dB se considera bajo y es por ejemplo el del tono de voz que usamos en una biblioteca. Un ruido moderado es el que está entre los 30 y 50 dB, es decir, el de una conversación en un tono de voz normal.

De los 55 a los 75 el nivel de ruido ya es considerable, como el de una aspiradora —unos 65 dB—. Y los tramos de 75 a 100 y de 100 a 120 dB son ruidos altos y muy altos.

Después está el «umbral del dolor»: Los 120 dB —por ejemplo, el sonido de un martillo neumático— y a partir de este momento existe riesgo de sordera.

Pero hay otro parámetro que se tiene en cuenta cuando se evalúa la capacidad auditiva: los hercios (Hz), que indican las frecuencias —baja y alta— entre las que somos capaces de oír.

Así, cuando el otorrino realiza un audiograma —prueba auditiva— mide los decibelios en ambas frecuencias —baja (500 Hz) y alta (8.

000 Hz)— y determina si somos capaces de oir bien o tenemos pérdida de audición en alguna de las frecuencias.

De las 360 millones de personas en el mundo que muestran problemas de audición en los resultados de estas pruebas, 32 millones son niños, apunta la OMS.

Detectarlo tarde puede afectar al habla

Lo normal, apuntan desde la Universidad de Harvard, es que no se detecte la pérdida de audición «hasta que el niño tenga dos, tres o incluso cuatro años«.

Edades que coinciden con «el periodo crítico para el desarrollo del lenguaje», que es «entre el nacimiento y los tres años».

De hecho, no detectar y tratar la pérdida de audición en bebés de seis meses «puede provocar problemas serios en la capacidad de habla del niño».

En España, sin embargo, existe un protocolo de actuación —indica el experto de Gaes—, que consiste en realizar varias pruebas al bebé. La primera cuando acaba de nacer, después pasada una semana, 15 días y un mes. Así, en caso de haber algún problema, «se detecta una posible pérdida, que puede no serlo porque el oído todavía está inmaduro», aclara.

Además de las evaluaciones médicas, existen una serie de reflejos que pueden indicar cómo funciona la capacidad auditiva del bebé.

«Los denominados reflejos no condicionados son el de succión, que es parar o succionar más rápido cuando escucha un ruido; el colcleopalpebral, que cierra los ojos cuando escucha un sonido fuerte; y el de respiración, que deja de respirar cuando escucha algo extraño», explica Domínguez y añade que estos reflejos desaparecen en torno al primer año.

48 meses de evolución de la capacidad auditiva y lingüística

Por su parte, tanto Harvard como la compañía de audífonos Oticon explican cuáles son comportamienos normales que indican que el bebé escucha bien a medida que va creciendo:

De 0 a 3 meses: parpadean, se sobresaltan, se mueven cuando escuchan ruidos fuertes y se tranquilizan con el sonido de la voz de sus padres.

De 4 a 6 meses: giran la cabeza en la dirección en la que escuchan el sonido y empiezan a emitir murmullos como «oh» y «ah». Además, da la sensación de que empiezan a escuchar y responden como si estuvieran manteniendo una conversación.

De 7 a 12 meses: giran la cabeza hacia los ruidos, balbucean —»ba», «ga», «ba, ba, ba», «la, la, la», etcétera— y, aunque no sea a la perfección, empiezan a decir palabras como mamá o papá.

De 13 a 15 meses: empiezan a señalar, dicen bien «mamá» y «papá», y son capaces de reaccionar a órdenes simples.

De 16 a 18 meses: usan palabras sueltas.

De 19 a 24 meses: señalan las partes del cuerpo cuando se les pide, son capaces de juntar dos palabras y los extraños son capaces de entender la mitad de las palabras que dicen.

De 25 a 36 meses: dicen oraciones de tres a cinco palabras y tres de cada cuatro palabras que usan las puede entender un desconocido.

De 37 a 48 meses: prácticamente todo lo que dicen es comprensible.

Los expertos recomiendan acudir al pediatra en caso de detectar alguna anomalía.

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Источник: https://elpais.com/elpais/2018/02/06/buenavida/1517934179_326703.html

¿Cómo saber si el bebé oye bien?

Cómo saber si mi bebé oye bien

Los bebés usan sus cinco sentidos para descubrir el mundo que les rodea y expandir sus habilidades físicas y mentales. Sin embargo, estos sentidos no se desarrollan todos al mismo tiempo.

En orden, la primera sensación que un bebé comienza a desarrollar es el tacto. Al moverse en todas las direcciones en el útero de la madre, el bebé está expuesto a varias sensaciones táctiles.

Posteriormente, desarrolla el sentido del olfato, al igual que el gusto. A continuación el oído, seguido por la vista, que se desarrollará en gran parte después del nacimiento.

Cuando se trata del oído, los bebés son sensibles a los sonidos desde el nacimiento. La gran cantidad de sonidos, incluida la voz de la madre, pueden hacerlo saltar, sonreír o simplemente girar la cabeza mirando todo lo que sucede a su alrededor.

Sin embargo, algunos bebés no reaccionan a los ruidos; esto podría indicar que tienen problemas de oído. Si crees que este es el caso de tu bebé, te explicamos algunas pruebas simples y rápidas para saber si el bebé oye bien.

Todos los bebés son examinados inmediatamente después del nacimientoen el hospital para comprobar si existe una posible pérdida de audición. Por eso, si el bebé nace con un problema de oído, se diagnosticará enseguida.

Para estar más segura, si quieres examinar al bebé tú misma, es mejor hacerlo cuando esté despierto. Estas son algunas pruebas rápidas que puedes llevar a cabo teniendo en cuenta la edad del pequeño:

1. Menos de 3 meses

Para saber si el bebé oye bien debes poner las manos detrás de la cabeza del pequeño. Entonces, el niño reaccionará ante este o cualquier otro ruido repentino mediante una sacudida o un parpadeo de los ojos.

2. Entre 4 y 6 meses

El pequeño debería poder comenzar a mover la cabeza hacia la fuente de sonido para localizarla. Este mecanismo psíquico se llama ‘reflejo de orientación’ o ‘reflejo de Preyer’.

Para llevar a cabo la prueba, puedes poner música o llamarlo por su nombre para ver si gira la cabeza o mueve los ojos en tu dirección. Debes tener en cuenta que la audición y el habla están vinculados. Por eso, alrededor de la edad de 4 meses, el bebé es capaz de emitir sonidos.

“Así como los ojos están formados para la astronomía, los oídos lo están para percibir los movimientos de la armonía”
—Platón—

3. Entre 6 y 10 meses

En esta etapa, el bebé comienza a familiarizarse con el lenguaje y ya entiende el significado de muchas palabras que ha estado escuchando durante los meses anteriores. Reconoce su nombre y te mira cuando le llamas, además de reaccionar a las primeras palabras que conoce como ‘mamá’ o ‘papá’.

4. Entre 10 y 18 meses

Las primeras palabras usualmente aparecen durante este período. De hecho, el bebé también puede entender muchas más de las que puede expresar. Para saber si el bebé oye bien, debes pedirle que designe un objeto familiar o lo recoja.

Si el bebé no reacciona o no estás segura del resultado, puedes hablar con el médico para solicitar una segunda opinión. Puede ser debido a una pérdida de audición temporal causada por un resfriado.

Por otro lado, un historial familiar de pérdida auditiva también hace que el bebé presente un mayor riesgo de sordera; una consulta es esencial para evaluar su audición.

¿Cómo estimular el desarrollo de la audición del bebé?

Es posible ayudar al bebé a desarrollar su audición desde el nacimiento mediante gestos simples. De hecho, la mayoría de los padres los hacen sin darse cuenta de la importancia que tienen para la audición del recién nacido.

Primero, debes asegurarte de limitar ruidos excesivos como la televisión o la radio. Ten en cuenta que los bebés son más sensibles a ellos y pueden acabar afectando su audición.

Empieza por hablar con tu hijo, incluso si aún no habla. Asimismo, cuando intenta emitir un sonido, puedes imitarle para crear un diálogo. No olvides asociar gestos, expresiones faciales o mímica; todos ellos estimulan su audición y curiosidad.

Por último, recuerda que los primeros meses de vida son cruciales en el desarrollo del pequeño y que no debes desperdiciarlos. Mientras más tarde se haga el diagnóstico de un problema auditivo, más serias serán las consecuencias y mayor será el impacto a largo plazo.

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Источник: https://eresmama.com/como-saber-si-el-bebe-oye-bien/

Desarrollo del oído en bebés de 0 a 6 meses

Cómo saber si mi bebé oye bien

Tú no le has oído todavía, pero el recién nacido ha estado escuchándote durante el embarazo. Ha oído el constante latido de tu corazón y la corriente sanguínea que fluye por tu cuerpo. Y todo eso antes de nacer.

El bebé reconoce tu voz, la conoce de memoria. Su sonido le tranquiliza. Los bebés vienen programados para prestar atención a la voz humana, porque sus cuidadores son personas. Y les encanta escuchar una voz familiar que les da la bienvenida. Conoce todos los detalles sobre el sentido del oído en bebés de 0 a 6 meses.

Alto y claro

Aunque el oído del bebé ya funciona bien durante los tres meses anteriores al parto, puede estar un poquito alterado en su funcionamiento al nacer. Esto es debido a que le puede quedar retenido algo de líquido amniótico en el oído medio, que  puede tardar varios días en absorberse.

Ahora que se encuentra en tus brazos, el recién nacido se tranquiliza con el latido acompasado de tu corazón. Cuando hablas, el niño mueve los ojos hacia el sonido de tu voz.

Los bebés prefieren el sonido de la voz humana a otros sonidos y reaccionan más a las voces agudas de mujer que a las profundas voces masculinas. Los investigadores creen que esto se debe en parte a la experiencia prenatal del bebé, durante la cual ha oído sobre todo la voz de su madre.

Pero no te preocupes, papá. No tienes que hacer nada más que hablar al niño y pronto reconocerá el tono grave de tu voz.

El umbral de audición de un recién nacido es unos 40 ó 50 decibelios mayor que el de un adulto, lo cual significa que los bebés no oyen los sonidos de baja intensidad que se producen a su alrededor. Pero sí oyen los sonidos altos y en respuesta a ellos pueden sobresaltarse, parpadear, llorar, contener la respiración o incluso dejar de comer por un momento.

El sonido de la música atrae a todos los bebés y les tranquiliza. Su respuesta es emocional, al igual que la de los adultos. Hay pruebas que demuestran que las nanas que se cantan al bebé antes del parto (o a su hermanito o hermanita) le resultan familiares y le tranquilizan cuando las oye después.

Lloros y gorgoritos

El primer lenguaje del niño no contiene ninguna palabra. El bebé  expresará sus necesidades llorando. Si le estás dando el pecho, sus lloros estimularán tu producción de leche.

Pronto podrás distinguir si es un lloro de hambre o de incomodidad o dolor. El sabe que tú le oyes porque respondes cambiándole o alimentándole, lo cual le tranquiliza.

Gracias a tus respuestas, él aprende que es importante comunicarse. Y eso le convierte en un bebé feliz.

A las cuatro semanas, el bebé da otro paso hacia la conversación. Comienza a hacer gorgoritos y tú se los devuelves. Es entonces cuando el bebé comienza a reaccionar a una mayor variedad de sonidos. Todavía se sobresalta cuando algo se rompe y se tranquiliza con las nanas, pero los sonidos medios (ni demasiado bajos, ni demasiado altos) comienzan a abrirse camino.

Entre las cuatro y las seis semanas, el bebé empieza a coordinar dos de sus sentidos: el oído y la vista. Empieza relacionando el sonido de tu voz con la visión de tu cara cuando le hablas.

Probablemente habrás observado que ha comenzado a sonreír cuando escucha tu voz mientras te acercas. Si le observas, verás que te sonríe cuando le hablas. En unas semanas, sonreirá cuando te vea la cara, aunque no emitas sonido alguno.

Tal es el poder de tu voz, que él se anticipa a su sonido y a sus efectos.

Balbuceos y parloteos

El bebé nace con sentido del ritmo. El ritmo del habla de los adultos pone su cuerpecito en movimiento. También es sensible a la melodía o la entonación. A los tres meses, ya oye sonidos agudos que antes no podía distinguir.

Esto ayuda al bebé a distinguir mejor tu voz del ruido de fondo, sobre todo si le hablas en esa voz alta y cantarina que las mamás (y los papás y los amigos, incluso los niños) utilizan instintivamente con los bebés. No te avergüences.

Esta forma de hablar ayuda al bebé a oírte y le ayuda a distinguir las sílabas.

Es su capacidad para oír diferentes sílabas (y distinguir incluso las unidades de lenguaje más pequeñas, llamadas fonemas) lo que le convierte en un niño verdaderamente internacional.

Los bebés están preparados para el lenguaje y, como recién nacidos, pueden detectar muchos más sonidos del habla que un adulto.

Así que antes de que tu hijo emita una sola palabra, habrá estado balbuceando fonemas que se encuentran, por ejemplo, en el japonés, el sueco o el urdu.

Esta notable capacidad se pierde a finales del primer año. Ello se debe a que el niño se acostumbra a su idioma nativo, porque es el que más escucha. Oírlo le ayuda a dominarlo, que es el objetivo último del bebé: comunicarse con mamá y con el mundo exterior. El oído es fundamental para la comunicación.

Afortunadamente, sólo algunos bebés nacen con pérdida auditiva. Los bebés que tienen mayor riesgo de sufrir problemas auditivos, como los engendrados por padres sordos, los nacidos muy prematuros o con graves complicaciones en el parto, deben recibir atención profesional antes de los tres meses de edad.

La música y Mozart

¿Has oído lo que se dice sobre la música de Mozart? Si el bebé la escucha, será un genio en matemáticas. Bueno… esto no es así exactamente. Pero existe un interesante estudio relativo a niños de 3 y 4 años de edad que escucharon la música de Mozart.

Algunos de ellos incluso recibieron clases de piano durante seis meses o más.

Al principio y al final del estudio se examinaron sus capacidades espaciotemporales (relacionadas con las habilidades matemáticas) y resultó que sólo los niños que habían recibido clases de piano mostraron mejores aptitudes.

Con todo, nadie sabe si estos hallazgos son aplicables a los bebés.

Lo que sí se sabe es que la música afecta al estado de ánimo de los adultos y también al de los bebés. Una melodía lenta les tranquiliza y les ayuda a prepararse para dormir. Una canción alegre te animará a bailar con tu bebé en brazos y ambos lo pasaréis genial.

Como el bebé nace con el sentido del oído muy desarrollado, es capaz de apreciar los sonidos más complejos de la música. Y como las pautas sonoras y los ritmos de la música clásica están más cerca de la melodía de la voz humana que otros tipos de música, los bebés la prefieren. Si la música le convertirá o no en un científico espacial, es mera especulación. Pero le gustará mucho.

Otra cosa que le agrada es que le hablen. Y además es bueno para el niño. Le encanta oír tu voz y va aprendiendo el lenguaje con cada palabra que le dices. Ambos tenéis muchas cosas importantes que deciros. Y eso siempre será así.

Источник: https://www.dodot.es/recien-nacido/crecimiento-y-desarrollo/articulo/el-oido-en-bebes-de-0-a-6-meses

Life is ON

Cómo saber si mi bebé oye bien

La pérdida auditiva afecta a entre 1 y 4 niños por cada 1.000 nacimientos.1 Esta cantidad es muy superior si incluimos a los niños con pérdida auditiva fluctuante (producida por infecciones del oído) y con pérdida auditiva unilateral (de un lado).

Para lograr entender mejor la pérdida auditiva, es importante comprender cómo aprende a oír y escuchar un niño, además de conocer los indicadores de comunicación para su edad.

Tras el nacimiento, la audición de un recién nacido es similar a la de los adultos, pero los bebés deben aprender a utilizar su audición para cimentar su capacidad de comunicación.

Necesitan oír de forma repetida los sonidos de su idioma para que puedan asociar estos sonidos con palabras.

Aprenden a oír para entrar en contacto con el mundo mediante la asociación de los sonidos con las cosas, ya sea el sonido del

agua que sale del grifo a la hora del baño, o una relajante nana cuando hay que dormirse.

Una de las capacidades auditivas más precoces y sencillas de observar en su bebé es la localización: la habilidad de ubicar la fuente de un sonido. Debido a que oímos a través de los dos oídos (de forma biauricular), podemos localizar los sonidos con gran precisión.

Observar la capacidad de su hijo para la localización. En general, los recién nacidos se moverán o abrirán los ojos cuando escuchen un sonido intenso. Esto se conoce como el «reflejo de sobresalto» y lo provocan muchos sonidos intensos.

Cuando su hijo tenga cinco o seis meses, podrá observar mejor una auténtica respuesta de localización haciendo sonidos suaves por detrás o por los lados del bebé mientras este mira de frente. Un suave ruido con el sonajero o un susurro deberían provocar que el bebé gire la cabeza hacia el sonido.

Es muy importante ver lo bien que el bebé responde a sonidos suaves (como el sonido del habla «s»).

  • Con 9 meses. Muestra la comprensión verbal de palabras sencillas como «mamá», «papá», «no», «adiós».
  • Con 10 meses. El balbuceo debe sonar parecido al habla, con sílabas independientes encadenadas («da-da-dada»). Las primeras palabras reconocibles se pronuncian en este momento.
  • Con 1 año. Pronuncia una o más palabras.
  • Con 18 meses. Comprende frases sencillas, recoge objetos familiares bajo petición (sin gestos) y señala partes del cuerpo. Asimismo, dispone de un vocabulario oral de entre 20 y 50 palabras y utiliza frases cortas («no más», «a calle», «mamá coge»).
  • Con 24 meses. Tiene un vocabulario oral de 150 palabras, como mínimo, y aparecen las primeras frases sencillas de dos palabras. La mayor parte de la conversación debería ser comprensible para los adultos que no están con el niño a diario.
  • De los 3 a 5 años. Usa el lenguaje hablado de forma constante para expresar deseos, emociones, transmitir información y realizar preguntas. Un preescolar debería entender casi todo lo que se le dice. El vocabulario hablado pasa de 1000 a 2000 palabras, que se enlazan en frases complejas y con sentido. Todos los sonidos del habla deben ser claros y comprensibles al final del periodo de desarrollo.

Si observa un retraso de aproximadamente tres meses en su hijo a la hora de alcanzar los indicadores de desarrollo mencionados anteriormente, le recomendamos que lo lleve con un audiólogo para que examine su audición.

Esté siempre alerta de las situaciones en las que el niño no responda adecuadamente a los sonidos, ya que esto puede ser un signo de pérdida auditiva.

A veces resulta difícil detectar formas leves de pérdida auditiva, incluida la pérdida auditiva en un único oído.

Es importante recordar que incluso las formas leves de pérdida auditiva pueden afectar negativamente a la capacidad del niño para aprender a través de la audición.

El signo más evidente de una posible pérdida auditiva puede ser el retraso en el desarrollo del lenguaje y del habla. Los siguientes son signos que nos indican que un niño no oye con normalidad:

  • no se da cuenta de que alguien que se encuentra fuera de su campo de visión le está hablando, especialmente si las distracciones son mínimas;
  • se sobresalta o sorprende al darse cuenta de que le han llamado, independientemente del nivel de ruido;
  • se sienta cerca del televisor, incluso cuando el volumen del aparato es suficientemente alto para que lo escuche el resto de la familia;
  • sube el volumen del televisor o del equipo de música a un nivel excesivo;
  • no responde a las voces en el teléfono o cambia constantemente el auricular de un oído al otro;
  • no reacciona ante sonidos intensos o fuertes.

Si su hijo está en edad escolar, aunque solo tenga una pérdida auditiva leve, podría tener problemas de socialización, comportamiento o atención en el aula.

Hearing loss can be congenital (present at birth) or acquired (present after birth). Approximately 50% of all incidents of congenital hearing loss is due to genetic factors.1 Congenital causes of hearing loss that are not hereditary in nature include

  • illnesses
  • prenatal infections
  • use of ototoxic medications, drugs or alcohol
  • premature birth
  • other birth complications

Hearing loss can also occur after birth, due to a disease, a condition or an injury. If you are wondering what caused your child’s hearing loss, it is best to ask your child’s physician.

Types of hearing loss in children

The primary distinction of a child’s hearing loss is made whether the loss of hearing comes from the inner-, middle or outer ear.
 

La pérdida auditiva puede ser congénita (se presenta en el nacimiento) o adquirida (se presenta más tarde).

Aproximadamente el 50 % de todos los incidentes de pérdida auditiva congénita son debidos a factores genéticos 1 Algunas causas que no son hereditarias por naturaleza incluyen enfermedades, infecciones prenatales y afecciones que aparecen en el momento del nacimiento.

La pérdida auditiva también puede aparecer después del nacimiento, quizás como resultado de una enfermedad, una afección o una lesión. Si desconoce qué ha causado la pérdida auditiva de su hijo, lo mejor es que consulte al propio médico que atiende a su hijo.

La pérdida auditiva provocada por un problema en el oído externo o medio se denomina pérdida auditiva conductiva.

En el caso de una pérdida auditiva conductiva, la función del oído interno es normal, pero existe un daño u obstrucción que afecta al buen funcionamiento de los oídos medio y externo impidiendo que los sonidos lleguen hasta el oído interno.

La pérdida auditiva conductiva es normalmente temporal y puede tratarse en niños. Sentirá más suaves los sonidos provenientes del exterior, mientras que su propia voz sonará más fuerte de lo normal.

Causas comunes de la pérdida auditiva conductiva:

  • Infecciones del oído (otitis media)

    Las infecciones del oído medio son las causas más comunes de pérdida auditiva conductiva en niños. La mayor parte de los niños tendrá al menos una infección de oído durante su infancia.

  • Cera en el oído (cerumen)

    La cera en el conducto auditivo puede actuar como un tapón, lo que impide que las ondas sonoras alcancen el tímpano. En esos casos, el exceso de cerumen se puede ablandar con gotas que faciliten la salida espontánea de la cera o se debe acudir a un médico o especialista para que retire el tapón. Los bastoncillos de algodón no se deben usar nunca para extraer el cerumen ya que pueden empujarlo más hacia el interior del conducto o, incluso, podrían perforar el tímpano si se insertan demasiado hacia dentro.

  • Oído de nadador (otitis externa) –Otra enfermedad común que afecta al conducto auditivo externo es el «oído de nadador». Esta dolorosa infección bacteriana se produce cuando el conducto auditivo queda húmedo después de haberse bañado o de nadar. Puede provocar que el conducto auditivo se cierre y tener como resultado una pérdida auditiva temporal.

Pérdida auditiva neurosensorial

Cuando los daños se ubican en el oído interno, se denomina pérdida auditiva neurosensorial. Son el resultado de un mal funcionamiento de la cóclea (sensorial) o de las vías auditivas que llegan el cerebro y, a menudo, son congénitas, es decir, de nacimiento.

Se pueden desarrollar como consecuencia de la exposición constante a música alta o a ruido, o a la exposición a medicamentos que pueden afectar a la audición. La pérdida auditiva neurosensorial es permanente y no se puede tratar con medicamentos ni con cirugía.

En la mayoría de los casos, tanto los audífonos como los implantes cocleares pueden ser útiles.

Pérdida auditiva inducida por el ruido (PAIR) constituye el único tipo de pérdida auditiva que es completamente evitable.

Los sonidos pueden ser dañinos cuando son demasiado altos, incluso durante un breve periodo, o cuando son altos y tienen una larga duración.

Es importante tratar de no exponer a su hijo a sonidos dañinos, por lo que deberá reducir el ruido, utilizar dispositivos de protección, o bien alejar a su hijo de esos ambientes con ruido excesivo.

Pérdida auditiva mixta

A veces, una combinación de factores que afectan tanto al oído medio o externo como al interno (cóclea) da lugar a la pérdida auditiva mixta.

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Источник: https://www.phonak.com/es/es/perdida-auditiva/perdida-auditiva-en-ninos/signos-y-causas-ni%C3%B1os.html

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