¿Cómo se desarrolla el cerebro del feto?

La vida es posible desde la semana 23 | elmundo.es salud

¿Cómo se desarrolla el cerebro del feto?

  • Un prematuro tiene grandes posibilidades de sobrevivir a partir de las 23-24 semanas
  • A las 22 semanas, comienza a registrarse una intermitente actividad cerebral
  • El feto siente reacciones similares al dolor a partir de las 26 semanas

Vea el gráfico sobre las sensaciones del embrión.

Actualizado domingo 20/01/2008 04:33 (CET)

ISABEL ESPIÑO

MADRID.- ¿Qué tiene que decir la Ciencia en el debate del aborto? Durante las últimas semanas, la interrupción del embarazo ha suscitado una gran controversia, fundamentalmente legal y ética.

En los límites para realizar un aborto (y en la mente de quienes leen sobre el tema), surgen las cuestiones relacionadas con el desarrollo del embrión.

¿Cuando siente dolor?, ¿cuándo puede sobrevivir?, ¿cuándo tiene un cerebro activo?

«Un tema clave en el debate [de los tiempos] del aborto es el estatus moral del embrión y el feto», señalaba un informe elaborado por la British Medical Association.

«La cuestión de cuándo empieza la vida se ha debatido durante años y continúa siendo un tema en el cual los miembros de la sociedad tienen visiones opuestas (…).

Probablemente nunca sea posible alcanzar un acuerdo sobre esta cuestión», decían los médicos británicos en su informe, elaborado ante una posible reforma legal en ese país. Aunque no exista una respuesta absoluta, la literatura científica sí aporta algunas claves sobre estos aspectos:

¿Cuándo puede sobrevivir?

El año pasado, Amillia, una niña estadounidense, nació tras 22 semanas en el útero materno y con sólo 284 gramos. Se trata de un caso excepcional, pero lo cierto es que en los últimos tiempos el límite de la viabilidad (es decir, el umbral a partir del cual un recién nacido puede sobrevivir en unas circunstancias aceptables) ha disminuido drásticamente.

En los años 70, pocos prematuros sobrevivían con menos de 30 semanas

«En los años 70, se trabajaba poco por debajo de las semanas 30 ó 32», recuerda el neonatólogo Félix Omeñaca, del Hospital La Paz de Madrid.

Actualmente, los especialistas consideran que el recién nacido, en los países desarrollados, puede sobrevivir sin secuelas problemáticas a partir de la semana 24 de gestación. La 23, en algunos casos.

Hay que agradecérselo a los avances terapéuticos (fármacos que, administrados a la embarazada o al neonato, aceleran la maduración pulmonar, uno de los grandes problemas de prematuros) y las mejoras de los cuidados intensivos.

La viabilidad fetal no sólo es un umbral cambiante a lo largo del tiempo, sino que sigue dependiendo de cada caso concreto. «El límite de la viabilidad es un dilema y, como tal, no está resuelto», resume Omeñaca.

¿Cuándo empieza a funcionar el cerebro?

A diferencia de los animales, el desarrollo del cerebro humano es mucho más lento y continúa formándose durante la infancia, explica Juan de Carlos, investigador del Instituto Cajal, del Centro Superior de Investigaciones Científicas. De todas formas, hacia el final del segundo trimestre de gestación comienza a mostrar cierta actividad.

Durante todo este tiempo, las células nerviosas se dividen frenéticamente.

Cuando el telencéfalo se diferencia del resto del tubo neural (en torno a la quinta semana), no es más que dos globos huecos que deben 'llenarse' de células nerviosas (inicialmente, células madre capaces de diferenciarse en cualquier tipo de neurona o de célula glial).

En este segundo trimestre, comienza la migración de las células que, a partir de esa estructura, van a formar nuestra materia gris. Se desplazan por la llamada preplaca (una capa externa de la corteza cerebral y la primera en formarse), que ejerce de 'autopista' para las neuronas hacia el lugar que ocuparán en la corteza.

A las 24 semanas, aparecen unos patrones básicos de sueño y vigilia

«El cerebro rige todo: sólo para que el corazón lata tiene que haber una orden cerebral. Pero inicialmente son funciones muy automáticas«, explica Elena Carreras, jefa de la Unidad de Medicina Materno-Fetal del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona.

A las 22 semanas, el encefalograma ya muestra cierta actividad cerebral, aunque intermitente. Dos semanas después, la señal será continua. Es entonces cuando aparecen unos patrones básicos de sueño y vigilia.

Se puede distinguir una actividad cerebral, pero de forma primitiva.

Mientras tanto, las células nerviosas han llegado a su destino y, una vez ubicadas, se diferencian y desarrollan sus ramificaciones (axones y dendritas). Es la semana 26 y ha comenzado a formarse el 'circuito': «Se establecen las primeras conexiones.

No es un proceso acabado, pero permite que haya unas funciones que van a ser el primordio de nuestra función cerebral», aclara Eduard Gratacós, jefe de Medicina Materno-Fetal en el Hospital Clínic de Barcelona. En la semana 30, el 'cableado' está completo.

Se ha visto que fetos en el tercer trimestre ya tienen cierta habilidad de 'aprender', es decir, de acostumbrarse a estímulos determinados e, incluso, dar respuestas de memoria a corto plazo.

Así, un estudio en fetos de 35-36 semanas vio que cuando se aplicaba repetidas veces una vibración sobre la barriga de la gestante, ya no se sobresaltaban tanto como en la primera ocasión.

Al cabo de 24 horas, parecían reconocer el sonido.

«Interpretar de ahí que existe consciencia tal y como la entendemos es muy difícil. Los especialistas creemos que no. Lo que más claro parece que existe son fenómenos subcorticales [la corteza se desarrolla por completo al final del embarazo], como una memoria muy inconsciente», resume Gratacós.

¿Siente dolor?

Se considera que el feto puede percibir dolor a partir de las 26 semanas de gestación.

Al menos, en ese momento cuenta con los circuitos necesarios para sentirlo y se producen unas reacciones bioquímicas similares a lo que consideramos dolor.

Sin embargo, «del mismo modo que no sabemos cómo otra persona percibe el dolor, no podemos saber cómo lo siente un feto», aclara Carlos Goicoechea, farmacólogo de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

Las reacciones en los meses previos no son dolor. Pueden producirse reacciones automáticas ante un estímulo molesto, por ejemplo, una aguja, pero «una cosa es que responda a estímulos externos y otra que tenga sensación de dolor.

Esta percepción requiere una participación importante del córtex cerebral», precisa Carreras.

Existen terminaciones nerviosas (se forman en torno a la séptima semana de gestación), pero es tan sólo el primer tramo de ese sistema de alarma que es el dolor.

Antes de la semana 26, pueden producirse reacciones automáticas ante un estímulo molesto, pero no dolor

La conexión del tálamo (el punto de entrada en el cerebro de los estímulos sensoriales) con la corteza cerebral -«vital para el procesamiento sensorial», según De Carlos- es el último paso de este complejo circuito.

En torno a las semanas 12 y 16 de gestación, las fibras nerviosas (las 'ramas' de la neurona que envían una señal a la siguiente) salen del tálamo hasta las células de la subplaca, situadas en la 'autopista' de la corteza. Son las conexiones más inmaduras.

Todavía es necesario un periodo de espera para que madure un poco más la corteza cerebral y, después, invadir la materia gris. Entre la semana 23 y 25, se establecen la mayoría de conexiones.

A partir de ese momento, hay constancia de que están formados los 'cables' para enviar la señal de dolor. «Que existan las conexiones neuronales es lo mínimo imprescindible para que se produzca [la percepción del dolor], pero no significa que en efecto se dé», explica Carreras.

Las dudas en torno al tema han quedado patentes en dos recientes revisiones sobre el dolor fetal, publicadas en el 'British Medical Journal' y el 'Journal of the American Medical Association'.

De hecho, el autor del primer trabajo concluía que el feto no puede sentir dolor, pues «por definición no es simplemente la respuesta a un estímulo nocivo, sino una experiencia consciente.

El limitado sistema neural del feto no puede avalar tales experiencias cognitivas, afectivas y evaluativas». Ambos trabajos despertaron encendidas protestas de algunos colegas.

Aunque no se puede saber a ciencia cierta si una vez 'desplegado el circuito' el feto siente realmente dolor, la comunidad científica ha optado por «un principio de prudencia», en palabras Carreras.

Es decir, cuando se realizan operaciones prenatales sobre el feto (habitualmente, a partir de la semana 24), se administra un cóctel de fármacos para que no se mueva, no se altere el ritmo cardiaco y, por si acaso, no sufra.

«Ante la sospecha de que pueda sentir dolor, le ponemos anestesia, pero no podemos tener una constatación de que le duela», resume Ángel Grañeras, ginecólogo de la Clínica IVI Madrid.

¿Cómo se puede definir el estatus moral del feto?

A pesar de que la Ciencia puede dar claves sobre las distintas fases del desarrollo embrionario, no aporta una respuesta final a un tema de carácter poliédrico.

A medida que avanza el desarrollo, hace falta más justificación para finalizar la gestación

«Mucha gente tendría dificultad en señalar una etapa en la que creen que el feto alcanza un estatus moral y tampoco cree que carezca de tal consideración hasta determinada etapa de desarrollo, a partir de la cual merezca una protección absoluta», constataba el informe británico.

«Las implicaciones prácticas [de esta aproximación gradual] es que, a medida que el feto se desarrolla, y por consiguiente gana estatus moral, mayor justificación hace falta para finalizar la gestación.

Esta perspectiva se ve reflejada en la legislación que permite diferentes límites de tiempo para diferentes motivos de aborto y también ha sido el enfoque básico adoptado por la British Medical Association», añadían.

Источник: https://www.elmundo.es/elmundosalud/2008/01/19/mujer/1200773335.html

Neurodesarrollo: del embarazo a los 3 años

¿Cómo se desarrolla el cerebro del feto?

El desarrollo del ser humano es la esencia de la especialidad de pediatría. Cualquier enfermedad que aparece durante la infancia o la adolescencia puede interferir en el desarrollo físico y mental del niño, los problemas del desarrollo son la patología específica de la pediatría.

El pediatra conoce como es el desarrollo normal, y así detecta y trata las desviaciones que la enfermedad causa sobre el desarrollo.

Como la pediatría es una especialidad tan amplía, es necesario que haya especialistas en sus distintas áreas. Así, los neurólogos infantiles –los neuropediatras– somos los que más hemos profundizado en el estudio del neurodesarrollo, al que dedicamos gran parte de nuestro tiempo.

Muchas de las consultas que recibimos están relacionadas con dificultades, retrasos y problemas del neurodesarrollo

El neurodesarrollo es además un asunto que preocupa especialmente a los padres.

No es infrecuente que pregunten al pediatra por su hijo que tarda en hablar, su niña que aún no camina con 14 meses o porque parece que a uno de sus gemelos le cuesta más que al otro adquirir nuevas habilidades.

 Saber qué es normal, y qué no lo es, resulta de ayuda a los padres en la tarea de vigilar y comprender como es el buen desarrollo de sus hijos.

Explicar un proceso complejo y largo (¡más de 20 años!) como el neurodesarrollo es difícil. No se trata de un proceso «lineal» en el que una cosa sigue a la otra en una secuencia exacta, sino que suceden muchas cosas al mismo tiempo que además se condicionan unas a otras.

Por claridad podemos explicarlo según las etapas que van sucediéndose y describiendo como se van adquiriendo cada una de las funciones: postural-motora, manipulativa, lenguaje y sociabilidad.

Y eso vamos a intentar hacer en las próximas entradas.

Suscribíos al blog para no perderos ninguna. 

Источник: https://neuropediatra.org/2016/07/08/neurodesarrollo-del-embarazo-a-los-3-anos/

El desarrollo del cerebro del bebé durante el embarazo

¿Cómo se desarrolla el cerebro del feto?

El cerebro del bebé comienza a desarrollarse a los 18 días posteriores a la concepción. En esta etapa se formarán las primeras células nerviosas que luego producirán neuronas. En todo este proceso, el embrión y luego el feto, producirá muchas más células neuronales de las que son necesarias y de las cuales, muchas morirán si no son estimuladas.

Por esta razón la estimulación prenatal, como cantarle, acariciar la panza y ponerle música, es muy importante, ya que ayuda a potenciar su inteligencia.

Asimismo, la alimentación es otro factor sumamente importante durante este desarrollo, por lo que tendrás que optar por una dieta rica en vitaminas y minerales para brindarle al bebé todos los nutrientes que necesita.

Durante las primeras semanas, el cerebro del embrión está en su estadio más simple. Es sólo un abultamiento que comienza a crecer en el extremo del tubo neural.

Luego, a medida que crece, se irá plegando sobre sí mismo y formarán las distintas partes del cerebro: el prosencéfalo, el mesencéfalo y el cerebelo.

Una vez que esta estructura básica se ha formado, sólo queda crecer y desarrollarse.

El desarrollo del cerebro durante el segundo trimestre de embarazo

Recién entre las 16 y las 18 semanas de embarazo el sistema nervioso central empieza a complejizarse. Sin embargo, comienza a registrarse actividad cerebral desde las 7 semanas que es cuando comienzan los primeros movimientos fetales. Luego de las 10 semanas los impulsos cerebrales se vuelven más regulares y comenzarán a diferenciarse de acuerdo a su longitud de onda a las 20 semanas.

Durante todo este trimestre las neuronas del bebé se multiplican a una velocidad sorprendente. Son un total de 250.ooo neuronas que se desarrollan por minuto. Al cumplir 25 semanas todas la neuronas se encontrarán interconectadas en una compleja red neuronal por medio de millones de axones que son prolongaciones de la neurona que transmiten los impulsos eléctricos de cada una de ellas.

Durante todo su desarrollo, el cerebro produce el doble de células de lo que el bebé realmente necesita. Millones de neuronas están débilmente conectadas y precisan que sean estimuladas para establecer fuertes conexiones entre ellas.

Las células que no han sido estimuladas durante el embarazo no lograrán conectarse y morirán. Este es un proceso normal y totalmente natural que tiene lugar alrededor de los ocho meses de embarazo.

 Por esta razón, es importante estimular al bebé desde etapas tempranas del embarazo, ya que mientras más conexiones neuronales se produzcan en el útero, menos células nerviosas morirán.

El desarrollo del cerebro durante el tercer trimestre de embarazo

A las 27 semanas comienza a aumentar considerablemente la superficie cerebral. Sin embargo, aún no presenta la complejidad de pliegues de un cerebro totalmente desarrollado.

Durante este período el desarrollo neuronal se acelera y comienzan a formarse las dendritas, las conexiones sinápticas y las vainas de grasa de mielina que se encargan de proteger los axones.

Todas estas nuevas formas cerebrales son las encargadas de  transmitir los impulsos eléctricos entre neuronas y de asegurar una eficiente transmisión.

A las 30 semanas el cerebro comienzan a formarse los surcos y las circunvalaciones propias de este órgano. Aunque no son profundas, ya se asemeja a un cerebro desarrollado. El crecimiento de estos surcos y los repliegues sobre sí mismo aseguran un mayor cantidad de conexiones neuronales ya que la superficie del cerebro aumenta gracias a esta forma peculiar de su crecimiento.

Luego de una semana, las neuronas que no han sido estimuladas comienzan a morir, preservando así la muerte de aquellas conexiones que se encargan de las funciones vitales más importantes. Este es un proceso normal y natural que sin embargo, puede disminuir con una estimulación prenatal adecuada para conservar más conexiones que podrán utilizarse durante toda la vida.

A las 36 semanas el sistema nervioso ha completado totalmente su desarrollo y el cerebro posee un total de 100 mil millones de neuronas listas para cumplir la función de una vida fuera del útero.

La importancia de una alimentación adecuada

El feto no es capaz de producir los nutrientes esenciales para el desarrollo de su cerebro y su sistema nervioso. Por esta razón la dieta materna deberá asegurárselos. A veces, las cantidades diarias requeridas son difíciles o imposibles de mantener, y será el médico quien recomendará si debe suplementarse la dieta con productos farmacológicos.

No obstante aquí detallamos los nutrientes más importantes que se necesitan para un correcto desarrollo cerebral y del sistema nervioso fetal.

Ácido fólico

La ingesta de ácido fólico, también llamado folacina o vitamina B9, previene defectos del tubo neural del bebé como la espina bífida, la mielomeningocele o la anencefalia.

Toda los defectos del tubo neural suelen presentarse durante el primer trimestre del embarazo por lo que se recomienda la suplementación con ácido fólico de 1 mg.

diario durante dos meses anteriores a la concepción y los tres primeros meses de gestación.

Colina

Este nutriente es necesario para desarrollar las membranas celulares y estimular la división celular.

Además, es utilizada para la metabolización de todas las células nerviosas y, según algunos estudios que se realizaron en animales, se la asocia a los centros de la memoria y el aprendizaje.

Las principales fuentes de colina son los huevos, la carne roja, la soja, las lentejas, los garbanzos, el arroz o los maníes, por lo que una dieta equilibrada ya proporciona los requerimientos diarios de este nutriente.

Yodo

En cuanto al yodo, hay que señalar que el desarrollo del cerebro depende, entre otros, del suministro materno de la hormona tiroidea, en cuya síntesis interviene el yodo.

De ahí la crucial importancia de este micronutriente esencial en el menú diario de toda embarazada.

Una alimentación pobre en este mineral puede acarrear enfermedades tiroideas en las madres, y puede suponer asimismo el riesgo de que el bebé nazca con hipotiroidismo y causar lesiones cerebrales en el niño durante el embarazo y la lactancia.

Ácidos grasos esenciales

Los nutrientes más importantes son los ácidos grasos esenciales. Aparte de los micronutrientes antes mencionados, el tejido cerebral requiere grasa en grandes cantidades. De hecho, más del 60% del cerebro está compuesto de grasa, sobre todo de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (LCP).

Como el bebé no es capaz de fabricar sus propios ácidos grasos, y necesita que sus suministros provengan de las reservas de su madre, la dieta de una embarazada debe contener: DHA (ácido docosahexaeonico), un ácido graso esencial Omega 3 que supone el 10-15% del peso del córtex cerebral de un bebé y que se encuentra mayoritariamente en el salmón, el bacalao, el arenque o la anchoa; AA (ácido araquidónico), que se encuentra sobre todo en las semillas, como las semillas de girasol y de calabaza y sus aceites respectivos, y cuya carencia puede favorecer una menor inteligencia y problemas como la dislexia.

Si tu dieta es pobre en estos ácidos grasos, tu bebé seguramente obtendrá el AA y DHA que necesita de tu cerebro, lo que explica la falta de memoria, concentración y la imprecisión o torpeza que experimentan muchas mujeres embarazadas al final del embarazo.

Источник: https://www.babysitio.com/embarazo/el-desarrollo-del-cerebro-del-bebe-durante-el-embarazo

¿Cómo se desarrolla el cerebro del feto?

¿Cómo se desarrolla el cerebro del feto?

A partir de los 18 días, el cerebro comienza a desarrollarse, formando las células nerviosas que más adelante darán lugar a las neuronas. Durante este proceso, el feto produce más células neuronales de las que necesitará al nacer, muchas de las cuales morirán si no son estimuladas.

Por eso, cantarle, hablarle y ponerle música es esencial para ayudarle a potenciar su inteligencia.

También su correcto desarrollo depende de la nutrición de la madre durante el embarazo, así que presta atención a tu alimentación durante estos 9 meses, beneficiarás al cerebro de tu pequeño

Indice

Primeras semanas del desarrollo del cerebro del bebé

El órgano más complejo de un bebé, el cerebro, empieza a desarrollarse a los 18 días de la concepción, a partir de un abultamiento en un extremo del tubo neural.

A medida que las células nerviosas unen sus fuerzas, se forman pliegues y oquedades, y las diferentes partes del cerebro asumen las distintas funciones del prosencéfalo, mesencéfalo y cerebelo.

En cuanto esto sucede, ya se puede decir que la estructuración básica del sistema nervioso fetal está en posición.

En la semana 13 se produce la diferenciación de los dos hemisferios, recubiertos por la corteza cerebral. 
 

Segundo trimestre de desarrollo

Aunque el sistema nervioso sigue siendo relativamente inmaduro, la base del mismo se desarrolla desde las 16-18 semanas. La primera actividad cerebral que se registra se produce a las 7 semanas, coincidiendo con los primeros movimientos fetales. Las ondas cerebrales se vuelven más regulares después de las 10 semanas.

La primera distinción de los tipos de ondas cerebrales (que dependen de su longitud de onda) se produce a las 20 semanas. Las neuronas del feto se multiplican a un ritmo de 250.000 por minuto.

Estas células están conectadas a millones de axones (las prolongaciones neuronales que transmiten los impulsos nerviosos desde los cuerpos celulares) a modo de un entramado de cables en un circuito. Hacia la semana 25 la mayoría de los axones ha llegado a su destino, de modo que el entramado neural básico ya está en su lugar.

Durante el desarrollo, el cerebro produce el doble de células de lo que necesita el bebé. Billones de ellas están laxamente conectadas y necesitan ser estimuladas para establecer conexiones con otras. El exceso de células que no sea estimulado no se conectará y morirá.

Se trata de un proceso natural que tiene lugar en torno al octavo mes, de modo que no hay que esperar a que nazca el bebé para empezar a estimular su capacidad mental potencial: cuantas más conexiones se produzcan en el útero, menos células nerviosas morirán.

Tercer trimestre de desarrollo

Alrededor de la semana 27 la superficie cerebral aumenta, pero sigue siendo lisa.

Se produce un brote de crecimiento para aumentar el número de neuronas, desarrollar las dendritas (las proyecciones del cuerpo celular que reciben los impulsos de otras neuronas), aumentar las conexiones sinápticas (descargas químico-eléctricas que liberan neurotransmisores) entre las neuronas, y desarrollar las vainas grasas de mielina (una capa aislante que se forma alrededor de los nervios permitiendo la transmisión rápida y eficiente de impulsos a lo largo de las neuronas) que protegen los axones. En la semana 30 de embarazo la superficie cerebral ya ha formado surcos y circunvoluciones poco profundas y se parece a una nuez. Estas ondulaciones aumentan espectacularmente la superficie del cerebro, de modo que caben y pueden conectarse más células. Una semana después las neuronas superfluas comienzan a morir. Este proceso de muerte celular programado está ideado para conservar rutas neuronales de utilidad. Alcanza su máximo cuatro semanas antes del nacimiento. Las neuronas que mueren se consideran superfluas por no haber sido estimuladas adecuadamente. Y en la semana 36, el sistema nervioso está completamente desarrollado y el cerebro posee ya un juego completo de 100 billones de neuronas.

Alimento para el cerebro del bebé

La nutrición de la madre es esencial para el correcto desarrollo y funcionamiento del cerebro.

Los crucialmente importantes ácidos grasos esenciales deben venir necesariamente de la madre porque el feto es incapaz de fabricar los suyos propios.

Si no tienes una cantidad suficiente, el feto los sustituirá por otros ácidos grasos, inferiores, que pueden ejercer un efecto a largo plazo sobre su cerebro y sistema nervioso.

El ácido fólico es una vitamina B que ayuda a prevenir los defectos de la médula espinal y el cerebro, llamados “defectos del tubo neural” (DTN), como por ejemplo la espina bífida o la anencefalia (ausencia de cerebro).

Los DTN suceden en el primer mes de embarazo, por lo que un par de meses antes de quedarte embarazada deberías estar tomando 400 microgramos (mcg) de ácido fólico al día para reducir el riesgo de que tu bebé tenga DTN.

Y una vez embarazada, se debe de aumentar esta cantidad hasta los 600 u 800 mcg.

Además, la colina y el yodo también son esenciales para el desarrollo cerebral. La primera –también una vitamina B- es necesaria para fabricar las membranas celulares y para la división celular; es empleada por las células nerviosas y, según estudios efectuados sobre animales, se asocia a los centros de memoria y aprendizaje del cerebro. Una dieta equilibrada suele proporcionar suficiente colina, aunque sus principales fuentes son los huevos, la carne roja, la soja, las lentejas, los garbanzos, el arroz o los cacahuetes. En cuanto al yodo, hay que señalar que el desarrollo del cerebro depende, entre otros, del suministro materno de la hormona tiroidea, en cuya síntesis interviene el yodo. De ahí la crucial importancia de este micronutriente esencial en el menú diario de toda embarazada. Una alimentación pobre en este mineral puede acarrear enfermedades tiroideas en las madres, y puede suponer asimismo el riesgo de que el bebé nazca con hipotiroidismo y causar lesiones cerebrales en el niño durante el embarazo y la lactancia. Como las cantidades diarias requeridas son difíciles o imposibles de mantener, siempre que lo recomiende el médico debe suplementarse la dieta con productos farmacológicos. Aparte de estos micronutrientes, el tejido cerebral también requiere grasa. De hecho, más del 60% del cerebro está compuesto de grasa, sobre todo de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (LCP). Como el bebé no es capaz de fabricar sus propios ácidos grasos, y necesita que sus suministros provengan de las reservas de su madre, la dieta de una embarazada debe contener: DHA (ácido docosahexaeonico), un ácido graso esencial omega 3 que supone el 10-15% del peso del córtex cerebral de un bebé y que se encuentra mayoritariamente en el salmón, el arenque o la anchoa; AA (ácido araquidónico), que se encuentra sobre todo en las semillas, como las pipas de girasol y de calabaza y en sus aceites, y cuya carencia puede favorecer una menor inteligencia y problemas como la dislexia. Si tu dieta es pobre en LCP, tu bebé seguramente obtendrá el AA y DHA que necesita de tu cerebro, lo que explica la falta de concentración y memoria y la imprecisión que experimentan muchas mujeres embarazadas al final del embarazo.

Estimulación neuronal

Un bebé nace con la totalidad de las neuronas activas que tendrá jamás: no se desarrollará ninguna más. Además, el recién nacido dispone de dos a tres veces más neuronas de las que tendrá de adulto.

Hacia los ocho meses de gestación, la mitad de las neuronas degeneran y mueren: se trata de un proceso fisiológico normal.

En algunos casos se debe a que ya han cumplido con su función y dejan de ser necesarias; en otros, a que son superfluas y no han sido suficientemente estimuladas para establecer conexiones.

A medida que se establecen sinapsis (conexiones) entre las neuronas, la estimulación de una determinada vía neuronal provoca la liberación de neurotransmisores. Este proceso asegura un mayor número de neuronas en el entramado del bebé, lo que definirá su potencial intelectual, de ahí la importancia de estimularle mientras está en el útero.

Tú bebé oye sonidos y ve luz. Debes hablarle, cantarle, ponerle música… Puedes grabar tu voz y la de tu pareja en una cinta y ponérsela a tu niño a partir de la semana 20 de gestación.

Registra en ella frases alegres, positivas y cariñosas. También puedes ponerle música clásica. Coloca los audífonos del reproductor en la parte baja de cada lado del abdomen, al nivel de la línea del bikini.

El volumen debe ser el mismo que pondríais para escucharlo tú.

 

Estudios sobre el desarrollo del cerebro

Recientes estudios llevados a cabo por un equipo científico de neurociencia han llegado a la conclusión de que el patrimonio genético de la madre influye directamente durante el embarazo en el desarrollo normal del feto, y en particular del cerebro. Durante la concepción de un niño, el padre y la madre transmiten cada uno una parte de su patrimonio genético.

Pero este equipo científico ha descubierto una influencia de la progenitora sobre el feto independientemente de los genes que haya adquirido de sus padres. Así, los investigadores han establecido el papel crucial de la serotonina materna -que depende de sus propios genes- en el desarrollo fetal, en particular del cerebro, pero también del corazón y del tubo digestivo.

La serotonina, una sustancia que actúa principalmente como neurotransmisor, está implicada en distintos procesos: regulación del ciclo sueño/vigilia, control de la temperatura corporal, de la presión arterial, de la toma de alimentos y del comportamiento sexual o maternal.

El equipo de Mallet y Francine Coté, del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) de Francia, acaba de demostrar que, en los primeros estadios embrionarios, esta sustancia proviene de la madre. Para probarlo, recurrieron a ratas genéticamente modificadas, a algunas de las cuales se privó del gen tph1, que genera el 95% de la serotonina que circula por la sangre.

Posteriormente efectuaron cruces genéticos para la reproducción de los animales. El resultado fue que sólo dominaba un elemento: el nivel sanguíneo de serotonina de la madre. Si éste era bajo, los recién nacidos presentaban anomalías en su arquitectura cerebral, fuera cual fuera su propia capacidad de producción de esta sustancia.

Además, su tamaño era entre un 15 y un 30% inferior al de aquellos nacidos de madres con niveles normales de serotonina. Este descubrimiento puede ayudar a comprender el autismo, los problemas de desarrollo o el síndrome del intestino irritable; pero aún hace falta seguir indagando en ello.

Otro estudio afirma que el aire contaminado puede perjudicar el desarrollo del cerebro de los niños durante el embarazo y la infancia, pudiendo padecer problemas de aprendizaje y de memoria, si bien es cierto que por el momento se ignora cuáles son los contaminantes que intervienen y en qué medida, así como los mecanismos biológicos que toman parte en el proceso.

Este estudio ha sido llevado a cabo en tres ciudades (México DF, Nueva York y Boston), en las que se estudió el desarrollo de 73 niños con una media de 9 años de edad y con unas condiciones socioeconómicas similares.

Gracias a él descubrieron que el desarrollo cognitivo de más de la mitad de los pequeños (57%) que residían en la contaminada México DF estaba por debajo de lo esperado en los niños de su edad, algo que apenas ocurría en la limpia Polotitlán (sólo el 7% de niños se vio afectado). Esta investigación se realizará también en España, donde 750 niños de cuatro años residentes en Sabadell serán estudiados por científicos del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL).

Hipotiroidismo

Definición:

Enfermedad en la que se produce una cantidad insuficiente de hormonas tiroideas circulantes, normalmente debido a que una de las glándulas tiroides funciona por debajo de su nivel normal. Su déficit puede provocar un retraso intelectual.

Síntomas:

Si la enfermedad es leve apenas si se presentan síntomas. Éstos son más acusados cuando la enfermedad empeora y los principales son: cansancio, intolerancia al frío, somnolencia, estreñimiento, debilidad general, pérdida de pelo, aumento de peso desmesurado, aumentos del colesterol.

Tratamiento:

Consiste en la reposición de las hormonas tiroideas por media de unas sintéticas.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/semanas-embarazo/como-se-desarrolla-el-cerebro-del-feto-1236

​Desarrollo cerebral del feto y aborto: visión neurocientífica

¿Cómo se desarrolla el cerebro del feto?

Imagine que usted, querido lector,  se entera de que una amiga, hermana, tía, o conocida, acaba de quedar embarazada.

Ella no sabe qué hacer, pues sólo tiene 16 años; su novio la ha abandonado, está desesperada y está pensando interrumpir su embarazo. ¿Qué consejo le daría usted? ¿Abortar o no abortar? ¿Si aborta ella va a ir al infierno? ¿El producto ya es un ser humano, tiene alma?

El aborto desde el prisma de las neurociencias

Para entender el aborto, las neurociencias, y, en específico, la neuroética, han comenzado a investigar y a desvelar los secretos del cerebro humano. Varios estudios han encontrado algunos datos interesantes con respecto al desarrollo cerebral y cómo se relaciona este con la decisión de interrumpir o no el embarazo.

Cabe aclarar que este no es un escrito que esté a favor o en contra ni del aborto ni de la concepción, simplemente se expondrán los argumentos más sólidos en lo que respecta al desarrollo del encéfalo por parte de destacados neurocientíficos.

Tercera semana tras la concepción: primeros cimientos neurológicos

Comenzaré diciendo que el desarrollo del cerebro, de acuerdo con Pinel (2011) comienza aproximadamente tres semanas después de la concepción, cuando el tejido que está destinado a formar el sistema nervioso humano puede reconocerse en forma de placa neural; pero es hasta la cuarta semana después de que surgen las tres protuberancias cuando aparecen los primeros indicios de un cerebro.

Después, la actividad cerebral eléctrica no comienza hasta el final de la semana 5 y 6, es decir, entre los 40 y 43 días de gestación. Sin embargo, no es una actividad coherente; ni siquiera es tan coherente como el sistema nervioso de un camarón.

Semana 8, aparecen las neuronas y se extienden por el cerebro

A pesar de ello, para Gazzaniga (2015), es entre la semana 8 y 10 cuando se inicia el verdadero desarrollo del cerebro. Las neuronas proliferan e inician su migración por todo el cerebro. También se desarrolla la comisura anterior, que es la primera conexión interhemisférica (una conexión pequeña). Durante este período aparecen los reflejos por primera vez.

Los polos temporal y frontal del cerebro se desarrollan entre las semanas 12 y 16. La superficie del córtex parece plana durante el tercer mes, pero al final del cuarto mes aparecen los surcos. Surgen a sí mismo los lóbulos del cerebro, y las neuronas continúan proliferando por el córtex (Gazzaniga, 2015).

Hacia la semana 13 el feto empieza a moverse. Pero el feto no es todavía un organismo sensible y consciente, sino una especie de babosa marina, un cúmulo de procesos motores-sensoriales inducidos por actos reflejos que no corresponde a nada de un modo dirigido u ordenado (Gazzaniga, 2015).

Semana 17, las primeras sinapsis

Ya en la semana 17 se forman numerosas sinapsis. El desarrollo sináptico no se dispara hasta el día 200 (semana 28) de gestación, aproximadamente.

Sin embargo, alrededor de la semana 23 el feto puede sobrevivir fuera del útero con asistencia médica; también en esta etapa el feto puede responder a los estímulos aversivos. El desarrollo sináptico más importante continúa hasta el tercer o cuarto mes posnatal.

Hacia la semana 32, el cerebro fetal controla la respiración y la temperatura corporal.

Cabe destacar que cuando nace el niño, el cerebro se parece al de un adulto, pero dista mucho de haber concluido su desarrollo. La corteza cerebral incrementa su complejidad durante años, y la formación de sinapsis prosigue durante toda la vida.

Algunas conclusiones sobre la vida, el cerebro y la posibilidad de abortar

En conclusión, se puede decir que si en el momento de nacer, el cerebro todavía dista mucho de cumplir sus funciones como las conocemos cualquier adulto, el cerebro de un grupo de células no es ni será un cerebro que pueda desarrollarse, ya que como se ha mencionado, no es sino hasta la semana 23 que el producto puede sobrevivir, y sólo con ayuda de un equipo médico especializado. 

En pocas palabras, el cerebro de un adulto lo es sólo gracias a que este se ha podido desarrollar en un contexto que le brinda las experiencias para convertirse en un cerebro sano y normal.

Los debates y decisiones de nuestras vidas deben empezar a tomarse y discutirse desde un punto de vista científico y no desde un punto de vista religioso, político o ignorando lo que ocurre dentro de nuestra cabeza.

Gracias al entendimiento de las ciencias y, en específico, de las neurociencias es que ahora se podrán tomar mejores decisiones, además de que estas nos ayudarán a eliminar la culpa, gracias al conocimiento sistematizado y racional al que llevan las conclusiones científicas.

Referencias bibliográficas:

  • Gazzaniga, M.(2015). El cerebro ético. España: Paidós.
  • Pinel, J. (2011). Biopsychology. EEUU.: Pearson.
  • Swaab, D. (2014). Somos nuestro cerebro. Cómo pensamos, sufrimos y amamos. España: Plataforma Editorial.

Источник: https://psicologiaymente.com/neurociencias/desarrollo-cerebral-feto-aborto

Embarazo y niños
Deja una respuesta

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!: