¿Cómo tratar a un niño con síndrome X frágil?

Síndrome X frágil: síntomas, diagnóstico y tratamiento de algunos problemas asociados

¿Cómo tratar a un niño con síndrome X frágil?

El síndrome X frágil (SXF) es la patología de discapacidad intelectual hereditaria más común, después del síndrome de Down. Aunque afecta tanto a hombres como a mujeres, la incidencia es mayor en los varones.

Se produce por una modificación del gen FMR1 en el cromosoma X, que elimina la producción de la llamada proteína de retraso mental (FMRP). Además, el SXF es la causa identificada más común de autismo, según la revista neurología.com.

Las personas con otros trastornos relacionados con el cromosoma X frágil presentan alteraciones en el gen FMR1, pero continúan produciendo ciertos niveles de la proteína. En cambio, el SXF neutraliza por completo esta sustancia necesaria para el óptimo funcionamiento del cerebro y el desarrollo normal de los rasgos físicos.

Según la Revista Pediatría de Atención Primaria, de la Asociación Española de Pediatría (AEP), “el principal problema médico del SXF es el retraso mental. El grado del mismo suele ser moderado (CI=35-55) en niños prepúberes y moderado a profundo (CI=20-40) en varones adultos”.

Síntomas del síndrome X frágil

Esta patología afecta a 1 de cada 1.250 varones, mientras que en las mujeres la proporción es 1 de cada 2.500. La diferencia en la incidencia entre los sexos se debe al desorden genético del trastorno.

La discapacidad intelectual en los varones con SXF puede ir de leve a severa, mientras que algunas mujeres alcanzan una inteligencia normal o con algún grado de retraso.

Las anomalías que el SXF produce en el cerebro se reflejan en los siguientes síntomas:

  • Autismo.
  • Problemas para hablar y comunicarse.
  • Dificultad para aprender a caminar, sentarse y gesticular.
  • Discapacidad para el aprendizaje de habilidades y conocimientos.
  • Le cuesta concentrarse.
  • Se muestra absorto en sus pensamientos.
  • Obstáculos para socializar con normalidad (muestra ansiedad, evita el contacto visual, agita las manos sin control, habla sin pensar, etc.).
  • Crisis convulsivas.
  • Deficiencias visuales y auditivas.
  • Desórdenes emocionales.
  • Agresividad infantil.
  • Epilepsia.

Los niños con este trastorno tienen dificultad para socializar | Fuente: Canva

Las mutaciones en el gen FMR1 producen estas anomalías físicas:

  • Rostro más alargado de lo normal.
  • Frente amplia.
  • Piel áspera.
  • Orejas largas.
  • Cejas prominentes.
  • Cabeza grande (macrocefalia).
  • Anomalías en la boca, con paladar elevado y dientes apiñados en los maxilares.
  • Pies planos.
  • Manos con dedos ensanchados en su extremo distal.
  • Soplo cardíaco.
  • Sobrepeso.

Diagnóstico

Mediante un análisis de sangre se analiza el ADN para determinar si una persona padece SXF. También hay pruebas específicas para descubrir alteraciones en el gen FMR1 relacionados con el cromosoma X frágil.

En los últimos años se ha desarrollado una técnica de diagnóstico de SXF centrada en la detección de la proteína FMRP en el citoplasma de linfocitos circulantes utilizando un anticuerpo específico. Se trata de un examen rápido y poco invasivo que solo precisa unas pocas gotas de sangre.

Una vez diagnosticado el síndrome X frágil, los familiares pueden aprender a manejar la situación de la mejor manera para ayudar al niño a alcanzar su máximo potencial. Es decir, conocer más sobre esta patología supondrá una gran diferencia. Y nos permitirá determinar los límites que debemos respetar para relacionarnos con la persona que la padece.

Tratamiento

El síndrome X frágil no tiene cura. Sin embargo, es posible tratar algunas complicaciones asociadas al trastorno, como los cambios en el comportamiento, las dificultades en el lenguaje, el déficit de atención y la hiperactividad.

“Entre los problemas médicos tratables están las convulsiones, presentes en un 20 % de varones y un 5 % de mujeres con SXF. La terapia con anticomiciales debe instaurarse lo antes posible, siendo necesario un seguimiento periódico del paciente”, advierten los pediatras españoles.

Estos son algunos consejos que ayudarán a los padres a tratar con su hijo que padece de SXF:

1. Ayúdalo a socializar

Se pueden implementar terapias para enseñarle a hablar, caminar y relacionarse con los demás. Aunque le cueste, se debe incentivar al niño a participar de conversaciones e invitarlo a reuniones sociales, aunque sin presionarlo demasiado.

2. Medicamentos y trabajo coordinado

Los especialistas de la salud podrían recetar fármacos para calmar los nervios y así corregir algunos problemas conductuales.

Por otro lado, para elaborar una estrategia de tratamiento efectiva, interesa que los padres y los médicos trabajen de forma conjunta para establecer las actividades que se realizarán en casa, el colegio y los centros de cuidados infantiles.

Las actividades recreativas les ayudan a socializar | Fuente: Canva

3. Servicios de intervención temprana

Son programas públicos que ayudan a los menores con alguna discapacidad o retraso mental a alcanzar su máximo potencial e interactuar socialmente.

Incluyen terapias para practicar el habla, aprender a caminar, entrenar nuevas destrezas, mejorar su rendimiento en el colegio, etc.

En España, cada comunidad autónoma tiene sus Centros de Desarrollo Infantil y Atención Temprana (CDIAT) para dar apoyo a las familias con un menor discapacitado.

Muchos países ofrecen este tipo de asistencia, que permite ofrecer ayuda desde la etapa de lactancia, facilitar el desarrollo del bebé en la transición a la niñez y, posteriormente, a la preadolescencia.

“El principal objetivo del Servicio de Atención Temprana es que los niños que presentan trastornos en su desarrollo reciban todo aquello que desde la vertiente preventiva y asistencial pueda potenciar su capacidad de desarrollo y de bienestar, posibilitando de la forma más completa su integración en el medio familiar, escolar y social”, leemos en un documento de Plena Inclusión, organización encargada de velar por las personas con discapacidad intelectual.

Síndrome X frágil y autismo

En la revista neurología.com aseguran que del 2 al 6 % de los niños con autismo padece el SXF y aproximadamente un 3 % de menores con este síndrome sufre autismo.

Los síntomas que comparten ambas patologías son:

  • Evitan el contacto visual
  • Extrema sensibilidad a los estímulos sensoriales
  • Rabietas sin causa
  • Rechazo al contacto físico

Los menores con este problema suelen tener rabietas sin motivo | Fuente: Canva

En un estudio publicado en American Journal of Medical Genetics se analizó el síntoma de rehuir la mirada en personas con SXF y en pacientes de autismo.

Los individuos diagnosticados con síndrome X frágil esquivaban los ojos de las personas cuando los miraban fijamente, pero lograban establecer cierto contacto ocular con los seres conocidos. Aquellos con autismo, por el contrario, evitaban las miradas de los extraños y también de sus familiares.

Por tanto, esto sugiere que el hecho de evitar la mirada está determinado, sobre todo, por la ansiedad social que provocan ambos trastornos.

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Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/salud-infantil/sindrome-x-fragil/

¿Cómo tratar a un niño con síndrome X frágil?

¿Cómo tratar a un niño con síndrome X frágil?

Índice

El síndrome del cromosoma X frágil es un trastorno genético que implica que existen cambios en los genes de las personas. Un síndrome que es provocado por algunos cambios producidos en el gen 1 de retraso mental del cromosoma X frágil, más concretamente el gen FMR1, el cual se necesita para el desarrollo normal del cerebro.

Este es, además, una de las causas más comunes de discapacidad intelectual que puede transmitirse en el seno familiar, es decir, hereditario, y que se produce por un cambio en el material genético de cada célula del cuerpo lo que le dificulta a las células producir una proteína que es necesaria para el normal desarrollo y funcionamiento del cerebro.
 

Signos y síntomas más habituales del síndrome X frágil

Las personas con el síndrome X frágil pueden tener algunos o todos los siguientes síntomas:

– caminar, hablar o aprender a ir al baño más tarde que otros niños con su edad

– problemas para establecer contacto visual

– frecuentes infecciones en los oídos

– problemas en el aprendizaje y el lenguaje

– problemas para dormir

– dificultades sensoriales

– crisis convulsivas

– autismo

Los signos más frecuentes de este síndrome son:

– retrasos en el desarrollo

– discapacidades del aprendizaje y la cognición

– problemas sociales y de comportamiento

Además, los pacientes de sexo masculino con este síndrome suelen tener también un cierto grado de discapacidad intelectual o retraso mental que puede ir de leve a severa. En el caso del sexo femenino, sin embargo, pueden tener inteligencia normal o algún pequeño grado de discapacidad intelectual.
 

¿Qué hacer cuando uno cree que su hijo puede tener el síndrome X frágil?

Lo primero que se debe hacer es hablar con el médico sobre la necesidad de realizar los análisis genéticos si tu hijo no se sienta, no camina ni habla al mismo tiempo que otros niños de la misma edad; si tiene problemas para aprender nuevas destrezas; o bien tiene problemas sociales y de comportamiento como dificultades para establecer contacto visual, ansiedad, déficit de atención; aletea las manos; actúa y habla sin pensar; o si, por ejemplo, este es hiperactivo.

Después, hablar con la familia para averiguar si alguien recuerda temblores similares a los del párkinson en los hombres mayores, o menopausia precoz o infertilidad en las mujeres, en ambos casos provenientes de la rama materna de la familia al ser estos unos síntomas de afecciones asociadas al cromosoma X frágil. Algo que sugiere, por tanto, que esta enfermedad podría estar presente en la familia.
 

¿Cómo se diagnostica el síndrome X frágil?

La intervención temprana es importante. Dado que el cerebro de un niño pequeño aún se está formando, una intervención temprana brinda a los niños el mejor comienzo posible y también una mayor probabilidad de desarrollar un rango completo de habilidades. Por eso, cuanto antes el niño con síndrome del X frágil reciba tratamiento, más oportunidades de aprendizaje tendrá.

Normalmente, los miedos de los padres y madres muchas veces vienen porque existen muchas enfermedades complicadas de diagnosticar.

En este caso, con los síntomas y signos descritos más arriba y analizando el ADN del menor en una muestra de sangre es posible detectar dicho síndrome, aunque también se pueden detectar cambios en el gen FMR1 que pueden llevar a otros trastornos asociados con el cromosoma X frágil.

Aunque si algo positivo se le puede sacar a este diagnóstico, sin duda, es el hecho de aprender más sobre él y manejar la atención para que todos los niños con este síndrome alcancen su máximo potencial.

También con el diagnóstico temprano de este se puede conocer y aprender el motivo de esos retrasos en el desarrollo, de las discapacidades del aprendizaje y de los diferentes problemas sociales y conductuales.

Y para, por supuesto, buscar apoyo cuanto antes.

Hay que tener en cuenta que contar con el apoyo y todos esos recursos puede ayudar a aumentar la confianza en el tratamiento de este síndrome, mejorar la calidad de vida y ayudar a satisfacer las necesidades de todos los familiares.

De hecho, para muchos padres puede resultar bastante útil hablar con otros padres que se encuentren en la misma situación que ellos, es decir, que también tengan hijos pequeños con el síndrome X frágil, a los que poder recomendar buenos otros buenos recursos.

 

Tratamiento del síndrome X frágil

En realidad, lo más importante que cualquier padre o madre con un niño o una niña con síndrome X frágil debe saber en primer lugar es que el tratamiento X frágil no tiene cura, aunque es cierto que los servicios de tratamiento pueden ayudar a los niños a aprender habilidades importantes. Los servicios pueden incluir terapia para aprender a caminar, hablar e interactuar con los demás, estimulación temprana y la medicina se puede usar para ayudar a controlar algunos problemas, como son los problemas conductuales.

Además, para crear el mejor plan de tratamiento para todos los pacientes con síndrome X frágil, padres y médicos deben colaborar estrechamente entre sí y con todos los que participen en el tratamiento y apoyo, es decir, aprovechar todos los recursos disponibles para llevar de la mejor forma posible esta enfermedad.
 

Otros problemas relacionados con el síndrome X frágil

Lo cierto es que, en relación a este síndrome, existen muchos otros problemas relacionados con el síndrome X frágil y son:

– Ansiedad

Existen muchos tipos diferentes de trastornos de ansiedad con muchas causas y síntomas diferentes.

Estos incluyen el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), el trastorno de pánico, el trastorno de estrés postraumático, la ansiedad por separación y distintos tipos de fobias, aunque hay que saber que la ansiedad de separación es la más común entre los niños pequeños.

– Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)

Los niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) tienen problemas para prestar atención y controlar las conductas impulsivas. Es posible que actúen sin pensar en cuáles serán los resultados y, en algunos casos, también ser demasiado activos.

Es normal que estos niños en concreto les cueste más concentrarse y comportarse bien de vez en cuando. Unas conductas que en el caso de niños con TDAH continúan más allá de la niñez.

De hecho, los síntomas del TDAH pueden continuar y provocar dificultades en la escuela, el hogar o con los amigos.

– Trastornos del espectro autista (TEA)

Los trastornos del espectro autista son un grupo de discapacidades del desarrollo que pueden provocar problemas sociales, comunicacionales y conductuales significativos. Las personas con TEA manejan la información en el cerebro de manera diferente a las demás personas, aunque afectan a cada persona de manera diferente y pueden ir de muy leves a graves.

– Discapacidades del aprendizaje

Existen muchos tipos de discapacidades del aprendizaje que pueden ir de leves a severas y afectan a cada persona de maneras diferentes. Las discapacidades del aprendizaje pueden afectar la capacidad de una persona de leer, escribir, escuchar, hablar, razonar, hacer operaciones matemáticas y prestar atención.

NOTA: Si sospechas que tu hijo pueda tener algún tipo de trastorno o enfermedad acude a su pediatra cuanto antes.

Crisis convulsiva

Definición:

Contracciones musculares incontrolables.

Tratamiento:

Alejar cualquier objeto del alcance del niño con el que podría lastimarse. Introducir un objeto duro no metálico o un pañuelo entre los dientes sin obturar la boca para evitar que se muerda la lengua. Aflojarle las ropas del cuello y la cintura. Proteger la cabeza con una almohada. Una vez pasada la crisis, si está consciente colocarlo en la posición lateral de seguridad. Llamar al médico.

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Источник: https://www.todopapas.com/ninos/salud-infantil/como-tratar-a-un-nino-con-sindrome-x-fragil-12018

Niños con síndrome X-Frágil

¿Cómo tratar a un niño con síndrome X frágil?

El síndrome X-Frágil o síndrome del cromosoma X- Frágil es la forma más común de discapacidad intelectual hereditaria, tiene una prevalencia de 1 por cada 6.000 niñas, una cifra que aumenta a 1 por cada 4.000 niños.

En España se estima que hay alrededor de unas 1.000 familias que tienen a un miembro diagnosticado con el síndrome, la segunda cromosomopatía más frecuente después del síndrome de Down y la causa más frecuente de discapacidad en niños.

¿Qué es exactamente el síndrome X-Frágil?

El síndrome X-Frágil, también conocido como el síndrome de Martin Bell, es un trastorno de origen genético y hereditario ligado al cromosoma X que se caracteriza por una marcada discapacidad intelectual.

El trastorno afecta el desarrollo físico y sensorial, pero sobre todo la capacidad de aprendizaje y el comportamiento.

Sus principales signos empiezan a manifestarse desde la infancia temprana y se mantienen a lo largo de la vida, aunque en los casos más leves puede cursar sin síntomas notables.

Las principales señales que alertan del síndrome X-Frágil

Los signos del síndrome X-Frágil se manifiestan en una amplia variedad de esferas, afectan el desarrollo cognitivo e intelectual, pero también el ámbito emocional y de las relaciones sociales, a la vez que se hacen patentes en algunos rasgos físicos.

1. Signos cognitivos e intelectuales

  • Retraso en la adquisición temprana de las funciones psicomotoras. Los niños que padecen el síndrome X-Frágil tardan más en aprender a gatear, caminar o voltearse.
  • Trastornos del aprendizaje, que incluyen dificultades para aprender nuevos conocimientos y/o para desarrollar nuevas habilidades.
  • Bajo coeficiente intelectual. En muchos casos, puede manifestarse un retraso mental importante.
  • Alteraciones de la capacidad atencional. Muchos de los niños con el síndrome X-Frágil presentan hiperactividad.
  • Problemas en el procesamiento del lenguaje, pobre vocabulario y adquisición tardía del habla. Son comunes los trastornos del lenguaje como la tartamudez.
  • Alteraciones sensoriales. A muchos niños con el síndrome X-Frágil suele molestarles los estímulos intensos, como la luz brillante o los sonidos muy fuertes.

2. Signos físicos

  • Rostro alargado con la frente amplia y el mentón prominente. Orejas grandes y despegadas.
  • Macrocefalia o cabeza demasiado grande en proporción con el resto del cuerpo.
  • Anomalías en la boca, paladar elevado y dientes apiñados en los maxilares.
  • Estrabismo, debido a una hipotonía del músculo ocular.
  • Pies planos y dedos de las manos más anchos en su extremo distal.
  • Sobrepeso u obesidad que comienza en la infancia y se extiende a lo largo de la vida.
  • Problemas del corazón, como el soplo cardíaco.
  • Infecciones auditivas frecuentes. Otitis reiteradas.

3. Signos emocionales y del comportamiento

  • Dificultad para expresar sus sentimientos y ponerse en el lugar de los demás.
  • Propensión a sufrir ansiedad ante situaciones nuevas o que no pueden controlar.
  • Tendencia al miedo, sobre todo ante circunstancias desconocidas.
  • Comportamientos agresivos, que aparecen sobre todo cuando se sienten incómodos.
  • Dificultad para mantener contacto visual con las personas y prestarles atención.
  • Actitudes tímidas ante las personas que no conocen.
  • Comportamientos autistas.

Origen genético del síndrome X-Frágil

La causa del síndrome X-Frágil radica en una mutación en el cromosoma X, específicamente en la sección Xq27.3. La mutación se debe a una expansión anómala del trinucleótido citosina-guanina-guanina en el gen FMR1, responsable de las alteraciones típicas que caracterizan a este síndrome.

Lo que sucede es que, cuando funciona con normalidad, el gen activa la producción de la proteína del retraso mental del cromosoma X-Frágil, la cual participa en la creación y mantenimiento de las conexiones entre las neuronas y las células del sistema nervioso. Sin embargo, esta mutación hace que se detenga la producción de esta proteína o que se produzca muy poco.

Curiosamente, no todas las personas con una mutación en el gen FMR1 presentan signos del síndrome X-Frágil ya que esto depende de varios factores como el tamaño de la mutación o la cantidad de células que se relacionan con dicha mutación. En el caso de las mujeres, por ejemplo, podrían presentar la mutación en uno de sus cromosomas X, pero mantener la producción de la proteína del retraso mental del cromosoma X-Frágil gracias a su otro cromosoma X.

Herencia en el síndrome X-Frágil: ¿Cómo se transmite de padres y madres a hijos?

El síndrome X-Frágil es hereditario, lo que significa que se transmite de padres a hijos.

Cualquier persona con una mutación en el gen FMR1 puede transmitirla a sus hijos, aunque se conoce que la mayoría de los niños suelen heredar el síndrome de sus madres.

Esto se debe a que las mujeres tienen una probabilidad del 50% de transmitirles la mutación tanto a sus hijos como a sus hijas mientras que los hombres solo se lo pueden transmitir a sus hijas, pero no a sus hijos.

Diagnóstico del síndrome X-Frágil

El diagnóstico del síndrome X-Frágil puede hacerse desde que el bebé está en el útero materno. Pruebas como la amniocentesis o un examen de vellosidades coriónicas pueden desvelar la existencia del síndrome desde antes del nacimiento. Sin embargo, este tipo de diagnóstico es poco habitual ya que conlleva riesgos tanto para la madre como para el bebé.

La mayoría de los diagnósticos del síndrome X-Frágil se realizan durante la primera infancia.

El primer diagnóstico del síndrome X-Frágil se basa en el cuadro clínico, pero en la mayoría de los casos no es determinante ya que los signos físicos o cognitivos no son suficientes para confirmar el síndrome.

Para corroborar el diagnóstico se debe realizar un estudio genético del gen FMR1 para determinar si tiene una mutación.

Tratamiento y pronóstico del síndrome X-Frágil

El síndrome X-Frágil no tiene cura, por lo que su tratamiento está enfocado a atenuar los síntomas del síndrome. En este sentido, la intervención temprana desempeña un rol esencial ya que como el cerebro del niño se encuentra en pleno desarrollo mientras antes se implemente el tratamiento, mejores serán los resultados.

En la mayoría de los casos, el tratamiento es multidisciplinar e incluye desde fisioterapia para enseñar a caminar a los niños hasta logopedia, intervenciones conductuales, integración sensorial mediante terapia ocupacional y planes de educación personalizados. En algunos casos, también es necesario el tratamiento farmacológico para regular algunos síntomas como la ansiedad o las conductas agresivas y violentas.

Vale destacar que la mayoría de los niños y cerca del 30% de las niñas con síndrome X-Frágil sufrirán una deficiencia intelectual bastante acentuada al llegar a la adultez. En los casos más severos, los niños pueden llegar a desarrollar algunas habilidades y a mejorar su comportamiento, pero difícilmente podrán alcanzar el nivel de sus coetáneos.

Источник: https://www.etapainfantil.com/ninos-sindrome-x-fragil

Problemas relacionados con el síndrome del cromosoma X frágil | CDC

¿Cómo tratar a un niño con síndrome X frágil?

El síndrome del cromosoma X frágil (FXS, por sus siglas en inglés) suele ocurrir con otras afecciones. Algunas de ellas son ansiedad, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), trastornos del espectro autista, depresión, dificultad para relacionarse las personas de su propia generación, discapacidades intelectuales y discapacidades del aprendizaje.

Ansiedad

Existen muchos tipos diferentes de trastornos de ansiedad con muchas causas y síntomas diferentes.

Estos incluyen el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), el trastorno de pánico, el trastorno de estrés postraumático, la ansiedad por separación y distintos tipos de fobias.

La ansiedad de separación es la más común entre los niños pequeños. Esos niños pueden sentir mucha preocupación cuando se separan de sus padres.

Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)

Los niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) tienen problemas para prestar atención y controlar las conductas impulsivas. Es posible que actúen sin pensar en cuáles serán los resultados y, en algunos casos, también son demasiado activos.

Es normal que a los niños les cueste concentrarse y comportarse bien de vez en cuando. Sin embargo, en el caso de los niños con TDAH esas conductas continúan más allá de la niñez (de 0 a 5 años de edad).

Los síntomas del TDAH pueden continuar y provocar dificultades en la escuela, el hogar o con los amigos.

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Trastornos del espectro autista (TEA)

Los trastornos del espectro autista son un grupo de discapacidades del desarrollo que pueden provocar problemas sociales, comunicacionales y conductuales significativos. Las personas con TEA manejan la información en el cerebro de manera diferente a las demás personas.

Los TEA son “trastornos de un espectro”. Es decir que los TEA afectan a cada persona de manera diferente y pueden ir de muy leves a graves. Las personas con TEA tienen algunos síntomas similares, como los problemas con la interacción social. Pero existen diferencias en el momento del inicio de los síntomas, su gravedad y la exacta naturaleza de los síntomas.

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Depresión

Todas las personas se sienten preocupadas, ansiosas, tristes o estresadas de vez en cuando.

No obstante, si esos sentimientos no desaparecen e interfieren con la vida diaria (por ejemplo, impiden que un niño vaya a la escuela o haga otras actividades o impiden que un adulto vaya a trabajar o haga actividades sociales), es posible que la persona tenga depresión.

Tener el estado de ánimo deprimido o haber perdido el interés o el placer durante al menos unas semanas puede implicar que alguien tiene depresión. Los niños y los adolescentes con depresión pueden estar irritables en lugar de tristes. La depresión se puede tratar con psicoterapia y medicamentos.

Relaciones difíciles con las personas de su propia generación

El FXS puede tener muchos efectos en el desarrollo de un niño. Puede dificultar mucho las amistades infantiles, o relaciones con las personas de su propia generación. Esas relaciones contribuyen a la felicidad inmediata del niño y pueden ser muy importantes en su desarrollo a largo plazo.

Los niños con FXS pueden tener dificultades en sus relaciones con las personas de su propia generación, por ejemplo, porque estos los rechazan o porque no tienen amigos cercanos.

En algunos casos, los niños que tienen problemas con las personas de su propia generación también pueden tener un mayor riesgo de ansiedad, trastornos conductuales y del estado de ánimo, abuso de sustancias y delincuencia en la adolescencia.

Discapacidad intelectual

Las personas con discapacidad intelectual tienen un puntaje significativamente por debajo del promedio en una prueba de capacidad mental o inteligencia y tienen limitaciones en la capacidad de funcionar en áreas de la vida diaria, como comunicaciones, cuidado personal y desenvolverse en situaciones sociales y actividades escolares.

Los niños con discapacidad intelectual pueden aprender y, de hecho, aprenden habilidades nuevas, pero se desarrollan más lentamente que los niños con inteligencia y habilidades adaptativas normales.

Existen diferentes grados de discapacidad intelectual, que van de leves a severos.

El nivel de discapacidad intelectual de una persona puede definirse por su coeficiente intelectual (CI) o por los tipos y la cantidad de apoyo que necesita.

Discapacidades del aprendizaje

Existen muchos tipos de discapacidades del aprendizaje (también llamadas trastornos del aprendizaje). Pueden ir de leves a severas y afectan a cada persona de maneras diferentes. Las discapacidades del aprendizaje pueden afectar la capacidad de una persona de leer, escribir, escuchar, hablar, razonar, hacer operaciones matemáticas y prestar atención.

Источник: https://www.cdc.gov/ncbddd/spanish/fxs/relatedconcerns.html

Embarazo y niños
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