¿Cómo tratar al hijo de mi pareja?

Cómo debo tratar a los hijos de mi pareja

¿Cómo tratar al hijo de mi pareja?

Hace poco te hablaba de qué puedes hacer si a tus hijos no les gusta tu nueva pareja. Pero, tal vez no sea esa tu situación. Tal vez es tu pareja quien tiene hijos, y tú no sabes muy bien cómo debes tratar a esos niños: sobre todo porque no quieres meterte donde no te corresponde…y tampoco quieres crear conflictos.

Y es que no es demasiado fácil saber cómo debes actuar con unos hijos que no son tuyos, pero que, al menos por unos días cada cierto tiempo, tendrán que convivir contigo.

Si es este el caso, puede que no te viniera nada mal alguna orientación, y es que, cuando tienes pareja, sin duda tendrás que tratar con su familia alguna que otra vez. Pero, si esa pareja tiene hijos, el trato con ellos será casi seguro, bastante frecuente, con lo que, si consigues llevarte bien con ellos, mucho mejor.

Desde luego, no tienes la obligación de tener una buena relación con esos niños…o eso puedes pensar tú.

Sin embargo: no puedes olvidar que para tu pareja sus hijos son muy importantes, y si no tienes una buena relación con ellos, te puede crear algún que otro problema.

Cómo tratar a los hijos de tu pareja

Si estás en una relación con alguien que tiene hijos, se da por hecho que has aceptado esa circunstancia, que tu intención es la de llevarte bien con ellos. Pero a veces no basta sólo con la buena intención, y puede que los niños no te lo pongan nada fácil.

Y puesto que tú eres el adulto, algo tendrás que hacer. Te voy a proponer algunas cosas que es bueno que hagas, y otras que sería mejor que no hicieras.

Tú no eres la madre, ni el padre de esos niños. Y tú dirás, si claro, eso ya lo sé. Sí; pero a veces se te puede olvidar.

Hay temas en los que no debes participar, porque ya están sus padres para hacerlo. Esta circunstancia, aunque la tengas muy clara, podría hacerte sentir fuera de lugar en algunas ocasiones. Pero, recuerda, ya tienen unos padres, que son los que se tienen que encargar de las decisiones que afecten a los niños. Así que mantente al margen.

Otra cosa será que tu pareja te pida tu opinión, en ese caso, estás en tu derecho de darla. Pero sólo dar tu opinión, la decisión no es tuya.

Pero está claro que en algunos momentos tienes que convivir con ellos, y hacer cosas de madre o padre; como puede ser resolver dudas de sus tareas, hacerles la comida, o regañarles en algunas ocasiones. Tú puedes preguntarte “¿dónde están exactamente los límites?”. ¿Hasta dónde puedo llegar y de dónde no puedo pasarme? Pues son unas buenas preguntas, que deberás resolver con sentido común.

Te podría ayudar por ejemplo, ante una decisión que afecte a los niños, imaginar que fueran tus hijos y valorar si preferirías tomar esa decisión tú; o no te importaría que la tomara otra persona.

Tal vez regañarles si se portan mal sería cosa tuya cuando están contigo. Pero decidir si van o no a un campamento de verano, quizás sea una decisión de sus padres.

Con el ejemplo anterior, tal vez te quede más claro hasta dónde puedes llegar, o a partir de dónde ya no es cosa tuya.

Pero además de eso, hay algo que tendrías que consensuar con tu pareja; y es cuál de los dos les regaña o cuál les dice qué es lo que hacen mal.

Es mejor que para esto llegues a un acuerdo con su progenitor, para que ninguno de los dos se sienta molesto ni tampoco ignorado. Pero no se trata de que uno les corrija siempre, y el otro nunca. Se trata de que en cada situación, decidáis cuál de los dos es el más adecuado para corregirles o regañarles.

Tu pareja deberá darte tu lugar

Esto quiere decir que, una vez te presenten a esos niños, tu pareja deberá tratarte como pareja y no como una amistad. Si para ellos eres un amigo, o una amiga, quizás no hagan ni el más mínimo esfuerzo por llevarse bien contigo. E incluso puede que no te hagan ni caso.

Pero además, darte tu lugar significa también que, en esas cosas en las que sí puedes decidir, tu pareja no debe desautorizarte, y mucho menos delante de ellos.

Dales tiempo y ten paciencia

Sin duda querrás llevarte bien con esos niños, querrás que te acepten como uno más de la familia, y eso puede ocurrir. Pero tendrás que darles tiempo. Una buena relación no se inicia así porque sí, todo lleva su tiempo.

Mientras les das ese tiempo, puedes compartir con ellos actividades que les gusten. Eso puede ayudar a que se cree ese vínculo, a que la relación se vaya haciendo poco a poco más cercana. Además, hacer actividades todos juntos, en familia, también ayuda a crear emociones y recuerdos positivos, que hacen que se afiance la relación entre todos.

Pero, si en un principio sientes que te rechazan, tómalo con calma y no te culpes por ello, porque, no sólo depende de ti la buena relación, también depende de los niños.

Lo más probable sea que, con el tiempo, lleguen a tenerte cariño y tú a ellos. Pero quizás no debes esperar que te quieran como a su madre o a su padre, de la misma manera que tú no tienes por qué quererles como a unos hijos. Así que ni tengas prisa porque te quieran, ni te obligues a quererlos.

¿Y si nunca llega a haber una relación de cariño entre vosotros?

Esto puede pasar, claro que sí. Puede pasar que el o los niños, no lleguen nunca a tratarte como uno más de la familia. En ese caso, no debes forzar nada y aceptarlo. Las cosas son como son, y cuando se trata de otras personas, no puedes obligarles a que te quieran. Quizás la relación se quede en un trato cordial y nada más.

Bien, pues si es así, tampoco pasa nada, mantienes un trato cordial y ya está. Como te decía antes, no todo dependerá de ti, así que no te sientas culpable.

Sin duda, leer todo esto es sencillo, pero seguramente vivirlo no lo es tanto. Por lo tanto, y teniendo en cuenta que todas las relaciones no son iguales, ni todos los niños, ni todas las circunstancias, si estás en esta situación y te sientes algo perdido, nunca está de más hablarlo con un psicólogo que te oriente.

Rosa Armas
Colegiada T-1670.

Источник: https://www.psicologoencasa.es/hijos-de-mi-pareja/

Trucos para sobrevivir a un novio con hijos |

¿Cómo tratar al hijo de mi pareja?

No sé si hay trucos para sobrevivir a un novio con hijos. A veces recuerdo esas palabras de Diana de Gales en su entrevista a la BBC: «En mi matrimonio somos tres», se lamentaba. Bueno, pues en el mío también, pero con otros roles (a dios gracias porque solo me faltaba).

Una de las cosas más complicadas de ser madrastra no es lidiar con los niños, en este caso la niña, sino mantener tu pareja sin que parezca que llevas 8 años casada. Esto es algo de lo que no suelo hablar, pero quizás sea lo más importante.

Cuando mi chico y yo comenzamos a salir no podía imaginar lo que iba a suponer esto a nivel de pareja.

Todavía recuerdo cuando él intentaba hacerme ver, en los inicios de la relación, lo que implicaba tener un hijo, pero yo, que en aquellos momentos tenía la sensación de vivir en un festival hormonal, no le daba demasiada importancia.

Sin embargo, mantener una relación con alguien que tiene hijos cuando tú no los tienes no es fácil, entre otras cosas porque tienes que renunciar a muchas cosas a nivel de pareja. Hoy voy a hablar de eso porque quizás, gestionarlo bien, sea la clave de la supervivencia.

5 trucos para sobrevivir a un novio con hijos

Tener una novio con hijos significa estructurar tu pareja de una forma totalmente distinta y eso afecta a todos los aspectos de tu relación, desde las cosas más cotidianas y superficiales hasta a los cimientos.

Cuando nosotros comenzamos a salir, por ejemplo, nos veíamos en función del régimen de visitas. Eso, al principio de una relación, es una faena. Ahora nos vemos cuando queremos, pero la niña se despierta a media noche y se viene a dormir entre los dos y se acabaron los momentos chachis de cama mañaneros. En fin, cada etapa tiene sus cosas.

No obstante, nosotros intentamos que esto no impacte en nuestra relación, aunque a veces es tremendamente difícil.

Ponte en su lugar

Una de las primeras cosas que me dijo mi madre cuando le dije que estábamos juntos fue: «Ten en cuenta que lo que más se quiere en el mundo es un hijo». Y eso lo tengo siempre presente.

Es más, me alegra que sea así.

De hecho, si en algún momento hubiese intuido o percibido que él no quería hacerse cargo de la niña o intentaba escaquearse de sus responsabilidades, no habría continuado con esta relación.

Esto, a nivel de gestión diaria de la pareja implica muchos sacrificios: no puedes dedicarte todo el tiempo que quieres, tu tiempo libre se organiza en función de los horarios de la niña, del régimen de visitas… pero yo intento apoyarle en todo lo que necesita y le facilito su labor de forma incondicional.

Buscar tiempo en pareja de calidad

Cuando me veo con el pelo en una coleta mal hecha e intentando que la niña se meta en la bañera o se vista o recoja la habitación, me siento como una señora que lleva casada ocho años.

Y eso me da más miedo que una vara verde.

Es más, aunque tengo una relación fabulosa con la niña, la quiero a rabiar y disfruto muchísimo de ella, echo mucho de menos no poder estar más tiempo a solas con mi pareja.

Por eso, momento que estamos sin la niña, momento que dedicamos a estar juntos, aunque solo sea hablando de chorradas.

Y, mientras tanto, intentamos buscar huecos para mandarnos un mensaje, dejarnos una nota romántica en la nevera o hablar un rato cuando hemos conseguido que se duerma.

Es cierto que a veces nos deja tan agotados que nos metemos en la cama y no nos decimos ni buenas noches, pero tratamos de que sean las menos.

Habla, habla, habla…

La comunicación es esencial en cualquier pareja, pero en estos casos más. Que tu pareja tenga hijos hará que tengas que enfrentarte a situaciones que, de no ser así, nunca vivirías.

A veces son preciosas porque tener la oportunidad de criar a un niño es maravilloso (yo estoy disfrutando mucho), pero esto conlleva también muchos problemas, no tanto con el niño, sino con su entorno que pueden ser complicados de gestionar.

Además, como pareja también te enfrentas a situaciones que, de estar solos, no existirían.

Nosotros hablamos mucho y yo, desde luego, no me corto en decirle lo que pienso o lo que siento, ya sea bueno o malo. Y él también. Esto nos ayuda a entendernos, a ponernos en el lugar del otro (tanto él en el mío como yo en el suyo) y a hacer las cosas mejor. Al fin y al cabo, en nuestro caso no tenemos solo que aprender a convivir dos, sino tres.

Olvídate de la madre de las criaturas

Esto es quizás lo más complicado. Siempre he dicho que lo complicado de ser madrastra no es lidiar con los niños, sino lidiar con la madre.

Si es conflictiva, que afortunadamente no siempre es así, ella será tu principal fuente de quebraderos de cabeza. En nuestro caso, tiene totalmente vetado el acceso a nuestra pareja.

Aunque lo ha intentado, jamás me he dejado influir por comentarios, apreciaciones, etc. Sin embargo, el conflicto como progenitores, al final, salpica a todos.

Yo he optado por mantenerme al margen y no tener ningún tipo de relación con ella, siendo mi chico quien mantiene el 100% de contacto. Aun así, yo estoy al tanto del día a día de ambos y de su relación como padres y termino sufriendo igual que él.

Eso puede ser muy peligroso porque lo pasas realmente mal por tu pareja. Por eso, yo intento tomar distancia e intentar que el día a día con la madre de la niña no influya en nuestra relación, ni en nuestra vida.

No hay que darle ni un segundo más del estrictamente necesario.

Tú eres lo primero

Tu pareja es importante, su hija es importante, intentar ayudarle y que le afecte lo menos posible la última movida con su ex es importante, pero tu bienestar es más importante que todo eso.

Estas situaciones desgastan mucho: vives en permanente conflicto, tienes que tratar con una niña, meterte en un rol que desconoces y que, generalmente, no es agradecido; estar ahí para apoyar a tu pareja que es, sin duda, quien peor lo pasa… Por eso es importante que no olvides que tu bienestar está por encima de cualquier otro.

A veces tengo la sensación de que en mi mano está poder sacarlos a los dos de donde están; poder hacer que mi pareja se sienta mejor, que la niña sobrelleve mejor la situación… Y no es así.

No es así ni debe ser así. Es normal tener estas sensaciones, pero no puedes dejarte la piel.

Igual que en los aviones, ante una bajada de presión, tienes que ponerte primero la mascarilla y después ponérsela al otro, aquí es lo mismo.

Toma distancia, relativiza, no te creas una superheroína, no eres la madre de esa niña, tampoco la madre de tu pareja… Tómate tiempo para ti, para preocuparte por tus cosas, para tener una vida aparte de esta (que es muy absorbente). Si conocer ciertos temas te hace daño: dilo.

No estás fallando a tu pareja, no estás dejando de apoyarle porque prefieras que no te los cuente… Para sobrevivir como madrastra tienes que dejarte el corazón en todo, pero siempre con cabeza. Y, por supuesto, tu pareja tiene que apoyarte de forma incondicional. Si no, estás vendida.

En fin, espero que os haya servido. Hay más cosas… hay tantas cosas que es muy difícil ponerlas en un post, pero creo que estas cinco son importantes.

Una relación con una persona que tiene hijos, cuando tú no tienes hijos propios, es complicada, pero también puede ser muy bonita. Como todo, tiene sus cosas buenas y sus cosas malas.

Yo, si soy sincera,  soy incapaz de imaginarme nuestra relación sin que esta Pispajilla nuestra nos trajera de cabeza. Aunque sé que sería fabulosa igualmente.

Источник: http://mamadrastra.com/trucos-sobrevivir-novio-hijos

¿Qué hago con los hijos de mi pareja?

¿Cómo tratar al hijo de mi pareja?

Muchos cuentos y más prejuicios han influido para que nos formemos una idea negativa sobre las madrastras y los padrastros, que no es del todo cierta.

Hablando específicamente de los padrastros, puedo decir que he tenido la fortuna de conocer a muchos que son todo lo contrario a lo que dice el estereotipo: papás sensibles, comprometidos y realmente amorosos con sus hijos, aunque no haya una relación de sangre entre ellos.

Y es justo a ellos a quienes quiero dirigirme esta vez (o a quienes aspiren serlo), porque el hecho de estar en la mejor disposición de asumir una paternidad activa con sus hijastros, no significa que sepan cómo hacerlo.

El rechazo inicial

El primer gran desafío que enfrenta un padrastro es ganarse la aceptación del hijo o los hijos en cuestión.

Desde que se hace presente para ocupar la posición que antes perteneció al papá biológico, lo más probable es que sea visto como una especie de intruso por el niño, no solo porque llega a reemplazar a la figura paterna, sino porque es claro que está acaparando la atención de su mamá, y esto es algo que él percibe como una amenaza y le genera ansiedad.

Como adulto, es muy importante que seas consciente de esta situación por la que estará atravesando el hijo de tu pareja, y trates de ser empático, ya que no la va a estar pasando bien. Tú y su mamá deben tomar en cuenta que esto va a afectar su conducta, por lo que deben ser especialmente comprensivos y un poco más tolerantes.

Conoce: ¿Cómo le afectan los gritos a tus hijos?

Intenta ir reduciendo poco a poco esa ansiedad ganándote su confianza. Déjale claro que siempre vas a respetar el lugar que él quiera darle en su corazón a su papá biológico, y que no estás ahí para competir con él por su madre. Dependiendo de su edad y madurez puedes optar por hablar con él sobre esto, aunque lo más importante es que se lo demuestres con tus acciones.

¿Debo regañar a los hijos de mi pareja?

Uno de los puntos más delicados y que más inquietudes genera en estos casos es el rol que debe jugar el padrastro al momento de disciplinar. Muchos piensan que por no ser el papá biológico de un niño no deben llamarle la atención ni poner límites a su conducta, ya que no les corresponde.

Esto es absolutamente falso. Los niños necesitan límites, no solo para moldear su conducta, sino para contar con una estructura que les dé seguridad, y estos límites deben ser establecidos por diferentes figuras de autoridad.

En primer lugar están los padres, por supuesto, pero no son los únicos.

En distintos momentos y situaciones, resulta también muy importante que ejerzan esta función los maestros, los tíos, los abuelos y tú, como padrastro, definitivamente no puedes quedarte al margen; menos, considerando que has llegado a formar parte de su familia nuclear y que conviven día con día.

Ahora bien, si en todas las parejas es fundamental que ambos adultos se pongan de acuerdo respecto a los criterios que van a utilizar en la educación de los hijos, hay que decir que en estos casos esta condición se vuelve aún más importante. La razón es simple: los hijos de tu pareja ya están acostumbrados a un estilo de crianza que podría ser diferente al tuyo.

Y… ¿Tienes un amor tóxico con tus hijos?

Dense el tiempo para conversar detenidamente sobre cómo van a educar a los hijos, entendiendo que tu participación en este sentido es tan importante como la de tu pareja. Así como debes aprender a ser un papá comprensivo y amoroso, también debes aprender a ser un papá firme de este nuevo hijo según requieran las circunstancias.

Tus hijos, mis hijos

Hasta el momento solo me he enfocado en darte recomendaciones para llevar las cosas de la mejor manera posible con el hijo o los hijos de tu pareja, sin embargo, también es importante hacer algunas consideraciones, en caso de que tengas tus propios hijos de sangre.

Independientemente de que planees llevártelos, o no, a vivir contigo y con tu nueva pareja, las consideraciones que debes tener con ellos son similares a las que te comenté anteriormente, en relación con los hijos de tu pareja.

Toma en cuenta que también ellos podrían sentirse incómodos, incluso estar molestos, con quien, desde su perspectiva, ha llegado a sustituir a su mamá y acaparar la atención de su papá.

Para colmo, resulta que ella tiene sus propios hijos, por quienes también podrían sentir celos.

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Como verás, se trata de una situación compleja, en la que resulta fácil herir susceptibilidades sin querer. ¿Qué pueden hacer al respecto?

  • En principio, es muy importante que tú y tu pareja estén conscientes de ello y pongan el debido cuidado para reducir el impacto
  • Sí, es trillado, pero no por ello menos cierto: traten de crear un ambiente de confianza y de mantener siempre la mejor comunicación posible entre todos
  • Definan claramente qué se vale y qué no se vale. Dediquen a esta actividad el tiempo que sea necesario para que queden las menos dudas y vacíos posibles
  • Comuníquenlo claramente y asegúrense de aplicar siempre los mismos criterios con cada uno
  • Reserven momentos y espacios idóneos para conversar con cada uno de sus hijos de manera individual. Háganles sentir que siempre están y estarán ahí para lo que necesiten

Haz lo posible por establecer y mantener una buena relación con el papá biológico de tu hijastro. Lo mejor es entender que ahora todos son equipo y, aunque no vivan juntos, sí educaran juntos, así que sería conveniente mantener una buena comunicación para poder estar atentos a las necesidades del niño.

Por último, recuerda que cada niño debe vivir su propio proceso. Respétalo y evita tratar de acelerarlo o atrasarlo. Que tú y tu pareja estén listos para formar un nuevo sistema familiar, no significa que los niños lo estén.

Dale el tiempo y el espacio necesario para adaptarse y para expresarse y, si no sabes cómo hacerlo, busca ayuda profesional para que les ayude a establecer las nuevas reglas.

A veces la mezcla de tantas emociones dificulta ver las cosas con claridad.

Источник: https://www.bbmundo.com/mamas-papas/pareja/que-hago-con-los-hijos-de-mi-pareja/

Embarazo y niños
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