Comportamiento de los niños de 2 a 3 años

PROBLEMAS de CONDUCTA en NIÑOS/AS de 2 a 3 años: tipos y cómo tratarlos

Comportamiento de los niños de 2 a 3 años

La etapa comprendida entre los 2 y los 3 años de edad suele crear cierto temor y angustia a muchas familias, ya que, de pronto, los niños y niñas comienzan a tener rabietas fuertes, comienzan a comprender el significado del no y a no aceptar los límites que se les imponen y parece que se convierten en unos rebeldes sin causa.

Es una edad en la que debemos acompañar a nuestros hijos, hijas y alumnos en su desarrollo sin perder la calma, ya que esos comportamientos que a nuestros pueden parecer irracionales, son totalmente normales.

En este artículo de paraBebés vamos a ver los tipos de problemas de conducta en niños de 2 a 3 años y cómo tratarlos.

Los problemas de conducta son formas de comportarse inadecuadas, que se salen de las reglas establecidas por la sociedad o de los límites establecidos por cada familia.

Es importante diferenciar entre trastornos de conducta y entre conductas normales de desarrollo en niños de esta edad, que muchas veces pueden interpretarse erróneamente.

Conductas normales de desarrollo

Los niños y niñas de dos años son exploradores activos que comienzan a conocer todo lo que les rodea de una forma bastante activa que, a veces, puede confundirse con mal comportamiento.

Con dos años son habituales las siguientes actitudes:

  • Rabietas
  • Altibajos emocionales
  • Agresividad en forma de mordiscos, arañazos o manotazos
  • Poca tolerancia a la frustración
  • Probar una y otra los límites establecidos

Esto quiere decir que es totalmente normal que los niños y niñas de 2 a 3 años de edad tengan varios berrinches a lo largo del día, que experimenten una y otra vez qué sucede si sobrepasan los límites establecidos, que un rato estén contentos y otro enfadados, que lloren cuando no pueden conseguir algo, o que muerdan o arañen ante una negativa porque no saben expresar de otra manera lo que quieren. Todo ello forma parte de su desarrollo y de su aprendizaje.

Por lo tanto, estas actitudes normales no se consideran problemas de conducta salvo que se vuelvan muy constantes y repetitivas, aunque mucha gente afirme que “el niño o niña se comporta mal”. Es decir, estos comportamientos forman parte del desarrollo de este momento evolutivo y no configuran trastornos de la conducta o el comportamiento.

Trastornos del comportamiento en niños

En edades posteriores, si el niño continúa presentando este tipo de conductas y otras más graves, si que valdría la pena consultar con un o una especialista para detectar un posible trastorno negativista desafiante o trastorno del comportamiento o la conducta en niños/as.

De todas formas, cuando aparecen conductas inadecuadas, podemos adoptar ciertas estrategias y realizar algunas actividades para llevarlas lo mejor posible. Te lo contamos a continuación.

A la edad de los dos años, los niños y niñas poco a poco están tomando conciencia de su propio cuerpo, del entorno y de sus habilidades y capacidades.

Quizá, lo más difícil de gestionar para familias y docentes a esta edad, son las rabietas y las pequeñas agresiones, ya que cualquier cosa parece desencadenarlas.

Vamos a ver qué estrategias podemos usar para lidiar con ellas:

  • No calificar ni etiquetar a los niños y niñas como malos, desobedientes, rebeldes…
  • Evitar un estilo de educación autoritario donde se les impongan límites. Es mejor darles opciones y establecer las normas en conjunto. En este artículo explicamos cómo establecer límites y normas a los niños y niñas.
  • Verbalizar lo que se va a hacer en cada momento, anticipándonos a los acontecimientos.
  • Respetar sus tiempos de sueño, hambre juego… si están en un estado de bienestar, será menos probable que aparezcan estas conductas.
  • Fomenta su autonomía todo lo que puedas poniendo las cosas a su altura, dejándole hacer tareas que puede realizar solo… que se sientan útiles.
  • Establece rutinas.
  • Valida sus sentimientos poniéndoles nombre y no reprimiéndolos. En este artículo explicamos cómo trabajar las emociones en los niños y las niñas.
  • El papel del docente y de las familias consiste en aprender y aceptar este tipo de comportamientos para poder reconducirlos de forma óptima.
  • Y, por último, tener mucha, mucha, mucha paciencia.

Con estas estrategias, podremos reconducir muchas de las rabietas que se presenten a lo largo del día o de la jornada escolar, pero no desaparecerán. Como hemos mencionado anteriormente, son algo por lo que todos los niños y niñas pasan en mayor o menor medida y, estos momentos de frustración son necesarios para que se desarrollen correctamente.

La etapa de preescolar (de 0 a 3 años de edad) está fuertemente marcada por el juego, ya que es uno de los mecanismos básicos de aprendizaje de los niños y niñas. Las estrategias que hemos visto anteriormente se pueden poner en práctica en el aula a través de ciertas actividades como las siguientes:

  • “El monstruo de colores”. Es un cuento que habla sobre las emociones y ayuda a que los niños y niñas puedan identificarlas. Después, cortaremos varios hilos de lana de los colores que aparecen en las páginas, y les invitaremos a colocarlos en botes transparentes cuando noten dichas emociones. Nos pueden servir los botes reciclados de las especias.
  • Cuidar una planta: con dos años, los niños y niñas tienen capacidad para cuidar seres vivos. Una planta será perfecta para que aprendan el sentido del respeto y la responsabilidad. Todos los días tendrán que regarla, cantarla una canción… podéis empezar plantando un garbanzo para que vean todo el proceso. Además, entrara en juego la paciencia. Aquí puedes ver actividades para educar en valores a los niños.
  • El bote de la calma: con nuestra ayuda, los niños y niñas construirán una botella de la calma compuesta de agua, gel de baño líquido y purpurina. Sellaremos el tapón y, cuando se encuentren en un momento de frustración o rabieta, se la ofreceremos para que se tranquilicen observando su movimiento. En este artículo explicamos cómo hacer paso a paso las botellas sensoriales.

Es sumamente importante que los y las docentes conozcan el desarrollo de los niños y niñas para comprender la etapa de desarrollo que están atravesando.

Lo que muchas veces puede parecer un mal comportamiento intencionado, solo es la mejor forma que tienen ellos de hacer las cosas debido a su pensamiento y su naturaleza.

A medida que vayan creciendo, estos comportamientos que pueden parecer irracionales, irán desapareciendo.

Por último, los refuerzos en positivo les ayudarán mucho. Es esencial reconocer sus logros y sus buenas acciones, felicitarles en público y corregirles en privado.

Si deseas leer más artículos parecidos a Problemas de conducta en niños de 2 a 3 años: tipos y cómo tratarlos, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Educación infantil.

Bibliografía

  • Centro Psicológico Consuelo Tomás (6 de marzo de 2015). ¿Qué son los problemas de comportamiento? Recuperado de: https://tratamientospsicologicos.es/problemas-de-comportamiento/
  • Llenas, A. (2012). El monstruo de colores. FLAMBOYANT: España

Источник: https://www.parabebes.com/problemas-de-conducta-en-ninos-de-2-a-3-anos-tipos-y-como-tratarlos-4866.html

Claves para entender a un niño de dos años: consejos básicos

Comportamiento de los niños de 2 a 3 años

La forma de entender el mundo de un niño de dos años no tiene nada que ver con la de los mayores. A esta edad, los niños no tienen capacidad para ponerse en el lugar del otro, ni para calibrar bien las consecuencias de sus actos.

No había forma de hacer entender a Alberto que el correpasillos de su primo no era suyo y cada visita a casa de los tíos se convertía en un drama. Sus padres le regalaron uno igual el día de su Santo como sorpresa. Pero cuando lo recibió no se inmutó. ¿Había perdido el interés?

¿Qué le pasa?

No es que Alberto esté descontento, es que está desconcertado por el nuevo sentimiento que empieza a conocer, ya sea agradecimiento o una alegría inmensa.

A los dos años todavía no tienen la capacidad de ponerse en el lugar del otro, por lo que, por mucho esfuerzo que hayan puesto sus padres en encontrar un correpasillos idéntico al de su primo, no entiende que debe mostrarse agradecido.

Qué hacer

Nada, salvo esperar a que crezca para poder ver su alegría al lograr las cosas que desea muchísimo.

Lo que un niño de 2 años puede hacer solito

  • Comer solo -sin ayuda- con la cuchara
  • Aprender a pedir ir al baño
  • Cuidar las plantas y los animales

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Hoy toca estar revoltoso, y mamá y papá se están hartando. Para que Salvador cambie de actitud, le dicen: '¿Quieres quedarte sin ver Peppa Pig esta tarde?'. Responde tranquilamente: 'Sí'. Llega la hora de los dibujos y mamá apaga la tele. Entonces, empieza a llorar desconsoladamente y pregunta por qué lo han hecho.

Comportamiento de los niños: qué pueden hacer los padres

Comportamiento de los niños de 2 a 3 años

Educar y criar a los hijos es una experiencia maravillosa y a la vez complicada. A menudo los padres se preguntan cosas como: ¿por qué parece que hace lo contrario de lo que se les pide?, ¿cómo se puede cambiar esto? Pero también hay que preguntarse: ¿cómo puedo acercarme más a él?, ¿hago todo lo posible por disfrutar con él?

¿Por qué parece que los niños hacen lo contrario de lo que se les pide?

Cuando un niño tiene una rabieta o responde “no” a lo que se le pide los padres se sienten retados, como si les echaran un pulso que ellos, como adultos, no pueden perder.

Para comenzar a aplicar la crianza positiva, se debe realizar un esfuerzo para intentar ver más allá de la “conducta problema”, pensar que esta es una expresión de un malestar, que quizás desconocemos. Cuando «se porta mal” puede ser que esté cansado, triste, nervioso, incómodo, etc.

Si se entiende así, será más probable que apetezca mostrarle afecto y ayudarle. Será mucho más fácil favorecer la comunicación y la relación entre los padres y sus hijos.

¿Cómo se pueden cambiar estos comportamientos?

Los padres tienden a prestar atención a los niños cuando «se portan mal”; sin embargo, se da por hecho que si están tranquilos “es lo que deben hacer”.

Si se está atento a las conductas “buenas” (cumplir órdenes, esforzarse en las tareas, tratar bien a sus padres y hermanos), se identifican y se les brinda atención positiva, se consigue reforzarlas y aumentar la probabilidad de que se repitan.

Prestar atención positiva: elogiar y compartir juegos

Para mejorar la relación con ellos se puede empezar por redirigir la atención a comportamientos que se valoran y se quieren incrementar.

Si lo que se quiere es que se vista solo y lo hace, hay que reconocerlo expresamente, elogiándole: “cómo me gusta que te vistas solo”.

El elogio verbal debe ir acompañado de la expresión corporal, como una sonrisa, un abrazo, una palmadita.

Se deben elogiar todos sus esfuerzos y no solo los logros. Por ejemplo, si se le pide que se lave los dientes y se observa que lo está intentando, hay que elogiarle inmediatamente.

Si, por el contrario, solo se presta atención al resultado final: “que se ha lavado los dientes muy rápido y no bien” – lo normal en los niños – y le reñimos,  en lugar de incrementar la posibilidad de que lo intente nuevamente y esté contento con lo que ha hecho, es probable que se frustre, se enfade y no quiera volver a repetirlo.

También se puede buscar el momento de hacer actividades conjuntas que les gusten a ellos, a los niños,  no las que les convengan a los padres. Hacer de cada momento un “plan especial” permite acercarse a ellos.

Los niños deben participar en la elección del tipo de actividades: si se decide jugar con ellos a un juego que les guste o cocinar juntos, hay que concentrarse en prestarles toda la atención y dejarles que dirijan ellos el juego.

Al dirigir la atención a comportamientos “buenos, aceptables y adecuados”, se está ofreciendo a los niños una alternativa de comportamiento. Por ejemplo, si el niño pega a su hermana pequeña, habrá primero que averiguar por qué. Puede ser que no le quiera dejar su juguete por miedo a que se lo estropee o que se sienta triste porque los padres estén dedicando más atención a su hermana menor.

Si en lugar de enfadarse con él o reprochárselo, se reconocen estas emociones (miedo, inseguridad, etc.) se podrá ayudarles mejor.

Así, se puede facilitar una conducta alternativa a esa conducta problema, por ejemplo, se le puede pedir que elija un juguete que quiera compartir y lo intente, y entonces, cuando lo haga, se le reforzará.

También se puede elegir el momento para hacer con él una actividad “de mayores”, en la que no participe su hermana.

Manejar las conductas inadecuadas

A la hora de decidir cómo actuar ante las conductas que no agraden a los padres, se ha de pensar de antemano cuáles se pueden ignorar y cuáles no. Determinados comportamientos inadecuados, pero no peligrosos, se pueden ignorar. Así, al no prestarles atención, se estará facilitando la posibilidad de que desaparezcan.

Lo natural es que cada vez que se hurgue la nariz, se le diga que no lo haga. O que si grita para dirigirse a los padres, se le responda elevando aún más el tono de voz. Respondiendo así, el niño repetirá esta actuación, porque el resultado es que obtiene la atención.

Por lo tanto, si se decide ignorar el comportamiento “gritar”, cada vez que grite se puede permanecer en la misma habitación, pero no interactuando con él (no se le debe reñir, ni darle advertencias, ni ponerle malas caras), y en el momento que deje de gritar y esté tranquilo se le prestará atención mostrándo cercanía y afecto, elogiando que esté tranquilo y que se valora mucho esa conducta.

No se debe olvidar que para los niños es más fácil imitar que obedecer; así, si se responde en tono bajo, él hará lo mismo. En ese caso, también se le debe explicar de forma calmada, cuando el niño esté tranquilo y receptivo, cómo debería hablar a las personas, con tono de voz tranquilo, con respeto, etc.

Hay que tener la precaución de no utilizar elogios y reproches al mismo tiempo. Por ejemplo, si se le elogia porque está colaborando en poner la mesa, no será adecuado decirle: “qué bien que estás colaborando en poner la mesa, ya podrías hacerlo más a menudo…”. Así solo se consigue que la alabanza pierda valor y deje de ser un refuerzo.

Otras conductas que, por el contrario, sean peligrosas o que no se puedan tolerar por las formas (insultos, agresiones, objetos peligrosos, etc.), deben ser interrumpidas de inmediato, sin amenazas, pero con decisión y firmeza.

Como conclusiones, prestar atención a las conductas positivas, jugar con ellos a lo que elijan, ignorar los comportamientos negativos pero inofensivos e interrumpir sin dudar los peligrosos, ayudará a construir una relación mejor con los hijos.

Источник: https://enfamilia.aeped.es/edades-etapas/comportamiento-ninos-que-pueden-hacer-padres

Cómo disciplinar a niños pequeños de 1 a 3 años

Comportamiento de los niños de 2 a 3 años

¿Cuándo y cómo empezar a disciplinar a niños pequeños de 1 a 3 años?

Los niños empiezan a saber lo que significa “no” alrededor de los siete meses de edad en promedio, y una vez que pueden hablar, muchos pasan por una etapa en la que se convierte en su palabra favorita.

Desafortunadamente, los padres también pueden contar con que los niños pasen por una etapa donde ignoran alegremente cuando mamá o papá dice que no, y otros intentos y disciplina.

Eso es porque es natural para ellos empezar a tantear los límites; probando su independencia y tratando de explorar el mundo en sus propios términos.

Por qué la disciplina es importante

Una gran parte de la disciplina en los primeros años es simplemente mantener a los niños seguros. No tocamos el horno. No tiramos de la cola del gato. No corremos a la calle. Pero estableciendo límites consistentes temprano, los padres también están sentando las bases para un buen comportamiento en el futuro.

Establecer límites también tiene otros beneficios. Decirle a los niños qué conductas usted quiere y no quiere ver realmente hace que los niños se sientan más seguros. Esto les recuerda que usted está a cargo y los guía a las áreas donde deben desarrollar sus habilidades e independencia (tales como jugar con el set de té plástico y no tratando de tocar el verdadero.)

Las reglas también son una manera de ayudar a los niños a comenzar a considerar la perspectiva de los demás, o al menos preparar el terreno para la empatía. Los niños de dos años podrían ser demasiado egocéntricos para comprender cómo se sienten los demás, pero pueden comenzar a aprender que compartir es algo agradable y practicar la entrega de un juguete a la abuela.

Pero, ¿cómo deben los padres compartir las reglas con los niños y cómo se pueden hacer cumplir esas reglas, especialmente cuando los niños son muy pequeños y no entienden el concepto de consecuencias?

Estableciendo rutinas

Kristin Carothers, psicóloga clínica del Child Mind Institute, dice que los padres probablemente ya están estableciendo límites sin darse cuenta. “Una de las maneras más naturalistas de crear límites es tener unas rutinas para sus hijos”, dice la Dra. Carothers.

“Es posible que no sepan qué hora es, pero saben la rutina de acostarse: tenemos nuestro baño, leemos nuestro libro, vamos a dormir en nuestra propia cama”.

Al crear una rutina familiar, los padres están enseñando a los niños qué deben esperar en cada situación, por lo que no hay sorpresas desagradables, y al mismo tiempo que establecen un límite claro sobre cuando comienza la hora de acostarse.

Discipline los niños pequeños de 1 a 3 años en el momento

Por supuesto, gran parte de la vida no está prevista, por lo que los padres necesitan estrategias para corregir el comportamiento y reforzar los límites en el momento. “Si hay una regla que quieras seguir, como no golpear, entonces eso es algo que tienes que corregir en el momento en que lo ves”, dice la Dra. Carothers. Pero la forma cómo la corrige importa.

Los padres a menudo dicen: “No hagas eso” o “No”, pero la Dra. Carothers dice que en realidad es más útil decirle a los niños lo que quieres que hagan.

“Los niños saben lo que “no” significa, pero no necesariamente saben qué hacer después de que digamos que no, por lo que siempre quiere asegurarse de que tiene una alternativa para ellos”, explica.

Diciendo: “Mantén tus manos en su lugar” o “Usa tus manos para acariciar” lo deja claro.

Para los niños alrededor de tres años de edad, los padres pueden hacer que el niño tenga un tiempo de reflexión cuando muestra una conducta agresiva. La Dra. Carothers explica que el tiempo de reflexión es “tiempo sin recibir atención positiva”. Por lo tanto, podría decir: “Mantenemos nuestras manos en su lugar.

Tú golpeaste a tu hermano, así que ahora tienes que sentarte en esta silla”. “Para los niños de 1 a 3 años, el tiempo de reflexión no debe ser más de tres minutos.

Entonces, después de que el tiempo de reflexión haya terminado, puede decirle al niño lo que debe hacer a continuación: “Puedes pedirle a tu hermano el juguete” o “Puedes tocar a tu hermano suavemente”.

Los padres también pueden comenzar a establecer las consecuencias naturales de la mala conducta de un niño.

Por ejemplo, si un niño salta en el sofá, una consecuencia natural podría ser el practicar sentarse tranquilamente en el sofá. Si ella escribe en la pared, entonces usted podría ponerla a lavar la pared.

Por supuesto, puede que ella no logre realmente limpiar la pared, pero sólo el hecho de tratar de lavarla refuerza sus reglas.

Manteniendo expectativas realistas

Para algunas situaciones, depender de su capacidad para responder en el momento podría no ser suficiente.

Por ejemplo, los niños pequeños correrán a la calle si ven algo interesante y no se dan cuenta del peligro potencial.

“No podemos esperar que un niño pequeño establezca ese límite para sí mismo”, explica la Dra. Carothers, “así que usted como padre necesita hacer la intervención en el lado opuesto”.

Para caminar en la acera, eso significa que usted necesita agarrar la mano de su niño en todo momento para mantenerlo seguro. La Dra. Carothers también anima a los padres a decir algo como, “¡Buen trabajo agarrando la mano de mamá! Gracias por estar cerca de mí”, lo que le permite a su hijo saber que estos son los tipos de comportamientos que a usted le gusta ver.

Considere lo que su hijo puede y no puede hacer según su nivel de desarrollo, e identifique lo que no está haciendo. Así como caminar con de manera segura afuera puede ser poco realista, también lo puede ser el esperar que se comporte bien durante una aburrida (para ella) función social. “Como padres tenemos que manejar nuestras expectativas”, dice la Dra. Carothers.

Por ejemplo, los niños pequeños son muy egocéntricos, por lo que es apropiado para este nivel de desarrollo que ellos estén más preocupados por satisfacer sus propias necesidades que sentarse tranquilamente en la cena.

Hay maneras de promover el buen comportamiento; como darle muchos elogios por sentarse en su asiento, tenerle cosas que hacer mientras está sentada, y tomar descansos.

Sin embargo, en esta etapa probablemente no es el momento de llevarla a un lugar donde se espere que tenga modales perfectos.

Respondiendo a los berrinches

Esta es también la etapa cuando los niños comienzan a tener berrinches. Hay algunas razones para esto.

Los niños pequeños de 1 a 3 años todavía están aprendiendo a comunicarse, y sus habilidades de lenguaje no son muy sofisticadas todavía.

“Un niño podría actuar agresivamente en ausencia de lenguaje desarrollado para comunicar sentimientos como frustración, ira o vergüenza”, explica la Dra. Carothers.

Pero un niño podría también tener una rabieta porque se ha dado cuenta de que cuando actúa muy molesto las personas tienden a responder y, más a menudo que no, obtiene lo que quiere. Por eso es importante ignorar las rabietas, incluso cuando son embarazosas.

Sucumbir a la rabieta de un niño inadvertidamente refuerza el comportamiento que él utilizó para conseguir lo que quería, y eso no es algo que usted quiere alentar.

En su lugar, los padres deben esperar a que su hijo se calme y luego inmediatamente elogiarlo por estar tranquilo.

La Dra. Carothers da un ejemplo. “Digamos que usted está dejando la tienda de comestibles y su hijo comienza a lanzar una rabieta en el estacionamiento porque quiere galletas. Usted puede decir: “Gracias por decirme que quieres galletas; Me gustan las galletas también. La próxima vez que vayamos a la tienda podremos comprar unas galletas”. Si su hijo no deja de rabiar, la Dra.

Carothers recomienda dejarlo que siga y no ceder, incluso si usted está tentado a intervenir. Además de no querer reforzar los berrinches como una táctica de negociación efectiva, la Dra. Carothers señala: “Es bueno para nosotros enseñarles a los niños que hay momentos en que obtendremos lo que queremos y momentos en los que no conseguiremos lo que queremos.

Esa es una parte natural de la vida”.

Satisfacer la necesidad de control

Los niños de esta edad también pueden actuar porque quieren sentir más control. Y es apropiado desde el punto de vista del desarrollo que los niños comiencen a tomar más decisiones y sean más independientes, dentro de lo razonable. La Dra.

Carothers está de acuerdo en que los niños deben comenzar a tomar más decisiones a medida que van creciendo, pero advierte que deben limitarse a tomar “las decisiones apropiadas el nivel de desarrollo que los niños pequeños de 1 a 3 años debe tener”.

En otras palabras, su hijo de dos años puede elegir qué juego quiere jugar, o qué programa de TV le gustaría ver, pero no debería decidir cuánto tiempo durará viendo televisión o si tiene que tomar un baño después. Esas son decisiones para los adultos.

Источник: https://childmind.org/article/disciplinar-a-ninos-pequenos-de-1-a-3-anos/

Niño de 2 años

Comportamiento de los niños de 2 a 3 años

Te explicamos cómo son los niños de 2 años, su comportamiento y desarrollo. Además, cuáles son sus características y alimentación.

A los dos años el niño comienza a explorar el mundo que lo rodea.

¿Cómo es un niño de 2 años?

Un niño de 2 años se encuentra en una etapa del crecimiento en que los bebés pueden ya ser considerados niños pequeños. Se espera de ellos que comiencen a acercarse al crecimiento y la independencia.

Aunque los niños se desarrollan a ritmos distintos según su entorno, genética y alimentación, de los 2 a los 3 años los niños generalmente empiezan a explorar el mundo que les rodea. Exhiben conductas de mayor desobediencia y rebeldía, asociadas a la acumulación de información proveniente de sus sentidos y a sus emociones aún en formación.

Suele hablarse de los “terribles” 2 años debido a que en este momento el niño, que ya sabe caminar, tiene una enorme carga de energía a disposición de su curiosidad. Esto requiere de sus padres una atención y supervisión constante y, por ende, agotadora.

Ver además: Niño de 3 años

Perfil general

Las niñas de dos años llegan a pesar 12,4 kilogramos.

Un niño de 2 años alcanzará en promedio una estatura de 88 centímetros (niño) y 86 centímetros (niña).

Su peso promedio es de 12,9 kilogramos (niño) y 12,4 kilogramos (niña).

A esta edad el niño sabe caminar por su propia cuenta e incluso empieza a correr.

También habla, aunque con un vocabulario limitado y oraciones de dos a cuatro palabras.

Comportamiento exploratorio

Un niño de 2 años es un constante explorador del mundo. Ya ha aprendido a caminar y empieza a hacerlo por todas partes, por lo que es usual ver a sus padres seguirlo por todas partes, especialmente en la calle o lugares públicos.

Las escaleras empiezan a llamar su atención, lo cual ayuda a fortalecer sus piernas. Empiezan a querer correr y saltar, cosa que hará más adelante. Es común verlo ponerse de puntillas para asomarse o alcanzar algo que esté más arriba, así como otros gestos de autonomía física.

A esta edad los niños se muestran ansiosos y más independientes, aunque con un nuevo sentido de lo propio que expresan recurrentemente diciendo “mío” o “mía”. Esto puede llevar a episodios de agresión o frustración que deberán ser atendidos a tiempo.

También se muestran más desafiantes de la autoridad paterna, pudiendo desobedecer instrucciones directas o desatando berrinches ante una negativa. La ansiedad por separación con sus padres, en cambio, puede fluctuar durante esta etapa.

Desarrollo

A los dos años, el niño puede empezar a patear pelotas.

Algunos indicadores de desarrollo de un niño de 2 años, es decir, metas de crecimiento saludable, son:

  • Control de esfínteres. A partir de los dos años y medio el niño puede empezar a superar los pañales, pudiendo advertir a sus padres cuando tenga ganas de ir al baño. Sin embargo, es común que en algunos casos esto se postergue hasta los 3 años e incluso 4.
  • Caminar independiente. El niño ya camina por su cuenta y con buen paso. Puede hacerlo incluso arrastrando o cargando un juguete, sin que ello le impida el avance coordinado. También suele empezar a patear pelotas.
  • Sube y baja escaleras. Puede hacerlo sosteniéndose de una barandilla o de la mano de un adulto. También puede trepar y descender de muebles no muy altos.
  • Demuestra preferencia de mano. Aunque es pronto para determinar si será diestro o zurdo, es común que ya empiecen a mostrarse señales.
  • Maneja instrumentos simples. Debe ser capaz de dar vuelta a un envase, de sostener una cuchara (aunque no perfectamente), y de hacer garabatos con lápices o con tizas.

Alimentación amplia

A partir de esta edad, el niño desarrolla sus segundos molares, lo que le permitirá comer de manera similar a los adultos. La dieta de un niño de 24 meses debería ser sana y equilibrada, incluyendo ya huevos, legumbres, pescados, cereales, carnes, siempre apuntando a la diversidad para que los gustos del niño crezcan y sean amplios.

Conviene entonces integrarlo a la mesa, enseñarle a comer propiamente y permitirle que lo intente por cuenta propia. Ya puede sostener los cubiertos, aunque no del todo bien y a menudo requiere ayuda de un adulto, sobre todo con las comidas más difíciles.

Los alimentos azucarados y excesivamente grasos no deben estar a su alcance y deben ser la excepción a la regla. En cuanto a la leche, se estima que no debe superar el medio litro diario. Ya deben hacer tres comidas diarias, idealmente junto a sus padres. Luego se le deben lavar los dientes y animarlo a hacerlo por cuenta propia.

Comprensión del lenguaje

Usualmente se facilita el aprendizaje cantando canciones que les gusten.

El niño empieza a dominar el lenguaje de manera independiente, pudiendo nombrar diversos objetos y colores, especialmente si se le señalan o si aparecen en las hojas de un libro. Puede contar al menos hasta diez, guiándose con sus dedos.

Usualmente se facilita el aprendizaje cantando canciones que les gusten. Sabe decir su nombre perfectamente, contesta a preguntas y en líneas generales demuestra entusiasmo en el habla.

Patrón de sueño

El sueño a esta edad es más o menos estable. Es posible que haya siestas matutinas o en la tarde, pero comúnmente las horas de sueño nocturnas se alargan, preparándose para alcanzar la madurez en etapas posteriores (5-6 años).

Cada niño duerme una cantidad distinta de tiempo, pero no es inusual que ronden las 10 a 13 horas. Además suelen despertar eventualmente para pedir agua o para sacudirse alguna pesadilla.

Emociones

Un niño de dos años aún no puede calcular las consecuencias de sus actos.

Apenas empieza a reconocer el afecto y a poder ponerse en el lugar de los demás, así que es normal que no demuestre gratitud. Para ayudarlo a lograrlo, se puede reforzar esa actitud a través de la repetición de “gracias” al recibir algo.

Por otro lado, aún no puede calcular las consecuencias de sus actos. Los castigos, por ende, deberán ser inmediatos, pues si se deja pasar el rato serán más difíciles de asociar con conductas pasadas.

Su atención además es oscilante, por lo que es común que responda con un “¿qué?” a todo lo que se le dice. Toca tener paciencia.

¿Cómo tratarlo?

Lo ideal es que el trato de los padres sea atento, vigilante, pero que al mismo tiempo fomente la independencia y la autogestión del niño. Además, es el momento de introducir ciertas cláusulas de cortesía y de comportamiento social, aunque deben hacerse poco a poco, a través de repeticiones y con enorme paciencia.

Es común que a esta edad demanden atención con cierta insistencia, por ejemplo, pidiendo objetos caprichosamente: situación que se debe abordar dándole atención al niño, no complaciendo su ansia por el objeto y olvidándonos de él. En líneas generales la mejor actitud es ignorar el mal comportamiento y dar atención al positivo.

Señales de alerta

Debe acudirse a un especialista si a los 2 años el niño:

  • No puede caminar o camina sólo de puntillas.
  • No habla con al menos 15 palabras diferentes.
  • No puede construir oraciones de al menos dos palabras.
  • No reconoce objetos comunes de la casa: teléfono, tenedor, cuchara, etc.
  • No puede empujar juguetes con ruedas.
  • No sigue instrucciones simples.

Consejos para estimular su desarrollo

No es recomendable que el niño se instale por horas frente al televisor o la tableta.

  • Pídale al niño que recoja sus juguetes luego de jugar. Si está en la cocina a la hora de la comida, pídale que lleve a la mesa algún envase vacío, liviano y de material irrompible.
  • Estimúlelo a caminar por laberintos, alrededor de árboles o sobre una línea en el suelo.

    Llévelo al aire libre cuando pueda y procure no dejarlo demasiado tiempo en el asiento del automóvil.

  • Acepte sus preguntas sobre lo que sea con amabilidad y responda siempre con paciencia. No desestimule la curiosidad y la capacidad de hacer preguntas.
  • Tampoco anticipe lo que el niño quiere saber, si nota que está esforzándose por preguntarlo.

    Ofrézcale palabras nuevas que sean sencillas y breves.

  • Procure que no permanezca inactivo durante más de una hora. Manténgalo estimulado, pero no interrumpa sus horas de sueño ni le enseñe a resistirse al sueño. Dormir es fundamental a esa edad y debe ser un evento bienvenido.
  • No permita que su hijo se instale por horas frente al televisor o a una tableta o Smartphone.

    Intégrelo al mundo real.

¿Cómo citar?

«Niño de 2 años». Autor: Julia Máxima Uriarte. Para: Caracteristicas.co. Última edición: 20 de abril de 2020. Disponible en: https://www.caracteristicas.co/nino-de-2-anos/. Consultado: 20 de marzo de 2021.

Источник: https://www.caracteristicas.co/nino-de-2-anos/

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