Consecuencias de engordar mucho en el embarazo

Peso en el embarazo: dieta para no engordar

Consecuencias de engordar mucho en el embarazo

Son muchos los estudios que demuestran que el aumento de peso en el embarazo puede repercutir en la salud del pequeño. Aumentar demasiado poco de peso en el embarazo puede ser la causa del bajo peso al nacer, con una menor resistencia del pequeño a trastornos y enfermedades en el primer año de vida.

Por el contrario, un incremento exagerado de peso en el embarazo no sólo comporta un mayor esfuerzo al llevar el embarazo, sino que también puede desencadenar el riesgo de sufrir enfermedades, como la preeclampsia o la diabetes gestacional, que pueden comportar problemas para el bebé y dificultades y riesgos añadidos durante el parto.

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Cómo controlar el aumento de peso en el embarazo

No existe una tabla válida para todas, pero, en general, el aumento del peso en el embarazo se produce gradualmente, aunque menos en el primer trimestre y más progresivo en el segundo y el tercer trimestre.

Para orientarse, se puede decir que, para una mujer de peso normal, a las 14 semanas, el aumento de peso en el embarazo es de un kilo y medio, aproximadamente. A partir de entonces, el aumento se desarrolla a un ritmo de 300-400 gramos a la semana.

 No obstante, el ritmo del aumento de peso en el embarazo puede variar mucho de una mujer a otra, sin que esto comporte ningún problema.

No es preciso pesarse cada día; basta con hacerlo cada dos semanas, o incluso cada mes, sin olvidar que siempre hay que pesarse en la misma báscula, por la mañana, en ayunas y después de hacer pipí.

1. Un buen desayuno

– Por extraño que pueda parecer, el primer consejo para controlar el peso en el embarazo más fácilmente no es una prohibición, sino una invitación a comer más. ¿Cuándo? ¡En el desayuno! La primera comida de la mañana, aunque no sea la más abundante, es, sin duda, la más importante para poner en marcha la jornada alimentaria de forma equilibrada. 

–  ¿Cuál es el desayuno ideal para la futura mamá? A ser posible, una buena taza de leche o un yogur, una ración normal de cereales (40 gramos) o de otras fuentes de carbohidratos (pan, tostadas, galletas…), una ración de fruta de temporada, dos o tres semillas (nueces; almendras; avellanas…) y un zumo o un gran vaso de agua.

2. Comer seis veces al día

La sensación de hambre y saciedad está regulada por un centro específico que obedece a los distintos estímulos químicos y nerviosos. Lo ideal es lograr mantener siempre un equilibrio adecuado entre las dos sensaciones, evitando ataques de hambre o comidas demasiado copiosas.

Está comprobado que, a igualdad de calorías ingeridas, engorda menos quien logra distribuir su consumo de forma regular durante el día, con respecto a quien lo concentra en comidas fuertes al mediodía y por la noche.

Por lo tanto, para la futura mamá, el día no se debe dividir en cinco, sino en seis comidas ligeras (desayuno, tentempié de media mañana, comida, merienda, cena y tentempié final).

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3. Elegir alimentos de baja densidad calórica

Por lo que respecta a la elección de los alimentos, si se requiere frenar el aumento de peso en el embarazo, es importante apostar por los de baja densidad calórica, los que, por su composición, aportan pocas calorías, aunque se coman en grandes cantidades. Dos ejemplos claros: el chocolate es un alimento de alta densidad calórica, porque basta un trocito de sólo 10 gramos (prácticamente, una onza) para consumir 50 calorías. Al contrario, el hinojo tiene una densidad calórica muy baja: para aportar las 50 calorías del trocito de chocolate, hay que comer más de medio kilo de este alimento. Los alimentos de menor densidad calórica son las verduras y las frutas (por otra parte, ricas en factores vitamínicos y protectores), mientras que las grasas son verdaderas «bombas calóricas».

4. Fibra para reducir el índice glucémico

Para no aumentar demasiado de peso en el embarazo, es muy importante evitar que el contenido de glucosa en la sangre, la denominada glucemia, suba rápidamente después de las comidas.

Para hacerlo, uno de los métodos más eficaces es comprobar que en el plato siempre esté presente una abundante cantidad de fibra, capaz de ralentizar la absorción de los hidratos de carbono.

Comer cereales, pan y pasta integrales es, sin duda, una buena costumbre, pero también es bueno habituarse a empezar las comidas con un buen plato de verduras crudas. Además de bajar la glicemia, generan una gran saciedad.

5. Beber mucha agua

Durante el embarazo, mantener un equilibrio hídrico adecuado es más importante que nunca, teniendo en cuenta que la necesidad de líquidos aumenta mucho.  ¿La mejor bebida? ¡El agua! Es la más natural y no tiene calorías.

6. Masticar lentamente

Comiendo, se activan una serie de mecanismos que emplean un cierto tiempo en saciarnos. Si somos demasiado voraces y comemos muy deprisa, el estómago se llena más de lo debido, sin haber dado el tiempo suficiente al organismo para notar esta sensación. Al contrario, comer lentamente y masticar con cuidado no sólo nos sacia antes, sino que también favorece la digestión.

7. Comer poco, pero de todo

Un error que hay que evitar es eliminar, presas del pánico, categorías completas de alimentos que se considera que “engordan”.

Si bien es bueno dar preferencia a un consumo abundante de alimentos de baja densidad calórica, la principal fuente de energía de la dieta deben seguir siendo los hidratos de carbono: pasta, pan y cereales son alimentos fundamentales.

Tampoco se deben eliminar las grasas por completo. Asimismo, la grasa del pescado es beneficiosa: 300 gramos a la semana es la cantidad ideal para la futura mamá.

8. Cuidado con las formas de cocción

El valor calórico de un mismo alimento varía mucho en función de cómo se cocina. Así, si 150 gramos de carne a la plancha aportan unas 140 calorías, la misma carne, empanada y frita, aporta hasta 300 calorías.

En general, para controlar el peso en el embarazo, deben reducirse todas las formas de cocinado que comportan la adición de ingredientes y salsas de base grasa.

Para la mamá, son perfectas las cocciones al horno, al microondas, a la plancha, el hervido, la cocción al vapor y el salteado, pero con muy poco aceite y en una sartén antiadherente.

Источник: https://mibebeyyo.elmundo.es/embarazo/alimentacion-embarazadas/mantener-linea-embarazada

Pregorexia: el miedo a engordar de las embarazadas

Consecuencias de engordar mucho en el embarazo

Cuando una mujer está embarazada, lo más habitual es que aumente de peso entre 9 y 14 kilos. Aunque esta cifra varía según cada caso, lo normal es que después del primer trimestre, la madre engorde kilo y medio al mes. Sin embargo, algunas gestantes desarrollan pregorexia, un trastorno conocido como la anorexia de las embarazadas y que rompe con esta norma.

Su pérdida o no ganancia de peso, así como su falta de nutrientes esenciales impiden que el feto pueda crecer correctamente. Por ello y, a pesar de que sucede en un número de casos reducido, las repercusiones de la pregorexia pueden llegar a ser muy graves, tanto para la madre como para el feto.

¿Cómo evitan aumentar de peso?

Este anglicismo procede de pregnancy (en inglés, embarazo) y anorexia. Es un trastorno alimentario que afecta a mujeres embarazadas que desarrollan un miedo irracional a engordar durante el período de gestación. Se aferran tanto a querer mantener su peso corporal que realizan todo tipo de acciones para poder conservar su figura.

Optan por restringir al máximo lo que se llevan a la boca siguiendo dietas hipocalóricas y muy restrictivas.

Evitan los alimentos con muchos hidratos de carbono y grasas y se privan de cualquier tipo de “antojo” propio de su condición. También realizan actividad física de manera excesiva y obsesiva.

Y, además, emplean prácticas purgativas después de atracones de comida, con vómitos e incluso utilizando laxantes. ¡Vaya peligro!

¿Es exclusiva de mujeres que han padecido anorexia?

Es posible que la gestante desarrolle pregorexia sin haber presentado de manera previa algún desorden alimentario. Pero no es lo habitual.

Lo más frecuente es que haya tenido anteriormente algún tipo de trastorno de este tipo, como anorexia o bulimia nerviosa.

 No obstante, haberlo padecido en el pasado, aunque aumenta el riesgo, en ningún caso garantiza desarrollarlo durante los meses de gestación.

Las causas de este trastorno tienen su origen en factores psicológicos, biológicos e interpersonales que predisponen a la mujer a desarrollar un trastorno de este tipo.

Síntomas de la pregorexia

Los principales indicativos verbales de que la gestante sufre este desorden son evitar hablar de su embarazo, negar su problema y rechazar tanto su estado como los cambios propios de este. Todo ello es fruto de su sentimiento de miedo y ansiedad por engordar. En el fondo atesoran la creencia de que, si no se habla de ello, no existe.

Físicamente, es llamativa la poca ganancia de peso o incluso la pérdida que tienen durante la gestación. Es más evidente durante el segundo trimestre, porque es el momento en que más se deberían notar los cambios corporales.

Además, la dieta hipocalórica, el ejercicio físico excesivo y las prácticas purgativas llevan asociados mareos o dolores de cabeza y una fatiga excesiva.

Asimismo, causa dificultades de concentración y problemas para dormir.

Todos estos síntomas no solamente elevan el caso a un embarazo de riesgo, sino que pueden generar problemas durante el parto y en el desarrollo posterior del niño.

Consecuencias de la pregorexia para la madre

Las repercusiones que tiene este trastorno son, por un lado, las derivadas de la falta de ingesta de alimentos. Entre ellas, desnutrición, anemia, bradicardia, arritmias, hipertensión, pérdida del cabello o piel muy seca y agrietada. A todas ellas, que ya de por sí son graves, hay que añadir las consecuencias que tiene para el embarazo.

La disminución de minerales esenciales fruto de una ingesta insuficiente puede producir descalcificación ósea, así como una baja producción posterior de leche materna. Esto dificultará, una vez nacido el bebé, que la lactancia sea adecuada y satisfactoria.

Por otro lado, la mujer puede tener menor volumen del líquido amniótico, el fluido vital para el feto, que le rodea y le protege de lesiones externas y posibles golpes. Además, puede producirse un desprendimiento de la placenta. Esta condición llega a ser muy grave sobre todo si tiene lugar en el tercer trimestre.

¿Cómo le afecta al feto?

La alimentación de la madre es crucial para el desarrollo del feto. Por ello, las consecuencias que tiene para él este trastorno son realmente peligrosas.

La pregorexia aumenta las probabilidades de que haya complicaciones durante el parto. Algunas pueden ser: insuficiencia respiratoria, bajo peso al nacer o valores muy pobres en el test de Apgar.

También causar un parto prematuro (antes de la 37 semana de embarazo), malformaciones en el feto, alteraciones neurológicas, TDAH o retraso mental.

En el caso de que la madre haya tenido un desplazamiento placentario grave, el bebé seguramente tendrá problemas de crecimiento. La pregorexia también incrementa las posibilidades del fallecimiento del bebé durante su primer mes de vida, así como un nacimiento sin vida.

Tratamiento integral

Es igual de importante cómo se come que cuánto se come durante el embarazo. No ingerir más cantidad de alimentos significa aumentar la calidad de los mismos.

Por eso, la embaraza debe prestar atención a su alimentación, pero no obsesionarse. Cuanto antes se detecte la pregorexia, mejor.

Más probabilidades habrá de que sus consecuencias no causen un daño irreversible a la mujer y al niño.

Dado que se trata de una enfermedad con base psiquiátrica, para poder realizar un tratamiento correcto es necesaria la presencia de un equipo multidisciplinar y especializado. Así, médico psiquiatra, psicólogo obstetra, dietista-nutricionista y enfermero podrán ayudar a realizar un abordaje complejo e integral del caso.

Es conveniente crear un ambiente relajado y distendido durante las comidas, así como normalizar los horarios de las mismas. Es recomendable que la familia no obligue ni agobie con la cantidad de comida que debe comer la paciente. Puede ser muy contraproducente.

Tanto la obesidad como la delgadez extrema provocan embarazos de riesgo. Por eso, lo mejor es que la alimentación durante este período sea equilibrada y variada.

Asimismo, es conveniente hacer ejercicio físico de forma regular, en particular, yoga, pilates o caminar. Nunca la estética debe priorizarse si es la salud lo que está en juego.

Y, mucho menos, ¡si es la salud de un hijo!

Источник: https://lamenteesmaravillosa.com/pregorexia-miedo-engordar-las-embarazadas/

Consecuencias de engordar mucho en el embarazo

Consecuencias de engordar mucho en el embarazo

Habitualmente, todos los médicos aconsejan que en el periodo gestacional:

– Las mujeres que sufren obesidad sólo deben aumentar de 5 a 9 kg de peso.

– Las mujeres con sobrepeso de 7 a 11 kg.

– Las mujeres que tengan un peso normal de 11 a 16 kg aproximadamente.

– Las mujeres que tengan un peso bajo tiene que subir de 13 a 18 kg.

A pesar de estas indicaciones, en términos generales, muchas mujeres tienden a coger más peso del razonable, sobre todo aquellas que padecían previamente sobrepeso u obesidad antes de quedar embarazadas.

Según una encuesta de la Universidad de Yale en Conneticut (Estados Unidos), casi dos tercios de las mujeres embarazadas engordaron más de lo recomendado durante los nueve meses. Estos datos son alarmantes, puesto que un aumento de peso excesivo puede tener graves consecuencias tanto para la madre como para el bebé.

Consecuencias de la obesidad de la madre en el bebé

– El más grave es la muerte fetal. En un estudio de la Universidad de Newcastle (Reino Unido) se afirmó que el riesgo de muerte fetal aumenta cuando el IMC de la madre en el inicio de la gestación es superior a los 23.

– Retardo de crecimiento. Normalmente, los bebés de madres con sobrepeso u obesidad crecen de una forma más lenta que los de una madre dentro de los límites recomendados, según los resultados de un estudio de la Universidad de Iowa (Estados Unidos). Igualmente, también influye en el desarrollo posterior de los bebés.

– El aumento de peso excesivo también está relacionado con un mayor riesgo de malformaciones y anomalías del tubo neural del feto.

– Mayor probabilidad de padecer autismo. Las mujeres con obesidad tienen un 67% de probabilidad de tener a un hijo con autismo.

– Si la madre gana mucho peso, también se duplicaría la posibilidad de que el bebé naciera con espina bífida.

– Macrosomía o peso por encima de lo normal para la edad gestacional.

Consecuencias para la madre

– Retención de peso en el posparto y riesgo de obesidad posterior.

– Riesgo de diabetes gestacional. Las mujeres que la sufren, tienden a tener bebés muy grandes al nacer. Esto conlleva a tener problemas en el parto y a desarrollar diabetes tipo dos tras haber dado a luz.

– Complicaciones en el parto y alto riesgo de cesárea. El parto se podría alargar y como consecuencia, habría sufrimiento fetal y el proceso podría culminar en cesárea.

– Peligro de padecer preeclampsia. Por regla general, las mujeres con sobrepeso u obesidad tienden a tener la tensión arterial más alta y preeclampsia. Las consecuencias podrían ser muy graves, como el fallecimiento de la madre o el feto. 

– Dolores de espalda y en las piernas al tener que soportar demasiado peso.

– Aumenta la aparición de venas varicosas.
 

¿Cómo evitar engordar en el embarazo?

Estos consejos te ayudarán a no gana más peso del recomendado en estos meses de gestación, lo que te ayudará a mantener tu salud y la del feto:

– Haz 5 o 6 comidas al día menos copiosas, pero más frecuentes. No es conveniente que pases más de 3 horas con el estómago vacío. Entre comidas, se aconseja que piques comida sana como fruta, cereales integrales, lácteos desnatados, frutos secos…

– Las bases de tu dieta deben ser las frutas y las verduras que aportan gran cantidad de vitaminas, minerales y fibra, aportando los nutrientes que necesitas y favoreciendo el tránsito intestinal.

– Los lácteos también son muy importantes para proporcionar el calcio necesario para el desarrollo del bebé. Toma 3 o 4 raciones al día de lácteos desnatados o semidesnatados.

– Evita los alimentos poco sanos como bollería, refrescos con gas, chucherías, patatas fritas de bolsa…

– Las proteínas también son necesarias ya que necesitas energía. Las mejores proteínas provienen de las carnes blancas y el pescado.

– Limita el consumo de carne roja, tiene más grasa.

– Cocina todo con el mínimo de grasas: nada de frituras, todo al horno, al vapor o a la plancha.

– Los cereales son necesarios, pero elige los integrales ya que aportan los mismos beneficios, pero con menos calorías.

– No todas las grasas son malas, algunas son saludables y deben consumirse, como las grasas poliinsaturadas que aporta el aceite de oliva, los frutos secos, el aguacate… y evita las grasas saturadas presentes en las mantequillas, la leche entera, los alimentos procesados, etc.

– Bebe mucho líquido, en especial agua (unos 2 litros diarios), leche y zumos naturales.

– Realiza ejercicio físico de manera habitual. Nadar, andar, pilates, yoga… al menos 30 minutos al día.

– Recuerda que no debes hacer una dieta estricta durante la gestación, ya que podrías privar al feto de nutrientes necesarios. Si tienes dudas, pregunta a tu profesional de la medicina o endocrino.

El aumento de peso en el embarazo suele preocupar a las madres gestantes. La mejor fórmula para evitar engordar más de lo debido es seguir las orientaciones del obstetra, mantener una alimentación saludable y equilibrada y realizar algún tipo de ejercicio compatible con el desarrollo del embarazo.

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/salud-embarazo/consecuencias-de-engordar-mucho-en-el-embarazo-7675

Complicaciones que surgen de engordar de más durante el embarazo

Consecuencias de engordar mucho en el embarazo

Durante los nueve meses que dura el embarazo, las mujeres tienden a añadir algunos kilos a su silueta. Sin embargo, el aumento de peso debe controlarse regularmente, ya que se deben tener en cuenta las complicaciones que genera engordar de más durante el embarazo.

Por supuesto, hay que ser conscientes de la calidad y la cantidad de los alimentos que consumen las embarazadas. Es normal que, en ciertos momentos del embarazo, el apetito aumente.

De hecho, el embarazo provoca un aumento de peso en todas las mujeres. Eso, a su vez, es muy bueno, ya que hay mayores necesidades a medida que transcurre la gestación. En ese sentido, es aconsejable no exceder los 12-13 kilos de sobrepeso a razón del embarazo.

La importancia de no exceder estos límites radica en que el sobrepeso disminuye las posibilidades de tener un hijo y aumenta el riesgo de complicaciones durante el embarazo. En estos casos, una nutrición adecuada y la actividad física moderada y regular deberían ayudar a mantenerse dentro de los límites recomendados.

Hacer un poco de deporte permite permanecer bajo esta barrera; es especialmente en la última parte del embarazo cuando se percibe la diferencia entre una mujer activa y una sedentaria.

Engordar de más durante el embarazo

El aumento de peso durante el embarazo debe ser regular y paulatino. En teoría, las mujeres no deberían aumentar de peso durante el primer trimestre. A partir del segundo trimestre, en tanto, suelen coger un 1 kilo por mes; en los últimos tres meses, lo normal es ganar 2 kilos por mes.

El peso ideal que una mujer debe añadir a su cuerpo durante el embarazo es de 9 a 12 kilos. No obstante, varios factores se tienen en cuenta para un aumento de peso armonioso.

Las mujeres que ganan más peso generalmente son mujeres delgadas, que pueden tomar hasta 20 kilos. Puede parecer un poco aterrador, pero durante el parto, las mujeres pierden unos 7 kilos en promedio, debido al peso de la placenta y del bebé. Del mismo modo, la lactancia también ayuda a recuperar un peso saludable.

Sin embargo, algunas mujeres no ganan mucho peso durante los nueve meses de gestación debido a algunos inconvenientes. Durante el primer trimestre, las futuras mamás pueden experimentar episodios de náuseas, e incluso vómitos graves, lo que impide aumentar de peso.

Además, el reflujo gastroesofágico es común en el último trimestre. En este caso, los elevadores de ácido reducen el apetito de la futura madre.

En último lugar, se debe tener en cuenta que cualquier problema de sobrepeso durante el embarazo debe discutirse antes, durante y después del parto con profesionales de la salud. Estos proporcionarán respuestas a las preguntas y encontrarán soluciones para limitar los riesgos que puedan presentarse.

“Una nutrición adecuada y la actividad física moderada y regular deberían ayudar a mantenerse dentro de los límites de peso recomendados”

Complicaciones por engordar de más durante el embarazo

En la gestación, la obesidad puede tener consecuencias negativas tanto para la madre como para el feto. En el primer caso, los riesgos incluyen el desarrollo de diabetes gestacional o preeclampsia.

Por su parte, los riesgos fetales corresponden principalmente a anomalías congénitas, nacimiento prematuro o mortalidad fetal al nacer.

En resumen, se pueden destacar las siguientes complicaciones del embarazo relacionadas con el sobrepeso:

  • El riesgo de mortalidad perinatal se multiplica por dos.
  • Las madres con sobrepeso pueden tener niños con un alto peso al nacer; este puede ser de más de 4 kilos.
  • La futura madre tiene más probabilidades de dar a luz por cesárea que por medios naturales.
  • El riesgo de diabetes aumenta para las madres con sobrepeso y sus descendientes.
  • Existe un mayor riesgo de preeclampsia, debido a la elevación anormal de la presión arterial, que puede conducir a la muerte en el útero.
  • Mayor probabilidad para la madre de desarrollar enfermedades cardiovasculares e hipertensión .
  • El niño corre el riesgo de desarrollar obesidad y enfermedades cardíacas. 

Por todo esto, es importante que la mujer embarazada con sobrepeso tenga una dieta saludable y actividad física de manera regular, incluso durante este período. Caminar y nadar son, entre otras cosas, ejercicios recomendados para evitar engordar de más durante el embarazo.

Además, la actividad no debe ser intensa y ha de estar adaptada a este contexto particular. En cuanto a los cambios en la alimentación, se aconseja consultar con un dietista u otros profesionales de la salud.

Para concluir, recuerda que, aunque estés embarazada, no es necesario comer de más o incluso hacerlo por dos personas. Opta por reglas dietéticas simples: cocinar a vapor, sin bebidas azucaradas y dejando de lado la grasa animal. Con estas sencillas medidas, el bebé podrá tomar lo que necesita para seguir creciendo.

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engordar durante el embarazo Nueve meses y un día después

Consecuencias de engordar mucho en el embarazo

Engordar durante el embarazo o comerte a ti misma, he ahí la cuestión. Una cosa es coger algo de peso, lo cual es normal, y otra cosa es que tu cuerpo prácticamente doble su tamaño. Y eso fue lo que me pasó a mí. Y no hablo de la zona de la barriga precisamente, que también.

ENGORDAR DURANTE EL EMBARAZO

Yo, persona normal y corriente antes de la preñez, ni gorda ni delgada, bastante proporcionada pero más finita por arriba que por abajo, fui una embarazada antigua, de esas que engordaban taitantos. Ahora ocurre menos porque los ginecólogos te fusilan si te pasas 30 gramos (mujeres que salen de las revisiones llorando incluso me han contado).

Pero entre que me pilló desprevenida el asunto, que estaba medio loca las primeras semanas de embarazo hormonada perdida y que tenía más hambre que el perro de un ciego… pasó lo que pasó. La cosa es que me quedé embarazada en junio. Ese mes no sé muy bien qué pasó. Bueno sí, que ya me pasé de los kilos recomendables en el primer trimestre.

Pero no recuerdo muy bien qué comía. Sí que recuerdo que en julio intenté comer verdura a tope y controlarme pero moverme, entre el susto, el calor de más de 40º y el sueño característico de los primeros meses, lo que se dice moverme, poquito; fui una mujer a un sofá pegada.

También recuerdo una época que me dio, me sentaban bien, por comer patatas fritas. Casi ná.

En agosto me puse como el quico, para espanto de los que me rodeaban, pero anduve mucho. Tan así fue la cosa que adelgacé un par de kilos. Pero luego… a partir de septiembre fue el declive. Me dejé.

Yo creo que fue verme más gordita que me desmoralizó, pensar que no podía hacer dieta, que tampoco es así, y temer hacer deporte por la criatura de mi vientre, que tampoco es tal cual.  Amén de que me parecía bastante natural ponerme como una vacaburra. Engordar durante el embarazo con esos pensamientos era lo normal.

Y mes a mes, me enfrentaba a la báscula con similar resultado y similar “tú sabrás…” de mi gine (que no me hacía llorar ni me decía cosas feas, si bien me avisaba de las consecuencias)

Así que me planté en paritorio convertida en Montaña Fiji (así es como me dice el mamón de El Santo sénior que estaba y lo peor es que yo me despiporro en lugar de ofenderme).
Contando desde la boda, ya que me quedé embarazada a los días, engordé alrededor de 25 kilos, kilo arriba, kilo abajo.

Y cuento desde la boda porque del viaje vine ya hermosita. Fue un no parar de comer desde días antes del “sí, quiero (comer)” y dos o tres kilos, además de un hijo, volaron conmigo desde isla Mauricio a España. Que estoy segura de que me los hubiera quitado tal cual al volver al ritmo de vida habitual y comer como una persona normal.

Pero, entonces, me hice una prueba de embarazo y fue el acabose.

Con esta imagen, extraída de 20minutos, os ilustro.

Ahora estoy muy contenta. Me quedan poquitos, para la trayectoria que llevo, kilos por quitarme y vuelvo a recuperar mis formas. Esto me anima mucho a seguir en la recta final y me lo estoy tomando más en serio. También me animó en su momento ir recuperando formas humanas, así estaba.

–si estás embarazada, control, por favor

Tanto si te tiemblan las piernas porque acabas de terminar la faena como si estás de meses y ya te has pasado. Si es el caso, todo lo que no engordes en los meses que te quedan, no lo tendrás que perder después.

Además, no es lo mismo parir con un peso adecuado, que parir hecha una foca monje, porque te puede costar mucho más. Y por supuesto que puede influir en la salud de tu hijo.

Razones de peso, nunca mejor dicho, que yo ya tengo grabadas a fuego, espero, para una futurible preñez.

–si no estás embarazada, eres hombre, mujer, perro o colibrí, no preguntes

“¿cuántos kilos llevas?” o “¿has engordado mucho?”. Nunca, a ninguna mujer encinta pero menos aún a la que es obvio que sí, que ha engordado una tonelada. Mucho menos lo afirmes, ni durante el embarazo ni después.

Y como consejos vendo que para mí no tengo, perdón por la pregunta pero, y vosotras, ¿os pusistéis ceporras o mantuvisteis el tipo? Como aquí responde quien quiere… jejeje

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Embarazo y niños
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