Consejos para padres de adolescentes enamorados

Consejos para padres de adolescentes enamorados

Consejos para padres de adolescentes enamorados

No cabe duda de que la adolescencia es la etapa de la vida en la que aparece la capacidad por sentir amor romántico.

Algunos adolescentes, la gran mayoría de ellos, comienzan a experimentar este sentimiento tan único. Y no, no busquéis las diferencias entre tu hijo y tu hija porque no las hay.

Los cambios que se viven en la adolescencia afectan por igual a los chicos y a las chicas y recuerda que en el amor ¡todo vale!

La adolescencia es una etapa conflictiva, sí, pero también muy especial.

De hecho, este periodo de la vida que va desde la aparición de la pubertad hasta el inicio de la edad adulta es una fase en la que se sufren una serie de cambios (tanto buenos como malos), por ejemplo, el humor en los hijos se altera generalmente provocado porque a ellos les resulta complicado lidiar con sus padres en esta etapa y, al contrario, sucede lo mismo.

Al tratarse de la cuarta etapa del desarrollo humano y ser posterior a la niñez, el cambio se ve de manera más drástica.

¿Por qué? Pues bien, principalmente porque son los mismos adolescentes quienes se creen ya adultos (y se equivocan) y porque sus padres se piensan que sus hijos todavía son niños (pero también se equivocan).

Por eso, es importante que tanto unos como otros tengan este punto claro ya que todavía no son esos adultos que pueden hacer lo que les venga en gana, pero tampoco son los niños que deben manejar los padres a su antojo.

Además, los padres y madres de chavales adolescentes deben ser conscientes de que, aunque esta etapa sea difícil, en muchas ocasiones se pueden evitar algunas discusiones con ellos si intentamos mantener la calma y estar tranquilos.

Y sí, aunque utilicen mucho más a menudo de lo que os gustaría su grito de guerra preferido: «¡Que me dejes!», hay que tener paciencia. Los adolescentes utilizan esa frase con frecuencia porque necesitan su espacio y se vuelven bastante celosos de su intimidad.

La adolescencia, como decíamos, es un momento de cambios y de reafirmación de la identidad que se irá construyendo poco a poco, gracias a la familia, por supuesto, pero, sobre todo, gracias al espacio de privacidad que el adolescente tenga.

¿Cuándo van a notar los padres más los cambios en sus hijos adolescentes?

Está claro, ¿no? Cuando se enamoren. El amor es una de las emociones humanas más bonitas que existen en el mundo.

Y aunque hay varios tipos de amor: el fraternal, el filial o el de amistad, en realidad aquí hablamos del amor romántico en la adolescencia.

Ese sentimiento expresivo y placentero de una atracción emocional hacia otra persona, ese romance tan único por ser el primero.

¿Quién no recuerda todavía a su amor adolescente? Todos vosotros lo recordáis, sí, unos con más cariño, otros con algo menos, pero todos, al fin y al cabo.

Aunque, eso sí, la forma en la que se hace, la manera en la que se vive el amor romántico va cambiando siempre a lo largo de la adolescencia, ya que, de hecho, en la primera adolescencia, cuando comienza a aparecer el amor romántico, la mayoría de los jóvenes lo viven como una forma de encajar mejor en un grupo. Tener una relación con alguien es, generalmente, la fórmula que utilizan muchos de ellos para formar parte de su grupo de amigos, a diferencia de lo que ocurre ya en el final de la adolescencia, pues a medida que van pasando los años, el amor romántico se convierte en la vía para encontrar una pareja con la que compartir todo en la vida.

Sea como sea, todos estos adolescentes tienen derecho a vivirlo y a disfrutar, por supuesto, del amor en esta etapa. Y sí, quizás para ellos resulta idílico, pero probablemente para los padres no sea tan fácil de asumir.

Los adolescentes cambian y su carácter también, ya lo veíamos, y además, es en esta etapa cuando comienzan a salir con su grupo de amigos, a mantener relaciones sexuales y es por estos motivos por los que hay que intentar darles los mejores consejos.

– Enséñales la diferencia entre querer, gustar y amar. Sabemos que estar enamorado o enamorada es un estado excepcional, sentirse en las nubes, que revoloteen mariposas en su estómago es espectacular.

SIn embargo, como padres hay que transmitirles que no siempre es amor verdadero, ya que el enamoramiento condiciona muchas veces el cariño, por unos motivos u otros.

Por ello, es fundamental también enseñar a tus hijos que el amor verdadero es incondicional, nunca superficial, y que a veces es frágil, puede romperse y la vida sigue porque todavía es eso, un adolescente.

– Muéstrales que las relaciones deben ser independientes. Habla con ellos de forma clara para no lleguen a enamorarse hasta el punto de permitir que su novio/a se vuelva el centro de su vida. Es difícil, sí, pero todos deben aprender a no depender nunca de su pareja. Edúcales para que puedan encontrarse felices en pareja, pero también si están solos.

– Déjales claro que las faltas de respeto no son ningún juego. En una relación constructiva no hay maltrato, manipulación ni celos. Que hablen con propiedad sin insultos ni gritos.

Finalmente, y sobre todo después de este último consejo, por supuesto, hay que tener claro que enamorarse en una edad demasiado temprana puede acarrear unas consecuencias algo graves.

Todavía no son adultos y existen muchos conceptos en su cabeza algo equivocados. El machismo, los celos, etc.

pueden traer problemas a muchas jóvenes que acaban de conocer el amor por primera vez y que, en la mayoría de las ocasiones, no saben dónde están los límites.

De hecho, según un estudio de violencia de género en la adolescencia elaborado por la catedrática de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, María José Díaz Aguado, “siete de cada diez adolescentes aprenden que los celos son expresión de amor”.

Además, la catedrática ponía de manifiesto el incremento de los adolescentes que han escuchado de adultos ese mensaje, y afirmaba que, si en el año 2010 el porcentaje de chicas que había recibido esta falsa enseñanza a menudo o muchas veces era del 29,3%, en el año 2013 había aumentado hasta el 35,8%.

En el caso de los chicos, se pasó del 29,3% al 36,8%.

Asimismo, recordaba Díaz Aguado que “los celos no son una expresión normal del amor.

El control voraz es un antecedente de la violencia de género y no podemos bajar la guardia», y también señaló que «un posible problema con el que hay que tener muchísimo cuidado» es con que la sociedad en general se acostumbre a los titulares de la televisión y de Internet y deje de alertarse porque lo acaben viendo “como algo habitual”.

Cabe destacar también que, según un informe del CIS en el año 2015 sobre la percepción de la violencia de género entre los jóvenes, era un tercio de los entrevistados los que valoraban como «aceptable» o «inevitable» las conductas de control. A su vez, los especialistas señalaban que las prácticas no eran detectadas como peligrosas por las chicas y todavía la herencia cultural sobre el amor continuaba trasladando una idea de pertenencia y control en la pareja.

El amor adolescente es único y especial, sí, pero hay que saber cuidarlo, protegerlo y nunca infravalorarlo.

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Источник: https://www.todopapas.com/padres/psicologia-y-sexualidad/consejos-para-padres-de-adolescentes-enamorados-9580

¡Mi Adolescente Se Enamoró! Y Ahora, ¿Qué Hago?

Consejos para padres de adolescentes enamorados

¿Quién no recuerda su primer amor, Súper Mamás? Tanto los niños y las niñas pasan por diferentes etapas en su desarrollo. El enamoramiento infantil es común y es parte del crecimiento de nuestros niños.

Por eso, la psicopedagoga especialista en desarrollo infantil, Anna Andreatta, nos da algunos tips sobre este tema. Específicamente para las madres y los padres con hijos/as en edad preadolescente y adolescente.

Texto por: Anna Andreatta

Este tema es realmente apasionante, porque genera muchos sentimientos en las madres y los padres, y todo va a depender de las edades. El enamoramiento infantil existe y las niñas se enamoran de sus amigos del colegio, del vecino del edificio o del hijo de tu mejor amiga. Igual puede ocurrir con tu hijo varón.

Las niñas y niños pequeños se enamoran y desenamoran casi a diario, pues comienzan a descubrir los sentimientos más puros y hermosos que puede tener el ser humano. Este descubrir inicia con la empatía que lo lleva a pulir los sentimientos y llegan al amor, que en esta edad no es igual al del adulto, es puro y simple, por ende, vulnerable e inestable.

Cuando esto te ocurra lo ideal es tomarlo como una conducta más, es decir debemos iniciar a hablar de sentimientos y emociones, tal cual hablas de alimentación y aseo personal (por ejemplo).

Tu hija debe saber que puede hablar contigo de ese tema igual que habla de cualquier otro. Mantén una actitud tranquila y relajada, no debes preocuparte más de lo que corresponde a estas edades tempranas, pues estos sentimientos le preparará para las futuras relaciones amorosas y, al mismo tiempo, son todavía ingenuos y muy variables.

Hasta aquí hablamos de niños pequeños, pero, ¿qué pasa cuando ya no son tan pequeños? Es decir, nuestros pre-adolescentes y adolescentes.

Primero que nada, te sugiero que pienses en ti. En tu momento a esa edad, trata de recordar lo hermoso que fue sentir eso, por aquella persona.

Luego, si ya ganaste su confianza, tu discurso será diferente. No empieces a hablar de sexo y precauciones, ya que puede ser algo que aún no está planteado.

Habla de sentimientos primero, y luego incluimos como un tema importante el cuidado en el sexo.

Es importante que recuerdes que cuando un preadolescente o adolescente se enamora, supone que es la primera persona del mundo que siente algo así y que nadie lo puede comprender. A esta edad es diferente a cuando eran chiquitos, esperan ser realmente comprendidos.

Psicólogos y psiquiatras que sean encargado de estudiar las emociones, coinciden al afirmar que como padres deberíamos aceptar la primera relación de nuestros hijos con naturalidad. Es aceptar y entender que nuestros hijos están creciendo. Si logras demostrar esto es muy probable que te ganes su confianza y te hagan partícipes de sus miedos, inseguridades y todo lo demás que rodea su vida.

Debemos cuidar de no menospreciar o ridiculizar sus sentimientos, al igual que cuando eran pequeños, son sus sentimientos y se deben ser respetados. Recuerda los preadolescentes y adolescentes son susceptibles y se ofenden con facilidad.

¿Cómo puedo manejar esta situación?

Algunas sugerencias simples que puedes empezar a poner en práctica incluyen:

  • Ayudarlos a conocer y aceptar sus sentimientos.
  • Apoyarlos en su ilusión y prepararlos para la desilusión.
  • Déjalos expresar sus sentimientos tal cual los siente. Por ende, te toca escuchar y comprender (recordando ponerte en su posición y no en la tuya).
  • Debes ser muy prudente y discreto. No hables de sus sentimientos hasta que no estés autorizada, recuerda que él o ella está confiando algo que es importante. 
  • Evita decir comentarios hirientes y limitantes, tales como. ¿Qué es eso de tener novio?  “Tú no tienes edad para tener novios/as”. ¡Calma! Recuerda que es un descubrir de sentimientos.
  • Prohibir o menospreciar sus sentimientos no ayuda. Es una oportunidad única de empezar a ganarte su confianza y de ir conociendo a tu hijo o hija.

Estar preparado emocionalmente como padres importante, Súper Mamá. El enamoramiento forma parte de la vida de cualquier ser humano, y no porque sea tu hijo o hija va a ser diferente. Preparar el camino para este momento, inicia desde la primera infancia. Vamos a prepararnos ganándote la confianza y demostrando respeto hacia tu hijo.

Si deseas saber más sobre el trabajo de la autora, la puedes contactar como: @annandreatta en Instagram y en : Lic. Anna Andreatta.

¡Coméntanos abajo, Súper Mamá! ¿Cómo reaccionaste la primera vez que tu hijo o hija te dijo que estaba enamorado(a)?

Источник: https://supermamaspanama.com/articulos/vida-en-familia/mi-adolescente-se-enamoro-y-ahora-que-hago/

Amor y relaciones románticas

Consejos para padres de adolescentes enamorados

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Todos hemos experimentado el amor. Queremos a nuestros padres, hermanos, amigos y hasta a nuestras mascotas, y ellos nos quieren a nosotros. Pero el amor romántico es otra cosa. Es un sentimiento intenso y nuevo que no se parece a ninguna de las otras formas de amor.

¿Por qué nos enamoramos?

Amar y ser amado enriquece nuestras vidas. Cuando la gente se siente sentimentalmente cerca de otra persona está más contenta e incluso más sana. El amor nos ayuda a sentirnos importantes, entendidos y seguros.

Pero cada tipo de amor tiene sus rasgos distintivos. El tipo de amor que sentimos por nuestros padres es distinto del que sentimos por nuestro hermano menor cuando todavía es un bebé o por nuestro mejor amigo. Y el tipo de amor que sentimos en las relaciones románticas tiene unas características muy particulares.

Nuestra capacidad de sentir amor romántico se desarrolla durante la adolescencia. Los adolescentes de todo el mundo experimentan sentimientos de atracción apasionados.

Incluso en las culturas donde no está permitido expresar públicamente este tipo de sentimientos, siguen estando ahí. Desarrollar sentimientos románticos y sentirse atraído por otras personas forma parte del proceso natural de crecimiento.

Estos nuevos sentimientos pueden ser excitantes y emocionantes —o incluso crear cierta confusión al principio.

Los ingredientes mágicos del amor

El amor es una emoción humana tan fuerte que los expertos lo estudian constantemente. Han descubierto que el amor tiene tres cualidades principales:

  1. Atracción: es la parte «química» del amor. Se refiere al interés o deseo físico —o incluso sexual— que se experimenta por otra persona. La atracción es la responsable de las ganas que tenemos de besar y abrazar al objeto de nuestro afecto. La atracción también es lo que subyace a esa mezcla de turbación, nerviosismo y excitación que experimentamos cuando esa persona está cerca.
  2. Intimidad: es el vínculo que desarrollamos cuando compartimos con una persona pensamientos y sentimientos que no compartimos con nadie más. Cuando experimentas esa sensación de intimidad con tu novio o novia, te sientes apoyado, cuidado, considerado y aceptado tal y como eres. La confianza es un componente esencial de la intimidad.
  3. Compromiso: es la promesa o decisión se seguir al lado de esa persona a pesar de los altibajos que pueda haber en la relación.

Estas tres cualidades del amor se pueden combinar de formas diferentes en distintos tipos de relaciones. Por ejemplo, la intimidad sin atracción define el tipo de amor que sentimos por nuestros mejores amigos. Compartimos secretos y experiencias personales con ellos, los apoyamos y sabemos que podemos contar con ellos. Pero no experimentamos un interés romántico por ellos.

La atracción sin intimidad es más como un encaprichamiento o enamoramiento. Te sientes atraído físicamente por alguien pero no conoces suficientemente a esa persona como para tener la intimidad derivada del hecho de compartir sentimientos y experiencias personales con alguien.

El amor romántico surge cuando se combinan la atracción y la intimidad.

Muchas relaciones se desarrollan a partir de una atracción inicial (un enamoramiento o «amor a primera vista «) y luego evolucionan hacia la intimidad.

También puede ocurrir que la intimidad de una amistad evolucione hacia la atracción, cuando dos personas se dan cuenta de que su relación no es solo de amigos y que han empezado a sentir un interés romántico mutuo.

A una persona que se enamora por primera vez le puede costar bastante detectar la diferencia entre los sentimientos intensos y nuevos de la atracción física y la mayor intimidad que se asocia al hecho de estar enamorado.

¿Amor duradero o aventura amorosa?

El tercer ingrediente de una relación amorosa, el compromiso, consiste en querer y decidir permanecer juntos como pareja en el futuro — a pesar de cualquier cambio o desafío que pueda plantearnos la vida.

A veces, las parejas de adolescentes que se enamoran en secundaria desarrollan relaciones duraderas en las que el compromiso es un elemento fundamental. De todos modos, muchas relaciones no duran.

Pero eso no obedece a que los adolescentes no sean capaces de amar profundamente.

Típicamente, los adolescentes tienen relaciones más cortas porque la adolescencia es una etapa en que se buscan instintivamente muchas experiencias diferentes y se prueban muchas cosas diferentes. Se trata de descubrir quién es uno, qué valora y qué quiere conseguir en la vida.

Otro motivo de que se tienda a tener relaciones más cortas durante la adolescencia es porque las cosas que deseamos obtener en una relación romántica cambian a medida que nos vamos haciendo mayores.

En plena adolescencia —sobre todo en los chicos—, las relaciones se basan principalmente en la atracción física. Pero, en torno a los veinte años, se valoran más las cualidades internas de la persona.

Las adolescentes consideran la intimidad como el ingrediente más importante del amor— ¡aunque tampoco tienen ningún inconveniente en echarse un novio que sea mono!

Durante la adolescencia, las relaciones sentimentales se establecen sobre todo para pasárselo bien. Salir con alguien puede parecer una estupenda oportunidad de ir a sitios y hacer cosas divertidas. Salir con alguien también puede ser una forma de encajar en el grupo de amigos. Si todos tus amigos salen con alguien, es posible que te sientas presionado a echarte novio o novia.

Para algunas personas, salir con alguien es una cuestión de estatus. Puede parecer como otra versión de las camarillas: la presión por salir con la persona «adecuada» en el grupo “adecuado” puede hacer del hecho de salir con alguien algo mucho menos divertido de lo que debería ser —¡y que tiene muy poco que ver con el amor!

Sin embargo, a finales de la adolescencia, las relaciones amorosas no se establecen tanto para tener alguien con quien salir y pasárselo bien o para encajar en el grupo.

La intimidad, el hecho de compartir algo con otra persona y la confianza adquieren más importancia tanto para los chicos como para las chicas. En torno a los veinte años, la mayoría de chicas y chicos valoran el apoyo, la intimidad y la comunicación, aparte de la pasión.

Es entonces cuando empiezan a pensar en encontrar a alguien con quien comprometerse a largo plazo —un amor duradero.

¿Qué es lo que define una buena relación?

Cuando la gente experimenta el enamoramiento, este suele empezar como atracción. El deseo sexual puede formar parte de esa atracción. En esta etapa, los adolescentes pueden soñar despiertos con salir con un nuevo novio o una nueva novia. Y pueden escribir una y otra vez el nombre de esa persona especial o pensar en ella al escuchar determinada canción.

Seguro que lo sienten como si fuera amor. Pero todavía no lo es. No ha habido tiempo para que desarrollen la intimidad y la proximidad emocional necesarias para el amor.

Dado que la atracción y el deseo sexual son sentimientos nuevos y van dirigidos a una persona con quien nos gustaría mantener una relación, no es de sorprender que confundamos la atracción con el amor.

¡Es todo tan intenso, tan excitante y tan difícil de entender!

La locura y la intensidad de la fase de la pasión y la atracción se atenúan al cabo de un tiempo.

Como cuando ponemos toda nuestra energía en ganar una carrera, este tipo de pasión es estimulante pero demasiado extrema para mantenerla eternamente.

Si una relación está destinada a durar, entonces entra en juego la intimidad. La intensidad pasional del principio se puede atenuar, pero es sustituida por un profundo vínculo afectivo.

Algunas de las formas en que las personas desarrollan la intimidad son:

  • Aprender a dar y recibir. Una relación sana implica un “toma y da” entre ambos miembros de la pareja, en vez de consistir en cuánto puede obtener una persona de otra o cuánto puede dar una persona a otra.
  • Expresar sentimientos. Una relación afectuosa y de apoyo permite expresar detalles personales —como preferencias y aversiones, sueños y preocupaciones, momentos de orgullo, decepciones, miedos y puntos débiles.
  • Escuchar y apoyar. Cuando dos personas se importan, se apoyan mutuamente cuando se sienten vulnerables o tienen miedo. No se hacen de menos o se insultan, incluso cuando discrepan.

Dar, recibir, abrirse y apoyarse son procesos bidireccionales: una persona expresa un detalle personal y entonces la otra persona comparte algo suyo, lo que hace que la primera persona se sienta lo bastante segura como para compartir un poco más de sí misma.

De este modo, la relación se va convirtiendo gradualmente en un lugar para la comunicación, la confianza y el apoyo mutuo, donde cada miembro de la pareja sabe que el otro estará allí en los malos momentos. Ambos se sienten aceptados y valorados por lo que son.

La pasión y la atracción que la pareja experimentó al principio de la relación no desaparecen. Sólo evolucionan o varían. En las relaciones sanas y duraderas, las parejas a menudo se dan cuenta de que la pasión intensa viene y va en diferentes momentos de la relación. Pero la intimidad siempre está ahí.

De todos modos, a veces las parejas pierden la intimidad. En los adultos, las relaciones a veces se transforman en lo que los expertos denominan “amor vacío».

Esto significa que la intimidad y la atracción o pasión que se sintieron al principio desparecen, pero la pareja sigue junta solo por compromiso.

Esto no suele ocurrirles a los adolescentes, pero hay otros motivos por los que una relación puede llegar a su fin.

¿Por qué acaban las relaciones?

El amor es delicado. Se tiene que cuidar y alimentar si se pretende que perdure a lo largo del tiempo. Como ocurre con la amistad, las relaciones pueden acabar muriendo si no se les dedica suficiente tiempo y atención.

Este es uno de los motivos de que no duren algunas parejas —es posible que uno de sus miembros esté tan ocupado con los estudios, las actividades extraacadémicas y el trabajo que le quede poco tiempo para la relación.

O una relación puede concluir cuando ambos miembros cursan estudios superiores en distintas universidades o siguen distintas trayectorias profesionales.

En algunas parejas de adolescentes, la relación puede concluir cuando las cosas que eran importantes para ambos miembros de la pareja van cambiando a medida de que ambos van madurando.

O tal vez cada persona espere cosas diferentes de la relación.

A veces los dos miembros de la pareja se dan cuenta de que la relación ha llegado a su fin, pero otras veces esto es algo que solo siente una persona.

Seguir adelante

El final de una relación amorosa puede ser doloroso para cualquiera.

Pero, si se trata de tu primer amor y la relación acaba antes de lo que tú habrías querido, la sensación de pérdida puede parecerte insoportable.

Al igual que la pasión del principio de la relación, la novedad y la crudeza de la pérdida del amor pueden ser muy intensas —y devastadoras. Por eso le llaman tener “el corazón roto”.

Cuando una relación amorosa llega a su fin, la gente necesita apoyo. Perder un primer amor no es algo que estamos preparados emocionalmente para afrontar. Puede ayudar mucho el apoyo de los amigos íntimos y de la familia.

Lamentablemente, mucha gente —a menudo los adultos— esperan que los jóvenes superen las rupturas amorosas y se sobrepongan rápidamente.

Pero, si te han partido el corazón, busca a alguien con quien hablar que entienda de verdad lo mal que lo estás pasando.

Cuando uno está desolado tras la ruptura de una relación amorosa, resulta difícil creer que algún día pueda llegar a encontrase mejor. Pero esos sentimientos van perdiendo intensidad gradualmente.

A la larga, uno se recupera y sigue adelante, iniciando nuevas relaciones y teniendo nuevas experiencias.

Las relaciones —independientemente de que duren dos semanas, dos meses, dos años o toda una vida— son oportunidades para experimentar el amor en multitud de niveles diferentes. Aprendemos tanto a amar como a ser amados.

Las relaciones románticas nos ofrecen la oportunidad de descubrir nuestro propio yo al compartir cosas con otra persona. Aprendemos lo que nos gusta de nosotros mismos, lo que nos gustaría cambiar y las cualidades y valores que buscamos en una pareja.

Las relaciones amorosas nos enseñan a respetaros a nosotros mismos y a respetar a los demás. El amor es una de las cosas más gratificantes que podemos experimentar en la vida. Pero, si el amor todavía no te ha encontrado, no te impacientes —tienes mucho tiempo. Y merece la pena esperar a la persona adecuada.

Revisado por: D'Arcy Lyness, PhD

Источник: https://kidshealth.org/es/teens/love-esp.html

Consejos para padres de adolescentes | Gabinete Psicológico en Madrid

Consejos para padres de adolescentes enamorados

Se ha convertido casi en saber popular que la adolescencia es una de las etapas más difíciles a la que los padres deben enfrentarse en el proceso de madurez de sus hijos.

Innumerables películas, artículos o libros hablan sobre ella; a veces en un tono catastrófico que no consigue sino aumentar los miedos de los progenitores. Cierto es que se trata de una etapa complicada, crítica y vulnerable para nuestros hijos.

Donde los factores y las presiones del entorno social, el despertar de la sexualidad y las inquietudes y temores de la vida adulta en ciernes son hitos significativos.

Y que en circunstancias adversas, las cuales deben ir sin duda acompañadas del adecuado seguimiento psicológico para adolescentes, pueden darse trastornos, patologías o se despiertan conductas violentas o agresivas.

Sin embargo, independientemente de lo que podamos percibir como un problema grave o una circunstancia de excepcional preocupación, la relación de los padres con sus hijos adolescentes puede mejorarse y enriquecerse con creces.

Factores como el entendimiento, la empatía o la asertividad, pueden ser nuestros mejores aliados en la interactuación con nuestros hijos adolescentes. No existe un manual perfecto ni una fórmula infalible. Cada caso es único y requiere una aproximación específica.

Pero a continuación os ofrecemos algunos consejos que pueden seros de utilidad en vuestro valioso papel como padres de adolescentes.

El adolescente está en proceso de construcción

Observar la adolescencia como un problema ha sido algo latente en la literatura y en las corrientes psiquiátricas y psicológicas hasta finales del siglo XX. En parte, porque se empezaron a encontrar explicaciones solventes en la neurociencia.

Más allá del incremento de las hormonas, hay que alejarse de los mitos que sostienen que el azote de las hormonas disparadas “sin ton ni son” hace que los adolescentes pierdan el norte y se conviertan en seres temerarios y salvajes.

Diferentes estudios han ido apoyando la teoría de que el cerebro adolescente se encuentra en proceso de maduración y está sometido a fuertes cambios. En los últimos 25 años se han producido numerosos descubrimientos en relación con la arquitectura y las funciones del cerebro.

A pesar de que se estimaba que el 95% del cerebro quedaba formado antes de los seis años de edad, nuevas investigaciones descubrieron que varios cambios significativos aparecen relativamente tarde en el desarrollo de los seres humanos. Tales cambios, observan los investigadores, se relacionan con la madurez del córtex prefrontal, coincidiendo con la pubertad.

¿Cuáles son los consejos más importantes para padres de adolescentes?

En primer lugar, resulta fundamental comprender que nuestros hijos no son nuestra propiedad, sino seres humanos independientes a nuestros deseos o anhelos. Evidentemente los adultos hemos de apoyar y guiar como mentores, por así decirlo, el desarrollo de los adolescentes.

Pero en ningún caso hemos de imponer por la fuerza nuestra voluntad; olvidándonos del diálogo y del mutuo entendimiento. A continuación os ofrecemos 10 consejos que pueden ayudaros a empatizar con vuestros hijos adolescentes.

Queremos que este asesoramiento os sirva a modo de inspiración y reflexión más que como mandamientos ineludibles:

  • No tener miedo a la adolescencia. Observar la adolescencia como un camino de oportunidades en el descubrimiento de la vida y no como una etapa terrorífica es la base para sentar los cimientos de una buena relación con nuestros hijos.
  • La paciencia va de la mano de la empatía. Sin paciencia no existirá jamás una comunicación fluida; clave en la solución de conflictos.
  • Escuchar es mucho más fructífero que sentar cátedra. No podemos olvidarnos que la comunicación no debe ser un monólogo adulto. El autoritarismo o el “ya te lo dije” no conducen a buen puerto.
  • Mentores antes que vigilantes. Convertirnos en los guías de nuestros hijos en lugar de la amenaza será algo mucho más enriquecedor para todos. Sin duda ellos pueden aprender muchas cosas de nosotros, pero nosotros de ellos también.
  • Rechazar el argumento nostálgico y traicionero de “todo tiempo pasado fue mejor”. Los adultos nunca debemos olvidar que también fuimos adolescentes. Idealizar nuestra etapa y demonizar la actual suele ser un acto de desmemoria que impide afrontar las situaciones actuales. Precisamente porque nosotros ya hemos pasado por eso hemos de ser capaces de orientar y apoyar a nuestros hijos.
  • Intentar siempre ver el lado positivo de tu hijo adolescente. Cuáles son aquellas facetas que brillan por encima de los momentos más oscuros.
  • Evitar compararlos con su yo infantil. Esto también tiene mucho de idealización y de búsqueda de refugios seguros en momentos de crisis. El adolescente sigue siendo esa misma persona, pero se encuentra en otra etapa de su vida muy diferente.
  • Siempre es mejor hablar. Por muy peliagudo o embarazoso que pueda resultar. Hablar es terapéutico. Y no debemos confundir hablar con sermonear. Informar a nuestros hijos sobre los problemas y los conflictos de la vida les dotará de herramientas para poder enfrentarse a ellos.
  • Respetar la intimidad de los hijos adolescentes. No debemos confundir nuestras preocupaciones sobre la seguridad y el bienestar con la falta de respeto ante la vida privada de nuestros hijos.
  • Estar atentos ante cualquier señal de alarma: alteraciones del sueño muy bruscas; cambios muy drásticos de peso u obsesión con el aspecto corporal; señales que puedan manifestar un abuso de sustancias estupefacientes; expresión de una conducta física o verbal extremadamente violenta… Acudir a especialistas en salud mental a tiempo es de vital importancia.

MensActiva: especialistas en psicología adolescente y en orientación para padres

¿Estás perdido ante la etapa adolescente de tus hijos? ¿Necesitas orientación para afrontar las dificultades que plantea este momento tan crítico de su desarrollo? ¿Te preocupa el comportamiento de tu hijo adolescente y su salud mental? Desde MensActiva no solamente somos especialistas en terapia con adolescentes, sino que también contamos con nuestra llamada Escuela de padres: un programa de orientación para apoyarte en las funciones educativas y socializadoras; así como para ayudarte a superar situaciones problemáticas. Déjanos aconsejarte como padre de adolescentes. Confía en nuestra experiencia y no dudes en ponerte en contacto con nosotros para preguntarnos lo que necesites. Buscaremos la mejor orientación para tu caso.

Источник: https://www.mensactiva.com/psicologos/consejos-para-padres-de-adolescentes/

Embarazo y niños
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