Consejos para padres que no viven con sus hijos

Contents
  1. Conviviendo con dos familias. Cómo ayudar a niños con padres separados
  2. Cómo explicar a los niños el cambio de situación familiar
  3. Ayuda a expresar sus sentimientos
  4. Cómo prepararlos para convivir con dos familias
  5. Consejos para hacer más llevadera esta nueva situación desde la CNV
  6. Padres que no dejan ir a los hijos, que no les dan alas
  7. Padres que dependen de los hijos para ser felices 
  8. Padres que no dejan volar a sus hijos
  9. El síndrome del nido vacío o como sufren la ausencia de sus hijos
  10. La dependencia también es de hijos a padres
  11. ¿Cómo separarse emocionalmente de los padres?
  12. Padres separados: consejos para tratar a los niños
  13. Las 3 leyes básicas de los padres separados
  14. Los niños tienen derecho a ver a sus dos progenitores por igual
  15. Los niños tienen derecho a recibir una imagen “limpia” de ambos padres
  16. Los hermanos y/o hermanas tienen derecho a vivir y crecer juntos
  17. El momento de dar la noticia a los hijos
  18. De los primeros meses después de la separación en adelante
  19. Evitar discusiones
  20. Acordar rutinas y turnos
  21. Evitarle inseguridades
  22. Tomar decisiones conjuntas
  23. No hacer chantaje emocional
  24. Evitar sobreprotección
  25. Disfruta de tu hijo
  26. La familia más allá de los padres
  27. Las nuevas parejas de los padres
  28. Referencias
  29. ¿Cómo explicar al niño la separación de sus padres?
  30. Cómo viven los niños la separación de sus padres
  31. Prepara el momento para hablar con tu hijo
  32. 10 consejos para explicar a tu hijo la separación
  33. 5 cosas que los hijos jamás olvidan de sus padres
  34. 1. Los hijos jamás olvidan el maltrato
  35. 2. El trato que se le da al otro padre
  36. 3. Los momentos en que se sintieron protegidos
  37. 4. La falta de atención
  38. 5. La valoración de la familia

Conviviendo con dos familias. Cómo ayudar a niños con padres separados

Consejos para padres que no viven con sus hijos

El proceso de separación nunca es fácil.

Sea quien sea el iniciador.

Sean cuales sean las circunstancias.

Las estructuras a las que estamos acostumbrados se desmoronan.

Los cambios nos aturden.

Los pasos a seguir nos confunden.

Las emociones nos superan.

Es muy difícil ver más allá de nuestros propios sentimientos.

Y, en muchas ocasiones, es fácil olvidar que, no somos los únicos que vivimos los efectos y las consecuencias de este proceso de divorcio.

Ante el conflicto de los padres…

Ante nuestro conflicto

Los niño/as se sienten perdidos.

Adaptarse a la nueva situación…

Ver a sus padres divorciados…

Pasar por un cambio tan importante…

Es algo sobrecogedor para ello/as.

No olvidemos que España, es el quinto país con más divorcios de Europa (según datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ tras la República Checa, Luxemburgo, Dinamarca y Portugal).

En España se separan alrededor de 60 matrimonios cada 100 bodas.

Y la pregunta es la siguiente: ¿estamos preparados para ayudar a nuestros hijo/as a la ruptura sufrida en su núcleo familiar?

Espero que las pautas que comparto a continuación te ayuden a preservar el bienestar de tus hijo/as si estás pasando por un proceso de separación y adaptación a una nueva situación…

O si eres un/a docente con alumnos cuyas familias viven esta situación a menudo tan desconcertante.

Cómo explicar a los niños el cambio de situación familiar

Ayer vivíais bajo un mismo techo…

Hoy, el pequeño/a va a vivir una semana contigo, otra con él/ella…

Ayer compartíais actividades y rutinas…

Hoy, cada uno dicta horarios y hábitos…

Ayer, erais un núcleo familiar…

Hoy, hay una persona nueva con la que cohabitar…

Cambio, cambios y más cambios.

Cambios que tienen que ser claramente comunicados al pequeño/a.

Sin juzgar a ninguna de las partes.

Sin criticar.

Sin imponer.

Y, sobre todo, sin irritarse.

Hay que dialogar…

Empatizar con sus sentimientos…

Aclarar sus dudas….

Transmitir información acorde a la edad del niño/a, a su grado de madurez y a su temperamento.

Y, por encima de todo, hay que enfatizar que se ha llegado a esta situación por cuestiones personales del padre y de la madre…

Que él o ella, no ha contribuido para nada a provocar este desenlace.

Insiste en esto.

Mucho/as niño/as se sienten culpables de lo ocurrido.

Creen que han contribuido a las discusiones y al malestar.

Insiste en que ha sido un tema de relaciones entre mayores que no ha tenido nada que ver con él o ella.

Que, a veces, es simplemente cuestión de cambios que suceden con naturalidad.

De desacuerdos menores que se convierten en desacuerdos mayores con el peso de la rutina.

Que, en algunos casos, es parte del ciclo de la vida.

Que, puede ser una solución positiva cuando se gestiona adecuadamente, como lo vais a gestionar vosotros.

Y que, el amor entre padres, madres e hijos es de por vida, independientemente de las circunstancias en las que se vivan.

Lo sé, mucho más fácil el dicho que el hecho.

Por eso te recomiendo que escribas tus palabras si lo crees necesario.

Ensáyalas.

Pero, sobre todo, asegúrate de facilitarle toda la información que necesita para comprender lo que sucede y lo que va a transcurrir en el futuro cercano en su vida.

«Papá y mamá van a vivir en pisos distintos, pero los dos te queremos mucho».

Con palabras sencillas.

Con conceptos sencillos.

Sin forzarle a tomar bando, pero reconociendo los acontecimientos reales.

“Que papá haya marchado de casa no significa que haya dejado de quererte”.

Respondiendo a sus preguntas con la mayor neutralidad y sinceridad posible.

Ayuda a expresar sus sentimientos

Anímale a reconocer y compartir sus emociones.

Tanto si son positivas como negativas.

Cuando reconoces los sentimientos de un niño, le pones en contacto con su realidad interior.

Porque, tal y como nos explican Adele Faber y Elaine Mazlish, expertas en comunicación entre adultos y niños, en su libro “Cómo hablar para que los niños escuchen y cómo escuchar para que los niños hablen, una vez que el niño/a comprende esa realidad, el pequeño/a puede reunir la fortaleza necesaria para empezar a enfrentarse a ella.

Sin negar sus sentimientos.

Aceptándolos como una expresión de lo que sucede a su alrededor.

Tú, por tu parte, puedes asegurarle que sus sentimientos son importantes, válidos y normales.

 “Entiendo cómo te debes sentir, te da miedo no saber cómo te vas a sentir al vivir en dos casas distintas”…

No trates de cambiar lo que el niño/a o adolescente siente.

Escúchale con respeto.

Valida sus sentimientos.

Ponle nombres, si es necesario.

“Me siento enfadado porque no queréis vivir juntos”.

Agradécele su honestidad y afirma que es normal sentirse de este modo.

“A mí, algo que siempre me ayuda a sentirme mejor cuando estoy enfadada es hablar con una amiga (o dar un paseo, o ir al cine…) ¿Quieres probarlo?».

Responde a sus preguntas.

Por difíciles que estas sean.

Mantén siempre abierto el diálogo.

Piensa que el impacto real del proceso de separación se suele sentir a lo largo de un período de aproximadamente 2 a 3 años.

Un periodo muy largo que puede afectar el bienestar, el rendimiento escolar, e incluso la salud mental del pequeño/a.

Por eso es tan importante mantener el diálogo abierto y ofrecerles avenidas para que expresen sus sentimientos con frecuencia.

Comunícate abiertamente con ello/as siempre.

E intenta convertirte en ejemplo de cómo gestionar sentimientos de manera saludable.

Ganaréis todos.

Cómo prepararlos para convivir con dos familias

¿Qué sucede cuando entran otras personas en la ecuación?

Papis y mamis “adoptivos” que aparecen de nuevo en la vida del pequeño/a…

Hermano/as inesperados…

Nuevas costumbres…

Actividades distintas…

Para muchos niños, convivir con una persona y/o familia nueva puede ser un cambio muy complejo de gestionar.

Más personas también significa tener que compartir el cariño y amor de la persona a la que quiere más en todo el mundo…

La única persona que le hace sentirse seguro/a en estos momentos de caos emocional…

¿Cómo se gestiona esta situación?

¿Cómo se aborda este tema?

Con transparencia.

Con honestidad.

Con respeto.

Y con muchísima humanidad.

Es importante que dejes claro que nadie, nunca, ocupará el lugar de su padre/madre.

Que nadie remplazará su amor.

Y es importante que respetes los sentimientos y pensamientos que esta situación genera para el niño/a.

En algunos casos, estos cambios pueden provocar malas conductas en niños.

Si tu hijo/a está reaccionando al proceso de separación y adaptación a una nueva familia desarrollando una conducta disruptiva, te invito a que leas al mediador, psicólogo y educador estadounidense Marshall Rosenberg.

Rosenberg y su Comunicación No Violenta, nos instan a separar observación y evaluación.

A observar detenidamente lo que vemos, oímos o tocamos sin mezclarlo con la evaluación de lo que está sucediendo.

“Si mezclamos la evaluación con la observación reduciremos la probabilidad de que la otra persona entienda lo que pretendemos transmitirle. En lugar de ello, recogerá la crítica y opondrá resistencia a lo que estamos diciendo.”

Si le hablamos al niño/a desde la crítica, el enfado o el estrés, estamos comunicándonos de manera violenta.

La CNV nos ayudar a decir “no” y a aceptar el “no” del niño que presenta comportamientos disruptivos.

¿Cómo?

Consejos para hacer más llevadera esta nueva situación desde la CNV

  1. Ignora la conducta disruptiva del pequeño y céntrate en sus emociones.
  2. No emitas juicios morales sobre la persona del niño.
  3. Involúcrale en la conversación sin juzgar su actitud.
  4. No entres en luchas de poder. No le des la espalda. No le grites. No le castigues ni emplees represalias.
  5. No tomes parte y defiendas a tu nueva pareja por encima de tu hijo/a.
  6. Siempre reconoce y valida sus sentimientos.
  7. Respeta sus reacciones e intenta empatizar con estas.
  8. Intenta negociar soluciones justas que ayuden a mantener la armonía en el nuevo entorno.

Me imagino lo que estarás pensando…

¡Qué fácil es dar consejos en papel (o pantalla), Júlia!

Pero ¡ponte tú en mi situación e intenta gestionar los sentimientos de todas las partes involucradas en este divorcio!

¡Lo sé!

Te entiendo perfectamente.

Tú también nadas en un mar de emociones a flor de piel y no es fácil saber si estás actuando de la mejor manera para tu hijo/a.

Incluso algo tan sencillo como tu lenguaje…

Dudas de si empleas el adecuado o no.

Tanto si eres padre/madre, como si eres docente con alumnos cuyas familias viven una etapa de separación.

Por eso, estoy segura de que nuestra Certificación de Facilitadores puede ayudarte.

Diseñada para Educadores, Psicólogos, Coachs y todo/as aquello/as que trabajen con familias y niños y adolescentes, la certificación te ayudará a descubrir un nuevo paradigma para entender las relaciones y la interacción entre adultos, niños y adolescentes.

Aprende a gestionar las respuestas emocionales de niños y adolescentes en situaciones de cambio de manera empática, respetuosa, afectiva y efectiva con el trabajo de las expertas en comunicación entre adultos y niños, Adele Faber y Elaine Mazlish.

De tres días de duración, nuestra Certificación de Facilitadores se ofrece en formato presencial en Barcelona o Madrid.

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¡Hasta pronto!

Источник: https://comohablaratushijos.com/como-ayudar-ninos-padres-separados/

Padres que no dejan ir a los hijos, que no les dan alas

Consejos para padres que no viven con sus hijos

Hay padres que no dejan ir a los hijos. Los hijos necesitan sentirse seres individuales, independientes de sus padres, con diferentes opiniones, creencias y valores.

Así es como construyen su propia identidad y se encaminan hacia la vida adulta. El problema viene cuando los padres no permiten que este desarrollo natural se produzca.

Es entonces, cuando atan a sus hijos, queriendo que no se separen de su lado, o que hagan como ellos. 

Padres que dependen de los hijos para ser felices 

Cuando llega la adolescencia surgen los primeros conflictos, muchas veces motivado porqué se origina una brecha entre la relación de los padres con los hijos. Es el inicio de la separación emocional, el cambio esperado para un desarrollo adecuado.

Algunos padres la viven con preocupación y sufrimiento porque muchas veces los hijos se rebelan y hacen contrario a lo que ellos querrían, o luego otros hijos, que siguen a pies juntillas lo que los padres el camino que los padres han preparado o esperan de ellos.

Se trata de familias que bajo el disfraz del amor, poseen y atrapan a los hijos: te invitamos a comer, te regalamos una nevera, te ordenamos la habitación, te compramos ropa…te lo damos todo para que así no tengas ganas de irte hijo. En realidad, estos padres pueden suplir su falta de amor, con la necesidad de tener a sus hijos cerca. 

Padres que no dejan volar a sus hijos

Hay algunos padres que desde ese momento van cortando las alas a sus hijos para que nunca vuelen y les abandonen, para que nunca se alejen del hogar, que no se vayan del nido. Es decir, son padres que no dejan ir a sus hijos y los mantienen “secuestrados” para que suplan sus propias carencias emocionales.

Los hijos por su parte, cuando no logran independizarse emocionalmente de los padres, se convierte en adultos con una gran carga emocional. Se sienten culpables por tener una vida propia, alejada de su familia de origen.

Por ejemplo, imagina un adulto que con 30 años tiene que dar explicaciones de lo que hace en su tiempo libre. Debido a que sus padres se preocupan cuando sale demasiado con gente que no conocen, llega tarde a casa o se ha retrasado por tomar unas copas después del trabajo.

El síndrome del nido vacío o como sufren la ausencia de sus hijos

El síndrome del nido vacío se refiere al conjunto de emociones que les suceden a los padres  cuando los hijos se marchan definitivamente de casa. Los padres necesitan resituarse. Es un momento de incertidumbre y de pérdida, ya que la pareja se encuentra sola después de largos años de crianza.

Hablamos de síndrome cuando las emociones no son pasajeras, cuando permanecen en forma de soledad, melancolía, tristeza, sentimiento de vacío.De repente, se crea una sensación de vacío que se manifiesta en el nido, en la casa: hay espacios más grandes, la nevera con menos comida, el baño más ordenado. La pareja necesita adaptarse al cambio de volver a ser dos.

Por ejemplo, una madre que se siente amenazada cuando su hijo está conociendo a alguien o tiene pareja, porque eso significa que se puede alejar. Imagina a un padre que se siente amenazado por un hijo ambicioso que quiere irse a trabajar al extranjero y eso puedo suponer no tenerlo cerca.

La dependencia también es de hijos a padres

Las manifestaciones del síndrome se agravan cuando los padres perciben una mayor ruptura emocional y pierden influencia o papel en la vida de los hijos. Es decir cuando los hijos se marchan a vivir en pareja con el futuro de formar una familia, ya que los padres sienten que otra persona ocupa su lugar y que el hijo ya no les va a necesitar.

Esta dinámica se ha ido construyendo por ambas partes. Por un lado, los padres por el miedo a la soledad de no estar con los hijos. Por otro, los hijos han aprendido porque han sido entrenados a no poder vivir sin los padres.  Esto deja paso a un sentimiento de vulnerabilidad cuando una de las dos partes se aleja e intenta hacer su propia vida.

“Cuando dejo ir lo que soy, me convierto en lo que podría ser. Cuando dejo ir lo que tengo, recibo lo que necesito”.  -Lao Tzu –

Siempre que hablamos del síndrome del nido vacío tendemos a hablar de los sentimientos de soledad de los padres, pero no está de más ver el mismo síndrome desde las consecuencias emocionales en los hijos. Como ocurre con el cuento de la caperucita roja contado por el lobo.

¿Cómo separarse emocionalmente de los padres?

Primero de todo es importante saber que hay una deuda emocional que nunca se salda con los padres. El hecho de que los padres dan la vida a sus hijos. Por mucho que como hijos nos empeñemos a intentar devolverles todo lo que han hecho por nosotros, no lo vamos a conseguir. Partiendo de esa base, podemos utilizar diferentes estrategias para separarnos de nuestros padres: 

  • Ahorra para tener tu propio dinero para no sentirte en deuda económica con ellos. 
  • Aprende a realizar tareas cotidianas. Por ejemplo, cocinar, lavar para no depender de ellos
  • Soluciona los problemas tu mismo o con la ayuda de tu pareja, no recurras a ellos a la primera de cambio. 
  • Invítales tu a comer porque ahora ya no eres el hijo que necesita a los padres
  • Dosifica la información para que no te digan lo que tienes que hacer
  • Pon límites, marca el ritmo y la frecuencia con la que necesitas verlos
  • Valórate a ti mismo, ya no necesitas su aprobación

Es ley de vida emanciparse y la función de los padres debería ser dar herramientas a los hijos para que se puedan valer por sí mismos el día de mañana, por eso, los padres que cortan las alas a sus hijos les enseñan a depender de ellos y a sentirse culpables si se alejan. Si eres padre o madre, actúa y empieza a tratar a tus hijos como adultos. Si eres hijo, actúa y empieza a responsabilizarte de tu vida. 

El hijo debe ser consciente de la situación y poder poner límites para encontrar el equilibrio y poder gozar de la compañía de sus padres sin que eso le repercuta en su libertad.

Sí aún así, crees que te está costando hacer tu vida como hijo, o ves que eres de los padres que no dejan ir a los hijos.

Es decir, que no puedes darle libertad , contacta con Psicoemocionat para realizar una psicoterapia. 

Источник: https://www.psicoemocionat.com/padres-que-no-dejan-ir-a-los-hijos/

Padres separados: consejos para tratar a los niños

Consejos para padres que no viven con sus hijos

Los padres separados pueden realizar una serie de acciones para evitar problemas en sus hijos, mantener una calidad de vida adecuada, bienestar y en definitiva mantener la felicidad. Las rupturas de pareja nunca son plato de buen gusto para nadie.

Para los adultos supone un proceso doloroso y difícil, para los niños un cambio de vida inesperado, que no siempre comprenden o comparten. Son situaciones desagradables que les vienen “de regalo”, sin que nada puedan hacer o decidir para cambiarlo.

Si bien la ruptura a veces es inevitable, su abordaje con respecto a los más pequeños puede llevarse de un modo menos doloroso, evitando sufrimientos inesperados. Los niños son los más vulnerables a la noticia de la inminente separación, y la nueva situación puede interferir mucho en la estabilidad emocional de los hijos.

Las 3 leyes básicas de los padres separados

Aunque en este artículo te vamos a dar muchos más consejos, estas tres directrices son las más básicas a seguir con los hijos ante una separación:

Los niños tienen derecho a ver a sus dos progenitores por igual

Los que se separan son los adultos, que han decidido no continuar con la relación. Pero los hijos no se separan de ninguno de los padres, y estos no deben poner trabas para que los niños vean al otro progenitor.

Los más pequeños necesitan a sus dos padres: a ti, y a tu expareja. Recuerda que tú puedes decidir cambiar de pareja, pero tus hijos no pueden cambiar de padre o madre.

Los niños tienen derecho a recibir una imagen “limpia” de ambos padres

Es común caer en el error de soltar descalificaciones sobre la expareja, tonos sarcásticos, malas miradas o desdén. Aunque algunos comentarios y tonos pueden ser sutiles, lo cierto es que los niños son sensibles a esta negatividad, aunque no sepan muy bien ponerle nombre.

Es importante para el desarrollo emocional y afectivo de los más pequeños que mantengan a sus padres con una buena imagen, pues ambos son sus pilares de referencia.

Los hermanos y/o hermanas tienen derecho a vivir y crecer juntos

Los hermanos y hermanas son personas claves en el desarrollo infantil. Son figuras de apego temprano, y se debe evitar la separación entre ellos, pues viven exactamente la misma situación. Pueden comprenderse, mimarse, jugar juntos y “sanar heridas emocionales” desahogándose entre ellos.

El momento de dar la noticia a los hijos

Que la situación sea difícil de comprender para un niño, no significa que no tenga capacidad para entender lo que ocurre.

Los niños viven en un mundo donde las separaciones (o los divorcios) son cada vez más comunes, de manera que si saben que las cosas no van bien entre sus padres, habrá un momento en que una posible separación será una idea que rondará por sus cabezas.

Estas son algunas recomendaciones para el momento de dar la noticia:

  • Ante todo, la noticia deben darla ambos padres juntos, pues es signo de interés y preocupación por los hijos. Es el momento de explicar que ya no estáis bien juntos, que lo hacéis por el bien de todos y que eso no significa que vayáis a dejar de verlos a ninguno de los dos.
  • Los padres deben hacerle saber a los hijos que es una decisión conjunta, aunque en realidad no sea así. De este modo, se evita que haya “un malo” para los hijos, que es el que (a visión de un niño) ha decidido dejar la relación.
  • La información debe estar ajustada a la edad de los niños. No es lo mismo cuando tus hijos tienen 5 años que 15, y las palabras que utilices y las explicaciones que des deben adaptarse a su edad.
  • Es importante que solo se de la información a los hijos que puedan entender, y que no invada la intimidad de los padres. No es necesario que tus hijos sepan, por ejemplo, que hubo una 3º persona.
  • Los padres deben intentar controlar la emotividad que puede que sientan al dar la noticia. Es tan importante lo que comunicáis como cómo lo comunicáis. Comunicar esta noticia de manera demasiado apasionada (esto es, con ansiedad, depresión, llanto sin control…) puede hacer que tus hijos se preocupen más de lo debido y se sientan inseguros.

De los primeros meses después de la separación en adelante

Al principio, la nueva situación será difícil para todos. Los padres viven un proceso de duelo, con los posibles problemas que han llevado a la ruptura, la separación de bienes, mudanza, abogados, etc.

Son muchos los factores que pueden potenciar el malestar de los padres, pero, por difícil que sea, deben intentar evitar que los hijos sufran, en la medida de lo posible, las consecuencias de estas desavenencias.

Debes saber que la adaptación llevará su tiempo, pero llegará. Los seres humanos estamos hechos para adaptarnos a las nuevas circunstancias. Con paciencia, cariño y respeto, todo se estabilizará. Para los primeros meses desde el momento de la separación, puedes seguir los siguientes consejos:

Evitar discusiones

Lo que más ayuda a la adaptación psicológica de los más pequeños es la ausencia de conflictos. En ningún caso es producente que los niños vean discutir a sus padres, faltas de respeto, o signos de desprecio entre ellos. Las discusiones en casa desestabilizan con fuerza a niños y jóvenes, siendo la principal causa de desajuste emocional en los casos de separación.

Acordar rutinas y turnos

Otro aspecto clave desde el momento de la separación en adelante es la comunicación entre los propios progenitores. Como padres, debéis acordar desde un principio las rutinas y turnos con los hijos, y trabajar juntos en favor de una educación conjunta.

Ambos debéis estar informados y haceros cargo de todas las necesidades de vuestros hijos, incluyendo las económicas, emocionales y afectivas, de vestimenta, higiene, etc.

En la medida de lo posible, sería bueno que los hijos mantuvieran las mismas actividades de siempre, como ir al mismo centro escolar, mantener sus actividades extraescolares, y hacer esas salidas que hacía con su madre o con su padre normalmente (ir a ver partidos de fútbol, al centro comercial, senderismo…).

Evitarle inseguridades

Es importante hacerles saber que no deben preocuparse, porque sus necesidades siempre van a estar cubiertas.

En las separaciones, es común que los hijos sientan cierta desesperanza y sobretodo inseguridad ante la nueva situación y quién se hará cargo de según qué cosas (como pagarle los gastos, la ropa, la carrera universitaria…). Cuanto más mayores sean los hijos, más fácil será que sientan esta inseguridad de la que hablamos.

Tomar decisiones conjuntas

Las decisiones que vayan a ir surgiendo sobre los hijos, también deben ser siempre conjuntas, pues los hijos son de los dos. Estas decisiones son educativas, de normas, las pagas cuando son adolescentes, etc.

No hacer chantaje emocional

Es necesario evitar el chantaje emocional inconsciente que aparece ante frases como “con tu padre estás mejor que conmigo” o “prefieres estar con tu madre antes que conmigo”.

Los hijos sienten esa rivalidad y celos por parte de sus padres, y esta situación les coloca en una posición incómoda, en la que se sienten culpables por el hecho de disfrutar con el otro progenitor. Esto les llevará con el tiempo a no comentar qué hacen con el otro, al percibir las malas caras o los comentarios desagradables.

Evitar sobreprotección

Hay que tener cuidado con caer en la sobreprotección o ser demasiado permisivos con los hijos a raíz de la separación. A veces, por sentimiento de culpa, hay padres que caen en el error de permitir conductas que no tolerarían para “evitar más sufrimiento al hijo”.

Sin embargo, lo único que se consigue es sumar a las consecuencias emocionales de la separación, aquellas conductas típicas de hijos de padres permisivos que no son las más deseadas.

Disfruta de tu hijo

El tiempo que los adultos permanezcan con sus hijos, debe centrarse en el disfrute de su compañía. Es el momento de disfrutar de tu hijo, y olvidarte de los malos rollos que pudieras tener con tu excónyuge.

Evita hacer preguntas con segundas intenciones acerca del otro progenitor (para sonsacar información, para ver cómo es su relación con el otro…), pues como ya hemos dicho, los niños y jóvenes no son tontos, y se sentirán fatal al ver las intenciones deshonestas de su padre o madre al preguntarle.

La familia más allá de los padres

A veces, con la separación, los más pequeños no solo pierden su relación con uno de sus padres, sino que también rompen la relación con la familia del adulto con quién ya no viven.

Es importante tener claro que los abuelos paternos y maternos, siempre serán los abuelos de los niños, igual que su padre y su madre siempre lo serán, aunque ya no estén juntos. Lo mismo ocurre con los tíos, primos, etc.

En ocasiones esta “ruptura” del niño con el resto de la familia es motivada por el progenitor que vive con el niño, que corta la relación con la que fue su familia política como medio de romper el vínculo que le unía a su expareja.

De este modo, los niños y jóvenes pierden dos abuelos, con el sufrimiento que esto conlleva por la pérdida de personas que forman parte de su familia y su desarrollo emocional y afectivo.

En vez de esto…

  • La familia de ambos progenitores sigue siendo familia de los niños. En lugar de motivar la separación, lo mejor que puedes hacer es motivar que tus hijos sigan viendo al resto de su familia.
  • La familia de tu excónyuge es un aliado en la salud emocional de tus hijos. Éstos pueden apoyarse en ellos, y de algún modo, compensar la soledad que suelen sentir los niños al dejar de vivir con uno de sus padres. Para ello, hay que hacerle saber a los 4 abuelos (y a la familia cercana) lo importante que es para los niños que no entren a juzgar a nadie, y que se centren en ser un apoyo para los más pequeños.
  • Hay familias que no aceptan la separación. En la medida de lo posible, sería necesario convencerles de que, independientemente de su opinión, lo más importante es que los niños estén bien en estos momentos duros para ellos.

Las nuevas parejas de los padres

Para los hijos supone un cambio muy importante el momento en que alguno de sus padres tiene una nueva pareja, se casa o se van a vivir juntos, más aún cuando esta nueva pareja también trae hijos consigo.

La transición que conlleva la integración de una nueva pareja no es fácil ni para los hijos ni para el padre o madre, pero en general, los hijos terminan por aceptar a esta nueva pareja sin demasiada dificultad y el padre o madre no se arrepiente de dar el paso.

Algunas cosas a tener en cuenta en caso de una nueva pareja:

  • Lo primero de todo, es no tener prisa en dar los pasos. Antes de dar la noticia a los hijos, hay que esperar un tiempo a que la situación de separación se estabilice, y los hijos se hayan adaptado a los cambios y estén mejor psicológicamente. Una vez ocurra esto, puedes dar el paso, para luego ir introduciendo a la nueva pareja a tus hijos.
  • Después, es esencial estar seguro del paso que vas a dar. Este punto tiene mucho que ver con el anterior, puesto que los niños lo que requieren es estabilidad por parte de sus adultos de referencia. Si le dices a tu hijo que te vas a vivir con alguien, y a los dos meses se va a volver a ir, es mejor que no tomes esa decisión.
  • Una integración armoniosa de la nueva pareja pasa por aclarar explícitamente a los hijos que esta nueva persona no va a sustituir ni sustituirá nunca al otro progenitor. Muchas veces los hijos sienten que la nueva pareja de su padre o madre adopta el rol de su otro progenitor, puesto que asume tareas, rutinas y papeles que corresponden a un padre o una madre.

Lo mejor para que esto no ocurra es que la integración de esta persona se haga muy poco a poco, y no adopte rápidamente responsabilidades de cuidador. Así, los hijos no sentirán que nadie intenta sustituir a nadie, puesto que la autoridad se mantiene en sus padres y no en extraños, mientras estos aún lo sean.

Referencias

  1. Bolaños, I. (1998). Conflicto familiar y ruptura matrimonial. Aspectos psicolegales. En Marrero, J.L. (Comp.) Psicología Jurídica de la familia, Madrid: Fundación Universidad Empresa, Retos jurídicos en las Ciencias Sociales.
  2. Cafcass (2015). Separated Parents. Information Programme.
  3. Espada, S., Calvo, L. (2010). Nos hemos separado… ¿Y nuestros [email protected]? Gobierno de Aragon. Departamento de Servicios sociales y familia.
  4. Laucirica, N., Villar, G., Abal, M. (2008). Guía para padres y madres en situación de separación y/o divorcio. Programa municipal de mediación. Ayuntamiento de Vitoria.

Источник: https://www.lifeder.com/consejos-padres-separados/

¿Cómo explicar al niño la separación de sus padres?

Consejos para padres que no viven con sus hijos

Cuando una relación de pareja deja de funcionar, se abre un proceso de cambio.

Estos procesos de separación son dolorosos y, en algunos casos, traumáticos. Tanto para padres como para hijos.

Los padres no sólo tienen que hacer frente a su propio duelo, sino que también, tienen que ayudar a sus hijos a entender todo lo que ocurre. Explicar los cambios a los niños, les facilitará un mejor afrontamiento de la separación de sus padres.

Si te encuentras en medio de una separación, este post es para ti. Porque te voy a ofrecer algunos consejos para que sepas:

  • Cómo explicarle a tu hijo que papá y mamá se separan.
  • Cuáles son  las conductas más frecuentes que suelen mostrar los niños cuando sus padres se están divorciando.

Cómo viven los niños la separación de sus padres

Para los niños es difícil entender que sus padres se separan. Por ello, es esperable que los cambios en las rutinas familiares afecten a su estado de ánimo, y a sus conductas.

Durante el proceso de asimilación de la separación, tu hijo podría mostrar algunas de estas reacciones:

  • Miedo al abandono por parte del progenitor que se va de casa.
  • Agresividad tanto con vosotros, los padres, como con los amigos.
  • Aumento de los enfados y las pataletas.
  • Tristeza y retraimiento, que provocan que le cueste expresar sus sentimientos.
  • Culpabilidad por la separación.
  • Fantasías sobre su capacidad de volver a unir a la familia.

La paciencia y la comprensión serán tus mejores armas para ayudar a tu hijo.

Tú estás en una etapa de tu vida muy complicada, pero no olvides que el mundo que hasta ahora conocía tu hijo se desmorona. Y eso le provoca inseguridad y miedo.

Prepara el momento para hablar con tu hijo

Explicarle a tu hijo que os separáis no es sencillo, pero es muy beneficioso para él.

Le das la oportunidad de entender qué ocurre y le aseguras que ambos progenitores seguís queriéndole igual, aunque no viváis todos juntos.

Pero para que esa comunicación sea efectiva, y consiga reducir el trauma de la separación, hay que prepararla. No vale con ponerse delante del niño y soltar lo primero que se te pase por la cabeza. Así sólo conseguirás pasarlo peor.

10 consejos para explicar a tu hijo la separación

  1. Prepara una conversación con todos los miembros de la familia presentes: los dos progenitores y todos los hijos.
  2. Utiliza un lenguaje sencillo y claro, con explicaciones cortas. Habla con respeto del otro progenitor para no herir los referentes emocionales de tu hijo.
  3. Transmite calma y serenidad.

    No sólo con lo que dices, sino también con tus gestos y tu tono de voz.

  4. Explica que es una decisión definitiva y tomada por ambos progenitores. No des la opción a una futura reconciliación, puesto que eso alimentará la imaginación de tu hijo, y no le dejará asimilar de una forma adecuada la separación.

  5. Aclara a tu hijo cómo será la nueva situación: con quién va a vivir, cómo serán los fines de semana, en qué van a cambiar sus rutinas…
  6. Haz hincapié en que nadie tiene la culpa y menos tu hijo.
  7. Insiste en que, a tu hijo, lo vais a seguir queriendo igual que siempre.
  8. Ayúdale a expresar sus emociones de enfado o tristeza. Pregúntale qué piensa y qué siente.
  9. Procura no cambiar mucho sus rutinas. Mantener algunos de sus hábitos le aportará seguridad porque podrá anticipar lo que va a pasar.
  10. Responde a todas sus preguntas. Utiliza la escucha activa para que tu  hijo se sienta acogido.

Algunos padres creen que después de ese día en que les explican a sus hijos que se van a divorciar, ya está todo hecho. Pero no es así.

Como siempre te digo, los niños necesitan tiempo para comprender y asimilar. Así que, es normal que tu hijo se muestre más enfadado o triste que de costumbre. Lo importante es que permanezcas atento a esas reacciones, para poder ayudarle a entender lo que está ocurriendo.

Durante este proceso de asimilación, y hasta que las nuevas rutinas se establezcan como hábitos, algunas de las acciones que puedes llevar a cabo para ayudar a tu hijo son:

  • Facilitar la relación del niño con el otro progenitor. De este modo se aliviará la sensación de abandono y se mantendrán sus referentes emocionales.
  • Conservar las opiniones positivas que tiene tu hijo hacia el otro progenitor. Es una forma de favorecer que no pierda el vínculo afectivo.
  • Compartir las tareas y preocupaciones de tu hijo. Así crecerá sintiéndose protegido y querido por ambos padres.
  • Noutilizar a tu hijo como espía o mensajero. No lo involucres en tus peleas, porque eso le causará mucho dolor y desconcierto.

Recuerda que los niños sufren con el divorcio de sus padres, pero no son ellos los que se divorcian. Tu hijo debe quedar al margen de las cuestiones relacionadas con la separación.

Sé comprensivo con sus emociones, y poco a poco verás que la normalidad se instaura de nuevo en casa.

Por cierto, ¿Todavía no conoces el curso Aprende a Gestionar las Rabietas de tu Hijo de Psiente? Deberías echarle un vistazo ya. Es un curso 100% online en formato vídeo. Podrás seguirlo a tu ritmo. Con profesores dispuestos a ayudarte en todo momento. Descubre cómo poner fin a las rabietas en casa.

Si deseas profundizar un poco más en el tema, te dejo un curso para ayudar a los niños después del divorcio. Disponible en castellano y en inglés.

Espero que este artículo te haya ayudado a sobrellevar el difícil momento de hablar con tu hijo. Si quiere compartir tus propias experiencias estaré encantada de poder leerlas en los comentarios.

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Psicóloga infantil, escritora por afición. Me gusta la literatura con trasfondo social y la música de cantautor. Creo que todos merecemos una segunda oportunidad. Nadie es un caso perdido. Psiente es mi proyecto personal, mi cuaderno en el viaje de la psicología.

Источник: http://psiente.com/consejos-explicar-la-separacion-los-hijos/

5 cosas que los hijos jamás olvidan de sus padres

Consejos para padres que no viven con sus hijos

Todos los padres quieren tener hijos maravillosos. Que de niños sean afables y de adultos se comporten como gente responsable y útil para la sociedad.

Sin embargo, se pone mucho más empeño en pensar ese mañana que en sembrar sus bases durante el presente sobre el que caminamos.

Algunos padres piensan que cuando los hijos son pequeños solo deben obedecer y que de eso se trata la crianza.

El resultado es que cada vez tenemos más niños inconformes y más adultos infelices. Cuando no hay criterio para la crianza consistente, lógico y estable, aumenta la probabilidad de que los hijos muestren comportamientos rebeldes y/o herméticos.

Quizás caprichosos, quizás autoritarios y, en todo caso, inestables. Así, los hijos no logran establecer un vínculo afectuoso y estrecho con sus padres, sino que, por el contrario, viven en una guerra sorda o abierta con ellos.

“El problema con el aprendizaje de ser padres es que los hijos son los maestros”

-Robert Braul-

Una de las partes más importantes de nuestra vida es la infancia. Es allí donde se construyen los cimientos de una mente saludable y de un corazón limpio. De este modo, algunas actitudes de los padres dejan una huella para siempre: a veces positiva, a veces negativa, pero la mayoría de las veces profunda. Estas son 5 de esas conductas que los hijos pocas veces olvidan.

1. Los hijos jamás olvidan el maltrato

Ninguna relación es perfecta, y mucho menos una tan intensa como la de los padres con sus hijos. Siempre habrá momentos de contradicción o de conflicto y eso es algo perfectamente normal. Lo que cambia es la manera de sortear esas dificultades y, lamentablemente, muchos padres asumen equivocadamente que el maltrato es una herramienta para educar.

Puede que con el maltrato se logre intimidar a un hijo para que haga exactamente lo que el padre quiere. Pero esos malos tratos se convertirán en el germen de la falta de autoestima y en una fuente de rencor.

Ponen al niño en una situación muy compleja: ama y odia al mismo tiempo. También aprende a temer. El corazón de un niño es muy susceptible, y si se hiere de manera constante, con el tiempo se convertirá en alguien insensible.

2. El trato que se le da al otro padre

La relación entre los padres es el patrón de que parte el niño para forjar una actitud frente a las relaciones de pareja. Es muy probable que, consciente o inconscientemente, de adulto repita con su pareja lo que vio en casa entre sus padres. Antes probablemente lo repita con las personas que quiere.

La manera en la que se relacionen los padres, influirá en las relaciones futuras de los hijos.

Piensa que los conflictos entre los padres generan angustia en el hijo. Una de las posibles consecuencias será que se meterá en problemas solamente para atraer la atención de unos padres que no le atienden porque están centrados en el conflicto que mantienen. Además, disfrutará o no de las relaciones afectivas según esos patrones aprendidos.

3. Los momentos en que se sintieron protegidos

Los miedos de los niños son más grandes e insidiosos que los de los adultos. Los pequeños no logran distinguir bien la frontera entre realidad y la imaginación.

Los padres son las personas en las que más confían para obtener la sensación de seguridad que necesitan para aprender y explorar lo desconocido.

Así, si son los padres los que causan este miedo van a sentirse totalmente desprotegidos.

Los padres deben escuchar con atención esos temores, sin criticarlos, ni minimizarlos. Deben hacerles entender que no se encuentran en peligro. Esto incrementará el sentimiento de seguridad de los hijos y hará mucho más fuerte el vínculo de amor y de respeto con los padres.

4. La falta de atención

Para un niño, el amor que le profesan sus padres está íntimamente relacionado con la atención que reciben de ellos. Para los hijos no existen expresiones de afecto tales como trabajar más de la cuenta para poder pagarle un colegio caro. Ellos no creerán que tú los amas si no compartes tiempo con ellos para conocerlos y estar al tanto de su mundo.

Los hijos no necesitan regalos, necesitan que les dediques tiempo.

Los hijos nunca olvidan que el padre o la madre les regalaron una camisa verde, cuando habían dicho hasta la saciedad que quería una morada o que prometió algo que jamás cumplió.

Experimentan la falta de atención como una suerte de abandono, como un mensaje que dice: “no eres suficientemente importante”. Por eso quedará una huella de dolor en sus corazones.

5. La valoración de la familia

Los hijos van a recordar siempre que su padre o su madre fueron capaces de poner como prioridad a la familia en distintas circunstancias. Los niños necesitan y disfrutan de las celebraciones, no importa si es con más o menos regalos. También para ellos es muy importante que el padre y la madre tomen en serio la Navidad.

Si los padres ponen a la familia por encima de todo, el hijo aprenderá el valor de la lealtad y del afecto. De adulto, también será capaz de dejar de lado otros compromisos para ir a ver a sus padres cuando ellos lo necesiten. Se sentirá compensado y tendrá mayor capacidad para dar y recibir afecto.

Todas esas huellas que se imprimen durante la infancia nos acompañan durante el resto de nuestra vida. Muchas veces representan la diferencia entre tener una vida saludable mentalmente y una vida plagada de conflictos. Una crianza impregnada de amor y cariño es el mejor regalo que puede hacerle un ser humano a otro.

Источник: https://lamenteesmaravillosa.com/5-cosas-los-hijos-jamas-olvidan-padres/

Embarazo y niños
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