Crianza con apego vs. Método Estivill

Examinando el método Estivill

Crianza con apego vs. Método Estivill

A una Malamadre lo que le quita el sueño es saber si los buensohijos o las buenahijas dormirán del tirón. Entramos en la maternidad con la certeza de que dormirán placidamente y sin problema pero la realidad es mucho más toledana.

Métodos hay mucho y cada Malamadre sobrevive como puede… Pero hoy nuestra colaboradora y psicóloga infantil Maribel Gámez ha querido poner a examen el método Estivill y estas son sus conclusiones. ¿Lo habéis probado?

*Sigue a Maribel en su página web: www.otrapsicologa.com. En ella encontraréis diferentes temas que os pueden ayudar.

El tema de este post, el método Estivill, es como la serie juego de tronos; si no has oído hablar de él probablemente vivas recluida en un cueva llena de musgo en Asia oriental alimentándote de liquen. Cuando algo se hace tan popular y pasa de boca en boca, se va transformando tanto que llega un momento que no queda claro que decía el original. Y creo que este es uno de esos casos.

No sé a vosotras pero lo que a mí me ha llegado, de muy diferentes fuentes, es que este método para ayudar a conciliar el sueño de los pequeños, se resume básicamente en: “deja llorar a tu hijo cuando le acuestes por la noche para que se acostumbre a dormir solo”.

Así dicho parece sencillo de entender y complicado de hacer ya que el llanto del niño está evolutivamente diseñado para mover a la figura de apego a responder a él. A ver quien es la guapa que aguanta toda la noche. Pero ¿dejar llorar a los niños por la noche hasta que se duerman es un buen resumen de este método?

Pongámonos en antecedentes. El popularmente llamado método Estivill hace referencia a un sistema que, se supone, ayuda a los niños con trastornos del sueño a conciliarlo. El autor es el médico catalán Eduard Estivill y sus principios se recogen en el libro “Duérmete, niño”, título al que inevitablemente, cuando lo leemos, imaginamos un “ya” después del duérmete.

Tiene tantos detractores como seguidores, ha sido un libro tremendamente polémico, criticado ferozmente por los defensores de otros métodos de crianza. Mis pretensiones en este post son sacar ideas clave del método y daros mi opinión desde mis conocimientos de psicología infantil. Vamos allá

Idea 1: tengo 6 meses y un trastorno

Según el método Estivill a los 6 meses el niño debe dormir solo, en su propia habitación, con la luz apagada y luciendo una gran sonrisa cuando sus padres deciden dejarle solo, contento de que se vayan. Debe dormir 11 o 12 horas del tirón.Y así debe ser, según el autor.

Si a los 6 meses el buenhijo no duerme solo en su habitación y se despide de ti con una gran sonrisa hasta la mañana siguiente tenemos un problema. Y gordo. Y hay que solucionarlo urgentemente. Esa sensación de urgencia por remediar el “problema” persigue al que lee el libro hasta el final, instándole a hacer algo al respecto.

Parece que el hecho de que duerma en la cama con sus padres o pegado en su cunita, algo que desaconseja después de cumplidos los 3 meses, traerá males irremediables. No especifica a quien se los traerá ni que forma adoptaran.

No sabría deciros (porque no se me ocurre) que clase de problemas puede acarrear para un niño tan pequeño dormir en la cama o en la habitación de los padres más allá de los 6 meses para que haya tanta urgencia en llevarlo a la habitación de al lado.

De hecho hay mucho escrito sobre la importancia del apego en los primeros meses y como de ese vínculo enseñará a establecer todos los demás.Efectivamente un niño a los 6-7 meses ha cambiado sus ritmos de sueño y biológicamente esos ritmos son más parecidos al adulto (duermen más hora del tirón) pero eso no significa que esté preparado para dormir solo.

Cada niño tiene un ritmo de maduración distinto. Eso es como decir que todos los niños tienen que controlar el esfínter a los 2 años. Porque, según los libros, su aparato urinario está maduro. Y punto. Y si no lo controla tiene un trastorno. En estos aprendizajes infantiles hay que tener en cuenta más factores que la simple maduración biológica y cada factor se manifiesta en el niño de una manera diferente.

Bueno, entonces si seguimos las premisas del autor, y a los 6 meses no duerme solo en su habitación, sin apenas llorar y a oscuras, tenemos un niño con trastorno del sueño.

Idea2: Ni se te ocurra tocar al niño

¿Qué es eso de que después de meses durmiendo con vosotros le cojáis cuando empieza a dormir solito porque llora? Imaginaos que decidís que tiene que dormir de manera autónoma a los 6 meses (o al año, a los dos, etc.).

Cogéis la cuna y la ponéis en la habitación contigua. Lo más probable es que llore cuando os vayáis y le dejéis allí. Algunos pocos elegidos no lo harán aunque sea su primera noche solo porque hay algunos niños que podrían echarse una siesta sentados en un cactus.

Entonces descartáis, por supuesto, cualquier problema físico o necesidad (cólicos, hambre, calor, sed, etc.) que pueda afectarlo y aún así sigue llorando. Que cosas.

Hay que entender que los niños sienten miedo y soledad también, aparte de hambre, calor y sed y es probable que eso sea lo que le esté pasando.

Acostumbrado a dormir en compañía se siente solo y con miedo en la oscuridad

No podemos obviar que la oscuridad tiene un significado muy potente para nosotros, los humanos. Un significado que aprendimos cuando éramos animales que vivíamos entre otros y debíamos protegernos.

Y es que por la noche salen los depredadores, es más difícil ver quien hay a tu alrededor y tu seguridad está más expuesta. Es evolutivo, es pura supervivencia, no se olvida con facilidad. Y entonces el pequeño llama a su figura de apego, llorando, para le ayude en aquella situación que tanto le asusta.

Y aquí no es que simplemente se le deje llorar hasta que se duerma él sólo, no.

Según el método, la madre o el padre van a la habitación y le dicen que a partir de ahora va a dormir solo pero en ese momento no se le puede tocar, acercarse a él o cantarle, quien vaya a la habitación solo puede decirle eso a una distancia “prudencial”. Y entonces el adulto se va de la habitación, da igual si el niño sigue llorando o no.

No tocarle, en este método, es esencial, tiene que dormirse sin ayuda del adulto

La idea de ir a la habitación tiene como objetivo que el niño sepa que no le han abandonado, no para calmarle ni para que deje de llorar ni para que concilie el sueño. Si al cabo de unos minutos vuelve a llorar (o si no se ha callado en ningún momento) se entra de nuevo y se le vuelve a repetir lo mismo.

Algo así: “cariño, vas a dormir solo a partir de ahora con tus juguetes, buenos noches, bombón”. Y así sucesivamente si el niño sigue llorando durante la noche.
La prioridad del método Estivill es que duerman solos, sin intervención directa del adulto y que ellos se amolden a los ritmos de sus padres cuanto antes.

Debe ser que estar apegado a tu madre o padre a los 6 meses (o a los 4 años) es un problema. Y no me malinterpretéis, los niños deben ser autónomos, pero hay un tiempo para cada cosa y una forma de conseguir esa autonomía que no provoque tanto sufrimiento en el niño.

Si el pequeño ha estado acostumbrado a estar en compañía de sus padres y a que éstos le toquen, le acaricien y le abracen para calmar sus emociones negativas, que de repente no puedan tocarle o cantarle en esta situación provoca un gran sufrimiento en el niño.

La mayoría de ellos no van a interpretar que no han sido abandonados solo por ver a su madre o padre que va de vez en cuando a la habitación. Van a entender que está allí pero que no hace nada por calmarle.

Si, ha conseguido llamarle con su llanto, pero esa presencia que se supone capaz de gestionar sus emociones negativas que es la figura de apego se convierte en alguien que no le ayuda en esos momentos difíciles. Si esta situación se repite en el tiempo el niño dejará de llorar, eso está claro, pero porque no le sirve de nada hacerlo, no porque aprenda a ser autónomo. Estivill dice que su método no es un castigo sino una reeducación. Yo lo que creo es que para muchos niños que experimenten esta falta de ayuda será un autentica pesadilla.

Idea3: todos los niños son iguales

Vamos a profundizar un poco más en los pasos del método. Supongamos que tenemos a un niño que, o ha estado en colecho o ha dormido en su cunita en la habitación de sus padres, y ahora hemos decidido que ha llegado el momento de que duerma solo en su cunita, en su habitación. El método dice que hagamos una serie de pasos:

  1. Observamos que las condiciones ambientales sean adecuadas (temperatura, regulación de la luminosidad, ruidos) que su habitación sea un lugar cálido y agradable y que dormir sea algo atractivo después de instaurar un ritual donde pueda relajarse y prepararse para dormir. Esto está muy bien. Estoy a favor.
  1. Ahora llega la hora de comunicarle al pequeño los cambios. Tenga 5 años o tenga 6 meses, que es la edad en la que se empieza a aplicar el método según el autor, se le dice que a partir de ese momento dormirá solo en su habitación, con sus cosas y su peluche, en una charla que no durará más de 30 segundos, antes de acostarle por primera vez en su habitación.
  1. Le metemos en la cuna, le decimos buenas noches cariñosamente y le repetimos que a partir de ese momento dormirá solo. Y entonces el adulto se va.

Lo que también hay que saber es que Estivill propone una tabla de tiempos, de minutos exactos que debe esperar el padre o la madre antes de entrar a la habitación del niño que llora.

Detallado por días y esperas (primera, segunda, tercera y sucesivas esperas) A más días, más minutos de espera, y también el tiempo se prolonga sumando minutos si es la primera o la quinta que se entra a la habitación a decirle otra vez lo mismo.

Una tabla que a mi me recuerda al manual de instrucciones de una lavadora y que Estivill recomienda seguir a rajatabla y, cito, “obviando los detalles propios de los niños más pequeños”.
Los niños no son tostadoras, no se les puede tratar a todos por igual, como si tuvieran botones a los que apretamos y ellos responden como nosotros queremos.

Cada niño es diferente, son seres con distintas sensibilidades y necesidades y no se les puede tratar a todos por igual. No se pueden aplicar recetas estándar a problemas individuales. Y eso es lo que a mi me parece que hace este método. No se contempla en el libro que el sistema se pueda modificar según necesidades individuales en ningún momento y es tremendamente rígido.

Idea4: Sigue el método como si fueran las tablas de Moisés

El método es muy exigente. Se dice que se cumpla a rajatabla y si no tienes éxito es que lo estáis haciendo mal. Eso crea inevitablemente mucha culpa y frustración en los padres que lo ponen en marcha y no consiguen hacerlo como el libro dice.

Me parece muy humano que no puedas aguantar que tu hijo llore desesperadamente durante horas y pienses que es posible que haya otras maneras de llegar al objetivo de que duerma solo sin tanto sufrimiento para ambos. A lo mejor no lo estás haciendo mal.

A lo mejor falla otra cosa.

¿Un método infalible?

Dice que se aplican técnicas conductuales, pero estas técnicas están mal aplicadas y mal entendidas.

Una técnica conductual bien aplicada se ciñe a las características concretas de la persona que tiene delante y, tratándose de un pequeño, (aunque con un adulto también) se busca la manera más sencilla y con la cantidad de pasos intermedios necesarios para conseguir sin prisa esa meta, buscando el menor sufrimiento posible del niño y de sus padres. Es como hacer un traje a medida. Cuando existe un trastorno, de cualquier tipo, se hace una evaluación exhaustiva del problema y se diseña una intervención pensada específicamente para esa persona que tiene ese problema. Si un libro pudiera tener la solución a cualquier trastorno concreto de cualquiera, leyendo libros de autoayuda estaríamos todos curados y estupendamente.
Como he dicho, cada niño necesita su tiempo y, si decidimos que ya está preparado para empezar a enseñarle a dormir solito porque le hemos observado, no simplemente porque hemos seguido el calendario, lo mejor es ir realizando aproximaciones sucesivas, es decir, ir acercándonos a ese objetivo poco a poco. Os pongo un ejemplo: si el niño esta acostumbrado a quedarse dormido en brazos, no podemos pretender que duerma de repente sin que nadie le toque, quizá haya que dormirle en el regazo, luego pegadito a nosotros pero más lejos, luego le damos solo la manita cuando esté en la cuna, y cada aproximación que hacemos necesita un tiempo hasta que el pequeño este tranquilo, la acepte y pueda conciliar el sueño, que sienta que no pasa nada, que se sienta protegido y acompañado. Porque la cuestión es que aprendan, pero con el menor sufrimiento posible. Si no, lo que van a aprender es que sus padres no son fiables a la hora de ocuparse de ellos.

La conclusión de la experta

A mi entender este sistema hace una interpretación negativa de la dependencia del niño hacia el adulto en los primeros años, que es lo que llamamos apego, y subestima lo que un niño puede sufrir en una situación así.

Él dice que su método es infalible porque en el 98% de los casos los niños consiguen dormir solos.

Si la fiabilidad de su método solo se mide por los niños que dejan de llorar, creo que no es consciente de que muchos de ellos dejaran de hacerlo porque no encuentran consuelo, no porque aprendan a ser fuertes y autónomos.

Y aprender que las personas con las que tienes la primera relación importante en este mundo no te van a ayudar cuando necesites calmar todas esas emociones negativas con las que no puedes lidiar porque eres muy pequeño, es una autentica desgracia. No me cabe duda de que ese triste aprendizaje influirá en como ese niño se relacionará con los demás cuando sea adulto.

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Источник: https://clubdemalasmadres.com/examinando-metodo-estivill/

Bonding, el método con el que Meghan Markle quiere criar a Archie Harrison

Crianza con apego vs. Método Estivill

A raíz del nacimiento de Archie Harrison Mountbatten-Windsor, hijo de Meghan Markle y el Príncipe Harry, los medios se están haciendo eco de la teoría del bonding o del apego por ser la gran apuesta de la duquesa de Sussex para la crianza de su bebé. Te contamos todo lo que debes saber sobre ella.

¿Qué es la teoría del apego?

Uno de los objetivos de la psicología y educación es asegurar la salud mental de nuestros hijos. Para conseguir esta estabilidad, debemos centrarnos en el origen, es decir, la concepción del mismo.

Según esta crianza, los niños necesitan un vínculo emocional sólido para poder desarrollar correctamente su personalidad, de modo que su autoestima, seguridad y estado emocional en un futuro estarían determinados por la accesibilidad y capacidad de respuesta de su principal figura de apego.

Es decir, para crear ese vínculo sólido necesitamos trasmitirles seguridad, amor, confianza y mostrarnos presentes en cada una de sus necesidades.

¿Cuándo apareció esta teoría? ¿Quién la creó?

Surgió de la mano del psiquiatra y psicoanalista británico John Bowlby. Tras la Segunda Guerra Mundial, muchos niños quedaron huérfanos con evidentes problemas de adaptación y de comportamiento, John Bowlby comenzó a estudiar detenidamente estos casos e investigó lo que denominó como ‘privación materna’.

¿Qué supone la crianza con apego?

Más adelante, William Sears acuñó el término de Attachment parenting que significa ‘crianza con apego’ basado en esta teoría de Bowlby.

Esta tiene como objetivo ofrecer al bebé lo que necesita, no solo aspectos básicos como la alimentación o la higiene, sino también emocionales o de atención.

Basándose en la idea de que el llanto es su llamada de auxilio, un modo de expresarse para buscar seguridad.

Ferber o el método Estivill, una teoría contraria al apego

Existen teorías opuestas al apego. Hace unos años surgió el método Ferber (similar al método Estivill en España), que defendía el hecho de evitar dar mucho contacto al niño con el objetivo de que sea independiente y seguro.

Este se desarrolló tras la teoría de Bowlby, en la que consideraban que las familias partidarias de la teoría del bonding o apego eran muy “suaves y permisivas” y que para desarrollar una buena crianza había que hacerlo con poco afecto, no responder a los lloros y atenderlos solo en las actividades básicas, como en la alimentación y en la higiene.

¿Qué dice la ciencia?

Por lo contrario, la evidencia científica nos demuestra que un estilo de apego seguro es favorecedor para un buen desarrollo. Esto no significa que tengamos que ser padres permisivos, pasivos o sobreprotectores, sino atentos y pacientes, transmitiendo seguridad y donde acompañemos a nuestros hijos en sus emociones y conflictos, aportándoles confianza y amor.

En este sentido, la psicoterapeuta y psicoanalítica británica Sue Gerhardt, es una apasionada en este campo y ha demostrado cómo los bebés cuando lloran activan una parte del sistema límbico (la amígdala). Cuando esta respuesta no es calmada, segrega un aumento de cortisol (hormona del estrés), produciendo desequilibrio, inseguridad e intranquilidad en el mismo.

¿Cómo lo conseguimos los padres?

El pediatra estadounidense Williams Sears, defensor de la filosofía de la paternidad de apego, definió ocho puntos principales para establecer este tipo de crianza en casa:

  • Birth bonding: Crear lazos afectivos desde el nacimiento, es decir, el contacto piel con piel con el bebé desde el momento en que nace.
  • Breastfeeding: Lactancia materna puesto que es rica en nutrientes y defensas para él.
  • Babywearing: Llevarlo encima, en fulares o portabebés, en lugar de un cochecito.
  • Beding close to baby: Dormir cerca de él.
  • Belief in the language value of your baby’s cry: Atender al llanto, es su forma de comunicarse.
  • Beware of baby trainers: No utilizar rutinas rígidas. Buscar un punto equilibrado en los horarios, y forma de funcionar en casa, sabiendo que sus necesidades están por encima de los horarios y de los adultos.
  • Balance: Equilibrio. No ser autoritarios ni permisivos, buscar un punto medio.
  • Both: Ambos, se refiere a la importancia de que tanto uno como otro progenitor estén implicados en la crianza y cuidado del bebé.

Natalia Martín
Psicóloga y neuropsicóloga
Natalia Martín Psicología

ConsejosPsicología

Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/teoria-del-bonding/

Método Estivill para dormir a tu hijo: mitos y realidades

Crianza con apego vs. Método Estivill

El método Estivill podemos encontrarlo entre los métodos que se nos ofrecen cuando surgen dudas sobre cómo acabar con los despertares nocturnos de nuestro bebé. Se describe en el libro Duérmete niño, escrito por el neurólogo catalán especialista en sueño, Eduard Estivill.

Dicho método persigue ayudar a las familias a conseguir que sus pequeños concilien el sueño ellos solos. Según Estivill, a partir de los 4-6 meses de edad, están preparados para dormir sin compañía.

El neurólogo parte de la idea de que los padres somos quienes provocamos la adquisición de hábitos inadecuados por parte de nuestros hijos a la hora de dormir.

El sueño infantil

Sabemos que los recién nacidos no duermen del tirón porque necesitan despertarse cada dos o tres horas para comer y es a partir del tercer mes cuando las horas de sueño se alargan y podemos enseñarles a dormir.

Sin embargo, llegar a ese punto no siempre es fácil… a veces, el bebé no se duerme y provoca la desesperación de los padres.

Vamos a conocer las dos etapas de sueño por las que pasará el bebé durante sus primeros doce meses de vida:

Primera etapa del nueño del bebé

El bebé duerme unas dieciséis horas diarias aproximadamente y se prolonga hasta los tres meses. Las tomas son las encargadas de marcar el ritmo de sus despertares.

Los periodos de sueño se suceden cada tres horas y están despiertos alrededor de una hora… Poco a poco este tiempo se va incrementando y a los tres meses pueden permanecer despiertos tres horas después de comer.

Es la etapa de más paciencia para los padres y de menos horas de sueño.

Segunda etapa del nueño del bebé

El bebé duerme unas trece horas diarias a partir de los tres meses y empieza a relacionarse con su entorno. Posteriormente sincroniza sus ritmos de sueño necesitando solamente una siesta por la mañana, otra por la tarde y el largo sueño de la noche. Hay bebés que duermen ocho horas seguidas antes de los cinco meses.

Sabemos que los bebés pueden soñar por la abundancia de investigaciones hechas al respecto desde distintos profesionales de la medicina, la psicología… Por ejemplo,  encontramos varios estudios relativos al sueño en bebés. El doctor Charles P.

  Pollak del Centro para la Medicina del Sueño del Weill Corner Hospital de Nueva York, afirmó que los bebés igual que los adultos entran en fase REM (rápido movimiento de los ojos), una fase donde se produce la mayor parte de los sueños. Sin embargo para este experto es imposible averiguar qué sueñan.

Hay científicos que afirman que los bebés comienzan a soñar en el vientre materno ya que se ha detectado actividad cerebral durante la fase del sueño.

El método Estivill para enseñar a dormir a los niños

Cuando preguntamos a familias sobre este método nos dicen que consiste en dejar llorar al niño hasta que se agote. Sí es cierto que recomienda acostar al bebé y dejarlo despierto en la cama durante periodos de tiempo que se van ampliando cada vez más… Esta «espera progresiva» aumentará poco a poco y los padres podrán consolarlo a distancia sin cogerlo en brazos ni darle de comer.

Alrededor de este método han surgido otras teorías que no están centradas en la modificación de conducta como la Crianza Natural, defensora del colecho o de la piel con piel.

El método Estivill se identifica con premisas como «hay que enseñar a los niños a dormir», «el bebé puede dormir solo a partir de los 4-6 meses» y «funciona en un porcentaje muy alto de casos ya que los niños aprenden a autocalmarse»… todas ellas relacionadas con la autonomía y la independencia a la hora de dormir.

Mitos y realidades del método Estivill

El método Estivilltiene detractores y seguidores, ha sido muy polémico y tremendamente criticado por los partidarios de otros métodos de crianza.

  • ¿Trastorno del sueño? Este método desaconseja totalmente que el niño duerma en la cama con sus padrespasados los primeros meses. Es cierto que a los 6 meses el bebé ha cambiado sus ritmos de sueño, pero es cuestionable que esté totalmente preparado para dormir solo, además cada niño madura de manera diferente. Entonces surge la pregunta… ¿Si a los 6 meses no duerme solo en su habitación tenemos un niño con trastorno de sueño?
  • ¿No cogerlo? Los niños sienten miedo y soledad además de hambre, calor, sed… ¿Descartamos cualquier problema físico o cualquier necesidad?
  • ¿Miedo a la oscuridad? El miedo a la oscuridad es evolutivo y cuesta olvidarlo. Si los padres no pueden tocar al bebé, acariciarlo, abrazarlo… el niño puede comenzar a sufrir e interpretar que sus figuras de apego están allí pero en ese momento no lo ayudan… ¿Realmente esta actuación es una reeducación?
  • ¿Son todos los bebés iguales? El Dr. Estivill propone una tabla de tiempos con los minutos exactos de espera antes de entrar a la habitación. A medida que pasan los días se aumentan los minutos de espera… ¿No se puede modificar el sistema según las necesidades individuales?
  • ¿Un método exigente? Cada niño necesita su tiempo… Si decidimos que está preparado para dormir solo porque hemos llegado a  esa conclusión tras observarlo, podemos realizar aproximaciones sucesivas y acercarnos a este objetivo poco a poco. Así evitaremos sensaciones de culpa, frustración y autoexigencia con nosotros mismos.

Ana Roa, pedagoga y psicopedagogawww.roaeducacion.com

roaeducacion.wordpress.com

 

Источник: https://www.conmishijos.com/bebes/sueno/metodo-estivill-para-dormir-a-tu-hijo-mitos-y-realidades/

Estivill o González: ¿qué método es más apropiado para dormir niños?

Crianza con apego vs. Método Estivill

Se trata de una de las discusiones que más controversias han generado en las últimas dos décadas en relación con la crianza de los bebés: ¿cuál método es el más apropiado para dormir a los bebés? Existen dos escuelas claramente enfrentadas.

¿Cuántas horas de sueño perdemos mientras criamos un bebé?

De un lado, la encabezada en España por Eduard Estivill, que propone «educar» el sueño del niño a partir de una técnica que consiste, en esencia, en dejarle llorar. Del otro, la postura de la crianza con apego, basada en atender al niño siempre que lo reclame, y que encuentra en el pediatra Carlos González a uno de sus representantes principales.

El llamado método Estivill se popularizó a partir de 1996 cuando este médico catalán publicó, en colaboración con Sylvia de Béjar, el libro 'Duérmete, niño', una especie de manual para -lo anuncia desde el subtítulo- «solucionar el problema del insomnio infantil». Se trata, en realidad, de un método que ya existía con anterioridad.

De hecho, en casi todo el mundo se conoce como método Ferber, por Richard Ferber, un médico estadounidense que, a mediados de la década de 1980 publicó un libro donde explicaba cómo lograr que los bebés aprendan a dormirse por su cuenta, sin ayuda de sus padres.

Estivill: 'educar' el sueño del bebé

La técnica para educar el sueño del bebé consiste en dejarle en su habitación solo y despierto. Cuando los padres salgan, el bebé llorará, pero deben dejar pasar un minuto antes de que uno de ellos vuelva a entrar.

Al hacerlo, no le cogerá en brazos ni tratará de calmarlo, sino que le hablará durante diez segundos y luego volverá a salir. Antes de volver a entrar deberá dejar pasar tres minutos.

El libro, de hecho, incluye una «tabla de tiempos», que indica con precisión los lapsos que los padres tienen que solo al bebé, sin importar el desconsuelo o la desesperación que manifieste.

Según Estivill, «si seguís al pie de la letra las instrucciones, en siete días, como mucho, estaréis durmiendo todos de un tirón». Y es que ese es el gran objetivo: que a partir de los 6 meses de vida los bebés se duerman solos, sin ayuda y durante toda la noche, ya que «los padres -como afirma una de las notas del libro- también tienen derecho a dormir sin interrupciones».

El libro no incluye referencias a estudios científicos que certifiquen los resultados ni la eficacia de la propuesta.

En un apéndice de 'Duérmete, niño', incluido a partir de la reedición de 2003, Estivill afirma que revisó los historiales de los 823 pacientes que atendió en su consulta y que «en el 96 % de los casos los resultados fueron satisfactorios», mientras que los restantes mostraron «ciertas dificultades para acabar de solucionar el problema». No hay más datos que esos.

El #libro que te puede #ayudar para que tu #hijo #duerma solo es»duermete,#niño»Eduardo Estivill y Sylvia de Bejar pic..com/EeXfN4KUHc

— virginia (@mujerdehoy_Vir) 18 de mayo de 2017

Riesgos y perjuicios de dejar llorar al bebé

Las críticas que ha recibido el método Estivill son numerosas y responden a variados motivos. La ausencia de fuentes bibliográficas en su libro es uno de ellos, pero no el principal.

El cuestionamiento de mayor importancia está relacionado con los riesgos de dejar llorar al bebé.

Un estudio publicado ya en 2002 por Allan Schore, neuropsicólogo de la Universidad de Los Angeles, California, enfatizaba que el trauma que se produce en el niño cuando clama por la presencia y el contacto con su madre y no cuenta con ellos provoca dos tipos de respuestas.

Por un lado, la hiperexcitación, visible en los llantos, gritos y otras expresiones del bebé. Por el otro, la disociación, en la que el pequeño «se desprende de los estímulos del mundo exterior y atiende a su mundo interno».

¿Cómo se manifiesta esta disociación en el bebé? A través del «entumecimiento, la evasión, la conformidad y la restricción del afecto».

En resumidas cuentas, sería este el motivo por el cual el método Estivill funciona: agotado de no obtener respuestas a sus súplicas, el niño se calla.

Pero su patrón de comportamiento es similar -explica Schore- al de los adultos que padecen estrés postraumático.

En su libro, Estivill menciona que el niño, en su afán de obtener la atención de sus padres, puede hasta vomitar. «No os asustéis, no le pasa nada -recomienda-: los niños saben provocarse el vómito con suma facilidad».

Sin embargo, Schore destaca que vomitar representa el punto más extremo de la angustia del bebé. 

«Los niños que duermen con sus padres tienen menos problemas». Carlos González, pediatra.#Maternidad #Bebés #Niñoshttps://t.co/oFraeU1fyl

— Maternnia (@Maternnia) 5 de marzo de 2017

La crianza con apego, una mirada diametralmente opuesta

Carlos González, pediatra aragonés que ha desarrollado su carrera profesional en Cataluña -donde ha estudiado, vive y trabaja- ha destacado las razones evolutivas por las cuales los bebés lloran cuando se quedan solos: su instinto, que es el mismo de los bebés humanos de hace miles de años, cuando los peligros acechaban por todas partes. Por ello, explica que no se puede hablar de «insomnio infantil», ni de «malos hábitos» por los cuales haya que «reeducar», sino que esta es «una conducta normal de los niños durante los primeros años».

Los especialistas y las organizaciones que promueven la crianza con apego destacan que -al contrario de lo que afirman los conductistas- acudir ante los llantos contribuye a hacer del bebé una persona más autónoma y segura de sí misma, habituada, en palabras de González, a «expresar sus necesidades a otras personas y a considerar que lo ‘normal’ es que las atiendan». Si no se acude, en cambio, el niño aprende que «sus necesidades no son realmente importantes» y se hace más dependiente: «Depende de los caprichos de los demás y no se cree lo suficientemente importante para merecer que le hagan caso».

Una ‘Declaración sobre el llanto de los bebés’, firmada por más de 350 profesionales de la salud, asociaciones y otras personalidades de España y el extranjero, pone énfasis en el sufrimiento del bebé cuando es abandonado a su llanto; sufrimiento que los padres sienten como propio. Y añade que los métodos conductistas, como el de Ferber y Estivill, «proponen ir poco a poco para cada día aguantar un poco más ese sufrimiento mutuo», al que califican como «una tortura, por mucho que se disfrace de norma pedagógica o pediátrica».

El caso es que, con el tiempo, y más allá del porcentaje de la población infantil y adulta que padece de trastornos relacionados con el sueño, la mayoría de los niños adquiere hábitos saludables para la hora de dormir y permiten a los padres «dormir de un tirón».

El debate mayor en torno a estas cuestiones no parece relacionarse tanto con la eficacia de uno u otro método, sino más bien con el bienestar de los niños en esas primeras edades, y de cómo la conducta de sus padres podría acarrear consecuencias sobre ellos a medio y largo plazo.

Un debate que continúa abierto.

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Источник: https://www.eldiario.es/consumoclaro/madres_y_padres/estivill-gonzalez-metodo-apropiado-dormir_1_3388910.html

Embarazo y niños
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