¿Cuál es la mejor hora para que los niños se acuesten según su edad?

Sueño entre los 2 y los 5 años

¿Cuál es la mejor hora para que los niños se acuesten según su edad?

La calidad del sueño influye en la salud y en la calidad de vida. Conseguir un patrón de sueño normal es parte del desarrollo del niño.

¿Y qué es lo normal en los niños de esta edad?

A los 2 años, los niños duermen un promedio de 13 horas diarias. Según va pasando el tiempo, las horas de sueño diario van disminuyendo; desde los 3 a los 5 años suelen dormir de 10-12 horas y entre los 6 y los 10 años de vida alrededor de 10 horas al día.

La mayoría de los niños de 2 años continúan haciendo siestas pequeñas, generalmente una por la tarde. Estas siestas pueden durar hasta los 4 o 5 años, pero para evitar problemas por la noche, no deben ser muy largas ni tardías. Hay niños que necesitan dormir menos horas o que dejan de necesitar la siesta antes.

También continúan los despertares nocturnos, pero menos numerosos y más cortos. El número de despertares durante los cuales el niño está más de 20 minutos despierto va disminuyendo con la edad.

Enseñando a dormir a los niños de esta edad

Es conveniente que el niño aprenda a conciliar el sueño solo, sin la presencia de los padres.

Para conseguir el desarrollo de un buen patrón de sueño-vigilia, la hora diaria de acostarse y levantarse debería ser aproximadamente la misma todos los días.

No es recomendable que los niños se acuesten con hambre o que beban muchos líquidos.

Para el niño, irse a dormir puede implicar una sensación de separación de los padres. El empleo de asociaciones adecuadas y familiares puede ayudar.

Una rutina relajante, tranquila, para realizar todos los días antes de dormir (baño, leer un cuento) y que debe finalizar en el dormitorio, ayuda a que el niño se dé cuenta de que llega la hora de dormir. Esta actividad predecible y rutinaria puede facilitar una buena separación y evitar que el niño responda con ansiedad.

Es conveniente que se establezcan límites claros (número de cuentos, canciones…) si el niño se queja a la hora de quedarse solo. También hay que tener cuidado de no favorecer el miedo aludiendo a “cocos”, al hombre del saco, etc.

Es recomendable llevar a los niños a la cama cuando estén cansados, pero no si están demasiado activos.

Para evitarlo, las actividades que se realicen antes de acostarse deben ser relajantes; la actividad intensa es para otros ratos del día.

Es sensato, antes de acostarlos, evitar juegos de ordenador, tableta, consola… que estimulen al niño. Tampoco es conveniente resolver los problemas o hacer planes en el momento de acostarse. Esto se debe dejar hecho antes.

Para enseñar a los niños a dormir, todos los que intervengan deben actuar siempre de la misma forma. El niño debe saber que la respuesta del padre, la madre o los abuelos va a ser igual.

Finalmente, es importante evitar que el niño asocie cama y castigo.

Medidas ambientales para facilitar el sueño nocturno

  • Cama confortable.
  • Ambiente poco estimulante a la hora de irse a dormir.
  • Habitación con baja intensidad lumínica y temperatura agradable.
  • Evitar el consumo de bebidas muy dulces o estimulantes (chocolate, refrescos de cola, etc.) por la tarde.
  • Lectura en voz alta (lo justo) de un cuento, aunque el niño sea pequeño.

Recomendaciones si lo anterior no ha funcionado

Todo tiene solución, con mayor o menor dificultad se puede reeducar. Para ello, es importante saber que una de las cosas que más favorece que el niño duerma bien es la sensación de seguridad que se le transmita.

Cuando el niño proteste y llore durante la noche, se debe reflexionar sobre lo ocurrido durante ese día. No se le debe chillar, hay que darle la seguridad de que los padres están para tranquilizarle si lo necesita.

Los padres no deben imponerse a sí mismos ninguna hora límite para conseguir que el niño duerma bien. Probablemente no se cumplirá y todo el mundo se pondrá tenso. Deben ceñirse a seguir las rutinas. Si ha habido algún cambio reciente en la vida del niño, no se debe esperar que duerma profundamente ese día.

Es normal que trate de negociar para que se quede un poco más con él en la habitación o para que le lea otro cuento, también que pida constantemente cosas (agua, hacer pis…) para que vuelva a la habitación.

No se debe perder la calma cuando se despierte a media noche. Se debe transmitir el mensaje de que es capaz de disfrutar durmiendo solo. Si los padres se enfadan, solo conseguirán que el niño se agite más.

A veces, las respuestas del niño son más importantes (se salen de la cama, patalean). Permitirle que duerma fuera de la cama no le ayudará a aprender a dormirse solo. En las familias que realizan colecho, en la etapa previa de lactante los niños presentan más despertares que los que no comparten cama y en estas edades los padres perciben peor calidad de sueño en estos niños. 

La pareja puede turnarse: descansarán más y el niño no será el director de la noche. Si esto no es posible y se pierden los nervios, se debe hacer una pausa. Lo importante es transmitir tranquilidad y seguridad en la educación del sueño.

Cada familia tiene un nivel de tolerancia y sus propias creencias; no hay sistemas buenos o malos, sino diferentes y lo importante es que los padres estén convencidos de que lo que hacen es lo mejor para sus hijos.

Источник: https://enfamilia.aeped.es/vida-sana/sueno-entre-2-5-anos

¿A qué hora deben acostarse los niños según su edad?

¿Cuál es la mejor hora para que los niños se acuesten según su edad?

El sueño es fundamental para el buen desarrollo de los niños. Un mal descanso repercute en su estado de ánimo, volviéndoles más irritables, y también puede perjudicar su salud, ya que muchos estudios relacionan el déficit de sueño con una mayor predisposición a enfermedades y sufrir trastornos, como por ejemplo, la hiperactividad.

El sueño es fundamental para el buen desarrollo de los niños. Un mal descanso repercute en su estado de ánimo, volviéndoles más irritables, y también puede perjudicar su salud, ya que muchos estudios relacionan el déficit de sueño con una mayor predisposición a enfermedades y sufrir trastornos, como por ejemplo, la hiperactividad.

Siempre es importante tener en cuenta las horas a las que deberían acostarse los niños dependiendo de su edad.

El sueño es fundamental para el buen desarrollo de los niños. Un mal descanso repercute en su estado de ánimo, volviéndolos más irritables, y también puede perjudicar su salud, ya que muchos estudios relacionan el déficit de sueño con una mayor predisposición a enfermedades y sufrir trastornos, como por ejemplo, la hiperactividad.

Por ello, es normal que los padres se pregunten ¿a qué hora deben irse los niños a la cama?

“No todos los niños necesitan dormir lo mismo. Depende de muchos factores. Uno de ellos, por supuesto, es la edad. Así, mientras que un bebé de 18 meses necesita dormir unas 14 horas, un niño de 10 años sólo necesita 9 horas de sueño“.

Por ello, de acuerdo a las diferentes edades de los niños se ha elaborado una guía estimativa de horas de sueño recomendadas

De 0 a 6 meses: Entre 16 y 20 horas a lo largo del día.

De 6 a 12 meses: 3 horas durante el día y 12 horas durante la noche.

De 1 a 3 años: Entre 11 y 13 horas en la noche, la siesta es opcional.

De 3 a 5 años: Entre 10 y 12 horas.

De 6 a 9 años: Alrededor de 10 horas.

“Es importante tener en cuenta que no se recomienda que ningún niño menor de 9 años duerma menos de 10 horas“.

A partir de allí podemos calcular la mejor hora para que se vayan a la cama en función de a qué hora debe levantarse el niño al día siguiente.

La mayoría de los niños se tienen que despertar entre las 7 y las 8 de la mañana, según la cercanía a la escuela y el tiempo que tardan en prepararse.

Cinco años

A esta edad el niño empieza la primera etapa escolar. Por ello, si se levanta muy temprano, a las 6 de la mañana, deberá acostarse a las 18.45 horas.

Aunque parece un imposible porque es muy temprano, esta es la única forma de asegurarte de que duerme lo que debe. Si se levanta más tarde, a las 8, por ejemplo, bastará con que se acueste a las  20.30 horas.

Seis años

A los 6 años, necesita quince minutos menos de sueño. Si tu hijo se levanta a las 7.30 horas de la mañana para ir al colegio, puede irse a dormir a las 20.30 horas.

Siete años

Con siete años tu hijo necesita casi 11 horas de sueño para rendir de forma adecuada en el colegio. Intenta que duerma más de 10 horas.

Ocho años

Según expertos, a esta edad los niños pueden dormir 10 horas y media. Si tu hijo de ocho años se tiene que levantar muy temprano para ir al colegio (pongamos que a las 6.30 a.m), tendrá que irse a dormir a las 20 horas.

Nueve años

A partir de esta edad los niños ya necesitan menos horas de sueño. Aun así, sigue siendo recomendable que duerman al menos 10 horas.

Diez años

Si tu hijo de 10 años se levanta a las 7 a.m para ir al colegio, debería ir a dormir a las 21 horas.

Once y doce años

Ahora sí, tu hijo ya no necesita cumplir de forma rigurosa con esas 10 horas de sueño. Pero sí deben dormir más de 8 horas. Puede que con 9 horas de sueño les baste.

Por otro lado, hay niños que regulan ellos mismos sus tiempos de sueño. Es decir, duermen lo que necesitan y se duermen a la hora que “se caen de sueño” sin obligación de por medio.

Sin embargo, no es lo mismo un niño que al día siguiente se queda en casa y si se ha dormido tarde no pasa nada, a lo sumo duerme una siesta más larga para recuperar, que uno que tiene que levantarse para ir a la guardería y tendrá un mal día si ha dormido poco.

Lo más sensato es observar al niño para estimar las horas de sueño que necesita dormir cada noche. Si vemos que le cuesta levantarse por las mañanas deberemos adelantar la hora de irse a la cama, en cambio, si vemos que se despierta antes de tiempo descansado no habrá problema en que de alguna vuelta más por la noche.

Redacción Pediatría y Familia

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Источник: https://pediatriayfamilia.com/ninos/a-que-hora-deben-acostarse-los-ninos-segun-su-edad/

Cuál es el tiempo de sueño recomendado a cada edad

¿Cuál es la mejor hora para que los niños se acuesten según su edad?

Aunque determinar el tiempo de sueño recomendado para una persona depende, en parte, de su estilo de vida y de salud, existen periodos ideales que, de manera orientativa, son aconsejables a una edad en concreto.

Las horas de descanso en las distintas etapas de la vida no suelen afrontarse, sin embargo, de un modo uniforme y periódico.

Y es que hay circunstancias que rodean cada fase del desarrollo y que, para bien o para mal, nos influyen a la hora de dormir.

A continuación recorreremos los diferentes momentos de la infancia para conocer qué cantidad de tiempo y con qué periodicidad debe dormir un niño sano.

Además, analizaremos los factores internos y externos que, según los expertos en la materia, pueden influir en dicha duración y frecuencia.

Y, como no, recurriremos a sus consejos para educar a nuestros hijos al respecto y evitar los perjudiciales efectos que van asociados a los casos de insomnio.

Tiempo de sueño recomendado durante el primer año de vida

Los recién nacidos, según indica la Asociación Española de Pediatría, duermen unas 16 o 17 horas diarias, pero en periodos de 1 a 3 horas seguidas.

Hasta los 6 meses no suelen tener un ritmo de sueño regular, algo a lo que podemos contribuir teniendo en cuenta diversas consideraciones.

En primer lugar, es importante que el bebé esté despierto mientras come, pues de esta forma comenzará a asociar esta acción con la vigilia.

Para incentivar tal relación, podemos estimularlos con caricias y sonidos, así como escogiendo un lugar iluminado de la casa en el que haya una temperatura agradable.

No es conveniente, sin embargo, interrumpir el descanso del niño para alimentarle salvo que el pediatra así lo indique. De cara a las tomas nocturnas, lo mejor es todo lo contrario: abreviarlas y fomentar los ambientes tranquilos y con poca luz.

Esta situación suele ser más común hacia los 7, 8 o 9 meses, edad a la que suelen pedir el pecho más a menudo durante la noche.

Por otro lado, la AEP otorga especial importancia a las rutinas anteriores al momento de llevarle a la cuna. Lo idóneo es basarlas en la relajación y la tranquilidad, con acciones como darle un baño, hacerle masajes, acariciarle, abrazarle, hablarle en voz baja o cantarle una nana, entre otras, y terminándolas siempre en el dormitorio.

Una vez allí, si no se ha dormido, es preferible, bajo circunstancias normales, dejarle solo. Así podrá ir interiorizando que ese espacio está asociado al descanso, algo que podríamos dificultar con nuestra presencia. No debemos sorprendernos de que, a esta edad, el bebé pueda tardar entre 20 y 30 minutos en conciliar el sueño.

Para ayudar a que los bebés cumplan el tiempo de sueño recomendado debemos dejarles solos | Fuente: Pxfuel

Entre los 12 y los 24 meses

Aunque la cantidad total irá decreciendo progresivamente hasta los 24 meses, a partir del año los niños pueden llegar a dormir entre 6 y 8 horas seguidas por la noche, una cuestión que depende del entorno y de su propio temperamento. Todavía seguirá siendo normal que hagan la siesta, incluso en varias ocasiones a lo largo de una misma jornada, si bien no resulta conveniente que se prolonguen en exceso.

Para seguir fomentando el descanso en solitario, podemos recurrir a objetos especiales como ropa de cama o juguetes, que atenuarán la posible angustia por separación de los padres. Asimismo, deben evitar a toda costa las actividades físicas vigorosas en los ratos previos a acostarse, así como la ingesta de alimentos excitantes como los refrescos, el chocolate o las chuches.

A estas alturas ya deberíamos ir introduciendo ciertas normas que contribuyan a regular los ciclos de descanso. Algo para lo que vuelven a tomar una destacada relevancia las rutinas, siempre de carácter relajado y tranquilo para ir a la cama y, al contrario, apoyadas en actividades estimulantes al despertar.

También es importante establecer un mismo horario para todos los días, lo cual conllevará generalmente un desacuerdo con nuestros hijos que dificulte su cumplimiento. Permitamos esos desajustes, eso sí, con una actitud firme.

Para no caer en el enfrentamiento, podemos leerles algún cuento bajo una iluminación tenue que, poco a poco, les ayude a conciliar el sueño.

Lo habitual es que ya no necesiten comer durante la noche, aunque a veces, advierte la AEP, siguen demandando la toma nocturna, lo cual favorece que los pequeños despertares nocturnos se alarguen.
Recomiendan hacerlo con poca luz y sin estimularle.

Y, ante todo, sin desesperarnos y asumiendo que la posibilidad de que aún se desvelen en esta fase sigue siendo mayor que durante las posteriores.

Es una etapa difícil de gestionar puesto que, igual que es contraproducente acostar al niño con hambre, si nos excedemos suministrándole líquidos favoreceremos las interrupciones del sueño.

Cuando estas tengan lugar, conviene aguardar unos minutos hasta que vuelva a dormirse. Si nos sigue llamando, lo más adecuado es tardar cada vez más tiempo en responder.

Cuando ninguno de los dos métodos anteriores da resultado y se empieza a alterar o a llorar, lo mejor es hablarle tranquilamente y ser pacientes hasta que se calme.

En los casos en que hayamos tenido que entrar en la habitación, lo ideal es no encender la luz ni quedarnos mucho rato, intentando aliviarle progresivamente desde una mayor distancia con el objetivo de poder hacerlo, tarde o temprano, sin entrar en el dormitorio.

Sueño entre los 2 y los 5 años

La AEP estima que, a los 2 años, el tiempo de sueño recomendado es de unas 13 horas diarias, cantidad que va disminuyendo con el crecimiento. De los 3 a los 5 años, la cifra suele descender a las 10 o 12 horas.

En la mayor parte de los casos, continúan haciendo siestas pequeñas, que ya generalmente se limitan a una por la tarde. Es conveniente que no sean muy extensas ni se inicien demasiado tarde.

Los despertares nocturnos, pese a no desaparecer, se repiten con menos frecuencia y son más breves, desapareciendo en gran medida al final de esta etapa aquellos que se prolongan más allá de los 20 minutos.

Como en las etapas previas, nuestros hijos deben seguir aprendiendo a dormir solos, algo a lo que seguiremos contribuyendo con patrones adecuados de vigilia y descanso, basados en horarios uniformes y en rutinas calmadas. Entre ellas, es aconsejable ir estableciendo límites al número de cuentos o canciones de cada noche y, bajo ningún concepto, utilizaremos figuras que los intimiden para persuadirles.

Las rutinas tranquilas ayudan a que se alcance el tiempo de sueño recomendado a cada edad | Fuente: Pxfuel

Lo ideal es llevar a los niños a la cama cuando estén cansados y no hacerlo si están demasiado activos.

Para evitar este último supuesto, las actividades que se realicen antes de acostarse deben ser relajantes, dejando las más intensas es para otras franjas del día.

Además, se debe evitar la exposición a las pantallas, ya sean ordenadores, tabletas, móviles, televisiones o videoconsolas, y la programación de planes para los días siguientes, algo que ha de quedar cerrado previamente.

Tampoco resulta conveniente ser demasiado estrictos e imponernos una hora límite porque es probable que no se cumpla y que caigamos, como consecuencia, en la frustración y el nerviosismo.

De hecho, durante estas edades, ciertos acontecimientos recientes pueden perturbar el sueño infantil, exteriorizándose incluso mediante protestas y lloros nocturnos.

Lejos de alterarnos, es bueno que intentemos reflexionar con nuestros hijos acerca de los motivos de su inquietud y que le consolemos si creemos que es necesario.

Es imprescindible, recuerda la AEP, que todos los adultos que intervengan en la educación de los niños actúen de la misma manera.

Así pues, la respuesta del padre, la madre, la abuela o el abuelo siempre ha de ser igual.

Lo verdaderamente relevante para ir reeducándoles, concluyen, es aportarles una sensación de seguridad que favorezca que los periodos de descanso sean efectivos.

De los 6 a los 12 años

Entre los 6 y los 10 años de vida, los niños duermen alrededor de 10 horas cada jornada, cantidad que se reduce hasta las 9, normalmente, de los 10 a los 12 años.

A lo largo de la primera etapa, sigue siendo importante compartir un momento tranquilo y relajado con ellos para conversar, leer cuentos o escuchar música, lo cual les ayudará a conciliar mejor el sueño.

Progresivamente, irán mostrando mayor independencia y el momento de irse a la cama dependerá, en buena medida, de lo cansados que se encuentren.

Continúa siendo aconsejable respetar, en la medida de lo posible, un horario regular de descanso, más aún los días previos a los lectivos.

Apartar a los niños de la exposición a pantallas los ratos previos nos ayudará a tener éxito.

Por el contrario, el descontrol a este respecto desajustará sus ciclos de sueño y perjudicará muy probablemente el buen curso de otros ámbitos vitales.

En primer lugar, si nuestros hijos no duermen bien se traducirá en comportamientos irritables o hiperactivos y dificultará su capacidad de concentración.

De hecho, según constata la Fundación Española de Sueño, existen investigaciones que han demostrado la relación entre periodos de descansos insuficientes con descensos en el funcionamiento cognitivo y, por consiguiente, en el rendimiento académico.

A lo largo de la adolescencia

Para los adolescentes, el tiempo de sueño recomendado está entre las 8 y las 10 horas diarias, aunque no es nada raro que se acuesten y se levanten más tarde que el resto de la familia. Esto no quiere decir que no debamos prestar atención a tal fenómeno que, cuando se desarrolla de una manera continuada, puede dar lugar al conocido como Síndrome de retraso de fase.

La AEP lo califica como una alteración que se manifiesta en una fatiga y una somnolencia durante el día que pueden poner en riesgo la capacidad de concentración y el éxito en los estudios. Paralelamente, cuando llega la noche estos adolescentes experimentan un insomnio que les dificulta el descanso, repitiéndose cíclicamente todo el proceso durante las jornadas siguientes.

Las causas de estos casos, pese a que no se conocen con certeza, suelen tener que ver con antecedentes familiares en los que influirían determinadas mutaciones genéticas.

Precisamente, es uno de los aspectos, junto con el inicio del problema, el comportamiento de niño y la existencia de trastornos emocionales, a los que acuden generalmente los pediatras para diagnosticarlo.

Otro método es la confección de una agenda o diario del sueño en la que se irá anotando la duración y frecuencia de los ratos de descanso durante cada 24 horas.

Una vez se haya descartado que el acontecimiento nada tenga que ver con otras afecciones psicológicas relacionadas directamente con el sueño o con el estado de ánimo o ansiedad, los médicos ponen en práctica una serie de medidas preventivas como:

  • Restringir las siestas.
  • Reforzar la conceptualización de la cama como un lugar para dormir y no para comer, estudiar, oír música o hablar por teléfono.
  • Realizar alguna actividad relajante cuando se acerque el final de la jornada.
  • Evitar una excesiva exposición a la luminosidad de la televisión, el ordenador u otros dispositivos electrónicos en los ratos anteriores.
  • Aumentar la iluminación natural por la mañana.

Para entender la verdadera importancia que tiene dormir lo suficiente durante la adolescencia, debemos ser conscientes de los negativos efectos que tal hecho puede tener en la salud mental. Según un estudio de las universidades de Reading, Goldsmiths y Flinders, los jóvenes que presentaban algún cuadro depresivo coincidían con los casos de mayor falta de sueño.

A los casi 4800 participantes se les pidió información relacionada con la calidad y la cantidad de su sueño.

Mientras el promedio descansaba alrededor de 8 horas entre semana y unas 9 y media los fines de semana, los que sufrían algún tipo de depresión no llegaban a las 7 horas y media de domingo a jueves y rondaban las 9 los viernes y sábados.

Unos resultados que evidencian el frágil equilibrio entre dormir adecuadamente y no hacerlo, dos escenarios separados por apenas 30 minutos.

Siendo conscientes de lo anterior, probablemente comencemos a serlo también del hecho de que dormir bien incide, en gran parte, en el mantenimiento de una vida saludable.

Educar y reeducar en este ámbito es, como en tantos otros, una misión en la que los padres debemos ser constantes, comprensivos y firmes y no renunciar, en ningún caso, al afecto en los momentos más críticos.

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Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/salud-infantil/tiempo-de-sueno-edad/

Siestas

¿Cuál es la mejor hora para que los niños se acuesten según su edad?

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“Siesta” es una palabra de pocas letras, pero para muchos padres es una palabra sumamente importante.

¿Por qué? El sueño es un requisito fundamental para tener una buena salud y, para que los niños pequeños duerman lo suficiente, suele ser necesario que también duerman durante el día.

Con el importante desarrollo físico y mental que experimentan los niños durante la primera infancia, las siestas les proporcionan el tiempo de descanso que necesitan para crecer y reponer fuerzas.

Las siestas también impiden que los niños lleguen a estados de agotamiento, algo que no solo repercute negativamente en su estado de ánimo sino que también dificulta que concilien el sueño por la noche. Y la hora de la siesta proporciona a los padres un breve período de calma durante el día, que pueden utilizar para las tareas domésticas o simplemente para relajarse.

Necesidades de sueño por edades

No hay recetas universales sobre cuánto tiempo necesita dormir un niño durante las horas de luz. Todo depende de la edad, el niño y la cantidad total de sueño acumulado durante cada período de 24 horas.

Por ejemplo, un niño de dos años puede dormir 13 horas seguidas por la noche y echar solo una breve cabezada durante el día, mientras que otro puede dormir nueve horas seguidas por la noche y necesitar una larga siesta de dos horas por la tarde.

Aunque las necesidades de sueño son marcadamente individuales, las siguientes directrices le darán una idea de los requerimientos de sueño promedio para cada grupo de edad:

Desde el nacimiento hasta los 6 meses: los lactantes necesitan dormir aproximadamente de 14 a 18 horas cada día.

Los recién nacidos y los lactantes de pocos meses tienden a dormir y a despertarse a lo largo de las 24 horas del día, despertándose cada una a tres horas para comer. Conforme se acercan a los cuatro meses de edad, su ritmo de sueño se vuelve más estable.

La mayoría de los bebés duermen entre nueve y 12 horas por la noche, generalmente con una interrupción para alimentarse, y hacen de dos a tres siestas cada día, de entre 30 minutos y dos horas cada una.

De 6 a 12 meses: los bebés de esta edad suelen dormir unas 14 horas en total cada día.

Esto suele incluir un par de siestas cada día, que pueden durar de 20 minutos en algunos bebés a varias horas en otros.

A esta edad, los lactantes pueden no necesitar despertarse por la noche para alimentarse, pero pueden empezar a experimentar ansiedad de separación, lo que puede contribuir a que tengan trastornos del sueño.

Primera infancia (de 1 a 3 años): los niños de esta edad suelen necesitar entre 12 y 14 horas de sueño, incluyendo una siesta de entre una y tres horas por la tarde.

Los niños de poco más de un año pueden seguir necesitando echar dos cabezadas durante el día, pero estas no deberían hacerse demasiado cerca de la hora de dormir, ya que podrían hacer que les costara más conciliar el sueño por la noche.

Etapa preescolar (de 3 a 5 años): los preescolares duermen un promedio de entre 11 y 12 horas por la noche, haciendo una siesta por la tarde. La mayoría dejan de hacer la siesta en torno a los cinco años.

Etapa escolar (de 5 a 12 años): durante la etapa escolar, los niños necesitan dormir entre 10 y 11 horas por la noche. Algunos niños de cinco años siguen necesitando hacer la siesta y, si les resulta imposible hacer la siesta con regularidad, pueden necesitar acostarse antes por la noche.

Signos de la falta de sueño

La mayoría de los padres subestiman la cantidad de sueño que necesitan sus hijos. Por eso, usted debería observar a su hijo para reconocer los signos de la falta de sueño, que pueden ir desde los más evidentes, como el cansancio, hasta problemas más sutiles que afectan al comportamiento y al rendimiento escolar.

Pregúntese a sí mismo:

  • ¿Mi hijo parece estar adormilado durante el día?
  • ¿Mi hijo se pone nervioso, inquieto e irritable al final de la tarde?
  • ¿Cuesta muchísimo que mi hijo se levante por la mañana?
  • ¿Está mi hijo desconcentrado, impaciente, hiperactivo o agresivo?
  • ¿Mi hijo tiene dificultades para concentrarse en las tareas escolares o de otro tipo?

Si usted contesta afirmativamente a cualquiera de estas preguntas, considere la posibilidad de hacer reajustes en el horario de sueño de su hijo. Puede tardar varias semanas en encontrar una rutina que funcione. Hable con el médico de su hijo si hay algo que le preocupa sobre su patrón de sueño.

La rutina para hacer la siesta y otras cuestiones

La clave para que un niño duerma bien a la hora de la siesta puede residir en algo tan sencillo como ayudarle a desarrollar lo antes posible una buena rutina para hacer la siesta.

Durante la etapa de la lactancia, fíjese en pistas como ponerse inquieto y frotarse los ojos, y acueste a su hijo cuando parezca tener sueño, no cuando ya se haya quedado dormido. Esto le enseñará a conciliar el sueño por sí mismo, una habilidad que se volverá más importante a medida que su hijo se vaya haciendo mayor.

Música suave, la habitación en penumbra y contarle un cuento o cantarle a la hora de acostarlo pueden ayudar a hacer la transición de la vigilia al sueño, aparte de tranquilizar a su hijo.

Durante la primera infancia y la etapa preescolar puede ser más difícil adherirse a la rutina de hacer la siesta.

Aunque a muchos niños les sigue encantando hacer la siesta, otros no querrán perderse ni un minuto de acción y lucharán con todas sus fuerzas contra el sueño incluso aunque se les estén cayendo los párpados.

En estos casos, no permita que la hora de la siesta se convierta en una batalla: no puede obligar a su hijo a conciliar el sueño, pero puede insistir en que necesita un tiempo de tranquilidad. Deje que su hijo lea libros o juegue tranquilamente en su habitación.

Los padres se suelen sorprender de lo rápidamente que el tiempo dedicado a actividades reposadas se acaba convirtiendo en tiempo de sueño. Pero, aunque su hijo no se duerma, por lo menos dedicará un tiempo al descanso que tanto necesita. Si su hijo ha dejado de hacer la siesta, considere la posibilidad de adelantar la hora a la que se acuesta por la noche.

A muchos padres les preocupa que el hecho de que sus hijos hagan la siesta pueda interferir en su patrón de sueño nocturno, sobre todo los días en que hacen la siesta hacia al final de la tarde. Pero, antes de eliminar definitivamente la siesta en un intento de que su hijo llegue a la noche agotado, considere lo siguiente.

Los niños que han descansado por la tarde se tranquilizan más deprisa por la noche que los que están completamente agotados. Los niños que se acuestan por la noche demasiado cansados suelen estar activados, tensos, inquietos, son incapaces de tranquilizarse para poder conciliar el sueño y más proclives a despertarse por la noche.

Si le parece que el hecho de que su hijo esté haciendo la siesta demasiado tarde es la causa de sus dificultades para conciliar el sueño por la noche, pruebe a adelantar un poco la hora de la siesta, lo que tal vez implique despertar a su hijo más temprano por la mañana para que pueda hacer antes la siesta.

También puede probar a despertar a su hijo de la siesta antes de lo habitual para que tenga un período de actividad más largo antes de acostarse por la noche. En otras palabras, trate de hacer algunos ajustes en el horario de sueño de su hijo antes de eliminar por completo la siesta. ¡Tanto usted como su hijo se encontrarán mucho mejor si él la sigue haciendo!

Revisado por: Rupal Christine Gupta, MD

Fecha de revisión: abril de 2016

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/naps-esp.html

¿A qué hora deben acostarse los niños para rendir en el colegio?

¿Cuál es la mejor hora para que los niños se acuesten según su edad?

El sueño es muy importante para el desarrollo infantil.

No solo permite que el organismo descanse y reponga energía sino que también desempeña un rol fundamental en el desarrollo de los niños ya que mientras duermen la hormona del crecimiento se activa.

El sueño también participa en otros procesos metabólicos, como la regulación del peso corporal, a la vez que ayuda a construir nuevas conexiones neurales entre ambos hemisferios y fortalece las ya existentes, lo cual estimula la capacidad de aprendizaje.

Un estudio realizado en la Universidad de Notre Dame encontró que el sueño también contribuye a fomentar la creatividad de los niños, a la vez que estimula la producción de nuevas ideas.

Por si fuera poco, mientras los niños duermen su cerebro pone en marcha un mecanismo mediante el cual libera las sustancias tóxicas del metabolismo diurno, lo cual mejora la salud neural, favorece la organización mental y potencia el desarrollo cognitivo.

Ello explica por qué los niños deben descansar bien durante la noche para rendir al día siguiente en el colegio. Sin embargo, no todos los pequeños necesitan dormir la misma cantidad de horas para estar a plena capacidad a la mañana siguiente ya que esto depende de sus necesidades de sueño y descanso, así como de su ritmo circadiano y, obviamente, su edad.

La hora a la que deben acostarse los niños para ir a la escuela, según su edad

Como norma general, hasta los tres años los niños necesitan dormir una media de entre 12 y 14 horas. Sin embargo, a medida que crecen van necesitando cada vez menos horas de sueño.

De hecho, para los 4 años lo usual es que el descanso nocturno se reduzca a unas 11 o 13 horas y para los 6 años a 10 horas.

No obstante, para evitar cambios demasiados bruscos de un año a otro, lo mejor será que solo se supriman quince minutos de sueño cada curso escolar en comparación con el anterior.

5 años

A esta edad los niños deben dormir una media de 12 horas, por lo que si se levantan a las 6:00 deberán acostarse aproximadamente a las 18:45. Si se levantan a las 7:00 podrán acostarse un poco más tarde, cerca de las 19:30. De esta manera podrán descansar bien y estarán más activos al día siguiente.

6 años

A los 6 años los niños pueden descansar bien con solo 11 u 10 horas de sueño. Sin embargo, para evitar que no descansen lo suficiente, si se levantan a las 6:00 deben acostarse a las 19:00. En cambio si pueden levantarse un poco más tarde, a las 7:00 por ejemplo, entonces también podrán acostarse un poco más tarde, a las 20:00 horas.

7 años

Cuando los niños cumplen 7 años se empiezan a sentir “mayores” y es normal que quieran acostarse más tarde. Sin embargo, permitirles que se acuesten más tarde puede conllevar a que no descansen bien y al día siguiente no rindan en el colegio. A esta edad, lo usual es que si los pequeños se levantan a las 6:00 vayan a la cama a las 19:15.

8 años

Con 8 años los niños necesitan menos horas para descansar por la noche, de manera que si durante la semana se deben levantar a las 6:00 para ir al colegio, se pueden ir a la cama a las 19:30. Si se levantan un poco más tarde, a las 7:00, entonces podrán acostarse también más tarde, cerca de las 20:30.

9 años

A esta edad los niños pueden dormir una media de 10 horas y rendir a máxima capacidad al día siguiente, pero aún así es importante que tengan un sueño nocturno reparador. Por ejemplo, si se levantan a las 6:00 pueden irse a la cama cerca de las 19:30, pero si se levantan más tarde, a las 7:00 deberán acostarse a las 20:45 para descansar bien.

10 años

Los niños de 10 años tienen una vida mucho más activa y lo más probable es que quieran acostarse más tarde para poder hablar con sus amigos más tiempo o terminar de ver la película que empezaron.

Sin embargo, a esta edad es importante que los niños duerman al menos 10 horas diarias. Por tanto, si se levantan a las 6:00 deberán acostarse a las 20:00 horas.

Si pueden levantarse un poco más tarde, sobre las 7:00, podrán acostarse a las 21:00 horas.

11 años

Cuando los niños cumplen 11 años es probable que le exijan a sus padres acostarse más tarde ya que, a fin de cuentas, son bastante “mayores”.

Sin embargo, esto no significa que no necesiten descansar durante la noche.

Por tanto, si se levantan a las 6:00 lo ideal será que se vayan a la cama a las 20:15 y si se despiertan a las 7:00 que no vayan a dormir más tarde de las 21:15 horas.

12 años

Muchos padres les permiten a sus hijos de 12 años quedarse despiertos hasta que todos en casa vayan a la cama.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que a esta edad los niños siguen necesitando más horas de sueño que los adultos, por lo que si se levantan a las 6:00 deberán acostarse a las 20:15 aproximadamente.

Solo podrán acostarse a las 21:15 si se despiertan más tarde, sobre las 7:00.

Источник: https://www.etapainfantil.com/hora-acostarse-ninos-rendir-colegio

¿Cuál es la mejor hora para que los niños se acuesten según su edad?

¿Cuál es la mejor hora para que los niños se acuesten según su edad?

Indice

  • El sueño a lo largo de la infancia
  • ¿El sueño influye en la escuela?

El sueño a lo largo de la infancia

Es cierto que a veces resulta algo complicado conseguir que duerman todo lo que a nosotros nos gustaría, pero a medida que van creciendo debemos intentar hacerles ver que es muy importante descansar adecuadamente para después tener fuerzas tanto para el estudio como para el ocio.

Y aunque a la gran mayoría les gusta quedarse jugando por la noche o viendo un rato la televisión lo ideal es que los niños duerman, según los expertos, al menos diez horas cada noche durante sus primeros años de vida.

Y a pesar de que es verdad que, durante la primera infancia los niños dedican la mayor parte del tiempo a dormir y que incluso hasta los dos años pasan alrededor de 9.

500 horas durmiendo, ya entre los dos y los cinco años de vida los niños pasan la mitad del tiempo despiertos y la otra mitad durmiendo. Durante el resto de la infancia y ya hasta la adolescencia el sueño ocupa el 40% del día.

¿El sueño influye en la escuela?

Por supuesto, ya que de hecho se ha demostrado que los niños que pierden horas de sueño de manera crónica tienen un peor rendimiento escolar al inicio de la etapa de Primaria y también un desarrollo del lenguaje mucho más lento.

Pero ¿por qué sucede esto? Se debe a que cuando el niño duerme menos horas de las que necesita se está perdiendo una parte del sueño REM.

La fase REM (Rapid Eye Movement), es decir, la fase del sueño de movimientos oculares rápidos es la fase activa del sueño durante la que suceden los sueños más intensos y la misma que se pierde debido a que el niño duerme menos horas de las que necesita.

La fase REM es muy importante para que los niños graben en su memoria lo aprendido en el día y también para que su cerebro se recupere y esté mucho más predispuesto a aprender nuevas cosas. Y, por otro lado, tenemos la fase NO REM o de sueño lento, que se trata de la fase tranquila y profunda del sueño, pero también más larga que la anterior fase descrita.

El sueño infantil, en realidad, se divide en cuatro etapas que se profundizan de manera progresiva y cada una de ellas dura cerca de noventa minutos siguiendo siempre el mismo orden: sueño REM (corto) y el sueño NO REM (profundo y largo), pero lo que está claro es que a medida que van creciendo lo normal es que los sueños de la fase REM disminuyan y los de la siguiente fase (fase NO REM) aumenten. Además, durante esos noventa minutos de sueño profundo (aunque acompañado por un sueño más liviano también) experimentarán un estado de semialerta, es decir, que estará más propenso a despertarse. Sin embargo, una vez pasen ya algunos minutos, entrará en la fase más profunda llegando a completar su descanso nocturno (alrededor de ocho horas). 

Y, finalmente, debemos tener claro que, según la edad de cada niño deben dormir unas determinadas horas u otras.

Lo más recomendable, sin duda, es que el recién nacido antes del año duerma en torno a dieciséis o diecisiete horas, utilizando nueve para la noche y el resto, es decir, siete u ocho para el resto del día haciendo entre cuatro y ocho siestas; y desde los seis hasta los doces meses deberían dormir entre trece y quince con una o dos siestas.

Tras cumplir el primer año de vida y hasta los tres inclusive, cada niño debería dormir entre diez y trece horas al día, pero entre el segundo y el tercer año, una gran mayoría ya habrán abandonado la siesta, pero si no lo hacen lo ideal es que entre el primer año y el segundo duerman como máximo dos y a medida que se vayan acercando ya a los tres años duerman una o ninguna.

Asimismo, entre los cuatro y los cinco años, todos los niños deben dormir entre diez y doce horas por la noche ya que en esa franja de edad no necesitan siesta, aunque siempre será recomendable que después de las comidas (la del mediodía) descansen un ratito. A partir de los seis años las necesidades de sueño irán disminuyendo una hora cada año y ya entre los seis y los ocho, dormirán alrededor de diez u once horas.

Finalmente, ya a partir ya de los diez o doce años lo ideal es que los niños duerman alrededor de unas once horas o incluso doce horas diarias.

La calidad y cantidad del sueño tiene una relación cada vez mayor con la salud y su privación tiene efectos en el comportamiento diurno de cada niño.

Y, además, aunque según la edad en la que se encuentre cada uno de ellos, esta privación puede llegar a causar tanto irritabilidad como somnolencia, trastornos de atención, dificultades en la escuela o interacción social.

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Источник: https://www.todopapas.com/ninos/desarrollo-infantil/cual-es-la-mejor-hora-para-que-los-ninos-se-acuesten-segun-su-edad-9364

TABLA PARA SABER A QUÉ HORA DEBEN ACOSTARSE LOS NIÑOS PARA IR A LA ESCUELA SEGÚN SU EDAD

¿Cuál es la mejor hora para que los niños se acuesten según su edad?

El portal educativo GUÍA INFANTIL publicó un artículo de Estefanía Esteban en donde dan a conocer “A qué hora deben acostarse los niños para ir a la escuela según su edad” a través de una tabla gráfica y que nosotros compartimos con fines educativos – pastorales. Este material es de suma importancia para los docentes y padres de familia, esperamos que les sea de gran utilidad.

Ay… la hora de irse a dormir. ¡Lo que nos cuesta a los padres mandarles a la cama! Que si un ratito más de juego, que si un cuento, que si una canción… y el tiempo va pasando. Al final, aunque intentes acostarles a las 21 horas, terminan durmiendo a las 22.30 horas. No hay remedio.

Muchas veces me he planteado si no será demasiado tarde. O si tal vez yo insisto en acostarles demasiado pronto.

Y aunque sé que cada niños es un mundo y no todos necesitan dormir exactamente lo mismo, he conseguido averiguar mediante diferentes expertos en la materia, cuántas horas deben dormir los niños según su edad.

Y lo mejor de todo: a qué hora deben acostarse los niños en edad escolar según su edad.

Tabla para saber a qué hora deben acostarse los niños para ir a la escuela según su edad

No todos los niños necesitan dormir lo mismo. Depende de muchos factores. Uno de ellos, por supuesto, es la edad. Así, mientras que un bebé de 18 meses necesita dormir unas 14 horas, a un niño de 10 años le bastan con 9 horas.

A partir de este dato, y de la hora a la que se tenga que despertar tu hijo, hemos elaborado una tabla orientativa para padres con dudas sobre cuál es la mejor hora para mandar a su hijo a dormir.

 Está basada en una tabla que en su día hizo pública el colegio Wilson Elementary School de Kenosha (Wisconsin, EEUU):

Cinco años:

Si tu hijo tiene 5 años, comienza la primera etapa escolar en primaria. Muchos cambios. En los primeros días tal vez esté más nervioso y caiga rendido mucho antes que de costumbre. O al revés… por los nervios no consiga dormir y tengas que ayudarle.

Si se levanta muy temprano, a las 6 de la mañana, deberá acostarse a las 18.45 horas, o las 6.45 p.m, como prefieras. Sí, parece un imposible, es muy temprano, pero es la única forma de asegurarte de que duerme lo que debe.

Si se levanta más tarde, a las 8, por ejemplo, bastará con que se acueste a las  20.30 horas.

Seis años:

A los 6 años, necesita quince minutos menos de sueño. Si tu hijo se levanta a las 7.30 horas de la mañana para ir al colegio, puede irse a dormir a las 20.30 horas.

Siete años:

Con siete años tu hijo necesita casi 11 horas de sueño para rendir de forma adecuada en el colegio. Intenta que duerma más de 10 horas. Aunque recuerda, que luego la actividad de cada niño durante el día es diferente, y sus necesidades de descanso, también. No te agobies si tu hijo con siete años no duerme más de 10 horas. Si le ves activo y feliz… ¡estará bien!

Ocho años:

Según los expertos, a esta edad los niños pueden dormir 10 horas y media. Pero mucho duermen menos. Siempre nos basamos en un promedio. Si tu hijo de ocho años se tiene que levantar muy temprano para ir al colegio (pongamos que a las 6.30 am), tendrá que irse a dormir a las 20 horas o 8 p.m.

Nueve años:

A partir de esta edad los niños ya necesitan menos horas de sueño, y eso que las exigencias académicas aumentan. Aún así, sigue siendo recomendable que duerman al menos 10 horas. ¡Haz el cálculo!

Diez años:

Sí, la edad en la que ya empiezan a sentirse ‘mayores’, también exigirán acostarse más tarde. Sin embargo, siguen necesitando cerca de 10 horas de sueño. Si tu hijo de 10 años se levanta a las 7 am para ir al colegio, debería ir a dormir a las 21 horas.

Once y doce años:

Ahora sí, tu hijo ya no necesita cumplir de forma rigurosa con esas 10 horas de sueño. Pero sí deben dormir más de 8 horas. Puede que con 9 horas de sueño les baste.

En el siguiente enlace podrá leer el artículo completo: A qué hora deben acostarse los niños para ir a la escuela según su edad.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Guía Infantil en la siguiente dirección: guiainfantil.com

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DESCARGA: TABLA PARA SABER A QUÉ HORA DEBEN ACOSTARSE LOS NIÑOS

Источник: https://webdelmaestrocmf.com/portal/tabla-para-saber-a-que-hora-deben-acostarse-los-ninos-para-ir-a-la-escuela-segun-su-edad/

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