Cuándo empezar con los cereales

Cómo introducir los cereales sin no queremos dar cereales industriales

Cuándo empezar con los cereales

En tema de la alimentación complementaria encontramos una rama »tradicional» que recomienda las papillas como las tomamos nosotros de pequeños pero cada vez gana más fuerza la alimentación autoregulada o BLW.

Nosotros no somos ni pediatras ni nutricionistas, pero después de hacer varios cursos e informarnos muchos al empezar la alimentación complementaria vamos a hablar de nuestra experiencia.

¿Cuando empezar con la AC?

En primer lugar, debemos tener en cuenta que la OMS y la Asociación Española de Pediatría confirman que hay que mantener la lactancia materna exclusiva (salvo casos concretos en los que surja alguna complicación) hasta los 6 meses y lo mismo ocurre con la lactancia artificial.

Por lo tanto, partimos de que no hay que introducir ningún alimento antes de esa edad pese a que imagino que a muchas de las que leáis esto os han indicado que empecéis con frutas o cereales a los 4 o 5 meses…

De todas formas, sobre todo si vamos a optar por el BLW, debemos esperar a que el bebé esté preparado para tomar algo que no sea leche ¿Cómo lo sabremos?

  • Presentar un interés activo por la comida.
  • Desaparece el reflejo de extrusión (expulsión de alimentos no líquidos con la lengua).
  • Es capaz de coger comida con la mano y llevarla a la boca.
  • Se mantiene sentado con apoyo.

¿Cuando introducir los cereales con gluten?

Otro tema de discursión: El gluten. La mayoría de pediatras lo recomiendan a partir de los 9 meses, de hecho a Bastian en su última revisión nos dijeron que se lo introdujésemos, pero el lleva tomándolo desde los 6 meses ¿Por qué? Porque ya se ha demostrado que no influye el introducirlos antes o después con la probabilidad de sufrir la enfermedad celíaca.

Problemas de los cereales industriales

Si analizamos la composición de la mayoría de los cereales industriales, comprobaremos que aunque no lleven azúcar añadido (Huiremos también de los que lleven miel o galletas) la cantidad de azúcar es muy alta.

Esto se debe a que el proceso de preparación que llevan, el dextrinado o hidrolizado, provoca que se liberen azucares libres de absorción rápida.

¿Qué podemos hacer si queremos evitar estas cantidades de azúcar? Podemos optar por opciones con menos azúcar .

Si optamos por esta opción lo ideal es darlo en papilla o preparaciones similares, no en biberón, porque de esa forma posiblemente tomarán más cantidad de la que necesitan.

De todas formas, hay que analizar porque se comenzaron a utilizar este tipo de cereales. El estoma de un bebé no esta preparado para digerir los cereales como tal hasta los 6 meses, como no los aceptaban bien se crearon estos cereales dextrinados que podemos decir que están »predigeridos».

¿Para que dar a un bebé algo que no está preparado para tomar? Por eso lo ideal es esperar a introducir los cereales a los 6 meses y, a esa edad, pierde el sentido darle cereales predigeridos porque ya pueden tomar los cereales como nosotros.

Algunas ideas para ofrecer cereales

Vamos a ver algunas opciones para ofrecer cereales a nuestro peque sin necesidad de dar cereales en polvo:

Pan: un clásico, optaremos por un pan integral y sin sal a poder ser. Podemos ofrecerlo solo o untarlo con aguacate, tomate, aceite…

Gachas de avena: Podemos preparar unas gachas de avena humedeciendo los copos con agua o cocíendolas y, cuando tengan más de un año, con leche de vaca entera. Nosotros solemos añadirles también algo de fruta aplastada con el tenedor y a veces un poco de canela

Galletas: Para mi es una de las formas más cómodas de dar fruta y cereal.

Voy haciendo mezclas distintas, pero la idea es mezclar fruta aplastada con el tenedor (en el caso de la manzana cocida previamente) y añadir copos de avena, harinas integrales o lo que prefiramos.

Mezclamos todo bien, que tenga una consistencia un poco espesa, y lo metemos al horno hasta que veamos que están doraditas pero no duras ¡Y listo!

Bizcochos y otras recetas: podéis encontrar muchas recetas caseras que incluyan cereales y en las que podamos evitar el azucar: tortitas, bizcochos, panes… Para endulzar podemos utilizar, por ejemplo, dátiles o plátano.

Pasta integral: Este es uno de los platos favoritos de Bastian y da mucho juego porque podemos combinarla con todo tipo de ingredientes: carnes, verduras… La coceremos mucho, sobre todo al principio, para que nuestro bebé lo pueda deshacer fácil.

Arroz, quinoa, etc: El arroz cocido (lo dejaremos 24 horas en remojo para eliminar el arsénico) y la quinoa nos darán mucho juego para hacer bolitas y otros preparados con verdura.

Nosotros hemos utilizado muchísimo los libros »Sin dientes y a bocados» de Juan Llorca y »Mi niño come de todo» de Begoña Prats. Ambos incluyen muchísimas recetas que podéis preparar para toda la familia.

Si prefieres dar triturados, puedes también ofrecer los cereales preparados en casa. Las gachas por ejemplo, una vez reblandecidas con el agua, se pueden triturar.

Además, para que podáis comenzar la alimentación complementaria con mayor tranquilidad, os recomiendo el curso »Alimentación complementaria y BLW»de Criar con Sentido Común y el curso de alimentación hasta los 12 meses de Escuela BLW.

Ambos son completos y nos darán las pautas para saber como introducir los alimentos, cuales son las necesidades nutricionales de nuestros bebés y como podemos cubrirlas. También incluyen unas pequeñas nociones de Primeros Auxilios para que estemos más tranquilos a la hora de introducir los alimentos en el método BLW.

Y tú ¿Cómo lo hiciste? Si tienes alguna recetilla te animo a dejarla en los comentarios

Источник: http://elreinodebastian.es/cereales-en-la-alimentacion-complementaria

Cuándo y cómo introducir los cereales en la dieta del lactante

Cuándo empezar con los cereales

La leche materna es el alimento ideal para el bebé: cubre sus necesidades durante los primeros meses de vida y complementa su dieta hasta al menos los dos años, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

No obstante, y a pesar de que su composición se va adaptando a las necesidades del niño, llega un momento en el que es preciso introducir alimentos complementarios de forma progresiva, para afianzar una nutrición variada y equilibrada.

La puerta de entrada a la alimentación complementaria

Los cereales para bebés, junto a la fruta, son uno de los primeros alimentos que rompen la exclusividad de la leche por múltiples razones.

En primer lugar, responden a las necesidades nutricionales del bebé en esta etapa, en la que crece a un ritmo más acelerado que en el resto de su vida.

Así, esta excelente fuente de energía proporciona hidratos de carbono, proteínas, minerales como fósforo o potasio y vitaminas del grupo B (ácido fólico incluido) que favorecen el desarrollo de una microbiota próxima a un perfil adulto.

¿Dé dónde vienen? Son el fruto de vegetales de la familia de las gramíneas, como el arroz, avena, maíz, trigo, cebada, centeno, espelta, etc. Resultan fáciles de digerir y menos susceptibles de provocar alergias.

También son un vehículo óptimo para el aporte de hierro en la dieta del lactante.

De hecho, algunas firmas como Hero Baby, ofrecen a los padres un variado surtido de cereales especialmente pensados para nuestros pequeños, enriquecidos con hierro y calcio y listos para preparar biberones o papillas fácilmente.

Además de las razones nutricionales o metabólicas, debemos tener en cuenta que los cereales tienen un sabor suave y una textura y consistencia semisólidas, ideales para la aceptación de sólidos por parte del bebé al comienzo de la alimentación complementaria. Después iremos incorporando frutas y verduras, carne de ave, yemas de huevo… Siempre en texturas semisólidas y blandas y elaborados de la forma más natural posible: fruta fresca troceada, cocina al vapor o cocciones sin sal ni azúcares añadidos.

Por último, cabe valorar una razón de peso a la hora de inculcar unos hábitos saludables en el niño y futuro adulto. Y es que algunos estudios indican que el período de alimentación complementaria es absolutamente clave en la configuración de las preferencias y hábitos alimentarios del bebé.

¿Cuándo está preparado el bebé?

La Asociación Española de Pediatría (AEP) señala que hacia los seis meses suele darse la «maduración necesaria a nivel neurológico, renal, gastrointestinal e inmune» para comenzar con la dieta complementaria a la leche, si bien puede variar ligeramente de un niño a otro. De hecho, la comunidad médica apunta que se han de cumplir estos requisitos:

  • El bebé se mantiene sentado por sí solo, sin apoyo en la espalda: indica que puede tragar de forma segura.
  • Muestra interés por la comida: la sigue con la mirada, hace intención de cogerla con las manos, etc.
  • Ha desaparecido el reflejo de extrusión: ese «mecanismo de seguridad» por el cual expulsaba los objetos de su boca con la lengua.
  • Es capaz de coger la comida y llevársela a la boca, señal de que está preparado para gestionar alimentos diferentes a la leche.

Como decimos, estos requisitos suelen darse en torno al medio año, pero debemos tener en cuenta que entraría dentro de la normalidad que nuestro bebé se demorase algo más en adquirir estas destrezas. En cualquier caso, la leche materna, o en su defecto la de fórmula, debe seguir siendo el sustento principal hasta los doce meses.

¿Por qué no debemos adelantarlo o atrasarlo?

Según los pediatras, el riesgo más claro de adelantar la alimentación complementaria en el bebé es la posibilidad de atragantamiento (incluso con papillas). Aunque la AEPED también advierte de que favorecería un aumento en la incidencia de las gastroenteritis agudas y las infecciones respiratorias.

En el lado opuesto, muchos padres afrontan con miedo la introducción de alimentos diferentes a la leche, lo que les lleva a retrasar la alimentación complementaria.

En este sentido, los pediatras también advierten de las posibles consecuencias de una introducción tardía: carencias nutricionales (hierro y zinc), aumento del riesgo de alergias e intolerancias alimentarias, peor aceptación de nuevas texturas y sabores y mayor posibilidad de alteración de las habilidades motoras orales. Por tanto, la AEPED desaconseja demorar la introducción más allá del séptimo mes.

¿Cuáles son los cereales más aconsejables?

La nutrición de los hijos es uno de los temas que más preocupan tanto a padres y madres primerizas como experimentados, pues aunque en principio todos los alimentos que se comercializan legalmente son aptos para el consumo, las investigaciones y avances en salud marcan una tendencia que pocos quieren desoír. Recogemos a continuación algunas de las pautas con mayor consenso sobre la introducción de los cereales.

En el mercado encontraremos cereales infantiles sin gluten (arroz y maíz principalmente) y con gluten (trigo, cebada, espelta, avena y centeno).

Según la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP), los cereales sin gluten están indicados a partir de los cuatro meses, siempre con el visto bueno del pediatra y cuando no se da la lactancia materna en exclusiva.

Si bien las recomendaciones anteriores consideraban que retrasar la introducción de los cereales con gluten podía evitar alergias, en la actualidad se aconseja ofrecérselos al bebé a partir de los seis meses y, si es posible, mientras se mantenga la lactancia materna.

Pasada esta primera barrera, todos hemos tomado conciencia de la importancia de los alimentos naturales o mínimamente procesados, y también es la línea que se está marcando en alimentación infantil.

En los cereales infantiles, se ha declarado la guerra a los azúcares añadidos, a los que las voces autorizadas empiezan a sumar los producidos durante el proceso de hidrólisis, como la glucosa.

Asimismo, la OMS ensalza el grano sin procesar, también conocido como grano completo o integral, pues es como se obtiene el máximo poder nutritivo de los cereales.

Ya sea en forma de grano entero, molido, roto o en copos, conserva la proporcionalidad de sus principales componentes y sus aportes nutricionales: endospermo (que concentra la mayor aportación de hidratos de carbono y proteínas), salvado (proporciona fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes) y germen (con lípidos, vitaminas y minerales).

Pese a los beneficios de los cereales integrales, entre los que podemos mencionar su contribución a evitar el sobrepeso gracias a su mayor contenido en fibra (efecto saciante) y su índice glucémico (IG) más bajo que los de las versiones refinadas, su consumo es reducido. La razón: posiblemente un sabor natural que no ofrece al bebé el estímulo más dulce -pero menos saludable- de los procesados.

En este sentido, marcas como Hero Baby han querido sumarse al impulso de lo genuino, saludable y natural lanzando una nueva gama de cereales infantiles con 0% azúcares añadidos ni producidos (salvo la variedad con miel) gracias a la eliminación del proceso de hidrólisis (o dextrinación). A grandes rasgos, este consiste en añadir enzimas al almidón durante la elaboración industrial para obtener pedacitos pequeños; pero, al romperse, se producen azúcares.

Recientes investigaciones que confirman que los cereales no hidrolizados no dificultan la digestión y los hidrolizados pueden incidir en la consecución de unos malos hábitos primando los sabores dulces, han llevado a Hero Baby a presentar la nueva gama.

También enriquecen sus recetas con hierro, calcio y vitaminas para prevenir posibles carencias.

Si quieres descubrir gratis el sabor más natural de los cereales Hero Baby, puedes hacerlo desde este enlace y entrar, además, en el sorteo de un viaje de familia.

Cómo educar en una alimentación saludable

La mejor manera de inculcar unos hábitos saludables en nuestro bebé es comenzar desde sus primeros meses de vida. Según la OMS, la lactancia materna exclusiva previene enfermedades como la diabetes tipo 2, la obesidad y el sobrepeso en los niños y adolescentes.

Más allá de los seis primeros meses, debemos fomentar la interacción del pequeño con los diferentes sabores (dulce, salado, ácido y amargo), ya que, «si acostumbramos al paladar a sabores ácidos, como algunas frutas, o amargos, como algunasverduras, su consumo será mayor a lo largo de la vida». Del mismo modo, la exposición a diferentes sabores durante la etapa de apertura a la alimentación complementaria podría disminuir el riesgo de rechazo a probar nuevos alimentos, tal como señala la AEPED.

Entre las recomendaciones de los pediatras para garantizar una dieta variada y equilibrada en nuestro bebé figuran la de optar por el consumo de fruta entera en lugar de zumos, reducir la ingesta de sal (menos de 1 g al día hasta el año y 2 g hasta los tres años) y evitar los azúcares añadidos y libres. La Asociación Española de Pediatría recuerda también que es importante «respetar las señales de hambre y saciedad del lactante […] sin forzar a comer o distraer».

Imágenes | iStock/KuznetsovDmitry

Источник: https://www.bebesymas.com/n/cuando-como-introducir-cereales-dieta-lactante

Embarazo y niños
Deja una respuesta

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!: