¿Cuándo empieza a interactuar el bebé?

Aprendizaje, juego y su recién nacido

¿Cuándo empieza a interactuar el bebé?

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El juego es la principal actividad que permite aprender a los bebés a moverse, a comunicarse, a socializar y a entender su entorno. Y durante su primer mes de vida, su bebé aprenderá interactuando con usted.

Lo primero que aprenderá su bebé es a conectar la sensación de su tacto, el sonido de su voz y el aspecto de su cara con la satisfacción de sus necesidades de consuelo y de alimento.

Incluso desde tan pequeños, los recién nacidos están preparados para aprender sobre el mundo que los rodea. A su bebé le encanta observar la cara de su madre y la de su padre.

Los recién nacidos son capaces de reconocer y de responder a las voces de su madre y de su padre (o a otros sonidos interesantes), poniéndose alerta y volviéndose menos activos.

El bebé puede tratar de encontrar de dónde procede el sonido observando su alrededor y girando la cabeza para orientarse hacia la fuente del sonido.

Favorezca su aprendizaje con sonrisas, sonidos tranquilizadores y caricias suaves. Cuando usted sonría y hable con su bebé, la imagen de su rostro y el sonido de su voz se convertirán en una fuente conocida de calma y de consuelo. Su pequeño aprenderá a relacionarle con la alimentación, el calor y el tacto suave.

¿Qué es el reflejo de búsqueda del pecho?

Los bebés nacen con reflejos involuntarios que los ayudan a sobrevivir. Los reflejos también son una forma de interactuar con el mundo. Por ejemplo, acariciar con delicadeza la mejilla de un recién nacido hará que el bebé oriente la cabeza y la boca hacia ese lado, preparándose para succionar. Esto se conoce como reflejo de búsqueda del pecho.

Cuando un bebé tenga 3 semanas de vida, se orientará hacia el pecho materno o hacia un biberón no solo por este reflejo sino también porque habrá aprendido que es ahí donde se encuentra el alimento.

¿Dormido, activo o alerta?

Durante el primer mes de vida, su recién nacido se pasará gran parte del tiempo durmiendo o estando adormilado. Durante las semanas y los meses siguientes, su bebé estará despierto y alerta durante períodos más largos de tiempo. Usted aprenderá a reconocer cuándo su bebé está preparado para aprender y jugar:

  • Un bebé que esté tranquilo y alerta estará atento y responderá a los estímulos de sus alrededores.
  • Un bebé que esté despierto y activo (retorciéndose sobre sí mismo, aleteando con los brazos o dando patadas con las piernas) o que parezca estar inquieto es menos probable que centre la atención en usted. El bebé se podría alterar o ponerse a llorar cuando usted trate de atraer su atención. Estos son indicadores de que su bebé podría estar hambriento, cansado o sobre-estimulado.

¿Cómo puedo ayudar a mi recién nacido a aprender?

Mientras cuida de su recién nacido, háblele, sonríale e interactúe con él. Préstele atención y responda a las pistas que él le dé. Por ejemplo, observe cómo se mueve su bebé o empieza a gorjear cuando usted le habla. Sigan turnos al conversar. Así es como su bebé aprenderá a comunicarse.

En las primeras semanas de vida, usted le puede presentar juguetes sencillos apropiados para su edad pensados en desarrollar los distintos sentidos, como la vista y el oído:

  • sonajeros
  • juguetes con texturas
  • juguetes musicales
  • espejos de cuna irrompibles

Pruebe juegos y móviles de colores y de patrones contrastados. Los contrastes fuertes (como un juguete rojo, blanco y negro), las curvas y la simetría estimulan la vista de un bebé en proceso de desarrollo. Conforme le vaya mejorando la vista y el bebé vaya ganando un mayor control sobre sus movimientos, se relacionará más y más con su entorno.

Algunas ideas más

Aquí tiene otras ideas para favorecer el aprendizaje y el juego en su recién nacido:

  • Ponga música tranquila y sostenga en brazos a su bebé, moviéndose suavemente a su ritmo.
  • Escoja una canción de cuna y cántesela a menudo a su bebé. La familiaridad de los sonidos y de las palabras tendrán un efecto calmante sobre su recién nacido, sobre todo cuando esté inquieto o alterado.
  • Sonríale, sáquele la lengua y haga otras expresiones faciales para que las estudie, aprenda con ellas y las imite.
  • Use el juguete favorito de su recién nacido para que focalice la atención en él y lo siga con la mirada, o haga sonar un sonajero para que él lo encuentre.
  • Deje que su recién nacido pase algún tiempo boca abajo (acostado sobre el abdomen) para ayudarlo a reforzar el cuello y los hombros. Supervíselo siempre y échele una mano si se cansara o se frustra mientras estuviera en esa postura. No acueste nunca a un bebé para dormir sobre el abdomen (boca abajo); los bebés deben dormir siempre boca arriba (sobre la espalda) para reducir el riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).
  • Háblele y léale cuentos a su bebé.

Tenga en cuenta que los bebés se desarrollan a ritmos diferentes y que hay una gran variabilidad dentro de lo que se considera un desarrollo normal. Hable con el médico de su hijo si tiene preguntas o dudas sobre cómo ve o cómo oye su bebé o si hay algo que le preocupa sobre su desarrollo.

Revisado por: Mary L. Gavin, MD

Fecha de revisión: julio de 2019

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/learnnewborn-esp.html

De la sonrisa a los gestos: así comienza un bebé a hablar

¿Cuándo empieza a interactuar el bebé?
Shutterstock / Denys Kurbatov

La estrategia comunicativa ha sido sencilla, y para ello ha utilizado la mirada y el gesto de señalar. Pero ¿cómo surge esta interacción comunicativa?

En la última década los estudios sobre la comunicación multimodal del bebé, es decir, la utilización conjunta de la mirada, los gestos y las vocalizaciones que realiza el niño para comunicarse, han experimentado un incremento sustancial, dando lugar a toda una serie de respuestas a esta primera interacción comunicativa entre los bebés y los adultos.

A pesar de nacer con toda una serie de habilidades para el desarrollo de la comunicación, estas se desarrollan de una forma lenta pero progresiva e inexorablemente unidas al estímulo social.

Desde sus primeras semanas de vida, los bebés sonríen, mueven las manos, miran al adulto, lloran, etc. comunicando a las personas de alrededor cómo se encuentran.

Estas primeras interacciones, además de organizar el comportamiento comunicativo del bebé, sirven para adquirir y compartir las emociones y el afecto con los demás.

De esta forma, su entorno le permitirá construir una cada vez más compleja telaraña comunicativa, necesaria para el desarrollo del lenguaje.

Todo empieza a los nueve meses de vida

No será hasta el noveno mes de vida aproximadamente cuando los bebés empiezan a realizar intercambios comunicativos intencionales con los adultos. Hasta esa edad, los movimientos son reflejos (automatismos).

Sin embargo, alrededor de los nueve meses se produce un hito importante en el desarrollo de los bebés: se dan cuenta de que pueden influir en el entorno a través del habla o de la comunicación no verbal.

Señalar es el primer gesto

Antes de poder articular las palabras, para lo cual se necesita el control respiratorio y motor del aparato vocal y un determinado nivel cognitivo, Aroa hace uso de los gestos que, con el tiempo, irán dejando paso al habla.

Aroa utiliza el dedo índice para señalar.
Imagen cedida por los autores.

Sin lugar a dudas, el gesto tiene una gran importancia en el desarrollo del lenguaje ya que no solo permite que el niño/a se comunique sino que nos da información valiosa de su evolución.

A partir de esa edad, los niños/as empiezan a interactuar con los objetos de su entorno, es decir, estos elementos ocupan un lugar dentro de los lógicos intercambios comunicativos con el adulto.

Sin duda, el descubrimiento de los objetos va a constituir el primer paso para el desarrollo de lo que la ciencia denomina atención conjunta, es decir, la habilidad del bebé para coordinar su atención con la de un interlocutor en relación con un objeto o una acción de su entorno.

Desarrollo de la atención a los 12 meses

En este sentido, distintas investigaciones ya han señalado la relación del desarrollo de la atención conjunta con el posterior aprendizaje del lenguaje. Por ejemplo, sabemos que la capacidad de desarrollo de la atención conjunta a los 12 meses predice el vocabulario que adquirirá el niño posteriormente.

Con el tiempo, Aroa será ya capaz de coordinar el movimiento de extensión del brazo y del dedo índice. Y no solo eso, además señalará con motivaciones diferentes. Por ejemplo, con una motivación declarativa, cuando quiere dirigir la atención del adulto sobre un objeto o con una intención imperativa cuando busca que el adulto le alcance algo.

Entre los 12 y los 18 meses

Alrededor de 12-18 meses, los niños/as suelen coordinar diferentes señales en los actos comunicativos con el interlocutor; inicialmente, realizan gestos sin mirar a la persona con la que interactúan; no obstante, progresivamente, dejan de centrar la mirada en el objeto y van sincronizando los gestos, las vocalizaciones y las miradas.

Llegamos al primer año

Cuando llegamos al primer año de vida, Aroa puede señalar el lugar donde anteriormente había un objeto que le interesaba. Como describe Goldin-Meadow, esta acción de Aroa nos indica que está utilizando el gesto de señalar como instrumento comunicativo con independencia del referente en sí.

La importancia que adquiere la utilización correcta de este gesto de señalar se refleja en estudios que han permitido averiguar que los niños que más señalan desarrollan posteriormente un vocabulario más amplio, coincidiendo los objetos más señalados con sus primeras palabras.

Es precisamente en este periodo, cuando el bebé empieza con sus primeras palabras, cuando la utilización del gesto deíctico (de señalar y de alcanzar) y el habla empiezan a estar coordinados. Así, por ejemplo, Aroa nos señala hacia su juguete favorito mientras dice “data” al mismo tiempo.

Combinación de gesto y vocalización

Además, en esta combinación de gesto con vocalización se da una extraordinaria circunstancia. El patrón de coordinación temporal de ambos elementos, consistente en sincronizar el intervalo de tiempo más prominente que se produce en la vocalización con el intervalo de tiempo más prominente en el gesto deíctico, es casi similar al de los adultos.

Por tanto, la gestualidad, el habla y la mirada son modalidades que se desarrollan y se coordinan conjuntamente. Vemos cómo ese gesto de señalar que hemos observado con asiduidad en los bebés no es sino un elemento que tiene una gran influencia como precursor y predictor en el proceso de desarrollo del lenguaje.

Asier Romero Andonegi, Profesor Titular del Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la UPV/EHU, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea y Irati de Pablo Delgado, Profesora Docente e Investigadora (PDI) del Departamento de Didáctica de la matemática y de las Ciencias Experimentales de la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU). Miembro del Grupo de Investigación EUDIA., Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

Источник: https://www.prensalibre.com/vida/salud-y-familia/de-la-sonrisa-a-los-gestos-asi-comienza-un-bebe-a-hablar/

Cómo aprenden a hablar los niños: el desarrollo del lenguaje mes a mes en el primer año del bebé

¿Cuándo empieza a interactuar el bebé?

Durante el primer año de vida del bebé se produce una sorprendente evolución del lenguaje. Aunque recién empiece a pronunciar sus primeras palabras, los primeros sonidos y su forma de interactuar con las personas sienta las bases de lo que será su comunicación verbal.

Vamos a detallar cómo evoluciona el lenguaje del bebé mes a mes durante el primer año pero antes es importante comentar que es una generalidad y no se debe tomar al pie de la letra, ya que cada niño tiene su propio ritmo madurativo.

Los bebés en esta esta no poseen lenguaje oral, pero eso no quiere decir que no se comuniquen. Durante el primer mes de vida, los bebés emiten ciertos sonidos, como grititos, tose de vez en cuando, hipa y emite sonidos guturales (sonidos que el bebé realiza en su garganta) y comienza a hacer sonidos similares a las vocales.

Los bebés comprenden bastante durante este primer mes de vida, ya que son capaces de responder a sonidos fuertes frunciendo la frente y produciéndose cambios de ritmo en su respiración. Así mismo, también responden a una voz que les tranquiliza, sonríen o tienen una expresión más viva ante sonidos familiares, y en especial a la voz de su madre.

Segundo mes

Es a partir del segundo mes cuando los bebés empiezan a disponer de señas lógicas para expresar hambre, aflicción, placer… Así mismo, empiezan a emplear los sonidos «a»,»e» y «o» como vocalizaciones de placer, además de comenzar a emitir los sonidos «j», «k» y «g». Es ahora también cuando comienza a imitar movimientos casuales de abrir la boca y/o sacar la lengua.

Por otro lado, a nivel comprensivo se nota un gran avance. Cambia la expresión de su rostro o gira ligeramente la cabecita si hacemos un ruido cerca de él. Presta atención a las voces, buscando con sus ojos a quien está hablando.

Cuando le cantamos una canción o le hacemos caricias y le gusta, el pequeño mira, emite sonidos, aumenta su actividad y esboza una sonrisa para hacernos ver que esa conducta le proporciona felicidad y placer. Además, para comunicarnos este estado, y al no poder decirlo mediante palabras, el bebé nos lo hace saber emitiendo sonidos vocálicos como «aaaaaa».

Tercer mes

Ya al final del primer trimestre el pequeño empieza a usar hasta cuatro vocalizaciones abiertas diferentes, como por ejemplo «aaaaaa» o «eeeeeee», además de hacer vocalizaciones de hasta cuatro sílabas diferentes usando como mayor frecuencia los sonidos «k» y «g» (del tipo «kakakaka» o «gagagaga»).

Además, cuando se le está diciendo algo, responde mirando directamente al hablante; el pequeño mira los labios y la boca de la persona que le habla, escuchándole y centrando su atención durante un espacio de tiempo cada vez más prolongado.

Gracias a este proceso madurativo de las diferentes capacidades lingüísticas, será capaz de sonreír en respuesta al que habla o protestar en respuesta a algunas acciones dependiendo si le resultan agradables o no.

Cuarto mes

Durante el cuarto mes de vida, nuestro pequeño nos hará saber que quiere algo gracias a sus chillidos, los cuales también podrá hacer por placer. Así mismo, mientras estemos jugando con él, y esté disfrutando, no parará de reír. Sus vocalizaciones ya empiezan a realizarse como respuesta a quien le habla, y comienza a repetir de forma regular series de sonidos.

Cuando está sentado y le estamos hablando, fuera de su alcance visual, nuestro hijo girará la cabeza buscándonos para tener contacto visual y saber quién está hablándole, y si la voz que oye es la de alguien desconocido, muestra signos de inquietud y puede alterarse al encontrarse con un desconocido.

Quinto mes

Los sonidos vocálicos más usados por el bebé son «a», «o» y «u». El balbuceo, que es una pronunciación espontánea y repetida de fonemas y sonidos, también se va incrementando.

A partir de esta etapa de su vida, nuestro hijo podrá localizar, de forma regular, el origen de la voz que escucha con mayor exactitud. Las acciones de escuchar y mirar, que hasta ahora le costaban realizar hacer conjuntamente, cada vez están más coordinadas.

También se nota un aumento en su capacidad de reacción ante una voz familiar que dice su nombre. Y entre todas las voces de su entorno cotidiano, es la de la madre la que reconoce con mayor facilidad de entre otras.

Es capaz de expresar su estado de angustia o de displacer con distintos patrones vocálicos y diferentes entonaciones.

Sexto mes

Durante esta etapa, el pequeño acompaña sus vocalizaciones con movimientos y reacciones de su cuerpo, lo que va a enriquecer sus intentos de comunicación.

Durante el juego emite sonidos o ruidos, tanto cuando está sólo como cuando está acompañado.

Empieza a tomar la iniciativa vocalizando, con cuatro o más sílabas diferentes a la vez, y balbuceando directamente a los adultos para iniciar contacto social con ellos.

Del mismo modo, logra diferenciar entre mandatos, avisos, situaciones que le producen angustia o temor, voces conocidas frente a voces desconocidas…

También es capaz de entender gestos sencillos y cotidianos que le repiten los adultos, como el saludo o la despedida. Cuando le decimos «no» ante algo que no queremos que haga, empieza a comprenderlo y en algunas ocasiones (cada vez más) se detiene. Y es también a partir del sexto mes cuando comienza a reconocer palabras como «papá» o «mamá».

Séptimo mes

Durante el séptimo mes nuestro pequeño ya es capaz de vocalizar cuatro o más sílabas distintas («ma», «pa», «ta», «ga»…

) y comienza a realizar soliloquios; es decir, nuestro bebé ya posee un lenguaje característico propio que realiza cuando está solito jugando o haciendo alguna cosa.

Su balbuceo poco a poco es más variado y cuando un adulto se dirige a él, produce vocalizaciones a modo de respuesta.

Además, ante sonidos nuevos, comienza a observar y reaccionar mirando, girándose o alargando la mano hacia la fuente de esos sonidos que está empezando a descubrir.

Esto mismo ocurre cuando alguien dice su nombre y lo oye: se vuelve en la dirección de la fuente del sonido. Del mismo modo, cuando hacemos cambios en el tono de nuestra voz (gritamos, preguntamos…

) el bebé reacciona ante esos cambios.

Cuando le ponemos música o canciones, presta atención a las mismas, y comienza a reconocer los nombres de los miembros de la familia. Finalmente, logra responder con gestos adecuados a palabras del tipo «ven», «adiós»…

Octavo mes

En el octavo mes, el bebé comienza a emitir sílabas redobladas («p», «m», «b» fundamentalmente: «papa», «mama», «baba»), así como a vocalizar emisiones que se parecen a las oraciones adultas, pero sin usar palabras propiamente dichas.

Su capacidad de imitación poco a poco se va incrementando, hasta llegar a imitar un sonido o sílaba que pertenece a su repertorio habitual, o incluso imitar el ritmo y los sonidos del lenguaje natural de sus padres. También comienza a imitar los movimientos de boca que ve que hace el adulto, por ejemplo, cuando se le da de comer.

También es capaz de escuchar conversaciones de los adultos que le rodean, así como de detener la actividad que se encuentra haciendo cuando se le llama por su nombre. Durante las rutinas diarias, cuando le describimos algunos objetos por su nombre, puede reconocerlos.

Noveno mes

El bebé puede emitir bisílabas redobladas con los sonidos «p», «b», «t», «d», «m» y «n». También es ahora cuando puede imitar sonidos y sílabas con «m», «p» o «b» cuando lo ve hacer a los adultos.

Se inicia en la discriminación y comprensión de palabras significativas para su vida diaria, y empieza a comprender algunos mandatos verbales simples. Cuando se encuentra haciendo algo y nosotros le decimos «no», es capaz ahora de detenerse. Del mismo modo, puede mantener la atención durante aproximadamente un minuto ante una imagen que se le enseña y describe.

Su comunicación es más efectiva ya que dirige su mirada para elegir a la persona con quien quiere comunicarse, además de cambiar la entonación para comunicar la intensidad de sus deseos. Cuando emplea gestos para comunicarse con los demás, son gestos con significado. Sus vocalizaciones o protestas también se dan ahora cuando el adulto que le atiende se prepara para irse.

Décimo mes

Al inicio del décimo mes, nuestro pequeño ya es capaz de usar exclamaciones de tipo: “ohh”, “ahh”, “ehh”… También comienza a pronunciar palabras de dos sílabas, como «tata», «papa», «mama» de forma inespecífica.

Su capacidad de comprensión también aumenta durante este mes, siendo capaz de señalar, mirar o tocar hasta tres objetos o personas cuando se dice su nombre con palabras o gestos. También puede poner atención y disfrutar oyendo palabras nuevas.

Podemos observarle hacer “palmitas” cuando oye la palabra o ve algún gesto relacionado con el juego, además de comprobar que responde a su nombre un alto porcentaje de veces o a alguna instrucción de tipo social (como puede ser el decir adiós). Además, los gestos que emplea ahora para comunicarse con el resto de personas de su entorno son usados de forma funcional.

Decimoprimer mes

Es aquí cuando nuestro peque empieza a emplear dos o más palabras asociadas a conceptos que representen verbos.

Además, aquellas veces que está jugando solo, podemos escucharle vocalizar lo que está haciendo (en su jerga, claro).

Y aquellas palabras que antes no tenían un significado funcional (es decir, que empleaba indistintamente sin tener en cuenta a quién se refería), ya lo tienen, además de decir alguna palabra más con estas características.

Cuando escucha alguna canción y también quiere hacerlo, es capaz de imitar los cambios de voz y del tono en las canciones que escucha. Su interés ante palabras aisladas que están asociadas a objetos o actividades importantes para él comienza a aumentar, además de empezar a comprender algunas preguntas (como pueden ser: dónde, qué…).

Ante una petición que se le hace de forma verbal, a ayuda con algún tipo de gesto, nuestro hijo es capaz de llevarla a cabo, además de identificar a una persona familiar u objeto por el nombre, siempre que sean significativos para el pequeño.

Decimosegundo mes

A partir de ahora empezará a usar entre una y tres palabras para referirse a una persona, comida u objeto concretos. Además, cuando no conozca el nombre de algún objeto o animal, empleará sonidos onomatopéyicos característicos para hacerse entender y referirse a ellos.

Su jerga continúa siendo un poco indescifrable debido a su inmadurez, pero empieza a incluir palabras bisílabas que ya empleaba en meses anteriores.

Ahora ya puede imitar mejor todas las vocales, las exclamaciones que escucha o incluso diferentes gestos faciales que representan sentimientos o sensaciones, lo que le va a permitir percibir mejor las emociones del adulto; estas imitaciones también van siendo cada vez más finas en lo referido a sonidos onomatopéyicos de animales u objetos.

Su capacidad de comprensión también se ve aumentada, ya que ahora responde con gestos apropiados a varias clases de mandatos más complejos. También se nota esta mejoría en la comprensión cuando, al acercare la mano y ante la instrucción «dame», responde de forma adecuada.

Finalmente, podemos ver cómo empieza a usar palabras o gestos para comunicar sus deseos y necesidades, además de emitir alguna respuesta verbal ante los mandatos verbales de los adultos. Además, comienza a señalar y hacer emisiones verbales para pedir algo.

Foto | Pexels

Источник: https://www.bebesymas.com/recien-nacido/como-aprenden-a-hablar-ninos-desarrollo-lenguaje-mes-a-mes-primer-ano-bebe

¿Cuándo Empiezan a Llorar Menos los Bebés?

¿Cuándo empieza a interactuar el bebé?

Por norma general, los bebés recién nacidos suelen tener varios episodios de llanto al día por diversas causas: hambre, sueño, malestar, cólicos… Al principio, este comportamiento puede agobiar un poco a los padres y madres, ya que todavía no saben identificar el origen de su llanto.

Esta situación puede prolongarse en el tiempo y que, los llantos, sean algo habitual en el día a día de los bebés. Además, es una de las pocas formas de comunicación que tienen con los adultos, expresando así sus necesidades.

Pero, ¿hasta qué punto es normal? En este artículo de paraBebés, vamos a ver cuándo empiezan a llorar menos los bebés, qué hacer si tu bebé llora todo el día y la evolución del llanto en los bebés.

El llanto de los bebés es una función biológica básica y una cuestión de supervivencia. Es decir, llorando se comunicarán con los adultos ya que éstos, al escucharle, acudirán en su ayuda para calmarle y darle todo aquello que necesita.

Un bebé puede tener 6 o más registros de llanto, utilizando cada uno de ellos para expresar una necesidad diferente: frío o calor, falta de higiene en el pañal, sueño, hambre, dolor, soledad… por lo que es habitual que, al principio, pase mucho tiempo llorando.

No todos los niños y niñas actúan igual, habrá bebés más demandantes que otros y esto lo expresarán con este tipo de emociones. Nuestro papel como adultos, consiste en aportar al bebé todo lo que necesite en cada momento para que tenga un óptimo estado de bienestar y conseguir así reducir su llanto.

Cuando llore, debemos asegurarnos de que no tiene hambre, de que no tiene un cansancio excesivo, que tiene el pañal limpio, que la temperatura ambiental es agradable, que no le duele nada… en caso de descartar que su llanto no es por ninguna de estas razones o por los temidos cólicos del lactante, debemos consultar al o la pediatra para descartar otras causas.

Para identificar los cólicos podemos identificar las señales que parecen en el siguiente artículo.

Las características del llanto del bebé van cambiando a la par que su desarrollo avanza:

El llanto del bebé recién nacido

Cuando nace un bebé, la primera manifestación sonora que hace es el llanto. Esto les ayuda a expulsar cualquier resto de líquido amniótico de sus vías respiratorias y hace posible que sus pulmones comiencen a respirar de forma autónoma. Pasados estos momentos, su llanto se irá adaptando a las necesidades que le vayan surgiendo, como hemos mencionado anteriormente.

El llanto del bebé entre 1 y 3 meses

Entre el primer y el tercer mes de vida, un gran porcentaje de bebés sufren los llamados cólicos del lactante, que se producen normalmente por la tarde o por la noche y se caracterizan por un llanto inconsolable que tiene una duración aproximada de dos horas. También se conocen popularmente como “la hora bruja”. El origen de los cólicos es desconocido y no todos los bebés los llegan a presentar. No afectan a su desarrollo y, la forma de tratarlos, es haciendo masajes circulares en sentido de las agujas del reloj en su barriga, moverle las piernas a modo de bicicleta, portearle, mecerle… Los cólicos suelen desaparecer en torno a los tres meses de edad, momento en el que los llantos también muestran un descenso significativo. Aquí encontrarás más estrategias para aliviar los gases de un bebé.

El llanto del bebé pasado el medio año

Sobre los 8 o 9 meses de edad, el llanto responderá a la angustia por separación. El bebé llorará desconsoladamente cuando pierda de vista a sus figuras de apego, ya que no comprende que, aunque se vayan van a volver y se siente abandonado. Dependiendo de la personalidad del niño, esta conducta estará más o menos marcada.

El llanto del bebé al año

Alrededor del año, entre los 10 y los 12 meses de edad, el bebé comprende el significado de la palabra “no” y comienza la frustración. Es habitual que comience a llorar cuando se le prohíbe hacer algo o cuando no obtiene lo que desea en ese momento.

A partir de los tres meses de vida, los bebés empiezan a llorar menos tiempo. Los cólicos desaparecen y su visión se agudiza bastante, al igual que su oído y empiezan a interactuar con los objetos de su alrededor.

En este mes, los bebés que toman pecho pueden experimentar una fuerte crisis de crecimiento, caracterizada por llorar durante las tomas. Parecen “enfadados” y da la sensación de que no se sacian nunca.

Es su forma de aumentar la producción de leche para adaptarla a sus necesidades y no nos debemos preocupar por ello, simplemente tener paciencia y dar mucho cariño.

La mejor forma que hay para que nuestro bebé deje de llorar, es mostrar una actitud calmada y sosegada ya que, si nos alteramos y nos ponemos nerviosos, le transmitiremos lo mismo al bebé e incrementaremos el llanto.

Además, debemos acudir a su llamada y aportarle lo que necesite en cada momento, identificando con prontitud el motivo de sus lágrimas, algo que aprenderemos con el tiempo y que nos servirá para que, progresivamente, vayan llorando menos.

En conclusión, el llanto del bebé es su vía de comunicación con nosotros y en ningún caso debemos ignorarlo, puesto que es esencial para su supervivencia ya que gracias a él se dan respuestas a sus necesidades. Los bebés son incapaces de manipular a los adultos llorando, ya que no tienen la madurez suficiente para hacerlo.

En el siguiente artículo encontrarás más información sobre qué hacer si tu bebé llora mucho.

Si deseas leer más artículos parecidos a Cuándo empiezan a llorar menos los bebés, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Desarrollo y crecimiento del bebé.

Bibliografía

  • Angier, N. (11 de septiembre de 2017). La ciencia detrás del llanto de un bebé. Recuperado de: https://www.nytimes.com/es/2017/09/11/espanol/la-ciencia-detras-del-llanto-de-un-bebe.amp.html
  • Mas, M. J. (15 de enero de 2016). El llanto del bebé. Recuperado de: https://neuropediatra.org/2016/01/15/el-llanto-del-bebe/

Источник: https://www.parabebes.com/cuando-empiezan-a-llorar-menos-los-bebes-4597.html

Embarazo y niños
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