¿Cuándo empiezan los bebés a masticar?

Cómo estimular la masticación del niño

¿Cuándo empiezan los bebés a masticar?

La leche, y en general los alimentos líquidos, son para el niño como una prolongación del cuerpo materno, algo bueno que entra en su interior y que le proporciona placer.

Con los primeros alimentos sólidos, las cosas cambian. El pequeño no puede comer siempre succionando: se crea así una separación entre el placer de ingerir el alimento y el placer de succión.

Por eso, a menudo, puede suceder que los pequeños lloran o cierran la boca frente a un alimento sólido que necesitan masticar y que, normalmente, se le ofrece con cuchara.

Como todo lo que afecta a la etapa de la alimentación complementaria, también la introducción de los alimentos más sólidos debe ser gradual, para que acostumbrar al niño a masticar. Te presentamos algunas sugerencias para agilizar este paso.

(Te interesa: Qué hacer si el niño no quiere masticar)                                                                                                                                                                                                                                     

¿Cuáles son los músculos de la masticación y cómo se desarrollan?

En el proceso de la masticación, están implicados los dientes, los labios, los maxilares y la articulación temporo-mandibular, las mejillas, la lengua y el paladar duro. 

Para posibilitar los movimientos de todas estas zonas de la cabeza, se ponen en acción, principalemente, los siguientes músculos:

  • Músculos de cierre de la mandíbula: masetero, temporal y pterigoideo interno.
  • Músculos de apertura de la mandíbula: pterigoideo externo, digástrico, milohidoideo y geniohiodoideo.

Por qué es importante la masticación

La masticación es el primer acto del proceso de la digestión. Esta es una razón más que suficiente para hacerse una idea de la importancia de adquirir un buen hábito de masticación.

Entre otras cosas, la introducción a partir de los seis meses de alimentos sólidos distintos a la leche materna o de fórmula sirve para poner en marcha, para ejercitar, los músculos de las mandíbulas y todas las partes de la cabeza y el cuello implicadas en el proceso de la masticación.

Por eso, es fundamental que el bebé empiece a comer trocitos pequeños de texturas blanditas durante la introducción de nuevos alimentos de forma gradual entre los seis meses y el año. Como todos los músculos, los de masticación necesitan fortalecerse y mantenerse activos.

Esto estimula, además, la secreción natural de saliva por parte de las glándulas salivares. La saliva alcaliniza los jugos del estómago, favorece la digestión y combate posibles trastornos, como el reflujo y la acidez de estómago.

Es importante acostumbrar al pequeño a masticar cada bocado lentamente y durante bastante tiempo. Lo ideal es masticar cada bocado unas 25-30 veces. De esta manera, se saborean más y mejor los alimentos, además de que se alcanza antes las sensación de saciedad y se ingiere menos aire. ¡Todo son ventajas cuando masticamos bien, y también sirve para los mayores!

Consejos para ayudarle a masticar

  • En torno a los siete u ocho meses del bebé, los niños son capaces de masticar. Empezad ofreciéndole al final de la tetada, cuando ya esté saciado, una cucharadita de fruta rallada y dejadle que experimente con tranquilidad. Para él será como un juego.
  • No hay que insistir y ofrecerle alimentos sólidos a toda costa, especialmente cuando el niño está muy hambriento.
  • Si rechaza los alimentos sólidos con trocitos, quizás aún no ha llegado el momento. No hay que insistir y se debe retrasar su introducción algunas semanas, de modo que no se cree una tensión relacionada con el momento de la comida. Después del rechazo, también se puede intentar darle la papilla en el biberón, agrandando el agujero de la tetina y volver a intentarlo, sin presiones, después del algún tiempo.
  • El pequeño debe aprender a ingerir de una forma nueva. Por tanto, no hay que introducirle demasiado alimento en la boca, quizás aprovechando los momentos en que está distraído.
  • Durante la salida de los primeros dientes, muchos niños sienten una imperiosa necesidad de morder cualquier objeto que consiguen coger. Este deseo debe satisfacerse, puesto que alivia las molestias de las encías y favorece la salida del diente. Es más, en el momento en que un bebé es capaz de llevarse un alimento a la boca, se le debe animar a masticarlo, procurando, no obstante, que no se trate de bocados demasiado grandes, que podría tragarse enteros.

Источник: https://mibebeyyo.elmundo.es/bebes/alimentacion/alimentacion-bebe/estimular-masticacion-3927

La importancia de la masticación desde los primeros dientes

¿Cuándo empiezan los bebés a masticar?

Según la OMS, los bebés deben alimentarse con leche materna de manera exclusiva hasta los 6 meses.

La alimentación será la lactancia materna, que es para lo que está expresamente preparado el bebé: encías firmes, arrugas palatinas para aprehender mejor el pezón, labios que sellan, frenillo que permite una movilidad adecuada de la lengua y de las articulaciones de la mandíbula (articulaciones temporomandibulares o ATMs) (no con forma de S itálica como en los adultos), ya que la mandíbula se ha de mover hacia delante y atrás en un movimiento simétrico, sin desplazamientos laterales.

Los primeros dientes

No es casual que el inicio de la alimentación complementaria coincida bastante en el tiempo con el momento en el que salen los primeros dientes.

Estos vienen acompañados por el ligamento periodontal, que son fibras que rodean la raíz del diente uniéndolo al hueso; y con ellos los receptores sensoriales que perciben frío, calor, presión, texturas, dureza de los alimentos, etc.

¿Quiere eso decir que hasta que no hay dientes no se puede comer sólido? No, en modo alguno. Muchos bebés mayores de 6 meses no tienen ningún diente y se llevan a la boca cualquier clase de comida que se les ponga por delante porque ya tienen las habilidades necesarias para ir masticando y deglutiendo.

Con las encías irán separando trocitos de fruta, o exprimiendo pedazos de carne; con la saliva ablandarán y envolverán los alimentos, y con la madurez ya adquirida por parte de músculos y nervios, tragarán sin problemas.

Sea como sea, acaban saliendo los dientes, normalmente primero los inferiores. ¿Por qué salen los inferiores primero? Pues porque tienen características de “activadores” sobre el maxilar superior, que es “receptor”. La arcada superior recibe el golpeteo de los dientes inferiores y así estimula la erupción de los superiores.

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La arcada inferior, en la mandíbula, es móvil, trabaja como una mano de mortero sobre la superior, que es fija y actúa de mortero. Con eso se consigue además estabilizar la mandíbula para que cuando el niño cierre sea en una posición estable, lo cual conformará que las articulaciones temporomandibulares (ATM) crezcan centradas.

La erupción y utilización de los incisivos inferiores va a permitir establecer la altura que tendrá el tercio inferior de la cara cuando el niño o niña cierra, que es importante para que luego las muelas encajen bien también, porque ya tendrán esa referencia de altura. Finalmente, el contacto de diente de abajo con diente de arriba es una estimulación para el crecimiento óseo.

La lengua se va quedando atrás y permite cambiar el tipo de deglución: ya no se hace solo succión, sino que se fomentan además los movimientos linguales que habrá durante la masticación. Es el momento ideal, cuando ya han erupcionado los ocho incisivos, de ir retirando las tetinas artificiales para permitir que el patrón de deglución sea el correcto.

Después de los incisivos salen los primeros molares, y ahí sí que la lengua se queda «encerrada» en la boca y el bebé está preparado para la masticación sólida (entendiendo por “sólido” todo aquello que no puede aplastarse con el dedo).

Se multiplica la actividad nerviosa por el frote de las caras masticatorias de las muelas («caras oclusales»), que actúan como estímulo para el crecimiento de nuevo hueso.

Luego erupcionan los caninos (colmillos), que ayudan en los movimientos de lateralidad, porque no olvidemos que la boca es un órgano simétrico que debe trabajarse por los dos lados: gran cantidad de patología, en el niño y en el adulto, tiene su origen en masticar preferentemente por un solo lado.

Comemos comida tan blanda que no necesitamos casi masticar y es suficiente con hacerlo por un lado. Este es el origen muchas veces de enfermedades que se presentan en la edad adulta (“enfermedades de la evolución del aparato masticatorio humano” como migrañas, vértigos, acúfenos, etc.).

Hay que masticar de forma potente desde la erupción del primer molar de leche. Hay que cansarse de masticar por un lado y llevar la comida al otro. Hay que masticar por los dos lados en lo que llamamos masticación unilateral alternante. 

Los caninos tienen aquí mucha importancia y es algo que el dentista debe evaluar en cada revisión al niño: si los caninos están dificultando los movimientos de la mandíbula hacia ambos lados y sólo permiten movimiento de apertura y cierre porque no ha habido un correcto crecimiento óseo previo.

Finalmente salen los segundos molares, que ya colocan a la mandíbula en su posición de trabajo más eficaz, el arco dental está completo y la función masticatoria debe estar completamente desarrollada.

La masticación

Para ir produciendo este efecto de crecimiento óseo es imprescindible masticar, masticar, masticar y masticar. El tiempo de estar masticando no debería ser menor a 30 minutos de trabajo efectivo. Necesitamos que sea el aparato masticatorio el que transforme la comida en puré antes de tragarlo.

Dar comida demasiado blanda impide el trabajo de las muelas, las terminaciones nerviosas no reciben estímulo y como consecuencia los músculos no responden. Se quedan fofos, blandos, inactivos.

La introducción de la alimentación complementaria mediante trozos (lo que conocemos como Baby-led Weaning) va a permitir al niño experimentar con la comida y responder de acuerdo a ello.

No es lo mismo un bebé sentado en una trona, atado, viendo que se le acerca una cuchara (abre, cierra y traga, cuchara, abre, cierra y traga), que un niño que con su propia mano elige un alimento, se presupone que saludable, y prueba olores, sabores, temperaturas… se lo lleva a la boca y aprende que no es lo mismo un plátano que un garbanzo que un trozo de carne.

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El diseño de esas joyas blancas que nos salen de las encías es muy explícito: los incisivos son para cortar, los caninos para desgarrar y las muelas para moler. Arrancamos un trozo de manzana con los incisivos, lo hacemos puré con las muelas. Si no le quitamos la piel, costará más esfuerzo, estaremos trabajando más y mejor.

Los caninos son piezas que, por su agudeza, por la colocación en la arcada en medio del arco, y en una zona de hueso muy potente, con una raíz muy larga y cónica, sirven para desgarrar fundamentalmente carne (somos omnívoros), y exigen una fuerza de gran magnitud y a la vez muchísima precisión.

Las muelas tienen una anatomía irregular para aumentar su superficie de trabajo y facilitar el transformar un alimento en puré. La masticación potente estimula además la secreción de saliva, que ablanda y lubrica el bolo alimenticio para tragarlo más fácilmente; y hace que caiga en picado el riesgo de caries.

Pero ojo, no pensemos que el BLW tiene poderes milagrosos, porque mucha gente entiende que hacer BLW es comer lo mismo que los adultos y con eso ya lo tenemos todo hecho: en efecto, los adultos, en el mundo civilizado, comemos demasiado blando.

El aparato masticatorio necesita comer cosas duras, difíciles, que requieran esfuerzo, con una presentación del alimento lo más cercana a como se encuentra en la naturaleza: frutas con piel, carne con hueso, verduras lo menos cocidas posible (o sea, mejor en ensalada que en menestra) y olvidarse del tenedor y el cuchillo.

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Источник: https://www.criarconsentidocomun.com/la-importancia-de-la-masticacion-desde-los-primeros-dientes/

Ocho alimentos que tu bebé puede empezar a comer con las manos

¿Cuándo empiezan los bebés a masticar?

Hemos hablado varias veces de los beneficios de que el niño, desde que comienza a comer alimentos sólidos a los seis meses, lo haga con sus propias manos.

Los purés no son una buena manera de establecer una primera relación del bebé con la comida. Se cree que porque son fáciles de comer son lo mejor, pero no es así.

Se mezclan los sabores de los alimentos, y al dárselos triturados, el bebé no estimula la masticación cuando ya empieza a estar preparado para ello a partir de la salida de los primeros dientes.

Además, luego suele resultar difícil que deje de comer puré para pasar a los sólidos.

Por tanto, una de las recomendaciones de esta forma de alimentación conocida como Baby Lead Weaning, es que el niño pase directo de la teta a los macarrones, sin parar en el puré.

Es decir, de la leche materna a los sólidos, pero como aún no saben manejar los cubiertos, hacen uso de sus mejores herramientas: sus manos, las cuales además son mucho más estimulantes al entrar en contacto con la temperatura y la textura de los alimentos.

Te damos entonces una lista de ocho alimentos que tu bebé puede empezar a comer con las manos.

Verduras

Puedes ofrecerle a tu bebé las verduras cocidas y cortadas para que las cojan con sus manos. Las mismas que utilizas para hacer el puré, ofréceselas de esta forma.

Por ejemplo, la patata, la zanahoria, el zapallo, el calabacín, el brócoli y la coliflor, que además le parecerán de los más divertidas por su particular textura.

También puedes darle tomate (quitándole la piel), judías verdes, boniato y cebolla.

A partir de los seis meses pueden comer todas las verduras aunque la Agencia Española de Seguridad Alimentaria recomienda, por precaución, no dar espinacas ni las acelgas como plato único a los bebés antes del primer año de vida. por su contenido en nitratos.

En caso de incluir estas verduras antes del año, hay que procurar que el contenido de espinacas y/o acelgas no sea mayor del 20% del contenido total de la ración de comida.

Entre 1 y 3 años se recomienda no dar más de una ración de estas verduras al día y evitar su consumo en niños que presenten infecciones gastrointestinales.

Pan

Desde que empiezan con la alimentación complementaria, a los seis meses los bebés pueden empezar a comer alimentos con gluten. Se recomienda introducirlo en pequeñas cantidades (por ejemplo, uno o dos cacitos de cereales o una galleta al día) y aumentar su consumo gradualmente. Al principio hay que estar atentos para observar cómo le sienta y si le produce algún tipo de reacción.

A partir de los seis meses puedes empezar a ofrecerle un trozo de pan para que lo chupe y rechupe. Aunque no tenga dientes, al entrar en contacto con la saliva lo irá deshaciendo poco a poco.

Legumbres

Las legumbres también se pueden empezar a ofrecer a los seis meses y constituyen una parte muy importante de la dieta por su aporte nutricional. Lentejas, garbanzos, habas, guisantes… Los pequeños se divertirán intentando cogerlas con sus deditos contribuyendo a la motricidad fina.

Las legumbres combinadas con verduras nos dan un montón de posibilidades para incluir en recetas del día a día, tanto como acompañamiento o como plato principal.

Pasta

Nada más divertido para un bebé que tener enfrente un plato de pasta sin cubiertos.

Hay pasta de formas muy variadas así que puedes ir probando. Lo más recomendable es empezar con los macarrones o espirales, que son más grandes para cogerlos con sus manitas, y cocerlos hasta que estén blandos, no al dente. Haz la prueba. Se lo pasará en grande.

Huevo cocido

A partir de los 6 meses, puedes comenzar a ofrecerle huevo duro o huevo cocido. Ni crudo ni poco hecho para prevenir el riesgo de salmonelosis.

Lo más alérgico es la clara, así que ofrécele primero la yema en pequeñas cantidades y unos días después el huevo entero.

Fruta

La fruta es muy estimulante para el bebé por su colorido y sabor dulce. Prepárale platos atractivos con trocitos de fruta de varios colores cortados de diferentes formas.

Para comenzar, es ideal hacerlo con un plátano que es muy fácil de comer. También con manzana cocida (cruda es demasiado dura) y pera cortadas en trozos s o ralladas, y la fruta de gajo, como la mandarina o la naranja, puedes sujetarla tú y dejar que que el bebé chupe la pulpa.

Pescado

El bebé también puede comer con la mano trocitos de pescado, siempre revisando antes que no tenga ninguna espina.

El pescado es un alimento cuya introducción se recomendaba retrasarse hasta los 9-12 meses debido a que puede causar alergia y a que contiene algunas sustancias tóxicas nocivas para bebés pequeños, pero las nuevas recomendaciones permiten introducirlo a partir de los seis meses cuando se inicia la alimentación complementaria.

Se inicia con el pescado blanco, que tiene menos grasa, o azul, alternándolo con otras carnes.

Carnes

Al igual que el pescado, las carnes no conviene triturarlas dentro del puré pues hace que se entremezclen todos los sabores.

A partir de los seis meses se pueden comenzar a introducir las carnes blancas (pollo, pavo, conejo) por ser más fáciles de digerir y más adelante, el cordero, la ternera y el cerdo. Aquí tienes más información.

Al principio debes quitarle la piel para evitar ahogamientos y cortar la carne en trocitos.

Como veis, hay vida más allá de los purés. Existe todo un mundo de alimentos sólidos que el bebé puede comenzar a comer con sus propias manos a partir de seis meses, siempre complementando la leche, idealmente leche materna, que sigue siendo su principal alimento.

Anímate a ofrecerle a tu bebé los alimentos de esta forma. Es mucho más práctico para todos, ya que no hay que prepararle una comida diferente a la del resto de la familia, y estaréis estableciendo una relación más sólida del bebé con sus primeros alimentos, lo cual repercutirá en una mejor alimentación.

En Bebés y más | Jugar con la comida estimula el desarrollo cognitivo del bebé, 'El niño ya come solo', un buen libro sobre baby-led weaning, Dejarlos que coman solos y que elijan los alimentos

Источник: https://www.bebesymas.com/alimentacion-para-bebes-y-ninos/ocho-alimentos-que-tu-bebe-puede-empezar-a-comer-con-las-manos

Alimentar a su hijo de 8 a 12 meses de edad

¿Cuándo empiezan los bebés a masticar?

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En torno a los 8 meses de edad, la mayoría de los bebés son unos expertos en el consumo de papillas infantiles de cereales enriquecidas con hierro y de purés que forman parte de su dieta, junto con la leche materna o de fórmula.

A lo largo de los próximos meses, empezarán a explorar los alimentos propios de los adultos.

Cambio de hábitos alimentarios

Conforme vaya ampliando el paladar de su hijo, siga ofreciéndole alimentos nuevos a modo de prueba (de unos pocos días a una semana) y esté pendiente de posibles reacciones alérgicas. Pero:

  • No dé miel a su bebé hasta después de su primer cumpleaños. La miel puede contener ciertas esporas que, a pesar de ser inofensivas para los adultos, pueden causar botulismo en los bebés.
  • No dé leche de vaca ordinaria a su bebé hasta que supere los 12 meses de edad porque carece de las propiedades nutritivas que necesitan los bebés.

Puede comprar alimentos para lactantes que ofrezcan nuevos sabores y texturas. Puede aplastar alimentos utilizando un tenedor, o bien cortar trocitos pequeños o triturar cualquier alimento que coma el resto de la familia.

Para prevenir los atragantamientos y las asfixias por aspiración, cocine los alimentos que sirva al bebé durante más tiempo, hasta que estén muy blandos, y córtelos en trozos pequeños que su bebé podrá masticar sin problemas.

Cuando los bebés tienen alrededor de 9 meses, suelen tener la destreza y la coordinación necesarias para agarrar la comida entre los dedos índice y pulgar, lo que les permite intentar comer solos utilizando las manos.

Si todavía no ha dejado que su bebé se una al resto de la familia en las comidas, deje que lo haga a partir de ahora. A esta edad, los bebés disfrutan compartiendo la mesa con su familia.

En torno a su primer cumpleaños, los bebés están preparados para pasar de la leche de fórmula a la leche de vaca.

Si amamanta a su bebé, puede seguir haciéndolo más allá de su primer cumpleaños, si lo desea.

Si opta por poner fin a la lactancia materna antes de que su hijo cumpla un año, deberá darle leche de fórmula enriquecida con hierro. A partir de los 12 meses, ya le puede servir al bebé leche entera.

Lo más probable es que ya le haya dado una tacita entrenadora a su bebé, o sea que siga dejando que aprenda a utilizarla. (El jugo de frutas se debe dar siempre en taza, nunca en biberón.) A partir de los 12 meses, ya puede servir a su bebé leche entera en taza, lo que le ayudará a hacer la transición del biberón a la taza.

Alimentación segura

No deje nunca a su bebé sin supervisión mientras coma. No le sirva alimentos que podrían suponer un riesgo de atragantamiento y de asfixia por aspiración, como uvas enteras, verduras u hortalizas crudas, frutas duras, pasas, pan blanco, trozos de queso duro, perritos calientes, palomitas de maíz y golosinas duras.

Si no está seguro de si un alimento que se puede comer con las manos es seguro, pregúntese a sí mismo:

  • ¿Se disuelve al entrar en la boca? Algunos cereales se deshacen al entrar en la boca, y lo mismo les ocurre a las galletas saladas (tipo cracker) ligeras y a capas.
  • ¿Está lo bastante cocinado como para que se deshaga con facilidad al aplastarlo con el tenedor? Las frutas y las verduras bien cocinadas son fáciles de aplastar. Pasa lo mismo con las verduras enlatadas. (Asegúrese de no escoger alimentos enlatados con azúcares o sales añadidos.)
  • ¿Es blando por naturaleza? El queso cremoso (Cottage), el requesón, el queso rallado y los trocitos de tofu son blandos.
  • ¿Se puede masticar bien? Los trozos de banana madura y la pasta bien cocinada se pueden masticar sin problemas.

Conseguir que las comidas funcionen

A la hora de alimentar a su bebé, tenga en cuenta la personalidad de su hijo. Un niño a quien le encanta la estimulación puede disfrutar cuando usted juega al avión mientras le introduce la cucharita en la boca.

Pero es posible que un niño más sensible necesite centrarse más en la alimentación con un mínimo de distracciones. Si su bebé se resiste a probar nuevas texturas, sírvaselas en porciones reducidas y mézcleselas con alimentos que sabe que le gustan.

¿Cuánto debería comer mi bebé?

La leche materna y la leche fórmula siguen proporcionando a los bebés en proceso de crecimiento nutrientes importantes, pero los bebés empezarán a beber menos leche conforme se vayan acercando a su primer cumpleaños. Ahora están obteniendo más nutrientes de la variedad de alimentos que han aprendido a comer y con los que disfrutan.

Le puede preocupar que esté alimentando a su bebé demasiado o demasiado poco. Preste atención a las pistas que le dé su hijo sobre lo hambriento y lo satisfecho que está.

Un niño que está satisfecho succionará del pecho o del biberón con menos entusiasmo, dejará de succionar o se apartará del pecho o del biberón.

Con los alimentos sólidos, su bebé se apartará, se negará a abrir la boca o escupirá la comida.

Deje que su hijo coma con las manos o sostenga la cuchara mientras usted se encarga de alimentarlo. Es una buena forma de prepararlos para la primera infancia, momento en que los niños asumen la responsabilidad de comer solos. Y, si aún ni lo ha hecho, establezca un horario regular para las comidas y los tentempiés.

Revisado por: Mary L. Gavin, MD

Fecha de revisión: enero de 2018

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/feed812m-esp.html

Consejos prácticos para enseñar a masticar al bebé | Alimentación bebé

¿Cuándo empiezan los bebés a masticar?

Introducir alimentos sólidos en la dieta de tu bebé puede llegar a resultarte complicado. Muchos niños llegan a edad escolar sin saber masticar correctamente y para que esto no suceda es necesario llevar a cabo una serie de recomendaciones. Si te preguntas cómo enseñar a tu hijo a masticar, sigue leyendo, estas son todas las claves.

Oksana Kuzmina

¿Cuáles son los primeros alimentos para que el bebé aprenda a masticar?

El primer año de un bebé es fundamental en su desarrollo. La alimentación de un bebé durante este periodo de tiempo implica numerosos cambios.

Necesitarás de paciencia y dedicación para lograr que tu pequeño se vaya adaptando progresivamente a las nuevas texturas, sabores y tipos de alimentos.

Ten en cuenta que los bebés no desarrollan la capacidad de masticar hasta después de haber aprendido la habilidad que les permite agarrar cosas.

Un buen consejo para estimular la masticación de tu bebé es ir variando las texturas de los purés o papillas. Empieza a abandonar de manera gradual el uso de la batidora para empezar a triturar los alimentos con el tenedor.

Evita los alimentos correosos que puedan hacerse bola. Es mejor la carne picada que un filete en trozos pequeños. Ofrece a tu hijo trozos de fruta pelada y sin pepitas. Por ejemplo, sandía, pera madura, melón, fresones, albaricoques, etc.

Otra opción es dar a tu pequeño yogures con trozos de fruta.

Lo más adecuado es empezar a dar al bebé trocitos pequeños de comida variada. Elige alimentos como el jamón york, la pasta, el queso fresco, las verduras bien cocidas, etc. Estos son sus primeros alimentos para aprender a masticar desde edad temprana.

asph || Shutterstock

Cómo enseñar a masticar a tu hijo

Tras las primeras papillas y comidas del bebé, debes conocer una serie de indicaciones y consejos para enseñar a masticar al bebé poco a poco y que aprenda comer como una adulto:

  1. Tú también puedes ser una buena maestra para enseñar a masticar al bebé. Ante todo, evita los cambios bruscos y las imposiciones. al igual que cuando enseñas al bebé a comer con cuchara. los momentos de tensión y desesperación no son nada recomendables. Empieza por ser comprensiva con tu hijo y desarrollar la paciencia. Piensa que tu pequeño aún no tiene entrenadas sus mandíbulas por lo que le costará empezar a masticar.
  2. A partir del año de edad, los bebés ya tienen cierta autonomía para comer. Permítele coger pequeños trozos de comida con la mano para que vaya experimentando nuevas sensaciones. Esto además le ayudará a estimular la motricidad de sus extremidades superiores.
  3. Uno de los consejos más prácticos para enseñar a masticar al bebé es que cuando tu hijo esté comiendo come tú también algo sólido de su plato y mueve la boca de manera exagerada. Los bebés aprenden por imitación, así que lo más seguro es que el niño intente hacer lo mismo que tú.
  4. Si tu hijo rechaza los alimentos sólidos. No te preocupes. Tal vez, no ha llegado su momento. No insistas ni fuerces a tu pequeño. Espera un par de semanas y vuelve a intentarlo. Otra manera de hacerlo es aprovechando la salida de sus primeros dientes. La mayoría de los bebés sienten una gran necesidad de morder cualquier cosa durante esta fase. Anímale a masticar con alimentos nuevos procurando que estos no sean demasiado grandes. Los atragantamientos pueden ser bastante molestos y peligrosos para tu hijo.
  5. No intentes enseñar a masticar a tu bebé antes de que su pediatra te lo recomiende. Aprovecha unos meses antes para triturar los purés, deshacer las galletas o el pan. De esta manera, el cambio será progresivo. La propia curiosidad del pequeño le hará desean comer alimentos sólidos.
  6. Recuerda que no todos los niños aprenden al mismo tiempo. Unos necesitan más entrenamiento que otros. Respeta siempre el ritmo de tu hijo y no te preocupes demasiado si otros niños en la guardería ya mastican. Esto solo te estresará sin motivo. Cuando menos te des cuenta tu bebé aprenderá a masticar sin problema, permitiendo a su organismo recibir nuevos alimentos y nutrientes. En el caso de que observes cualquier conducta extraña de tu hijo a la hora de comer coméntala con tu pediatra para salir de dudas.
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  • Velasco Manrique, Marta Vega. Alimentación complementaria guiada por el bebé: respetando sus ritmos y apoyando su aprendizaje. Universidad de Zaragoza, 2014. Disponible en línea: https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/4847927.pdf

Licenciada en Periodismo y Comunicación, llevo más de 3 años trabajando y redactando sobre temas de maternidad. Me considero una persona organizada, creativa, perfeccionista y amiga de las palabras, por lo que escribir es mi pasión y el mundo de la maternidad y la comunicación mi devoción.

Источник: https://elembarazo.net/consejos-practicos-para-ensenar-a-masticar-al-bebe.html

Embarazo y niños
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