¿Cuándo hay que ponerles zapatos a los bebés?

¿Cuándo debo ponerle zapatos a mi bebé?

¿Cuándo hay que ponerles zapatos a los bebés?

Seguramente ya os habréis dado cuenta del bombardeo comercial en el que se nos invita a calzar a los más pequeños precozmente.

Encontraréis multitud de marcas con líneas especializadas en zapatos para gatear, primeros pasos o incluso mucho antes. Sin embargo, es mejor esperar y no comprar unos zapatos cuando aún no andan.

Los expertos recomiendan mantener los pies de los bebés libres el mayor tiempo posible.

¿Por qué se recomienda mantener los pies descalzos el mayor tiempo posible?

El pie es una de las partes del cuerpo humano más compleja y sofisticada. Está formado de 26 huesos, más de 100 músculos, 33 articulaciones, un montón de ligamentos, nervios y vasos sanguíneos. Todo esto hace que nuestros pies sirvan para caminar, sostenernos y además nos ofrecen:

  • Información propioceptiva: nos informan de cómo estamos colocados, la postura que adoptan nuestras piernas y espalda, el equilibrio, etc.
  • Información exteroceptiva: nos informan de las características del suelo donde estamos como su temperatura, su forma, textura, etc. 

Además, los pies de los bebés no son como los de una persona adulta pero en pequeñitos, tienen sus propias características:

  • La parte delantera es más ancha y el talón más estrecho, y los dedos de los pies a menudo son curvados.
  • Hasta los 8 o 9 meses tienen una sensibilidad táctil exteroceptiva mucho más fina que la de la mano.
  • Los huesos son mucho más blandos y flexibles.

En el momento que empiezan a ponerse en pie van perdiendo la sensibilidad táctil exteroceptiva y van ganando en una más profunda, la sensibilidad propioceptiva. Esta última, con el tiempo se encargará de informar al cerebelo sobre la posición del cuerpo.

Solamente con esta información, creo que podemos ver lo importante que es que los bebés estén descalzos por lo menos hasta los 9 o 10 meses de edad. El pie es capaz de recibir muchísima información del mundo exterior y el bebé la utiliza para conocerse tanto a sí mismo como a su entorno.

Fase de exploración

El primer elemento que tiene el bebé para explorar es su propio cuerpo. En ese momento los pies juegan un papel muy importante. Todos tenemos la imagen de un bebé jugando con sus pies o llevándoselos a la boca, donde sus terminaciones sensitivas son mayores.

En ese momento, que nosotros vemos como un juego, él está empezando a construir su esquema corporal, encontrando los límites de su cuerpo y también conociendo todo lo que le rodea (texturas, formas, temperaturas…). Seguro que también habéis observado que hay momentos en los que lanzan patadas al aire mientras están acostados. Así también están investigando su entorno, los límites del espacio que ocupan, etc.

Por lo tanto, si tapamos sus pies con zapatos en esta fase sensorial de exploración, lo que estamos haciendo es limitar la información que recibe de su entorno y de sí mismo.

Aunque su empeño es tal, que son capaces de quitarse los zapatos, y calcetines, más apretados del mundo. Y lo seguirán intentando siempre que se los pongas, porque necesitan seguir conociéndose, explorando y, por tanto, madurando.

¿Qué pasa cuando esta fase de exploración o de los primeros pasos coincide con el frío?

La respuesta es sencilla: solo deberíamos calzar a los bebés que no andan con el fin de abrigar sus pies. Por lo que con unos simples calcetines bastaría. Los calcetines no oponen resistencias ni presiones extremas por lo que dejan que los pies puedan crecer, fortalecerse y explorar favoreciendo un desarrollo sano. 

Aquí tenéis unos consejos para poder elegir el mejor calzado dependiendo del momento en el que se encuentre vuestro bebé:

  • Para los bebés que no gatean: un calcetín normal será lo más adecuado. Hay miles de modelos, pero si somos de los que no podemos reprimir las ganas de utilizar zapatos, siempre tenemos la opción de escoger calcetines con dibujos de zapatos.
  • Para los bebés que empiezan a desplazarse, gatear o ponerse de pie: es cuando se suele salir corriendo a por el primer par de zapatos. Tenemos que intentar evitar esta tentación porque con unos calcetines también basta. Si finalmente nos hacemos con unos zapatos, lo mejor es utilizarlos solo para salir a la calle. En casa o en espacios donde no se pueda lesionar, es mejor optar por unos calcetines antideslizantes o bien utilizar calcetines con suela flexible. La evolución del niño es tan rápida que enseguida descubrirán que pueden ponerse de pie, y este tipo de zapatos evitará que resbale y le ofrecerá protección sin limitar la movilidad del pie ni del tobillo. Tenemos que escoger la talla adecuada para asegurarnos que los músculos del pie puedan trabajar y así ganar fuerza. También tenemos que fijarnos que los dedos tengan suficiente espacio para separarse y estirarse para agarrarse al suelo y para mantener mejor el equilibrio.
  • Para los bebés que ya empiezan a andar solos: ya sí se puede empezar a utilizar zapatos. Aunque en entornos interiores y seguros seguiremos intentando que vayan descalzos o utilizando los calcetines con suela antideslizante.

Los zapatos adecuados para esta etapa tienen que reunir las siguientes características: materiales transpirables, suela lo más flexible posible, dejar el tobillo libre para fortalecer la musculatura sin limitar los movimientos, ser ligeros, de horma ancha y redondeada en la parte anterior, sin puente interior y la talla correcta. Es muy importante no utilizar zapatos que ya han llevado otros niños, ya que se deforman y pueden ser perjudiciales en los niños que están aprendiendo a caminar.

¿Son recomendables las suelas blandas?

Hay estudios que han comprobado que los zapatos con suelas muy flexibles y materiales ligeros aportan al bebé una pisada muy similar a la de los pies descalzos, dando como resultado que los zapatos más flexibles aportan la respuesta mecánica necesaria y deseable para los niños que están aprendiendo a caminar.

La suela blanda es recomendable para todas las edades, incluso para los adultos, porque nos proporciona flexibilidad, ligereza y comodidad, aportando protección para que los pies puedan ir con la posición más natural posible: con los dedos estirados y fortaleciendo los músculos notando el contacto con el suelo. Al obtener más y mejor información, nuestro cuerpo también adoptará una postura corporal más correcta.

Aprende a escoger qué calzado es mejor en cada etapa, a elegir la talla adecuada y cuáles son los mejores zapatos para bebés y/o niños, y por qué en nuestro Seminario Online «Cómo escoger los zapatos de tu niño/a»

Permitamos que los niños salten, corran, giren, trepen árboles descalzos el mayor tiempo posible para contribuir a un desarrollo muscular y motriz sano.

Autor/a

Источник: https://www.criarconsentidocomun.com/cuando-debo-ponerle-zapatos-a-mi-bebe/

¿Cuándo hay que ponerles zapatos a los bebés?

¿Cuándo hay que ponerles zapatos a los bebés?

Casi todos los niños hasta aproximadamente los 3 años tienen los pies planos. En la planta tienen una capa de grasa que hace que estos sean regordetes, y que les permite un mejor contacto con el suelo para la nueva aventura que les espera: andar.

Llegado este punto, muchos padres se plantean si es el momento de ponerle zapatos y en ese caso cuáles serían los más adecuados.

Bien, si ya lo has intentado habrás comprobado que ponerles zapatos a un bebé es complicado. Que los mantenga puestos todo el día, imposible. No te preocupes, no le hacen falta.

Los zapatos, antes de que empiece a pisar la calle, cumplen una función meramente estética.

Mientras los bebés son pequeños y su alimentación es básicamente leche, ya sea materna o de fórmula, te recomiendan, al acabar la toma, colocarle hacia arriba, con la tripa apoyada en tu hombro, y darle unas palmaditas suaves para que eructe. Pero, muchas veces, por más que le damos en la espalda, le colocamos sentados o le movemos, no hay manera de lograr que eructe, lo cual resulta sumamente infructuoso.

Y tambien:

Mientras no ande, en casa, es preferible que vaya descalzo y se acostumbre al contacto directo de sus pies con el suelo. Incluso si hiciera demasiado frío es mejor ponerle unos calcetines. Si ya muestra deseo de incorporarse e intenta caminar conviene que los calcetines tengan la suela antideslizante, especialmente si no hay alfombra o moqueta.

A pesar de la infinita oferta en el mercado no es necesario “calzado para aprender a andar” o con sujeciones especiales, al contrario. El pie necesita estar descalzo para “conocer” el suelo, el contacto de la piel con la superficie por donde camina es esencial para su aprendizaje.

Andar descalzo le ayuda a estimular la capacidad de agarre de los dedos y al desarrollo correcto de los huesos y ligamentos del pie.

Del mismo modo es recomendable que camine por superficies irregulares como la arena, la hierba, cojines… Obviamente si estamos en el exterior debemos proteger el pie del niño de la suciedad y posibles objetos que puedan dañarle. Al llegar a casa descálzale.

Según afirma Javier Ferrer, podólogo del Hospital Nisa Valencia al Mar “calzar a un bebé, aunque resulte bonito es completamente perjudicial, ya que su estructura ósea tarda en consolidarse completamente. Así que si los cubrimos, cuando aún no se han desarrollado, estamos perjudicando su óptima evolución”.

¿Cómo elegir un buen zapato para el bebé?

Recomendaciones para elegir un buen calzado:

– En los primeros meses, ponerle calcetines o patucos para protegerle del frío.

– Nunca calzar al niño antes de que empiece a andar.

– No usar calzado abotinado, porque no permite la movilidad del tobillo.

– La suela debe ser suficientemente flexible para permitir la movilidad de las articulaciones.

– La punta del zapato debe ser ancha y larga, para que puedan mover los dedos libremente.

– El calzado debe ser de materiales transpirables y pieles flexibles.

– Debe tener mayor longitud que el pie: de 1 a 1,5 cm más grande que el dedo más largo.

– Los zapatos deben cambiarse con frecuencia por otros más apropiados para el tamaño del pie.

– No debe molestar al uso, aunque sea nuevo.

– Si la suela se desgasta anormalmente en poco tiempo, se debe acudir al podólogo para un estudio biomecánico y poder descartar posibles trastornos en la marcha.

Pies planos

Definición:

Un pie plano es el que por definición presenta una deformidad en valgo (cuando se apoya la parte interna del talón) asociado a un hundimiento de bóveda o arco plantar.

Síntomas:

El pie plano valgo puede apreciarse en niños que se caen a menudo, que deforman exageradamente los zapatos, que caminan con los pies muy desviados, en niños con tendencia a la obesidad y en aquellos que eligen como forma de juego, en el suelo, la sentada en W.

Tratamiento:

El tratamiento ortopédico va a consistir en la colocación de unas ortesis a medida que posicionen correctamente el pie. Dichas ortesis deberán acompañarse de un zapato de contrafuerte rígido. El tratamiento complementario incluirá el trabajo de fisioterapia y la atención a la postura del niño.

Desde la fisioterapia se busca la tonificación de la musculatura intrínseca del pie con fáciles ejercicios para realizar en casa, como es caminar por diferentes texturas, andar de puntillas, de talones, subir y bajar rampas, caminar sobre el borde externo del pie, coger cosas con los pies, arrugar un papel o una toalla con los pies, etc.

Tratándose de un bebé se le favorecerá además el desarrollo motor por el hecho de que en actividades de arrastre o gateo la musculatura del pie también trabaja.

Además se recomendarán normas de higiene postural tales como la de evitar posturas de sentada en w para el juego ya que es esta una situación donde los ligamentos de cadera, rodilla y pie se encuentran solicitados en exceso.

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Источник: https://www.todopapas.com/bebe/meses-del-bebe/cuando-hay-que-ponerles-zapatos-a-los-bebes-5198

Calzado infantil para primeros pasos: Zapatos Biomecanics

¿Cuándo hay que ponerles zapatos a los bebés?

¿Tu bebé ya comienza a ponerse de pie? ¿Estás buscando un calzado infantil adecuado para sus primeros pasos? Si buscas las claves para elegir el mejor calzado infantil hoy traemos información muy completita cargada de consejos.

¿Cuándo empieza un bebé a gatear?

Normalmente un bebé comienza a gatear entre los 6 y 9 meses.

Aunque hay algunos niños que pasan directamente a caminar, recomiendan una fase de gateo previa para fortalecer músculos.

En este proceso también aprenderán a controlar el equilibrio y coordinar manos y pies.

Y ¿cuando comienza un niño a caminar?

Evidentemente no hay una regla escrita, cada niño es un mundo. No te preocupes porque el resto de niños de su edad ya caminen, tarde o temprano caminará, no tengas prisa, déjale que lleve su propio ritmo. Y ante la duda, siempre consulta a tu pediatra.

La media para que un bebé comience a andar se sitúa entre los 12 y 15 meses.

Bueno, mi hija mayor comenzó a los 16 meses y la pequeña poco antes de los 10. Así que entre las dos se puede decir que cumplen la media, ¿no?

Источник: https://bebesyreciennacidos.com/calzado-infantil/

¿Zapatos para bebés? Recomendaciones sobre cómo y cuándo calzarlos

¿Cuándo hay que ponerles zapatos a los bebés?

Aunque todavía no caminen, existen todo tipo de posibilidades para calzar a los bebés.

A los mayores parece gustarnos llevar a los nenes con zapatitos, a los papás nos gusta que lleven zapatillas hechas a imagen y semejanza de las que llevamos nosotros en una talla minúscula, o a las abuelas que luzcan zapatitos de charol desde bien pronto.

Modas aparte, lo que realmente nos debemos preguntar es si es bueno calzar a los niños que aún no andan. Aproximadamente durante sus primeros once meses, y mientras que no se mantienen de pie, la mejor manera y más natural es llevar descalzos a los bebés, y en todo caso, para resguardarlos del frío, lo mejor será abrigarles con calcetines.

Porque hay que tener en cuenta que nuestros pies son una sofisticada obra de ingeniería biológica, compuesta por 28 huesos, 33 articulaciones y una compleja red de mas de 100 tendones, músculos y ligamentos, que tienen que recorrer un largo camino para llevarnos a cuestas.

Por eso, el calzado para los bebés debe estar adaptado a sus necesidades y no ser una réplica del que llevamos los mayores. Y lo mejor va a ser, siempre que el clima lo permita, dejar descalzos a los niños que aún no andan, ya que si no se les proporcionamos un calzado adecuado, especialmente al principio, cuando son tan moldeables y, por lo tanto, fácilmente deformables, podemos dañar unos pies que han nacido sanos.

Pies descalzos para descubrir el mundo  

Durante sus primeros meses de vida, los pies de un bebé son altamente sensibles y son la manera que tendrán de procesar la información, sobre su propio cuerpo y sobre el mundo que les rodea. Por eso, es importante no reprimir la sensibilidad táctil de los pies con calzado, sobre todo si se trata de un calzado no adecuado a sus necesidades.

Es a través de sus pieciecitos como los bebés perciben el mundo exterior, recibiendo sensaciones de temperatura o de texturas, que favorecen su desarrollo psicomotor.

Cuando el niño juega con sus pies estimula su desarrollo y su conocimiento del mundo que le rodea, sus formas, sus texturas, sus irregularidades y sus temperaturas, favoreciendo así la maduración de su sistema nervioso y su control neuromuscular.

Moverse y recibir estímulos con los pies descalzos resulta también esencial para el desarrollo intelectual del bebé. Y además, será la forma en que empiece a conocer su propio cuerpo, porque conocerlo y saber diferenciarlo del resto del mundo es una noción mental fundamental para ir construyendo todas las que vendrán después.

A partir del tercer mes suele aparecer el interés del bebé por su propio cuerpo, que será lo primero que explore. Mirarse y mover las manos y también los pies, llevarse a la boca sus deditos y explorar con manos y pies, que son sus órganos táctiles, será su manera de empezar a descubrir su cuerpo y lo que hay a su alrededor.

Por eso es importante tratar de potenciar la libertad de movimientos de los pies y de sus deditos manteniéndolos descalzos, tanto si el nene está sentado en casa en su alfombrita de juegos, en el arenero del parque o bien sobre la hierba del campo o la arena de la playa.

El bebé necesita tener la oportunidad de tener la planta del pie en contacto con todas estas superficies diferentes, ya que esto va a estimular las sensaciones táctiles que perciba, y también le ayudará a desarrollar sus reflejos posturales, mejorar la posición de las articulaciones y reforzar la musculatura.

Calzado para bebés que aún no andan

Parece una obviedad, pero en este caso ocurre que se nos olvida que los zapatos están hechos para proteger y dar confort a nuestro pie cuando caminamos. El calzado denominado preandante, e incluso el calzado para el gateo, no son una prenda necesaria ni imprescindible que tengamos que poner a nuestro bebé.

Tan sólo cuando las temperaturas son muy bajas, debemos de proteger del frío los piececitos del bebé. Unos zapatitos blandos, amplios y flexibles, que reproduzca tan fielmente como sea posible las condiciones del pie descalzo, o unos buenos calcetines de lana, servirán para resguardar sus pies del frío.

Pero no es conveniente encerrar sus pies en un calzado que no necesita, especialmente si no es el adecuado, por ser rígido o de una suela dura que no corresponde a las necesidades de un bebé que aún no camina.

No hay que olvidar que el calzado impide recibir sensaciones y añade un peso excesivo a los pies impidiendo hacer lo que necesitan, que es moverse y descubrir lo que tienen a su alrededor.

Cuando ya se ponen de pie y caminan

Al llegar a los 11 o 12 meses, el bebé se agarrara a los muebles, se mantiene en pie, se traslada de un sitio a otro apoyándose en lo que encuentra a su paso, y desde ese momento quedará poco para que se lance a dar unos pasitos cogido de la mano y ya después él solito.

Es entonces cuando el pie del bebé, que ya ha recibido con anterioridad de las plantas de los pies y de las articulaciones toda la información para poder coordinar los movimientos y lograr el equilibrio gracias a esa primera etapa de experimentación con las sensaciones táctiles, desarrolla la sensibilidad propioceptiva, que le permite saber la posición y el movimiento de las distintas partes de su cuerpo. En este momento es cuando los papás nos debemos preocupar por la elección del calzado más adecuado para que nuestro hijo se desplace y camine cómodo y correctamente sobre sus pies.

Lo mejor: un zapato adaptado a sus necesidades

¿Cómo podemos saber cuál es el zapato mas idóneo para un bebé que ya camina? Lo principal será que proteja su pie sin deformar la marcha, respetando las formas y dimensiones de sus piececitos, adaptándose a sus movimientos, y amortiguando las cargas y variaciones de volumen que experimenta el pie durante acto de caminar, que por supuesto respete la circulación sanguínea y que, ante todo, sea el que al bebé le resulte cómodo. Y aquí, nada más claro que la reacción de nuestro hijo. Si al ponerle un determinado zapato, lo rechaza, llora o trata de quitárselo, sabremos que no le resulta cómodo, y al revés, si al calzarle vemos que no se queja, y que calzado se mueve de forma cómoda y natural, sabremos que ese zapato es adecuado para el niño.

Otros detalles a tener en cuenta sobre qué tipo de calzado resulta el más adecuado para nuestros hijos que ya caminan, porque a veces la labor de encontrar un zapato que les resulte cómodo y adecuado no es fácil cuando a estas edades, alrededor del año y hasta los dos añitos, todavía no hablan y debemos intuir el que mejor se adapta a sus necesidades. Por ejemplo, es importante tener en cuenta la longitud y el ancho de los pies del niño y compararlos con las medidas del zapato en cuestión, porque no es lo mismo un bebé con pies regordetes que uno de pies finos. Sobre todo, que el calzado tenga la forma natural del pie, y que deje holgura tanto a lo ancho como a lo largo, lo adecuado es sobrepasar más de medio centímetro su ancho y más de un centímetro la longitud, para permitir el juego de dedos. Y una cosa importante: aunque nos dé pena que en seguida le queden pequeños, al empezar a andar, mejor que el zapato no le quede grande.

Más consejos. La suela debe ser flexible y no muy gruesa, para permitir libertad de movimiento. Es bueno si el zapato lleva algún tipo de refuerzo en la punta para contrarrestar el desgaste.

Hay que ver cómo es el acabado interior, porque las costuras gruesas o mal rematadas pueden dañar o causar heridas en la piel del niño. El material más recomendable es el cuero natural, y hemos de vigilar las tinturas extrañas, ya que pueden provocar reacciones alérgicas.

La forma de atar el zapato es indiferente, siempre que quede bien sujeto.

Eso sí, con los nenes lo más cómodo va a ser siempre el velcro, ya que atarles los zapatos con cordones puede resultar a veces una tarea difícil, porque los peques, de forma natural e intuitiva, suelen rechazar que les vistamos, porque al fin y al cabo como ellos están más cómodos es descalzos.

Источник: https://www.naturarla.es/zapatos-para-bebes-recomendaciones-sobre-como-y-cuando-calzarlos/

Embarazo y niños
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