¿Cuándo un bebé cierra los puños?

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¿Cuándo un bebé cierra los puños?

La evaluación de los hitos del desarrollo nos permite saber si el desarrollo cerebral  de los niños está ocurriendo dentro de un marco apropiado, por lo que es muy importante conocer los parámetros mínimos de evaluación del desarrollo para cada edad.

La no adquisición de habilidades así como la pérdida de éstas, previamente adquiridas, deben alertar a los padres para una evaluación precoz por parte del Pediatra.

Los aspectos más importantes se centran en el lenguaje, motricidad, manipulación y sociabilidad. Según la edad iremos evaluando la adquisición de ciertas habilidades dentro de estas categorías.

A los 3 meses:

Desde el segundo mes, el bebé ya fija la mirada y sigue objetos en movimiento sin diferenciar colores, solo contrastes blancos y negros.

Al tercer mes desplaza la mirada de un objeto a otro y reconoce el color rojo, descubre su cuerpo, se mira las manos y se interesa por juguetes cercanos.

Los padres deben alertarse si a los 3 meses los niños presentan: ausencia de sonrisa afectiva, pulgar aducido en menores de 2 meses (puño cerrado con el pulgar entre los cuatro dedos y la palma de la mano), no sostienen la cabeza o presentan irritabilidad o pasividad excesivas.

A los 6 meses:

A los 6 meses ya tienen risa social: mira a los ojos, sonríe y se ríe espontáneamente en presencia de personas, no es risa refleja. Son signos de alarma: el aumento del tono en piernas, asimetría en sus movimientos, ausencia de sedestación con apoyo, no coger objetos a los 5-6 meses o ausencia de balbuceo.

A los 9 meses:

En su noveno mes el niño imita, hace adiós con la mano e imita gestos faciales. Fijan la mirada en una persona y gruñe, grita o mueve las manos cuando quiere algo (gesto protoimperativo).

Toca su imagen en el espejo, entiende el «no» y estira los brazos para que lo cojan.

La ausencia de pinza manipulativa, el no mantenerse sentado sin apoyo y no emitir monosílabos o bisílabos deben llamar la atención de los padres

A los 12 meses:

A esta edad los niños empiezan a señalar (verbaliza, grita y establece contacto visual entre el objeto y la persona con la intención de decirle lo que quiere). En esta etapa son rasgos preocupantes el desinterés por jugar, no iniciar la bipedestación, seguir llevándose todo a la boca así como no decir al menos dos palabras con o sin significado.

A los 18 meses:

Llegados los 15 meses responden cuando los llaman por su nombre (verbal o visualmente), señalan lo que quiere, fijan la mirada, sonríen y se ríen. A los 18 meses traen objetos para mostrarlos y señalan partes de su cuerpo. Son signos de alarma la ausencia de marcha autónoma, no emitir unas 7 palabras, no nombrar o señalar objetos o no responder a su nombre.

A los 24 meses:

A los 24 meses se interesan por otros niños y les gusta jugar con ellos. Imitan tareas domésticas y desarrollan el juego simbólico.

Estos gestos sociales, una vez conseguidos, se mantienen en menor o mayor grado a lo largo de toda la vida, empleándose cada vez que interactuamos con otras personas.

Los padres deben consultar si el niño no comprende órdenes sencillas, no usa verbos ni asocia dos palabras o no usa la palabra «No». También es necesario evaluarlo si el niño no corre, no conoce partes del cuerpo o nunca pide de comer o de beber.

A los 36 meses:

En esta etapa debe llamar la atención a los padres que el niño no realice juego simbólico («hacer como si…»), ausencia de comunicación no verbal, no comprender reglas de juegos sencillos o no componer frases de al menos 3 elementos (Ej: «mamá quiero agua»)

Además de todo lo expuesto siempre deberemos tener en cuenta en toda evaluación el desarrollo sensorial. Así, sospecharemos una alteración visual en los bebes que no logran enfocar la mirada o seguir rostros. La asimetría de las pupilas así como todo movimiento anormal de los ojos deben llamar nuestra atención.

Los problemas de audición se expresan en los bebes con ausencia de respuestas al ruido o desinterés por juguetes sonoros. Pueden adquirir balbuceo inicial que se interrumpe a los 5-6 meses por falta de retroalimentación y en torno al año se expresa por la demora en adquirir sus primeras palabras y nombrar objetos o personas.

Los hitos del desarrollo no se consiguen a edades fijas sino que hay un intervalo de tiempo que engloba la normalidad. El conocer los signos de alarma debe ser fundamental para los padres para así lograr una detección e intervención precoz en los niños con posible alteración en su desarrollo.

Источник: https://www.saludemia.com/-/noticia-signos-de-alarma-en-ninos-de-0-a-3-anos

¿Por qué los bebés cierran los puños?

¿Cuándo un bebé cierra los puños?

Tienes a tu bebé recién nacido en brazos. Y mientras lo miras embelesada, él te responde agarrándote el dedo con fuerza, con mucha fuerza.

Y te emocionas pensando que tu hijo o tu hija te ha reconocido y te agarra con el mismo amor que tú le acaricias… Pero la realidad es que todos los bebés cierran los puños.

Este es un reflejo y un instinto natural común a todos ellos.

Al menos durante las primeras semanas de vida, los bebés cierran los puños.

Pero no lo hacen conscientemente sino como respuesta a un reflejo primario que viene de serie en todos los recién nacidos.

Es una reacción que irá desapareciendo. El aprendizaje y el desarrollo cerebral harán que, pasados algunos meses, el bebé sí te agarre porque quiere.

El reflejo de prensión palmar o por qué los bebés cierran los puños

El reflejo de prensión palmar se produce cuando se presiona, aunque sea de forma leve, la palma de la mano con cualquier objeto. El bebé entonces cerrará la mano y lo hará fuertemente, hasta el punto de que si se agarra a ambas manos podrías levantarlo y no se soltaría.

Según la biología evolutiva, esta respuesta involuntaria está relacionada con nuestros antepasados: los bebés se aferraban a la madre agarrándose al vello corporal de esta en caso de peligro o caída.

Actualmente se considera que también cumple un papel relacionado con el vínculo entre padres e hijos.

Es emocionante para los adultos, pero se ha comprobado que también tiene un efecto tranquilizador en los pequeños.

El reflejo de prensión palmar se inserta dentro de los reflejos primitivos, que son aquellos movimientos involuntarios con los que nacen los bebés y que les hacen responder a un estímulo sensorial. La presencia y la fuerza de estos indican el desarrollo neurológico y funcional del niño. De ahí que en los recién nacidos, y en las primeras consultas de pediatría, se evalúe esa respuesta muscular.

Además de cerrar los puños, dentro de los reflejos primitivos hay otros llamativos como el de succión (si se acerca un dedo a su boquita, inmediatamente el bebé se agarra y se pone a succionar con fuerza); el de búsqueda o agarre (cuando se roza la comisura de la boca o la mejilla, el bebé gira la cabeza y abre la boca: este reflejo es el que le ayuda a buscar el pezón para alimentarse); o el reflejo de la marcha automática (gracias al cual parece que caminan si sus pies tocan una superficie plana estando en posición vertical). La mayoría de estos reflejos irán desapareciendo para que puedan aparecer los movimientos voluntarios (se extinguen los primeros y luego aparecen los segundos).

¿Cómo evoluciona el reflejo de prensión palmar?

Los puños cerrados, como respuesta del reflejo de prensión palmar, no se prolonga durante mucho tiempo y dependerá del desarrollo de cada bebé. Por lo general, durante las primeras 6 semanas de vida sus manitas estarán cerradas y notaremos resistencia si se las intentamos abrir.

A partir de entonces comenzará a tocarse las manos y con dos meses abrirá y cerrará los dedos. Es la señal de que el reflejo prensil comienza a diluirse.

Poco a poco el bebé será consciente de la existencia de sus manos y de que son una gran vía para conocer el mundo.

Podrá agarrar objetos y explorarlos con las manos o alcanzarlos con ellas (alrededor de los cuatro meses).

Mantener las manos abiertas es una de las primeras señales del progreso de la motricidad gruesa del bebé. Su desarrollo psicomotor despierta, y ese paso le inducirá a desarrollar también la motricidad fina. ¡Durante los siguientes meses hará grandes avances!

Con cinco meses podrá coger objetos con una sola mano y mirarlos, con siete meses asirlos con las dos manos y, hacia el mes octavo de vida, aparece el movimiento de pinza que dará lugar a actividades como escribir, pintar o abrocharse los botones.

Otras razones por las que los bebés cierran los puños

Hay otros motivos por los que durante los primeros meses de vida los bebés cierran los puños. Hay que tener en cuenta que durante los meses de gestación han estado en un ambiente seguro y más pequeño, así que cuando salen al mundo, la inmensidad del exterior los lleva a buscar la postura fetal como medida de autoprotección.

Y es habitual que tengan las manos cerradas rodeando el pulgar sobre el pecho y coloquen las piernas encogidas como en la barriga de mamá.

Cogerlos en brazos, acariciarlos y demostrar nuestra cercanía es muy importante desde que nacen para que el mundo no se les haga cuesta arriba.

Eso les dará seguridad y les invitará a ir poco a poco conociendo su entorno.

Además, si el bebé cierra y abre las manitas y se las lleva a la boca, es señal de que tiene hambre. Puede indicar, por otro lado, que tiene sueño (sobre todo si se lleva los puños a los ojos, o no relaja las manos y comienza a estar irritable, a ponerse rígido o llorar).

Claro que si el llanto es constante, mueve las piernas sin control, se le enrojece la cara o hace gestos de disgusto, cerrar los puños puede indicar que tiene gases, cólicos o alguna otra molestia. Por eso es importante estar atentos a sus gestos para intentar averiguar qué le pasa y acudir al pediatra si es necesario.

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Los reflejos primarios irán desapareciendo (en el caso del de prensión a los 3 meses), de modo que cerrar los puños será un gesto voluntario y con un objetivo (tras meses de aprendizaje). Si pasado este periodo se mantienen, pasan a denominarse reflejos aberrantes y pueden ser la señal de algún problema en el desarrollo del sistema nervioso y neuronal.

Acaricia sus manitas para que se abra al mundo

Aunque cerrar los puños es principalmente un reflejo involuntario, lo cierto es que podemos estimular a nuestro bebé para que vaya conociendo sus manos.

Puedes acariciárselas con objetos blanditos y de diferentes texturas, por ejemplo. Con el paso de las semanas, ya lo hemos visto, podrá agarrar, chupar y morder objetos (¡ojo con lo que se lleva a la boca!).

También existen materiales Montessori diseñados especialmente para ejercitar las manos. Asimismo, puedes mostrarle sus propias manos y moverlas delante de sus ojos.

¡Seguro que también le gusta ver las tuyas! Prueba a jugar con ellas para que vea todo lo que se puede hacer con las manos (chocar las palmas o jugar a tortas-tortitas) Los masajes en las manos también le ayudarán a conocer sus propias manos (¡y las tuyas!).

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Источник: https://www.criarconsentidocomun.com/por-que-los-bebes-cierran-los-punos/

Por qué mi Bebé Cierra los Puños y Tiembla

¿Cuándo un bebé cierra los puños?

Los bebés van evolucionando cada día y los papás, sobre todo los novatos, estamos muy atentos a cada uno de sus cambios y logros.

Que tenga un determinado comportamiento puede que nos haga dudar si se está desarrollando dentro de la normalidad o no.

Por ejemplo si observamos que mantiene durante mucho tiempo los puños cerrados o vemos algunas reacciones del bebé como temblar mientras está dormido.

Si este es tu caso y te sientes desconcertado, te ayudaremos a aclarar tus dudas. En este artículo de paraBebés encontrarás las causas por las que los bebés cierran los puños y tiemblan y cuál es la mejor manera de actuar ante esas situaciones.

Seguro que te has percatado de que un bebé recién nacido se mueve poco, realiza movimientos lentos y torpes y además es frecuente ver que tiene sus puños cerrados.

Y si algo roza la palma de su mano (un dedo de mamá, un objeto…) automáticamente cierra su manita en torno a ello. Lo mismo les ocurre incluso con los dedos de los pies. Es lo que se conoce como reflejo de agarre.

En el primer mes de vida del bebé es lo normal, a partir del mes y medio poco a poco irá abriendo sus manitas.

Por otra parte, puede que te asustes y te preocupes si ves a tu bebé temblar, algo totalmente lógico. Pero para tu tranquilidad has de saber que la mayoría de los temblores que se producen en niños lactantes y sobre todo en recién nacidos son normales y benignos, no tendrán consecuencias y desaparecerán de forma natural en poco tiempo.

Este tipo de temblores se llaman mioclonías, y se producen sobre todo en brazos y piernas, aunque a veces también en los hombros y en la mandíbula, generalmente mientras duermen. También pueden iniciarse por culpa de algún ruido que les sobresalte o un movimiento brusco. Aparecen espontáneamente y suelen tener una duración máxima de 10-20 segundos.

Los temblores se clasifican por niveles, en función de su importancia. Estos pueden ser:

  • Leves, si solo se producen cuando el bebé está llorando.
  • Moderado, durante la vigilia pero están algo nerviosos.
  • Grave, si ocurre cuando están despiertos y tranquilos.

Un bebé cierra los puños por diferentes motivos:

  • Reflejo de agarre. Ocurre durante el primer mes de vida.
  • Tiene hambre. Pliega sus manitas y se las lleva a la boca.
  • Tiene sueño. Se frota los ojos y en el momento que se queda dormido sus manos se relajan y se abren.
  • Sufre de cólicos y gases. Está molesto, le duele, llora, no para de moverse y cierra sus puños. Aquí encontrarás las señales para detectar los cólicos en un bebé.
  • Está estreñido. En el momento de evacuar le cuesta, se pone nervioso y aprieta las manos. En el siguiente artículo puedes ver Remedios para el estreñimiento en bebés.

Los temblores son caso aparte, porque se pueden atribuir a infinidad de motivos. Entre las causas más comunes de temblor nos encontramos las siguientes:

  • La propia inmadurez del sistema neurológico de los bebés, hasta aproximadamente los 3 meses de vida.
  • Mioclonías benignas del lactante. Son espasmos que se producen en niños sanos durante su primer año. Normalmente desaparecen sin tratamiento al poco tiempo.
  • Mioclonías del sueño. Son movimientos involuntarios de los brazos y piernas en el recién nacido mientras duerme, durante sus primeros meses.
  • Convulsiones febriles. Se dan en episodios de fiebre alta.
  • Ataque epiléptico. Si se da este caso, los espasmos serán más fuertes que un simple temblor.
  • Consumo materno de estimulantes. Si la madre está dando pecho y consume cafeína, chocolate u otras sustancias que excitan el sistema nervioso. Aquí explicamos si se puede tomar café durante la lactancia materna.
  • Síndrome de abstinencia. Si durante el embarazo la madre ha consumido regularmente alcohol y/o drogas, es probable que el bebé nazca con un síndrome de abstinencia a esas sustancias y sea la causa de los temblores. En la serie de artículos del embarazo semana a semana encontrarás los alimentos aptos y no aptos durante el embarazo.
  • Cuestiones médicas como: lesión cerebral, enfermedades metabólicas, parálisis cerebral y con síndrome de Down que deberá valorar el personal sanitario.

Si tu bebé es recién nacido y tiene los puños cerrados, no te preocupes, simplemente, tendrás que esperar. En unas pocas semanas conseguirá abrir sus manitas poco a poco. Si ya es más mayor, deberemos observar si hay que cubrir alguna de sus necesidades: si tiene hambre, quiere dormir, o necesita que le alivien de los gases o el estreñimiento.

En cambio, si observas que cierra los puños y a la vez está rígido, puede tratarse de una alerta neurológica y se hace necesaria la visita al médico.

En cuanto a los temblores, si se dan en el recién nacido, disminuyen si flexionamos suavemente la extremidad afectada.

Si estás dando el pecho a tu bebé, evita tomar sustancias estimulantes tales como el café, alcohol o drogas.

¿Cómo podemos diferenciar los temblores normales de la epilepsia?

Muy sencillo, los temblores son de menor amplitud y de mayor frecuencia, no se acompaña de otros síntomas y remite si tomamos el miembro afectado.

Cuándo acudir al o la pediatra

Los casos de temblores y espasmos en los que se debe consultar al personal sanitario son:

  • Si el bebé es recién nacido y le tiembla todo el cuerpo.
  • Los temblores se producen cuando está el niño despierto.
  • Tienen una duración de más de 30 segundos.
  • Pasados los 3 meses de vida no han cesado y siguen con la misma intensidad.
  • Cada vez aparecen con más frecuencia.
  • Si además presenta rigidez de los brazos o las piernas.
  • Si tiene fiebre alta.

Antes de acudir al pediatra, cuando se produzca un temblor, observa primero si se repite, si aparece de repente, si el bebé no puede controlar esos movimientos, en qué circunstancias apareció (por ejemplo, después de un ruido fuerte) y sería buena idea grabarlo para después enseñárselo al médico o la médica.

Si deseas leer más artículos parecidos a Por qué mi bebé cierra los puños y tiembla, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Salud del bebé.

Bibliografía

  • American Academy of Pediatrics. (2018). Espasmos infantiles: lo que los padres deben saber.
  • American Academy of Pediatrics. (2019). Hitos del movimiento: recién nacido a 3 meses de edad.

  • Instituto Valenciano de Neurología Pediátrica. (2019). Temblores en el recién nacido.
  • Martínez Granero, M. A.; Mazagatos Angulo, D.; (2016). Trastornos paroxísticos no epilépticos.

Источник: https://www.parabebes.com/por-que-mi-bebe-cierra-los-punos-y-tiembla-4535.html

Embarazo y niños
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